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En el actual escenario de creciente movilización estudiantil, al ritmo del conflicto universitario, se gesta una nueva agrupación política, una nueva experiencia de autoorganización y lucha, para un movimiento estudiantil que empieza a animarse a tomar por asalto los espacios que habita.

El Cielo por Asalto: Por un nuevo movimiento estudiantil 400 Golpes y Filo en Construcción - Cauce hemos resuelto dar nacimiento a un nuevo espacio político en nuestra Facultad. Luego de varios meses de diálogo, confluencia práctica, discusiones internas y elaboraciones conjuntas, resolvimos avanzar hacia la unificación de las dos agrupaciones para así potenciar nuestras prácticas y disponernos a dar en mejores condiciones las luchas políticas futuras. Siempre cuestionamos la tendencia a la fragmentación y el sectarismo característicos de la izquierda en general, y de las agrupaciones de la Universidad en particular, y pretendimos ser consecuentes. Somos estudiantes, docentes, investigadores y graduados que apostamos a la construcción de experiencias de autoorganización y lucha, de debate y creación, contribuyendo así a construir un movimiento estudiantil constituido desde la singularidad universitaria, sus inquietudes y potencialidades. La conformación de El Cielo por Asalto (en CAUCE) significa para nosotros la posibilidad de relanzar en nuevas condiciones nuestra perspectiva de construir un pensamiento crítico y un movimiento estudiantil activo, en el marco de la lucha por la emancipación de los sectores subalternos. Desde El Cielo por Asalto consideramos como tarea fundamental la de ensayar y desarrollar, acá y ahora, formas alternativas de poder popular, desde la situación universitaria, que prefiguren la sociedad que aspiramos alcanzar: desde la organización interna de nuestro colectivo, pasando por las instancias de autoorganización del movimiento estudiantil, hasta su articulación con los movimientos sociales. En esta perspectiva, nos planteamos tres ejes fundamentales de intervención: Construcción de herramientas gremiales anti-burocráticas para el desarrollo de un nuevo movimiento estudiantil: Pese a los méritos que podemos destacarles a los centros de estudiantes recuperados por la izquierda (partidaria o independiente), en tanto gremios combativos, no podemos ocultar los problemas actuales que la afectan, y que se derivan tanto de la situación general del movimiento estudiantil como de la política que hoy impulsan sus corrientes mayoritarias. Evidentemente, la construcción de protagonismo de base en los órganos gremiales es una temática difícil de resolver y frente a esta problemática no hay salidas fáciles, ni slogans que resuelvan la demanda de una construcción política a largo plazo. En cualquier caso, es evidente que las prácticas superestructurales e instrumentales de las corrientes mayoritarias, que tienden a constituir al grueso del estudiantado como una mera masa de maniobras para su acción, antes que como un sujeto político activo, son parte fundamental del problema. En esta perspectiva, debemos superar las prácticas políticas burocratizantes y abrir canales de participación públicos, que no se reduzcan a esporádicas asambleas donde se refrendan las políticas de la conducción, e impulsar nuevos métodos y formas de construcción política que refunden nuestra organización gremial en un sentido radicalmente democrático. Construcción de conocimiento crítico: Desde El Cielo por Asalto entendemos a la Universidad no sim-


