Issuu on Google+

Basta de clichés!

S O N UMA

H N O OS S

LOS

H C E DER

DERECHOS

La mala memoria parece ser un síntoma de aquellos que no buscan crecer, o por lo menos, de aquellos que no intentan dar crecimiento a lo que les toca conducir. Esa memoria, tan borrosa como olvidada al costado del camino, es la misma que aparece allí cuando los problemas desbordan, lamentando no haber sido el recuerdo que diera aviso al error del problema. Pero es curioso que pidamos, ferviente y justamente, memoria para no olvidar los hechos nefastos de los años dictatoriales, y no lo hagamos también para recordar que tanta otra gente espera ese, “nuestro grito desesperado”, para instar a que la memoria de lo que falló nos haga buscar nuevas y verdaderas políticas sociales. Ellos también fueron y son víctimas, y esperan -en la deriva de lo que les toca- el despertar del pueblo que los rodea. Cada realidad tiene sus sombras que silenciosamente caminan detrás de ella. No pierden su marcha y -hasta quizás sin desearlo- recorren el mismo camino que vamos creando. A esa sombra insistente muchos la llaman historia: historia de lo que pasó, historia de por qué pasó lo que pasó, e historia de por qué pasa lo que pasa. Recorrer las sombras que hoy acompañan a la pobreza en nuestro país es un paso fundamental a la hora de dar luz a la cuestión. Porque quizás es tiempo de dejar de reproducir para comenzar a producir. Las palabras se vuelven inválidas si quedan sólo en eso, en palabras.

Se hacen firmes si son capaces de dar nacimiento a hechos, que se introducen en la realidad y accionan para transformarla. Ahí es cuando se rompe con la indiferencia, y ahí es también cuando las acciones de acoplan a una causa. Esta especialidad busca construir un espacio de destrucción, en el que podamos dejar atrás aquellos preceptos que -asumidos como naturales e incambiables- encajonan nuestra mirada y nuestra aprehensión del mundo. Ya no sólo hace falta saber para actuar; hace faltar sentir. Porque el sentimiento es aquello más profundo que puede movilizarnos y sacarnos del estanque. Y si salimos, estamos en movimiento; y si nos movemos, buscamos; y si buscamos encontramos; y si encontramos, cambiamos. Los derechos son humanos, y derechos. Hagamos que las palabras pesen, apostemos para que los discursos construyan. Si tanto luchamos por la universalidad de los derechos y hoy resignamos la lucha porque ese logro sea fáctico, ¿Cuál fue nuestro propósito? La pobreza está, latente, desgarradora, atrevida, inquieta. Nosotros podemos seguir así, aquietados, hipnóticos; o podemos estar tan atrevidos como ella, tan desafiante como queramos. Es una elección personal, pero con un resultados colectivo. La pobreza no depende de si deciden combatirla; depende de si decidimos combatirla.

S O N A M U

H N S SO

O H C ERE

D S LO

y

y

DERECHOS

Danilo Tonti

2


POLÍTICAS SOCIALES: UN ARCHIVO POCO CONSULTADO

Hacer un recorrido completo por la historia de la pobreza sería ingresar a un terreno de complejas realidades que -aunque esenciales- sobrepasarían con creses las posibilidades de esta publicación. Por tal motivo, me situaré desde la década del 80, por su importancia absoluta y comparativa en relación a la problemática en cuestión. A partir de 1980, América Latina ingresó en un periodo de severas complicaciones económicas, que -irresueltas o resueltas no de la mejor manera- instalaron agudas complicaciones sociales. Una marcada pérdida en los niveles de producción golpeó duro sobre la distribución de los recursos, potenciado por la ausencia de políticas sociales que hagan de contrapeso a las estrictas medidas económicas que por la crisis se estaban implementando.

La pobreza tiene su historia, en la que los hechos desenmascaran las intensiones. La década del 80 y el gran empobrecimiento argentino.

