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ISTITUTO UNIVERSITARIO DE TECNOLOGIA “ANTONIO JOSE DE SUCRE”

EL ESTADO COMO ENTE POLITICO Y ECONOMICO Desarrollo, Sud-Desarrollo Y Crisis Económica Neil Franco C.I.V – 21.393.827 Darwin Gómez C.I.V – 20.076.661 14/06/2014

Revista Digita


Orígenes Del Subdesarrollo Como Una Expansión Del Capitalismo Mercantilista Europeo Hacia América Latina Y El Proceso De La Revolución Industrial Conformando Una Economía Mundial Con Características Centro Periféricas Desarrollo Del Capitalismo El auge del capitalismo competitivo generó un desarrollo de la técnica sin precedentes. Este ritmo de las innovaciones no dependía tan sólo de la disminución relativa de la mano de obra disponible, lo cual obligaba al capitalista a introducir métodos más intensivos en capital. La competencia en el mercado limitaba las tasas de ganancia y en estas condiciones, quien lograba introducir primero una técnica que disminuye los costos de producción, tomaba ventaja sobre sus competidores. De esta forma, una parte importante del excedente de la producción industrial debía reinvertirse. Con esto el capitalista lograba incrementar la expansión de plusvalía y contrarrestar las tendencias hacia la disminución de sus ganancias. Existe otro factor que estimuló la creación de técnicas intensivas en capital: la parte de las ganancias que no eran gastadas por el capitalista en bienes de consumo, debían invertirse en nuevos equipos para revalorizar su capital. Las técnicas tradicionales eran incapaces de absorber estos excedentes, haciendo necesaria la producción de innovaciones capaces de incorporar grandes cantidades de capital. A su vez, el desarrollo de las fuerzas productivas había alcanzado tales niveles, que el mercado interno de Inglaterra era incapaz de absorber volúmenes crecientes de producción.

Esto provocó la necesidad de buscar nuevos mercados para la producción capitalista, así como la posibilidad de invertir el capital en otros países. El ferrocarril es el mejor ejemplo de la confluencia de esta doble tendencia de la expansión del modo de producción capitalista. Era una innovación que absorbía grandes cantidades de capital, por lo que constituyó el sector estratégico del desarrollo capitalista en la primera mitad del siglo XIX, dando lugar a la Revolución industrial. Más tarde, en la segunda mitad, los ferrocarriles constituyeron el producto estratégico de las exportaciones inglesas. Los préstamos de capital eran otorgados a las colonias americanas recién independizadas eran gastados en la adquisición de ferrocarriles. Este fue el caso en México durante el porfiriato.


Desde estos momentos empieza una nueva etapa en el desarrollo capitalista: El de su internacionalización basada en la división del trabajo a escala mundial. Esto proceso permitió la expansión del capitalismo competitivo y su tránsito hacia su fase imperialista. La división del trabajo fue una de las condiciones del desarrollo capitalista desde sus primeras fases, en las que el hombre era obligada a reproducir una serie de movimientos simples y monótonos en los que se dividieron los procesos productivos, para aumentar su eficacia. Con el desarrollo tecnológico se acentuaron estas necesidades, ya que la única forma que la ciencia fuera aplicada con fines prácticos era dividiendo lo más posible el proceso de producción de manera que cada parte presentara problemas específicos a la ciencia o a la técnica. El desarrollo de la ciencia y la tecnología en el capitalismo no se ha producido como efecto de la simple capacidad creativa del hombre o por una dinámica autónoma de la ciencia. Las leyes de la acumulación del capital han orientado los intereses de la investigación científica. A su vez, la tecnología ha afectado la organización económica y social en tanto que va creando hábitos de consumo, formas de trabajo y modelos en vida en la sociedad. Mientras que los conocimientos científicos pueden encontrar aplicaciones tecnológicas diversas, una vez que se incorporan en una tecnología específica, se reducen las posibilidades prácticas de explorar nuevas alternativas. Las estructuras tecnológicas se vuelven rígidas y afectan de esta manera en las estructuras sociales. Algunos ejemplos palpables los encontramos en la industria ferrocarrilera del siglo XIX, la industria automovilística del todavía presente siglo y la producción de armamentos a partir de los años cuarenta. Pero la tecnología no surge ni se aplica independientemente de las estructuras sociales que las generan y en la cuales se aplica. Por el contrario, las necesidades de profundizar el proceso de acumulación de capital condiciona la aparición de estas formas tecnológicas. Esto hace que en muchos casos la ciencia no se producida para el desarrollo socioeconómico e individual de los hombres. La dinámica del sistema capitalista ha conducido a la monopolización del capital y a la aparición de grandes empresas multinacionales. Su evolución ha producido una nueva orientación del progreso técnico y científico vinculado a la automatización de los procesos industriales, la computación electrónica de la información y la administración científica de las empresas.


Estos avances tecnológicos han producido una liberación de los procesos de trabajo, al sustituir la explotación de la energía física por trabajo, al sustituir la explotación de la energía física por energía mental. Sin embargo, no han eliminado muchas tareas opresivas en las que está basado el funcionamiento del capitalismo en su fase imperialista, como es el caso de la explotación de los recursos naturales de los países subdesarrollados por el sistema capitalista mundial. La maximización de la extracción de plusvalía hace que el capitalismo explote al trabajo intelectual de los técnicos especializados, al mismo tiempo que continúa la explotación del trabajo físico del proletariado de todo el mundo capitalista. La organización de la empresa multinacional a través de sus laboratorios y centros de estudio, le permite acelerar y controlar la generación de nuevas tecnologías fundadas en la apropiación del conocimiento científico. Esto ha llevado a una reducción del tiempo necesario para que éste se traduzca en nuevas aplicaciones prácticas, aumentado la eficiencia de los procesos productivos y con ello la eficacia del sistema capitalista a escala mundial. Sin embargo, al mismo tiempo, el capitalismo monopolista limita en algunos casos la capacidad de utilizar nuevos avances tecnológicos. Esto ocurre cuando éstos se producen antes de haber podido recuperar el capital invertido en la tecnología vigente, ya que los costos de desarrollo e incorporación de una nueva tecnología deben ser menores que las pérdidas que implica el desechar la tecnología anterior y compararse con las ganancias que pueden obtenerse con la nueva tecnología. El capital utilizará una nueva tecnología sólo si ésta es necesaria para aumentar las ganancias futuras de la empresa ya que el capital monopólico se invierte en función de su rentabilidad global y no de la productividad de una técnica considerada en forma aislada.

Dentro del capitalismo monopolista la ciencia sigue produciendo nuevos conocimientos, pero sus aplicaciones tecnológicas están determinadas por las leyes y formas que adopta el desarrollo capitalista en esta fase. Si bien la ciencia es capaz de inducir un mayor desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad y permitir una transformación de las relaciones sociales de producción, no puede crear las condiciones socio-políticas para dicho cambio. Actualmente se ha reducido la distancia entre lo que aún podemos saber y lo que podemos hacer; pero para que la ciencia repercuta en el bienestar colectivo es necesario que lo sociedad en su conjunto cree, oriente, controle y se apropie el conocimiento científico para incorporarlo a las estructuras productivas que genere dentro de un nuevo modo de producción social.


Los factores que provocaron la conformación de una sociedad capitalista fueron múltiples. Al surgir una consciencia individualista del pensamiento religioso medieval y del pensamiento social liberal, se crearon las condiciones para la formación del empresario capitalista. A su vez, la difusión de técnicas a Inglaterra en un periodo de transformaciones sociales importantes incrementó la productividad agrícola y la acumulación de moneda proveniente del capitalismo mercantil, pudo invertirse para impulsar y transformar las técnicas artesanales. Esto dio lugar al desarrollo de las manufacturas y produjo la revolución industrial del siglo XIX. La formación del sistema capitalista tuvo dos fases: la primera corresponde al proceso de acumulación primitiva de capital en la que se transformaron las estructuras agrícolas feudales y se formó el proletario de las primeras manufacturas. La segunda fase surgió cuando la plusvalía extraída de ésta forma, se invirtió en la producción de maquinaria y equipo, dando lugar a una acumulación intensiva de capital y a la aparición de la tecnología. El capitalismo entro entonces en una fase competitiva y se aceleró el progreso técnico, pronto el mercado resultó insuficiente para absorber la producción creciente de mercancías. Fue necesario entonces incorporara al resto de las naciones del mundo al mercado capitalista y transformar su organización social para que adoptaran el modo de producción dominante. De esta forma, el capitalismo entró en su fase imperialista y dio lugar a la formación de monopolios y empresas multinacionales. La tecnología, es decir, la utilización de la ciencia para la producción se convirtió en factor estratégico de la explotación del trabajo para el desarrollo capitalista. El proceso de transferencia de tecnología entre países de diferentes niveles de desarrollo capitalista, depende de las formas de producción y de organización social que han adoptado en su historia, las cuales han creado jerarquías de dominación o subordinación entre naciones y han afectado sus relaciones de intercambio. Esas desigualdades dependen a su vez de sus recursos naturales y de la división internacional del trabajo, que ha estado determinada por la acumulación capitalista a escala mundial. Para entender cómo funciona el proceso de transferencia de tecnología es necesario analizar las formas en que la tecnología se incorpora al proceso de producción. Tecnología es la organización del conocimiento científico para la elaboración de un bien o un servicio, y se encuentra asociada a los dos factores principales de todo proceso productivo, es decir, al capital y al trabajo. Muchas veces la tecnología queda registrada en documentos que contienen el conocimiento que debe ser asimilado por técnicos de alto nivel para agregarla a la producción de bienes de capital o de bienes de consumo, en ese caso me refiero al "know-how" de la tecnología.


Esas tres formas de tecnología se combinan para obtener un aumento de la productividad de trabajo. El avance tecnológico ha sido una condición necesaria para la evolución del sistema capitalista. Este mecanismo ha traspasado las fronteras de los países como entidades económicas aisladas, creando una jerarquía de naciones en su grado de acumulación de capital. Entre ellas han establecido un flujo de transferencia de tecnología como resultado del proceso de internacionalización del capital. A un nivel nacional, la producción de los elementos tecnológicos anexados al capital, al trabajo y al "know-how" está ligada al sistema productivo, educativo y al de investigación científico – tecnológico. El sistema productivo de un país es el conjunto de procesos creadores de su economía; está constituido por los diferentes tipos de tecnología que emplea, ya sea importadas o hechas en el interior. Estas actividades requieren actividades específicas; es así que determinan los elementos tecnológicos que se agregan a la fuerza de trabajo en sus diferentes niveles. Estas habilidades tecnológicas se generan en las actividades económicas, pero también dentro del sistema educativo. En este sentido, el sistema productivo de un país repercute en el tipo de enseñanza que imparte, sobre todo en los niveles técnicos y universitarios. El sistema de investigación científico -tecnológica está vinculado al sistema de educación superior, sin embargo, existen laboratorios independientes de las universidades y se han incorporado centros de investigación a las industrias. La especialización creciente de las actividades económicas y el proceso de integración y autosuficiencia de las empresas, las han transformado en unidades de educación/capacitación/investigación/producción. En estos centros se diseñan y construyen nuevos equipos, procesos productivos y bienes de consumo, crean una tecnología que es propiedad de la empresa; estos conocimientos quedan protegidos por patentes sobre el "knowhow" de los procedimientos y por el registro de marcas comerciales. Cuando los sistemas educativos y de investigación no están integrados a las estructuras productivas de un país, los conocimientos necesarios para sus actividades productivas son importados del extranjero. Surge así una dependencia tecnológica como uno del os rasgos característicos del subdesarrollo. Las tecnologías extranjeras son incapaces de formar un sistema productivo que satisfaga las necesidades de los grupos mayoritarios de la población por las condiciones de la dependencia. Estas pueden esquematizarse en los siguientes puntos:


1. El desarrollo económico de los países subdesarrollados ha dependido de la incorporación de bienes de capital y fases lucrativas provenientes de los países capitalistas industrializados. Estos equipos y tecnologías han surgido de un progreso técnico cuya tendencia es hacia una menor absorción de mano de obra, por la que limitan la posibilidad de incorporar a una parte importante de la población de los países subdesarrollados a los procesos productivos. Así se genera una población desempleada y marginada que no tiene acceso a la riqueza del país. 2. Estas tecnologías operan cada vez mayores escalas de producción, rebasando en muchos casos la capacidad del mercado de los países subdesarrollados. Esto hace que el costo de la tecnología por unidad de producto sea muy alta en comparación al que obtienen los países industrializados, ya que los equipos tienen que operar por debajo de su capacidad de producción, puesto que el control de los mercados internacionales por parte de los países industrializados, impide que el país subdesarrollado exporte los excedentes de su consumo interno. 

Estas tecnologías, al operar a gran escala, reducen la cantidad de unidades productivas o empresas que pueden instalarse en un país subdesarrollado para cada tipo de artículo, facilitando las condiciones internas de monopolio. La falta de competencia frena la creación de innovaciones tecnológicas en el país receptor de la tecnología extranjera, por la que siempre se encuentra en desventaja para competir con los países industrializados en los mercados internacionales.

Una parte del excedente económico de un país subdesarrollado sale de su economía, para comprar una tecnología, cuyos precios aumentan en relación a los de las mercancías elaboradas con ellas en el país receptor. Estas desventajas en los términos de intercambio a veces se ven compensadas por el aumento de productividad de las tecnologías importadas, permitiendo un crecimiento económico de los países subdesarrollados. Sin embargo, el tipo de bienes realizados no satisface las necesidades de los grupos mayoritarios de la población.


3. Los conocimientos incorporados a las tecnologías importadas quedan protegidos por patentes, de maneras que no son asimilados por el país receptor. En estas condiciones, la tecnología importada sirve tan sólo para producir una serie de bienes durante un tiempo determinado, que depende de la vida rentable de la tecnología, después del cual, el país dependiente tiene que incurrir en la compra de una nueva tecnología al extranjero. La pobreza de los sistemas educativos y de investigación tecnológica de los países subdesarrollados refuerzan este aspecto de la dependencia al ser incapaces de asimilar en forma definitiva las tecnologías importadas. 4. Las importaciones de tecnologías se da dentro de un proceso de incorporación de los modelos sociales de las naciones industrializadas. La diversificación de la producción y el crecimiento económico logrados por este camino ha dependido de las formaciones de una clase empresarial y de una burguesía ligadas a los hábitos de consumo de dichos países. De esta manera, la producción de bienes sofisticados para las clases altas de los países subdesarrollados absorbe los recursos que debieran destinarse a la elaboración de satisfactores básicos para los grupos mayoritarios de la población.

5. La

implantación de modelos tecnológicos, diseñados para operar en las zonas templadas del planeta (en las que se encuentran los países industrializados), a las zonas tropicales de los países subdesarrollados, destruye sus estructuras ecológicas, disminuyendo su productividad natural.

La dependencia tecnológica crece ante la incapacidad para crear tecnologías propias. EL problema de la subordinación tecnológica de los países subdesarrollados no surge solamente por el retraso relativo de sus sistemas educativos y de investigación para producir las habilidades humanas necesarias para asimilar las tecnologías extranjeras. Esta dependencia ha resultado de la adopción de un modelo de crecimiento económico, que descansa en la asimilación de sistema capitalista a escala mundial. Esto ha dado lugar a que la organización productiva y la dinámica de desarrollo de los países que no lo son no cree una demanda de actividades propias de investigación ni produzca tecnologías apropiadas.


Este fenómeno se ha transmitido a todo el sistema social de los países subdesarrollados, de manera que las instituciones científicas y de enseñanza asimilan este estado de dependencia. Más aún, esto ha repercutido en una dependencia ideológica que trae consigo una falta de consciencia sobre la necesidad de inducir un proceso de creación científica, de innovación tecnológica y de cambio social. Se ha creado pues un sistema de valores que no corresponden a una visión y a un propósito integrador del desarrollo de estos países... Hemos visto cómo el sistema capitalista, para desarrollarse, se ha basado en la división del trabajo a escala mundial y en su distribución desigual entre países ricos y pobres. También se ha constatado que el desarrollo capitalista ha necesitado el progreso de las ciencias, cuya orientación ha sido influida por los requerimientos tecnológicos del avance del capitalismo. Esto ha provocado que la ciencia que se produce en cada país dependa en parte de sus actividades productivas. Si los países en industrialización basan su desarrollo en la importación de modelos económicos y tecnológicos extranjeros, y no se estimulan actividades tecnológicas propias, es lógico que su ciencia sea pobre. La inyección de conocimientos científicos y técnicos a la estructura productiva de los países periferia se hace por medio de contratos entre los laboratorios de investigación extranjeros y las industrias modernas del país receptor, que en su mayoría están en manos de capitales extranjeros. Además de esto, en los casos en los que las filiales de empresas extranjeras tienen laboratorios de investigación y producen alguna innovación y producen alguna innovación, estos conocimientos son apropiados por la empresa multinacional. En ambos casos, los conocimientos científico-tecnológicos, sean importados o producidos en el país, no se difunden al resto de su economía. Por otra parte, tampoco se estimula la ciencia teórica, por considerarla de poca importancia para el desarrollo del país. A pesar de esto, varias naciones cuentan con científicos a la altura de los mejores del mundo, y que se han promovido el desarrollo de la ciencia en las universidades; sin embargo, frecuentemente se ven obligados a abandonar sus tareas por falta de estímulos para su trabajo o tienen que huir de los regímenes fascistas que han tomado el poder político en sus países.


La falta de condiciones para el desarrollo científico y tecnológico, provoca que aun el estado adquiera en el extranjero las tecnologías que requiere para los sectores productivos que han sido nacionalizados. En algunos casos logran formar grupos de investigación vinculados a los sectores estratégicos de la nación, que se limitan a seleccionar y adaptar los modelos tecnológicos extranjeros, y sólo en casos asilados se producen tecnologías autónomas. Por estas razones, una característica de la dependencia científico-tecnológica es la falta de vínculos en los países subdesarrollados entre su sistema educativo, su sistema de investigación científica y su sistema productivo. Son más fuertes las ligas que tienen cada uno de estos sistemas con lo procedimientos educativos, científicos y económicos extranjeros, lo que aumenta su dependencia. Esta desarticulación institucional es el efecto de un problema fundamental es decir, de la separación del hombre de su propio medio ambiente, con la base en el cual se ha generado su desarrollo económico. Al añadir los modos sociales y tecnológicos de fuera, se ha ido destruyendo este tipo de conocimientos y con su realidad ecológica y social. La tecnología es la organización del conocimiento para la producción de un bien o servicio. Está incorporada a los bienes de capital, a las habilidades humanas o se encuentra en la forma de "know-how" sobre procesos comerciales. La capacidad tecnológica de un país depende de la integración de su sistema educativo y científico con el productivo, dentro de los objetivos de una estrategia propia de desarrollo. Si la integración de esos sistemas es débil y el país está subordinado a los modos de vida de las naciones industrializadas, la tecnología fluye de éstos hacia los países pobres, crea de esta manera una dependencia tecnológica. La tecnología importada en estas condiciones es incapaz de absorber la mano de obra del país receptor y de repartir la riqueza realizada a través del empleo. Los mercados internos resultan demasiado limitados para atraer la mano de obra del país receptor y de repartir la riqueza creada a través del tiempo. Los mercados internos resultan demasiado limitados para digerir la capacidad productiva de las tecnologías importadas y sus costos resultan elevados. A la vez, la transferencia de tecnología se orienta a los sectores más actuales, que corresponden a las demandas de los grupos privilegiados de la población y se desatiende la producción de tecnologías apropiadas para explotar racionalmente los recursos del país y satisfacer las necesidades básicas de los grupos mayoritarios.