plemente como un ámbito donde se produce y reproduce la hegemonía política de las clases dominantes, sino también como un campo-de-batalla donde existe la posibilidad de contrarrestar esa misma hegemonía, prefigurando así nuevas formas de conocimiento que impugnen y develen los mecanismos de dominación de la sociedad actual. Por eso apostamos a que en nuestras aulas se forme una intelectualidad comprometida con la transformación radical de la vida y la sociedad, en lugar de técnicos abstraídos de la vida social. Y esta transformación no puede hacerse perpetuando las jerarquías y los dispositivos con los que la Universidad dispone la circulación de conocimientos. En esta perspectiva, señalamos la importancia de la construcción de instancias autogestivas de formación, de la incorporación de nuevos contenidos a las carreras y la realización de jornadas, materias y seminarios colectivos en las que se exponga a la función docente, sin pretender reducirla, a una relación más abierta, democrática y experimental. Construcción de una fuerza social emancipadora: Pretendemos aportar a la articulación entre el movimiento estudiantil y la clase trabajadora y los sectores subalternos, intentando ir más allá de la necesaria pero insuficiente relación externa de solidaridad entre lxs estudiantes y lxs trabajadorxs (fondos de huelga, apoyo en conflictos, etc.). En una etapa donde el grueso de lxs estudiantes trabaja y vive de su trabajo, la problemática de clase ha de ser retomada desde el seno del movimiento estudiantil como intrínsecamente propia; y en ese sentido impulsamos su autoorganización y apostamos por el desarrollo de dispositivos de articulación más radicales entre la problemática estudiantil y la de clase. El fenómeno de los bachilleratos populares o las instancias de coproducción de conocimiento con organizaciones gremiales y territoriales son un buen ejemplo de una articulación donde están presentes las especificidades de otras situaciones en conjunto a las temáticas pedagógicas-educativas en las que estamos formados. Desde El Cielo por Asalto pretendemos aportar al desarrollo en el movimiento estudiantil de lo que consideramos una emergente nueva cultura política de izquierda presente en numerosos movimientos sociales actuales. Una nueva sociabilidad militante que se expresa en la apuesta por organizaciones radicalmente democráticas, frente al verticalismo y el centralismo burocrático, en la jerarquización del desarrollo del movimiento y de lo común por sobre la auto-construcción de la propia organización y en la perspectiva de desplegar desde abajo la sociabilidad, las instituciones y los sujetos de una nueva sociedad. Apostamos a reinventar en nuevas prácticas la subjetividad universitaria: en instancias gremiales de base permanentes, en instancias de producción teórica, seminarios y materias de elaboración colectiva, en espacios culturales y artísticos, en la construcción de un Centro de Estudiantes radicalmente democrático. Será en esas disputas donde se auto-constituya el movimiento estudiantil como sujeto político y la Universidad devenga un bastión de la organización y la producción de otras prácticas, otra cultura, otro lenguaje para la política, otra radical creación teórico-práctica.

¡Hasta siempre! Agrupación El Cielo por Asalto (en CAUCE) 13 de septiembre de 2010


El conflicto en y desde Filo En el contexto del conflicto educativo que se extiende y se radicaliza los estudiantes de Filosofía y Letras tomamos nuestras reivindicaciones y nos sumamos a la lucha. A pesar de los intentos sistemáticos de los sectores afines al gobierno hemos identificado a nuestro enemigo: la política de desfinanciamiento y privatización encubierta que sostienen el Gobierno Nacional y el de la Ciudad. Los responsables de esta política educativa tienen sus mandarines de turno a cargo de la gestión de la facultad. Es sabido: Trinchero se escribe con K. El resultado más concreto de esta política es la crisis edilicia que padecemos todos. Quienes venimos a estudiar y trabajar en esta facultad conocemos el paisaje de aulas superpobladas, horarios imposibles, escaleras sobrecargadas y una única salida de emergencia con candado incluido. Esta situación de precarización de las condiciones materiales en las que estudiamos y trabajamos, se complementa en cursadas con docentes sin salario -ad-honorem es un triste eufemismo- y una política de recorte de becas. Eso si: la gestión se preocupó por dotar a la facultad de un grupo de patovicas que circulan por los pasillos y el hall de Puán controlando la “seguridad”. Frente a esta situación, emergió el movimiento estudiantil dando la pelea, entre otras cosas, por un nuevo edificio. Así, fue que en el conflicto de 2008 surgió la comisión de presupuesto de la Asamblea estudiantil; que junto a una cátedra de la FADU viene elaborando un proyecto alternativo ante la situación edilicia actual. Por su parte, la gestión tomó el camino indicado por la política educativa nacional: la generación de recursos propios y el autoajuste. El trincherismo proyecta un edificio en el estacionamiento cuyo destino será el alojamiento de instancias de posgrado y el laboratorio de idiomas. Este edificio destinado a la generación de recursos propios por medio de las actividades aranceladas se proyecta aislado del resto de la facultad. Esto política del trincherismo constituye un doble golpe al carácter público de la educación: por un lado, cancela la posibilidad concreta de tener un edificio integrado que mejore nuestras condiciones, por otro, ratifica la política de arancelamiento y autofinanciamiento. En estos días circuló un comunicado del decanato que parece más bien una confesión de partes. Su prosa resulta perversa por pretender mutar el defecto en virtud y la mediocridad en excelencia. El trincherismo se jacta de haber construido cuatro aulas, cuando en realidad construyó tres; desconociendo, a la vez, que esas aulas no son fruto de una iniciativa política de la gestión sino el resultado de nuestras luchas pasadas. Por otro lado, sea por su carácter “improvisado” o por su intencionalidad política, estas aulas clausuran la posibilidad de la integración de ambos edificios. En el mismo comunicado, en pos de mostrar su virtuosa gestión en el marco de la virtuosa política del Gobierno Nacional, el decanato señala que la construcción se realizó gracias a un subsidio especial del Ministerio de Educación de la Nación y los recursos propios de la facultad. Aquí está expresado el eje de la cuestión. Por una parte, el giro de recursos por parte del Estado, único responsable de garantizar el financiamiento, no debiera ser una eventualidad, un subsidio especial. La financiación pública de la educación debiera ser algo constante y creciente en el marco de una política estatal. Por otra parte, la Universidad pública y gratuita no debe caer en la lógica del autofinanciamiento, porque implica la aceptación


