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OPINIÓN Guo Cunhai - Inst. de Estudios Latinoamericanos/CASS

Diplomacia humanista El vigoroso desarrollo de la diplomacia china hacia América Latina creó una oportunidad para la diplomacia de las humanidades, impulsando de un modo sin precedentes la velocidad, la amplitud y profundidad de los intercambios no gubernamentales. Se ven cada vez más las siguientes tendencias. 1) El campo de la comunicación se amplía día a día y la frecuencia de la interacción se institucionaliza cada vez más. La política exterior china hacia América Latina experimentó un proceso de cambio gradual de una orientación política a una económica y comercial. Y así se produjo un cambio similar en la diplomacia humana entre China y América Latina: la transición de un compromiso gubernamental único o semioficial, o un solo intercambio no gubernamental centrado en una cooperación política o económica mayor a la colaboración más amplia que realiza un gran grado de cobertura. 2) Una diversificación que se manifiesta sobre todo por grupos

industriales, universidades y otras instituciones educativas o de investigación, culturales, grupos chinos en el extranjero y multinacionales, etc. con nuevos actores en la nueva era de la diplomacia humanista entre China y América Latina. 3) Los jóvenes son un nuevo motor de la diplomacia cultural, apasionados, enérgicos y vigorosos, de mente más abierta y más deseosos de comprender y reconocer el mundo externo. A lo largo de la última década, especialmente en el desarrollo en el último año, se puede encontrar en términos de intercambios no gubernamentales y en el efecto práctico del mecanismo que todavía hay mucho margen de mejora, sobre todo comparando con otras regiones. En el período actual, aunque hay muchos intercambios humanos y diplomáticos coloridos entre China y América Latina, a menudo “luchan entre sí” y presentan una tendencia fragmentada de desarrollo. Por ejemplo, diferentes agencias en China y la misma organización en América Latina llevan

desandar el tremendo nivel de inversiones, relación financiera ni volumen de comercio al que condujo, hace ya varios años, la decisión de los estrategas orientales de trabajar una agenda omnidireccional al sur del Río Bravo, esa riquísima pieza geopolítica y de negocios del planeta que EE.UU. juzgó siempre como su “patio trasero”. Tal interés choca con el que representan varios altos funcionarios de Trump (vicepresidente, ministro de Defensa, jefe del Comando Sur y otros) que han venido a patrullar el área. Se espera que Xi vuelva ahora a la Argentina para la cumbre del G-20, un gran desafío para el gobierno de Macri sobre el cual, en la anterior edición de Dang Dai, hubo notas del sherpa argentino Pedro Villagra Delgado, el ex canciller Jorge Taiana y otros expertos. Vendrán 35 líderes (los

20 –entre ellos se espera a jugadores de la talla de Trump, Vladimir Putin o Angela Merkel– más los de la Unión Europea e invitados especiales) y habrá también marchas paralelas y críticas al curso de la gobernanza y la globalización actuales, aunque el gobierno argentino confía en que la infraestructura y el vallado de Costa Salguero serán suficientemente seguros como para garantizar éxito, al menos la foto de rigor. Argentina propuso para este G-20 tres ejes temáticos: infraestructura, seguridad alimentaria y futuro del trabajo. Y los tres se asocian con la realidad de China: el primero, a su mega proyecto Nueva Ruta de la Seda o La Franja y la Ruta (OBOR o BRI por su siglas en inglés); el segundo, a la demanda china de alimentos, la mayor oferta –casi la única– que puede hacerle

a cabo una cantidad importante de actividades similares. En segundo lugar, el carácter oficial de la diplomacia de la humanidad todavía domina y, como consecuencia, no se puede activar la vitalidad de la diplomacia puramente humana. Durante mucho tiempo, China ha manejado casi exclusivamente de manera oficial o semioficial la diplomacia latinoamericana. Con contactos cada vez más frecuentes entre los dos lugares, el cuerpo de los intercambios no gubernamentales, el nivel y el contenido van diversificándose, pero el sistema de gestión correspondiente no se encuentra actualizado. Y el grado de injerencia del gobierno sigue siendo fuerte, lo que restringe el pluralismo que debería tener la diplomacia de las humanidades. En base a esto, es necesario “dejar que lo del pueblo pertenezca al pueblo”, es decir, fortalecer la formulación de la norma de intercambios no gubernamentales.

Nota: extractos de un artículo del autor en La Franja y la Ruta. Iniciativa China de Cooperación con América Latina y el Caribe. Ediciones de la UNTdF con apoyo del CIMI (Conicet - Universidad de Shanghail)

Argentina no sólo a China sino a Asia y al mundo en general; y la tercera, al proceso de innovación chino, notable, en materia de nuevas tecnologías. Pero está claro que las discusiones más candentes de este turbulento e incierto 2018 pasan por otro lado, y la guerra comercial está en el medio de la escena, con todas sus estribaciones. El unilateralismo, el proteccionismo o, en otro plano –pero también como consecuencia de un (des)orden global–, la crisis de las migraciones y los refugiados, han generado tensiones y anuncian fuertes debates. Esa enrarecida atmósfera a la que contribuye la política de Trump no sólo hacia China, así como el realineamiento argentino a Washington y al FMI, ¿contaminarán el arco de posibilidades y el diálogo que compartirán Mauricio Macri y Xi Jinping?

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DangDai 23: China en el G-20  

Edición nº23 (Primavera 2018) de la primera revista de intercambio cultural entre Argentina y China

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