Page 71

erclab

- ¿Cómo que no están? ¿Dónde no están? - Donde estaban ayer. En el túnel. - No me jodas Maidana. Balame corrió hacia el túnel. Lo que decía el operario no podía ser realidad. El día anterior habían trabajado en el túnel profundizando las rajaduras, en busca de alguna respuesta; no podían haberse cerrado como heridas en la piel. La pared es de hormigón, el concreto no cicatriza. - Véalo usted mismo Ingeniero, las rajaduras ya no están. - ¿Cómo mierda…? - Cuando bajamos, hace un rato, ya estaba así. Es como si a la noche se hubieran curado esas heridas de la pared. - ¿De qué heridas me hablás? Eran rajaduras, no heridas. - Con todo respeto Ingeniero, ¿qué diferencia hay? Heridas, rajaduras, ¿acaso no son lo mismo? ¿No pensó que la pared sangraba a través de sus heridas? - No seas irracional, pibe. Las paredes no sangran. -Por más que Balame exteriorizara esta expresión, sus pensamientos navegaban por el carril opuesto. Desde los gritos de la noche anterior sabía que había allí algo con vida; quizás dentro de esas paredes. - Con el Ingeniero Balame por favor. - El habla. - Buenas tardes, de Química del Sur. El Ingeniero Todesca le va a hablar. - Gracias señorita. - ¿Balame? Todesca habla. - Hola. ¿Tenés los resultados? - Si. Nada de ADN. El líquido es un hidrocarburo, aceite mezclado con kerosene. Encontré vestigios de gasoil. - ¿Eso es todo? - No, falta lo mejor. - ¿Sí? ¿Qué más? - Las muestras las puse en el espectrómetro anoche. Allí es donde se analizan. Cuando está el resultado final, saca una hoja impresa con los datos. Hoy cuando llegué, a eso de las ocho de la mañana, los resultados estaban impresos, pero los tubos con las porciones de la muestra que me trajiste estaban vacíos.

- Los habrá limpiado alguien del laboratorio. - No, soy el único que tiene la llave del gabinete del espectrómetro. Nadie las pudo sacar, simplemente desaparecieron. Pero, hay más. - ¿Qué más? - El recipíente que me trajiste, con la muestra. Ahí quedaba la mitad, más o menos. También está vacío. - ¿Qué? ¿Se evaporó? ¿Desapareció? - Algo así Balame, algo así. Es raro, muy raro. Es como si de pronto todo se hubiera desmaterializado. - Una pregunta Todesca ¿a qué hora empezó el aparato ese a analizar la muestra? - A eso de las diez de la noche, y el proceso tarda unas siete horas, o sea que terminó a las… esperá, aca tengo la copia impresa, dice cuatro cuarenta y nueve. Antes de las cinco terminó - Gracias Todesca. Te debo una. - Una no, un asado, con tinto me debés. ¿Podría ser que todo desapareciera en el mismo momento? Las muestras, las rajaduras, todo se esfumó entre las doce de la noche (que fue la última vez que Balame vió las rajaduras) y las siete de la mañana (que fue cuando los operarios llegaron a trabajar y descubrieron que ya no estaban). Este horario coincidía con lo que le contó Todesca, ya que él dejó el análisis del líquido en marcha a las diez de la noche, el examen terminó antes de las cinco y para las ocho de la mañana las muestras ya no estaban. Podía concluir (a Balame le gustaba llegar a conclusiones certeras, vicio profesional tal vez) que tanto las rajaduras como la muestra del líquido desaparecieron en algún momento entre las cinco y las siete de la mañana. Pero esta conclusión no llevaba a ningun tipo de resolución, hasta allí podría saber. No tenía más datos, ni los podía conseguir. Las grietas ya no estaban, el líquido tampoco. La obra podía seguir adelante. Era un año de elecciones, también en el submundo sureño y amarillo.

A la memoria de don Pedro Balame. 2 de enero de 1939 – 29 de julio de 1969 (6:00 AM)

Peiper clab 5  
Peiper clab 5  

Una revista hecha por un grupo de amigos. Cada uno aportó lo que quiso. Cada nota es diferente a las demás. Arte, música, fotos, cuentos, il...

Advertisement