del ahogo presupuestario y por las fuentes de las que surge este tipo de financiación: el arancelamiento de distintas instancias y el aporte de capitales por parte de empresas que exigen trabajo y compromiso político-académico, resulta en la subordinación de la producción de conocimiento a sus intereses económicos y la apropiación privada de conocimientos producidos con fondos públicos. De esta manera el decanato se compromete desde la cotidianeidad con una política general del gobierno de desfinanciamiento y privatización encubierta. El resto de los argumentos reproduce el mecanismo y pueden ser desmontados por cualquier estudiante o docente que no esté comprometido con los intereses que representan el gobierno y sus mandarines. Aun así resulta preciso denunciar la lógica política subyacente: la gestión de una facultad como administración de la miseria. Trinchero no hace otra cosa que posibilismo funcional y aceptación de la miseria de lo existente. En un contexto de rentas y ganancias ascendentes para las patronales, del ilegítimo pago de la deuda externa, es perverso el llamamiento a una convivencia en consenso con las condiciones de trabajo y estudio que tenemos. La política fluye de lo posible a lo necesario de una sola manera: mediante la lucha. Pero los mandarines del Gobierno Nacional y sus respectivos de la oposición no solo habitan en el Consejo Directivo, sino también en el interior de nuestro movimiento. En varias asambleas se presentan con la perspectiva de levantar la toma. Al contrario de lo que algunos señalan, esta toma no es un hecho aislado, sino el fruto de la maduración de los distintos caminos que hemos recorrido como movimiento estudiantil, y es por esta razón que la toma se viene imponiendo masivamente aún frente a los intentos de los peones del Gobierno Nacional. La toma de los edificios como medida de fuerza ha sido el vehículo de este Estudiantazo y es el aspecto más atacado por los enemigos de nuestros intereses. Es esta medida de fuerza la que, generando un quiebre y una ruptura en la normalidad y cotidianidad de las condiciones de cursada, puso en primer plano la crisis educativa a nivel general e instaló en el ámbito de nuestra facultad la discusión sobre la crisis edilicia. De ninguna manera implica una fetichización de la toma reconocer la potencia que ha tenido como medida. Al mismo tiempo, reconocer su potencia no puede cancelar la posibilidad de evaluar en la singularidad de cada contexto su eficacia para masificar y profundizar nuestra lucha.


Qué edificio para qué Universidad: Compará el edificio de los estudiantes con el edificio de la gestión Mientras que las condiciones edilicias de la facultad se deterioran cada vez más y la cantidad de estudiantes crece año a año, la gestión, lejos de dar respuesta a las necesidades de quienes trabajan y cursan en las carreras de grado, impulsa a espaldas de esas necesidades un proyecto de nuevo edificio destinado exclusivamente a actividades aranceladas: posgrados y laboratorio de idiomas. En lugar de consultar y debatir con el conjunto de la comunidad académica (estudiantes, docentes y no docentes), la gestión ha elaborado a escondidas un proyecto de edificio que no busca solucionar el deterioro y empobrecimiento del ciclo de grado, a la par que privilegia como destino de sus recursos el ciclo de posgrado y las actividades aranceladas. Este división y jerarquización entre el ciclo de grado (precarizado y deteriorado, pero gratuito) y los ciclos de posgrado y el laboratorio de idiomas (con mejores condiciones edilicias e infraestructura, pero arancelados) profundiza la política de privilegiar la generación por parte de la facultad de recursos económicos propios desligando al Estado de su responsabilidad de financiar la educación pública y prolonga la progresiva privatización de nuestra facultad, aplicando de hecho los lineamientos generales de la Ley de Educación Superior (por más que no rija formalmente en la UBA). Como contrapartida, desde 2008, se ha conformado la Comisión de lucha por el presupuesto, que, con un trabajo constante y de base, ha elaborado y militado (junto a una cátedra de la FADU) proyectos de edificio alternativos al de la gestión. Creemos que estos proyectos, basados en una distribución más democrática del espacio, buscan atender a las necesidades de todos los que estudiamos y trabajamos en la facultad. A continuación, te proponemos que compares el proyecto del nuevo edificio de la gestión, con aquellos que ha elaborado la Comisión de lucha por el presupuesto y que saques tus propias conclusiones:

El edificio que propone la gestión

VS.

Un edificio para todxs

Proyecto público debatido por el conjunto de la • Proyecto hecho a escondidas sin consultar a la • comunidad de la facultad (estudiantes, docentes y no comunidad de la facultad. docentes) Construcción de un mayor número de aulas • Construcción de aulas sólo para posgrados pa- • destinadas a nuestras carreras (hasta duplicar la cantidad gos y para el laboratorio de idiomas. • El edificio no modificaría la escasa y mala oferta de cursantes actuales). Por priorizar la construcción de aulas para las horaria de las materias (por la falta de aulas disponibles • para asignar a comisiones de prácticos en las bandas ho- carreras de grado, habría más y mejor oferta horaria (se podrían abrir el doble de cursos en las bandas horarias rarias más concurridas). • No soluciona el actual hacinamiento en las aulas más concurridas). • Solución al problema de hacinamiento. Garantiy la cursada sentados en el piso. zaría cursadas dignas. • No contempla una guardería, desconociendo Construcción de la necesaria guardería y comeuna realidad de la comunidad universitaria, contribu- • dor universitario para la comunidad universitaria. yendo a la deserción. Mejoras al edificio actual: mejoramiento de cir• Mejoras al edificio actual: no contempla solu- • ciones a los problemas de circulación, seguridad, in- culación, eliminando aulas sin ventilación ni luz trasladándolas a los laterales abriendo el pasillo. Todas las fraestructura, ventilación y escasa luz natural. • Construcción de tres aulas chicas que impiden aulas con ventilación y luz natural.


la conexión entre los edificios. Edificio nuevo separado • Edificio nuevo conectado al actual, permitiendo del actual. interacción entre los distintos actores de la facultad. • Biblioteca de tamaño insuficiente. • Ampliación de la biblioteca y de su depósito.

Se hace evidente que los distintos proyectos de edificio responden a distintos proyectos de universidad y de sociedad: uno que tiene por objeto priorizar el autofinanciamiento mediante la privatización paulatina e institucionalizando el vaciamiento y centralidad perdida de la educación en las políticas estatales; otro que ha nacido desde y para la comunidad universitaria, sus necesidades y con la mira puesta en el carácter público y digno, para y por otra experiencia en la universidad. Por ello, y con el horizonte de construir espacios democráticos donde los estudiantes y docentes podamos acercar nuestras inquietudes y resolverlas conjuntamente, donde podamos organizarnos y movilizarnos, debatiendo y construyendo planes de lucha entre todos y todas, como lo viene siendo el espacio de la Comisión de lucha por el presupuesto, creemos que el camino de lucha que se ha abierto por el edificio y, más en general, por las condiciones de cursada, debemos recorrerlo preguntándonos qué edificio para qué Universidad.

Por un edificio para otra universidad; por otra universidad para otra sociedad. Unidad desde abajo para construir otra universidad y sociedad. Más en: filoluchaporelpresupuesto.wordpress.com

