Issuu on Google+

En la era de la imagen,

la visibilización lo es todo Si salís existís: te doy existencia. Encedé y mirate: Descubrite - Conocete.

Los efectos de un micrófono calan hondo sobre aquellos rincones sobre los que se proyectan. Sus palabras resuenan en la memoria colectiva, contribuyendo a elaborar una determinada forma de estructurar el mundo. Instrumentos de poderosa significación de la realidad, los medios masivos de comunicación se sostienen como verdaderos agentes de sociabilización. En gran parte, la manera en la que la sociedad interpreta las diferentes problemáticas se relaciona con la forma en la que los agentes periodísticos la han abordado y presentado. Así, un nuevo mecanismo de educación cotidiana llegó para disputarle el proceso de construcción y educación al sistema formalmente legitimado. La información se traduce en discursos culturales que se cristalizan en determinadas visiones del mundo, expresadas en forma de sentido común. Vemos cómo los hombres, con el simple y complejo proceso de comunicación, generan discursos que atraviesan el lenguaje y emergen de las prácticas sociales entre los sujetos. Si hablamos del tratamiento que los

medios de comunicación han realizado y realizan sobre la problemática de la pobreza, los resultados se presentan como la prueba casi perfecta del poder que los medios poseen. “La pobreza está criminalizada; en su mayoría está conformada por jóvenes y estos jóvenes son adscriptos a la violencia y al peligro”, analiza la Licenciada en Comunicación Social y Maestranda en Ciencias Sociales y Humanidades Andrea Manzoratte, Docente - Investigadora de la Universidad Nacional de Quilmas. “Se hacen páginas en donde se pondera a quienes hacen beneficencia en favor de los pobres, como si fuesen seres sobrenaturales, tan buenos que sólo ellos pueden hacerlo. Sin embargo, a la hora de abordar la problemática con todas las letras casi siempre el análisis es parcial. Así planteado, pareciera que la pobreza es un problema de los pobres, y no de la falta de distribución de la riqueza, de la carencia de medidas que apunten a dignificar esos sectores con trabajo y educación”, profundiza Aracely Maldonado, Lic. En Comunicación Social y trabajadora

de Comercio y Justicia. La liviandad de los tratamientos periodísticos deja sobre la boca de la opinión pública una superficialidad preocupante en relación a la problemática. Enfocados sólo en la inmediatez, los análisis no van más allá de la primicia, generando la falsa ilusión de entendimiento de la realidad por el simple hecho de ser nombrada. “¿Cuándo hablamos de los pobres? Cuando buscamos la causante de la inseguridad, pero nunca hablamos de la inseguridad que ellos viven”, sentencia el Licenciado en Filosofía Federico Figueroa. Una cotidianidad acrítica parece caracterizar a los medios en la actualidad, y los efectos amenazan duro a la inclusión social que se persigue. La difusión sistemática y persistente de una visión reduccionista de la realidad, desprendida de sus contextos y de sus causantes primeras, ha anestesiado a la sociedad, contribuyendo a su pasividad y a su indiferencia. “Los medios hoy son una poderosa máquina de influenciar conciencias”, sintetiza la licenciada Andrea Manzoratte.

4


Pobreza y Medios de Comunicación