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Antología poética de la generación del ochenta Estudio, Selección y Notas de

Andrés Morales

MAGO EDITORES, 2010


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A las promociones posteriores a la generaciรณn de 1987 y a las que estรกn por venir.


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Introducción La presente antología que es, sin duda alguna, injusta (y lo digo sin querer excusarme), llena de falencias y espacios en blanco, plena de errores y gazapos, es, fundamentalmente, un homenaje a los treinta años de la llamada ―Generación de los ochenta‖, denominada también como ―Generación de 1987‖ -según los esquemas académicos-, ―Generación N. N.‖ -según el poeta Aristóteles España-, o ―Generación de la Dictadura‖, entre muchos nombres y, a veces, odiosas clasificaciones. El objetivo principal de este libro se sostiene en el intento por entregar una valoración de la obra de los cuarenta poetas incluidos realizando una ―criba‖1 de sus textos publicados e inéditos y situando la importancia que estos tienen por sí mismos, ya sea en el contexto de su época, ya sea en su propia continuidad coherente o errática y/o en su proyección posterior en las más actuales voces de la poesía chilena. A pesar de llamarse ―antología‖, tal vez la palabra más justa para denominar este libro debiera ser ―muestra‖, pues el número de autores que quedan excluidos del mismo es mucho mayor del número de poetas contenidos. Esto tiene una razón de ser, fuera del posible capricho del antologador, como se verá más adelante en los criterios que imperaron a la hora de seleccionar autores y poemas. A los poetas se les solicitó una selección personal que fuera representativa de su obra; sobre esta ―antología personal‖ el que aquí suscribe realizó un trabajo de búsqueda de lo más representativo de cada uno, agregando, suprimiendo o sustituyendo, según rigurosas normas que hacen prevalecer la calidad por sobre todas las cosas, para que este libro constituyera un real aporte a la historia y a la valoración de la poesía chilena contemporánea2. Cuando ya se han publicado una serie de antologías importantes con algunos errores imperdonables y otros muy perdonables (debido a la corta distancia que medió entre la aparición de las mismas y el objeto estudiado); cuando en el horizonte ya han aparecido, al menos, dos nuevas generaciones poéticas que reclaman su lugar e importancia (autodenominadas o denominadas ―Generación de los noventa‖ o ―del 2002‖ y ―Generación del 2017‖ o ― del Bicentenario‖ o ―post noventa‖, entendiendo con esto que las generaciones ya no tienen un ciclo más lento y pausado como se apreciaba hace algunos años atrás), esta antología, me parece, viene a suplir una carencia importante en el vasto panorama de la poesía chilena, pues es la primera dedicada exclusivamente a esta generación que busca ser estricta desde la perspectiva crítica y que, además, cuenta con la aprobación de los autores en lo que se refiere a los textos seleccionados.

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Entendiendo que aquí no se ha tratado de juzgar a nadie en particular ni a ninguna obra, tendencia o estilo. Ajustándose a los criterios y posibilidades editoriales que mediaron para la aparición de este volumen.


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Como siempre, será el lector el que juzgue la importancia de los poemas y de los poetas aquí reunidos. De nada sirve querer imponer o ―fabricar‖ una generación a partir de una antología como ha ocurrido en otros países de habla castellana (y pienso en aquella pretérita y famosa de José María Castellet, en España). Son los textos, es el espíritu de los mismos, es su abrazo trascendente o nulo el que otorgará el verdadero valor a todas estas palabras, a estas estrofas, a estos versos que pretendieron y pretenden aún cambiar el mundo y, también, construir una estética, a veces común, a veces disonante, en el universo infinito de la poesía.

Andrés Morales Santiago, mayo de 2010


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Criterios de Selección Los criterios de selección que mediaron para incluir o excluir a determinados autores y textos son los siguientes (entendiendo que los criterios básicos y centrales son: el de la intuición intelectual del autor de la antología que busca, en todo momento, la mayor objetividad posible, la honestidad y la compleja ética literaria): 1. La calidad intrínseca de la obra publicada o inédita de un autor determinado. 2. La inclusión de autores nacidos entre 1950 y 1964, salvo tres notables excepciones que publicaron sus obras y las dieron a conocer en la década de los ochenta y que por larga tradición se han asociado a este grupo generacional (Alejandra Basualto, nacida en 1944; Sergio Badilla, nacido en 1947 y Rodrigo Lira, nacido en 1949). 3. La elaboración de un ―corpus‖ de textos seleccionados a partir de las sugerencias de poemas que realizaron los propios autores (se les solicitaron diez poemas equivalentes a diez folios) que aceptaron participar en este libro, además de los que el antologador considera esenciales en la producción de algunos poetas y que éstos, tal vez, no valoran en su justa trascendencia, ya sea dentro de su propia obra, en la época en que fueron publicados o en la proyección que han tenido en generaciones posteriores. 2. La respuesta o ―impacto‖ de estas obras en el contexto de su tiempo tanto para el público lector como para la escasa crítica periodística o académica que se realizó en la época o, incluso, a posteriori. 3. La trascendencia de una obra específica, de un estilo propio o de un autor determinado en la consciencia de los poetas más jóvenes o de las generaciones o promociones siguientes que iniciaron sus obras a partir de determinados proyectos escriturales de poetas de los ochenta o que, por el contrario, los rechazaron. 4. La continuidad y coherencia (o incluso los cambios y ―giros‖ temáticos y de estilo) de una determinada escritura o de un determinado poeta (por razones personales o biográficas, por serias y justificadas búsquedas estéticas o por las circunstancias históricas del momento). 5. La voluntad de mostrar el desenvolvimiento de la poesía de esta generación, ya sea en el tiempo como también en las distintas posturas estéticas, de género, estilísticas e históricas y las distintas evoluciones que han ido operando en ésta donde, incluso, algunos autores han abandonado el género lírico para destacarse ampliamente en la narrativa (el caso de Mauricio Electorat o Sergio Gómez, por ejemplo).


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Treinta años de vigencia: La poesía de la generación del „80 o de 1987 A treinta años del año 1980 es posible hablar con una mejor perspectiva y con mayor propiedad de la generación poética surgida en los tristes tiempos de la dictadura militar y que, hasta el día de hoy, continúa dando frutos generosos en el amplísimo panorama de la poesía chilena, a pesar de un ―canibalismo poético‖ o literario, que he señalado en textos anteriores3 y que consiste en la negación o el menosprecio de algunas de las nuevas promociones (e incluso de generaciones precedentes) hacia lo escrito en esos años duros y complejos de la década de los ochenta y, fundamentalmente, en una insana e injustificada necesidad de ―desplazar‖ del posible y escaso escenario a toda figura, promoción o grupo que pueda interferir o ―quitar protagonismo‖ a los autores que emergen cada lustro, ya no en generaciones, y, casi ni siquiera, en lo que se entendería como una promoción4. Tal como fuera señalado años atrás en un estudio preliminar y/o ponencia sobre esta particular generación es imposible pretender una mirada completa -a pesar del tiempo transcurrido y por lo amplio del corpus de poetas- de todas las particularidades, variantes, estilos y hasta tonos que alcanza esta promoción (y uso la palabra ―promoción‖ como sinónimo de generación, entendiendo que evidentemente, hay diferencia en los términos)5. El objetivo final de esta breve investigación es, esencialmente, demostrar su importancia, revisar sus obras y sus autores más trascendentes y registrar la vigencia e influencia de esta poesía. Por otra parte y ahora con más tiempo y objetividad es imprescindible aquilatar y desbrozar la maleza de algunas inexplicables confusiones que han rodeado la justa valoración de esta generación. Jamás cayendo en la tentación de intentar una jerarquización o un ―canon‖ definitivo, sino, por el contrario, sólo proponiendo una suerte de ―hoja de ruta‖ y de diagnóstico, como he dicho, al cabo de estos largos treinta años.

Vid. Morales, Andrés. El lugar de la poesía, en el poeta, el académico y el lector: un secreto a voces. (Discurso de Incorporación a la Academia Chilena de la Lengua). En ―Boletín de la Academia Chilena de la Lengua‖. N. 78 (2007 – 2008). Santiago de Chile, 2009, entre otros. 3

En este trabajo se adopta la metodología tradicional del modelo generacional, pues no existe, hasta el momento, otro que realmente pueda sustituirlo como un sistema adecuado y coherente. Este hecho no significa que el autor no tenga reparos en los ajustes del mismo, pero ve en él un universo de referencias que, a fin de cuentas, es útil y provechoso para este tipo de investigaciones. 4

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Vid. Morales, Andrés. La poesía de la generación del ochenta: valoración de fin de siglo. En Actas del X Congreso Internacional de la Sociedad Chilena de Estudios Literarios (SOCHEL 1999). Departamento de Literatura. Facultad de Filosofía y Humanidades. Universidad de Chile – RIL Editores. Santiago de Chile, 2000.


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1. Denominaciones para este grupo y problemas generacionales.

Pocas veces una generación ha tenido tantos nombres, epítetos y calificaciones. Desde distintos ángulos críticos y bajo distintos prismas que la interpretan, este primer problema ha sido calificado, según modelos e ideas diferentes, como un asunto de denominación. Se le ha llamado de muchas formas entre las que destacan: ―Generación del ochenta‖, ―Generación de 1987‖, ―Generación N.N.‖, ―Generación de la Dictadura‖, etc. Esta disparidad de criterios a la hora de denominar una generación lo único que ha logrado es desplazar los parámetros auténticamente literarios por otros que más tienen que ver con la contingencia política de esos días - léase dictadura militar - que con aquellos estrictos que estudien la producción de este interesante grupo de poetas. Si se atiende el esquema orteguiano aplicado eficientemente por Cedomil Goić, se verá que, para empezar, es necesario hablar de esta generación como la correspondiente a 1987, pues reúne a los nacidos entre los años 1950 y 1964. Un segundo problema que puede ocasionar disgustos, pues muchas antologías y revisiones del período incluyen a autores que no le corresponden (el caso de Juan Luis Martínez, nacido en 1942, podría catalogarse como el más evidente o, también, el de Carmen Berenguer entre otros) y atienden a las fechas de publicación de las obras más que a la data de nacimiento6. Este asunto puede conducir inmediatamente a dos métodos distintos para apreciar la cohesión y producción de este grupo. El primero tendría relación con las fechas de nacimiento y el segundo con las obras de un período. Si se aplica el segundo criterio es muy posible que tengan que incluirse a autores de muy dispares procedencias (de otras generaciones) y obras de corte menor o fuera de las características de la promoción7. Si, por el contrario, se utiliza el primer método, será más fácil delimitar el corpus de poetas que es posible identificar entre los del ‗87. Otro problema interesante es el concepto mismo de generación. Si se considera al grupo de poetas españoles de 1927 (o de 1925, según el autor que se cite) como un paradigma para medir a las generaciones posteriores, se verá que esta promoción dista muchísimo de aquella de Federico García Lorca, Rafael Alberti, Vicente Me refiero, sobre todo a antologías de extraordinario valor (pues incluyen una buena selección, poéticas y referencias críticas) como Veinticinco años de poesía chilena (1970-1995) de Teresa Calderón, Lila Calderón y Tomás Harris (publicada por Fondo de Cultura Económica, Santiago de Chile, 1996), que recoge a algunos autores que no deberían situarse en este grupo (Carmen Berenguer, Javier Campos, Soledad Fariña, Jaime Hales, Juan Luis Martínez, Paz Molina, Sergio Muñoz, Heddy Navarro, Bruno Serrano y Jorge Torres, todos ellos pertenecientes a la generación anterior, la de 1972 (que reúne a los nacidos entre 1935 a 1949) y que suele ser citada como ―Generación del Sesenta‖ junto a voces tan trascendentes como las de Oscar Hahn, Jaime Quezada, Manuel Silva Acevedo, Gonzalo Millán, Omar Lara, Waldo Rojas, Jesús Ortega, Juan Cameron, Floridor Pérez y un largo etcétera. 7 Si la obra de muchos autores que deben excluirse de esta generación es extraordinariamente valiosa (Juan Luis Martínez, Soledad Fariña, Paz Molina o Jorge Torres), existen otros que han ―desperfilado‖ absolutamente el rigor literario indispensable para valorar a las promociones de 1972 o de 1987. 6


