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PROGRAMA NUCLEAR DE IRAN Originalmente iniciado bajo el mandato del Sah de Irán en la década de 1950, con la ayuda de los Estados Unidos de América (EE.UU.), el Programa nuclear de Irán es un esfuerzo iraní por el desarrollo de tecnología nuclear. Después de la Revolución iraní de 1979 el programa fue temporalmente detenido. Pronto fue reanudado, aunque sin tanta asistencia occidental como en la época pre-revolucionaria. El programa nuclear actual de Irán consiste de varios sitios de investigación, una mina de uranio, un reactor nuclear, y algunas facilidades de procesamiento de uranio que incluyen una planta de enriquecimiento. El Gobierno iraní asegura que el único objetivo del programa es desarrollar la capacidad de generar energía nuclear con fines pacíficos, y planea generar 6000MW de electricidad por medio de plantas de energía nuclear para el año 2010.[1] Hasta la actualidad (2008), la energía nuclear no ha sido parte de la red de transporte de energía eléctrica iraní. Cooperación entre Estados Unidos e Irán en las décadas de los 50 y 60 El Programa nuclear de Irán tiene sus orígenes en la Guerra Fría, a finales de los años 50 bajo el auspicio de los EE.UU. en el marco de acuerdos bilaterales entre ambos países. Específicamente en el año 1957, cuando bajo el programa Átomos para la Paz se firmó un acuerdo de cooperación nuclear civil. El Sah Mohammad Reza Pahlevi gobernaba Irán en ese entonces, y tras el derrocamiento apoyado por la CIA de Mohammad Mosaddeq en 1953, su régimen parecía lo suficientemente estable y amistoso hacia Occidente como para que los EE.UU. se preocuparan por el hecho de Irán eventualmente pudiera tener armas nucleares. En 1959 se estableció el Centro de Investigación Nuclear de Teherán (CINT), manejado por la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI). El CINT fue equipado con un reactor de investigación nuclear de 5 megavatios, donado por EE.UU. y que entró en operación en 1967, siendo alimentado con uranio altamente enriquecido.2 Irán firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT en inglés) en 1968 y lo ratificó en 1970. Con la creación de la agencia atómica de Irán y con la firma del NPT, Mohammad Pahlevi planeó la construcción de hasta 23 estaciones de energía nuclear por todo el país en conjunto con los EE-UU para el año 2000. Cooperación entre Estados Unidos e Irán en la década del 70 En marzo de 1974, el Sah previó que las reservas de petróleo del mundo algún día se acabarían, y declaró que "El petróleo es un material noble, demasiado valioso como para quemarlo... Tenemos previsto producir, lo más pronto posible, 23 000 megavatios de electricidad usando plantas nucleares."12 En Bushehr se construiría la primera planta, y suministraría energía a la ciudad interior de Shiraz. En 1975 la empresa de Bonn Kraftwerk Union AG, una empresa colectiva formada por Siemens AG y AEG Telefunken, firmó un contrato valorado entre cuatro y seis mil millones de dólares para construir la planta de energía, de reactor de agua a presión. Para la construcción de las unidades de generación nuclear de 1,196 megavatios se subcontrató a ThyssenKrupp; la obra debía ser completada en 1981. Para el año 1975, el Secretario de Estado norteamericano, Henry A. Kissinger, había firmado un memorándum titulado U.S.-Iran Nuclear Co-operation, en el que se mencionaba que la venta de equipos de energía nuclear a Irán traería a las corporaciones norteamericanas ganancias de más de seis mil millones de dólares. En ese entonces, Irán extraía seis millones de barriles (950.000 m³) de crudo al día; en la actualidad Irán extrae cuatro millones de barriles (640.000 m³) diarios de crudo. En 1976 el presidente Gerald R. Ford, con desconfianza, firmó una orden que permitía a Irán comprar y operar una facilidad de procesamiento, de fabricación estadounidense, para extraer plutonio de combustible de reactor nuclear, con todos los riesgos de proliferación que eso traería. Entre otras cosas, el documento decía que la "introducción de energía nuclear proveerá tanto para las necesidades de crecimiento de la economía iraní como para crear reservas libres de crudo para la exportación o la conversión a petroquímicos."13 El equipo del presidente Ford no sólo