Este proceso fue internamente vivido en nuestro país, en donde una marcada contracción del Estado acentuó la concentración del capital, el desempleo y el empobrecimiento creciente de nuestra sociedad. De esta manera, el desorden social iba consolidándose mediante grupos nacionales y transnacionales que se enriquecían en un contexto de pobreza creciente. Como no consciente de esta situación, el Estado estatizó la deuda de los privados, les otorgó transferencias mediante estímulos fiscales y dio al sistema impositivo una importante regresividad que cavaron hondo sobre el conflicto social. Así, la postal era tan simple como desastrosa: menos pero más ricos – más y más pobres. La pobreza crecía a pasos agigantados: por un lado se constituía por los llamados “pobres estructurales” que ven agudizada su situación, y por el otro por los “nuevos pobres”, correspondientes a un golpeado sector medio. Durante este periodo aumentó más de un 70 por ciento la cantidad de desocupados, mientras que los sub-ocupados lo hicieron en un 31 por ciento. La década del 90 nos tenía como uno de los países más desiguales del mundo, con mayor inflación y con una de las mayores deudas externa del planeta. Claro que ésta no se evidenciaba en el país mediante inversiones productivas, sino que era transformada en capital privado y sacado del país. Al igual que otros países americanos, los noventa son la puerta al proceso liberal que, bajo la absoluta regulación del mercado, buscará suplir las falencias que en la época se evidenciaban. Si bien a corto plazo lograron controlarse al-

guna de las variables económicas disparadas, el “efecto tequila” (baja del PBI, aumento del desempleo y de la pobreza) saca nuevamente a la luz los problemas estructurales del país. Para 1995, dos millones de pobres carecían de empleo estable y la inequidad social adquiría dimensiones brutales. Las 100 empresas más grandes del país reportaban en conjunto una ganancia de 4.998 millones de pesos. De estas cien, las primeras 10 obtenían el 56 por ciento de ese monto: ganaban 500 pesos por minutos, el equivalente a 3 salarios mínimos mensuales de $180. El debilitamiento del sector público fue otra de las cuestiones que agravaron la escena social. Una situación de desesperanza y una baja en las expectativas dotaban de grises la realidad nacional. El gasto social empieza a verse como “blando” y débil, por lo que se reducen los presupuestos. El Estado nacional comienza un período de desprendimiento, privatizando servicios y transfiriendo funciones a las provincias y a los municipios, aunque sin hacer lo propio con los recursos, por lo que se garantizó de ante mano el fracaso de la medida. Así, después de todo este proceso sociopolítico y económico, en la Argentina la pobreza había cambiado radicalmente. Hasta el momento, se circunscribía sólo a las villas miserias de las principales ciudades, hecho que ayudaba a la imagen de un país en el que la pobreza se presentaba como un “fenómeno marginal” a su realidad social. Desde entonces, ese fenómeno aparentemente externo se infiltró en lo más interno de su sociedad: la clase media. Después de todo, aún hoy resuenan las consecuencias de la ceguera política. La memoria sigue sin recuerdos, y la sombra camina aún resignada.