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Aleixandre, Gerardo Diego, Juan Larrea o Luis Cernuda. Aunque el ‗27 español posee grandes diferencias de estilo y métodos de escritura (algo similar a lo que acontece con la producción chilena del ‗87), puede decirse con propiedad que se trató de un grupo poético extraordinariamente cohesionado en términos afectivos y amistosos. En el caso de la promoción chilena aquí estudiada, no ocurre nada parecido. Por el contrario, se puede afirmar que, como fruto de las trágicas circunstancias por las que atravesaba el país desde 1973, un buen número de autores desarrolló sus proyectos escriturales fuera de las fronteras del país o muy aislados de los ―centros‖8 tradicionales de producción literaria (casi en un ―intra-exilio‖). Estos hechos, sumados a una suerte de ―huerfanía‖ en la búsqueda de modelos que guiaran la escritura de los poetas que iniciaban su producción (esencialmente a través de talleres literarios, un fenómeno que marcó profundamente a esta promoción y que señaló un camino alternativo a los espacios tradicionales existentes en Chile antes del golpe militar) los condujeron a distintos nombres fundamentales de generaciones anteriores. Nicanor Parra, Gonzalo Rojas, Eduardo Anguita, Enrique Lihn, Miguel Arteche, Jorge Teillier y unos pocos más fueron los poetas que perfilaron las tendencias de una generación que se veía a sí misma sin un carácter propio ni menos con un programa común que no fuese una resistencia ideológica (desde posiciones muy tímidas hasta algunas extraordinariamente contestatarias) o la asimilación de experiencias personales en el exilio, o bajo las críticas circunstancias del momento histórico 9.

2. Características generacionales

Desde un principio es necesario entender que, tal como se expresara más arriba, no se trata de un grupo que posea un itinerario estético o unos postulados programáticos que condicionen su desarrollo. Si hoy es posible descubrir en Chile una gran diversidad temática y estilística, esto es, en parte, por el influjo de esta promoción. Considerando la idea de la diversidad como eje central para interpretar los problemas que presenta esta generación, es menester establecer algunas líneas fundamentales por donde transita una buena parte de la escritura del ‗87. Hace veintiún años, el profesor Iván Carrasco presentaba un indispensable ensayo sobre la literatura La difícil catalogación de ―centro‖ (si se piensa en un mundo donde, teóricamente, todo tiende a descentralizarse con la llamada ―globalización‖) es aplicable a los lugares en que, históricamente, se han desarrollado líneas de escritura poética importantes. Santiago, Valparaíso, Concepción y Valdivia podrían recibir este calificativo que de por sí es injusto con otros puntos de la geografía literaria de Chile (y pienso en Chillán, San Felipe, Rancagua, La Serena, Iquique, Antofagasta y un largo etcétera). 9 Los fenómenos de la censura y la ―autocensura‖ son elementos muy importantes a tener en consideración a la hora de evaluar la literatura de la época. Otro aspecto insoslayable es el de la edición de los libros, asunto que revistió graves problemas en el caso de algunas casas editoras que fueron cerradas o que no se interesaban en la publicación y distribución de libros de poesía teniendo estos hechos, como consecuencia, la aparición de muchísimos poemarios ―autoeditados‖, esto es, ediciones financiadas por el autor o por editoriales menores de corta vida comercial. 8


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de este período10, en él se establecen cuatro grupos temáticos relevantes que bien pueden orientar al lector sobre las líneas que esta poesía fue adquiriendo progresivamente. Estas categorías son: a. poesía neovanguardista b. poesía religiosa apocalíptica c. poesía testimonial de la contingencia d. poesía etnocultural Si bien estas tendencias están claramente demarcadas y constituyen un espacio incuestionable dentro de la poesía de la época, no son exclusivas de la promoción de 1987, aunque pueden aplicarse con sobrada razón. A las ya mencionadas, pienso que deben agregarse otras líneas importantes que evolucionan en esos mismos años y que se consolidan con propiedad en la actualidad, destacando: a. poesía metapoética b. poesía urbana c. poesía de las minorías sexuales Siguiendo el esquema propuesto por Carrasco, la poesía neovanguardista avanza en el territorio del experimentalismo y se funda en la reedición de los contenidos de las vanguardias tradicionales orientados por la relectura del gran poeta viñamarino Juan Luis Martínez, autor de libros tan significativos como La nueva novela (1977) y La poesía chilena (1978). En algunos casos, como, por ejemplo, en la poesía de Raúl Zurita, vemos que bajo el formato de una postura rupturista también se encuentran contenidos testimoniales y contingentes (su libro Canto a su amor desaparecido, publicado en 1985 es paradigmático). Junto a Zurita encontramos, como poetas neovanguardistas, a las voces de Carlos Cociña, Gonzalo Muñoz, Rodrigo Lira (quien nace en 1949, pero excepcionalmente puede considerarse dentro de la poesía de esta generación dado que sólo un año lo separa de sus compañeros de promoción y que su obra es difundida justamente en la década de los ochenta), Eduardo Llanos Melussa, Tomás Harris, Eugenia Brito, Diego Maquieira, Roberto Merino, Rodrigo Lira, Erick Polhammer, Elvira Hernández, Antonio Arévalo –residente en Italia y muy destacado crítico de arte- y Germán Muñoz Pilichi (quien demora en publicar y ―entra‖ en esta generación con su primer libro, Muerte colmada, en la década del noventa), entre otros pocos más. La tendencia de la poesía religiosa apocalíptica se proyecta como una continuadora de temas desarrollados por las grandes voces de la tradición Carrasco, Iván. Poesía chilena de la última década (1977-1987), en ―Revista Chilena de Literatura‖ N.33. Santiago de Chile, abril de 1989. 10


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poética chilena (Gabriela Mistral, Pedro Prado, Miguel Arteche, Armando Uribe, Jaime Quezada, Manuel Silva Acevedo, etc.). La religiosidad y la crítica a una sociedad que, ya sea ecológicamente o a través de métodos de exterminio planetarios (siguiendo el ejemplo de Oscar Hahn), pone en peligro la supervivencia de la especie humana y del equilibrio del medio ambiente son los temas esenciales de este grupo. Juan Antonio Massone, José María Memet, Rosabetty Muñoz, Armando Rubio Huidobro, Andrés Morales, Mauricio Electorat y Carlos Alberto Trujillo pueden ser considerados como sus principales exponentes. Dentro de la poesía del testimonio y la contingencia, léase ―poesía comprometida‖, ideologizada, contestataria a la dictadura u orientada a una preocupación de corte social, es posible afirmar que se encuentra un grupo de considerables proporciones. Con seguridad, el material correspondiente a esta tendencia no es el que posee un mayor contenido literario, pero resume de forma vívida los tristes años de un momento histórico. El problema de la mayoría de los textos escritos bajo esta óptica es su precoz senectud, esto es, poemas que se circunscriben demasiado a un momento o a una situación en particular y que no logran desdoblarse hacia una postura estética que les asegure una permanencia en el tiempo, existiendo, evidentemente, excepciones notables como los casos de Elvira Hernández (que también puede inscribirse en la corriente neovanguardista), Aristóteles España, Jorge Montealegre, José María Memet, Isabel Gómez, Alicia Salinas, Mauricio Redolés y partes de la obras de Teresa Calderón y Eduardo Llanos Melussa. Posteriormente, muchos de estos autores derivarán a una escritura de tendencia ―apocalíptica‖ o a una crítica más social que política donde exponen su distancia con el sistema de mercado neoliberal o denuncian las injusticias de una sociedad clasista, sexista y, en muchos casos, atrasada y asilada en relación con el resto del mundo. Bruno Vidal constituye un caso aparte, pues lejos de denunciar al régimen de Pinochet, lo apoya y escribe, según ha sido sostenido por la crítica, ―la poesía de los victimarios‖ y no de las víctimas. De alguna forma, pertenece a esta categoría, de una manera muy distinta, pues crea un complejo y desgarrador imaginario desde la perspectiva del mundo militar. En el caso de la poesía etnocultural, hay que señalar que se trata de un feliz y reciente acontecimiento que no se había expresado en la poesía chilena hasta la generación del 1987. Esta tendencia es compartida por autores con orígenes indígenas (que escriben en lengua mapuche y/o en lengua castellana) y otros de ascendencia europea o mestiza. Tanto la tradición vernácula (fundamentalmente oral) como el discurso del conquistador y del cronista hacen su aparición en las páginas de estos libros. El encuentro, el desencuentro, las distintas visiones de mundo, la palmaria diferencia en símbolos ancestrales y las tradiciones perdidas, recuperadas o mantenidas, son temas que se abordan desde múltiples perspectivas formales. Entre los poetas más importantes se encuentran las voces de Elicura Chihuailaf, Clemente Riedemann y Tomás Harris. Tal vez la línea más compleja y menos estudiada sea la de la poesía metapoética, categoría que propongo en esta páginas. Esta clasificación apunta básicamente a una literatura centrada en el propio discurso, en la lengua y en los temas


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tradicionales de la historia de la poesía. En algún momento pudo ser vista como una tendencia ―escapista‖ que evitaba el compromiso político, pero hoy, con la necesaria perspectiva que otorga el paso del tiempo, es posible afirmar que sentaba las bases de buena parte de la poesía que escribirá la siguiente promoción (llamada ―Generación de los noventa‖) subrayando su condición de aislamiento, su práctica esteticista y su desconfianza con los discursos de la marginalidad, del compromiso e incluso, de la neovanguardia. Esta poesía se conectará con autores contemporáneos (T. S. Eliot, Ezra Pound, Paul Valéry, Constantino Kavafis, Salvatore Quasimodo o Yorgos Seferis), clásicos (españoles, anglosajones, neohelénicos y franceses) e hispanoamericanos (Octavio Paz, César Vallejo, Eduardo Anguita y otros), mostrando un sano desprejuicio con las etiquetas, las modas y los oficialismos sean estos de uno u otro signo político o ideológico. Entre sus exponentes sobresalen: Alejandra Basualto, Mauricio Electorat (antes de abandonar la poesía y consagrase como un magnífico narrador), Mauricio Barrientos, Gonzalo Contreras, Andrés Morales, Álvaro Ruiz, Carlos Decap, Verónica Zondek, Arturo Fontaine Talavera, Juan Antonio Massone, Paulo de Jolly, Bruno Vidal, Sergio Badilla, Germán Muñoz Pilichi Juan Eduardo Correa y Eduardo Llanos Melussa. Si el tema de la ciudad ha sido motivo central en la obra de las generaciones precedentes (la del cincuenta, por ejemplo, y, en concreto, en la poesía de Enrique Lihn, poderosa influencia en este ámbito y en ésta generación), en la promoción del ‗87 también se encontrará una gran número de libros y poemas centrados en ella. De esta forma, es posible hablar de una categoría de poesía urbana donde la ciudad como protagonista, como escenario activo, como eje de encuentros y desencuentros será un tópico elaborado desde ópticas muy diferentes. Los autores que evidencian con mayor claridad esta corriente son Armando Rubio Huidobro, Rodrigo Lira, Arturo Fontaine Talavera, Bárbara Délano, Tomás Harris, José María Memet, Mauricio Redolés y Carlos Decap, entre otros Por último, otra tendencia que ha aparecido en los últimos años (y que habla de una tímida apertura de la muy provinciana sociedad chilena) es la que se ha señalado como poesía de las minorías sexuales. Si la poesía etnocultural -y en especial la mapuche- puede datar su incorporación a la tradición culta en este promoción, lo mismo ocurrirá con las voces que consolidan un discurso feminista (iniciado en los años sesenta y setenta pero bruscamente interrumpido por la oficialidad de la dictadura) y un discurso homosexual. Con respecto a la poesía feminista es interesante señalar que las voces de algunas exponentes de la generación de 1972 (Carmen Berenguer, Heddy Navarro, etc.) son las que verdaderamente inician esta actitud. Las obras de las autoras de 1987 abandonarán el tono beligerante de sus predecesoras para enfrentar al sexo opuesto desde una perspectiva que no recrimina sin razón ni intenta suplantar el orden machista por un orden feminista. El temple será entonces el de un igual que comparte las mismas circunstancias vitales, pero que observa desde un ángulo necesariamente distinto. Las obras de Teresa Calderón, Carmen Gloria Berríos, Lila Calderón, Bárbara Délano, Verónica Zondek y (en menor medida) Alejandra Basualto serán excelentes ejemplos de lo expuesto. Con respecto al discurso homosexual, la actitud de una tradicional postergación será superada por otra de desafío. El colectivo (o dúo)


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―Las Yeguas del Apocalipsis‖11 integrado por Pedro Lemebel, notable narrador y cronista, y el poeta Francisco Casas, abrirá espacios para que progresivamente el público sea receptivo a otra mirada y a un mundo que hasta ese momento se hallaba confinado y hasta proscrito. La poesía pionera de Francisco Casas, casi el único exponente que declara abiertamente su filiación homosexual, será, quizás, paradigmática.