respaldó los planes iraníes para iniciar una industria masiva de energía nuclear, sino también se esforzó por cerrar un acuerdo multimillonario que le hubiera permitido a Irán controlar grandes cantidades de plutonio y uranio enriquecido, materiales que pueden usarse para crear una bomba atómica. Hay que recordar que Irán en ese entonces era un aliado cercano de los EE.UU., que contaba con mucho dinero y lazos estrechos con Washington. Compañías norteamericanas, entre las cuales estaban Westinghouse Electric y General Electric riñieron por hacer negocios en ese país. Al respecto, en una entrevista, el 27 de marzo de 2005 Henry Kissinger declaró "no creo que el asunto de la proliferación haya surgido [durante las negociaciones]."Error en la cita: El elemento <ref> no es válido; las referencias sin contenido deben tener un nombre


Hasta el cambio de administración, en 1977, Dick Cheney, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld y Paul Wolfowitz, que en la actualidad están entre los mayores opositores al programa nuclear iraní, estuvieron involucrados en la promoción de un programa nuclear iraní que permitiera extraer plutonio del combustible de reactor nuclear para su uso en armas nucleares.14 Tras la Revolución de 1979 Después de la Revolución de 1979, Irán informó al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de sus planes para reiniciar su programa nuclear utilizando combustible nuclear de fabricación doméstica, y en 1983 la OIEA incluso planeó ayudar a Irán bajo su Programa de Asistencia Técnica con el fin de producir uranio enriquecido. Un reporte de la OIEA enunciaba claramente que el objetivo del Organismo era "contribuir con la formación de expertos locales y mano de obra necesitada para sustentar un programa ambicioso en el campo de la tecnología de reactor de energía nuclear y de la tecnología de ciclo de combustible". Sin embargo, la OIEA fue obligada a terminar el programa por presión de los EE.UU.[15] Así pues, la Revolución iraní fue un momento crítico en la relación entre Irán y los países extrajeros en términos de cooperación para obtener energía nuclear. Tras 1979, Francia se negó a entregar uranio enriquecido a Irán. Además, Irán no pudo recuperar de Eurodif su inversión. La sociedad anónima Eurodif fue formada en 1973 por Francia, Bélgica, España y Suecia. En 1975, el 10% de las acciones de Eurodif, pertenecientes a Suecia, fueron a Irán como resultado de un arreglo entre Francia e Irán. La compañía subsidiaria del gobierno francés Cogéma (ahora Areva NC) y el gobierno iraní establecieron la empresa Sofidif (Société franco–iranienne pour l’enrichissement de l’uranium par diffusion gazeuse) con un reparto del 60% y 40% de las acciones, respectivamente. A cambio, Sofidif adquirió el 25% de las acciones de Eurodif, lo que le dio a Irán el 10% adquirido de Eurodif. El Sah Reza Pahlevi prestó mil millones de dólares (y otros 180 millones de dólares en 1977) para la construcción de la fábrica de Eurodif, para así tener el derecho de comprar el 10% de la producción del lugar. También se les pagó a los EE.UU. para entregar combustible nuevo de acuerdo con el contrato firmado con Irán antes de la Revolución. No obstante los EE.UU. no entregaron el combustible ni devolvieron el pago de miles de millones de dólares que habían recibido. Alemania también recibió un pago de miles de millones de dólares por las dos facilidades nucleares en Bushehr, pero después de tres décadas, no ha exportado ningún tipo de equipo y tampoco ha reembolsado el dinero.[16] El gobierno iraní suspendió sus pagos y trató de recuperar su dinero presionando a Francia a través del manejo de grupos militantes, incluyendo el Hezbolá, que tomó ciudadanos franceses como rehenes en la década de 1980. En 1982, el presidente François Mitterrand se rehusó a entregar uranio a Irán, que también reclamaba la deuda de mil millones de dólares. En 1986 Georges Besse, gerente de Eurodif, fue asesinado; el acto fue supuestamente reivindicado por militantes del grupo Acción Directa, aunque ellos negaron cualquier responsabilidad durante su juicio.