6


GRAN CÓRDOBA

La pobreza creció un 11 por ciento desde el 2006 Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, el 29 por ciento de los cordobeses vive en la pobreza, mientras que el 17 por ciento se encuentra en condición de indigencia. La problemática de la pobreza continua siendo uno de los flagelos más profundos en la estructura de nuestro país y del mundo. Sumado a esto, las imprecisiones en el manejo de los números oscurece aún más la situación. Los datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) no se condicen con las estimaciones privadas, dejando atrás toda cuota de certezas en el conocimiento de la situación real a la que nos enfrentamos. Para el Indec, la pobreza en Córdoba representa el 12.7 por ciento de la población, mientras que según estimaciones del IARAF la cifra llegaría al 29 por ciento, y el 17 por ciento de la misma estaría en condición de indigencia. En relación a estos últimos datos, la cifra se habría mantenido estable desde el 2007, oscilando entre el 29 y el 30 por ciento. Actualmente, la estructura social del Gran Córdoba se configura con un total de 233 mil personas que padecen las condiciones de la indigencia y 406 mil que viven en situación de pobreza. Comparadas con el 2001 período de crisis institucional, social y económica para nuestro país- estas cifras son un 5 y un 8 por ciento menor; pero en relación al año 2006 la indigencia aumentó un 2 por ciento y la pobreza subió 11 por ciento. En relación al país, mientras que para el organismo oficial en el segundo semestre del año 2008 la pobreza fue del 15 por ciento, para las medidoras privadas este índice alcanzó el 30 por ciento. Por caso, según la consultora privada Ecolatina, la pobreza trepó al 31.8 por ciento, mientras que la indigencia al 11.7 por ciento. Así, de acuerdo a estas estimaciones, en el

Una postal de la pobreza en el gran Córdoba

Estimaciones del IARAF

Datos oficiales

país 12.7 millones de personas serían pobres y 4.7 millones indigentes. Latinoamérica es protagonista en el 2009 de un panorama desalentador. Tras los golpes de la recesión mundial, se espera un marcado aumento de la pobreza para esta región. Según el informe Panorama Social 2009 presentado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Latinoamérica tendrá 9 millones de pobres más en 2009. Destacó, además, que la pobreza “golpea más fuerte en la región a los niños y las mujeres que el resto de la población: es 1,7 veces más alta en menores de 15 años que en adultos, y 1,15 veces mayor en mujeres que en hombres”. En alusión a la indigencia se proyecta que aumentará de 71 a 76 millones, es decir, el 13.7 por ciento de la población regional. Si nos posicionamos a nivel mundial, durante este año hubo entre 55 y 90

millones de personas más viviendo en condición de pobreza extrema, a causa de la crisis financiera global. Así también, durante el 2008 se revirtió la tendencia de disminución del hambre que se venía experimentando desde principios de los 90, a causa -principalmente- del aumento en los precios de los alimentos. Acompañando dichos datos, la malnutrición infantil y la disminución del empleo -fundamentalmente para las mujeres- potencian el efecto devastador. En este contexto, la actual recesión que experimentan las llamadas economías desarrolladas, hace dudar el potencial apoyo económico hacia los sectores más empobrecidos. Finalmente, pese a los desalentadores números que se registran, es menester aclarar que -previo al estancamiento económico mundial- varias regiones habían demostrado mejoras notables en materia pobreza e indigencia.

3


Ya no es un rostro, es una

MÁSCARA

Los rostros no se esconden, son escondidos; no se callan, son silenciados; no se escapan, son expulsados. Las máscaras no son, se hacen.

¿Has oído alguna vez que la ver- descubierto el secreto. Las formas dadera luz es aquella que se ca- y los colores siguen siendo lo que mufla en la oscuridad, porque nos vemos, y -tristemente- dejamos esda la posibilidad de ver lo que mil condida el alma sin animarnos a desrayos de sol no podrían mostrarnos? cubrirla. Seguimos siendo una socieDicen que si cedad de envases, en rramos los ojos la que las aparienvemos con los “Hay una portación ex- cias lo son todo. ojos del alma. Que Sobre la punta de cuando todo pa- terna a través de la cual la montaña más rece ser oscuro se instaura una sospecha alta; bajo el árbol ellos despiertan y por ende se estigmatiza” más recóndito de la desde lo más proselva; en la profunfundo, animándidad más escondida de los océanos; entre las nubes dose a ver más allá de los rostros. No entienden de colores, ni de olores, ni más alejadas de la tierra; incluso allí de vestimentas; sólo ven, allí donde seguiré siendo parte de lo que la sonadie se dispone a ver: el alma. Es en ciedad dispone que soy. Porque suese momento cuando la claridad apa- cede que esa es la manera en la que rece y cuando las cosas dejan de ser hoy nos formamos como sujetos, lo que aparentan para comenzar a ser interactuando con el entorno, mollo que son. Es allí cuando las sombras deando nuestra subjetividad a parya no parecen tan oscuras y cuando tir de los vínculos que sostenemos. dejan de existir los altos, los flacos, El mundo nos dice quién somos, los lindos, los feos, los grandes, los qué hacemos y hacia donde vamos. chicos, los ricos, los pobres. Dicen Decir pobreza hoy ha dejado de ser también que aquel que logre hacer sólo necesidades básicas insatisluz la oscuridad será quien compren- fechas, y al mismo tiempo, es esto la da el verdadero sentido de la vida. Su totalidad de su condición. Las difelogró será vivir tras los ojos del alma, rencias económicas han sido sustenconociendo aquello que ve en su to de una construcción sociocultural sentido más mágico: su razón de ser. y simbólica, que ubicó a quienes se Pero el mundo parece aún no haber encuentran en situación de pobreza

