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Al rescate de la iden

La Asociación Pérez Enríquez luchó en la década Los Silos, así como preservar el patrimonio

E

l avance y el progreso no son sinónimos de acabar con lo antiguo y viejo. Eso es lo que pensaron un amplio grupo de jóvenes ─y no tan jóvenes─ de Los Silos cuando, allá por 1980, el alcalde socialista Gaspar Sierra planeó una serie de cambios radicales para modernizar el municipio, como eliminar los adoquines de las calles del casco histórico, asfaltar la pista del Monte del Agua y Pasos o derribar el antiguo convento de San Sebastián, construido en el siglo XVII. Salvar el Monte del Agua puso los cimientos para la creación de un colectivo que, tras impedir también el derribo del exconvento de las monjas bernardas, se constituyó en 1980 como Asociación Pérez Enríquez, tomando el nombre del fundador del propio convento. Años después de aquella época, reunimos a una parte de la esencia de la Asociación durante el período de publicación de su revista, Gaceta de Daute, para conversar y reflexionar sobre lo que supuso su actividad cultural en el pueblo y en la comarca de la Isla Baja. Casualmente, los siete ejercen, o han ejercido, la docencia. Antonio Lorenzo, una eminencia en el ámbito de la lingüística canaria, fue el artífice de reunir a esos jóvenes inquietos para constituir la Asociación Pérez Enríquez. El expresidente de la Academia Canaria de la Lengua recuerda que, por aquella época, la gente de Los Silos se dividía entre los votantes socialistas y los que no lo eran. “Más que votantes del PSOE, gasparistas”,

precisa Mario Ramos, director del Centro del Profesorado Norte de Tenerife. La crispación en el pueblo se acrecentó cuando se consiguió paralizar la demolición del exconvento de San Sebastián. “Gaspar Sierra decía que Antonio nos manejaba a nivel político porque quería crear un partido canario independentista”, señala Carmen María Acosta, maestra de infantil. Unos años más tarde, en 1984, ve la luz Gaceta de Daute, de la que se publicaron cuatro números hasta 1990. El nombre de la revista, que surgió como órgano de expresión cultural de la Asociación, hacía referencia a unos de los primeros periódicos de la historia de Canarias, nacido durante la visita de los miembros de la Tertulia de Nava a la Hacienda de Daute en 1765 y coordinado por el clérigo José de Viera y Clavijo. El historiador José Miguel Rodríguez recalca que, más que centrarse en el ámbito local, la Gaceta pretendía tratar sus artículos “desde un punto de vista regional, al igual que los tertulianos de Nava tenían una visión universal de sus ideas”. Los diferentes números de la revista no tuvieron mucho éxito en Los Silos, pero sí en municipios vecinos como Garachico o Buenavista del Norte, donde eran subvencionados por sus Ayuntamientos. Ernesto Rodríguez Abad (ausente durante la entrevista por motivos laborales) opina que en esa segunda fase de la Asocia-


ntidad de un pueblo

a de 1980 por recuperar la historia y cultura de o medioambiental de la comarca de Daute

ción se perdió contacto con el pueblo. “Quizá debimos trabajar más unidos a los centros educativos”, apunta quien fuera presidente de Pérez Enríquez y actual director del Festival Internacional del Cuento de Los Silos. Para María del Carmen Ramos, licenciada en Filología Hispánica, aunque la Gaceta no gozara de la relevancia deseada en ese momento, “fue importante porque el mensaje de que el pueblo de Los Silos tenía un valor histórico y cultural fue calando”. A raíz de las cuestiones culturales que los componentes de Pérez Enríquez ponían sobre la mesa, fueron saliendo otros temas de relevancia social. Vicente Lucía destaca la lucha por la preservación del patrimonio medioambiental. El doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad de La Laguna re-

cuerda especialmente la organización de las Jornadas Medioambientales Isla Baja, donde en una de ellas se defendió la protección de la Punta de Teno. En las mismas, presentaron un informe donde se advertía del preocupante incremento de visitantes a causa del asfaltado de la vía. “Estuvimos durante toda Semana Santa apuntando las matrículas de cada coche que llegaba a Teno”, indica Candelaria Dávila, licenciada en Historia. Pero nada es eterno. Por eso, ya con los principales objetivos conseguidos y con ese grupo de silenses entrando de lleno en su vida laboral y familiar, la Asociación Pérez Enríquez fue diluyéndose poco a poco hasta desaparecer, permaneciendo en el olvido de los vecinos de la Isla Baja o, en el caso de los más jóvenes, en el casi total desconocimiento. Vicente Lucía, José Miguel Rodríguez y Antonio Lorenzo contemplan las ruinas de la Hacienda de Daute. Escanea el código QR para saber más sobre ella y las Gacetas de Viera.

Texto, fotografías y vídeo: Daniel Pinelo

"Pérez Enríquez" - ULL Periodismo  

Recordamos la labor de la asociación que luchó por conservar la identidad cultural y medioambiental de Los Silos y su comarca. Proyecto para...