[17] En su investigación La République atomique, France-Iran le pacte nucléaire, David Carr-Brown y Dominique Lorentz señalaron como responsables a los servicios de inteligencia iraníes. Finalmente se llegó a un acuerdo en 1991: Francia reembolsó el dinero, e Irán se mantuvo como accionista de Eurodif a través de Sofidif. Sin embargo, Irán se abstuvo de reclamar por el uranio producido.[18] [19] Kraftwerk Union, la empresa colectiva formada por Siemens AG y AEG Telefunken, se retiró por completo del proyecto nuclear de Bushehr en julio de 1979, después de suspender sus operaciones en enero de 1979, dejando un reactor completo en un 50%, y el otro reactor en un 85% completo. Argumentaron que su decisión se basó en el hecho de que Irán no canceló una deuda 450 millones de dólares en pagos atrasados. La compañía había recibido más de dos y medio miles de millones de dólares del contrato total. Su retiro fue provocado por la certeza de que el gobierno de Irán terminaría el contrato unilateralmente, certeza a la que llegaron tras el fin de la Revolución de 1979, que paralizó la economía iraní y que llevó a un punto crítico las relaciones de Irán con Occidente. La compañía francesa Framatome, subsidiaria de Areva, también se retiró. En 1984, Kraftwerk Union hizo una cotización para ver si podía reaunudar su participación en el proyecto, aunque, obviamente, se rehusó a hacerlo mientras durara la Primera Guerra del Golfo. En abril del mismo año, el portavoz del Departamento de Estado de EE.UU. declaró: "Creemos que tomaría al menos de dos a tres años completar la construcción de los reactores en Bushehr." El portavoz agregó que los reactores de agua a presión de Bushehr "no son


particularmente adecuados para un programa de armamentos" y que "Además, no tenemos evidencia de la construcción iraní de otras facilidades necesarias para separar plutonio de combustible de reactor consumido." Los reactores nucleares de Bushehr fueron dañados por varios ataques aéreos iraquíes entre el 24 de marzo de 1984 y 1988, razón por la cual el programa nuclear se detuvo. En 1990, Irán empezó a buscar nuevos socios para su programa nuclear; sin embargo, debido a un clima político distinto y por las sanciones punitivas estadounidenses, Irán contó con pocos candidatos. Según la portavoz de la OIEA, Melissa Fleming, los inspectores de esa entidad visitaron las minas de uranio de Irán en 1992. En 1995 Irán firmó un contrato con Rusia para reanudar la construcción de la parcialmente completa planta de Bushehr, instalando en el ya existente edificio Bushehr I un reactor de agua a presión VVER-1000 de 915 megavatios, cuya finalización se espera para el año 2007. No existen planes actuales para completar el reactor Bushehr II. Al año siguiente EE.UU. trató, sin éxito, impedir a China la venta de una planta de conversión a Irán. China también proveyó a Irán del gas necesario para probar el proceso de enriquecimiento de uranio. Del año 2000 al 2006 UE-3 encabezado por Frank-Walter Steinmeier (enero de 2006). El 14 de agosto de 2002, Alireza Jafarzadeh, un prominente disidente iraní, reveló la existencia de dos sitios nucleares desconocidos: una facilidad de enriquecimiento de uranio en Natanz (parte de la cual está bajo tierra), y una facilidad de agua pesada en Arak. Según el acuerdo de seguridad de Irán con la OIEA, vigente en ese entonces, se declaraba que "Irán no está obligado a permitir inspecciones de la OIEA a una nueva facilidad nuclear hasta seis meses antes de que material nuclear haya sido introducido en la misma"; es más, Irán no estaba obligado siquiera a informar a la OIEA de la existencia de la facilidad hasta entonces, un punto concedido por el Reino Unido en la reunión de la Junta de Gobernadores de marzo de 2003. Esa cláusula de "seis meses" era una parte estándar de todos los acuerdos de seguridad de la OIEA. Aun así, Irán permitió inspecciones de las facilidades por la OIEA, según el Protocolo Adicional, y la OIEA concluyó que las facilidades no estaban relacionadas con ningún programa secreto de armas nucleares.20 Sin embargo, Irán fue obligado a informar a la OIEA sobre su importación de uranio desde China y su consiguiente uso de ese material en actividades de conversión y enriquecimiento de uranio. También fue obligado a reportar a la OIEA experimentos con la separación de plutonio. Una vasta lista de violaciones específicas al NPT por parte de Irán está incluida en el reporte de noviembre de 2004 de la OIEA sobre