en una condición de ser discursiva y hegemónicamente determinada. Así, despojados de la posibilidad de construir su imagen en la interacción con los demás, deben destruir primero aquello que los condiciona: el estereotipo con el que se los señala. Sin siquiera proponérselo, para la sociedad ya poseen identidad, aunque ella implique la destrucción de aquello más personal con lo que puedan contar: valga la paradoja, su identidad. Hemos permitido que la pobreza deje de ser una condición (un estar) para ser un ser, en tanto sujeto al que se le asigna una esencia estigmatizante y marginal. A la pobreza la construimos, y como tal es un concepto dinámico que varía a lo largo del tiempo. Así, tal como explica el Licenciado en filosofía Ricardo Fara, para la época medieval el judío era el considerado pobre, a pesar de ser el sector más adinerado de la época. Los pobres no existen; existen personas a las que llamamos pobres. “La pobreza se define en una construcción social y simbólica, hay una portación externa a través de la cual se instaura una sospecha y por ende se estigmatiza”, sostiene Fara. “Ves a alguien humildemente vestido y es ´el pobre´, y ese pobre es

9


´el negro´, y si es negro es un tipo sociales, condenándolos a un silencio devuelven una imagen verdadera, y en ´jodido´”, agrega. Pero claro que amordazante, resignándolos como el ese juego, el estigma de ser lo que no esta construcción simbólica que de la resultante negativo, aunque lamen- sos atribuye un lugar, asigna un nompobreza se ha hecho responde fun- tado, de un proceso “exitoso”. De esta bre, otorga un rol, condiciona una vida. damentalmente a la “Cuando se acentúa la forma, la desigual- Esa parece ser la forma en la que se redesigualdad social im- desigualdad se genera dad se ha legitimado produce una condición como forma de dentro de la sociedad, dominación, como forma de poseer el pregnada en nuestra sociedad. “Cuando se más violencia; se aísla naturalizándose en las control. Y es allí cuando el sistema diacentúa la desigual- los que más tienen en prácticas cotidianas de simula en la pobreza las falencias prodad se genera más los coutries, y se aislan relación con los demás. pias que la generan; depositando en “Hay cierta legitimi- ella la culpabilidad, tratando de tapar violencia; se aíslan los que más tienen en los los que menos tienen dad institucionalizada con ella sus deficiencias más estrucde la desigualdad, que turales. Culpabilizar a la víctima, esa en las villas”. countries y se aíslan en forma práctica se es la cuestión. los que menos tienen evidencia en estas ´ciudades barrios´; Pero sólo despertando de la amnesia en las villas. Esa construcción de sohay que ´sacarlos´, hay que llevarnos provocada -y hoy socialmente sosciedad es la que te da inseguridad; son dos fuerzas opuestas que se chocan y a donde no se vean”, profundiza la Li- tenida- se dará el resurgimiento de la dan nacimiento a una figura nueva: cenciada Pereyra. Claro que para la sociedad que en lo papeles quisimos construir. Poco a poco, ese sentimiento el marginal”, analiza Liliana Pereyra, continuidad de estos mecanismos la Licenciada en