¿De qué hablamos cuando hablamos de mercantilización de la universidad? Es sabido que la lógica de las relaciones capitalistas se caracteriza por atravesar todo el campo social. La universidad, por más que declame y reclame su autonomía -las más de las veces de manera petulante y testimonial-, no permanece aislada del medio social en el que se halla inmersa. Pero no se trata sólo de que la universidad pueda estar al servicio de la acumulación del capital como si fuese una herramienta neutra que pudiese servir para una u otra finalidad, sino que ella tiende a reproducir en su mismo seno una lógica funcional a la de la sociedad capitalista, en la que los sujetos, su conocimiento y sus creaciones son valorizados únicamente en cuento medios o instrumentos para reproducir el statu quo y su lógica precisamente instrumental. De ello se sigue que la universidad no es un mero reflejo de las relaciones sociales de producción sino que ella se configura como una usina singular de prácticas y lógicas simétricas a las del sistema. Sin embargo, la universidad presenta, al mismo tiempo, pliegues radicalizables por donde debemos darnos un hacer que subvierta la lógica educativa que le es dominante. Esta caracterización de la universidad se trasluce en la última ofensiva que viene desarrollando desde los años noventa la lógica del capital sobre la educación. En cuanto a su nivel superior, el mayor carácter público y masivo que caracterizaba a la universidad argentina en relación a otras universidades del mundo, no ha resultado ajeno a esta ofensiva. En consonancia con los mandatos neoliberales en boga, la universidad ha sido víctima de una serie de intentos por adecuarla a las nuevas necesidades del capitalismo en esta etapa histórica. En este sentido, la sanción de Ley de Educación Superior (LES) en 1995 representó el punto máximo del intento de armar un entramado legal y jurídico que buscaba adecuar los estudios de grado a las necesidades del mercado, funcionalizando el conocimiento a las necesidades de reproducción del sistema, tratando de


taponar la grieta que se abre cuando la educación se realiza en pos de la liberación del sujeto en lugar de utilizarlo como simple medio para la manutención del estado de cosas vigente Cabe aclarar, que si bien la LES no rige formalmente y de derecho en la UBA -sus estatutos no fueron reformados tal como lo dictaminaba la ley - sí creemos que opera parcialmente de hecho. Una serie de auto-transformaciones impulsadas desde dentro de las universidades congruentes con los lineamientos y con el espíritu de la LES, dan cuenta de ello. De este modo, la tendencia privatista de la universidad no precisa de la privatización directa y total para avanzar sobre la educación. Esta reconversión de la universidad en clave neoliberal, se ha manifestado en una serie de transformaciones que, si bien varían según la unidad académica de que se trate, se enmarcan todas ellas en la tendencia mundial a que el capital disponga cada vez más de la educación. Este conjunto de reformas se ha manifestado, en primer lugar, en el predominio cada vez mayor de una concepción que define a la universidad como productora y vendedora de servicios, siendo su función principal la formación de técnicos y profesionales orientados hacia las necesidades de las empresas y del mercado. Como no podía ser de otra manera, una universidad que se reestructura en base a las necesidades del mercado, a la par que se reformaban materias y carreras siguiendo el precepto de garantizar la salida laboral, ha promovido la constitución de una subjetividad estudiantil profesionalista, competitiva e individualista. Otra de las manifestaciones de la reestructuración de la educación universitaria podemos encontrarla en la cuestión de la financiación. En los últimos años hemos visto cómo las políticas de ahogo presupuestario han sido acompañadas, por un lado, con el financiamiento de organismos internacionales de crédito como por ejemplo el Banco Mundial (bien sabemos que estos organismos no hacen caridad sino política: este financiamiento exige como contrapartida diversas prestaciones materiales y simbólicas); por otro lado, con la promoción de la generación de recursos propios por parte de las unidades académicas que tienen como su necesaria contracara desligar al estado de su responsabilidad de financiar la educación pública y la desatención de las verdaderas necesidades de nuestras facultades. Ejemplos de esta política de autofinanciamiento los podemos encontrar en el arancelamiento de cursos y posgrados, en el cobro por la realización de trámites administrativos, en la firma de convenios con empresas que han hecho varias facultades, y en diversas medidas de autofinanciamiento en general (como es el caso del Laboratorio de idiomas en nuestra facultad). Finalmente, podemos mencionar que la sanción de la LES también implicó la creación de la Comisión Nacional de Educación y Acreditación Universitaria (CONEAU). La función principal de este organismo es evaluar y acreditar las carreras de grado y los posgrados. Esta evaluación se ha estado traduciendo en la tarea de ajustar las carreras a los mandatos de la LES, reformando los planes de estudio, recortando los ciclos de grado y privilegiando la formación y especialización en posgrados, en su gran mayoría arancelados (cualquier similitud con el proyecto de nuevo edificio de la gestión de nuestra facultad destinado exclusivamente a posgrados y al laboratorio de idiomas en lugar de resolver las problemas del ciclo de grado, no es pura coincidencia). Vale aclarar que si aludimos a esta serie de transformaciones que ha venido sufriendo la educación pública, no lo hacemos para referirnos a ella como un plan ajeno a nosotros mismos que podría identificarse con un entramado legal y jurídico llevado a cabo por un enemigo externo fácilmente identificable (llámese gobierno de turno u organismos internacionales de crédito). Por el contrario, creemos que esta reestructuración vive, constituye una tendencia que se desarrolla cotidianamente con nosotros, e incluso hasta en nosotros. Esta tendencia la podemos encontrar en una multiplicidad de prácticas que hacen a la situación educativa, como por ejemplo la identificación entre ser intelectual y ser un mero especialista de un campo temático, en no cuestionar la división entre trabajo manual e intelectual, en los mecanismos de apropiación individual de la producción colectiva del conocimiento, en la subjetividad competitiva e individualista que muchas veces reproducimos en las aulas, etc. Tenemos en nuestras manos la tarea de movilizarnos y luchar contra el avance de todas las medidas que buscan una universidad menos pública y menos masiva, intentando imponer una racionalidad orientada a la eficiencia económica, pero también nos enfrentamos con el desafío de repensar y poner en cuestión las prácticas que producimos y reproducimos día a día. Pero eso no será posible sino conformamos en la universidad espacios comunes bajo relaciones que nos permitan la afirmación de un sentido antagonista a la racionalidad instrumental capitalista y que en cambio vincule a la universidad con otras experiencias de lucha y con las organizaciones de los sectores subalternos.


