Issuu on Google+

El Cuaderno de los Padres BOLETÍN INFORMATIVO DE LA ASOCIACIÓN DE MADRES Y PADRES DE ALUMNOS “CAMPOS GÓTICOS “ DE MEDINA DE RIOSECO (VALLADOLID)

Nº 39

Diciembre – 2.012

Obesidad infantil en España, un problema que sigue creciendo. La obesidad puede definirse como la acumulación excesiva de grasa en el organismo, que puede llegar a constituir un serio peligro para la salud. La causa subyacente es un balance energético positivo, que tiene como consecuencia el aumento de peso, es decir, que las calorías consumidas exceden las calorías que se gastan. ¿Cuándo se considera que un niño es obeso? Un niño se considera que es obeso cuando su peso sobrepasa el 20% de su peso ideal. La probabilidad de ser un adulto obeso cuando se ha sido un niño obeso es diferente según la edad de comienzo de dicha obesidad, siendo del 40% cuando la obesidad comienza entre los 6 meses y los 7 años de vida, y del 70% para los que comenzaron con obesidad entre los 10 y los 13 años. Esta diferencia se explica porque las células que almacenan grasa se multiplican sobre todo en esta etapa de la vida (de 10 a 13 años). El índice de masa corporal (IMC), medido al menos una vez al año, es una buena manera de diagnosticar el desarrollo de la obesidad en un niño. El IMC tiene la ventaja de contabilizar tanto la altura como el peso del individuo. ¿Cuál es la incidencia de obesidad infantil en España? La obesidad es cada día más frecuente en el mundo, sobre todo en países industrializados, destacándose principalmente EEUU, donde se calcula que el 34% de los adultos y el 22% de los niños son obesos. La obesidad se ha convertido también en España en uno de los mayores problemas de salud pública. En la población infantil-juvenil (2-24 años), según datos del estudio enKid (años 19982000), la prevalencia de obesidad es de un 15,6% en niños. Las tendencias indican un Pag 1


incremento de la prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil y juvenil en las últimas décadas, más marcado en varones en edad preadolescente. Los niños de 6 a 13 años presentan mayor prevalencia de obesidad. También es más frecuente en niveles socioeconómicos y de estudios más bajos, y entre aquellas personas que no desayunan o desayunan mal. ¿Cuáles son los factores que intervienen en una obesidad infantil? Existen numerosos factores determinantes de la obesidad. Hay que entender que se trata de una enfermedad metabólica multifactorial influida por elementos sociales, fisiológicos, metabólicos, moleculares y genéticos. No obstante, la combinación de una alimentación inadecuada en cantidad y tipo de alimentos, y la tendencia a realizar menos actividad física relacionada con el mayor tiempo dedicado a actividades sedentarias explica en parte por qué se ha duplicado la obesidad infantil en los últimos 15 años en nuestro país. Por tanto, los malos hábitos de alimentación y un estilo de vida sedentario son los factores responsables. ¿Qué tipo de dieta tenemos hoy en día? Los actuales cambios en el estilo de vida incluyen la modificación en los hábitos alimentarios, donde la dieta se caracteriza por ser desequilibrada y excesivamente calórica. En general, los niños toman más cantidad de alimentos de la que precisan y su alimentación es rica en grasas, azúcares sencillos y en consecuencia en calorías, con un predominio de la carne, los precocinados, los dulces y un consumo insuficiente de verduras, legumbres, frutas y pescado. A esta circunstancia, se une el hecho generalizado de que muchos niños y adolescentes omiten el desayuno, una de las comidas más importantes del día, directamente implicada en la regulación del peso. ¿Qué costumbres erróneas inculcan los padres? Ciertos errores dietéticos entre los progenitores favorecen el aumento de peso de los pequeños, como la verdadera obsesión de muchos padres y madres para que el niño coma mucho, convertir la comida en premio o castigo por algún comportamiento, premiar la buena conducta con golosinas u otros alimentos calóricos, festejar los mínimos acontecimientos de la vida del niño con "comida basura", permitir el consumo casi diario de chucherías, bollería y bebidas azucaradas, y recurrir con frecuencia a la preparación de platos precocinados por la falta de tiempo, entre otros. Asimismo, el estilo de vida actual es sedentario. La mayoría de actividades giran en torno a la televisión, el ordenador y los vídeo juegos, y con frecuencia se realizan consumiendo alimentos calóricos (patatas fritas, chucherías, palomitas…). Los niños han disminuido considerablemente la actividad física en juegos al aire libre, excursiones, deportes, etc., además de las pocas horas destinadas en los colegios a la educación física. ¿Cuáles son las consecuencias de la obesidad? Anteriormente se consideraba que el sobrepeso infantil no era perjudicial, se pensaba que un niño gordo era un niño sano. Ahora se sabe que existen problemas inmediatos y futuros asociados con la obesidad infantil.