3. Treinta años después Inmerso en una democracia menos frágil, pero democracia al fin, superada la dictadura militar y en trámite de alcanzar mejoras económicas o sociales y donde se ha producido una alternancia en el poder, el país ha ido constituyendo lentamente nuevos escenarios culturales. En el ámbito literario, aún no es posible ver una ―dominancia‖ de los modelos o ideas que la generación de 1987 ha intentado proponer. Tal vez, la confusión de los tiempos, la postergación del discurso dialógico o la suplantación que los medios audiovisuales van imponiendo por sobre los literarios, han hecho casi imposible la reflexión indispensable en una promoción que aún se encuentra en pleno proceso de creación y con metas, si no claras, al menos por completar. Poco o casi nada queda de la poesía del testimonio y de la contingencia. La contingencia ha pasado y el testimonio testimonia, pero nada más. Gran parte de la obra de autores ―comprometidos‖- como he señalado anteriormente- ha ido desplazándose hacia la denuncia de la marginalidad económica, de las falsedades del modelo del libre mercado o de las paupérrimas condiciones de una juventud conflictuada entre sus necesidades reales, el consumismo virtual y los problemas de la droga, el sida, y un largo etc. De la confrontación política se ha pasado a la confrontación económica y social. Otros autores han prescindido absolutamente de sus discursos anteriores y han optado por desentenderse de estos temas para enfrentar asuntos más relacionados con la metapoesía, la estética o la neovanguardia. De esta última corriente, la neovanguardia, ha quedado, sin duda, una sensación de fracaso. Los textos que antes desconcertaban profundamente ahora son motivo de una interpretación humorística y crítica o han envejecido velozmente y de forma mucho más estrepitosa, con honrosas excepciones (pienso en Juan Luis Martínez, en Elvira Hernández, en Raúl Zurita o en Carlos Cociña) que las de aquellos supervivientes de sus predecesores de los años veinte y treinta, los años de la vanguardia histórica. Si tampoco nadie duda de la necesaria frescura que supusieron en algún instante, nadie apuesta hoy por aquellas claves tan herméticamente cerradas. La prueba de estas afirmaciones se encuentra en el La apertura generada por Lemebel y Casas ha dado muy positivos frutos en la literatura chilena, pues luego de sus intervenciones, sus acciones de arte y sus libros ha surgido, sobre todo en la narrativa, un grupo de importantes escritores que no esconden y que describen, muestran y enfrentan su homosexualidad. Es el caso de Juan Pablo Sutherland, Carlos Iturra y Pablo Simonetti por nombrar a algunos destacados. 11


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progresivo abandono, en los últimos libros de muchos de sus exponentes, de los códigos usados en aquellos días. Las corrientes más vivas y de las que aún es posible esperar obras importantes son, a mi juicio, las que tienen reciente aparición en la poesía chilena (las líneas etnocultural y de minorías sexuales) o aquellas que, abiertamente, pueden ser vinculadas con una tradición reconocible e inagotable (la poesía urbana, la poesía metapoética y la poesía religiosa apocalíptica). El desplazamiento de muchos autores hacia estas tendencias (o su anterior ―filiación doble‖ en las corrientes arriba reseñadas) puede dar una idea de la vitalidad y el necesario reconocimiento a posturas, caminos y líneas que entroncan con las fuentes del género poético que, sin duda, puede y debe ser reinterpretado. Desde la óptica de quien practica la escritura poética y al mismo tiempo reseña mínimamente los alcances de sus compañeros de generación, pienso que, por fortuna, no todo puede predecirse o, peor, etiquetarse (lejos de mi ese afán inútil e inconsistente…). La experiencia enseña que la sorpresa es un elemento que siempre sobreviene aún en aquellos paisajes que parecen ya delimitados o, incluso, han sido manifiestamente recorridos. Por lo mismo, todas las categorías o líneas aquí propuestas pueden ser objeto de discusión y, más que eso, pueden variar según la perspectiva con que se miren y, desde luego, con el paso de los años y la evolución de las obras de los autores aquí reseñados. La poesía de la generación de 1987, ―de los ochenta‖, ―N.N.‖ o ―de la dictadura‖, la poesía chilena contemporánea puede dar lecciones a quien pretenda domeñar su cauce o intente delimitarla en simples hitos que lo único que consiguen es clasificarla pobremente como un entomólogo que clava su cruel alfiler en un insecto.

Andrés Morales Santiago de Chile, septiembre de 2000 - julio de 2010


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Bibliografía mínima sobre la generación de 1987 En la siguiente bibliografía mínima sólo se han seleccionado antologías, libros, estudios, ponencias, tesis de pregrado y postgrado sobre la Generación de los ochenta o de 1987 a las que se ha podido tener acceso. Se omiten los libros de cada uno de los autores antologados por estrictos motivos de extensión y, además, porque en las biobibliografías que preceden los textos de cada poeta se señalan la mayoría de las obras editadas agregándose la fecha de su publicación.

1. ANTOLOGÍAS DE POESÍA (CHILENAS Y EXTRANJERAS)

Alonso, María Nieves; Mestre, Juan Carlos; Rodríguez, Mario; Triviños, Gilberto. Las plumas del colibrí. Quince años de poesía en Concepción (1973-1988). Estudio y antología. MPRODE/ CESOC, Santiago, 1989. Anguita, Eduardo. Nueva Antología de Poesía Castellana. España. Hispanoamérica. Chile. Editorial Universitaria. Santiago, 1981. Arévalo, Antonio. Araucanía. I Quaderni di Palimpsesto. Antología Poética. Edizioni Palimpsesto. Roma – Florencia, Italia, 1987. Arteche, Miguel; Massone, Juan Antonio; Scarpa, Roque Esteban. Poesía chilena contemporánea. Editorial Andrés Bello, Santiago, 1984. Arteche, Miguel. Ejercicio en Sol. Poesía/Taller Nueve. Ediciones Taller Nueve de Poesía. Santiago, 1980. Arteche, Miguel. Tercera Antología. Taller Nueve 1984. Ediciones Taller Nueve de Poesía. Santiago, 1984. Arteche, Miguel y Cánovas, Rodrigo. Antología de la poesía religiosa chilena. Ediciones Universidad Católica de Chile, Santiago, 1989. Arteche, Miguel y Cánovas, Rodrigo. Antología de la poesía religiosa chilena. Ediciones Universidad Católica de Chile, Santiago, 1999. (Segunda Edición Ampliada). Ayala, Matías. Muestra de poesía chilena reciente: 1980-2007. En ―Plebella‖. Edición electrónica. N. 19. Buenos Aires, Argentina, 2008. Bianchi, Soledad. Entre la lluvia y el arcoíris. Algunos poetas jóvenes chilenos. Instituto para el Nuevo Chile. Rotterdam, Holanda, 1983. Bianchi, Soledad. Viajes de ida y vuelta. Poetas chilenos en Europa. Ediciones Documentas – Ediciones Cordillera, Santiago, 1992. Brito, Eugenia. Antología de poetas chilenas. Editorial Dolmen. Santiago, 1995.


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Calderón, Damaris. Los cuatro puntos cardinales son tres: el sur y el norte. Panorama de la poesía chilena. Editorial Arte y Literatura. La Habana, Cuba, 2008. Contreras, Gonzalo, Poesía chilena desclasificada (1973-1990). Volumen I. Editorial Étnika, Santiago, 2006. Contreras, Gonzalo. Poéticas de Chile / Chilean Poets on the Art of Poetry. Editorial Étnika. Santiago, 2007. Chihuailaf Nahuelpan, Elicura. Poesía y Prosa chilena del siglo XX (Para Estudiantes)/Ülkantun ka Epew Chile Mapu Mew (Kom chip u chillkatufe). Tomo I. Poesía. Gobierno de Chile. Ministerio de Educación. Santiago, 2009. Díaz, Erwin. Poesía chilena de hoy. De Parra a nuestros días (Antología). Ediciones Documentas. Santiago, 1988. Donoso, Gustavo y Opazo, Luis. Guía de la poesía erótica en Chile. LOM Editores. Santiago, 2000. Echavarren, Roberto, Kozer, José y Sefamí, Jacobo. Medusario. Muestra de poesía latinoamericana. Editorial F. C. E., México D. F., México, 1996. España, Aristóteles. Poesía chilena. La generación N.N. (1973 – 1991). Ediciones ―La pata de liebre‖, Punta Arenas, 1993. Espinoza, Guerra, Julio. La poesía del siglo XX en Chile. Editorial Visor. Madrid, España, 2005. González Sáez, Máximo. Antología de las literaturas emergentes. LOM Ediciones. Santiago, 1999. Harris, Tomás; Calderón, Teresa y Calderón, Lila. Veinticinco años de poesía chilena. Editorial F.C.E., Santiago, 1995. Jofré, Manuel A. En el ojo del huracán. Una antología de 39 poetas chilenos jóvenes. Ediciones Documentas – Ediciones Cordillera, Santiago, 1991. Koski, Linda Irene. Mujeres poetas de Chile: muestra antológica 1980-1995. Editorial Cuarto Propio. Santiago, 1998. Merino, Roberto. Poesía menor. Antología del Concurso Arthur Rimbaud 1991. Francisco Zegers Editor. Santiago 1992. Milán, Eduardo. ―Pulir huesos”. Veintitrés poetas latinoamericanos (1950-1965). Editorial Galaxia Gutenberg. Barcelona, España, 2007. Morales, Andrés. Antología de Escritores Aconcagüinos Contemporáneos. Ediciones Ilustre Municipalidad de San Felipe. Santiago, 1999. Morales, Andrés y Lacámara Reynaldo. Fértil Provincia. Antología de poesía chilena contemporánea. Editorial Casa de Las Américas. La Habana, Cuba, 2008. Muñoz, Fabián. El árbol de los libres. Poetas de la generación N.N. de Chile. Ediciones Arlequín, Guadalajara, México D. F., México, 2008.


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17

Varios Autores. Antología del Concurso Literario de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Cuento, Poesía y Teatro. Dirección General Estudiantil y Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Chile. Santiago, 1978. Varios Autores. Antología de los Premios del Concurso de Creación Artística 1979, Literatura. Vicerrectoría de Asuntos Académicos de la Universidad de Chile. Universidad de Chile. Santiago, 1979. White, Steven. Poets of Chile: A Bilingual Anthology, 1965-1985. Unicorn Press. Greensboro, Estados Unidos, 1986. Zapata, Miguel Ángel. Nueva poesía latinoamericana. Antología. Universidad Nacional Autónoma de México – Universidad Veracruzana Editores. México D. F., México, 1999. Zondek, Verónica y Adriazola, Teresa. Cartas al azar. Muestra poética. Editorial Ergo Sum. Santiago de Chile, 1990.