La coyuntura política actual está dominada por la lucha interna de las clases dominantes entre la fracción que sostiene al Gobierno y su modelo de desarrollo de la “burguesía nacional” y una oposición de derecha que, pese a las apariencias, no discute el fondo del “modelo productivo”. También aparecen secundariamente nuevas expresiones del viejo progresismo, que pretenden aparecer como una alternativa radical a las opciones tradicionales. En este escenario, la presente movilización estudiantil es una bocanada de aire fresco, una expresión independiente a los sectores dominantes en disputa. Hagamos un pequeño resumen de nuestra historia reciente. El conflicto alrededor de la resolución 125, que pretendía aumentar las retenciones a las tasas de ganancias de las fracciones de la burguesía agroexportadora en el 2008, marcó un punto de inflexión en el devenir del Gobierno y la delimitación de sus bases de apoyo. La disputa por el nivel de las retenciones no era novedosa. Bajo el modelo económico implementado desde el 2003, en reiteradas ocasiones fue objeto de tensión, en vistas a obtener un flujo financiero para impulsar la industrialización y pagar a acreedores externos. Pero el grado que se alcanzó en términos de enfrentamiento de fuerzas resulto singular, resquebrajándose, en cierta medida, la alianza objetiva con el capital productivo agroexportador - agroindustrial. A partir del fracaso de la resolución 125 se fue conformando una fuerza significativa de oposición al Gobierno, basada en sectores agroexportadores, de la agroindustria, de la banca internacional, terratenientes, privatizadas extranjeras e importantes sectores de la UIA (Unión Industrial Argentina). Así, sectores que en otro momento apoyaron al Gobierno, viraron hacia filas opositoras. La CGT conducida por Moyano junto a sectores de la mediana y pequeña industria, transnacionales extractivas, bancos locales, movimientos sociales y algunas empresas privatizadas, conforman la otra fuerza principal en disputa que sostiene al Gobierno. Las elecciones de 2009, en las que en algunas jurisdicciones se eligieron gobernadores y en todas se renovó el poder legislativo, tuvo como resultado un avance de la fuerza política articulada con los capitales agroexportadores. El Gobierno perdió la mayoría en la Cámara de Diputados y Senadores. Pero aún en el marco de la derrota en las elecciones y la crisis mundial, el Gobierno no cedió la iniciativa y logró recomponer su imagen y parte de su base de sustentación. Con anterioridad a la nueva delimitación del Congreso y por fuera de éste, impulsó medidas de envergadura para mantenerse hasta el 2011 y contar con posibilidades de continuidad: La Ley de Servicios de comunicación audiovisual, la transmisión de los partidos de fútbol por canales de aire, la reestatización de las AFJP, la asignación universal por hijo, el Programa Argentina Trabaja, los intentos de pago de la deuda externa con reservas. Si bien la fuerza política encabezada por el sector agroexportador ha contado con avances, no logró aún capitalizar en algún espacio o figura su fuerza. A su vez cuenta con tensiones internas, no pudiendo constituirse como entidad política homogénea, encarnando así una fragmentación opositora y una falta de solvencia partidaria que le dificulta presentarse como una verdadera alternativa de gobierno. Por su parte, sectores de centro izquierda de oposición (como Proyecto Sur) no logran diferenciarse de la derecha neoliberal y muchas veces acompaña las iniciativas de ese espacio. En esta situación, el oficialismo busca organizar el escenario político como un enfrentamiento entre un gobierno popular y progresista frente a una oposición neoliberal de derecha. Bajo esa lógica el discurso kirchnerista