Pag 2


Las consecuencias psicosociales de la distorsión de la imagen física para el niño obeso son muy importantes; baja autoestima, aislamiento social, discriminación e incluso patrones anormales de conducta que derivan en bulimia y anorexia nerviosas. La obesidad infantil produce alteraciones ortopédicas, respiratorias y cutáneas y aumenta la incidencia de diabetes, hipertensión y dislipemias (aumento de colesterol y triglicéridos). Aparte de los problemas físicos y emocionales que surgen en la infancia, los estudios a largo plazo han demostrado que la obesidad adolescente es muy a menudo un indicio de obesidad adulta, especialmente si los padres también son obesos. Posibles complicaciones de la obesidad infantil: ·

· ·

Problemas físicos precoces: Diabetes de tipo II, pubertad precoz, apnea del sueño, trastornos hepáticos, hipertensión, desarreglos de los lípidos en sangre (triglicéridos y colesterol), alteraciones arteriales, cálculos biliares y pies planos. Problemas psicológicos precoces: Imagen negativa de uno mismo, baja autoestima y estigma social. Mayor riesgo de obesidad adulta con los problemas físicos, sociales y psicológicos que conlleva: Aparición precoz de trastornos cardiovasculares y síndrome metabólico.

¿Cómo se puede prevenir la obesidad infantil? Es fundamental que tanto los padres, desde el hogar, como los educadores, en el comedor escolar, modifiquen los hábitos alimentarios de los más jóvenes mediante dietas equilibradas. Algunos aspectos "clave" sobre los que se debe incidir para conseguir hábitos alimentarios saludables son: · ·

· · ·

Un buen desayuno. Es la primera comida del día que mayor incidencia tiene sobre el rendimiento escolar. Desarrollar el gusto por las verduras y las frutas. Para ello se sugiere mezclar pequeñas cantidades de verduras con diferentes condimentos que disimulen su presencia: ensalada de colores (pasta, tomate, maíz,..), croquetas de pescado con tomate y zanahoria rayada, la pizza con vegetales, tortilla de espinacas... Evitar que piquen entre horas. Hay que distribuir los alimentos durante el día de manera racional. Es conveniente acostumbrarles a masticar despacio. Se debe impulsar la práctica de actividad física (los niños españoles pasan una media de 2 horas y media viendo la TV, a lo que se suma el tiempo que dedican a jugar con videojuegos o conectados a internet).

Cuando en la familia existe uno o varios miembros con obesidad o con enfermedades cardiovasculares se puede considerar necesario plantearse programas de detección e intervención temprana en edades escolares mediante la visita al pediatra, que será capaz de detectar precozmente a los niños con problemas de sobrepeso, y en casa, donde es importante llevar un hábito de alimentación adecuado y proporcional a cada edad.

Pag 3


El problema de los niños españoles es España, un país injusto, un país inculto Los resultados académicos de los niños españoles han hecho sonar, una vez más, las alarmas. Nuestros estudiantes están por debajo de la media de la OCDE, pero no hay que preocuparse. El ministro Wert ya ha dicho que su reforma lo va a arreglar. Me pregunto si estará tomando algún complejo vitamínico, y si será el mismo que ha permitido a Rajoy declarar que 2012 ha sido un buen año para España en el ámbito de la UE. Creo que muchos ciudadanos, que no recuerdan un año peor, pagarían con gusto un euro por esa receta. Vitaminas aparte, yo le recomendaría al ministro que intentara comprender la realidad de unos niños que viven en un país que se desmorona. Que ven a diario cómo sus hermanos mayores, con un doctorado, dos másteres y tres idiomas, se pegan por un trabajo en un bar de copas. Cómo sus padres, después de trabajar toda su vida, se quedan en la calle con 20 días por año y la perspectiva de un desahucio inminente. Cómo sus abuelos tienen que tirar de todos ellos con una pensión que cada vez vale menos. Y cómo ese dinero que dicen que no había, aflora por doquier, en escándalos de corrupción que infiltran a toda la sociedad, desde la Casa del Rey hasta la Pantoja, mientras siguen escuchando que su familia ha vivido por encima de sus posibilidades. El problema de los niños españoles no es el diseño de los programas, ni Educación para la Ciudadanía, ni el castellano como lengua vehicular. El problema de los niños españoles es España, un país injusto, un país inculto, donde los ricos no pagan los impuestos que asfixian a los trabajadores y nadie tiene nunca la culpa de nada; donde las leyes, como los programas electorales, están para violarlas y el único horizonte de los mejores es la emigración. Esa es la verdadera, trascendental reforma educativa que padecemos. Si les han dejado sin futuro, ¿para qué van a estudiar? (Almudena Grandes)

Otras noticias de interés. Educar es lo mismo que poner motor en una barca, hay que medir, equilibrar, pesar,… y poner todo en marcha. Pero para eso hay que tener un poco de marinero, de pirata, de poeta y mucho de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar mientras uno trabaja, que ese barco, ese niño, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Soñar que cuando un día esté durmiendo nuestra propia barca, en nuevos barcos, seguirá nuestra bandera enarbolada. Dedicamos esta poesía de Gabriel Celaya a los Luis, Puri y Jesús que hoy nos dicen adiós y comienzan una nueva etapa en sus vidas. Suerte, en esta nueva aventura. Pag 4


Cuaderno de los padres