2. LIBROS DE ENSAYO, DE ENTREVISTAS Y DE CRÍTICA LITERARIA

Bianchi, Soledad. Poesía chilena. Miradas, apuntes, enfoques. Editorial Documentas/ CESOC. Santiago 1990. Bisama, Álvaro. Cien libros chilenos. Ediciones B. Santiago, 2008 González Cangas, Yanko. Héroes civiles & Santos laicos, palabra y periferia: trece entrevistas a escritores del sur de Chile. Ediciones Barba de Palo. Valdivia, 1999. González Sáez, Máximo. Claves para entender la literatura emergente de fin de siglo. Ediciones de la UTEM. Santiago, 1999. Goycolea Toro, Mateo. Asedios (a) Morales: estudios y notas sobre la poesía de Andrés Morales RIL Editores. Santiago, 2005. Mansilla, Sergio. El paraíso vedado. Ensayos sobre poesía chilena del contragolpe 1975-1995. European Press Academic Publishing. Fucecchio, 2002. Morales, Andrés. De palabra y obra. RIL Editores. Santiago, 2003. Montes, Hugo y otros. La poesía nueva en el mundo hispánico. Los últimos años. Visor Libros. Madrid, 1994. Olea, Raquel. Lengua víbora: producciones de lo femenino en la escritura de mujeres chilenas. Editorial Cuarto Propio - Corporación de Desarrollo de la Mujer La Morada. Santiago 1998. Piña, Juan Andrés. Conversaciones con la poesía chilena. Editorial Pehuén. Santiago, 1990. Valente, Ignacio. Veinticinco años de crítica. Editorial Zig-Zag. Santiago, 1992.


18

Varios Autores. Poesía religiosa chilena contemporánea: la fe de los que no tienen fe. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 1995. Varios Autores. La poesía chilena actual: (1960- 1984) y la critica. Compilado por Ricardo Yamal. Ediciones Lar. Concepción, 1988. Vera Lamperein, Lina. Presencia femenina en la literatura nacional. Una trayectoria apasionante: 1750 – 1991. Fundación Gabriela Mistral. Santiago, 1994. Villegas Morales, Juan. El discurso lírico de la mujer en Chile: en el período 1973-1990. Mosquito Editores. Santiago de Chile, 1993. Zapata, Miguel Ángel. El hacedor y las palabras. Diálogos con poetas de América Latina. Editorial F.C.E. Lima, 2005. Zapata, Miguel Ángel. Moradas de la Voz. Notas sobre la poesía hispanoamericana contemporánea. Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Facultad de Letras y Ciencias Humanas. Lima, 2002. Zurita, Raúl. Literatura, lenguaje y sociedad (1973-1983). Centro de Indagación y Expresión Cultural y Artística (CENECA), Santiago, 1988.

3. TESIS DE GRADO SOBRE LA POESÍA DE LOS OCHENTA* Araya Pérez, Verónica. El tema de la muerte en el libro "Ciudadano" de Armando Rubio. Universidad de Chile. Santiago, 1994. Arias Rodríguez Carlos. Indigenismo, intertextualidad y metapoesía en Contradiccionario de Eduardo Llanos. Universidad de Chile. Santiago, 2007. Barnes, David T. Poesía y dictadura: la poesía chilena bajo el gobierno militar, 1973-1990. Drew University, Estados Unidos, 1991. Cabrera Olguín, Alfredo. Una proposición de lectura de los textos poéticos de Elicura Chihuailaf: escritos para el receptor hispanohablante, especialmente el chileno. Universidad de Chile. Santiago, 1999. Calderón, Lila, El viaje: transtextualidad discursiva en Cipango de Tomás Harris. Universidad de Chile. Santiago, 2008. Castro R., Isabel. Angustioso caso de (poesía): Rodrigo Lira o una escritura de la simulación. Universidad de Chile. Santiago, 2005. Cifuentes Rodríguez, Patricio C. Poesía homoerótica chilena actual. Universidad de Chile. Santiago, 2003. Ciudad Palma, Pedro. Antología prisionera: poesía de presos políticos 1980-1993. Universidad de Chile. Santiago, 2000. Cossio Arredondo, Germán La ruina gozosa de/en La Tirana o (la escritura fracasada de Diego Maquieira). Universidad de Chile. Santiago, 2004.


19

Domínguez Durán, Marcela. Tomás Harris: La propuesta de un nuevo viaje. Universidad de Chile. Santiago, 1994. Eguiluz, Luisa. Poesía chilena y experiencia urbana: 1973-2006. Universidad de Chile. Santiago, 2009. Gamboa Bravo, Felipe. La ciudad moderna como espacio alienante y su representación connotativa y denotativa en la poesía de Rodrigo Lira. Universidad de Chile. Santiago, 2009. Godoy R., Carmen Gloria. En el bosque de la memoria: identidad mapuche y escritura en dos obras de Elicura Chihuailaf. Universidad de Chile. Santiago, 2003. Jara, Maritza. Andrés Morales: ¿Hacia una nueva generación poética? Universidad de Santiago de Chile (USACH). Santiago, 1985. Pinto Carvacho, Karem. La nación a dos voces: Poema de Chile de Gabriela Mistral y La Bandera de Chile de Elvira Hernández. Universidad de Chile. Santiago, 2008. Ramírez V., Luis. Una escrituración exasperada: contratextualidad y parodia en Rodrigo Lira, poeta postmoderno. Universidad de Chile. Santiago, 2003. Requena Hidalgo, Cora. Teresa Calderón: una lectura fundacional del género femenino. Universidad de Chile. Santiago, 1993. Retamales Hayden, Rodrigo. Rodrigo Lira en Rodrigo Lira: la representación de un fablante lírico-dramáticonarrativo. Universidad de Chile, Santiago, 2009. Rojas Canouet, Gonzalo Ignacio. Poesía chilena de la década del '80 y del '90: autorreferencia y fragmentación. Universidad de Chile. Santiago, 2001. Salazar Vega, Andrea. Ül Lalay: (El Canto no muere): Oralidad en la poesía mapuche: Huenuñir, Aillapán y Aniñir. Universidad de Chile. Santiago, 2008. Trujillo, Carlos A. Por la Décima Región: Poesía del Sur de Chile (1973-1993). University of Pennsylvania. Estados Unidos, 1994. Vergara Schroeder, Diego. Bello Barrio: Mauricio Redolés y la poética del Barrio. Universidad de Chile. Santiago, 2009. Yáñez, Pablo Lautaro. «Vírgenes del Sol Inn-Cabaret» de Alexis Figueroa como trabajo de crítica de la ideología. Universidad de Chile. Santiago, 2009. Yuivar C., Ana María. Mauricio Redolés: el estilo de sus matemáticas. Universidad de Chile. Santiago, 2008.

*[Se citan solo algunas de las tesis de pregrado y postgrado más relevantes sobre la generación de 1987].


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4. ARTÍCULOS, PONENCIAS, RESEÑAS Y BIBLIOGRAFÍAS* Bianchi, Soledad. La imagen de la ciudad en la poesía chilena reciente. En ―Revista Chilena de Literatura‖, N. 30, noviembre de 1987. Santiago, 1987. Campos, Javier. Tomás Harris y la cultura de la imagen: algunas reflexiones sobre poesía chilena de los 80. En ―Revista Chilena de Literatura‖, N. 46, abril de 1995. Santiago, 1995. Cárcamo, Luis Ernesto. Convergencias y divergencias en la poesía chilena emergente de los „80. En ―Paginadura‖. Revista de Crítica y Literatura. N. 2, 1994. Carrasco Muñoz, Hugo. Rasgos identitarios de la poesía mapuche actual. En ―Revista Chilena de Literatura‖. N. 61, noviembre de 2002. Santiago, 2002. Carrasco, Iván. Poesía chilena de la última década. En ―Revista Chilena de Literatura‖, N. 33, abril de 1989. Santiago, 1989. Carrasco, Iván. Las voces étnicas en la poesía chilena actual. En ―Revista Chilena de Literatura‖, N. 47, noviembre de 1995. Santiago, 1995. Carrasco, Iván. Poetas mapuches en la literatura chilena. En la Revista “Estudios Filológicos‖. N. 35. Valdivia, 2000. Chandía Fica, Bernardo y Rodríguez Saavedra, Sergio. Intimidad urbana, huellas de los últimos poetas del siglo veinte. En Actas del Congreso SOCHEL 1999 (Sociedad Chilena de Estudios Literarios). Facultad de Filosofía y Humanidades. Universidad de Chile. Santiago, 2000. Cuadros, Ricardo. Contra el método generacional. En ―Memoria Chilena‖. Edición electrónica. Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos. Santiago, s/d. Cuneo Macchiavello, Ana María. Contribución a la lectura del libro Réquiem de Andrés Morales. En ―Revista Chilena de Literatura‖. N. 60, abril de 2002. Santiago, 2002. Espinosa, Patricia. La poesía chilena en el periodo 1987-2005. En ―Revista Crítica Hispánica‖, Duquesne University. Vol. XXVIII, N" 1, Estados Unidos, 2006. Foxley, Carmen. La propuesta autorreflexiva de Anteparaíso. En ―Revista Chilena de Literatura‖, N. 24, noviembre de 1984. Santiago, 1984. Galindo V., Óscar. Neomanierismo, minimalismo y neobarroco en la poesía chilena contemporánea. En la Revista ―Estudios Filológicos‖. Universidad Austral. N. 40. Valdivia, 2005. Goić, Cedomil y Hozven, Roberto. Bibliografía de la Literatura Chilena 1998 – 2000. En ―Anales de Literatura Chilena‖. N. 1. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2000. Goić, Cedomil. Bibliografía de la Literatura Chilena 2000 – 2001, Poesía. En ―Anales de Literatura Chilena‖. N. 2. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2001. Goić, Cedomil. Bibliografía de la Literatura Chilena 2001 – 2002, Poesía. En ―Anales de Literatura Chilena‖. N. 3. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2002.


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Goić, Cedomil. Bibliografía de la Literatura Chilena 2002 – 2003, Poesía. En ―Anales de Literatura Chilena‖. N. 4. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2003. Goić, Cedomil y Álvarez, Ignacio. Bibliografía de la Literatura Chilena 2003 – 2004, Poesía. En ―Anales de Literatura Chilena‖. N. 5. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2004. Goić, Cedomil y Bello, Hugo. Bibliografía de la Literatura Chilena 2004 – 2005, Poesía. En ―Anales de Literatura Chilena‖. N. 6. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2005. Goić, Cedomil y Bello, Hugo. Bibliografía de la Literatura Chilena 2005 – 2006, Poesía. En ―Anales de Literatura Chilena‖. N. 7. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2006. Goić, Cedomil. Bibliografía de la Literatura Chilena 2006 – 2007, Poesía. En ―Anales de Literatura Chilena‖. N. 8. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2007. Goić, Cedomil y Guerrero V., Claudio. Bibliografía de la Literatura Chilena 2007 – 2008, Poesía. En ―Anales de Literatura Chilena‖. N.10. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2008. Gómez O., Cristián. Fin de siglo: nueva poesía chilena de los ochenta de Julián Gutiérrez. En ―La Página de Andrés Morales‖, http://paginadeandresmorales.blogspot.com/. Santiago, junio de 2010. Harris, Tomás, La Virgen en el santuario desmoronado: sobre La Tirana de Diego Maquieira. En la Revista ―Mapocho‖. N. 54 (segundo semestre 2003), Santiago, 2003. Harris, Tomás. ¿Un posible? canon de la poesía chilena de las generaciones del „50 al „80 para el desinformado lector. En la Revista ―Mapocho‖, N. 48 (segundo semestre 2000). Santiago, 2000. Lizama, Jaime. La poesía joven de los 80 y el movimiento emergente. En el Diario ―La Época‖. ―Suplemento Literatura y Libros‖ 148. Santiago, 10 de febrero de 1991. Llanos, Eduardo. Prólogo a una antología generacional (2007). En Muñoz, Fabián. El árbol de los libres. Poetas de la generación N.N. de Chile. Ediciones Arlequín, Guadalajara, México, 2008. Mac-Millan, Mary. El por qué de la crónica: una lectura de "Los 7 náufragos" de Tomás Harris. En la Revista ―Mapocho‖, N. 49 (primer semestre 2001). Santiago, 2001. Mansilla, Sergio. Poesía chilena en el sur de Chile 1975-1990: Clemente Riedemann y la temporalidad histórica. En ―Revista Chilena de Literatura‖, N. 48, abril de 1996. Santiago, 1996.

n de la

Milanca Guzmán, Mario. Bárbara: la memoria es un cadáver que se incendia. En la Revista ―Mapocho‖, N. 43 (primer semestre 1998). Santiago, 1998. Moraga, Fernanda. La bandera de Chile: Despliegue y desnudo de un cuerpo lenguaje. En la Revista ―Acta literaria‖, N. 26. Concepción, 2001. Morales, Andrés. Breve visión de la poesía chilena actual. En ―La Estafeta del Viento‖. Revista de Poesía de la Casa de América. N. 6 (Otoño – Invierno). Madrid, 2004. Morales, Andrés. La poesía de los noventa. En la Revista ―Licantropía‖ N. 5. Universidad de Chile. Santiago, 1996.