Sobre la política educativa del Gobierno Nacional y de la Ciudad

pretende presentar las medidas anti-populares de su gestión de gobierno como males o estrategias necesarias en su batalla a favor del progresismo. Pero bien sabemos que el mote de “progresista” se desvanece tan sólo con marcar algunos puntos y comprender que las políticas contradictorias lo son precisamente porque este gobierno, más allá de algunas reformas puntuales, mantiene un compromiso estratégico con la conservación de un modelo de acumulación excluyente. No debemos pues olvidar que la presente gestión mantiene una política extractivista (por ejemplo, el impulso de la minería a cielo abierto), reestructura la deuda y paga por adelantado a organismos internacionales (FMI), mantiene una política de subsidios a grandes empresas, conservando la matriz de distribución del ingreso de la última dictadura, un sistema impositivo regresivo y leyes laborales de la década del 90’, reprime y judicializa la protesta social, aumenta la cantidad de presos políticos, desfinancia la educación y salud pública. Los sectores populares debemos mantener la independencia frente a los sectores dominantes en disputa, tal como lo demuestra la presente movilización estudiantil. Pero no basta sin duda con la autonomía y una estrategia de resistencias diseminadas, sino que debemos avanzar en la construcción de una alternativa política de las clases subalternas, en el marco del desarrollo de una fuerza social emancipatoria. Debemos avanzar desde las experiencias locales de autogestión y autoorganización hacía la construcción de articulaciones multisectoriales de nuevo tipo, que se alejen de la concepción del Partido-instrumento para pensar y ensayar formas de organización que comiencen a prefigurar la sociedad que deseamos construir. Avanzar desde las luchas locales hacia articulaciones políticas multisectoriales significa, entonces, reconocer la necesidad de contar con una mirada propiamente política de las luchas sociales. Por todo esto es que entendemos que debemos instalar en el horizonte la perspectiva de construir una alternativa política anti-capitalista y radicalmente democrática.

La rebelión de estudiantes secundarios se sigue extendiendo, transformándose en una lucha educativa generalizada. Los estudiantes terciarios y universitarios ya nos sumamos. Las tomas de colegios y facultades continúan propagándose y esta semana se reanudan las huelgas docentes en todos los niveles. De esta manera, estudiantes y docentes rechazamos al ahogo presupuestario y la política mercantilista tanto del Gobierno Nacional como del de la Ciudad. El Gobierno de Macri sostiene una política de subsidios para las instituciones privadas, mientras ejecuta tan solo el 7 por ciento de las partidas destinadas a la escuela pública. En el colmo de la desfachatez, Bullrich sostuvo que el financiamiento educativo estaba condicionado a la realización de negocios inmobiliarios que fueron resistidos. Respecto a los docentes, profundiza la precarización de los suplentes e interinos difiriendo el cobro de haberes e impulsando la firma de contratos, situación que hace caso omiso del Estatuto Docente. Pero más evidente que todo esto son los graves problemas de infraestructura que afectan a un enorme número de edificios que, literalmente, se caen a pedazos. Ante la serie de reclamos puntuales que los secundarios vienen planteando, tales como la falta de gas y calefacción, el mal estado o el retraso en las viandas de comida, las obras que siguen paralizadas hace años y las precarias condiciones de seguridad en las que se desarrolla el dictado de clases, el Ministro de Educación de la ciudad no sólo no respondió con ninguna solución seria, sino que además impulsó una política de listas negras que nos recuerda las prácticas más oscuras de la dictadura. Por su parte, la cosmética progresista que recubre los discursos del gobierno K, oculta el trasfondo privatista de su políticas educativas en continuidad con la era menemista. Así, realiza aumentos nominales de presupuesto que son superados por la inflación y que constituyen una salida irrisoria a los problemas de la educación pública. Distribuye netbooks de bajo costo, mientras que un deterioro obsceno se hace palpable en un montón de escuelas del interior, incluso en las provincias de signo K. La realidad del conurbano, un bastión K, conocida por aquellos que ejercemos la docencia en esas aulas, así lo atestigua. La repartija de limosnas puede tranquilizar la conciencia de los televidentes de 6, 7, 8 pero no alcanza para la educación de nuestros pibes. En la Universidad, la escandalosa situación de los docentes ad honorem sigue sin respuesta, mientras que, como analizáramos en “Qué edificio para qué Universidad”, las políticas prescriptas por la LES junto con la estratégica política de acreditaciones de la CONEAU profundizan la asimilación de la universidad al modelo económico, poniéndola al servicio de los sectores del capital vinculados al modelo extractivo agro-exportador, como las mineras y los agro-negocios. El ejemplo de la aceptación de