el programa nuclear iraní. El 14 de noviembre de 2004, el jefe negociador iraní anunció una suspensión voluntaria y temporal del programa iraní de enriquecimiento (hay que aclarar que el enriquecimiento de uranio no es una violación al NPT) tras la presión del Reino Unido, Francia y Alemania, quienes actuaban en nombre de la Unión Europea (UE), conocida en este contexto como UE-3. Se especuló en ese entonces que esta medida fue tomada para crear confianza en Occidente, y continuaría por un período razonable de tiempo. El 24 de noviembre Irán buscó renegociar los términos de su acuerdo con la UE para excluir unos equipos del mismo, y así emplearlos en trabajos de investigación. Esta solicitud fue abandonada cuatro días después. Los días 8 y 10 de agosto de 2005, el gobierno iraní reanudó su conversión de uranio en la facilidad de Esfahan, sólo cinco días después de la elección de Mahmud Ahmadineyad como presidente, supuestamente mientras seguía vigente la suspensión de actividades de enriquecimiento. Esto motivó a la Unión Europea a presionar a la OIEA para que llevaran el caso del programa nuclear de Irán ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el 19 de septiembre de 2005. En enero de 2006, James Risen, un reportero del New York Times, aseguró en su libro State of War que, en febrero de 2000, una operación secreta estadounidense, llamada Operation Merlin había producido para el gobierno estadounidense resultados adversos. Según Risen, originalmente estaba destinada a proveer a Irán un diseño defectuoso para construir un arma nuclear, con la intención de retrasar el supuesto programa nuclear iraní; pero en realidad, el plan quizá aceleró el programa nuclear iraní al suministrar información útil, una vez que los defectos fueran identificados.21 En todo caso, el gobierno norteamericano no ha reconocido la existencia de dicha operación. Irán: la crisis nuclear y la bolsa petrolera Alberto Cruz Rebelión/Igadi


El mundo sigue entretenido con la cuestión nuclear iraní, más ahora que el Alto Representante de la UE para la Política Exterior, Javier Solana, ha entregado a las autoridades iraníes la propuesta de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, más Alemania, para incentivar a Irán para que abandone su programa de enriquecimiento de uranio y en la que se incluye, como era previsible (1), una oferta para que esa fase se haga a escala reducida, en una planta experimental y bajo control internacional dentro del territorio iraní. El pasado día 5 de junio, casi en el mismo momento en que se producía la visita de Solana a Teherán, el país persa anunciaba –algo que ha pasado desapercibido- la apertura de la zona de libre cambio en la isla de Kish, el paso crucial para que la bolsa petrolera que viene funcionando de forma experimental desde hace un tiempo, y que se anunció de forma oficial el pasado 20 de marzo, coincidiendo con el comienzo del año persa, comience a ser operativa. Dos compañías europeas, Total-Fina-Elf (Francia) y Agip (Italia) ya tienen allí sus oficinas regionales (2) puesto que consideran que la bolsa de Kish se convertirá en el quinto mercado del petróleo, después de los de Nueva York, Londres, Singapur y Tokio. La iniciativa surge casi en paralelo al anuncio de Noruega de que está estudiando la posibilidad de crear su propia bolsa petrolera en euros. De ser así, quitaría mercado a Londres, cuyo peso está decreciendo puesto que la producción británica de petróleo no deja de caer desde el año 2005. El capital inicial con que se abre la bolsa iraní (Iranian Oil Bourse) es de 2.000 millones de dólares –sí, dólares, aunque la pretensión iraní es que la bolsa comience a utilizar el euro como moneda de cambio aunque no a medio plazo- y se está en la fase de captación de clientes. Por el momento, Irán no va a dar el paso de cambiar el patrón referencial del petróleo al euro a la espera de ver cómo se resuelve el contencioso, artificial, sobre la cuestión nuclear. De dar el paso, en unos momentos en los que también Rusia ha anunciado la conversión del rublo en moneda de transacciones internacionales para el 1 de julio –especialmente en el comercio del petróleo y del gas- (3), la estabilidad del dólar como moneda de referencia en la economía mundial tiene sus días contados. Las exportaciones