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[Para el estudio de la recepción crítica en la prensa de la época se recomienda investigar en la Sección “Referencias Críticas” de la Biblioteca Nacional de Chile]

5. REVISTAS DE CREACIÓN Y SUPLEMENTOS LITERARIOS PERIÓDICOS CONSULTADOS (DE LA ÉPOCA O POSTERIORES)

DE

La Bicicleta. Revista de cultura independiente, dirigida por Eduardo Yentzen. De venta en kioscos y librerías. Santiago de Chile. La Gota Pura. Revista de poesía, dirigida por el escritor Ramón Díaz Eterović y la poeta Leonora Vicuña. Santiago de Chile.* Poesía Diaria. Revista de poesía, dirigida por los poetas Elicura Chihuailaf y Guido Eytel. Temuco, Chile. * La Castaña. Ediciones Tragaluz. Revista de poesía, gráfica y humor editada por el poeta Jorge Montealegre. Santiago de Chile.* El Organillo. Revista de poesía dirigida por el poeta Erwin Díaz. Santiago de Chile.* Hojas de Literatura. Revista literaria de los estudiantes de Literatura de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, ―Promoción de 1980‖. Santiago de Chile.* La Ciruela. Revista literaria independiente. Santiago de Chile.* Taller de Letras. Revista del Instituto de Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile, dirigida por el Profesor y Académico de la Lengua Ernesto Livacić G. Santiago de Chile. Diciembre. Revista literaria de los estudiantes de Filosofía de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. Santiago de Chile.* La Brújula en el Bolsillo. Revista de Literatura. Número Monográfico dedicado a la poesía chilena. ―Chile: la palabra nueva‖. N. 13. Ciudad de México, México, 1983. (Antología literaria a cargo de la poeta chilena Bárbara Délano). Esperpentos. Revista literaria de los estudiantes de Literatura de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, Promoción de 1980, dirigida por el poeta Andrés Morales y el narrador Roberto Rivera Vicencio. Santiago de Chile.* Simpson 7, Revista literaria de la Sociedad de Escritores de Chile, SECH. Santiago de Chile.* Eurídice. Revista de Literatura chilena dirigida por el poeta Gonzalo Contreras. Ediciones del Mito. Valparaíso, Chile.* Postdata. Revista de poesía dirigida por el poeta Tomás Harris. Concepción, Chile (Primera Época) y Santiago de Chile (Segunda Época).* Palimpsesto. Revista de Literatura en el exilio, dirigida por el poeta Antonio Arévalo. Roma, Italia.


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Miradas. Revista de Cultura dirigida por el narrador Roberto Rivera Vicencio. Santiago de Chile. Literatura Chilena en el exilio. Revista literaria dirigida por el poeta David Valjalo. Los Ángeles, Estados Unidos. Licantropía. Revista literaria de los estudiantes de Literatura de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. Santiago de Chile.* Cave Canem. Revista de los estudiantes de Literatura de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. Santiago de Chile.* Kave Canem. Revista de los estudiantes de la Escuela de Literatura de la Universidad Finis Terrae. Santiago de Chile. El Espíritu de la Época. Revista del Colectivo de Escritores y Artistas ―Caja Negra‖, dirigida por el poeta y ensayista Fernando Van de Wyngard. Santiago de Chile.* Noreste. Revista cultural, de poesía y miscelánea dirigida por los poetas Santiago Elordi y Cristián Warnken Lihn. Santiago de Chile.* Araucaria de Chile. Revista de Cultura del exilio chileno en Europa. Madrid, España. América Joven. Revista de Cultura del exilio chileno en Europa. Ámsterdam, Holanda. Número Quebrado. Revista literaria dirigida por el poeta Miguel Vicuña. Santiago de Chile.* El Espíritu del Valle. Revista literaria dirigida por el poeta Gonzalo Millán. Canadá (Primera Época) y Santiago de Chile (Segunda Época).* Grifo. Revista de los estudiantes de la carrera de Literatura Creativa de la Universidad Diego Portales. Santiago de Chile. La Estafeta del Viento. Revista de poesía de la ―Casa de América‖, N. 6. Número Monográfico dedicado a la poesía chilena. Madrid, España, 2004. (Antología a cargo del poeta chileno Andrés Morales). Artes y Letras. Suplemento de Cultura del diario ―El Mercurio‖. Santiago de Chile. Suplemento de Libros. Diario ―La Época‖. Santiago de Chile. Revista de Libros. Suplemento de literatura del diario ―El Mercurio‖. Santiago de Chile. Cyber Humanitatis. Revista electrónica de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. [Las revistas señaladas con un asterisco (*) fueron distribuidas en su época rotuladas como “de circulación restringida”. Se han seleccionado sólo las más importantes y que contienen material directamente relacionado con la Generación de los ochenta o de 1987].


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6. DICCIONARIOS BIOGRÁFICOS E HISTORIAS DE LA LITERATURA Aguilera Óscar y Antivilo, Julia. Historia de la Sociedad de Escritores de Chile. 1931 – 2001. Sociedad de Escritores de Chile, SECH. Santiago, 2002. Franco, Jean. Historia de la literatura hispanoamericana. Editorial Ariel. Barcelona, 1985. González Echevarría, Roberto y Pupo-Walker, Enrique (editores.) Historia de la Literatura Hispanoamericana. Volumen II. Editorial Gredos. Madrid, 2006. Goić, Cedomil (Editor). Historia y Crítica de la Literatura Hispanoamericana. Editorial Crítica. Barcelona, 1988. Morales Piña, Eddie. Diccionario (Personal) de la Literatura Chilena. Ediciones Facultad de Humanidades. Universidad de Playa Ancha. Valparaíso, 2003. Pedraza, Felipe B. y Rodríguez, Milagros. Historia esencial de la literatura española e hispanoamericana. Editorial EDAF. Madrid, 2000. Szmulewicz, Efraín. Diccionario de la Literatura Chilena. Editorial Rumbos. Santiago, 1997. (Segunda Edición aumentada y corregida). Varios Autores. Historia Ilustrada de Chile y de su Literatura. Editorial Zig-Zag. Santiago, 1984. Varios Autores. Historia de la Literatura Latinoamericana. Editorial Planeta Agostini. Barcelona, 1985. Wood, Elsie. Carné Lírico Chileno. 1900 – 2002. Autoedición. Santiago, 2002.

7. TEXTOS LITERARIOS DE REFERENCIA

Borges, Jorge Luis. Arte Poética. Seis Conferencias. Editorial Crítica. Barcelona, 2000. Bowra, C. M. Poesía y Política. Editorial Losada. Buenos Aires, 1969. Bloom, Harold. La angustia de las influencias. Monte Ávila Editores. Caracas, 1976. Bloom, Harold. El canon occidental. Editorial Anagrama. Barcelona, 1995. Diego, Gerardo. Poesía española contemporánea (Antología y Poéticas). Editorial Taurus. Madrid, 1979. Goić, Cedomil. Historia de la novela hispanoamericana. Ediciones Universitarias de Valparaíso. Valparaíso, 1980. Graves, Robert. La diosa blanca. Alianza Editorial. Madrid, 1983. Hamburguer, Michael. La verdad de la poesía. Editorial F.C.E. México, 1982.


26

Heidegger, Martin. Arte y Poesía. Editorial F.C.E. México, 1958. Millán, Fernando y García Sánchez, Jesús. La escritura en libertad. Antología de poesía experimental. Alianza Editorial. Madrid, 1975. Ortega y Gasset, José. En torno a Galileo. Editorial Espasa-Calpe. Madrid, 1965. Paz, Octavio. El arco y la lira. Editorial F.C.E. México, 1967 Paz, Octavio. Los hijos del limo. Editorial Seix-Barral. Barcelona, 1974.

Agradecimientos

El autor quiere hacer constar sus agradecimientos a los poetas, escritores, amigos y familiares de algunos autores fallecidos que han colaborado con su opinión, consejos, sugerencias y autorizaciones para que esta antología fuese publicada: Poli Délano, Elisa Canguilhem de Lira, Rafael Rubio, Eduardo Llanos Melussa, Roberto Merino, Alejandra Basualto, Luis Ladrón de Guevara, Carmen Gloria Berríos, Aristóteles España, Rosabetty Muñoz, Malú Urriola, Juan Eduardo Díaz, Marina Arrate y Alexis Figueroa. Es menester señalar una mención especial a Máximo González Sáez director literario de la editorial y a Mago Editores por creer tenazmente en este proyecto.

Nota del antologador

Desgraciadamente, el antologador de este libro no pudo acceder a la autorización y a los textos de algunos autores que fue imposible contactar. Es el caso de Paulo de Jolly y el caso de Erick Polhammer. En verdad, son dos figuras sobresalientes de esta generación que no podían faltar. A través de amigos, poetas y toda clase de medios electrónicos se les convocó para estar en estas páginas sin lograr resultados positivos. Por otra parte, Mauricio Electorat solicitó ser excluido de la antología por considerar su obra poética como un asunto pretérito en su actual producción literaria eminentemente narrativa.


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ANTOLOGÍA POÉTICA


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Sergio Badilla Castillo

Nació en Valparaíso, Chile, en 1947. Fundador de la corriente transrealista en la poesía actual, cuyos libros están entre las creaciones más destacadas de la lírica latinoamericana presente. Estudió Periodismo y Antropología Social y como exiliado vivió veinte años fuera de su país natal. Badilla Castillo, además de Chile, su país natal, ha vivido en Argentina, Rumania, Suecia, España y Estados Unidos. Sin embargo, en su herencia creativa, los críticos le han asignado a Badilla Castillo una raigambre clara con ascendientes poéticos, tales como: Vicente Huidobro, César Vallejo, y Jorge Luis Borges, pero además tiene un lazo afectivo y específico con la tradición clásica lírica, de poetas contemporáneos tales como: Constantino Kavafis, Gabriel D‘Anunzzio, Ezra Pound y Dylan Thomas, llegando hasta Auden, y con los nórdicos Ekelöf, Södergran, Haavikko y Diktonius. Su obra literaria es mayoritariamente poética, aunque ha incursionado en la narrativa. Sus libros son los siguientes: Más Abajo de mi Rama. (Cuentos, 1980); La Morada del Signo (1982); Cantonírico (1983); Reverberaciones de Piedras Acuática (1985); Terrenalis (1989); Saga Nórdica (1996); La Mirada Temerosa del Bastardo (2003); Poemas Transreales y Algunos Evangelios. (2005) y Ciudad Transreal. (Edición bilingüe, 2009). Su obra ha sido reconocida con dos premios internacionales de importancia: el ―Enrique Molina‖ de Argentina y el ―Artomi‖ de Estados Unidos.