A pesar de todo existen otros puntos de vista, que también son muy válidos. Todo inicia con cambios tan rápidos e impresionantes que exigen nuevas interpretaciones. En forma similar, los análisis de los eventos internacionales que ignoran o reflejan de manera inadecuada los efectos de las multinacionales están destinados a fracasar. Al mismo tiempo, es especialmente importante no caer víctima de proyecciones ultra simplificadas y conjeturas o teorías resonantes basadas en la especulación más que en hechos. Debido que está en la naturaleza de los periodos de transición que emergen muchas proliferaciones, algunas dominantes. Las proyecciones lineales son guías no muy confiables. Así, una ilusión recurrente es que el proceso de concentración y centralización del capital terminará dentro de poco con un puñado de compañías mundiales que posean y operen la parte preponderante de la empresa capitalista mundial. Esto difícilmente puede ser un tema de ciencia ficción, aunque haya sido tratado desde hace mucho con predicciones acertadas. Prever la muerte de la competencia basados en la decadencia de la competencia ha sido recurrente una y otra vez y por autores marxistas, leninistas o no, desde que las grandes corporaciones se asomaron al mundo hace ya más de cien años. El surgimiento de la época multinacional precipitó un florecimiento de dichas esperanzas. De ésta manera es importante distinguir claramente entre un presión constante dentro del capitalismo hacia una mayor concentración de poder, por una parte y la virtual eliminación de toda competencia por la otra. Mientras que la dirección puede ser persistente hacia la terminación en monopolio, el final lógico de éste proceso nunca se alcanza debido a los obstáculos que surgen de la misma naturaleza de las fuerzas que lo impulsan. Lo que necesita ser comprendido es que el proceso de concentración y centralización de capital es estimulado por la competencia y desemboca en la intensificación de la lucha entre los diferentes agregados del capital, si bien en una escala diferente y con otras estrategias. Como regla, por encima del crecimiento promedio de una empresa, o de la fusión de dos o más firmas, ocurre en más de un sector de una industria en periodo dado: el surgimiento de un foco de poder o la amenaza de extinción, favorece a convergencias reflejadas del capital. Además, enfoques contendientes de poder financiero generaron dentro de los mercados de capital en rápida inflación y asociados con el proceso de concentración, rivalidad inter-industrial así como intra-industrial, innovaciones y nuevas industrias inducidas por la competencia y la intervención para detener o mejorar una crisis. Todo sirve para crear bloques conflictivos de poder, ninguno de los cuales tiene la fuerza para ganar una batalla por el control exclusivo o la voluntad de arriesgar la pérdida de los activos acumulados en tan intensificada guerra económica. Siendo éste el caso, como cada empresa gigante se aferra a la parte del mercado que conquista, el potencial para una acumulación de capital más amplia dentro de la industria generalmente está restringido con respecto al crecimiento de la demanda de los productos de esa industria.


Luego, bajo los ímpetus del crecimiento impetuoso, la búsqueda de nuevos mercados a conquistar generalmente se reduce a los dos principales canales de la acumulación y la diversificación y a la conquista de nuevos mercados extranjeros. En tanto que la entrada a la escena internacional produce nuevos esfuerzos y tensiones la realidad subyacente es la todavía la lucha competitiva entre poderosos grupos industriales y principalmente financieros. Además, con frecuencia encontramos que la intervención del estado contribuye a la perpetuación de la competencia monopolista dentro y entre las industrias. Enfrentados a la penetración económica extranjera, los estados industriales adelantados tienden a fortalecer sus propias empresas gigantes y si es necesario, a actuar directamente ellos mismos a través de la propiedad y operación de industrias. Entre las mayores 211 compañías manufactureras en las naciones capitalistas, con ventas por encima de los miles de millones de dólares, cuando menos doce son propiedad del estado. La lucha por los mercados a escala mundial promoverá y necesitara posteriores fusiones y alianzas pero éstas se dan con el propósito de una competencia más efectiva y no de su eliminación. A éste respecto, el surgimiento y decadencia de la hegemonía norteamericana es una ilustración útil. La dominación de la economía norteamericana fue una excrecencia natural de la gran disparidad de la fuerza económica entre los Estados Unidos y las naciones devastadas por la guerra. Considerada en abstracto y en términos de proyecciones en línea recta, muchos esperaban que esta hegemonía creciera hasta que la capacidad productiva mundial estuviera en manos de unas cuantas empresas norteamericanas. Pero los requerimientos y efectos naturales de ésta dominación produjeron sus propios efectos contrarios llevando a crecientes retos a la dominación de los Estados Unidos por parte de otras naciones capitalistas. En la escena internacional, lo mismo que en la doméstica, los medios y la intensidad del conflicto variaran en el tiempo, dependiendo de las condiciones políticas y militares, de las circunstancias particulares en una industria dada y del estado general del mercado. Las alianzas y las treguas en una industria en particular pueden producir una calma temporal pero está generalmente dura sólo hasta que una nueva crisis vuelva a encender las llamas de la competencia. Debido a su naturaleza esencial, la lucha en el moderno capitalismo monopolista es incesante en la escena mundial entre gigantes y supergigantes que, a pesar de su acumulación de poder, están lejos de ser omnipotentes. En efecto, la interrelación dialéctica entre coalición y competencia de capitales, es uno de los elementos más importantes que contribuyen a la dinámica del sistema económico.


Desde el punto de vista opuesto, la internacionalización requiere y eventualmente desemboca, en el debilitamiento de la nación Estado, por la búsqueda de los grandes negocios y mayor libertad para el movimiento internacional del capital, las ganancias y las mercancías. El alto grado de interdependencia entre las subsidiarias y la compañía madre en el país desarrollado es consecuencia de ello. En gran parte de esta concepción encuentra implícito un determinismo tecnológico. Representa una etapa más alta y más progresista de la organización industrial, en efecto, la superioridad de la empresa multinacional se coloca en el reino de la obtención de ganancias por parte de las organizaciones oligopólicas, diseñadas para explotar al máximo la jerarquía existente de naciones, en otras palabras, el orden mundial imperialista. Es audaz ver alguna semejanza entre la integración transnacional producida por las multinacionales y la creciente interdependencia de las regiones subdesarrolladas de la tierra. Lejos de ser organismos surgidos de la dependencia necesaria de las diversas partes del mundo, han sido construidas para obtener la ganancia máxima impuesta por la larga historia de colonialismo e imperialismo. Así, la historia juega un papel vital, pero no ha sido el único ni el más importante. El enorme revuelo y problemas socio-políticos después de la instauración de las nuevas naciones desencadenó en la dependencia hacia el capital extranjero. Las multinacionales son los prototipos de un modo de producción internacional y superior: la anticipación de una coalición o conspiración de las transnacionales que arreglaran los asuntos internacionales entre ellas y por tanto forzaran a las naciones Estado a conformarse a su voluntad. Conforme las multinacionales crecen en fuerza, sus intereses comunes prevalecerán y de ahí el debilitamiento de las naciones Estado. Ahora bien, el debilitamiento no se da tajantemente. El Estado declina ciertas posturas y hace "favores" al monopolio para que se apodere de todo ha escala global. Esto no quiere decir que el Estado tienda a desaparecer y abdicar en torno al capital, lo que es cierto es el hecho de convertirse, de cierta manera, en un siervo más. Tan es así que la interferencia de capitalistas extranjeros en los asuntos de los estados débiles y dependientes, es central en la historia del capitalismo. Las empresas multinacionales necesitan estabilidad social en los países donde operan o esperan operar. Invertirán cuando sea necesario en ejércitos privados, gastarán dinero en sobornar funcionarios, influenciar periódicos, radio, televisión y otras formas de "relaciones públicas"; la dependencia en la fuerza como el cimiento de la empresa de negocios actúa para debilitar el Estado, y sobre todo, para reducirlo al mínimo y dejarlo al margen de los asuntos económicos.


Las relaciones de intercambio monetario extranjeras, son por tanto, puntos focales de lucha de poder y debido a la complejidad y diversidad de las transacciones internacionales de moneda, requieren la participación activa de los estados. Lo que las multinacionales de cada nación esperan y exigen, es que el Estado opere lo más efectivamente posible para representar sus intereses comunes al proteger la moneda en la que las ganancias serán distribuidas a final de cuentas. Esta será pues la única finalidad del Estado, velar por lo intereses imperialistas de los emporios. Entre más luchan entre sí las multinacionales de países subdesarrollados por el control del mercado, más necesitan descansar en el apoyo activo del Estado. Dejaron de depender extensivamente del apoyo del gobierno a través de subsidios para investigación y desarrollo; en la actualidad tienen en su poder grandes laboratorios y se disputan a los eruditos recién graduados de las universidades más importantes del mundo. Los gigantes están cerca de ser todopoderosos financieramente. Las naciones Estado de áreas capitalistas adelantadas se están convirtiendo en menos y no en más importantes para el bienestar de las multinacionales. Las operaciones de las empresas globales, tanto en el país madre como en el anfitrión, está en armonía con los intereses nacionales de ambos hasta el grado en que estas actividades limitan la capacidad de cada estado para mantener alto el empleo, una fuerte moneda y controlar la economía para el bien común. Se convierte para el país huésped en un mal necesario, ya que no cuenta con la infraestructura ni la tecnología para poder al menos subsistir en la gran aldea que se ha convertido el planeta. El interés nacional, sin importar cuan envuelto esté en la ideología del tiempo, se reduce a proveer el mejor medio ambiente a la estructura socioeconómica imperante. Gran parte del pensamiento acerca de la potencia auto-reguladora de la intervención económica del Estado es ilusoria. Los problemas surgen de las transacciones de las multinacionales y de la disminución de la soberanía de las naciones industriales avanzadas, aunque todos los problemas surgen de la naturaleza misma del sistema capitalista. El balance de fuerza económica y financiera en la mayoría del subdesarrollo está inequívocamente en favor de las empresas multinacionales, personifican la esencia de la dominación extranjera. No son el único pero si el más importante factor determinante del subdesarrollo. Y no está demás agregar el predominio de una larga historia de colonialismo y semi-colonialismo.


Capital y tecnología, multinacionales, desaparición o minimización de aranceles, apertura comercial extrema... son un mal necesario porque son los portadores de moneda y del fuego prometido, que a fin de cuentas "liberará" a los países periferia. Las actividades de las multinacionales contribuyen a menudo a una expansión significativa de las exportaciones de los países del tercer mundo. Crecientes importaciones necesarias para operar y expandir las nuevas empresas y el flujo que sale de las reservas en moneda extranjera para el pago de ganancias a los inversionistas extranjeros es la otra cara de la moneda. El saldo siempre resulta ser negativo para el país receptor de capital. Es cierto que aumentan sus exportaciones y que se crean fuentes de trabajo, pero lo que importa no es la cantidad sino la calidad. El valor que deja la llegada de capital foráneo es muy poco. La ciencia y la tecnología de la naciones industrializadas solo puede ser transferida por inversionistas extranjeros que tienen un incentivo de ganancia; las transnacionales están mejor preparadas para atraer la tecnología necesaria. La creencia que el proceso tecnológico como tal es la más poderosa fuerza motriz del desarrollo social más un corolario sobre la más moderna tecnología inevitable producirá la sociedad más moderna y progresista, es acertada pero solo en los países donde el desarrollo industrial, y después el económico, ha sido alcanzado. Con las revoluciones industriales, y en la actualidad informática, la situación ha cambiado drásticamente. La transferencia de tecnología también multiplicará las oportunidades de las élites locales para enriquecerse. No es por casualidad que grandes fortunas sean amasadas precisamente en los países subdesarrollados, donde la acumulación se presente de forma brutal. Para ampliar la mira del comercio internacional las multinacionales pueden ser confiables en seleccionar e introducir la mejor tecnología y organización industrial para lograr el uso más efectivo del valioso "capital" del subdesarrollo: sus bajos niveles de vida por los bajos salarios. Las transnacionales tienen un gran almacenamiento de talento y experiencia que podría ser utilizado por países que operan con tecnología primitiva. Pero esto no puede durar mucho tiempo, supongamos que llegan asesores a un nueva planta y traen tecnología relativamente nueva. Al paso de unos cuantos meses o , en el mejor de los casos, años la fuerte inversión no habrá servido de nada, se ha convertido de repente en obsolescencia. Es lo que sucede cuando no se genera el desarrollo técnico-científico-tecnológico local.


Para destruir el Estado de subordinación a la tecnología y cultura occidental, para desarrollar la confianza en sí, para extender el respeto y la educación de las ciencias matemáticas e ingeniería, y para generar en los campesinos (más bajos de la escala social) la urgencia de experimentar. "Semejante transformación no puede ser ordenada desde arriba y no pude ser importada. Se puede llegar a ella a través de la experiencia ganada en el proceso de lograr la autoconfianza conforme las masas del pueblo trabajador en el campo y la fábrica". Palabras de alguien que vive en el desarrollo y cree que todo es cuestión de voluntad. Vivimos subyugados y así seguiremos. El capital global acentuará más todas las diferencias entre el desarrollo y la periferia. Con estos parámetros ya se pueden juzgar los efectos, ya se empieza a ver en la actualidad: por increíble que parezca los años 476 y 1989 tienen mucho en común ambos coinciden con el final de dos imperios. En el quinto siglo cae el imperio romano de occidente, en el siglo XX se hunde la Unión Soviética como superpotencia mundial. Las similitudes no acaban ahí. Al desaparecer la Roma imperial, se deshace también su infraestructura, la red de carreteras se rompe; la ciudades originalmente cultas y populosas, quedan desiertas; el antiguo poder central pasa a poder de los príncipes y señores - provenientes de la antigua élite latina - que administran territorios, de repente soberanos... Son tiempos azarosos. Sin la protección de las legiones, los campesinos quedan a merced de los extorsionistas y el pillaje de grupos armados y controlados. La única salvación es acogerse a la protección de un noble. El señor exige a cambio obediencia e impuestos en especie, y como contrapartida, ofrece seguridad a sus siervos. Así nace el feudalismo. Cambio de escena, en 1989 se derrumba el imperio soviético. En poco tiempo, el gigante se fragmenta en infinidad de piezas que se autodenominan naciones: Ucrania, Kazajstán, Uzbekistán, Bielorrusia, Lituania, Letonia, Estonia.... En muchas zonas del hasta entonces gran imperio - Armenia, Azerbaiyán, Chechenia, Georgia... - estallan guerras de independencia. Fuera de sus fronteras, también se desatan conflictos nacionalistas: Cachemira, Yugoslavia, Somalia o Ruanda. La otra superpotencia mundial, Estados Unidos, tampoco vive su mejor momento. Su infraestructura tiembla y los Estados federal se asfixian bajo la gran deuda contraída por Reagan. Resultado: tanto en el este como en el occidente, se cuestiona cada vez más la autoridad del poder central. La comparación con el siglo V está forzadamente exagerada, pero no se pude negar que existe cierto paralelismo entre nuestro tiempo y aquella época. Tal vez el gran cambio comenzó antes de 1989. Un escritor italiano ya había reconocido señales de una nueva Edad Media, por dos realidades: una gran paz que


comenzaba a romperse y un imperio mundial integrado por países unidos que, sin embargo, apenas podían gobernarse a causa de su complejidad. ¿Habría de preguntarse primero que es la Edad Media? Algunos la consideran como una época de fermentación de la sociedad en la que se desarrollan nuevas ideas y las personas cambian de opiniones y costumbres. Todo ello en una atmósfera de intensa creatividad que conduce a un proceso de maduración cuya desembocadura es la modernidad. También es cierto que en largo proceso de cultura humana se han acumulado un infinito número de conocimientos y que cada vez están detentados por una élite. Con una función parecida a la que antes tenían los monasterios. Hoy estarían construyéndose nuevos centros espirituales formados por personas que todavía leen libros, cuidan y dominan la lengua. La gran masa podría olvidarse de la lectura, pues ya tienen la televisión, el cine y los juegos de computadora. Todo ello producirá una pérdida de conocimientos y de la capacidad de expresión. Y así los que carecen de formación intelectual acabarían siguiendo a los demás (algunos expertos opinan que para dentro de cien años, el rechazo por raza o religión será suplantado por una marginación cultural y de conocimientos). Las multinacionales son, de hecho, organizaciones nacionales que operan a escala global. Un sociólogo norteamericano ve de otro modo a la nueva clase dominante. Según Lewis, el mundo moderno marcha al paso que marcan las empresas multinacionales, el poder de éstas nuevas fortalezas principescas se mide por la cotización de bolsa y los balances de resultados. Lo cierto es que algunos grupos multinacionales son tan grandes que dan empleo a más personas que habitantes tenía París en la Edad Media. En la actualidad, sin embargo, el poder muestra una cara distinta a la que tenía en el 997. Por entonces, los campos, los alimentos y un ejército poderoso garantizaban su existencia; hoy gobierna el éxito económico. Punto de conexión entra ambas épocas es el hecho que las dos parecen movidas por el mismo motor, el dinero y que conceptos como el patriotismo han dejado de existir. Del mismo modo que las aristócratas "empresas" medievales Hohenzollen, Habsburgo, Borbón y demás familias fortalecían su poder a base de conquistas, matrimonios y pactos lo hacen hoy en día la sociedades limitadas: Walt Disney se casa con ABC (American Broadcasting Corporation) el fabricante de papel Kimberly Clark conquista la competencia con Scott; IBM se acerca a Lotus; mientras los príncipes Leo Kirsch y Silvio Berlusconi invierten en cualquier parte de Europa.


No hay nada que reprochar a los empresarios; el problema es cuando sus exigencias tienen consecuencias sociales; y parece que eso es lo que está ocurriendo hoy. La inseguridad laboral y el trabajo precario están aumentando incluso en Estados Unidos, y los empleados se ven como un grupo amenazado. En la época de la gestión empresarial con un mínimo de recursos humanos se eliminan puestos de trabajo en todas las áreas. La mayoría de la gente se alegra por tener todavía trabajo y apenas se queja si sus gobiernos recortan las prestaciones sociales. En Europa hay cada vez más desempleados que aceptan condiciones inferiores a las de cualquier convenio, y que decir de América Latina. No hace falta mucha imaginación para pintar las consecuencias a largo plazo de tal situación. La Edad Media fue una época en la que desapareció la clase media. Aparte de los clérigos y el ejército, sólo existían dos grupos: un aristocracia poco numerosa y una gran masa de siervos. ¿Hay señales en ésta época que nos asemejen a aquella? Si tomamos como ejemplo las privatizaciones de los servicios públicos. La consigna es que la competencia estimula el negocio y hace que disminuyan los precios. En México, la política tecnócrata se mueve en ésta dirección. Las experiencias de Estados Unidos muestran una imagen distinta: el número de particulares que ofrecen prestaciones de servicios disminuye constantemente y las empresas restantes incrementan su tamaño, dominan el mercado y dictan los precios. Incluso la recogida de basura y la reparación de las calles y carteras se han privatizado en algunas zonas. Como los residentes pueden permitirse pagar esos servicios les resulta benéfica la contratación de empresas privadas. En las zonas con población pobre ocurre todo lo contrario: al no poder pagar a esas empresas, no se recoge la basura y las calles y carreteras se quedan sin arreglar. El ejército estadounidense está formado desde hace algunos años por tropas profesionales y no por soldados de reemplazo. Eso significa que el ejército no se recluta por todas las capas de la población, sino principalmente entre una: los pobres. Según las estadísticas, entre los 58 mil soldados muertos en la guerra de Vietnam, sólo 12 habían estudiado en la elitista Universidad de Harvard y eso que en ese entonces todavía el servicio militar obligatorio. Mirando al futuro, entre un ejército profesional y un ejército de soldados privados que podría estar a las órdenes de un príncipe, sólo hay un pequeño paso. Por otro lado, el Estado ya no garantiza la seguridad, por falta de cuerpos de orden. Algunos países gastan más en guardias privados que el cuerpo de policía oficial. La ciudad de los Ángeles, con numerosas revueltas racistas, dispone de un número menor de agentes de policía por habitante que la mayoría de las ciudades occidentales: 2.3 policías por mil habitantes. En México, el promedio es muy bajo en comparación a otros países, como por ejemplo Italia que tiene 4.2.


En Estados Unidos hasta la vía de carreteras está en camino a la privatización. La idea es que una empresa privada la mantiene mejor que la administración pública. Existe por primera vez desde hace siglos una red de carreteras privadas en el mundo occidental. Pero si se incrementan demasiado los precios de las carreteras de paga, se creará un sistema de seguras vías de comunicación para los ricos y caminos en mal estado y de alto nivel de inseguridad para los pobres. Estos son sólo algunos ejemplos de una tendencia poco tranquilizadora que amenaza con dividir nuestro mundo, aún más de lo que está, en ricos y pobres. Ya se habla de una nueva clase alta. El 20% de los norteamericanos pertenece a ella, son mayoritariamente blancos y ejercen profesiones liberales. En el otro extremo de la escala se encontraría otro 20 por cien de la población, en una situación de subsistencia muy difícil, son cerca de 15 millones de pobres que viven como los más pobres de los países en desarrollo (sin embargo, ésta situación de polarización no se compara a la de los países subdesarrollados). ¿Y qué pasa con el 60% restante, con los que pertenecen a la clase media tradicional? sólo son noticia cuando una empresa recorta plantilla y miles de ellos se van a la calle. O cuando sus salarios bajan y las prestaciones sociales que reciben disminuyen. Los sindicatos que representan a ésta clase media van perdiendo poder. En Estados Unidos, la posibilidad de que un trabajador alcanzará el nivel de clase media antes de cumplir 30 años era, en 1989, del 60 por cien; después de 1989 era del 42%. Eso vale para todos los empleados independientemente de su raza, de su educación y del nivel económico de sus padres. En los países en desarrollo la posibilidad de algún obrero o trabajador de ascender al siguiente nivel en la escala económica es prácticamente nula. Es muy marcado el estancamiento económico en nuestros países. Y mientras la clase media se empobrece cada vez más, la clase superior debe buscar refugio en fortalezas para escaparse de los problemas del exterior. En Estados Unidos - y últimamente también en México- abundan las llamadas urbanizaciones cerradas por vallas, zonas protegidas por agentes de seguridad privados que se financian mediante imposiciones propuestas por los mismos residentes. En 1970, sólo existían 4000 de éstas organizaciones y en 1996 rebasaban las 100 mil.