de petróleo de Rusia suponen el 15’2% del total mundial, mientras que las de Irán se sitúan en el 5’8%. Si a ellas se suma Venezuela (5’4%), que en la reciente cumbre de la OPEC celebrada en Caracas expresó su deseo de sustituir el dólar por el euro, la cuarta parte del mercado del petróleo y del gas se movería en euros. Por el momento, la bolsa iraní es la que va más avanzada, la de Rusia se adelanta respecto a la fecha inicial de 2007 y lo de Venezuela no es más que una forma de presión sobre EEUU ante las constantes amenazas que se vierten desde la Administración Bush contra el gobierno de Hugo Chávez. Pero ahí están como posibilidad de desestabilización económica de EEUU. E Irán juega a ello, consciente que está en una posición de fuerza. El ministro del Petróleo, Mohammad Javad Assemipour, ha dicho que “por ahora”, el comercio del petróleo se hará en dólares pero que la intención de comercio de Irán con los países de la región y de Asia es que sea en euros. La mención a Asia es importante, porque si China e India entran en la bolsa iraní –y este país ha participado, con la categoría de observador, en la Organización de Cooperación de Shangai (4), que se celebró en esta ciudad la semana pasada,- se habrá dado el golpe de gracia al dólar. En la actualidad el 68% del comercio internacional del petróleo se realiza en dólares, por lo que si llegase a bajar sólo un diez por ciento, EEUU entraría en una fase de depresión económica que no tendría nada que envidiar a la de principios del siglo XX. Tal vez ahí esté el énfasis que pone EEUU, y una parte de Europa, en las sanciones económicas a Irán si no pone fin a su programa de enriquecimiento de uranio. A buen seguro, en esa amenaza de sanciones estará la prohibición a los bancos occidentales de aceptar ningún tipo de transacción con los bancos iraníes, con lo que se dificultaría el desarrollo y éxito de la bolsa petrolera. Prestigio e influencia La defensa del derecho de Irán a desarrollar su programa nuclear, a parte de que cumple los requisitos del Tratado de No Proliferación, encierra también una búsqueda de prestigio e influencia regional. Irán busca ser considerado el factor imprescindible en esa zona del mundo, un papel que hasta el año 1990 –con la primera guerra del Golfo- jugaba Iraq. Y lo hace basado en dos importantes bazas: por una parte, la influencia que está ejerciendo en Iraq, y que ha logrado convertir en un quebradero de cabeza para las tropas ocupantes lideradas por EEUU. Hoy se puede decir sin miedo a equivocarse que Irán ha sido el principal beneficiario de la invasión de Iraq. Si antes de la invasión de marzo de 2003 Iraq era el contrapeso suní al pretendido expansionismo shií en la zona, hoy la influencia iraní es mayor que nunca en Iraq y más allá. Por otra parte, está el impresionante crecimiento económico que alcanza el 6’2% anual. Las


exportaciones de petróleo y gas (éstas últimas aún incipientes) han pasado de 23.000 millones de dólares a 55.000 millones en sólo dos años como consecuencia de los elevados precios del barril de petróleo y las reservas monetarias en moneda extranjera se sitúan a día de hoy en los 47.000 millones de dólares, el doble de la deuda externa, aunque las estimaciones son que termine el año 2006 con unas reservas de 62.000 millones de dólares. Como pasa siempre, las cifras nunca son a gusto de todos. El Banco Mundial estima que “pese al crecimiento de los últimos años, la renta per cápita sigue estando un 30% por debajo de lo que era a mediados de los años 70” [cuando se produjo la revolución islámica] (5). Lo que no dice el BM es que desde entonces Irán ha estado sometido a un serio embargo y sanciones impuestas por EEUU de forma unilateral desde hace ya 27 años, el tiempo que lleva la revolución islámica en el poder, y que durante ocho años, de 1980 a 1988 Irán sostuvo una costosísima guerra, en vidas y en economía, desencadenada por Iraq con el beneplácito de occidente y el resto de regímenes árabes para frenar el efecto expansivo de la revolución islámica en la zona. Lo que sí es inobjetable es que en los últimos años el crecimiento económico iraní ha sido sólido, aunque aún hay muchas fallas por resolver, como el alto índice de desempleo (oficialmente en el 10’3% aunque puede que se sitúe al menos en el