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HOY ME DECLARO REY DE SNAELAND Hoy me declaro rey de Snaeland, en la espesa bruma que ciega la bondad de los ojos ante las piedras quietas que fueron arrancadas de su sitio para ocultar la huella de los que se fueron en la tierra. El trueno sonó repetidamente en la oquedad del silencio rompió la humildad visible de todos los cristales y los años se hicieron inciertos para aplacar la terquedad de la memoria. Muchos callan sus bocas o dan vuelta la espalda desean recurrir a la lógica del recuerdo que se pierde, a la solemnidad del buitre cuando alcanza las alturas, pero que aún así, se nutre de horror en su rapacidad de ave. Las playas siguen siendo arenales, donde se esconde la vergüenza de los cuerpos sin rostro. El oso avista una vez más, bestialmente a su presa entre las rocas, sin embargo, su zarpazo no tendrá la misma fuerza que antes. Mi casa está todavía, me dicen, en la vecindad humilde de las bajas lumbres, donde se refleja el vértigo de la totalidad del universo, en la intransparente oscuridad de los rincones. Equivocado así pues, en la duda, seguiré siendo el extraño, el ingenuo, el absurdo, el pendenciero. Vuelvo entonces de un país con un nombre que se queda asido con la prontitud de los labios, siendo un desconocido paria. Cuento historias, me escuchan los viejos, otros relatan con magnitud, la relación de sus propias epopeyas, y nos cansamos de escucharnos hasta que explota, llena de luz, el alba en mi cerebro. Alguien dice que los vientos aún arrastran la muerte que el inclemente ya no pertenece a este antiguo vecindario: Aún así, hoy me declaro rey de Snaeland, del suelo que se mantiene verde todavía, a pesar de la tristeza, cuando mis padres dejaron los ruegos y me hablaron con furia para conocer de donde proviene tanto dolor inconsolado. Fueron otros los que esquivaron la mirada a la intensidad del fuego y mis pasos torcieron súbitamente su rumbo, fiordo arriba, con mis hijos, con Ture y sus hermanos donde la soledad se esconde silenciosa detrás las estrellas. Hoy me declaro rey de Snaeland. Un relámpago invernal intenta arrebatarme la certeza de mí lengua. Se desvirtúan los años en la raritud de otro suelo y pienso que mis huesos se profanan,


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se herrumbran en la perpetuidad del esqueleto si la verdad no alcanza la utilidad de la modestia. Entonces no hay más oficio que mirar la tierra desde abajo para evitar la desesperación que trae la memoria en sus pendones. Hoy me declaro convencido rey de Snaeland. El mito no ha de quedar inconcluso en la apatía de este tiempo, sin dejar huella evidente de la anterioridad de mis pasos, porque sé, que algún fantasma perseguirá eternamente mis sueños. Lloro quizás, al recordar las viejas desventuras, y tropiezo, con minuciosa calma cuando los trastos de mi nueva casa, se interpongan obstinados en la lentitud de mis torpes pasos: la oscuridad crece, silenciosa y desordenadamente en mis contornos, aún así, exijo la dignidad que el vencedor debe al derrotado. No hay ceremonia, ni invitados, No hay pajes, ni sirvientes: sólo la dignidad del que regresa hoy, cuando me declaro, finalmente, rey de Snaeland. LA BELLA OTERO Se nos moría la bella a pesar de que sólo unas palomas notaban su ausencia Me deleité durante horas mirándole los culos a las náyades al bañarse en el río Leteo porque aunque viejo tenía vuelo de zorzal y no revoloteo de pichón a la ciénaga primaria Sólo ansiaba contemplar a la hermosa Carolina en su féretro porque la amábamos desde siempre en el barrio aunque que el sultán nos impusiera recuperar sus alfombras perdidas en el estrecho de Ormuz - en verdad - habían sido robadas por unos piratas somalíes a unos gitanos franceses en el Mar Rojo. La bella estaba ahora vieja y desaliñada en su arca con las joyas del Zar Nicolás y su retrato de Renoir Ya sus muslos eran pura ausencia en esas carnes fláccidas pegadas al hueso. El silencio nos hacía cómplices en su afonía Cornelius Vanderbilt decidió aclarar los chismes a la hora del almuerzo y puso en duda que el Monje Loco viviera aún en Petrogrado fascinado con la bella y que el ánima de Valentino vagara desnuda por la habitación de la Otero con guirnaldas colgándoles del cuello como si fuera una serpiente pitón.


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NON NATUS Quedó el hijo incompleto en la matriz de la helénica de ojos glaucos tenía apenas la forma de un bosquejo elemental de hermosura en la infausta hora de un amor contrapuesto desoído al momento de marchar a tientas a la Macedonia de Alexandros pero los ajenos, los excluidos de esta historia, el ímpetu de ellos acabó en la parva mirada desde lejos o en la nostalgia que hoy profeso siendo viejo. El vástago sería sólo una excusa ingrata para la despedida /sin imagen / non natus Ahora entiendo cuando observo el mar en calma la tenacidad escrita en tus pupilas intensas mirando el horizonte y las palabras entredichas en un lenguaje inconexo entre latín y griego. Acaso el oráculo de Delfos hablaba por tu boca en jerga extraña y me imponía una mudanza cuando el hijo fragmentario abandonaba para siempre el claustro maternal de mi helénica de ojos glaucos para volver sin una traza de mi sangre a la Macedonia de Alexandros.

SAN PETERSBURGO He visto a Joseph Brodsky en una esquina del viejo Leningrado mirando el Neva congelado con ojos mustios cabizbajo y astroso como si quisiera regresar a su lejana linde bajo un sol pálido de invierno. Un grupo de jóvenes pasa a su lado con un radiorreceptor a todo volumen. Bajo los pies - en movimiento - cruje la alcantarilla ocluida por un manto de nieve rígida. Una ráfaga de viento dobla los mástiles de un bergantín oculto se agita inseguro entre los fragmentos de hielo. Los estrechos del Báltico oriental están congelados entre las islas y la niebla turba y opaca la memoria.


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Sigue siendo el trashumante que no tiene domicilio. La chimenea de la casa familiar expide ahora una densa humareda. ¡Sólo el fuego derrite la arrogancia de este invierno! Las muchachas del bar ríen y levantan sus vasos preñados de anís. Un joven navegante pierde la calma y vaga ebrio a través de las mesas se figura a las mozas desnudas como nereidas en medio del bosque. Un cuarto oscuro me espera esta noche tal vez tendré unas largas horas de insomnio y pensaré en ti en tu rubia cabellera lejos en las tierras adversarias que alguna vez amé con inocencia. He visto otra vez esta mañana a Joseph Brodsky en una esquina del viejo Leningrado melancólico y sucio como si quisiera volver a una frontera distante bajo un sol pálido de invierno.

PENSANDO EN KANDINSKY Y GABRIELLE MÜNSTER Mi apodo es llamativo en este barrio de bohemios de Múnich rodeado de judíos ortodoxos e inmigrantes del Este. En los mesones del Rialto dos pintores consumen ginebra con cerveza con unas putas pelirrojas. La noche es clara en los escondites donde apunta la luna. ¿Qué música escuchaba Kandinsky estando ebrio en el taller?: ¿Era vodka Moskva o Kubanskaya el que desataba su locura? Nina en el Cairo despierta de una pesadilla sobre un niño solitario que juega en la nieve solitaria. Vassily anhela los pechos delineados de Gabrielle en su camastro para su pincel borracho sus muslos tensos de valkiria delicada. Ella llora porque Vassily llora en Moscú por ella: Una damisela vestida de rosa / patos en vuelo/ un retrato de una baronesa. ¡Qué más da¡ ….el piano y el cello están todavía en la misma casa. Lo pierdo de vista y lo sorprendo en Neully sur Seine con Paul Klee ( bebiendo un Pernod junto al río ). Los claroscuros y los grises atrapan a las almas terribles y Moholy-Nagy inmoviliza sus gestos /con su cámara virtuosa/ cuando pinta un triángulo que parece estar quieto.


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El pincel esfuma el tiempo y la claridad de los matices y Vassily es obsesivo porque es un genio melancólico ante quien Dios calla la boca en la oscuridad total de la noche.

KAVAFIS El cadáver imperturbable de Kavafis Todo lapso franquea un umbral desconocido después de todo es que los póstumos ímpetus se detienen ante mí y la afonía fragmenta al apático paseante como la oscuridad que sobreviene a la brevedad de una luciérnaga. No me detendré en tal caso amigo al final de este paseo con el atuendo inadecuado delante de la noche larga de Alejandría. Así has quedado pétreo a contraluz y de perfil en desamor y griego. Los días tuercen su camino uno tras otro puesto que hoy imaginas una carta en estas mañanas de diluvio en calle Lepsius cuando una garza se lamenta en el estuario del río y te repliegas entonces en esta calma sin saber porqué lo haces


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Mauricio Barrientos

Nació en Osorno, Chile, en 1960. Estudió Matemáticas y Física en la Universidad Austral de Chile, en Valdivia, entre los años 1978 y 1980 y, también, una Licenciatura en Matemáticas en la Universidad Católica de Valparaíso, desde 1981 a 1983. Ha publicado los siguientes libros de poesía: El Hombre Invertido (1985); A través del Reflejo (1992); El Amor a Olvidar (1998); Órbita (2000); Melancolía (2003) y Las Estrellas Fijan su Residencia en los Arroyos (2007). También ha ejercido la crónica, el ensayo y ha sido antologador. De esta importante faceta de su obra destacan los siguientes libros: Mandrágora (2000); Obras completas de Jorge Cáceres (2002); Alberto Rojas Jiménez viene volando (2004); La Realidad Deliberadamente (2005); Pedro Prado, Obra Poética (2006) y 6 Poetas Polacos Contemporáneos (2008). Ha recibido diversas becas y reconocimientos entre las que destacan: la Beca Fundación Pablo Neruda 1988; la Beca del FONDART, 1996; la Beca de Creación Literaria del Fondo del Libro de 1998; la Pasantía de Consejo del Libro de 2003; el Primer Premio de Poesía Municipal de Valdivia en 1989 y el Premio Municipal de Viña del Mar en 1991.


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UNA REPRODUCCIÓN PARCIAL DE LA VERDAD Lo tibio que hace sentir la relación personal. Creí ayer encontrar un sustituto para levantarme, Entendiendo así de la tibieza de la palabra; Lo que cuesta ahora entender la circunstancia O el momento distorsionado por el leve capricho de ser: Defiéndete del fracaso (imaginativo) que viene, Tu fantasía te formó la idea de un poder superior O que sepan los demás; A ellos se les acusa de traficantes de mentiras: Mi palabra miente, Tu palabra miente; El miente a cada rato porque le gusta mentir, Porque le resultan diferentes las cosas, Qué atmósfera te sostiene, soberano, Cuando cansado ya de soñar de la mañana a la mañana siguiente. Lo tibio que hace sentir la relación personal. Siéntate sobre la hamaca de la indiferencia, Qué sentido tiene hablar Si lo que alegra la noche del día sin límites; Ese momento no ha llegado Y la línea no quiere cruzar el límite de siempre, Siempre apurando el paso la ansiedad sin aliento para nada; Por qué te apuras, soberano, Cuál es el móvil el objetivo, Espera que cambie el amanecer de cada mediodía, Espera que cambie el amanecer de cada mediodía.

EL COLLAGE DEL CONFIDENTE La mujer reclama una vida propia. se siente amada y protegida; no está dispuesta a tolerar sus asuntos amorosos con otras mujeres. el hombre se siente hondamente herido y desilusionado; piensa:


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no me ama, es egoísta, dominadora. Imagina ahora ser gran amante y se queja amargamente de la ingratitud de su compañera; necesita cambiar la imagen de la cabeza, la imagen posesiva y diabólica sino tuc, tuc, tuc, para las cabezas sucias. su finalidad es ser amado: no creo que ella sepa mucho pero sabe cómo se comportan las cosas, sin duda es una mujer interesante. tiene los ojos sensitivos y penetrantes, eróticos y calculadores; luego, una excusa de disentimiento: su belleza la utiliza como arma, pero me dan risa las estúpidas pero facinerosas comedias provocativas. Es peligroso vivir en el futuro y el presente es un continuo irremediable. siente ahora una dependencia en ella; dice: quiere sentirse amada y protegida. chismea con otras mujeres acerca de su relación amorosa, se siente pura e ilusionada; piensa: debe sentir algo por mí, no es egoísta, no es nada de dominadora; de cierta calidad, querido Yehoshua. Me dispongo a salir de una fuerte crisis; repite: del verano pasado, a propósito de la relación con Claudia, todo se predispone para el fracaso.