Paradójicamente, mientras peor les va a los empleados, más sube la bolsa: la fusión de Chemical Bank y Chase Manhattan, el 16 por cien de su plantilla fue despedida, ésta noticia fue muy bien acogida por los inversionistas en Wall Street. A semejanza, acabamos de observar la fusión entre Bancomer y un Banco español, la mayoría de capital bancario del país se encuentra en 3 bancos. ¿Puede seguir todo esto así? La respuesta es no, nuestra sociedad vive de consumo y si los consumidores no tienen poder adquisitivo, las empresas acabaran cerrando. Este fenómeno se conoce simplemente como Neoliberalismo. De sus consecuencias parece alegrarse todos aquellos que no tienen que sufrirlas. Un jefazo del Deustche Bank, argumenta que cada vez es más importante la "disposición para asumir riesgos" y la "autorresponsabilidad" "la época de la cobertura a todo riesgo ha terminado", declaraba recientemente. Todo esto significa que la globalización de la economía ha cambiado profundamente las reglas del juego para la industria. La competencia se ha reactivado, los países con salarios bajos, como la mayoría de los asiáticos y el nuestro, producen que aquellos que viven bajo el peso de la legislación social. En este contexto se comprende que una empresa occidental se olvide la lealtad nacional en favor de la propia capacidad para competir con otros. La economía se va por la economía, en otras palabras no hay que pensar en las consecuencias sociales de las decisiones económicas, sino sólo en el beneficio. Por ello, no resulta difícil imaginarse que podríamos encontrarnos al comienzo de una nueva edad media y que la economía empiece a ser neo feudal. Algunos expertos no están de acuerdo con éste panorama, vale la pena comentar sus argumentos. Apuntan que la economía mundial y su forma actual depende mucho de consumidores con un alto poder adquisitivo y el hecho que el 20 por cien corresponda a la clase alta no es suficiente para que pueda mantenerse la economía global, pues un sistema como este no acepta que un número importante de personas carezca de un razonable poder adquisitivo. Y los expertos aún no saben cómo disminuir el número de desempleados, que crece de forma alarmante en algunos países. Según la Organización Mundial de Comercio (OMC) el objetivo a largo plazo consiste en que se acerquen los niveles de salario en todo el mundo con el objeto de globalizar también el bienestar. En el lenguaje económico, esto se llama "compensación internacional de los precios de los factores productivos a través del comercio".


Principales Características De La Economía Latinoamericana Subdesarrollada En primer lugar, sus habitantes apenas disponen de lo necesario. El concepto de lo necesario se amplía en la sociedad capitalista de consumo de masas. Otra característica es la sub-producción de tipo capitalista. Los recursos no están aprovechados. También está entra sus características el alto crecimiento demográfico, ya que el incremento de la población impide el desarrollo económico. La población es mayoritariamente dependiente, debido a los bajos niveles de inversión, y no a los altos índices de población. Otra de las características es la dependencia económica del mundo desarrollado, neocolonialismo, puesto de que la inversión industrial y los canales de comercialización del producto están en manos de los países ricos. Estos efectos y no las causas de una economía subdesarrollada. Son fruto de la desigualdad intrínseca que introduce el sistema capitalista, que tiende a acumular capital en unos países detrayéndolos de otros. Si se analiza las sociedades de los países capitalistas podemos encontrar grupos de población que tienen las mismas características que las de los países subdesarrollados, es el llamado cuarto mundo, la única diferencia es que en los países del Tercer Mundo esta población adquiere el carácter de endémica. a) El crecimiento de las necesidades: el aumento del gasto hace crecer el mercado y el consumo de bienes, los cuales se diversifican cada vez más. Los productos deben aparecer y desaparecer rápidamente del mercado, y ser perecederos. El gran impulsor de este tipo de economía de consumo de masas es la clase media, con rentas que les permiten adquirir bienes, pero no acumular capital. El Estado tiende a cubrir muchas necesidades que poco a poco se van haciendo básicas, es lo que se conoce como Estado del bienestar. Sin embargo, en la sociedad actual no basta tener las necesidades básicas cubiertas, la sanidad, la educación y la cultura son necesidades que nadie, en los países desarrollados, puede renunciar y a las que tienen derecho. La vida urbana crea nuevas necesidades: de vivienda, equipamiento, transporte, vestido, etc. creadas, en su mayor parte, por la publicidad. b) El crecimiento demográfico: con la revolución industrial y el crecimiento de la productividad aumenta, también, la población, en el proceso de transición demográfica. A diferencia de lo que pasa en los países desarrollados, que la transición demográfica dura entre 90 y 120 años y su crecimiento anual máximo nunca supera el 2%, en los subdesarrollados la transición demográfica es mucho más corta y los crecimientos anuales máximos superan en 2%.


c) La revolución verde y la economía de plantación: desde los tiempos del sistema colonial data la dedicación de ciertas zonas del mundo a la agricultura y a la extracción material y materias primas, gracias a un sistema de especialización productiva que buscaba ventajas comparativas. En agricultura se nota el impacto de la revolución verde que es el uso de las variedades de altos rendimientos, con todos los insumos necesarios para incrementar la producción al doble o más. En los países subdesarrollados es un problema añadido, ya que su dependencia de los países ricos en cuestiones agrícolas es total. En los países subdesarrollados el modelo que se establece es la economía de plantación especulativa, que funciona como una empresa de producción; con asalariados y utilizando todas las ventajas de la tecnología y la ciencia. Se crea un proletariado rural indígena desvinculado de las tradiciones de su civilización. La producción de las plantaciones está dedicada al comercio internacional y no al consumo interno. d) La ciudad y el sector terciario: cuando un país se industrializa sus ciudades crecen espectacularmente, y con ellas el sector terciario y de servicios, que es indispensable para poder vivir en una ciudad. Con este proceso se descapitaliza el campo en favor de la industria y los servicios. Los capitales liberados son absorbidos por los servicios financieros y la búsqueda de operaciones especulativas. e) La industrialización del Tercer Mundo: La industrialización del Tercer Mundo es un hecho reciente que se debe a la política de desconcentración productiva de las multinacionales, y que buscan en los países pobres mejores condiciones de contratación de la mano de obra, incluso llegan a emplear fuerza de trabajo infantil en condiciones de semi-esclavitud; y otras ventajas fiscales. La producción de estas industrias no va dirigida al aumento del consumo interno, sino a la exportación. Sin embargo, algunas empresas comienzan a fabricar componentes para las multinacionales y terminan dependiendo de ellas en exclusiva. Son empresas subsidiarias autóctonas. Otras características de los países subdesarrollados serían las siguientes: 1. Países en transición que vacila entre el desarrollo y el estancamiento económico. Registran características y magnitudes variables, su desarrollo no es sostenido sino propio de economías volubles que se sostienen bajo esquemas de dependencia externa. 2. Los países subdesarrollados son dependientes de las imposiciones de los mercados internacionales que dificulta la planificación de sus programas socioeconómicos, sus productos básicos y materias primas son comprados a


precios fluctuantes y desvalorizados, mientras los productos que importan para su subsistencia aumentan sus precios sin previo control. 3.

El nivel de ingresos por habitante variable y dependiente.

4.

Imposibilidad para reforzar y financiar su propio crecimiento económico.

5. Intentos por resolver sus problemas de salubridad y educación. Los resultados son variables en este aspecto. 6. Dependencia de los países en cuanto a su comercio exterior: la exportación es escasa y dependiente de la mono-producción, mientras que la importación incluye variedad de materiales, equipos, insumos y alimentos que se hacen necesarios en la vida cotidiana y el progreso de las industrias. 

Economía Basada En La Agricultura.

Comercio Exterior Desfavorable.

Elevada Tasa De Mortalidad Infantil.

Desocupación Y Subocupación Masiva.  Falta De Fuentes De Trabajo.  Sobrepoblación Relativa.

Bajo Nivel Educativo.

Ingreso Bajo, Mal Distribuido E Irracionalmente Utilizado.

Régimen Político Mercenario.  Faltan Instituciones Democráticas.  Hay Una Dependencia Política Militar Del Extranjero.

Dependencia Estructural Que Influye En Toda La Estructura Socioeconómica Y Condiciona Muchos Rasgos Principales Del Sistema Del Proceso De Desarrollo.

Tecnología Primitiva.

Desarrollo Económico Dependiente.

Exportación De Productos Tropicales.

Importación De Productos Manufacturados.


Papel Del Estado En La Sociedad Subdesarrollada El papel sustancial del Estado en la sociedad actual es el de asegurar la obtención de los beneficios de las empresas, permitiendo la acumulación de capital por parte de unas pocas personas (en comparación a la gran masa trabajadora) y el conservarlo privadamente con tranquilidad. Como estos beneficios deben ser constantemente ampliados por la repetición del circuito de producción descrito en capítulos anteriores, el Estado debe asegurar las condiciones para que exista un crecimiento económico suficiente para lograr este objetivo. A esto se refieren los economistas actuales con la expresión “crear un ambiente de negocios”, un entorno social e institucional que favorezca la existencia de excedentes y les posibilite su retención en manos privadas. En lenguaje empresarial un sistema donde se garantice la propiedad privada de los medios de producción, las reglas de juego (leyes, decretos, políticas económicas) sean claras y con relativa permanencia, la justicia proteja lo que entienden sus derechos (la apropiación del excedente) y exista una cultura empresarial desarrollada. Desde este punto de vista, no es posible considerar el sistema actual como un sistema económico únicamente privado. Esto no significa que no se cumplan los análisis y tendencias que hemos descrito con anterioridad, por el contrario no se puede explicar las fluctuaciones de la economía de la sociedad actual sin estas leyes. Pero sí significa que la economía capitalista basada en unidades empresariales no coordinadas no se podría sostener sin las actividades de protección, estimulación y socialización que realiza el Estado. Baste nombrar en cada caso y a manera de ejemplo no taxativo el aseguramiento de los derechos de propiedad en sus diversas formas (para asegurar al empresario la apropiación de los excedentes creados por el trabajador), las actividades de investigación básicas y aplicadas (contribuyendo al progreso técnico tan necesario al capitalismo, realizando el Estado estas actividades no rentables en sí mismas) y la educación de la población (para reproducir la fuerza de trabajo en condiciones adecuadas al grado de progreso técnico alcanzado.)


Es totalmente cierto que en la sociedad actual Estado y empresarios no son la misma cosa. El capitalismo, a diferencia de los sistemas anteriores tales como el feudalismo y la esclavitud, es un nuevo sistema en el que la estructura económica no tiene acceso directo a los medios de violencia para imponer una coerción directa de acuerdo a sus intereses. En ese sentido en la sociedad actual existen una dimensión económica y una dimensión política que en determinados momentos de la vida de los países pueden entrar en tensión. La sociedad económica conforma un sistema en donde todos los elementos se relacionan y producen resultados que no se pueden explicar en forma aislada. Pero en la marcha normal del sistema y, más aun en los momentos de crisis, el Estado interviene en la organización social en representación de los grupos dominantes económicamente. Desde un punto de vista histórico, el Estado desempeñó un papel esencial en la creación del mercado nacional a partir de los mercados locales existentes en los burgos de la época feudal y de los mercados internacionales de los mercaderes de esa misma época. Estos mercados nacionales de los siglos XVIII y XIX junto con la evolución técnica y social propiciaron el pasaje de la manufactura a la gran industria y del trabajo manual al mecanizado. El papel del Estado a este respecto no finalizó con la creación de mercados nacionales: en la medida que la acumulación de capital lo hizo necesario el Estado en los países desarrollados apoyó por medios diplomáticos y militares la obtención de mercados para sus productos mediante el imperialismo a finales del siglo XIX o la apertura de mercados por negociaciones bilaterales y multilaterales en siglo XX, a la vez que aseguró el acceso de las materias primas necesarias para el proceso de industrialización (de las cuáles la más conocida y también la más importante pero no la única es el petróleo.) La intervención del Estado ha crecido a lo largo de la historia del capitalismo por la necesidad de favorecer la reproducción de un sistema cada vez más complejo, regulando múltiples esferas de actividad en cuanto ellas fueran claves para el proceso de acumulación de capital.


La internalización del capital, la competencia creciente por los mercados internacionales debido a las necesidades de reproducción constante del capital, el creciente costo de investigación, desarrollo y adopción de nuevas tecnologías, la incrementada complejidad de preparación de la fuerza de trabajo y el imperativo de introducir elementos que legitimen el sistema explican la complejidad actual que hace necesaria un rol cada vez más activo del Estado, sea o no explicitado por aquellos que propugnan una menor intervención del Estado. Por el contrario, el mantenimiento y ampliación de un orden social que favorece a determinados grupos sociales es una cuestión de primera prioridad en sus acciones, a punto tal de que luego de la Segunda Guerra Mundial, en los países europeos el capitalismo amenazado por las luchas sociales y la cercanía de la Unión Soviética, utilizó parte de los excedentes para brindar servicios sociales (mejorando el nivel de vida de los trabajadores) en un afán (exitoso) de mantener el orden social capitalista. Quienes propugnan la menor intervención estatal lo hacen pensando en lo que ha sido característico del Estado en el sistema capitalista: retirarse de las actividades que pueden generar beneficios, quedándose con las actividades no rentables. De esta manera, por una parte la masa de excedentes generados por los trabajadores productivos puede transformarse en beneficio para los empresarios, por otra el capital estatal permite un monto inferior de capital constante a los empresarios lo que aumenta su tasa de beneficio. También para mejorar la rentabilidad empresarial el Estado se encarga de realizar las obras de infraestructura necesarias para la mejora de las técnicas de producción y la gestión de comercialización, abaratando los costos de suministros a las empresas permitiéndole una mayor rentabilidad al transferirles recursos desde otros sectores sociales. En muchos casos el Estado toma a su cargo la investigación científica y los conocimientos obtenidos son transferidos gratuitamente a los empresarios. Y en épocas de crisis la intervención del Estado favorecerá a los empresarios, facilitando (aunque no es la causa) la reducción de los salarios reales que elevará la decaída rentabilidad de las empresas, procediendo a la liquidación de las empresas pequeñas que eliminará capital constante a la vez que concentrará la producción en grandes empresas y, en las crisis más graves, cambiando el marco institucional para lograr que el esquema de producción ampliada se ponga nuevamente en marcha. Debe quedar en claro que el cambio de marco institucional que el Estado a través de los agentes políticos propicia no cambia los instrumentos básicos de la economía actual, la búsqueda del beneficio y la competencia, por el contrario siempre el Estado termina adaptándose a ellas.


El estado en la sociedad capitalista no puede excederse de ciertos límites, los empresarios nacionales o transnacionales según el caso, poseen las herramientas necesarias (control de la inversión, flujo de capitales, etc.) como para bloquear cualquier intento de autonomía del gobierno con respecto al mundo empresarial. Por el contrario, en la mayor parte de la historia económica de los países el Estado se ha aliado con los grupos dominantes que buscan aumentar sus beneficios, por medio del crecimiento económico y/o asegurándose una mayor porción de la riqueza generada. Y en la actualidad, la expansión del comercio internacional, los flujos financieros y las inversiones extranjeras directas, de la mano de las estrategias empresariales de las multinacionales productivas, comerciales y financieras ha supuesto una pérdida de funcionalidad del Estado como regulador del proceso de acumulación y un desarrollo de estructuras y organismos internacionales, aún más aliadas a los intereses capitalistas dominantes a nivel global. Establecido entonces el rol general del Estado en el proceso de acumulación, pasaremos a analizar como las políticas específicas de los gobiernos influyen sobre el crecimiento económico. Los Grupos Sociales Y El Estado Una honda crisis parece invadir las democracias constituidas sobre el principio de la soberanía popular. Tal crisis obedece al hecho de que en aquellos Estados no se han creado aún estructuras idóneas para transformar la voluntad popular en voluntad del Estado. Al afirmar que un Estado es democrático cuando su soberanía pertenece al pueblo, se dice algo, exacto, pero tal expresión peca de insuficiente: falta añadir hasta qué punto el pueblo se halla en condiciones de ejercer efectivamente el poder. En efecto, si la soberanía popular se encontrara apartada del ejercicio del poder, se produciría cierta antinomia por contraposición del Estado al individuo, de la nación al pueblo y se haría imposible la síntesis de las diversas tendencias en un concepto o visión de conjunto. He dicho que la crisis de muchas democracias se debe a la carencia de estructuras adecuadas. Es necesario entonces hacer un examen del régimen político de los Estados democráticos para poder precisar aquellos defectos que impidan el normal funcionamiento de sus instituciones. Antes de estudiar la patología de este régimen político, es decir, la razón por la cual no funciona bien, hemos de conocer su fisiología, a saber: cómo debe funcionar el antedicho régimen.


El régimen político propio de los Estados democráticos es llamado comúnmente régimen representativo. Sobre este particular nos preguntamos ahora: ¿es exacta esta denominación? Obsérvese, en primer lugar, que el régimen representativo apareció al declinar el Estado absoluto, reunido en la persona del Monarca, con la afirmación, frente a los poderes del Estado, de los individuos componentes del pueblo. Más aún, la Declaración de los Derechos del Hombre y el régimen representativo se hallan estrechamente relacionados: los representantes garantizan la protección de los individuos y, por lo tanto, que éstos se hallen en condiciones de ejercitar libremente sus derechos. Me parece oportuno señalar que la protección es el medio adecuado para permitir a los individuos el ejercicio de los derechos que les competen. La libertad, a la cual tienden los derechos mismos, consiste en un poder hacer cuanto no perjudique a los demás, según el artículo 4.0 de la Declaración de los Derechos, poniendo así punto final a la serie de abusos o privilegios que constituían una rémora contra la iniciativa de cada ciudadano. De esta forma el poder estatal experimentó una doble limitación debida, por un lado, al reconocimiento de los derechos individuales, y, por otro lado, al nuevo predominio del carácter tuitivo de los mismos poderes públicos. Así, pues, con el régimen, representativo, la soberanía del Estado aparece como, una soberanía limitada frente a la cual los poderes privados de los ciudadanos revisten el aspecto de poderes absolutos, sustraídos del todo al control del poder político. La soberanía absoluta, entendida como un poder ilimitado, se transfiere así del Monarca o Soberano-prevalente al individuo como sujeto privado. El fin del absolutismo del poder individual coincide con la proclamación en las constituciones contemporáneas de que el pueblo es soberano. La noción de soberanía viene así transferida desde el piano de los poderes privados individuales, donde antes prevalecía incontrolada, al otro plano de los poderes del Estado o poderes políticos. Aunque parezca paradójico, la soberanía popular es distinta de la soberanía del individuo. Pueblo significa comunidad y, por consiguiente, la soberanía es de todos y no de cada uno en particular. Si fuese de cada uno, la porción de poder sería diversa o desigualmente distribuida y soberanía popular designa una distribución igual del poder.