doble), la salida del país de jóvenes para trabajar en los países vecinos y… la dependencia de la importación de gasolina. Resulta curioso que uno de los principales productores de petróleo tenga que importar cerca del 40% del total de la gasolina que consume, especialmente de los países árabes vecinos aunque también de Venezuela. Como no es descartable que en la amenaza de sanciones se incluya el embargo de la exportación de productos refinados del petróleo hacia Irán, las autoridades de este país han decidido anticiparse y ya han anunciado el establecimiento de planes para racionar la gasolina a partir de septiembre de este año. Incentivar los conflictos Los iraníes, que compran la gasolina a un precio ridículo (7 céntimos de euro el litro), no verían con buenos ojos una situación de escasez, con lo que se crearía un caldo de cultivo propicio para ese tan anhelado por occidente “despertar” de la sociedad iraní que suponga el derrocamiento del gobierno islámico. Mientras esa ocasión llega, los países occidentales alientan los conflictos étnicos en regiones como Baluchistán (6), Azerbaiyán y Juzestán. En esta última, de población mayoritaria árabe y donde se asienta el mayor porcentaje de reservas petrolíferas de Irán, se han venido produciendo atentados y es evidente la labor de los servicios secretos occidentales, especialmente los británicos. El episodio de la detención de dos soldados británicos –posteriormente liberados por la fuerza por las tropas de su país- por parte de la policía iraquí cuando iban a cometer atentados en la ciudad de Basora es algo más que una anécdota de la implicación de los servicios secretos occidentales en Irán. En Azerbaiyán es la propia torpeza iraní con la lengua azerí la que ha alentado una serie de protestas que se han extendido recientemente en al menos cinco ciudades, Tabriz, Urumieh, Ardebil, Maragheh, y Zanjan. No obstante, Irán acusa a Turquía de estar detrás de estas protestas en un intento de recuperar su papel en la zona, muy debilitado tras la invasión de Iraq por EEUU y otros países. Para el 70% de la población turca, EEUU es una amenaza mayor que la que supone cualquier otro país, incluyendo Irán. En su mal momento, el primer ministro turco, Recep Erdogan, ha optado por echar una mano a su tradicional padrino, EEUU, agitando el avispero iraní. El conflicto en Baluchistán es mayoritariamente religioso, puesto que la mayoría de la población es suní. Aquí actúa una organización denominada “Soldados de Alá” que viene realizando acciones armadas desde hace tiempo. El pasado 14 de mayo se produjo un ataque contra varios vehículos que causó 12 muertos. En la reivindicación, los “Soldados de Alá” argumentaron que eran personal militar, mientras que los iraníes dijeron que todos eran civiles. Todas estas cuestiones hay que tenerlas en cuenta a la hora de hablar del conflicto nuclear iraní. Tanto que los “iranólogos” consideran que Irán está dispuesto a responder de la misma manera, fomentando rebeliones de las comunidades musulmanas shiíes en todo Oriente Medio. Junto al caso de Hizbulá en Líbano, del que ya se ha hablado en estas páginas (7), se menciona a dos países, Arabia Saudí, donde esta comunidad es importante en una de las regiones más ricas en petróleo, y en Bahrein. Esta última posibilidad, Bahrein, crea gran desasosiego en EEUU puesto que en este país está ubicada la jefatura de la quinta flota de la marina de guerra, la que tiene a su cargo la “defensa” del estrecho de Ormuz, por donde circula el 40% de todo el comercio de petróleo a nivel mundial. En caso de amenaza de guerra Irán, como ya hizo en la guerra con Iraq, podría cerrar este estratégico paso. Pero hay una diferencia con respecto a lo sucedido hace 20 años: entonces Irán tenía un ejército débil y el cierre sólo fue eficaz unos días, mientras que ahora el ejército iraní está bien equipado y


