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Profetas y reyes Por Elena G. White

El libro profetas y reyes, es un libro maravilloso que contiene la historia del pueblo elegido por Dios. A través de este, puedes ver en múltiples ocasiones muchas de las facetas del carácter sublime de Dios: su compasión infinita, su justicia perfecta, su sabiduría ilimitada, su poder inconmensurable y su amor eterno. Este libro, no es una crónica detallada de esta época, ni una reseña sistemática. El fin de esta obra, es resaltar las grandes lecciones morales que deben aprenderse de los triunfos, las derrotas, las apostasías, el cautiverio y las reformas de Israel, presenta de manera práctica la ayuda que proporciona al alma estas lecciones en momentos difíciles y muestran la plenitud del amor y la misericordia de Dios, en todo su trato con un pueblo obstinado y dominado por el espíritu de contradicción. Podemos ver en este libro, desde un Salomón que desde su juventud hizo la misma decisión que David su padre, de ser un hombre fiel, y durante muchos años anduvo con integridad y rindió estricta obediencia a los mandamientos de Dios. Pude leer con gran admiración el hecho de que Salomón sobre todos los bienes terrenales, el deseaba sabiduría y entendimiento para realizar la obra que Dios le había dado. Qué Ejemplo tan extraordinario! Y no puedo dejar de destacar la respuesta de Dios: “Por cuanto hubo este pensamiento en tu corazón y no has pedido riquezas, hacienda, ni honra, ni la vida de tus enemigos; ni tampoco has pedido larga vida, sino que has pedido para ti mismo sabiduría y ciencia, para que puedas juzgar a mi pueblo, he aquí que haré según tu palabra, he aquí que te doy un corazón tan sabio y entendido, que no haya habido otro como tú antes de ti, ni después de ti. Sin duda, una historia para recordar. En este libro, podemos encontrar también, la historia de una niña, a la cual le tocó en la tierra de su cautiverio, servir “a la mujer de Naamán”. Aunque esclava, y muy lejos de su hogar, esa niña fue uno de los testigos de Dios y cumplió inconscientemente el propósito para el cual Dios había escogido a Israel como su pueblo. El testimonio de esta niña, pudo ayudar a esta familia a salvarse, no solo de la lepra sino a salvar sus almas para Dios. Esta niña pudo haberse comportado de manera incorrecta, después de todo, estaba lejos de su hogar, podía estar enojada con la vida y con Dios, pero ella eligió poner en alto el nombre de su pueblo y el nombre de Dios. ¡Cuán grande ejemplo! Pero no todo en este libro son historias felices, puedes leer en este libro muchas ocasiones en que el pueblo se alejó de Dios, ocasiones en las que Dios tuvo que tomar decisiones drásticas y terribles, pero estas medidas fueron para corregirlos y volverlos a él. Y es que en esta obra, pude aprender que Dios nos habla con amor, nos busca con paciencia aunque


constantemente el hombre se aleja de Dios, el con su amor, lento para la ira y grande en misericordia, nos vuelve a llamar. Y es que nunca estamos tan lejos para que su amor nos alcance; ése amor que a veces tiene que castigar y reprender o incluso hacernos sufrir, porque generalmente, es la única forma de hacer que nuestro corazón vuelva a él.


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