Ahora bien, preguntamos: el régimen representativo, que en un plano histórico-político se deriva de la soberanía de los individuos, ¿puede adaptarse a la nueva realidad histórica en la cual no son ya soberanos los individuos sino el pueblo? El régimen representativo ¿es un régimen legado a los ciudadanos considerados individualmente, como árbitros absolutos de ejercitar su poder?, ¿en qué medida permanece el régimen representativo cuando el pueblo o comunidad resulte soberano? No olvidemos que por soberano deberá entenderse quienquiera que ejerce el poder. Al tratarse de los representantes, el soberano no sería entonces el pueblo sino el Parlamento. En verdad el régimen, representativo no sobrevino con el sufragio universal, antes bien, con el sufragio limitado. El representante, se dice, representa a la nación, no al pueblo. Con el sufragio universal se verificó una profunda innovación en el ámbito de las instituciones políticas. En cierto sentido «pueblo» se ha contrapuesto a «nación» y, por consiguiente, el régimen democrático, en que el pueblo es soberano, al régimen representativo en que el Parlamento, y por la misma razón el Estado, es soberano. Conviene, ante todo, advertir que el régimen representativo conserva la estera organización del Estado y, por ende, no sólo uno de sus órganos como el Parlamento. Siendo el Estado, en sí mismo, representativo, también son, en consecuencia, representativos todos los órganos que al mismo se refieren. Sus órganos, por lo tanto, no se distinguen ya en representativos o no representativos, sino en electivos o no electivos. A su vez los órganos electivos ofrecen una variante según que se funden en el sufragio restringido o en el sufragio universal. En el primer caso los titulares de los órganos representan a la nación y no al número limitado de electores de quienes han obtenido la investidura. En el segundo caso, el sistema de la representación es inadecuado para expresar la voluntad del pueblo. Por consiguiente, el contraste, si cabe hablar de contraste, no se establece entre régimen representativo y régimen democrático, sino entre la representación política, como institución representativa en sentido estricto, y el régimen democrático que tiene su razón de ser en la cambiante realidad histórico política. A la misma, por lo tanto, hemos de referirnos para comprender las causas y el funcionamiento de tales instituciones. Mediante el régimen liberal los derechos del hombre fueron reivindicados por un determinado estamento social en contraposición al Estado y a la clase social que detentaba el poder. Tales derechos eran, naturalmente, solicitados por todos y no sólo por la clase social promotora de la reivindicación.


Sin embargo, cuando la situación histórico-política cambió y, para muchos, las mismas reivindicaciones resultaron inoperantes, surgió un nuevo conflicto que en cierto sentido reemplazó a la contienda precedente. En esta primera fase la burguesía se había contrapuesto a la aristocracia, clase privilegiada que retenía el poder; en la segunda etapa aparecen como antagonistas la burguesía, convertida a su vez en estamento privilegiado, y la clase obrera o popular. Y del mismo modo que el primer conflicto terminó con la Declaración de los derechos del individuo, al margen de cualquier regulación del Estado que se limitaba a protegerlos, así también la segunda lucha acabó, o mejor dicho, puesto que aún continúa, tiende hacia una Declaración de los derechos sociales, con la cual se legitima el intervencionismo del Estado en el sector privado como manera de poner coto a los privilegios y de permitir a todos el libre ejercicio de sus propias iniciativas y el acceso a la propiedad de los bienes conseguidos con dichas iniciativas. Planteado el problema en estos términos, carece de sentido en un plano teórico oponer, como suele hacerse, los derechos a su ejercicio, o bien los derechos propiamente individuales de la Revolución francesa a los derechos propiamente sociales, aparecidos en un plano histórico como una secuencia de la revolución industrial. Los derechos no pueden nunca desligarse de su propio ejercicio. El ejercicio se dejaba al arbitrio del individuo cuando éste era, desde el punto de vista del poder privado, soberano absoluto, es decir, no sometido a regulación o control exterior. Cuando, al contrario, la misma actividad privada del individuo viene regulada tanto en su contenido (derecho de iniciativa) cuanto en sus resultados (derecho de propiedad) es que se toma en consideración al individuo desde otro punto de vista. Y, en consecuencia, se altera también la clasificación de los derechos que al mismo individuo se refieren. Este ya no es considerado dentro del Estado como un simple particular y, como tal, protegido, antes bien como «socio» o sujeto privado1 cuya actividad llega a ser socialmente relevante y puesta en relación con las actividades de los demás. Los derechos individuales se dividen así en derechos de libertad personal, como el derecho a la integridad personal, a la inviolabilidad de domicilio, el derecho de pensamiento, de religión, entre otros., exclusivamente garantizados por el Estado y en derechos de libertad social como los derechos de iniciativa y de propiedad, ante los cuales el Estado adopta una postura distinta.


Podemos, por ende, afirmar que los poderes tradicionales del Estado representativo permanecen inmutables, garantizando la libertad personal del individuo. Pero las otras libertades y los derechos llamados sociales ¿de quién reciben apoyo? No se trata tanto de garantizarlos o de protegerlos como de intervenirlos y de regularlos. Ahora bien, ¿cómo podemos atribuir a los poderes tradicionales del Estado, llamados a desempeñar una determinada función, estos nuevos cometidos? ¿No se daría lugar, acaso, a trastornos funcionales o patológicos y aún hasta a perturbaciones orgánicas? A tal resultado se llega cuando, con la extensión del sufragio a todos los ciudadanos se mantiene inconmovible la anterior estructura del poder. Se ha dejado así en vigor en la Constitución italiana el artículo 67 (los diputados representan a la nación) quedando inoperante el artículo I. (la soberanía pertenece al pueblo), sin afrontar así el problema de. Las relaciones entre pueblo y nación. En caso de seguir manteniendo la teoría del mandato parlamentario en la que los diputados representan a la nación y no a los propios electores, sería menester distinguir entonces entre la titularidad del poder, que sería del pueblo, y el ejercicio del poder, que compete a los órganos parlamentarios representantes de la nación y tan sólo indirectamente del pueblo. No debe preterirse que la teoría del mandato o teoría representativa en sentido estricto nació del régimen electoral con sufragio limitado, en que los electores, no constituyendo el pueblo, no podían ni ejercer el poder (teoría del mandato) ni condicionarlo en los elegidos (prohibición del mandato imperativo). Ciertamente, tal como se ha indicado antes, se ha procurado mantener intacta aquella teoría aun después de la extensión de los derechos políticos a tocios los ciudadanos, separando la titularidad del poder, propia del pueblo, y el ejercicio de dicho poder, confiado a los representantes. De hecho, tal sistema ha sido definido como régimen, de democracia representativa, en el que su propia novedad se encuentra en cierto modo inserta en la precedente estructura del Estado. En este último caso, propio de un sistema de sufragio- imitado, los electores se reservan tan sólo el derecho de elegir los titulares de los órganos legislativos. El derecho político consiste en el ejercicio del derecho al voto, de cuyo contenido depende la elección misma. El ejercicio del mandato parlamentario nada tiene que ver con el ejercicio del derecho al voto que agota el derecho político de los electores.


En el régimen democrático o de sufragio universal, al contrario, los derechos políticos no coinciden, ni pueden coincidir, con el ejercicio del derecho al voto, que es sólo un aspecto, si bien importante, de aquellos mismos derechos. Rousseau tiene toda la razón, cuando hace observar que decir que el pueblo es soberano significa atribuir al pueblo mismo, además de la titularidad, también el ejercicio del poder. En verdad, el principio de la soberanía popular no- requiere que todos los poderes sean poderes del pueblo y ejercitables o practicables 'por el mismo, pero tampoco que el pueblo, como antes se ha puesto de relieve, tenga la nuda soberanía {que de hecho es nula) sin el ejercicio (que es el todo). Más bien, como advierte Balladore Pallieri, la general asignación de la soberanía al pueblo, como se halla dispuesto en las constituciones democráticas, tiene en realidad otro significado más amplio, el de que toda la actividad, del Estado debe adaptarse a la voluntad popular y el de que esta voluntad popular, cuando está debidamente manifiesta, prevalece sobre cualquier otra voluntad. El problema propio de los Estados democráticos es el de procurar que el pueblo se halle siempre en las debidas condiciones de manifestar su propia voluntad. Menester será, pues, estudiar el proceso mediante el cual la voluntad popular se transforma en voluntad del Estado. Tal procedimiento se presenta en la sociedad actual como algo complejo y, en cualquier caso, no es inmediato. Los individuos, en efecto, no se incluyen en el Estado de un modo inmediato sino a través de grupos o sociedades intermedias, constituidas por la fusión de los intereses sectoriales de los individuos. Cuando se habla de pluralismo social se alude, en fin, al poder que llamaríamos personal y absoluto de los individuos en su aspecto privado y a la concentración del poder privado en. Manos de los grupos y asociaciones. En el Estado diríamos se encuentra el poder eminentemente protector; en los grupos o asociaciones encontramos la concentración del poder privado corno poder directivo o decisorio. La soberanía del individuo parece, pues, transformarse, más que en soberanía popular, en soberanía de grupos. Ahora bien, frente a éstos, ¿cuál es la función del Estado? ¿Debe éste limitarse a proteger los grupos o mejor su coexistencia, así como antes protegía la coexistencia a los individuos? Permanece, por lo tanto, inmutable la distinción entre poder privado y poder político, con la salvedad de tratarse de poder privado de los grupos antes que de poder privado de los individuos.


Esto no es posible porque la formación de los grupos puede determinar la violación de los derechos individuales garantizados a los individuos en las constituciones de nuestra época. Ante todo el Estado debía proteger los individúes, tanto respecto de los demás como de sí misino. Luego también ha de proteger a los individuos frente a los grupos. ¿Cómo? ¿Con las formas y las estructuras tradicionales?

Aun cuando parezca anómalo, el Estado, para proteger a los individuos respecto de los grupos, debe intervenir regulando la actividad de los mismos grupos. La protección puede conseguirse mediante una simple intervención, El Estado, entonces, deja de tener unos fines o unas funciones esencialmente protectoras. Es preciso, no obstante, que su aparato externo sea renovado para que él mismo pueda absorber las nuevas tareas o cometidos. Empieza en .este momento a perfilarse desde un punto de vista concreto, efectivo, el principio de la soberanía popular y, mediante éste, el papel característico que los individuos están llamados a desempeñar en el nuevo tipo de Estado. ¿Por quién están, en efecto, formados los grupos que el Estado debe disciplinar, sino por sujetos privados? Ahora bien, se aprecian dos clases de grupos o asociaciones. En primer lugar, la pertenencia de los individuos al grupo puede hallarse determinada por la inclinación natural o por la actividad desarrollada por los mismos. No hacen otra cosa tales individuos que incorporarse a una asociación de la que pueden formar parte por su tipo de actividad. Esto explica que puedan los citados grupos hablar y actuar también frente a quienquiera que estricto sensu no forme parte de ellos. Pero hay otro tipo de asociación en que los individuos no se incorporan de un modo natural en el sentido antes mencionado. Se trata ahora de una elección totalmente voluntaria, en la que influyen factores- diversos, no siendo directamente relegada al particularismo individual. El partido político pertenece a este segundo tipo de grupo que, a mi manera de ver, se refleja claramente en la composición, misma del partido.


El inscrito, cabalmente porque entra a formar parte de un grupo voluntario, se halla afectado del proceso asociativo en cuanto tal. El individuo no se presenta desde este ángulo como un simple ciudadano en el sentido tradicional o común del término, sino como un ciudadano interesado en conseguir, o mejor, que persigue una actividad regulada por el Estado. Contemplamos, pues, al individuo no ya en cuanto ejercita una cierta actividad privada (profesor, operario, agricultor, entre otros.), sino en cuanto desarrolla una actividad invada sin más aditamentos. Ciudadanos y sujetos privados, por consiguiente, no son conceptos opuestos sino implicados; cuando aludo al individuo como ciudadano desde el punto de vista político, es decir, de su participación en la política nacional, entiendo referirme al ciudadano que tiene una actividad privada de adaptación al bien de la colectividad. Esto explica cómo el partido, por un lado, es una asociación voluntaria en la cual, por consiguiente, los individuos aparecen desempeñando un papel de sujetos privados; por otro- lado, sin embargo, asociándose en el partido, a diferencia de cuanto sucede en otras asociaciones, se despojan de su propio particularismo para considerar su actividad privada en relación con la actividad privada de otros, no sólo del mismo grupo (el partido sería entonces una asociación particular) sino de otros grupos. Podríamos, pues, considerar al ciudadano como un sujeto privado en general o bien como un sujeto privado que entra a formar parte de la organización del Estado en cuanto ejerce una actividad, distinguiéndolo del ciudadano en sentido estricto, es decir, como ciudadano protegido por el Estado y, corno tal, al margen de su organización. En efecto, los derechos políticos pertenecen propiamente al individuo como socius, es decir, como inserto en la sociedad y no, como suele .creerse, al individuo uti singulus al que se quisiera reconducir a la noción de elector. En otros términos, los individuos en tanto ejercitan efectivamente un poder político en cuanto tienen un poder privado, viniendo a significar que la rabio legis del pensamiento ochocentista, según el cual los electores deberían reunir ciertos requisitos (de censo y otros) sigue en pie. En verdad, quienes fueron excluidos consiguieron el derecho al voto asociándose en organizaciones y conquistando así automáticamente el poder. El poder político, opínese lo que se quiera, está, por consiguiente, condicionado por el poder privado. Pero, ¿hasta qué punto? El poder privado ¿deviene ipso facto poder político? Y, en consecuencia, la soberanía de la sociedad y de. Los grupos ¿no acabará, a la postre, suplantando directamente a la autoridad, a la soberanía del Estado, con todas sus terribles derivaciones?


Corresponde, ante todo, al Estado proteger a los individuos uti singuli y garantizar secundariamente su libertad personal. Si es verdad que el poder privado sirve de base al poder político, el poder político en cambio no coincide con el poder privado desde el momento en que desde el poder privado sería necesario alcanzar el poder político a través del tamiz del partido. El partido, en efecto, interesa recalcarlo, puede ser considerado desde una doble perspectiva. De una parte es asociación de ciudadanos en cuanto desarrollan una actividad privada y, por ende, es también expresión del pluralismo social; de otra parte los ciudadanos concurren a través del partido a determinar la política nacional y, por consiguiente, entran a formar parte de la organización del Estado. El individuo inserto en la sociedad viene a ser el sujeto del partido mediante el cual participa de los poderes políticos. Esquemáticamente puede resumirse así: sujetos privados, asociaciones particulares o sectoriales, asociaciones generales o partidos, Estados. Esta es la fisiología del régimen democrático, tal como, por ejemplo, está previsto en Italia. Más, desgraciadamente, no funciona como debiera. Pasemos, por consiguiente, a examinar la patología o desarreglos del régimen democrático. En muchos Estados democráticos los partidos se han mostrado incapaces de darse una estructura que les permitiera actuar de mediadores de la voluntad de los grupos y proveer a la inserción de la sociedad de los grupos dentro del Estado. He aquí la razón de la crisis del sistema de partidos. Para dilucidar las dificultades propias del caso, me remito al esquema antes trazado: sujetos privados-grupospartidos. Partiendo del segundo término, es decir, de los grupos, antes de ser los partidos expresión de los grupos y los elementos transformadores de su voluntad en voluntad del Estado, llegan a ser, a su vez, grupos en situación de concurrencia respecto de otros grupos. De aquí el continuo debilitamiento del poder del Estado. El grupo ve en el Estado a un antagonista, no a un colaborador, suscitándose, lamentablemente, una rivalidad entre los grupos (incluyendo los partidos) y el Estado, que desintegra los poderes del Estado y hace inoperante el concepto de democracia, entendida como manifestación de la voluntad popular. La voluntad popular entendida como voluntad de los individuos asociados en los grupos, antes de convertirse en voluntad del Estado, viene a ser su antagonista. De aquí la crisis de la democracia, carente en las estructuras capaces de encauzar la voluntad del pueblo y, en ella, la voluntad de los grupos en la voluntad del Estado. Debe quedar bien claro que el régimen de partidos constituye más bien un objetivo que un punto de partida. Los partidos han de ser el medio de encuadrar los grupos en el Estado y no un instrumento para favorecer algunos grupos en perjuicio de otros. En este caso los partidos serían elementos. Más demagógicos que democráticos.


Y precisamente porque, repito, los partidos tienen un sentido finalista y trascendente, antes de recurrir al sistema de partidos es menester percatarse de si una determinada situación histórico-política se halla preparada para tal experimento. De no ser así, sería de presumir se tratara de insertar los grupos en el Estado sin recurrir a los partidos. Ya sé que esto no es fácil: el grupo mira de hecho a la defensa de sus intereses particulares, en fricción con los intereses de otros grupos. Así los intereses del patrono no coinciden con los de los trabajadores, los intereses de los artesanos, con los de los operarios, los intereses de los profesionales, con los de los burócratas o funcionarios públicos, y así sucesivamente. ¿Quién superará esta antinomia o estos antagonismos? Menester sería remitirse al sentido de responsabilidad de quienquiera que fuere designado por los varios grupos para formar parte del órgano legislativo o Parlamento. Este, en cualquier caso, no puede ni debe estar compuesto sólo por representantes de los grupos y de las categorías sociales, sino también por otros miembros que por su capacidad y experiencia se hallen en condiciones de hacerse mediadores entre intereses contrapuestos. Tal sistema podrá llevar a resultados positivos. Servirá, ante todo, para democratizar los grupos de modo que la elección de los representantes pueda emanar de actos conscientes y responsables de los miembros del grupo y centro del mismo. Debo, por ende, elogiar desde este punto de vista la Ley Orgánica del Estado español, la cual prevé que la gran mayoría de los procuradores sea libremente elegida por los grupos sociales. En una segunda etapa, más o menos remota, cuando se intensifique la vida del grupo y la conciencia del bien común haya arraigado en el mismo, se podrá entonces hablar del sistema de partidos como de un sistema de coordinación de la voluntad de los grupos. Por consiguiente, será posible también hablar de soberanía popular, que es un término “ad quem”, un punto de llegada y no un término “a quo”, un punto de partida. Tenemos una prueba de ello en el hecho de que las constituciones democráticas, no obstante la declaración explícita de que la soberanía pertenece al pueblo, no han conseguido' todavía asignar al mismo, además del título, también el efectivo y concreto ejercicio del poder. El pueblo podrá ejercer el poder sobre todo participando activamente en la vida de los grupos.


De este modo reivindico un nuevo concepto para la democracia. Comúnmente se distingue entre democracia directa y democracia indirecta o representativa. La primera es un régimen político que podría encarnarse en un estado-ciudad de reducidas dimensiones, como el ateniense, en el cual los ciudadanos podían dedicarse de lleno a discutir los problemas políticos, con dispensa de los trabajos manuales, relegados a los operarios que ocupaban por tal motivo el último peldaño de la escala social y no tenían derecho a participar en el poder público. En los Estados modernos carece de sentido mencionar la democracia directa. Únicamente ha quedado, en términos generales, un vestigio de la misma en la institución del referéndum popular, el cual, sin embargo, no puede definirse como una verdadera y propia manifestación de voluntad. Según ha observado Kaufman en su tratado Zur Problematik des Volkivillens, se recaba en este caso una votación sobre unas cuestiones ya preparadas en cuanto al modo de incidir sobre la respuesta misma del pueblo. Cuando se habla de democracia se alude hoy a la democracia indirecta o representativa. El pueblo como cuerpo electoral elige a los miembros del órgano legislativo. Son estos últimos, pues, y no el pueblo, quienes ejercen el poder. Séarne permitido traer a colación cuanto a su debido tiempo sostuvo Rousseau y que me parece ahora definitivo: «La soberanía no puede ser representada por la misma razón que no puede ser alienada; consiste en la voluntad general y la voluntad no se representa; o es la misma o es otra; no cabe término medio. Los diputados del pueblo no son, por lo tanto, ni pueden ser, sus representantes, son simples comisarios que nada pueden resolver definitivamente. Toda ley no ratificada directamente por el pueblo en persona es nula, no es propiamente una ley. El pueblo inglés cree ser libre, pero exagera demasiado; únicamente lo es durante la elección de los componentes del Parlamento; apenas elegidos éstos, aquél vuelve a la esclavitud y ningún otro papel desempeña.» El hecho de que la democracia representativa pueda discordar; de la voluntad popular está demostrado en la práctica por el referéndum empleado en la Confederación Helvética para someter a la aprobación popular proyectos de ley instados desde el Parlamento e incluso leyes aprobadas por el mismo. La verdadera democracia no es la democracia representativa sino aquella a la cual yo llamaríamos «participativa» y que responde a la pregunta de ¿cómo participa el pueblo en el poder? No cabe hablar de democracia por la sola circunstancia de que los ciudadanos tengan el derecho de votar, sino cuando los mismos se encuentren de algún modo en condiciones de ejercer el poder.


