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HISTORIA COMERCIO ELECTRONICO

DAVID POSSO MARMOLEJO

INSTITUTO TÉCNICO AGRÍCOLA ESTABLECIMINTO PUBLICO DE EDUCACION SUPERIOR TECNOLOGIA EN ADMINISTRACION GUADALAJARA DE BUGA 2013 HISTORIA COMERCIO ELECTRONICO


DAVID POSSO MARMOLEJO Alumnos

SIGIFREDO SERNA OSPINA Docente

INSTITUTO TÉCNICO AGRÍCOLA ESTABLECIMINTO PUBLICO DE EDUCACION SUPERIOR TECNOLOGIA EN ADMINISTRACION GUADALAJARA DE BUGA 2013


HISTORIA DEL COMERCIO ELECTRONICO

El comercio electrónico, también conocido como e-commerce (electronic commerce en inglés), consiste en la compra y venta de productos o de servicios a través de medios electrónicos, tales como Internet y otras redes informáticas. Originalmente el término se aplicaba a la realización de transacciones mediante medios electrónicos tales como el Intercambio electrónico de datos, sin embargo con el advenimiento de la Internet y la World Wide Web a mediados de los años 90 comenzó a referirse principalmente a la venta de bienes y servicios a través de Internet, usando como forma de pago medios electrónicos, tales como las tarjetas de crédito. La cantidad de comercio llevada a cabo electrónicamente ha crecido de manera extraordinaria debido a Internet. Una gran variedad de comercio se realiza de esta manera, estimulando la creación y utilización de innovaciones como la transferencia de fondos electrónica, la administración de cadenas de suministro, el marketing en Internet, el procesamiento de transacciones en línea (OLTP), el intercambio electrónico de datos (EDI), los sistemas de administración del inventario y los sistemas automatizados de recolección de datos. La mayor parte del comercio electrónico consiste en la compra y venta de productos o servicios entre personas y empresas, sin embargo un porcentaje considerable del comercio electrónico consiste en la adquisición de artículos virtuales (software y derivados en su mayoría), tales como el acceso a contenido "Premium" de un sitio web.

En los últimos decenios del siglo XIX empresas comerciales como Montgomery Ward y luego Sears iniciaron la venta por catálogo en los Estados Unidos. Este sistema de venta, revolucionario para la época, consiste en un catálogo con fotos ilustrativas de los productos a vender. Este permitió a las empresas captar nuevos segmentos de mercado que no estaban siendo atendidos. Además, otro punto importante a tener en cuenta es que los potenciales compradores pueden escoger los productos en la tranquilidad de sus hogares, sin la asistencia o presión, según sea el caso, de un vendedor. La venta por catálogo tomó mayor impulso con la aparición de las tarjetas de crédito; además de determinar un tipo de relación de mayor anonimato entre el cliente y el vendedor.


La práctica del comercio electrónico comenzó a principios de 1970, con novedosas aplicaciones como la transferencia de fondos monetarios. Después apareció el intercambio de datos vía electrónica, que produjo una expiación en el comercio electrónico, dando lugar a otros tipos de procesos comerciales. Todos estos procesos permitieron que pequeñas empresas pudieran aumentar su nivel de competitividad implementando el comercio electrónico en sus actividades diarias. Debido a esto el comercio en línea se ha expandido muy rápidamente gracias a los millones de consumidores potenciales a los que se puede llegar a través de este medio. A principio de los años 1970, aparecieron las primeras relaciones comerciales que utilizaban una computadora para transmitir datos, tales como órdenes de compra y facturas. Este tipo de intercambio de información, si bien no estandarizado, trajo aparejadas mejoras de los procesos de fabricación en el ámbito privado, entre empresas de un mismo sector. A mediados de 1980, con la ayuda de la televisión, surgió una nueva forma de venta por catálogo, también llamada venta directa. De esta manera, los productos son mostrados con mayor realismo, y con la dinámica de que pueden ser exhibidos resaltando sus características. La venta directa se concreta mediante un teléfono y usualmente con pagos de tarjetas de crédito. En 1995 los países integrantes del G7/G8 crearon la iniciativa Un Mercado Global para PYMES, con el propósito de acelerar el uso del comercio electrónico entre las empresas de todo el mundo, durante el cual se creó el portal pionero en idioma español Comercio Electrónico Global.

http://es.wikipedia.org/wiki/Comercio_electr%C3%B3nico


COMERCIO ELECTRONICO EN COLOMBIA

El comercio electrónico en Colombia está supuestamente regulado en la Ley 527 de 1999, la cual fue tomada de la Ley Modelo Sobre Comercio Electrónico de la CNUDMI (Comisión de las Naciones Unidas para el derecho mercantil internacional o UNCITRAL por su denominación en inglés), que en realidad únicamente regulaba la firma digital. Este modelo fue confeccionado en 1996, a partir de la Ley de Firma Digital del Estado de Utah (Utah Digital Signature Act), cuando la WWW (World Wide Web) apenas tenía dos años y a tan sólo uno de la comercialización de la Internet, y en un momento en el que apenas estaba surgiendo, lo que posteriormente se denominaría, el “boom” de las “punto com”, por lo que el nivel de madurez de la Internet y del comercio electrónico aún era muy bajo. La Ley Modelo de la UNCITRAL fue adoptada por Colombia en 1999 sin muchas consideraciones y sin un impulso real. Un año después, ocurre en Estados Unidos el colapso del comercio electrónico por el fenómeno denominado desinflamiento de la “burbuja del mercado accionario” de las “punto com”, que produjo una oleada general de pesimismo que afectó igualmente su desarrollo en nuestro país, no obstante el fenómeno norteamericano tuvo unas particularidades que no se han repetido en otras economías (las “punto com” se caracterizaron por altos niveles de endeudamiento, inversión exagerada en infraestructura, ausencia de un sustrato productivo sólido, sobrevaloración de sus capacidades). Por otra parte, el senador del Estado de Utha, Lyle Hillyard anunció el 19 de diciembre de 2005 la introducción de un proyecto para derogar la ley de Firma Digital, el cual fue acogido unánimemente por el senado del estado de Utha y firmado por su gobernador el 10 de marzo del 2006. El proyecto se sustentó en el hecho de que desde hace varios años nadie se registra en la Oficina Estatal para las Empresas, la entidad de certificación establecida por la ley para expedir los certificados digitales que permiten firmar digitalmente los documentos, y que por lo tanto el consenso general era derogar la ley. Esta falta de registro se atribuye a que el Estado de Utah comenzó a apoyarse en normas diversas, de carácter más general, que no contemplaban el cumplimiento de estrictos requisitos técnicos y de verificación de identidad y que constituyen un marco normativo más flexible para el comercio electrónico, tales como la Ley


