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- Un segundito, ya lo comunico. - ¿Balame? ¿El que tenía una plantita en su balcón y no convidaba? - Hola Todesca, sí, soy yo. Balame el angurriento. - ¿Cómo andás? Tantos años sin verte. - Bien, trabajando en el Subte H. - ¿En qué te puedo ser útil? - Práctico como siempre, eso me gusta. Mirá, te acabo de enviar una muestra de un líquido viscoso. Necesito saber qué es. - Alguna pista. Digo, para saber por donde empezar. - Es algo que está drenando de la pared del túnel que acabamos de construir, sale en varios lugares. - Okey. Lo investigo y te aviso. - Lo necesito cuanto antes. Creo que hay que frenar la obra, pero necesito tener datos que avalen mi corazonada. Por favor fijate si hay vestigios de ADN humano. - ¿ADN humano? ¿No me dijiste que ese líquido sale de la pared? - Sí, pero por favor verificalo. - Pregunta: ¿Esto es oficial? ¿Va con informe? - Si podés preferiría que en esta primera prueba quedara entre nosotros. Yo les pago el trabajo, no hay problema por eso. - ¿Estás loco vos? Por los viejos tiempos, cortesía de la casa. - Gracias Todesca. Te debo un vino. - Te tomo la palabra, que sea acompañado de unas costillas a la parrilla. - Hecho. Avisame cuando está. Cuando Balame miró la hora eran ya más de las doce de la noche; desde las seis de la tarde, en que los operarios se retiraban, el tiempo había pasado volando. Entre que envió las muestras, copió las fotos en la computadora, las clasificó y armó un archivo con los datos de cada una de las grietas, se olvidó de cenar. A esa hora lo único abierto era la pizzería de Caseros y La Rioja, hacia allí se dirigió; una muzzarella con fainá le vendría muy bien. Después volvería a la construcción, hoy pensaba quedarse a dormir allí. A eso de las cinco de la madrugada un grito agudo lo despertó sobresaltado. Venía del túnel, parecía cercano y a la vez profundo. Balame se había acostado a dormir en el andén de la

futura estación, sobre unas mantas que tenía en su oficina. La cercanía con el túnel era inmediata, lo separaban apenas unos diez metros. Si bien se asustó, le costaba despertarse. Lo envolvía una sensación de “ya va a pasar, está todo bien”, abrió los ojos e inmediatamente los volvió a cerrar, entregándose a un profundo estado de sopor. El segundo grito fue un aullido intenso, cargado de desesperación y dolor. Balame saltó de su improvisada cama; saltó realmente quedando parado mirando en dirección al grito, en dirección al túnel, en dirección a la grietas. Luego, a un profundo silencio que duró unos minutos, lo siguió un suave murmullo que comenzaba a brotar del túnel. A Balame le costaba escucharlo, tenía que esforzarse para llegar a percibirlo. Por momentos el murmullo cesaba, inmediatamente volvía a empezar y se hacía más intenso, luego disminuía y otra vez el silencio. El ciclo se repetía, siempre el mismo orden: silencio, murmullo suave que se incrementaba y disminuía, silencio. Balame no pudo esperar más, tomó una linterna (el túnel estaba en penumbras y no quería encender las luces, para que lo que fuera que hacía esos ruidos no se escapara) y bajó del andén. Mientras caminaba en dirección a las grietas sintió que un hálito frío pasaba por su lado, rozándolo apenas. Eso lo estremeció y lo paralizó. Quería seguir caminando pero no podía moverse, sentía frío, mucho frío. Este estado duró unos segundos; quince, quizás treinta, imposible contarlos, al hombre le parecieron una eternidad. Cuando recobró el movimiento todo había terminado, no hubo más ruidos, ni aullidos, ni murmullos, ni aire frío; por el contrario, volvió a sentir el clima húmedo y cálido del túnel al cual estaba acostumbrado. Volvió al andén, eran ya las cinco y media de la mañana. En un rato amanecía, y en una hora y cuarto llegaban los primeros operarios. Decidió no dormir más, unos mates le vendría bien para ordenar sus ideas y acomodar sus sentires. - ¡Ingeniero! - Sí, acá. ¿Qué pasa? - ¡Las… rajaduras! -dijo Maidana, mientras llegaba corriendo, entre jadeos cortos. - Tranquilizate Maidana. ¿Qué pasa con las rajaduras? - Que ya no están Ingeniero.

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Peiper clab 5  

Una revista hecha por un grupo de amigos. Cada uno aportó lo que quiso. Cada nota es diferente a las demás. Arte, música, fotos, cuentos, il...

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