Ahora bien, que los individuos participan a través de los grupos en la gestión del poder no ofrece la menor duda desde el momento en que tales grupos se encuentran a su vez insertos o recogidos dentro de la organización del listado. Este es el único y verdadero sistema de hacer viable y operante el principio de la soberanía popular. ¿Qué es, en efecto, el pueblo sino el conjunto de los individuos? A este propósito recordemos que los individuos pueden ser tomados en consideración “uti sínguli” o bien “uti sociú” La soberanía popular aparece entonces con una doble vertiente: por un lado los individuos piden que el Estado proteja su intangible esfera de libertad personal, a que tienden los derechos de libertad de pensamiento, de religión, el derecho de integridad personal, entre otros; por otro lado los individuos, a través de los grupos donde se encuentran adscritos, participan en la formación de la voluntad del Estado. Por tal motivo conviene hablar hoy, más que de división de poderes al estilo clásico de Locke y de Montesquieu, de estructuración del poder en función de los fines que ha de cumplir. El poder que atiende a proteger a los individuos en particular o a cumplir decisiones tomadas por los órganos políticos no es necesariamente electivo, mientras el poder en que se expresa la voluntad de la sociedad y de los individuos en la misma implicados ha de ser un poder electivo, fundado en la participación de los grupos en la formación de la voluntad del Estado. El grupo, además de su propia misión de promover los intereses sectoriales, debe también contribuir a una activación de la voluntad popular que, en una segunda etapa, oportunamente y de un modo más perfeccionado, llegará a ser la voluntad del Estado. No menos puede afirmarse que tanto mayor es el nivel de activación cuanto más intenso es el grado de participación en el poder reunido por los individuos comprendidos en los correspondientes grupos.

En resumen, al afrontar el problema de las relaciones entre la sociedad de grupos y el Estado, deberíamos tener presentes dos puntos de vista igualmente fundamentales: de una parte el Estado no puede reducirse a la sociedad porque el individuo no queda totalmente absorbido en el grupo, antes bien conserva intacta su propia autonomía, que el Estado tiene el encargo de tutelar desde afuera de los mismos grupos (las varias libertades personales); pero, de otra parte, la sociedad debe hallarse debidamente encuadrada en el Estado para evitar que se produzca a nivel de las relaciones entre los grupos cierta anarquía que hubiera podido evitar de producirse ésta a un nivel inferior de las relaciones entre los individuos.


Remedando la terminología de Hobbes, podríamos decir que actualmente el Estado está llamado a impedir no sólo; la guerra de los unos contra los otros, sino también de unos grupos contra otros grupos. La sociedad contemporánea debe adoptar una nueva estructura que le permita su inclusión orgánica en los grupos del Estado. No es, ciertamente, un problema fácil, pero tampoco es insoluble. Es necesario proceder gradualmente y siempre en esta misma dirección. La ciencia política puede aportar una contribución interesante, demostrando en qué sentido se orienta la realidad histórico-política y señalando también los medios más idóneos para alcanzar tales objetivos. La aplicación de los misinos afecta a los políticos que abriguen el laudable propósito de despliegue y elevación de la persona humana, considerada tanto en el inmovilismo de su existencia (derechos de libertad personal) cuanto en la dinámica de su actuación de derechos civiles y políticos). Es menester proceder sin descanso hacia una adaptación de las instituciones políticas a esta nueva realidad histórica, cuyo gran protagonista sigue siendo el hombre en sus múltiples aspectos o dimensiones y en la fecunda laboriosidad de su modo concreto de actuar. . Recesión Económica Vivida En El Año 1929 La Gran depresión, también conocida como crisis del veintinueve, fue una crisis económica mundial que se prolongó durante la década de 1930, en esta fecha la bolsa de valores cayo de manera mundial en los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Su duración depende de los países que se analicen, pero en la mayoría comenzó alrededor de 1929 y se extendió hasta finales de la década de los años treinta o principios de los cuarenta. Fue la depresión más larga en el tiempo, de mayor profundidad, y la que afectó a más países en el siglo XX. En el siglo XXI ha sido utilizada como paradigma de hasta qué punto puede llegar a disminuir la economía mundial. La llamada Gran Depresión se originó en los Estados Unidos, a partir de la caída de la bolsa del 29 de octubre de 1929 (conocido como Martes Negro, aunque cinco días antes, el 24 de octubre, ya se había producido el Jueves Negro), y rápidamente se extendió a casi todos los países del mundo.


La depresión tuvo efectos devastadores en casi todos los países, ricos y pobres. La renta nacional, los ingresos fiscales, los beneficios y los precios cayeron, y el comercio internacional descendió entre un 50 y un 66%. El desempleo en los Estados Unidos aumentó al 25%, y en algunos países alcanzó el 33%. Ciudades de todo el mundo se vieron gravemente afectadas, especialmente las que dependían de la industria pesada, y la construcción se detuvo prácticamente en muchas áreas. La agricultura y las zonas rurales sufrieron la caída de los precios de las cosechas que alcanzó aproximadamente un 60%. Ante la caída de la demanda, las zonas dependientes de las industrias del sector primario, con pocas fuentes alternativas de empleo, fueron las más perjudicadas. Los países comenzaron a recuperarse progresivamente a mediados de la década de 1930, pero sus efectos negativos en muchos países duraron hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. La elección como presidente de Franklin Delano Roosevelt y el establecimiento del New Deal en 1932 marcó el inicio del final de la Gran Depresión en Estados Unidos. Sin embargo, en Alemania, la desaparición de la financiación exterior, a principios de la década de 1930, y el aumento de las dificultades económicas, propiciaron la aparición del nacional-socialismo y la llegada al poder de Adolf Hitler. El año 1929 está marcado en el calendario de la historia como el inicio de la crisis económica que sumió en la pobreza y la desesperación a millones de personas. La catástrofe financiera se inició en Estados Unidos, se expandió luego a Europa y terminó abarcando todo el mundo. Para comprender las causas de este terremoto económico, es necesario retroceder algunos años. En el período que siguió a la Primera Guerra mundial fue necesario reparar los daños que había provocado el conflicto y en ello se ocuparon prácticamente todas las fuerzas de trabajo. En los inicios de la década de 1920 hubo gran prosperidad, por lo que la gente pensó que bonanza y paz eran dos términos que iban de la mano. Las fábricas aumentaron su producción y nuevas mercaderías se ofrecieron a las masas. La industria experimentó un auge que algunos han equiparado con una nueva fase de la Revolución Industrial. Por otra parte, muchas personas tuvieron acceso a los productos ofrecidos gracias a un sistema de créditos. A nivel internacional, los créditos también jugaron un papel de gran importancia, ya que muchos de los proyectos de reconstrucción contaban con este tipo de financiamiento. El mismo pago de las indemnizaciones de guerra exigidas a Alemania, en virtud del Tratado de Versalles, era realizado gracias a una importante corriente de préstamos provenientes, sobre todo, de Estados Unidos y Gran Bretaña.


La corriente de créditos enviada desde Estados Unidos hacia Europa fue la causa principal del ambiente de prosperidad en el viejo continente. Pero la situación sólo podía mantenerse si los préstamos continuaban llegando. Estados Unidos era entonces el gran soporte del bienestar. Sin embargo, en el plano económico interno, la prosperidad que se vivía en ese país no poseía fundamentos muy sólidos. Todos querían enriquecerse y, cual más cual menos, especulaba en la bolsa de valores y el precio de las acciones alcanzó valores estratosféricos. El 19 de octubre de ese mismo año los indicadores de cotizaciones de la Bolsa de Valores de Nueva York entraron en una actividad febril. Los precios de las acciones cayeron como una avalancha, creando pánico en el mundo de las finanzas. Los banqueros y hasta el propio Presidente trataron de restaurar la confianza del público, asegurando que la crisis terminaría. Pero la realidad fue otra, llegando a ser caótica. Muchos perdieron sumas enormes de dinero y la cesantía causó estragos. Se dice que la cifra de desempleados llegó a 16 millones en 1932. Esta crisis repercutió en Europa y el resto del mundo. Estados Unidos ya no estaba en condiciones de seguir haciendo inversiones en el extranjero y el colapso se extendió rápidamente. La consecuencia inmediata fue la miseria de millones de personas, y el resultado último, que esta gente desesperada fue presa fácil de doctrinas totalitarias que les prometían recuperación material y empleo a corto plazo. Esta situación puede ayudar a comprender cómo cobraron vigor los nazis, en Alemania, con Adolfo Hitler a la cabeza. Causas De La Crisis De 1929 La causas de la crisis: Sobre las causas hay distintas interpretaciones: superproducción ante un mercado que no demanda más productos, también sub-consumo, se benefician las clases superiores y la mayoría se empobrece.


Crecimiento artificial de la bolsa: La mayoría de autores se fijan en el comportamiento de la bolsa de Wall Street para explicar este fenómeno. Desde 1925 la economía había ido creciendo en Norteamérica. Es etapa de los locos años veinte. Uno de los mejores negocios en esa época de optimismo era invertir. Los créditos que los bancos prestan crecen de manera espectacular y así mucha gente lo solicita. La bolsa fue creciendo de manera espectacular debido a la especulación de los invasores sin tener correspondencia con el desarrollo de la economía. Ese desajuste tenía que estallar, y así lo hizo el jueves 24 de Octubre de 1929, aquí empieza la crisis. Superproducción y sub-consumo: En industria se había producido un incremento importante de la producción tras la recuperación de la crisis de 1921. En agricultura el aumento de producción era importante, varios años de buena cosecha habían generado superproducción. También existe otro fenómeno el de sub-consumo. En el campo la situación era crítica, al haber abundancia de productos agrarios los precios eran bajísimos y el campesinado estaba arruinado. La superproducción genera una bajada de precios al no poder ser absorbidos por el mercado, esto genera caída de empresas, ruina de granjeros, entre otros. Desarrollo de la crisis: EEUU: La crisis de la bolsa será determinante. Desde septiembre de 1929 la bolsa está estancada, y el descenso se debe a la bajada de precio de acero y cobre. Desde el día 21 se acumula órdenes de venta de acciones y esto se ve frenado por la compra de acciones por la Banca Morgan. El 24 de Octubre conocido como el jueves negro se produce un desplome, trece millones de acciones salen a mercado y no encuentran comprador, este desajuste hace que el valor de las acciones caiga en picada. El 29 de Octubre hay un pánico tremendo. En la primavera de 1930 la Banca Morgan saca ha mercado el valor de acciones acumuladas. Los bancos necesitan dinero y venden acciones. En el panorama empresarial la situación es también angustiosa, se cierran empresas por falta de capital, paro, entre otros. El gobierno tardó en actuar.


Expansión de crisis al resto del mundo: Escala Mundial: EEUU es el primer productor y principal mercado, tiene invertidos capitales por todo el mundo, principalmente Europa, América Central y América del Sur, y al producirse la crisis los retira. Las dimensiones mundiales de la economía estadounidense y la exportación de sus capitales conlleva que estos países se ven privados de financiación, se produce así un primer paso en la perturbación de los intercambios comerciales. Crisis en Europa: Los países más afectados son Alemania y Austria. En 1930 el Reichstag alemán rechaza los ajustes presupuestarios que solicita el Gobierno, y este como respuesta disuelve el Parlamento Alemán, y se convocan elecciones que suponen el ascenso de Hitler y el Partido Nazi. En mayo de 1931 el Kredit Anstall, suspende pagos y la situación es dramática. Francia es el país menos afectado, está menos industrializado y una agricultura diversificada. De todas formas tuvo dificultades que se tradujeron en la quiebra de algunos bancos. Gran Bretaña tiene ventajas para afrontar la crisis. Hay oro y respalda su moneda. En segundo lugar puede comerciar y obtener productos. Además la bajada de los precios benefició. De todas formas tuvo que hacer ajustes, entre esos el abandono de patrón-oro y la devaluación de la libra, librecambismo y volvió el proteccionismo. Crisis del comercio internacional e intentos de solución: En 1933 las grandes potencias se reunieron en Londres para intentar solucionar la reducción del comercio. Acabó en fracaso, se perdió del principio de solidaridad entre los países y cada uno iría por libre. Crisis Financiera Que Atraviesa El Mundo Actualmente La actual crisis internacional es mucho más que una crisis económica o financiera. Estas se insertan dentro de un sistema de crisis que abarca, desde el comienzo, a otras estructuras y esferas de la acción humana y su entorno como son: la crisis energética, la crisis alimentaria, la crisis ambiental, y la crisis de la cultura política. De ahí el carácter distintivo de la misma con respecto a anteriores crisis económicas del sistema capitalista y el hecho de que se catalogue como una crisis sistémica. “Estamos en presencia de una crisis sistémica en que numerosas estructuras del sistema han entrado todas en crisis”.


Para un pensador y filósofo como Carlos Marx, “la crisis no resulta una anormalidad en el sistema capitalista: forma parte de su ciclo normal de vida, al tener un movimiento cíclico que adopta diferentes fases. Una de ellas, es la crisis como necesidad engendrada por ese sistema”. “…Nos hallamos ante una crisis general capitalista, la primera de una magnitud comparable a la que estallara en1929 y a la llamada ‘Larga Depresión’ de 1873-1896. Una crisis integral, civilizacional, multidimensional, cuya duración, profundidad y alcances geográficos seguramente habrán de ser de mayor envergadura que las que le precedieron”. Este es un proceso que tuvo sus antecedentes: la crisis mexicana en el 1995 conocida también como la crisis “Efecto tequila”, en 1997 la crisis financiera del Sudeste Asiático con repercusión y resonancia en otras regiones del mundo, la crisis rusa de 1998, la crisis brasileña de 1999 conocida como efecto de samba y la crisis en Argentina del 2001 de la cual se habló mucho debido a su corralito financiero. En el 2001 la economía norteamericana fue muy afectada por la crisis de la Empresas DOT.com y del sector de las Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación. Por otra parte, la política monetaria expansiva llevada a cabo por la Reserva Federal (autoridad monetaria de los EUA) impulsada por la crisis mencionada anteriormente y los atentados del 11-S, materializada en bajas tasas de interés que llegaron hasta el 1% en el 2003, implicaron un estímulo a la expansión del crédito y a la inversión, orientado hacia la reanimación económica, lo que conllevaría a una repercusión significativa en el sector de la vivienda, el cual experimenta un rápido crecimiento de oferta y demanda. Un gran número de personas contrataron con sus bancos unas hipotecas conocidas como Sub-prime o de alto riesgo, que consiste en que bancos estadounidenses otorgaban préstamos de alto riesgo a personas con pobres historiales de crédito, los deudores no podían pagar financiamientos de alto riesgo, así surgían dos Burbujas, una relacionada al mercado inmobiliario y otra al crédito. Y con los primeros síntomas de recesión en el sector de la vivienda y el alza de tipos de interés llegaron los problemas. El sector bancario se estremece. Bancos de inversiones otrora erigidos como baluartes del sistema financiero norteamericano y mundial, caen vencidos ante la imposibilidad de sanear sus finanzas y liquidar sus abultadas obligaciones. Nombres de la talla de Merrill Lynch, Lehman Brothers, Bear Stearns y otros, antes símbolos de solidez e integridad, renuncian derrotados frente a la crisis. Solo desde comienzos del 2009 hasta el 3 de octubre habían cerrado en Estados Unidos noventa y ocho bancos.


A la crisis financiera se suma una crisis de confianza y una pérdida de credibilidad no menos dañina. El mercado de crédito sufre una contracción sensible ante la incertidumbre de las proporciones y durabilidad de la crisis y la falta de Liquidez. Los bancos se muestran reticentes a prestar fondos y la aversión al riesgo es el común denominador. Se contrae el consumo como reacción racional ante la inseguridad del futuro, se producen ajustes en la oferta, disminuye la producción, aumentan los despidos y el desempleo afectando aún más al consumo. Como toda gran crisis económica capitalista, trae consecuencias nefastas: destrucción de fuerzas productivas, ruina, desempleo a nivel global, y su impacto es mayor allí donde las leyes del mercado funcionan con crudeza no atenuada por la voluntad política de proteger a la población y reducir el impacto sobre ella. La crisis actual se ha comparado con la famosa crisis del 29, de Estados Unidos, sin embargo ambas presentan notables diferencias. Un primer aspecto es el contexto de la globalización actual y como consecuencia, la gran interdependencia de las economías de los países, a partir de las NTIC, la comunicación, virtualización, integración comercial, económica y política que existe en estos tiempos. Esta crisis es la más profunda desde la ocurrida en los años 30 porque probablemente pueda hablarse de una Depresión en curso, que sería la etapa más cruda, caracterizada no solo por el desplome de valores financieros, sino por la paralización del crédito, la caída del comercio mundial, el descenso de la producción industrial, la merma en las ventas y el aumento alarmante del desempleo. “Hoy, la hegemonía y la dominación están claramente en manos de Estados Unidos. Es el único garante del sistema capitalista a escala mundial. Si Estados Unidos cayera se produciría un efecto dominó que provocaría el derrumbe de casi todos los capitalismos metropolitanos, sin mencionar las consecuencias en la periferia del sistema. En caso de que Washington se vea amenazado por una insurgencia popular todos acudirán a socorrerlo, porque es el sostén último del sistema y el único que, en caso de necesidad, puede socorrer a los demás”. Hoy el mundo se debate en la búsqueda de Respuestas a una crisis generada por el capitalismo y en la que todos los órdenes se ven seriamente afectados; sin embargo, no todas las medidas adoptadas y los esfuerzos se ajustan a una realidad que no todos perciben en su magnitud.


La crisis puede ser también una oportunidad para avances en la lucha anticapitalista, si se aprovechan por las fuerzas políticas el descrédito y desgaste que para el sistema implica la quiebra económica, la falsedad de su discurso prometedor de riquezas, la reiteración de crisis periódicas que destruyen fuerzas productivas y que ahora se funden con muy peligrosas tendencias a la destrucción de las condiciones para la vida en el planeta. Puede ser ella también un factor favorable para el avance de la integración latinoamericana y caribeña como defensa regional frente a la crisis que desde Estados Unidos y las economías desarrolladas, se exporta a la región. Impacto Global: La humanidad se encuentra en estos momentos en medio de la crisis mundial más profunda que se ha vivido desde la de la década del 30' del pasado siglo XX. La misma ha sido resultado del desarrollo de las sociedades industrializadas que se proyectan sobre la base de alcanzar objetivos económicos a costa del agotamiento de los recursos naturales, la contaminación del medio ambiente y la distribución altamente desigual de los beneficios materiales y sociales. La actual crisis ha sido calificada como “la crisis global” que más ha merecido esa denominación. Se ha clasificado así dado que, aunque tiene lugar en los países núcleo del capitalismo (Estados Unidos y la Unión Europea), se extiende con rapidez por todo el planeta en virtud de los procesos de la globalización, contagiando a las economías subdesarrolladas de Asia, África y América Latina. La actual Recesión económica de los Estados Unidos arrastra al conjunto del sistema global. La quiebra de bancos, el descenso de los precios de las materias primas, las afectaciones a la industria automovilística de Estados Unidos, el cierre de líneas aéreas, la depresión del turismo y el aumento del desempleo y la pobreza; son resultados, entre otros, de la crisis económica global del capitalismo. “Todo el planeta (globalizado y nivelado por el sistema capitalista "único") ya está aquejado de los mismos síntomas: derrumbe de los precios del petróleo y de las materias primas (Deflación de los precios internacionales), Devaluación de la moneda y revaluación del dólar, colapso financiero con quiebra de bancos, Crisis Crediticia con disminución del consumo, subida de precios de los alimentos y la energía y primeras oleadas de despidos masivos en EEUU y las potencias centrales”.