entrenado. Las maniobras y exhibiciones que realizó en los meses de marzo y abril son una clara advertencia de su capacidad militar. Lula no cede y apuesta por negociar con Irán El presidente brasileño asegura que “no es prudente arrinconar a Irán contra la pared” tras la visita a Brasilia de Hillary Clinton que defendió la aplicación de sanciones a Teherán por su programa nuclear. La secretaria de Estado estadounidense y Lula también conversaron sobre la política de Barack Obama en la región y la cumbre sobre el clima de México. A pesar del acercamiento diplomático de los últimos meses, persisten diferencias entre Washington y Brasilia y este miércoles se puso de manifiesto con el programa nuclear iraní. Brasil, actualmente miembro temporal del Consejo de Seguridad de la ONU, no cedió a las presiones de Hillary Clinton de visita en el país como parte de su gira por la región y apostó por seguir con la vía de la negociación. El presidente Lula da Silva defendió el uso de energía nuclear por parte de Irán con fines civiles. En el “caso de que Irán quiera ir más allá de lo que dice nuestra Constitución … no podremos estar de acuerdo con eso”, sentenció Lula y es que la carta magna brasileña prohíbe el uso militar de tecnología nuclear. Postura completamente opuesta a la de Estados Unidos. Hillary Clinton, tras reunirse con su par brasileño Celso Amorim, aprovechó una rueda de prensa para reiterar la visión de Washington, sólo la aplicación de sanciones por parte del Consejo de Seguridad de la ONU pueden forzar a los iraníes al diálogo. “Una vez que la comunidad internacional se exprese, envíe un mensaje claro, mediante una resolución, los iraníes van a negociar”, dijo Clinton que no consiguió convencer a Lula para que respaldara a Estados Unidos en el espinoso dossier nuclear iraní a pesar del último informe de la Agencia Internacional de la Energía Atómica que señala que hay “evidencias” sobre la intención de Teherán de “desarrollar armamento nuclear”. Brasil se muestra confiado y es partidario de continuar el diálogo con Irán. Un mismo objetivo con dos métodos muy diferentes para garantizar que el programa nuclear iraní sea exclusivamente civil. http://www.espanol.rfi.fr/americas/20100304-lula-no-cede-y-apuesta-por-negociar-con-iran Brasil, Venezuela e Irán Tras la segunda invasión norteamericana a Irak -y el caos por ella provocado-, Irán se transformó en potencia regional, para preocupación de muchos, incluido el mundo árabe. Pero, en rigor, su ambición (como la de algunos otros países) no termina allí. Irán procura ser una pieza central en la nueva estructura del poder mundial, más allá de su propia región. Todo en Irán está al servicio de ese objetivo geopolítico. Todo le es funcional. Tanto el programa nuclear iraní, cuya marcha no se detiene y desafía los esfuerzos de la comunidad internacional, como el apoyo iraní a los movimientos terroristas que desequilibran y paralizan a Medio Oriente. También es funcional a ese objetivo la siembra permanente de odio a Estados Unidos. Con improperios y bravuconadas, se ponen a prueba sus límites y su paciencia, haciéndolo aparecer como un gigante sin dientes. Así, Irán y otros procuran aprovechar la crisis económica, política y hasta existencial de los norteamericanos. La pretensión iraní de ser una potencia nuclear cueste lo que cueste apunta a aumentar su propia estatura y presencia internacional. En parte, porque los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad son potencias. Y en parte, también, porque la India, Israel y Paquistán aumentaron su influencia después de haber ingresado irregularmente en el club nuclear. El caso de Corea del Norte es patológico y, por ello, algo distinto. Por todo esto, el futuro del Tratado de No Proliferación parece incierto. No sorprende, entonces, que el mesiánico presidente Mahmoud Ahmadinejad haya anunciado, algo temprano, que su país ha enriquecido uranio al 20%, razón por la cual ?según él? debe ser tenido como la décima potencia nuclear. Esto a pesar de que otras altas voces oficiales, como la del propio líder de la teocracia iraní, el ayatollah Khamenei, siguen