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LA CAIDA DEL AUSENTE Nunca dirás, introvertido, que la película de tu vida funciona de otra manera. Engendra flores del fuego muerto. Mezcla aliento con el aire de allá. Usa el bulto de viajero derrotado y no estrellas en la ciudad. Allá recorro, Allá mi otro yo se idiotiza con la alegría del verano; Una siniestra cabina telefónica que espera: 5-7-6, cabina 27, planta baja 5-7-6, cabina 27, planta baja; Madre, tienes que entenderme. A la brumosa membrana que rodea Santiago o a los rostros alucinados; El sol achicharra el corazón de los capitalinos --contrabando de ilusiones-- hermosa canción ridiculiza la raza, cuando parado en el décimo piso de un departamento vacío con personas vacías con un silencio vacío con el ruido vacío de las avenidas, y yo estaba comiendo semillas de maravilla como si ese instante fuese el instante adecuado par agachar la cabeza, romper tiernamente en 2, con mis delicadas manos y mirar la noche de verano, los edificios, el sin fin que hace imaginar el calor, oh atmósfera ¿Qué pretendes estúpido detrás de tu sucio atuendo? Yo recordaba el pasado en condiciones normales, ellos siempre producían sentimientos de rareza. recordé, apoyado a la ventana, veraneos de adolescencia. recordé a mi mujer, tristemente abandonada y enferma, haciendo el amor en una desolada playa. recordé también (eso no pude dejar de recordarlo) a mi difunta amante, la viuda loca, la enferma de placer y poder; --imagen añeja y confidencial de los treinta-Y yo comía semillas de maravilla y nadie me preguntaba


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Y el calor era inmenso y no sabía si estaban con ropas O si yo debía abandonarlo. Pero, qué haría en la calle a esta hora; Miraba, por un pasillo, por una puerta, hacía la calle; ¿Hacía dónde voy hoy día? La última volada de la tarde, la noche me aprieta y me suelta ¿Cuáles eran las alternativas? ¿Un quiebre emocional? El daño separa mi inercia, La soledad me traga como un beso a la víspera Y nadie preguntaba nada y nadie hablaba; ¿Qué música te atrae ahora? La caída de la risa, si recuerdas por un instante aquella imagen, no volverás a vivirla, está muerta. ¿Qué sueñas? El abismo que aprieta, A media noche recordaba esa monstruosa cabina telefónica; Está ocupado, desea esperar un momento, y si hablo más tarde, ¿de qué hablo? --y para volver a renacer de nuevo-¿Qué sientes? Bajar por un enorme laberinto ¿Es mucho pedir eso? (el laberinto de la mentira) --parece mentira verse al otro lado-O el movimiento es una constante que deprime. El introvertido pensaba que no estaba siendo introvertido por lo tanto no era introvertido. El departamento existía sólo a la hora en la noche de verano y ese cíclico ruido eterno. Los individuos se repartían fumaban descansaban; en fracciones de tiempo la película de su vida funcionaba, y si por las noches tengo pesadillas en el día la reality es otra y las cabañas telefónicas son other y el acto de contarlo es otro.


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ARTE POÉTICA te soplo al oído el verso en latín no declina y lo que tienes en mente no es más que desesperación y ansia como secreto estoy dispuesto a entregártelo te soplo al oído son sensaciones que entornan el vacío son ilusiones son metáforas son mentiras.


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Alejandra Basualto Nació en Rancagua, Chile, en 1944. Poeta y narradora. Licenciada en Literatura y Ph. D. (C) en Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Chile. Su labor como directora de talleres literarios la ha llevado a conducir talleres en ambos géneros en la Universidad de Chile, y en varias otras universidades e institutos culturales de Chile. También dirige su taller privado ―La Trastienda‖, desde 1988. Desde 1991 dirige la Editorial ―La Trastienda‖. Ha conducido en Chile, durante cuatro años, un programa de estudios para alumnos extranjeros, que incluye español intensivo y literatura. En los últimos años ha sido nominada como Jurado en diversos concursos literarios de cobertura nacional, como Mejores Obras Literarias, del Consejo Nacional del Libro y la Lectura y el Premio Municipal de Literatura. Traducida y publicada en diversas antologías en Chile, Estados Unidos, México, España, Francia, Italia y Dinamarca y ha obtenido diversas distinciones tanto en Chile como el extranjero. Su obra publicada la conforman los siguientes libros: Los ecos del sol, (1970); El agua que me cerca, (1984); La mujer de yeso (cuentos, 1988); Territorio Exclusivo (cuentos, 1991); Las malamadas, (1993), Desacato al bolero, (cuentos, 1994); Altovalsol, (1996); Casa de citas (2000).


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ELLA DUERME Ella duerme con su corazón en la punta de los dedos cuando la noche resplandece en el jardín: la savia late en la madeja de los tallos y más allá del verde la luna golpea. Ella ha cerrado todas las puertas, y en la penumbra se queda sola con sus sueños sin sueño. Su corazón se escurre como un pájaro con un temblor de sábanas, y cae entre la hierba. Ella duerme, su mano tendida al aire, y en el jardín silenciosamente la luna se ha ido.

GUAYACÁN Esos días se me van quedando a oscuras, ocultos bajo el polvo, diseminados por nueva servidumbre. Otra luna esparce hoy las cenizas de su vieja mano. La noche traía caballos repentinos que me llamaban desde la ventana: sus terribles ojos horadando los postigos y su respiración sobre mi almohada. Tras el muro un jinete sombrío desvelaba los sueños de la medianoche y en el viento sembraba los signos que en la niñez las penumbras recogen. A veces los piratas rondaban por la casa y un olor a barcos subía las colinas y yo sabía -y sé- que allá en la playa todavía buscan la luz escondida. Entonces despertaban los naranjos y el perfume de diez mil estrellas me temblaba en la palma de la mano, cuajando en el lecho mi mitad de tierra.


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Las madrugadas son ahora silenciosas, los árboles dialogan en secreto; pero a veces, debajo de las sombras, vuelvo a encontrar aquel antiguo miedo.

PRÍNCIPE AZUL no desmontes de tu brioso corcel ni me tomes en tus brazos ni roces mis labios con tu boca delicada porque si te miro de frente con mis ojos de bruja verde y te beso como se debe y me sueño todo el cuento entre tus sábanas de Holanda mucho me temo QUE DESAPAREZCAS

[VOCES PARA UN HOMBRE DE HUMO] Tú me crees la incrustada la mujer sin brazos la que llora Me quieres silenciosa clausurada pero yo soy la mujer que grita y no se guarda la que recorre la casa encendiendo luces la explorada la dadora y la avara


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Voy a aventar el humo donde yergues tu cabeza enmascarada voy a sorprenderte y borrar impunemente tus colores Capaz que pueda acostumbrarme a sembrar cicatrices en los sueños capaz que crezcan nuevas raíces en mi tierra extendida y me broten brazos o plumas

RAPUNCEL abandonó la torre de su inocencia Cuando regresó traía la cabeza llena de piojos y unos ojos tan abiertos que abarcaban hasta los confines del reino

EN ESA ESQUINA La muerte está sentada a los pies de mi cama Óscar Hahn

La muerte estuvo sentada en esa esquina desde antes que yo naciera. Silenciosa aguardaba resultados con un ojo rojo y el otro colorado de puro cansancio. Cuando vio que mi madre no estaba dispuesta a entregarme tan fácil echó un par de ojeadas más y se durmió. Luego se conformó con un gato blanco.


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La muerte ha estado sentada toda mi vida en aquella esquina. A veces cabecea y murmura cosas raras, otras, bosteza y se estira como queriendo despertar, más tarde se hunde en la oscuridad de su rincón torcido, satisfecha de oírme llorar. Cuando mi padre se despidió la muerte me besó en los labios. Años después me miró muy hondo desde los ojos amarillos de mi madre y pude verla sonreír con ella. Comadres de viaje / me dije, qué bueno, mi vieja no va tan sola En noches como ésta vuelvo a verla, atisbando desde la esquina / en su sillita pintada y con el sombrero bien calado sobre los ojos negros. No es hora / le digo afectuosa, todavía no puedo viajar, pero no te preocupes: aquel domingo cuando por fin decidas abandonar tu esquina y acompañarme hasta la puerta, tendré mi maleta lista, también un bolso de mano por si hay encargos de última hora.

EL ÁNGEL El inconsciente es un árbol lleno de pájaros muertos que se echan a volar cuando uno menos lo espera ÓSCAR HAHN

Toma de mi leche dijo el ángel y yo, que no sabía dónde estaba lo miré y lo seguí mirando con la perplejidad de los recién nacidos.


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Era una noche negra y escondida, nadie nos podía ver, solo cabía la disculpa de venir de lejos sin resuello remontando río arriba hasta el amanecer. El ángel me miró y yo no supe si sonreír o llorar y me quedé ahí, desbocada, como quien no tiene horizontes a la vista, ni bordes, ni caminos, ni siquiera, el destello de algún amanecer en perspectiva. Soy yo, dijo el ángel, ¿no me reconoces? y perdida en la locura, no pude responder, solo miraba su larga cabellera rubia, ahí sus ojos, los ojos de aquel que hace ya mucho voltearon mis sentidos, dieron rumbos a mi sangre, percibieron que mi toda yo estaba dispuesta. Y entonces comprendí que era un fantasma del pasado una voz huera que intruseaba en el temido recordar de los ancianos sola sombra de los huesos porvenir.


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Carmen Gloria Berríos

Nació en Santiago de Chile en 1954. Egresada de Terapia Ocupacional de la Universidad de Chile, viaja a Londres donde, incursiona en el Arte Textil y en Fotografía entre otras actividades. De vuelta a Chile, ingresa al Taller Literario ―La Trastienda‖, dirigido por la escritora Alejandra Basualto. Actualmente es la directora del proyecto "Lectura en Tránsito" cuyo objetivo es fomentar la lectura de poesía de autores nacionales a través de la realización de diferentes acciones de arte en espacios públicos. Cabe destacar la instalación de veintiséis cuadros digitalizados, en veinte hospitales públicos de Santiago. Sus libros de poesía son los siguientes: La Mujer Deshabitada (1990); Esa Urgencia de Vivir (1992); Esa Urgencia de Vivir (Segunda Edición, 2000); Razones Personales (1994); Prójimo de Nadie (2000) y Prontuario 19902000 (2000). Ha sido incluida en diversas antologías, entre las que destacan: Veinticinco años de Poesía Chilena (1970-1995) de Teresa Calderón, Tomás Harris y Lila Calderón (1996); Antología del poema breve en Chile de Floridor Pérez (1998); Mujeres poetas de Chile: Muestra antológica 19801995 de Linda Koski (1998); Poesía Chilena del deporte y los juegos: Siglos XVI al XXI de Floridor Pérez (2003); Trilogía Poética de las Mujeres en Hispanoamérica de, Marya Aurora Saavedra ( Universidad Autónoma de México, México, 2004); El Lugar de la Memoria (2008); El árbol de los libres. Poetas de la Generación N.N. de Chile (México, 2008).


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DESOLACIÓN Recógeme cuando me veas en una esquina sucia y sin nombre Ve si aún llevo mi cartera de flores y en el caos que contiene busca mi rosario y pónmelo en el pecho No dejes que repose entre pisadas No permitas que me cubran con diarios

CONVALESCENCIA ¿Volveré a caminar erguida una vez más ligera de ti dueña del mundo y de mi misma? ¿O el peso de tu cruz Me mantendrá agobiada y de rodillas Hasta que vuelvas a resucitarme?