Insensibles a los resultantes sociales de la crisis, el sistema capitalista y sus principales defensores la Unión Europea y los Estados Unidos solo se interesan en salvarse a sí mismos; indiferentes a lo que pueda pasar en el resto del mundo. Muestra de estas intenciones es la aplicación de los Planes de Rescate Financieros mediante los cuales ya se han movido cerca de 8 billones de dólares para fortalecer las economías del Norte y los mercados emergentes; y sin embargo le han dado la espalda a los más necesitados. Un ejemplo de ello es el hecho de que se le negó a la FAO “una solicitud por 30 mil millones de dólares para resolver los problemas de la agricultura en el Tercer Mundo. En la Asamblea de Jefes de Estado y de Gobierno en la ONU este junio de 2009 se expresó que la mayor preocupación radica en los efectos sociales de la actual crisis radicados en: “el aumento del número de personas pobres y vulnerables, en particular mujeres y niños, que padecen y mueren de hambre, malnutrición y enfermedades prevenibles o curables; el incremento del desempleo; la reducción del acceso a la educación y a los servicios de salud; y las carencias actuales en materia de protección social en muchos países”. Hasta el 2005 se observaron éxitos en la disminución de la pobreza; en ese año poco más de la cuarta parte de la población mundial eran personas pobres, frente a casi la mitad en 1990. Debido al incremento de los precios de los alimentos a partir del 2008 el número de pobres en el mundo ha aumentado cada día; según revela el Informe de la ONU sobre el Cumplimiento de los Objetivos del Milenio de junio de 2009, expone que la cifra de personas en pobreza extrema en este año ha aumentado entre 55 a 90 millones de personas que representan 170 millones adicionales a los que había en 2007. La actual situación mundial ha impactado además en los índices de hambruna y subalimentación a nivel global y está provocando además el encarecimiento de los alimentos, a lo que se suma el fomento de la producción de biocombustibles. Según datos de la FAO; los precios del trigo y el arroz alcanzaron de enero a mayo de 2008 cuotas récord: donde el precio del trigo era el doble y el del arroz era cinco veces mayor que los precios de dichos alimentos en igual período de 2007. La crisis actual está limitando también los fondos que los países destinan a los programas de la ONU relativos a la alimentación, “consecuencia de esta situación ha sido el cierre (...) de doce centros de entrega de alimentos en Somalia destinados a madres con niños. La organización de la zona sólo ha recibido el 40% de los fondos para llevar a cabo su programa de alimentación”.


Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el desempleo global en 2008 creció en 14 millones de personas. La realidad ahora indica que en el presente 2009 se incrementará de 29 a 59 millones de personas para un estimado anual de entre 220 y 250 millones de personas desempleadas. El efecto inmediato de esta ola de desempleos se ha manifestado en desórdenes sociales a nivel mundial sobre todo en los desarrollados. Las repercusiones de la crisis financiera mundial en los países subdesarrollados se reflejan en la reducción del crecimiento proyectado del Producto Interno Bruto (PIB) a tasas que no se registraban desde los años noventa. Según Osvaldo Martínez en el primer trimestre de 2009; el PIB de Estados Unidos ha experimentado un descenso de 6,3%, el de Europa un 4% y un 10% el de Japón. Este economista ha expuesto algunos indicadores que ilustran la gravedad de la crisis y su carácter global, como por ejemplo: la disminución del comercio mundial, el acelerado aumento del desempleo que alcanza 8,5% en Estados Unidos y 15% en España, así como la caída en la producción industrial que tiene como símbolo la postración de General Motors, Ford y Chrysler. En medio de este complejo contexto se incrementan cada día las cifras monetarias que se destinan a fomentar la industria armamentista. El gasto mundial en armamentos creció un 30 % anualmente en el presente siglo alcanzando un monto de 1, 18 billones de dólares; casi la mitad de los cuales fue aportado por los Estados Unidos, principal foco de la actual crisis económica. Al respecto el Secretario General de la ONU expresó: “En medio de la crisis en los precios de los alimentos y de los combustibles, el mundo no puede ignorar la necesidad del desarme y la no proliferación de las armas. Otra crisis que coexiste en este contexto es la referida al cambio climático. Al decir de Fidel Castro en sus reflexiones “La crisis financiera no es el único problema; hay otro peor porque tiene que ver no con el modo de producción y distribución, sino con la propia existencia. Me refiero al cambio climático”. Desde la Reunión Internacional sobre el Medio Ambiente realizada en Río de Janeiro, Brasil en 1992 el compañero Fidel denunció los peligros medioambientales que amenazan a la humanidad; a partir de entonces no ha dejado de exponer sus advertencias al respecto. El fomento de la producción de biocombustibles como fuente alternativa de energía ha traído también: degradación de los suelos, deforestación, pérdida de la biodiversidad y sobre todo ha incrementado los niveles de emisión de los gases de efecto invernadero; estos factores han contribuido a profundizar esta crisis del cambio climático. El impacto negativo ya es palpable según la organización defensora del Medio Ambiente Greenpeace, la temperatura de la superficie del planeta ha aumentado unos 0,74ºC en el último siglo y en los últimos 200 años la concentración de Dióxido de Carbono (CO2) en la atmósfera ha aumentado un 35%.


Estos y otros cambios están determinados principalmente por las emisiones de Gases de Efecto Invernadero que ascienden ya según datos de Greenpeace a aproximadamente 33 Giga toneladas anuales, entre emisiones directas y las producidas por alteraciones del terreno. Según el documento final de las Naciones Unidas en la Conferencia sobre la Crisis Financiera y Económica Mundial y sus efectos en el desarrollo que tuvo lugar de julio de 2009 la situación se complejiza cada vez más. Se plantea que: “El empeoramiento de la situación económica global es más profundo de lo que indicaban numerosas estimaciones iniciales, y se prevé que la recuperación sea gradual y desigual”. Países y Regiones: Europa: La Unión Europea (UE) venía enfrentando signos de debilitamiento económico desde hacía algunos años, dados esencialmente por los siguientes elementos: Doble encarecimiento de sus exportaciones (debilitamiento del dólar y consiguiente fortalecimiento del euro y los altos precios del petróleo) La aún no resuelta dependencia energética de Rusia Estancamiento de la economía alemana (la locomotora de Europa) Altos gastos del bloque comunitario en función de las últimas ampliaciones hacia el Este Bajos niveles de inversión en I+D+I (Investigación + Desarrollo + Innovación) que históricamente han caracterizado a la Unión, y la consecuente pérdida de competitividad y productividad a nivel mundial. Teniendo en cuenta las características actuales de la economía mundial, y los importantes vínculos políticos, económicos, comerciales y financieros que existen entre la economía estadounidense y la Unión Europea , era de esperar que, luego de explotar la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos durante el verano de 2008, las consecuencias se vieran reflejadas directamente y casi al unísono, en la economía europea, provocando el desplome del sector inmobiliario en países como España, Reino Unido e Irlanda; los cuales también habían desarrollado importantes Burbujas especulativas dado el auge mantenido durante varios años del sector de la construcción. De manera general, el impacto de la crisis tanto a nivel mundial, como entre los 27 países miembros de la Unión Europea, ha sido escalonado y de diferente alcance de acuerdo a los distintos niveles de desarrollo económico y al mayor o menor grado de interrelación e inserción de los países en el mercado financiero internacional. Las consecuencias son las siguientes:


En lo económico: 

Acelerado debilitamiento de los indicadores macroeconómicos de la UE, debido al alto grado de inserción de las principales economías de la Unión Europea en el mercado financiero internacional y sus estrechas relaciones con la economía estadounidense (primer socio económico de la Unión ), a la rápida y profunda expansión de la crisis a la economía real, y al elevado peso económico de Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España (los llamados 5 grandes) dentro del conjunto comunitario (más del 70% del PIB de la UE).

Intensificación de la desaceleración en el sistema financiero y la economía, lo cual afecta a todas las economías emergentes de Europa, debido a la integración financiera y comercial a nivel regional. Rápida caída del consumo con la consecuente reducción de la inversión y las exportaciones en todos los sectores de la economía.

Pronunciada desaceleración de las altas tasas de crecimiento logradas hasta el momento en la región de los países del Este. Teniendo en cuenta el alto grado de vulnerabilidad en estos países, caracterizados por la falta de solidez económica, las fluctuaciones de sus monedas, los patrones de crecimiento basados esencialmente en las oleadas de capitales provenientes del oeste y los fondos estructurales recibidos de la UE, unido a la inestabilidad política que impera; el impacto real de la crisis ha sido, sin dudas, mucho más profundo.

Contracción del PIB (Ver Variación anual del PIB) de muchas naciones del continente, tal es el caso de España que cayó en un 3% interanual en 2009, la mayor contracción registrada.

Varias monedas (EURO) sufrieron fuertes presiones para su depreciación y muchos países tuvieron graves dificultades para renovar su deuda externa a corto plazo. Esto se produjo debido a la pérdida de confianza de los mercados financieros en su capacidad para hacer frente a los problemas, lo cual ha generado como resultado la liquidación de Operaciones de Arbitraje de tipos de interés entre monedas y la Fuga de capitales en busca de seguridad. Riesgos de estabilidad presupuestaria en trece de los 27 países euro comunitarios, ante los problemas para financiar su deuda. Se ha señalado que el nivel de endeudamiento en la UE podría incrementarse para 2014 en 100 por ciento.

Aumento de las Empresas en quiebra, en el 2009 ya sumaban 1.600, generando así un nivel de Desempleo significativo tanto en zonas urbanas como rurales.


En lo social: 

Elevado deterioro de la situación social, sobre todo en lo que respecta a la inconformidad de las masas de desempleados ante las respuestas que han dado los gobiernos y las instituciones europeas a la crisis. Dichas respuestas han sido dirigidas fundamentalmente a la emisión de paquetes de rescate a las economías (principalmente a instituciones financieras, y no al fomento del empleo público para frenar el aumento del número de desempleados y a la vez estimular la demanda interna) y por otra parte, a la nacionalización, en algunos casos, de bancos y otras instituciones financieras, pero en su mayoría con carácter temporal.

La tasa de desempleo ha llegado a alcanzar en Europa máximos históricos y se prevé que continúe aumentando. Por ejemplo, se espera que el empleo disminuya este año en la UE en más de tres millones y medio de puestos de trabajo, por lo que el índice de desempleo aumentaría al 8,75% en 2009 y al 9,5% en 2010.

Amplio movimiento huelguístico que ha abarcado buena parte de los países de la UE y de la Europa no comunitaria, generado por el carácter limitado y altamente ineficiente de las respuestas de los gobiernos. Por sólo citar algunos, están los ejemplos de Lituania, Letonia, Bulgaria, Italia, Islandia, Grecia, Alemania, Gran Bretaña, Francia.

Dimisión de algunos gobiernos como en los casos de Islandia, Letonia, Hungría y República Checa, donde se produjeron crisis de gobernabilidad que derivaron en crisis políticas nacionales. En el caso de la República Checa la situación se agravó en tanto se encontraba en la presidencia de turno de la Unión Europea.

El fenómeno de las Remesas es otro factor que se ve afectado por la actual crisis. Las remesas a Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán corren peligro pues los trabajadores migrantes en Rusia y Kazajstán se enfrentan con restricciones en las políticas inmigratorias. Estos migrantes provienen principalmente de zonas rurales pobres y sus remesas representan la fuente de ingresos más importante o en algunos casos la única, para las familias que dejaron atrás. Lo cual trae consigo el aumento de la Pobreza. Se estima que la situación económica y social continúe deteriorándose en la medida en que se vaya desarrollando la propia crisis económica global.


Si bien se piensa que ésta adquirirá su punto más álgido durante el presente 2009, se desconoce a ciencia cierta su verdadero alcance, tanto en términos de tiempo, como de intensidad. Más allá de este elemento de peso que condiciona claramente cualquier escenario europeo al contexto internacional, el curso de la situación en Europa dependerá, en gran medida, no solo de los intereses y la voluntad política de los gobiernos, sino de la capacidad real de estos para impulsar medidas verdaderamente efectivas para enfrentar los diversos impactos de esta crisis, así como de la fuerza y cohesión que puedan llegar a alcanzar los movimientos populares europeos que les permitan aprovechar la oportunidad de revertir el orden económico, político y social.

Asia: A pesar de ser la región más dinámica del planeta y responsable de más del 36 % de las corrientes de flujo de comercio a nivel internacional, Asia no pudo escapar al impacto de la crisis, aunque sus efectos se vieron retardados por estar en mejores condiciones que otros al haber aplicado ya reformas estructurales. Para comprender las afectaciones de la crisis hay que partir de que en 1997 la región Asia-Pacífico y en particular el Sudeste asiático sufrió una crisis económica y financiera (Ver crisis financiera del Sudeste Asiático). Esto llevó a la región a reformar sus sistemas monetarios y financieros, además de reformas estructurales y por tanto llega hoy a esta crisis económica mundial sin una denotación de una burbuja financiera y sin un exceso de sobre inversión en el sector monetario. En el 2007, los indicadores de crecimiento asiáticos fueron muy importantes y así se mantuvo casi hasta octubre de 2008, cuando se empezaron a ver los efectos de la crisis global. Las afectaciones en la región llegan a los distintos países de diversas maneras y la principal vía se dirige al comercio: En lo económico: 

Aumento y el retroceso de los precios del petróleo crudo y de los productos básicos no relacionados con la energía, lo cual afectó a un enorme y diverso grupo de países de la región, desde los países exportadores de hidrocarburos, como Indonesia, Malasia, Papua Nueva Guinea y Viet Nam, hasta los exportadores de alimentos y materias primas agrícolas, que son Tailandia, Filipinas y, nuevamente, Indonesia y Malasia, reduciendo el ingreso por exportaciones en los momentos en que el crudo alcanzó los niveles más bajos.


Afectación en el crecimiento de las Exportaciones de la región producto del retroceso de la demanda de productos de importación en los Estados Unidos y Japón.

Riesgos de Recesión económica, fundamentalmente en Malasia, Hong Kong y Singapur, especialmente debido a la fuerte caída de los precios de las materias primas.

Contracción de la producción industrial y del volumen de las ventas de los países asiáticos, lo cual se refleja en la disminución de la demanda interna por la incertidumbre de los consumidores y la desaceleración de los principales indicadores económicos.

Aceleración de la inflación (Ver Variación de la Inflación) en la región como resultado de los elevados precios de los alimentos y el combustible y el recalentamiento en varias economías.

Orientación hacia una política monetaria más expansiva a partir de septiembre de 2008 en países como China, la India y la República de Corea.

Reducción de los tipos de interés por parte de las instituciones bancarias con el fin de estimular el crecimiento económico. Por ejemplo, el Banco Central de China redujo el coeficiente de caja (también llamado de reservas legales) para que los bancos puedan prestar más dinero. La intención de la autoridad monetaria es asegurar un amplio suministro de liquidez en el sistema bancario para alentar el crecimiento de los préstamos.

Caída de los mercados de valores y de la depreciación de los tipos de cambio, unido a la abrupta caída en los Flujos de capital , siendo las más golpeadas las economías de Asia oriental (Fiji, Filipinas, Indonesia, Tailandia y Vanuatu).

Devaluaciones desordenadas de la moneda y fuertes reducciones de los ingresos y gastos de los hogares.

Crecimiento de los Precios de los inmuebles en la región, sin que hayan servido las Medidas de los gobiernos y las organizaciones para intentar detener la escalada de precios. Quiénes verdaderamente están sacando provecho de esta situación son los bancos y entidades financieras que conceden créditos hipotecarios, en el caso de China tal es el auge de las hipotecas que incluso se ha comenzado a popularizar una expresión entre los ciudadanos chinos, 'esclavos de las hipotecas'.


En lo social: 

Quiebra de miles de empresas y varios millones de trabajadores temporales inmigrados se han quedado sin empleo, acrecentando el Desempleo de la región. Así el empleo informal crece y los gobiernos responden con políticas a veces discriminatorias: en Singapur piden no despedir empleados y, de hacerlo, prescindir primero de los extranjeros. Malasia ya deportó 65.000 personas y Corea del Sur 8.000.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que es probable el estallido de una crisis social en Asia, pues se prevé que haya 23,3 millones de parados más y más de 140 millones de pobres en 2009.

El impacto de la crisis ha sido particularmente adverso para las mujeres de la región. La mayoría de los trabajadores del segmento inferior de la cadena mundial de distribución de mercancías exportadas son mujeres, y que ellas son las más afectadas por las recientes pérdidas de empleos. Estas industrias, duramente golpeadas por la crisis actual, emplean a cinco mujeres cada dos hombres. A medida que se recortan empleos a causa de la recesión, más y más mujeres pierden su sustento.

Disminución en el envío de remesas producto de la baja demanda laboral global. En Asia meridional (India, Bangladesh y Pakistán), por ejemplo, se prevé que el crecimiento de la afluencia de remesas caiga abruptamente de dieciséis por ciento en 2008 a cero en 2009.

Elevados niveles de pobreza, deterioro de la protección sanitaria en Asia y el pacífico, donde más de 900 millones de personas viven con menos de dos dólares al día. Sesenta millones de personas (incluso catorce millones en China y veinticuatro millones más en 2010) continuarán atrapadas en la pobreza en Asia.

Aumento de la violencia doméstica, así como signos incipientes de tensión entre distintos grupos. Algunos sectores minoritarios han sido acusados de aprovecharse de la crisis, pero en general están en desventaja frente a la mayoría en términos de acceso a los recursos gubernamentales. Los delitos menores y el consumo de drogas y alcohol también estarían en aumento, al igual que la delincuencia juvenil y el abandono de niños y ancianos.


A pesar que se ha afirmado que Asia puede ser el motor de crecimiento de la economía mundial, en la cual tienen mucha importancia las exportaciones y los planes de estímulo fiscal aplicados por los gobiernos, no pueden tomarse los avances del segundo trimestre como el término de la recesión, sino un cambio de tendencia, teniendo en cuenta la elevada dependencia respecto a Europa y Estados Unidos, aún afectados por la contracción económica mundial.

África: La Crisis Mundial ha tenido un gran impacto en África debido que es el territorio más débil de la economía mundial. Las consecuencias económicas que repercuten en el aspecto social representan un peligro para la estabilidad y la gobernabilidad continental. Aun cuando ciertos analistas consideran que el impacto de la debacle global será relativo a corto plazo en ciertas zonas de África, dado que numerosas naciones del continente están directamente desvinculadas de los grandes sistemas financieros internacionales en razón de su ancestral marginación, el impacto será negativo tanto en el aspecto económico como social. En lo económico: 

Tendencia negativa en el crecimiento económico de África, que en 2007 fue del 6,8 por ciento y en 2008 disminuyó a 5,4 por ciento. El Banco Mundial estima que la economía africana seguirá en descenso en 2009 y llegará a alcanzar el 4,4 por ciento.

Rápida depreciación de las monedas y grandes bajas en los precios de la bolsa, como ha ocurrido con las Bolsas Europeas mientras que los inversionistas extranjeros en valores y acciones están liquidando gran parte de sus carteras.

Acentuada disminución de las exportaciones e importaciones y la consiguiente reducción del crédito mercantil y el comercio debido a la Recesión económica de los países desarrollados.

Aumento del precio del petróleo mientras disminuyen los de muchos productos tropicales, lo que ha tendido a generar desempleo en muchas ramas agrícolas.

Caída en los precios de los productos básicos (minerales y no minerales) y desplome de la demanda en los países desarrollados, lo cual trae serias afectaciones al comercio.


La afectación del ya agotado flujo de capital hacia África provoca un impacto adicional en las tasas de intercambio regional, en los programas de inversiones en infraestructura, y en los sectores productivos y sociales.

Incremento de la Deuda externa regional, cuyo pago ya implica más de un tercio de los ingresos por exportaciones para algunos países. Los nuevos préstamos y subvenciones son inferiores al total del reembolso de la deuda (principal más intereses). La deuda africana, en contraste con la de América Latina y el Caribe, es una deuda no tanto con los bancos internacionales como con las agencias multinacionales (el Banco Mundial y el FMI y los estados de los antiguos poderes coloniales).

Reducción del crecimiento de la producción en 2009 hasta un 15%, sobre todo en el África Subsahariana, donde de hecho se registrará una disminución del PIB.

En lo social: 

Disminución de la expectativa de vida. Según un informe de las Naciones Unidas relativo al África Subsahariana, de los más de 442 millones de personas que habitan en esta región, el 60 por ciento tiene una expectativa de vida por debajo de los 25 años; el 90 por ciento de las muertes causadas por la malaria anualmente en el mundo ocurren en dicha área, y el 40 por ciento de la población no tiene acceso a agua potable.

Aumento del hambre y la desnutrición. La FAO indica que en África Subsahariana, una de cada cuatro personas sufre de desnutrición crónica, el porcentaje más alto de personas hambreadas sobre el total de la población.

Aumento del desempleo. La Organización Internacional del Trabajo (OIT), reveló que solo en 2008, África Subsahariana tenía una tasa de desempleo del 7,9 por ciento. De acuerdo con este estudio, esa zona se destaca por sus condiciones de trabajo extremadamente duras y por tener la proporción más alta de trabajadores pobres de todas las regiones del mundo, sobre todo entre los grupos más vulnerables, mujeres y jóvenes. En la provincia de Katanga (República Democrática del Congo), ha cerrado el 60% de las empresas y se ha despedido a unas 300.000 personas. En Sudáfrica, país en el que también trabajan en las minas migrantes de Lesotho y Swazilandia, en febrero de 2009 únicamente más de 5.000 trabajadores perdieron el empleo.


