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Darianny oveido CI.20.925.943


Brunelleschi, que había estudiado sistemáticamente la arquitectura romana antigua, no se proponía como han repetido tantos comentaristas-imitar la antigüedad clásica.

Su actividad se centra principalmente en la arquitectura pero también fue escultor, inventor de máquinas e ingeniero, interesado sobre todo por el arte de las matemáticas, será el que definirá con toda precisión los principios fundamentales del sistema y las leyes de la perspectiva.

Su punto de partida fueron lógicamente los hechos arquitectónicos que tenía ante sus ojos: los edificios románicos y góticos de la Toscana.

Ello es evidente si se contemplan los demás edificios que proyectó y dirigió en Florencia.

Su obra más importante es, sin duda, la cúpula de Santa María de las Flores de Florencia, que supone una ruptura con toda la arquitectura que se estaba realizando en el momento y una vinculación con la antigüedad clásica.


Hasta no hace mucho tiempo, se había aceptado sin discusión la tradición recogida por Vasari, según la cual Brunelleschi buscó la solución en las antiguas cúpulas romanas, encontrando, en uno de sus viajes para el estudio de las ruinas, el secreto del sistema de los antiguos. Como modelo de la cúpula de Florencia se citaba la cubrición del Panteón de Roma. En la Iglesia del Santo Espíritu, Brunelleschi vuelve a plantear la solución dada en San Lorenzo, pero consigue un espacio más centralizado mediante la disposición de una planta de cruz latina que, mediante la inclusión de una gran cúpula en un pronunciado crucero, ofrece una sensación de unidad. En alzado se mantiene el sistema ya adoptado de nave central más alta que las laterales y separada de éstas mediante una rítmica arquería, cuyos arcos se corresponden con los vanos, utilizando los elementos de enlace, a modo de ábacos, entre capitel y arcos y el bicromatismo. El conjunto se muestra como un ejemplo de sobriedad y proporción.


Únicamente ahora, con el cubismo, se ha visto que no todo el espacio es reducible al plano, porque el planteamiento genial de Brunelleschi sólo es válido cuando el espectador no está en el espacio, sino frente al mismo, como quien desde la platea de un teatro contempla el escenario. El año 1421 Brunelleschi inició las obras de la sacristía de la iglesia de San Lorenzo que se terminó bajo su dirección, en 1428. Consiste en un espacio cuadrado cubierto por una cúpula sobre pechinas, en una de cuyas cuatro paredes se abre una capilla, cuadrada y también cubierta por una cúpula.

Sin duda otra de sus obras de gran trascendencia es La rotonda de los Angeles, que no fue concluida. En ella se plantea un edificio de planta poligonal, heredero de los baptisterios, totalmente centralizado y cuyo alzado se ordena en dos alturas, en su planteamiento se llega a la auténtica monumentalidad romana.

En su actividad como escultor, mucho menor que la de arquitecto, y en parte abandonada por ésta última, se sabe que participó en 1401, en el concurso para la segunda puerta del Baptisterio, con el panel El sacrificio de Isaac, conservado en el Museo Bargello de Florencia, por el que obtuvo el premio compartido con Ghiberti, pero renunció a realizar la obra conjuntamente. A partir de este momento abandona la escultura, actividad que no retoma hasta 1420 con la realización del Crucifijo de madera para la capilla Gondi en Santa María Novella que, como narra Vasari, fue producto de una competición con su amigo Donatello que realizó el Crucifijo de Santa Corce.


Bibliografía ARGAN, G.C.: Brunelleschi. Madrid, 1981. BATTISTI, E.: En lugares de vanguardia antigua. De Brunelleschi a Tiépolo. Torrejón de Ardoz, 1993. BENEVOLO, L.: Historia de la Arquitectura del Renacimiento. Madrid, 1973. TAFURI, M.: La arquitectura del Humanismo. Madrid, 1958. WITTKOWER, R.: La Arquitectura en la Edad del Humanismo. Buenos Aires, 1958.


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