economía, magíster realidad ha de ser interpretada y de vergüenza y marginalidad, va muen Cs. Soc., Doctorada en sociología asumida como un proceso natural, tando desde la culpa a la indignación, y profesora en la UNC de Ciencias inmutable y eterno. Así, tanto por a la conciencia del oprobio, a la neceEconómicas. Lo cierto es que marginal la acción encubierta e intencionada sidad de responder no a un único munse es sólo en relación a un centro, en de un discurso sistémico como por do posible. Los cimientos del sistema relación a un algo que se ubica como la escasez de análisis “A los pobres se los hoy al menos parecen moverse. Llega la antecentralidad y que, en base a sostener históricos profundos, trata como objetos, sala de un momento de sus características como tipos sociales la posibilidad creadora ideales, construye una periferia sim- y transformadora de la y cuando se los cosi- crisis, en la que “ellos, bólica y socialmente determinante. realidad pareciera verse fica se les quita la los que sobran”, se identifican con la condición Así, la marginalidad abandona el man- ofuscada. “Yo tengo que condición de persona de victimizados, pero no to de abstracción que la recubre, para luchar contra el sistema imponerse como la clara resultante de que me dice para qué humana; los transfor- ya en términos de exvas y le ponés luz si man en número, lo cluidos, sino de robados, un proceso de exclusión social. de despojamos. Históricamente, la pobreza fue asocia- después no la pagan”, transforman en esLa construcción de una comenta el Licenciado da/reducida a la falta de ingresos, idea tadística”, en Filosofía Federico nueva representación que quedó en el imaginario colectivo de la pobreza empieza al punto en el que hoy se cree que con Figueroa, en relación el otorgamiento de subsidios podemos a su trabajo en diferentes villas de la a dar presencia, una construcción que disminuirla. Esta idea reduccionista, ciudad de Córdoba. “A los pobres se llega desde la exterioridad conceptual más que de inocente peca de culposa, los trata como objetos, y cuando se de un sistema uniforme, que busca pues en un mundo sin lógicas algunas los cosifica se les quita la condición de transversalizarse en los rincones de la la inocencia pierde toda credibilidad persona humana; los transforman en sociedad, para que -como fin últimoposible. Nos enfrentamos ante un or- número, lo transforman en estadísti- se reconstruyan los pilares sociales, ca”, completa el Licenciado. re-conociendo al otro e incluyéndolo den social que asume como estructural la marginalidad de ciertos sectores Los espejos de la sociedad no siempre desde la perspectiva de la igualdad.

10


¿Qué harías si te dijeran quién eres sin siquiera conocer tu rostro? ¿Qué sentirías si condenan lo que “haces” sin haberlo hecho?

¿Cómo vivirías si fueras ladrón sin haber robado? ¿Es posible la pobreza cuando los bolsillos están llenos?

¿Cuánto de lo que has hecho lo has destinado a ellos? ¿Son lo que creemos o creemos lo que no son?

¿Los has visto o los has mirado?

¿Realidad o construcción?

¿Cómo se convive con la indiferencia?

¿Nacer iguales y morir diferentes?