Inestabilidad social y aumento de manifestaciones de protesta que podrían atentar contra la gobernabilidad en no pocas naciones del área.

Disminución de las Remesas económicas por ejemplo, en Kenya las remesas se redujeron en un 13,3% en el cuarto trimestre de 2008, en comparación con el mismo período de 2007.

Aumento de la violencia contra las mujeres africanas debido a la falta de empleo. En la región la geografía de la desigualdad de género no es uniforme, en África septentrional, hay muy pocas mujeres participando en el mercado laboral, ya sea formal o informal, desde antes de la crisis; en África occidental, hay una enorme cantidad de mujeres en el sector informal, comparado con África austral. Por lo que se hace necesario ante la falta de trabajo que los gobiernos fomenten la protección social a un plano familiar e individual. Sin embargo existen muchas mujeres fuera de la red que el gobierno no ha podido captar. Esto tendrá un efecto en los hogares, en términos de malnutrición infantil y niños que desertarán de las escuelas, y éstas serán las peores manifestaciones de la crisis en África.

África vive horas difíciles a partir de los males acumulados por siglos de explotación foránea, y por las secuelas de golpes económicos también exportados desde los centros de poder capitalista. Se requiere entonces de una fuerte solidaridad global y de Medidas de los gobiernos y las organizaciones que permitan que la crisis ponga en ciernes la existencia de naciones y colectividades humanas enteras.

Estados Unidos: La crisis económica en los Estados Unidos se viene manifestando en diferentes renglones de la sociedad. Según el economista cubano Faustino Covarrubias Gómez las muestras se pueden ver esencialmente en el endeudamiento en el que ha caído el sector privado de la sociedad provocada principalmente por la llamada "Burbuja Inmobiliaria". Los efectos de la crisis en este país repercuten en todas las esferas. En lo económico: 

Millones de norteamericanos que no han podido pagar sus hipotecas, han perdido ya sus casas. Se estima que “hasta el 2010, del total de 51 millones de familias estadounidenses con una residencia, más de 8,5 millones tendrán problemas para hacer frente al pago de sus hipotecas y unos 5,2 millones perderán sus hogares”.


En pos de frenar el colapso recesivo y el estallido del Déficit fiscal el gobierno norteamericano ha tomado como medida, aplicar recortes en el gasto social de su propia población, que ya padece en carne propia el costo social del derrumbe de la economía.

El mismo gobierno que puso cuatro billones de dólares de los fondos del Estado (impuestos pagados por toda la sociedad) al servicio del salvataje de los bancos y empresas privadas quebradas por la crisis, en California como primer módulo experimental, se apresta a reducir los gastos destinados a los sectores más pobres y desprotegidos de la población estadounidense.

En el 2009 la “riqueza neta” de la población norteamericana ha descendido en unos 14 billones (millones de millones) de dólares corrientes respecto del valor promedio de 2007, cifra equivalente al Producto Bruto Interno de los Estados Unidos. Este fenómeno se ha revertido en la caída de los mercados de consumo, específicamente en el de la vivienda y, más ampliamente, en el proceso de inversión en la producción de bienes y servicios. Como repercusión de lo anterior se tiene que “el PIB de Estados Unidos calló un 3.8%” solo en el trimestre noviembre, diciembre de 2008 y enero de 2009. A mediados de agosto la economía del país se redujo por cuarto trimestre consecutivo, luego que se anunciara que en junio el Producto Interno Bruto (PIB) cayó un 1 por ciento, debido a la baja del consumo masivo y exportaciones.

Desde que se produjo el colapso financiero de mediados de septiembre de 2008 el gobierno norteamericano ha tratado de suavizar la caída de la economía, a través de millonarios subsidios primero a los bancos y después a industrias clave como la automotriz y finalmente a los consumidores. El Plan de Rescate Financiero es un ejemplo parte de los ajustes fiscales realizados en el país. El mismo fue aprobado en octubre de 2008 y se considera un desembolso sin precedentes en la historia moderna de fondos públicos para salvar al sistema capitalista privado de la quiebra. Este al igual que los rescates aplicados por la Unión Europea (USA-UE) no han tenido hasta ahora ningún resultado para solucionar la crisis financiera, por el contrario, en los seis meses comprendidos entre octubre del 2008 y marzo del 2009, ya se había perdido más del 12% del PIB de los Estados Unidos. (Ver Medidas de los gobiernos y las organizaciones).

El efecto inmediato en la economía norteamericana luego de estos desembolsos, a grosso modo se pueden resumir en: contracción del crédito, recesión de la economía y el consumo, quiebras generalizadas de empresas y bancos y aumento de los impuestos.


En lo social: 

La situación social que genera este contexto, unido al deterioro de las condiciones salariales y a las restricciones de la capacidad de consumo, alimenta y exacerba el estado de frustración colectiva. Esto provoca en la población, la pérdida de la confianza en los funcionarios y alienta las huelgas y protestas sociales.

La crisis social existente en el país ha devenido de la mano de la desocupación y de los despidos laborales en masa que se suceden por todo el territorio estadounidense. De acuerdo con David Rosenberg, ex jefe de economía de EE.UU. de Merrill Lynch: Las cifras oficiales relacionadas con los desempleados se han duplicado durante la recesión hasta alcanzar los 14 millones, y si se toma en cuenta toda la flojera que existe en el mercado de mano de obra, las cifras no oficiales llegan a casi 30 millones, lo cual significa otro récord. (Vea Impacto en Estados Unidos).

A pesar del impacto de la crisis económica en los Estados Unidos aún siguen tomando auge la industria armamentista y las políticas de guerra que defiende y financia este país; con el pretexto de proteger su integridad y seguridad nacional. Como consecuencia de la agenda militar, en las dos últimas décadas los recursos de la nación, incluidos los dólares de los impuestos, se desvían para financiar guerras multimillonarias en países del Oriente Próximo, provocando que el 50% del presupuesto militar mundial hoy sea aportado por este país. Hasta este momento las Guerras en Irak y Afganistán han costado al gobierno norteamericano cerca de 691 mil millones dólares. El presupuesto asignado a la Defensa en ese país a aumentado a precios constantes, un 67% desde 1999, hasta alcanzar en el presupuesto fiscal del presente año 2009 la cifra de $ 730.000 millones.

A este respecto predijo el Compañero Fidel Castro a la altura de 1985: “Está por ver las consecuencias futuras que este colosal gasto en armamentos tendrá para la economía de los Estados Unidos, y las va a tener en la inflación, en las perspectivas de desarrollo, en el bienestar futuro de su población, en su prestigio y sus relaciones con el resto del mundo. No por rico que sea un país puede dilapidar impunemente su fortuna y la de los demás”.


América Latina y el Caribe: Desde la perspectiva económica, se comienzan a notar en América Latina y el Caribe, los efectos de la crisis a partir del primer trimestre de 2007. Los principales efectos se ponen de manifiesto tanto en lo económico como en lo social. En lo económico: 

Caída de los flujos de capital unido a un ligero aumento de los Costos de Financiamiento de las industrias, en países como Venezuela, Argentina, Brasil, Colombia, Perú y Chile.

Caída de la Tasa de cotización en el mercado de los llamados “commodities” o productos básicos como por ejemplo: el acero, el níquel y el cemento. Esto trajo consigo un nuevo período de recesión del crecimiento económico.

La reducción y la baja de los precios de las materias primas y del petróleo impactó principalmente a países como Venezuela, Brasil, México y Argentina, potenciales productores de los mismos; sin embargo, esta situación no fue exclusiva de estos territorios, dado que la exportación de materias primas y commodities conforman la principal canasta de productos que venden los países de América Latina al mundo. En consecuencia la región vende menos y a menor precio y sus recaudaciones por exportación disminuyen.

En el segundo semestre de 2008 se generó la Devaluación de la moneda latinoamericana de ahí que a la hora de los cambios en el mercado se incrementaron las pérdidas, unido a esto continuaron aumentando los costos de financiamiento. Los países más afectados con este fenómeno fueron Brasil y México.

Caída de algunas de las mayores industrias manufactureras de la región como: la industria automotriz, electrónica y de textiles y confecciones. En los tres casos, se registraron recortes de personal, paros técnicos o cierres de plantas que, en conjunto, han contribuido a desincentivar los índices de Inversiones Extranjeras Directas.

Caída de las economías y bolsas de los países de América Latina que se reflejan en las estimaciones de crecimiento para finales de este 2009 hechas en 2008. Se previó que el crecimiento del Producto Interno Bruto de la región sería negativo con una cifra aproximada a 0,4%, en la situación actual, de ser acertada dicha predicción este sería el peor valor de crecimiento desde 1983.


El índice de clima económico en la región disminuyó de 4, 6 % en julio de 2008 a 4,0 puntos porcentuales en igual mes de 2009. El decrecimiento económico experimentado por la región, también se muestra en los valores del PIB por habitante, que ha caído en el primer trimestre del presente 2009, en un 3% luego de un crecimiento acumulado de casi 23% en el período comprendido entre 2003-2008; según datos recogidos en la Encuesta Económica de América Latina, realizado por el departamento de Investigación Económica de la Universidad de Múnich.

Afectaciones en el comercio y las exportaciones debido a sus estrechos vínculos económicos y comerciales con Estados Unidos. En el caso específico de México más del 70% de sus exportaciones van al mercado americano. La totalidad de los países de la región se han visto envueltos en los efectos negativos de la crisis originada en los Estados Unidos.

La reducción de 1% de la tasa de crecimiento de Estados Unidos afecta directamente en una reducción de 0.42% la tasa de crecimiento de los países latinoamericanos en su conjunto, según estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo, en 2001.

Los países exportadores de petróleo, como Venezuela y Ecuador, han ajustado su gasto fiscal debido a la disminución de los ingresos por motivo de la caída en los precios internacionales del petróleo (desde un máximo de US$147 por barril en julio de 2008 a US$52 por barril en abril de 2009).

En lo social: 

La situación anterior ha impactado especialmente en la sociedad principalmente en forma de aumento acelerado de los índices de desempleo. Según afirmaban proyecciones de la OIT en su Informe para el 2009: Tendencias del Empleo, entre 1,5 y 2,4 millones de personas en la región para finales de año se sumarían a los 15,7 millones de desempleados ya existentes. La situación real del primer trimestre de 2009 describe que la tasa de desempleo urbano en América Latina y el Caribe llegó a 8,5% (superior al 7,7% registrado en el mismo periodo del año anterior) lo que significa que 2,5 millones de personas se sumaron a la población urbana sin empleo en la región, con lo que el total de desempleados urbanos ronda los 18,4 millones.

Aumento de los niveles de pobreza y mendicidad alcanzándose, según datos de la CEPAL, las cifras de 180 millones de pobres y 70 millones de indigentes.


Uno de los renglones económicos que mayor peso tiene en las economías y las sociedades de la región, son las llamadas “remesas familiares”. En medio de la crisis este ha sido uno de los rubros que más se ha afectado, dado que en 2006 se recibían en la región un total de 67 905 millones de dólares por este concepto. Entre menos empleo hay en Estados Unidos y otros países de Europa en crisis, existen menos posibilidades que los inmigrantes ganen dinero y puedan enviárselo a sus familias. Esto a su vez, se traduce en un menor consumo y calidad de vida de los países receptores. En este sentido los países más afectados según un informe de la Organización Fundación Internacional para el Desarrollo de la Agricultura (FIDA) son: Granada, Guyana, Haití, Nicaragua y Jamaica, en los que las remesas representan entre el 23 y el 33 por ciento del Producto Interno Bruto. En esta misma situación se encuentran México y Brasil.

El "Panorama del Hambre en América Latina y el Caribe", elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y presentado en diciembre de 2008 afirmaba que: “Los 15 años de avances en la lucha contra el hambre obtenidos en el período de 1990-2005 fueron deshechos debido a la crisis financiera y al aumento de los precios de los alimentos.” Hoy en América Latina 53 millones de personas pasan hambre y el 16% de estos ya sufre de desnutrición crónica.

En medio de la crisis financiera, alimentaria y social, están latentes los esfuerzos por buscar alternativas de fuentes de energía, haciendo énfasis en las llamadas “fuentes renovables”. En el contexto de la crisis energética; los recursos naturales de la región están en la mira de las grandes trasnacionales capitalistas. Tal es el caso de la Amazonia para la cual existen proyectos de más de 50 hidroeléctricas así como de miles de hectáreas para el cultivo de soja y caña de azúcar para la producción de biocombustibles, sin tener en cuenta el impacto negativo que se tiene ante la biodiversidad del área y el calentamiento global.

El cambio climático demandará inversiones por 500.000 millones de dólares a los países pobres, dado que se incrementan cada día las sequías en la región, sobre todo en países como Argentina y Uruguay.


En la reunión celebrada el 20 de junio de 2009 en la sede en Venezuela del Sistema Económico Latinoamericano (SELA), el secretario permanente de este organismo expresó que: "hoy, con el triple shock que amenaza a nuestros países, financiero, alimentario y energético, resulta más urgente concretar mecanismos de cooperación e integración, si queremos lograr un desarrollo sostenible con equidad social".

El presidente cubano Raúl Castro y Segundo secretario del Partido Comunista de Cuba expresaba en la cumbre extraordinaria del ALBA celebrada en abril de este 2009, sus ideas respecto a la Crisis y las posibles soluciones de la misma, expresó que: “La respuesta no puede ser una solución negociada a espaldas de las Naciones Unidas por los mandatarios de los países más poderosos. Las crisis no se resuelven con medidas administrativas ni técnicas, porque son de naturaleza estructural, tienen alcance sistémico y afectan cada vez más la economía en un planeta globalizado e interdependiente”.

Cuba: Desde los primeros años de la Revolución, la imposición del bloqueo y la supresión de los créditos y el comercio con los Estados Unidos; desvinculó a Cuba de instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI)y el Banco Mundial. Este hecho trajo como consecuencia que el país se viera obligado a buscar sus propias vías de comercio. Otra particularidad de la sociedad cubana, es el ordenamiento socialista que la caracteriza; el mismo ubica al individuo y no al mercado en el centro de sus prioridades, preocupándose y ocupándose por una distribución equitativa entre todos los ciudadanos de los recursos de que se dispone. A pesar de estas condiciones propias del país, la presente crisis mundial económica, financiera, alimentaria y ecológica, desatada por la forma irresponsable en que los Estados Unidos ha conducido sus asuntos en los últimos años, golpea con especial fuerza a las naciones más vulnerables; y a Cuba entre ellas. En este contexto los precios internacionales de materias primas han caído y por tanto han tenido variaciones los precios de aquellos productos que Cuba exporta e importa. Sirva de ejemplo el caso específico del níquel, se cotizó en 2007 a 54 mil 300 dólares la tonelada (el máximo precio alcanzado) y en la actualidad se tasa alrededor de $13 335; es decir, casi cuatro veces por debajo, lo que significa para Cuba una disminución de ingresos por ese concepto de casi el 75 %.


A los precios desplomados del níquel, primer producto de exportación cubano, se suma la disminución del precio de venta y el volumen de la exportación de tabaco, pescado, mariscos y otros rubros importantes de nuestro comercio exterior, cuando más falta hace esa divisa, después de los devastadores huracanes del pasado 2008, causando daños valorados en aproximadamente 10 000 millones de dólares, lo que representó una pérdida de casi el 20 % del Producto Interno Bruto del país. Vale señalar que en los últimos 10 años este tipo de desastres naturales se han incrementado en la región producto del cambio climático. En reflexiones sobre la crisis económica y su impacto en el país el compañero Fidel Castro ha expresado que: “El precio del níquel, nuestro principal producto de exportación, cuyo valor alcanzó más de 50 mil dólares la tonelada no hace mucho, en los últimos días apenas rebasaba los 8 500 dólares por tonelada, es decir, menos del 20 por ciento del precio máximo alcanzado. El del cobre se ha reducido a menos del 50 por ciento; así sucesivamente ocurre con el hierro, aluminio, estaño, zinc y todos los minerales indispensables para un desarrollo sostenido. Los productos de consumo, como café, cacao, azúcar y otros, más allá de todo sentido racional y humano, en más de 40 años apenas incrementaron sus precios. Por eso no hace mucho tiempo yo advertía igualmente que, como consecuencia de una crisis que estaba a las puertas, los mercados se perderían y el poder adquisitivo de nuestros productos se reduciría considerablemente”. Por otro lado, han aumentado sin cesar los precios de productos como la leche en polvo, cuyo costo prácticamente se ha cuadruplicado en el último bienio (2007-2008); los frijoles, que de alrededor de 300 dólares la tonelada en el 2006 han pasado a costar más de 900, el arroz molinado, que también ha subido el triple, e igualmente ha ocurrido con la soya, el pollo congelado y otros alimentos que se importan. Otro impacto negativo de la crisis lo tiene el turismo, el sector que más dólares tributa en Cuba, y que hoy muestra tendencias al decrecimiento. Después de saltar un 7,9 % en enero de 2009, el número de visitantes avanzó solo un 1,2 % en febrero y retrocedió un 2,6 % en marzo, de acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadísticas. De manera general los ingresos del turismo cayeron un 13,7 por ciento en el primer trimestre en relación con similar etapa del pasado 2008.


Uno de los sectores a nivel mundial que más se ha visto afectado con la crisis ha sido la sociedad empleada. La realidad cubana ha sido muy diferente, según la Ministra de Trabajo y Seguridad Social de Cuba, en intervención en la 98ª Conferencia Internacional de la OIT realizada en junio de este 2009. En esa ocasión planteó que: “Cuba no está exenta de sufrir los impactos de la crisis global, a lo que se suman las afectaciones del bloqueo de Estados Unidos en contra de la voluntad de la comunidad internacional y de las 17 condenas que esta genocida política ha recibido en la ONU. Pero en Cuba no se descargará la crisis sobre las espaldas del pueblo, ni se recortarán empleos, ni se acudirá al despido, ni se desprotegerá a nadie. Compartiremos entre todos los recursos disponibles. Ningún cubano quedará abandonado a su suerte. Cuba continuará cumpliendo invariablemente sus compromisos con la OIT y luchando para lograr ese mundo mejor, de paz y justicia social, que aspiran y merecen nuestros pueblos”. Según declaraciones de Marino Alberto Murillo Jorge, ministro de Economía y Planificación al diario Juventud Rebelde en mayo de este 2009; el crecimiento que se había propuesto el país para este 2009 era de un 6 %, sin embargo, esta meta no se ha cumplido, en su lugar se prevé que los datos de finales de año reflejen un crecimiento de entre 2,4 y 2,5 %. Estas cifras muestran el impacto que ha representado para Cuba las afectaciones en el turismo, las exportaciones y los cambios ambientales. Según el analista cubano de temas de Relaciones Internacionales Noel Manzanares Blanco, el Bloqueo económico, comercial y financiero que los Estados Unidos ha impuesto a Cuba, en medio siglo ha dejado pérdidas al país que sobrepasan los 93 mil millones de dólares, que sumado al efecto de la devaluación del dólar y las fluctuaciones de su valor a lo largo del tiempo equivalen realmente a 224 600 millones de dólares. A su vez, según el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, persigue, congela y confisca las transferencias de terceros países en dólares estadounidenses y otras monedas, dirigidas a entidades y nacionales cubanos; hecho este que agrava aún más las relaciones comerciales de Cuba. “Desde enero de este año 2009, casi la mitad del dinero recaudado por su Oficina de Control de Activos Extranjeros, provino de las sanciones aplicadas a empresas estadounidenses y extranjeras por supuestas violaciones del bloqueo económico contra Cuba”. Todo ello ha implicado una constante tensión financiera para Cuba desde 1959, y específicamente en las condiciones actuales esta crítica situación económica se ha recrudecido con la actual crisis financiera mundial. En este contexto el país se ha visto obligado a buscar estrategias que le permitan afrontar de forma más eficaz la actual crisis.


Analogía Entre La Crisis De 1929 y La Actual Ha habido un gran alboroto últimamente sobre diferentes gráficos y analogías comparando el rally de mercado actual al de 1929. Muchos de estos gráficos se basan en formas erróneas de colocar un gráfico encima de otro que creo vale la pena aclarar.

