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Texto Mario Spina Fotos Diana Martinez Llaser

El submundo amarillo No le entiendo señor. - ¿Cómo que no me entendés? - Es que usted me habla cosas que yo no le comprendo. - Mirá Maidana, es fácil. Vos bajás al túnel y te fijás si hay alguna rajadura por donde salga agua. Vas caminando desde acá hasta la estación que está debajo de la avenida, vas despacio, mirando todo. Cuando llegás allá das la vuelta y volvés, mirando el otro lado. Siempre tenés que mirar la pared que está a tu derecha. ¿Sabés cual es la derecha? - La de escribir, señor. - Bien, nos vamos entendiendo. - Lo que no le entiendo es eso de caminar al “suoeste”. - Suroeste, de sur y oeste. No importa, es para allá. ¿Ves para adonde te señalo con mi mano? Ese es el suroeste. - ¿Y usted sabe de eso porque estudió? - No pibe, no. Esto no te lo enseñan en la universidad. Lo sé por el mapa y la brújula. - Bueno, como usted diga. ¿Entonces voy? - Si, andá. Y mirá bien todo. Caminá despacio y fijate bien. - Si señor, voy. - Maidana. - Diga señor. - Llevate una linterna y ponete el casco.

Balame estaba cansado, realmente cansado. Hacía más de dos años que estaban trabajando en esos túneles y habían avanzado muy poco. Cuando él se hizo cargo de la obra estaban llegando al cruce de la avenida Caseros y la calle La Rioja, ahí donde empieza el Parque de Los Patricios. Hoy seiscientos días después recién estaban en la otra punta del parque, bajo la avenida Almafuerte, llegando al cruce con la calle Uspallata; apenas seiscientos metros de construcción. Eso le causaba gracia, menos de un metro por día, nada. Claro que esta era una conclusión simplista, pensaba Balame, no habían cavado y construido un metro por día de manera constante; la obra tuvo muchas demoras, muchas más de las que se habían planificado y de lo que él mismo hubiera imaginado. A este ritmo, este tramo del subterráneo se inauguraría el día del arquero, y no precisamente un 12 de julio. Pero lo que ahora le preocupaban eran esas grietas que Benegas -el pibe nuevo- dijo haber visto la noche anterior. Grietas en la estructura de hormigón, “algo más que extraño, el hormigón una vez que fragua no se agrieta”, pensaba Balame. A la par del reconocimiento visual de Maidana, él mismo bajaría al túnel para efectuar su propia observación. -Seis ojos ven mejor que dos -se decía a si mismo.

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Peiper clab 5  
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Una revista hecha por un grupo de amigos. Cada uno aportó lo que quiso. Cada nota es diferente a las demás. Arte, música, fotos, cuentos, il...

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