¿Cómo imaginas que sería ser pobre en una sociedad de envases? 8


“LA POBREZA ESTÁ CRIMINALIZADA” Andrea Julia Manzoratte es Licen- la clase obrera. Se deterioró enormeciada en Comunicación Social y mente el salario, al sufrir una caída Maestranda en Ciencias Sociales y real de entre un 30 y 40% en reHumanidades. Trabaja como docen- lación a los precios. La producción te e investigadora de la Universidad se desplomó, el consumo interno se Nacional de Quilmas, en la ciudad contrajo y las disparidades intersectoriales se hide Buenos Aires. visibles con Incursionó en nuLos ingresos del 10% más cieron la eliminación de merosos estudios vinculados a la rico eran 12.7 veces mayor las negociaciones condición de pobre- que el del 10% más pobre colectivas. Sin embargo, los empreza y la vinculación sarios abultaron sus de esta problemática con los medios masivos de comunicación. Por ganancias gracias a la transferencia sus estudios y por su experiencia es de ingreso de los trabajadores hacia una de las personas recomendables sus empresas y al aumento de la exa la hora de indagar y aprender. plotación de su fuerza de trabajo. Los ingresos del 10% más rico eran 12.7 PERIODISTA: Si bien es un tér- veces mayor que el del 10% más pomino amplio y polisémico, ¿Cómo bre, el giro neoliberal derrapó esos definirías a la pobreza? ¿Cuál es la índices y jamás se recuperaron. El concepción a la que más adherís? trágico plan económico engendró ANDRE MANZORATTE: La po- la exclusión de vastos sectores de la breza es en principio una constru- población. Ese estado se profundiza cción social. Pero no creo que se pueda en la década de los ochenta y en los definir el término pobreza como una noventa se arraigó inexorablemente. construcción simbólica sin revisar los procesos políticos y económi- P: Ahora, ¿cual era el sustente cos que la generaron. La década de que se ofrecía para llevar alos noventa da la introducción de- delante tan drásticos cambios? finitiva de las políticas de mercado, A: Las políticas económicas y los netamente de corte neoliberal, y la cambios que se encadenaron se caretirada del estado de sus acciones nalizaron en función del diagnóstico inherentes e intrínsecas de su razón que explicó la crisis como resultado de ser, esto es velar por la calidad del intervencionismo estatal. Se dede las instituciones, el bien público bía contener la inflación, reducir el y la ciudadanía. A mi entender este déficit fiscal y dotar a la economía de fue el principal motivo que generó herramientas eficaces y competitivas. la mayor franja poblacional en situación vulnerabilidad; por primera P: Bueno pero esa idea libevez en la historia argentina más del ral viene arraigada desde el co60% de la población era pobre, y de mienzo del período dictatorial. ese porcentaje un 20% era indigente. A: Claro que sí. La coalición golpista provocó lisa y llanamente un proP: ¿Y cómo fue la variación en cuan- fundo giro en el funcionamiento to a la distribución de los ingresos? económico, que implicó un cambio ¿Qué sector fue el más golpeado? en el régimen social de acumulación A: La nueva redistribución del in- de capital. Sin embargo, no lo hizo greso implicó una ofensiva directa a a partir del agotamiento económico

del modelo anterior, porque la industrialización sustitutiva estaba en los albores de su consolidación. Por lo tanto, se trató de una interrupción forzada por un nuevo bloque dominante que pretendió altas rentabilidades con un modelo más acorde a sus necesidades. Si bien en la antesala de los 90 era evidente el agotamiento del patrón neoliberal, ello no significó su abandono. Por supuesto todo lo mencionado afectó la conciencia colectiva de los individuos. Las construcciones simbólicas son procesos que se dan al interior de una sociedad a través de la cultura y a lo largo del tiempo. Pero esos constructos no son inmutables, al contrario, se transforman en función del contexto que rodea lo social. Las construcciones simbólicas son moldes para organizar procesos sociales y psicológicos. P: Y en relación a esas construcciones sociales y simbólicas, ¿Cómo entiende hoy la generalidad de la opinión pública de Argentina, desde su análisis, a la pobreza? A: La pobreza está criminalizada. Esta cualidad, por cierto numerosa, no es sólo potestad de nuestro país pues es una constante, por lo menos, en América Latina, donde los estratos más afectados son los jóvenes. Este dato no es casualidad si se tiene en cuenta que nuestro continente es mayoritariamente juvenil, etariamente hablando, en comparación con el europeo o con las naciones del norte. Sumado a ello, la aparición del Estado moderno resolvió leyes en materia de niñez y juventud que los declaró finalmente como sujetos de derecho; sin embargo, otras instituciones y organizaciones tomaron a la figura del joven en particular como el más potencial y proclive sujeto consumidor.