En primer lugar, el gráfico de 1929 parece aterrador porque lo que vino a partir de octubre para el Dow Jones fue una caída del 40% en un mes aproximadamente. Se puede interpretar que estamos en el borde del precipicio, la antesala de una caída de mercado similar.

El siguiente gráfico muestra claramente que el potencial de riesgo a la baja para el Dow está sobre el nivel de 14000. Por lo tanto, el riesgo a la baja según el análisis de Tom es de 12,5% y NO del 40% o más como puede leerse del crash del 29.


De todos modos, personalmente no creo que el entorno se asemeje a 1929 en muchos aspectos. Ya hemos hablado del mercado de bonos y de la liquidez en el sistema, que sigue siendo sana, por no hablar de la amplitud de mercado, igualmente fuerte.

Aunque es verdad que Tom en posicionando a la baja, incluso el último post es una interpretación suya sobre Coppock, el que me conoce de hace unos años aquí sabe que le hemos estudiado muchísimo. No podemos ponernos bajistas cada vez que la curva de Coppock gira a la baja siendo éste positivo, de hecho, esto es una interpretación que el propio Coppock no afirmó nunca.


¿Y por qué más pensamos que esta analogía es poco creíble? Porque incluso si ponemos los avances reales en %, nos damos cuenta que ni tan siquiera la subida que precedió al crack del 29 se ha dado en la actualidad. En resumen, una analogía que tiene demasiadas diferencias y que en caso de generarse no ocasionaría una caída o un crash del 40% meses después, sino una mera corrección. Un crash de la bolsa nunca se ha anunciado en la TV días antes de producirse. Políticas Sugeridas Por Las Organizaciones Multilaterales (F.M.I./B.M./B.N.C.) El Fondo Monetario Internacional (F.M.I.): El F.M.I. tiene como función declarada promover la estabilidad financiera mundial. Su herramienta principal para conseguirlo es el crédito a gobiernos de países con dificultades para pagar sus deudas. Estos créditos va acompañados de condiciones. Las condicionalidades que el Fondo impone son directas, que habitualmente pasan por la liberalización financiera y comercial, la privatización del sector público y por ajustes económicos con elevados costos sociales para la población; e indirectos, a través de la evaluación periódica de la salud económica de los países. Estas evaluaciones del F.M.I. serán tenidas en cuenta por los mercados financieros y por los agentes de la especulación financiera. Si un país no quiere sufrir agresiones de estos mercados financieros, en forma de ataques especulativos, fugas de capital, o incrementos del riesgo y de los tipos de interés, deberá poner en marcha las medidas de ajustes recomendadas por el F.M.I. Banco Mundial (B.M.): El Banco Mundial otorga créditos para proyectos de desarrollo. Su financiamiento lo realiza de acuerdo a lo que la institución entiende como necesario para conseguirlo. Esto pasa a menudo por el fomento de grandes infraestructuras, extracción de recursos naturales, industrialización de la agricultura o privatización de servicios públicos. El Banco Mundial define las políticas que deberán aplicar los países empobrecidos para crecer y “mejorar” en un contexto económico globalizado mediante los informes que realiza, los cuales determinan ciertas condiciones para sus préstamos.


El Banco Mundial realiza sus actuaciones a través de las cinco organizaciones que lo componen. Dos son de desarrollo como el Banco Internacional De Reconstrucción Y Fomento (B.I.R.F.), que centra sus actividades en países de ingreso medio y países empobrecidos con capacidad crediticia, y la Asociación Internacional De Fomento (A.I.F.), que trabaja en los países más empobrecidos. Ambas Complementadas por la acción de La Corporación Financiera Internacional (C.F.I.), el Organismo Multilateral De Garantía De Inversiones (O.M.G.I.) y el Centro Internacional De Arreglo De Diferencias Relativas a Inversiones (C.I.A.D.I.). Banco Nacional De Crédito (B.N.C.): El Banco Nacional de Crédito (BNC) según el ranking de SUDEBAN está dentro del Estrato Mediano en cuanto a tamaño del banco. Su presidente fundador fue Jorge Nogueroles, por supuesto bajo la tutela de José María Nogueroles quien para esa época no podía aparecer en escena por la prohibición del Banco de Venezuela cuando le compró al Banco Caracas. Su eslogan es Donde usted dio justo en el banco. A tales efectos se origina en San Antonio del Táchira, Estado Táchira en julio de 1977 como Banco Tequendama sucursal del banco del mismo nombre en Colombia. En el 2002 se inician las conversaciones para la compra del banco por parte de un grupo de inversionistas venezolanos llevando a término en febrero del 2003 la adquisición del banco y cambiando el nombre en abril del mismo año a Banco Nacional de Crédito. Para 2003 contaba con 13 agencias y en la actualidad va por 133 agencias a nivel nacional. El 8 de mayo del 2009 el BNC adquirió la totalidad de las acciones de Stanford Bank (Venezuela), luego que éste fuera intervenido por el Estado venezolano, tras la crisis de su casa matriz. En una jugada que ni siquiera los accionistas aún se explican. Más oficinas En este mes, Jorge Nogueroles, presidente Ejecutivo del BNC señalaban que "Al inaugurar nuestra primera agencia en Porlamar, estamos demostrando confianza en el país, consolidando nuestra posición en este mercado y permitiendo a la población de Margarita alcanzar la satisfacción que todos nuestros clientes exigen. El Banco establece esta nueva Agencia como elemento fundamental de su red de apoyo a la Región Oriental y también se van para Maturín con su segunda agencia en la avenida Luis del Valle García con Calle 3, Parroquia San Simón, Barrio Carnevali. Aunque tendrán que soportar aparte de otras cosas, la arremetida de la Alianza Nacional de Usuarios y Consumidores (ANAUCO), que anda buscando reactivar la audiencia del caso de los clientes del Banco Nacional de Crédito ante el Tribunal Supremo de Justicia.


Por los casos de los créditos back to back, de 50 afectados por las demandas del BNC. "Todos tienen juicios y solicitudes de embargo y prohibición de gravar y enajenar bienes", a pesar de que tenían sus garantías en el Stanford y el BNC lo sabía. Los números de enero 2010 Rumbo a sus siete años de vacas gordas, las cosas en el 2010 parecen comenzar a tomar un rumbo inesperado, lo que da pie a los comentarios sobre una próxima aventura de los Nogueroles. En enero las ganancias se les derrumban un 94% con respecto a diciembre y eso que no pagaron impuesto sobre la renta, porque si lo hubieran hecho entraban en pérdidas, ya que ganaron 370.383 bolívares, que claramente es un maquillaje para no mostrar la realidad roja, cuando en el mes de diciembre habían ganado 6 millones 580 mil bolívares. Lograron aumentar los depósitos oficiales en 358,8 millones al tiempo que se les iban 189,12 millones de bolívares del público. Recogieron créditos por 495 millones que no se lo creen ni ellos, claramente pareciera que correspondía a la quitada de la careta para agraciar el balance del cierre del semestre. Para compensar la caída, realizaron ajustes al patrimonio por 174,6 millones que no los usaron para incrementar la intermediación sino para realizar colocaciones interbancarias y comprar títulos valores. Patrimonio Al 31 de enero de 2010, el capital social del Banco Nacional de Crédito continúa en Bs. 327.503.396. Manteniendo las mismas reservas de capital por Bs. 74.377.322, ajustaron el patrimonio en Bs. 174.615.811, los idénticos resultados acumulados por Bs. 84.641.329, los 100 millones en obligaciones convertibles en acciones y aumentaron las pérdidas no realizadas en las inversiones hasta 10.930.983 bolívares, para cerrar con un Patrimonio por Bs. 846.695.372, un 24,07% sobre diciembre, producto del ajuste. Pasivo las captaciones del público aumentaron en 169,74 millones de bolívares por un 2,62%, hasta los 6.640 millones. Obviamente producto de los depósitos oficiales que crecieron en 358,86 millones, representando el 19,58% del total por Bs. 1.300 millones, lo que significó un aumento del 38,12% en el mes. Las cuentas corrientes por Bs. 2.619 millones significaron el 39,45% de los depósitos totales, un 7,23% sobre diciembre de las cuales el 65% no eran remuneradas. Los depósitos de ahorro por Bs 1.103 millones, el 16,61% del total tan solo crecieron un 1,88% en el mes. Los 1.927 millones que mantienen en plazos fijos por el 29,03% del total lo hicieron en un 2,77% y las otras obligaciones a la vista por Bs. 953 millones, por el 14,36% del total cayeron un 7,67%. Redujeron en 239 millones de bolívares los financiamientos que tenían con bancos, terminando en 311 millones representando un 43,48%. Redujeron la deuda por intereses y comisiones por pagar en 681 mil bolívares, pero les aumentaron las acumulaciones y otros pasivos en 61 millones, hasta los 155 millones, para finalizar con Pasivos por Bs. 7.210.306.179, botándose con un 0,01% por encima del mes anterior. Activos El Activo Total por su parte, se situó en Bs. 8.057.371.934, un 2,08% sobre diciembre por 164 millones.


Obviamente sin cumplir con su labor de intermediación, ni nada que ver con la declaración de Jorge Nogueroles en Porlamar cuando anunciaba prestar un servicio personalizado, ofrecer soluciones interesantes, y atender las necesidades de un mercado tan especial como es el Estado Nueva Esparta. Para facilitar las operaciones financieras de su clientela, el BNC aporta su mayor fortaleza: la experiencia. Esto marca la diferencia, y convierte al BNC en un "Banco de Referencia". Sino que tumbaron los créditos en un neto de 495 millones, un 11,88% sobre el mes anterior lo cual no se lo cree ni José María, sobre todo los 157 millones agrícolas, para situar la cartera neta en 3.673 millones de bolívares, de los cuales los créditos vigentes cayeron en 490 millones de bolívares. Disminuyeron en dos millones los reestructurados, pero tuvieron que regresar 9,6 millones a la cartera inmovilizada. La cartera neta de créditos representó el 45,59% del activo. No obstante incrementaron en 143 millones 936 mil bolívares las inversiones en títulos valores por un 9,96% que se ubicaron en Bs. 1.589 millones por un 19,72% del activo. De las cuales el 30% por 478 millones eran títulos para la venta, 6% en el BCV y operaciones interbancarias, 59% en títulos hasta su vencimiento por 946 millones y el 3 por ciento en otros títulos. En tanto que las disponibilidades por 2.273 millones de bolívares, por el 28,21% de los activos se disparaban un 26% en el mes por Bs. 473 millones, fundamentalmente en 294 millones en depósitos del BCV que constituían el 76% del total, un 1% en bancos extranjeros, 34 millones en la caja por el 12% del total y 137 millones de bolívares en los efectos de cobro inmediato, que constituían el 10% de las disponibilidades. Resultados Del primero al 31 de enero de 2010, lograron ingresos financieros por Bs. 79.353.181, un 12,72% menos que diciembre. Dichas entradas fueron aportadas en un 78,90% por los créditos que rindieron un 21% pero con un descenso en el mes del 13,30%. Un 15,73% de las inversiones en títulos valores con un rendimiento del 12%, de las cuales el 89% eran títulos del Estado con una caída del 8,77% con respecto al mes anterior, el 5,38 por ciento de otras cuentas por cobrar, y apenas 6 bolívares por las disponibilidades. Les quedaron pendientes rendimientos por cobrar de la cartera de créditos por 70,36 millones de bolívares, Bs. 23,09 millones de las inversiones y 590.446 bolívares de las comisiones. Los gastos financieros por 52.411.330 bolívares, les representaron el 66,05% de los ingresos, esencialmente por las captaciones del público que les llevaron el 87%, un 10,25% de los financiamientos recibidos y el 2,69% de otros gastos. Un 13,69% menos que diciembre, lógicamente para llegar a negro. En tanto que los gastos de transformación se situaron en Bs. 34.125.000, por el 43,01% de los ingresos financieros y un 2,37% menos que diciembre. Pagaron 10,12 millones a los 779 trabajadores fijos y Bs. 19,07 millones en los gastos generales de las 135 oficinas.


A FOGADE le pagaron Bs. 4,08 millones, un 90% sobre diciembre y 842.478 bolívares a SUDEBAN, un 14% más que el mes anterior, por las nuevas tarifas. Con los otros ingresos operativos por 13,07 millones de bolívares, donde se incluyen las comisiones, finalizaron con ganancias antes de impuestos por Bs.370.383, un 94,38% menos que diciembre. Sin pagarle nada por supuesto al impuesto sobre la renta, que de haberlo hecho hubieran cerrado evidentemente con pérdidas. Un mal inicio de año para los Nogueroles que le sacaron al banco una rentabilidad del 0,01% sobre los activos, un 0,05% sobre el patrimonio y una morosidad ampliada del 5,93%. La verdad es que es mejor dilucidar de una vez la incertidumbre en que tienen a la banca, con esa recuperación del 0,12% del capital. Sistema Actual De Venezuela Se llama sistema económico a la forma en la que se organiza la actividad económica de una sociedad, la producción de bienes y servicios y su distribución entre sus miembros. Cada sistema económico se caracteriza por su ordenamiento jurídico que especifica el régimen de propiedad y las condiciones de contratación entre particulares. Es el estado el que elabora e impone ese ordenamiento jurídico y se reserva para sí ciertos ámbitos y formas de actuación. El artículo 299 de la CRBV reza: "El régimen socioeconómico de la República Bolivariana de Venezuela se fundamenta en los principios de justicia social, democracia, eficiencia, libre competencia, protección del ambiente, productividad y solidaridad, a los fines de asegurar el desarrollo humano integral y una existencia digna y provechosa para la colectividad…" En el siglo veinte han coexistido sistemas opuestos SOCIALISMO VS CAPITALISMO. Pero ¿qué es el capitalismo? Es un sistema económico en el que los individuos privados y las empresas de negocios llevan a cabo la producción y el intercambio de bienes y servicios mediante complejas transacciones en las que intervienen los precios y los mercados, su característica principal es la libre iniciativa empresarial y de la libertad de contratación, y ¿qué es el socialismo? Sistema económico basado en la igualdad social, la justicia y la equidad social sin clases antagónicas. Dónde el producto del trabajo social es redistribuido entre la misma sociedad garantizando la participación de todos, incluidos los más pobres, en la distribución de toda la riqueza nacional.


Por una parte el capitalismo aumenta las oportunidades en el mercado para el crecimiento económico personal, mientras que el socialismo tiene por objeto promover la igualdad entre las personas poniendo a su disposición muchas de las mismas prestaciones sociales., pero El socialismo es económicamente ineficiente, ya que no recompensa a los empresarios. En lugar de recompensar a los empresarios para crear riqueza, les castiga haciéndoles pagar más impuestos. No ha sido el ordenamiento jurídico del capitalismo el que ha bloqueado el desarrollo económico, antes al contrario, han sido algunas instituciones jurídicas re tendidamente emanadas de las propuestas marxistas las que, limitando la libertad de los individuos, han frenado la evolución del comercio y la producción, de las artes y las ciencias. En la mayoría de las comparaciones entre los países socialistas y los capitalistas había una brecha en la calidad de vida. Basta citar tres ejemplos: la República Democrática Alemana y la República Federal Alemana. El colapso fue de la primera ya que la República federal Alemana, se convirtió en la primera economía de Europa y cuarta del mundo. O Corea del Norte y su abismal distancia con respecto a Corea del Sur; así como Cuba, a los 51 años y su comparación con países de América Latina y del Caribe. Ahora bien, los países que han alcanzado un grado más alto y más armónico de desarrollo, compatibilizándolo con las libertades individuales, con el estímulo a la creatividad artística y a la investigación científica y tecnológica, lo han conseguido gracias a un sistema económico que mezcla el libre mercado con la intervención del estado. Y entre esos países hay que incluir los Estados Unidos y otros que a los ojos del mundo aparecen como abanderados del mercado y del liberalismo. La organización que adopten las sociedades venezolanas en el futuro no está escrita en ningún libro sagrado ni determinada por ninguna ley histórica: será la consecuencia de las decisiones que están adoptando en el presente un gran número de individuos y grupos sociales. Criterio Personal Sobre La Crisis Mundial Actual Al finalizar la segunda guerra mundial los países llegaron a una etapa de prosperidad donde prácticamente todos la ramas de producción a nivel mundial se estabilizaron y aumentaron su producción e ingresos económicos, aunque la prosperidad no llego a abarcar mucho tiempo por motivo de especulación en la bolsa de valores donde estallo el jueves 24 de octubre de 1929 y la caída de las acciones en dicha bolsa el día 29 de octubre del año 1929, esto causo un colapso económico en estados unidos, con lo que con llevo a una reducción y hasta el paro de varias industrias pesadas, esto conllevo a un paro de exportación e importación en Estados Unidos, aumentando así el desempleo en un 25%.


Estados Unidos al no poder importar materiales de manufacturación a los países que dependían de dichos recursos mayor mente el continente Europeo, con esta falta de ingresos de materiales la recesión alcanzo a dicho continente, y así poco a poco la economía mundial fue sufriendo también la crisis económica que empezó solo siendo una simple especulación, dado estos acontecimientos la economía mundial sufrió daños inmersos mayor mente en las industrias pesadas. La superproducción y el sub-consumo jugaron un papel totalitario en dicha crisis ya que se había creado un importante crecimiento en la producción en las etapas finales de la crisis ocurrida por la primera guerra mundial, esto elevo la producción de materiales y la agricultura a finales del año 1921. Al tener una superproducción por la abundancia de buena cosecha en los años posteriores de a la primera guerra mundial, esto llevo a un sub-consumo cuando estalló la crisis de 1929. En el campo la situación era crítica, al haber abundancia de productos agrarios los precios eran bajísimos y el campesinado estaba arruinado. La superproducción genera una bajada de precios al no poder ser absorbidos por el mercado, esto genera caída de empresas, ruina de granjeros, entre otros. A escala mundial Estados Unidos es el primer productor y principal mercado tiene invertidos capitales por todo el mundo, principalmente Europa, América Central y América del Sur, y al producirse la crisis los retira. Las dimensiones mundiales de la economía estadounidense y la exportación de sus capitales conlleva que estos países se ven privados de financiación, se produce así un primer paso en la perturbación de los intercambios comerciales. Los países donde más repercuto dicha crisis fueron Alemania y Austria donde Alemania tuvo que llamar a elecciones donde Adolfo Hitler aprovecho la oportunidad de lanzar el partido Nazi dándole así una oportunidad solida a su ascenso al poder. Francia es el país menos afectado, está menos industrializado y una agricultura diversificada. De todas formas tuvo dificultades que se tradujeron en la quiebra de algunos bancos. Gran Bretaña tiene ventajas para afrontar la crisis. Hay oro y respalda su moneda. En segundo lugar puede comerciar y obtener productos. Además la bajada de los precios benefició. De todas formas tuvo que hacer ajustes, entre esos el abandono de patrón-oro y la devaluación de la libra, librecambismo y volvió el proteccionismo. La crisis actual es más que una simple crisis económica o financiera ya que abarca desde el comienzo, a otras estructuras y esferas de la acción humana y su entorno como son: la crisis energética, la crisis alimentaria, la crisis ambiental, y la crisis de la cultura política.


La crisis del 29 de octubre de 1929 se diferencia mucho de la actual ya que la crisis actual es más profunda con el avance de la comunicación, los sistemas de créditos y el avance de los diferentes sistemas de desarrollo. Aunque dicha crisis puede ser benéfica contra la lucha del capitalismo además puede ser ella también un factor favorable para el avance de la integración latinoamericana y caribeña como defensa regional frente a la crisis que desde Estados Unidos y las economías desarrolladas, se exporta a la región. En los primeros trimestres del 2007, los principales efectos de la recesión afectan a Venezuela en lo que se refiere a lo económico y social; en lo económico por la caída de los flujos de capital unido a un ligero aumento de los Costos de Financiamiento de las industrias. La caída de la tasa de cotización en el mercado de los productos brutos, la reducción y la baja de los precios de las materias primas y del petróleo impactó principalmente a países como Venezuela, Brasil, México y Argentina, potenciales productores de los mismos; sin embargo, esta situación no fue exclusiva de estos territorios, dado que la exportación de materias primas y commodities conforman la principal canasta de productos que venden los países de América Latina al mundo. En consecuencia la región vende menos y a menor precio y sus recaudaciones por exportación disminuyen. Los países exportadores de petróleo, como Venezuela y Ecuador, han ajustado su gasto fiscal debido a la disminución de los ingresos por motivo de la caída en los precios internacionales del petróleo.

EL ESTADO COMO ENTE POLITICO Y ECONOMICO  
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