En los intrincados laberintos del alma y de la mente suelen suceder extraños acontecimientos.En sus tibias habitaciones moran personajes
conocidos y criaturas fantasmales que nos susurran secretos oprobiosos y cuentos de maravilla.Tropezamos, a veces, con objetos incomprensibles, accesorios inútiles, confusos sobreentendidos.Pero todo, todo, nos nutre y conforma esa madeja de sueños, temores, rencores y anhelos que ayudan a sostener ese conjunto de huesos y músculos, ese collage sin el cual sólo seríamos un amasijo de células inertes.