Federal de Firma Electrónica en el Comercio Global y Nacional (Electronic Signatures In Global And National Commerce Act) también conocida como E-sign y la ley de nivel estatal conocida como Ley de Transacciones Electrónicas (Uniform Electronic Transactions Act – UETA).

En la actualidad, nos encontramos frente a un proceso de consolidación del comercio electrónico, catapultado por fenómenos como el aumento de la penetración de la Internet y en especial de los servicios de banda ancha, la gran diversidad de alternativas para la obtención de tecnología por parte de las personas, la difusión permanente acerca del acontecer en la red, entre otras. Sin embargo, la seguridad en términos técnico-jurídicos sigue estando a cargo tan sólo del vendedor, por lo que realmente el comercio electrónico se ha sustentado en una confianza por parte del consumidor o comprador de que su vendedor posee la seguridad necesaria y el nivel de cumplimiento espontáneo de las obligaciones suficiente como para llevarle a contratar; acudiendo a canales diferentes de los electrónicos para perfeccionar los contratos cuando se carece de dicha confianza, pues ante un incumplimiento el comprador estaría desprovisto de herramientas jurídicas de protección, toda vez que si un contrato o documento que da fe de la negociación carece de firma digital también carecerá de valor probatorio. La Ley 527 no reguló realmente el comercio electrónico, el cual va mucho mas allá del valor probatorio de los documentos electrónicos, y estableció unas estrictas condiciones técnicas para la protección jurídica, adhiriéndose a una tecnología específica, la que ofrecía para el momento de su expedición el más alto nivel de seguridad, cual es el sistema de encriptación asimétrica o de clave pública, sin posibilitar otras alternativas a la seguridad de los documentos digitales, pues no toda relación requiere el mismo nivel de seguridad. Reguló además la determinación del lugar y tiempo en que se entiende enviado y recibido un documento electrónico, tratando de resolver el problema que planteaba la oferta por correo electrónico (el servicio más popular de Internet antes de la aparición de la Web o WWW (World Wide Web, Red de Alcance Mundial). En la actualidad, el comercio electrónico se realiza enteramente en la Web (usando navegadores de Internet como Internet Explorer o Firefox), pues el correo electrónico se ha visto desacreditado seriamente por fenómenos como el SPAM, el phishing y los virus, que lo han trivializado. Hoy en día, quienes conocemos sus peligros, no nos atreveríamos a aceptar una oferta de bienes o servicios por


correo electrónico. Y es que la Ley 527 no tuvo en cuenta la WWW, y ha sido la tecnología de firma digital, la que se ha adecuado a las necesidades del comercio electrónico, que hoy utiliza la certificación de servidor seguro para proteger la información que suministran los usuarios, quienes en todo caso, quedan desprotegidos jurídicamente ante el cumplimiento defectuoso o incumplimiento total del vendedor o proveedor del servicio, pues los mensajes de confirmación de la transacción que envían los sistemas automatizados que, generalmente administran una tienda o servicio comercial virtual nunca están firmados digitalmente, así como las demás constancias de las transacciones, incluso los contratos son cambiados permanentemente y carecen de firma digital. Por otra parte, la penetración de la firma digital en Colombia padece de serios obstáculos que no permiten que se le exija al cliente de un servicio en la Web firma digital y a su vez esto causa que se busquen alternativas a la firma digital cuando un comerciante pretende adelantar un proyecto de comercio electrónico; ello se debe entre otras causas al alto costo de adquirir una firma para el usuario común; el problema práctico de la verificación de la identidad que implica desplazamiento físico ante las oficinas habilitadas por la Entidad de Certificación; la falta de interés y de concienciación general de su importancia y modo de uso, la imposibilidad de adquirir firmas digitales de origen extranjero, las cuales por no haber sido objeto del proceso de Certificación Reciproca del artículo 43 de la Ley 527 de 1999, carecen de poder jurídico, todo lo cual ha convertido este instrumento en algo aún vedado a la mayoría de Colombianos que navegan por la red y cuyo alcance es meramente nacional, para un fenómeno que es esencialmente internacional, que por sus particularidades requiere un tratamiento especial y distinto que solvente los obstáculos al flujo del comercio electrónico y que se convierta en una oportunidad, no sólo para proteger al comprador colombiano, sino para proyectarnos como vendedores en el mundo. En conclusión, al comercio electrónico en Colombia le urge un replanteamiento jurídico profundo.

http://www.decconsultores.com/index.php/articulos/132-11


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