7


LA PARADOJA DE LAS DIFERENCIAS

Tanto nos cuesta aceptar a quien piensa diferente, a quien se viste diferente. Tanto nos cuesta aceptar aquellas diferencias, que hasta resulta paradójico que podamos soportar estas: ¿POR QUÉ SI?

¿POR QUÉ NO?

¿POR QUÉ?

5


En la era de la imagen,

la visibilización lo es todo Si salís existís: te doy existencia. Encedé y mirate: Descubrite - Conocete.

Los efectos de un micrófono calan hondo sobre aquellos rincones sobre los que se proyectan. Sus palabras resuenan en la memoria colectiva, contribuyendo a elaborar una determinada forma de estructurar el mundo. Instrumentos de poderosa significación de la realidad, los medios masivos de comunicación se sostienen como verdaderos agentes de sociabilización. En gran parte, la manera en la que la sociedad interpreta las diferentes problemáticas se relaciona con la forma en la que los agentes periodísticos la han abordado y presentado. Así, un nuevo mecanismo de educación cotidiana llegó para disputarle el proceso de construcción y educación al sistema formalmente legitimado. La información se traduce en discursos culturales que se cristalizan en determinadas visiones del mundo, expresadas en forma de sentido común. Vemos cómo los hombres, con el simple y complejo proceso de comunicación, generan discursos que atraviesan el lenguaje y emergen de las prácticas sociales entre los sujetos. Si hablamos del tratamiento que los

medios de comunicación han realizado y realizan sobre la problemática de la pobreza, los resultados se presentan como la prueba casi perfecta del poder que los medios poseen. “La pobreza está criminalizada; en su mayoría está conformada por jóvenes y estos jóvenes son adscriptos a la violencia y al peligro”, analiza la Licenciada en Comunicación Social y Maestranda en Ciencias Sociales y Humanidades Andrea Manzoratte, Docente - Investigadora de la Universidad Nacional de Quilmas. “Se hacen páginas en donde se pondera a quienes hacen beneficencia en favor de los pobres, como si fuesen seres sobrenaturales, tan buenos que sólo ellos pueden hacerlo. Sin embargo, a la hora de abordar la problemática con todas las letras casi siempre el análisis es parcial. Así planteado, pareciera que la pobreza es un problema de los pobres, y no de la falta de distribución de la riqueza, de la carencia de medidas que apunten a dignificar esos sectores con trabajo y educación”, profundiza Aracely Maldonado, Lic. En Comunicación Social y trabajadora

de Comercio y Justicia. La liviandad de los tratamientos periodísticos deja sobre la boca de la opinión pública una superficialidad preocupante en relación a la problemática. Enfocados sólo en la inmediatez, los análisis no van más allá de la primicia, generando la falsa ilusión de entendimiento de la realidad por el simple hecho de ser nombrada. “¿Cuándo hablamos de los pobres? Cuando buscamos la causante de la inseguridad, pero nunca hablamos de la inseguridad que ellos viven”, sentencia el Licenciado en Filosofía Federico Figueroa. Una cotidianidad acrítica parece caracterizar a los medios en la actualidad, y los efectos amenazan duro a la inclusión social que se persigue. La difusión sistemática y persistente de una visión reduccionista de la realidad, desprendida de sus contextos y de sus causantes primeras, ha anestesiado a la sociedad, contribuyendo a su pasividad y a su indiferencia. “Los medios hoy son una poderosa máquina de influenciar conciencias”, sintetiza la licenciada Andrea Manzoratte.

4


Portación de máscaras en una sociedad de envases