los fondos de la Alumbrera por la UBA nos demuestra que el avance privatista no es un fantasma que se avecina sino una realidad que nos atraviesa y que debemos resistir. Tanto en el gobierno macrista, con su eterno retorno a un neoliberalismo que nunca se fue, como en el Gobierno Nacional, con su sistemático desfinanciamiento y su política de subordinación de la Universidad al mercado y a los capitales, se vislumbra un sólo horizonte. Detrás de ambas expresiones, hay una sola política: el desfinanciamiento educativo y su mercantilización. Si bien los responsables responden a fracciones distintas de los sectores dominantes, con diferentes formas de operar y diferencias en algunas políticas, su objetivo común es funcionalizar la educación y ponerla al servicio del capital: en ningún caso, y sobre esto hay que ser contundente, buscan una educación al servicio de los sectores populares.

CAUCE-UBA (Corriente Antiburocrática Universitaria Contra la Explotación) CAUCE es una corriente universitaria conformada recientemente por agrupaciones de varias facultades de la UBA (El Viejo Topo – CU de Sociales, BASE de Económicas, Praxis de Medicina, La Revuelta de FADU, y El Cielo por Asalto de Filo) e integrada por estudiantes, docentes, graduados, investigadores y no-docentes que venimos trabajando en conjunto y hemos construido una mirada y una intervención común para nuestra Universidad. Nos planteamos aportar a la construcción de una sociedad distinta dando esa disputa desde nuestro territorio específico: la Universidad, como parte integrante y constituyente de la sociedad que luchamos por transformar. Las agrupaciones que conformamos CAUCE vemos la necesidad de luchar, a partir de una organización de base radicalmente democrática, tanto por las necesarias luchas gremiales y presupuestarias, así como por disputar el terreno propio de la producción de conocimiento (dando batallas por los contenidos que se estudian y contra las formas sedimentadas en que la universidad dispone la circulación de estos) y forjando lazos orgánicos y transformadores con organizaciones sociales (Movimientos sociales, sindicatos, etc.). Estas consideraciones constituyen para nosotros los puntos de acuerdo para una intervención en el movimiento universitario que permita disponerlo en la lucha general por la emancipación de las clases y los sectores subalternos.

400 Golpes – Carrera de Filosofía 400 Golpes es una agrupación que lleva cuatro años interviniendo en la carrera de Filosofía y que lo seguirá haciendo con fuerza renovada. La unificación con Filo en Construcción y compañeros de otras carreras para dar nacimiento a El Cielo por Asalto como agrupación de facultad significa la potenciación de 400 Golpes como agrupación de carrera, que mantendrá su nombre, sus intervenciones, materiales, jornadas, militancia y demás actividades para la construcción de otra filosofía y un movimiento estudiantil activo desde los cursos y sus ámbitos de sociabilidad más propios, desde las inquietudes y las potencialidades particulares de nuestra singularidad. El Cielo por Asalto, los 400golpes y CAUCE organizamos y llevamos adelante diversas actividades en nuestra Facultad: Armado de seminarios de Educación Popular, un PRI (proyecto con reconocimiento institucional) sobre Filosofía Política Contemporánea, Jornadas Teóricas (de filosofía y de educación popular), Talleres (“estudias o trabajas”, “movimientos sociales”, “medios alternativos”, etc.), y más. Si deseas sumarte a los espacios de base desde los que construimos estas actividades, o querés simplemente enterarte de ellas para poder acercarte y participar, escribinos:

cxa.filo@gmail.com y 400.filo@gmail.com



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