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Aprender a tomar decisiones "El sexo forma parte de la naturaleza. Y yo me llevo de maravilla con la naturaleza." (Marilyn Monroe) Anterior mente se tenía la concepción que los adolescentes no tenían la madurez suficiente en las habilidades de razonamiento (Piaget e Inhelder, 1975), pero según el “Modelo del Sistema Dual” la dificultad de los adolescentes para tomar decisiones adecuadas no radica exactamente en su inmadurez cognitiva, sino en el desequilibrio entre el procesamiento emocional y racional de las situaciones (Steinberg, 2009). Citado por (Cognitiva, s.f.). Este período de la vida conlleva grandes cambios, desde el punto de vista biológico y profundas transformaciones psicológicas (Alba, 2010), donde Mendoza et al. (2012) afirman que, el inicio de la actividad sexual en adolescentes es cada vez más precoz, resultando llamativo que esto se ha asociado con conductas y prácticas de riesgo, la promiscuidad, las relaciones sexuales grupales y el intercambio de parejas, el aborto, ente otros (Benítez & Rueda, 2007; Mendoza et al., 2012; Acosta et al., 2010; Uribe & Orcasita, 2009) citado por (Muñetón, M, Pinzón, M, y Vergara, A., 2014). Pero, ¿cuál es la diferencia entre la sexualidad Y el ejercicio de la sexualidad humana? La sexualidad es un término que ha tenido evolución a través de la historia del ser humano, pues es algo dinámico que tiene diversas dimensiones, como; la biológica, psicológica, social y ética legal (Velázquez, 2013). Éste mismo autor da a conocer que la Organización Mundial de la Salud (OMS), define la sexualidad humana como: Un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vivencia y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos,

creencias, actitudes, valores, conductas,

interpersonales.

prácticas,

papeles

y

relaciones

Como lo menciona Maurice Merleau Ponty, “Hablar de sexualidad humana

es hablar de la esencia misma del ser humano” (1975).


Mientras que el ejercicio o actividad de la sexualidad, es definida como una experiencia conductual de la sexualidad personal, donde el componente erótico de la sexualidad es el más evidente (Velázquez, S. 2013). Correspondiendo a esto, Ianantuoni (2008) indica que las prácticas sexuales se definen como “patrones de actividad sexual presentados por individuos o comunidades con suficiente consistencia para ser predecibles”. Estos patrones pueden tener connotaciones positivas o negativas en función de las consecuencias que le puedan acarrear a los integrantes de determinado grupo social citado por (Muñetón, Pinzón, y Vergara, 2014). Muy pocos se resisten a una práctica tan placentera como esta. Cada persona tiene derecho a decidir qué hacer y cuando hacerlo (en este caso de su práctica sexual), dado que los sentimientos y la respuesta emocional inunda cada determinación que la vida sitúa en el camino. La subjetividad que cada individuo lo impulsa a general respuestas dependiendo de sus gustos o disgustos, religión, raza, sexo etc. Es innegable que la toma de decisiones indicada por Antonio Dalmasio también está implícita es todo esto, donde las representaciones a través de imágenes son sentidas o producen alguna sensación controlada por el sujeto por medio de algo que se llama pensamiento (Monserrat, 2003), además, que estas representaciones emocionales anticipan las potenciales recompensas y castigos asociados a cada una de las opciones de respuesta (Bechara et al., 2000) citado por (Márquez, Salguero y Alameda, 2013). Por medio de estas representaciones, cada individuo se podrá ver en un futuro, teniendo como base imágenes o información recibida por medio de sus diversos receptores sensoriales, los que ha guardado en su memoria a través del tiempo, y que sobresalen en el momento de la toma de una decisión, formando en su mente diferentes escenarios que tenga como disyuntiva, tomando alguna elección llevado por la emoción, y que ciertamente solo la vida le dirá si fue la acertada o fue otro paso para acceder a lo que quería en realidad. La finalidad de este escrito, no es fallar a favor o en contra de que los adolescentes inicien o no su actividad sexual a temprana edad. Es el hecho de que conozcan que tienen muchas opciones para lograr acceder a una saludable vida sexual, solo deben conocer los escenarios necesarios para tener claro todas aquellas consecuencias que puede conllevar tomar una decisión.


Referencias Alba, L. H. (2010). Salud de la adolescencia en Colombia: bases para una medicina de prevención. Universitas Médica, 51(1), 29-42. Cognitiva, C. Toma de decisiones en la adolescencia: Entre la razón y la emoción Márquez, M., Salguero, P., Paíno, S., & Alameda, J. R. (2013). La hipótesis del Marcador Somático y su nivel de incidencia en el proceso de toma de decisiones. REMA, 18(1), 1736. Monserrat, J. (2003). Teoría de la mente en Antonio R. Damasio. Pensamiento, 59(2003), 177213. Muñetón, M. J. B., Pinzón, M. A. V., & Vergara, A. R. T. (2014). Behaviors and unsafe sex in adolescence. Psicología desde el Caribe, 31(2).

Velázquez Cortes, S. (2013). Sexualidad responsable.

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