sosteniendo que Irán no busca producir armas atómicas, porque ello estaría prohibido por el islam, lo que pocos creen. El vocero del Parlamento iraní acaba de declarar, en Japón, que Irán desea estar en la misma posición que ese país. Esto es: contar con la posibilidad de producir armas atómicas y, pese a ello, no hacerlo. Pero es obvio que hay una distancia en materia de confiabilidad. El permanente ataque iraní a los Estados Unidos y a la Unión Europea apunta a dejar en evidencia que ambos han dejado de tener en sus exclusivas manos el timón del poder en un mundo que ha entrado en un proceso de desoccidentalización. Por eso, Irán se esfuerza en alejarlos de Rusia y de China, para así neutralizar las sanciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, demostrar que la concentración del poder en pocas manos ha dejado de ser una realidad y seguir presionando, desde la paranoia, con su amenaza existencial a Israel. En ese escenario cambiante se inscribe el aumento de la presencia iraní en América latina, de la mano del discurso incendiario de Hugo Chávez, ahora acompañado por las actitudes de tono contemporizador hacia Irán, adoptadas por el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva. Ambos líderes latinoamericanos, con sus propias modalidades, parecen compartir una misma visión del futuro con Irán. Utilizan, a su manera, herramientas de acción con algunas similitudes. Se mueven con tácticas que tienen sus paralelos, aunque en función de sus propios intereses. En el caso de Brasil, existe la importante y sabia exclusión del apoyo al terrorismo, seguramente consecuencia no sólo de convicciones, sino de su interés estratégico de llegar a ser, pronto, miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. El problema de la visión de futuro antes descripta es que Estados Unidos, aunque afectado por la crisis y aferrado a la búsqueda de un prudente equilibrio, está lejos de haber renunciado a su aspiración de liderazgo. Para preservar esa posibilidad puede tener que mostrar que es capaz de afrontar los desafíos, que van en aumento, en intensidad y número. Y esto supone que la eventualidad de conflicto esté flotando en el aire. El actual gobierno de nuestro país, si pudiera, presumiblemente se enrolaría de lleno en la línea proiraní. Sin embargo, los atentados terroristas de 1994 obran como barrera de contención que no permite, por razones locales, acollarar los desplantes discursivos con acción concreta en la misma dirección. Un reciente estudio del Woodrow Wilson Center sobre la presencia de Irán en la región comienza a mostrar cuán extendida es esta nueva realidad, particularmente en las naciones que componen el llamado "eje bolivariano". Los iraníes no necesitan visa alguna para ingresar en Bolivia y a Venezuela. Irán y Venezuela colaboran activamente en el capítulo nuclear. Desde 2005, Irán abrió seis nuevas embajadas en nuestra región, que se suman a las cinco anteriores. Centenares de funcionarios y estudiantes bolivianos, nicaragüenses, ecuatorianos y salvadoreños se entrenan ahora en Irán. En Caracas, dos bancos iraníes, el Banco Nacional de Desarrollo (con participación del Toseyeh Saderat Bank de Irán) y el Banco Binacional Iraní-Venezolano, operan activamente en el mercado local, alimentando sospechas de que así se eluden las sanciones financieras impuestas a Irán. Desde marzo de 2008 hay vuelos directos entre Caracas y Teherán. El comercio latinoamericano con Irán crece fuertemente. Se triplicó entre 2007 y 2008. En pocos años, Irán se ha convertido en un socio comercial activo de algunos gobiernos de la región. China parece, por el momento, preferir administrar los riesgos desde el diálogo. Mientras tanto, respecto de Irán, aumenta significativamente sus inversiones en el sector energético. Y, a cambio de petróleo, ofrece protección política. Preocupa que en los últimos meses hayan aparecido grietas en la relación de China con Occidente y hasta con vecinos en su propia área de influencia. No deja de ser probable que la acelerada marcha de China hacia una posición de liderazgo no esté exenta de resistencias, no sólo en Occidente. Queda visto que Brasil, Irán y Venezuela parecen, a grandes rasgos, compartir una misma visión del proceso de cambio en que, según creen, está sumergido el mundo. En esa visión común, la decadencia de Occidente es un supuesto por el que los tres apuestan. Todos, cual gladiadores alimentados por el revisionismo, procuran una ubicación y presencia privilegiadas en la nueva realidad que va apareciendo lentamente en el tablero de dibujo. Por esto, quizá, la sensación de que hay, entre ellos, visiones y hasta algunas reacciones paralelas, a pesar de las diferencias esenciales que los separan. De fondo y de estilo. …http://npsglobal.org/esp/component/content/article/151-analisis/902-brasil-venezuela-e-iran.html



Programa nuclear de iran