ME TRANSFORMO… Me transformo en la guinda marrasquino de tu helado en la crema chantilly de tus pasteles en el cristal azucarado de tu taza de café yo me transformo y la dieta te lo impide


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I La brevedad de tu mano que repta por mi espalda hace que escriba breves poemas de amor

II Tu lengua furiosa que irrumpe entre mis labios hace que pronuncie sรณlo vocales abiertas

III Mi cuerpo en llamas incendiando al tuyo hace que vista de humos y cenizas

IV Tu revolcar en mis caderas me encabrita en perversos pensamientos y Dios aplaude


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V Estuvimos flotando entre las sábanas furiosos por circundarnos Lo hicimos tres veces antes de que el gallo cantara Y no te niego

HAY QUE HACER…

Hay que hacer una ampliación en esta casa Ya no hay dónde guardar tanto silencio

COLECCIONISTA

Qué hermoso ejemplar dices mientras clavas una araña en tu insectario Por eso cada vez que me llamas hermosa Tiemblo

TRA(D)ICIONES

Eva Introduce apocalípticamente Un trozo de manzana En la boca de Adán


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La bruja Introduce letalmente Un trozo de manzana En la boca de Blanca Nieves

Mi abuela Prepara afanosamente Un strudel de manzana

Me inquieta el destino de mi abuelo

ACERCA DE LA TRASCENDENCIA

La naranja no sufre porque no puede ser manzana no cuestiona su color ni su piel llena de poros No le importa de qué árbol cuelga tampoco discute con su compañera de rama No opone resistencia a la mano que la toma y la desnuda menos a la boca que la muerde y escupe sus semillas en un plato Para redondear la naranja es asumida no le interesa trascender Otro día les hablaré del plátano


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CAOS Todo el mundo parece enfermo últimamente o tiene un funeral en perspectiva El cielo cerró por vacaciones y ya no es sol volantín ni vía láctea sólo un trapo desteñido surcado por aviones y pájaros de Hitchcock No sé por qué ni a dónde emigraron los deseos las velas y las flores por gracia concedida La calle me parece indescifrable incluso las palabras de los ciegos transeúntes Todo huele a humo últimamente a hoguera a cigarrillo voy vestida de cenizas dándole la extremaunción a las cunetas No resisto la solemnidad de los paraguas los anónimos zapatos que corren hacia el metro Detesto la nata de esta leche y el bostezo miserable que circunda Creo que necesito una navaja Hay que hacerle una autopsia a este vacío


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Eugenia Brito Nació en Santiago de Chile en 1950. Poeta y ensayista. Doctora en Literatura Chilena e Hispanoamericana. Académica Asociada de la Universidad de Chile. Ha publicado los siguientes libros de poesía y ensayo: Oficio de Vivir (2009); F(a)low me o la instalación de la Diferencia en la Práctica Visual de Alexis Carreño (2005); Sergio Castillo (2004); Extraña Permanencia. (2004); Antología de Poesía Femenina Chilena del siglo XX (1998); Dónde Vas (1998); Emplazamientos (1993); Campos Minados (1990); Filiaciones (1986); Vía Pública (1984); Una Milla de cruces sobre el pavimento (sobre el trabajo visual de Lotty Rosenfeld, con Diamela Eltit 1980).


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LAS ALUCINACIONES DEL METRO

[Vibra en su cuerpo cada hebra de plata]

Vibra en su cuerpo cada hebra de plata Cuando se abre su última fuente. Estampa en que su cuerpo flota sobre estas sucias aguas. Se reconoce síntoma Se sabe vana. Ha arrojado su vida por ser imagen Los transeúntes que apenas la conocen Conectan su paso a sus cabellos Entonces la araña que ensombrece su viaje sin descanso Los hace oír sus velo- violines enmarañados: Sus mensajes Que pesan más que la memoria Más que la pasión Pesan en verdad como el dolor de toda gran pasión Es una cavidad donde un amor sin fondo Se reconoce para siempre Solo ―Me llenó el lenguaje de su centro. Me expiró su pasado. Dancé sobre la fuente: todo mi goce fue inmaterial.‖

RETABLO ROJO (Fragmento) La primera María avanza a la extinción. Va sola. Está sola pero ella guarda en su corazón el secreto de las tres Marías


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De modo tal, Que su marcha es para ellas la negación a la calma. Su marcha es un temblor ¿Por qué se va? Adónde? Los vientos de la noche buscan un perfume. El perfume de ese secreto, de esa triple cifra Es vago y es compacto.

Y los vientos de la noche, esplendentes, ruidosos, Decoran a la muerte. Triunfal es el jadeo de su ornamento Mortal y sacro. Así te invocaron, Primera María: Bruja Joya Diosa Así te llama María la segunda en su desespero: Sueño: La casa en mi mente cruza el abismo, pero éste me alcanza Me cubre y todo el cabello se me prende Entre las piedras. Me miro: qué figura más seca la que aquí se me expande Yerta y extendida como un cosmos sin alas Pintada de azul, cruza Santiago. Dos tubos de neón son sus crayones


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Virulentos, plásticos, viciados Turban este cielo en un solo flash como una Ultracontaminada. Para su clamor en rosa, los anuncios responden. Se amortigua en gases metalizados, Pero su resistencia es cierta. Desde su traje salen las letras, daría mi vida por una canción, susurra. Una canción, aunque fuera Breve. Y la fiesta no se tarda. Aclamada por la muchedumbre que no la reconoce, parcelada de brillos y de escamas metálicas, aparece, en una emisión de un virus violento, de ácido lisérgico derramado enteramente en los espectadores: Mi teatro favorito, piensa, las pinceladas nacen desde los acueductos, Justamente en el punto en que la tierra es agua. Se retiene, se palpa el brazo Hunde la mano en la cadera y gime ―Yo, protagónica- primera figura de un baile sinuosoMe escriben con un lápiz tan negro que voy a abrir un agujero infinito. Será un hoyo profundo, una gran escalada, mis edificios se cimbrearán y moverán La arquitectura moderna‖. Un joven maquillado la sorprende y la besa. ―mi escena- le dicela contemporánea‖. Mas ella se detiene: Soy sólo una cita, La efigie del terror, La gran drogada. […]


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Mi viaje fue hacia el Sur Un trastorno epidérmico Vengo desde el Norte, Soy un esmalte antiguo. Mi guerra ha sido brindar Un nombre al deseo voraz de la memoria A su obstinación que quiebra los sentidos Al milenario goce. Mi guerra ha sido asistir a mi propio duelo En el orden del mundo. Y mi duelo consiste en abrir las materias A su propia espesura y a su anchura de roce. No quise permanecer en esta tierra ingrávida. No quise la hostilidad de sus habitantes. No quise arar más la vida entre los páramos Ni escuchar este viento. Primera María, terror que obtura el espejo del habla María, la primera, pasión de su verdugo, el ensayo del crimen Sobre la patria indemne. Primera María: eco, suburbio de los ecos. ¿consideraste tu propia épica del tamaño de un hueso Para partir y legar tu diván milimetrado en el asombro del tiempo? Legar la imagen suntuosa de tan opaco sino Legar la noche y la expresión gravosa Legar la cara. Legar la noche y su pantomima.


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Legar el olor y su llamada al tacto. Su condición precaria Irreverente al discurso Tácita.

NOTAS ¿Dónde Vas?, mi cuarto libro de poemas es un homenaje a tres mujeres indígenas de la raza coya, que en Octubre de 1974, se quitaron la vida en su casa situada en la Quebrada de Tola, al Norte de Copiapó, Chile. Mataron también sus 20 cabras y su perro, a mi parecer, para no dejar solos a sus animales, ya que el lugar es un sitio de tránsito entre Argentina y Chile, es frío, ventoso y muy poco poblado. Su suicidio no tuvo explicación alguna. Pero los hechos son elocuentes. Aunque su muerte y la vida que la antecede sea enigmática, y ellas se llevaran tras de sí toda palabra., vivían en absoluta soledad, seguramente aisladas y segregadas. El hecho de que hayan cuidado de matar a los animales, no dejarlos solos y hambrientos me parece un acto de consideración y amor a ellos. Que se colgaran en un solo árbol los tres cuerpos juntos, nos habla de una gran unión y solidaridad entre ellas. La economía del acto implica una estética india y nos lleva a pensar en la resistencia de esas tres mujeres que, negándose a circular por un mundo que las obliga a mutar de identidad, prefieren llevarse todo lo que tenían: sus vidas, las 20 cabras y el perro.

PARQUE CENTRAL Abandonada de ti te llevo en mí. Como la antigua Venus su belleza en los brazos rotos sabiendo que al final de mí me esperas tú para cortármelos.


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Francisco Casas Nació en Santiago de Chile. Estudió literatura en la Universidad ARCIS entre 1984 y 1987; publicó el libro de poemas Sodoma Mía (1991); la novela Yo, yegua, (2004); Romance de la inmaculada Llanura (2008), y recientemente el libro Romance del Arcano sin Nombre, (2009). Desde 1992 también se ha dedicado a las artes visuales, siendo invitado como artista, escritor y conferencista a la Universidad de Berkeley, California, Estados Unidos, a la Universidad de New York, Estados Unidos, a la Universidad Autónoma de México, al Centro ―Wilfredo Lam‖ de la Habana, Cuba y al Instituto Latinoamericano de Cultura (ILA) de Roma (Italia), entre otros.


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1. BLUE HOMO Soy homosexual/ pierdo el decoro No soy solo la corro pensando en tus hijos los jóvenes años Conozco la ciudad y sus escuelas No soy solo Prefiero los niños ricos son más corrompibles La bella clase degradada Asustarlos con esta mano hambrienta paciendo en sus muslos las suyas mis ancas No soy solo No tengo patrias/ nada de principios vivo de los traumas/ adoro los siquiatras que enloquecen muchachos para mí enlodarlos con mi guante de matrona revolución del barro dice la maldición de esta diva que canta No soy solo Soy homosexual y qué/ anarco/ corruptor de tus bastardos envuélvete mi velo de submundos extraños SOY LA GRAN PUTA LA TELA ARAÑA 2. Espiando por la cerradura el regreso del lobo/ está en celo el mal nacido gruñendo su calentura a los cuatro vientos/ en cuatro patas recorre el conventillo/ Husmea el olor bestia Te amo más desde que soy lobo/ aúllo solitario tras los bronces de mi cama/ Que no me sorprenda el cazador/ que no me sorprenda


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3. He aprendido a mamarme este exilio De cual calle Panchita pintarrajeada Extranjero este tango voy bailando ¿Y esta castidad? virgencita sin altar/ vedada velada sin ninguna La popa no fija rumbo/ la bandera trapo carece de símbolo… ¿qué patria? ¿qué mundo? Colón enloqueció por los glúteos de sus marineros 4. Todo taladrado en la ciudad/ no paseo/ miro a los nuevos machos/ con una percha en el ojo/ sigilo sigilo maravillosa palabra de araña/ Sibaris lejana/ Pensar que en tus Parques fue el último banquete Y cuántos han pasado desde entonces Sin que estas espaldas hablen/ ¿cuántos? sin rastros/ sin llaga/ sólo la exclamación ABANDONADA AL AIRE 5. El mundo está mal hecho/ hay que elevar una solicitud Sodoma no existe/ no fue la imaginación a la deriva el mascarón de la nave/ rumbo al cementerio 8. Perdió la perla/ perdió feo el niño rico la chaló/ prometió Hollywood: tú ―la Perla del pacifico‖ Querido eres tan bello/ y tu elegancia tu elegancia Querido estás perdiendo olfato


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solo Gel para tu pelo Le regaló unas pantys/ varios rouges/ Laycra en el cuerpo/una no es ninguna/ chúpalo rico/ de lado es mejor… A pata pelá sobre el miembro/ eso es camina despacito/ mira que en el parque tu dandy está armando la animita… 9. Se quedó con el ojo torvo/ miles de caballos por la Alameda/ a esconderse/ escóndeme/ que vienen los bastardos con la enfermedad/ las banderas en alto/ son miles los enlutados que caminan por el muelle recién construido Sólo una estrella en alta mar/ estoy llorando la detenida me está llorando/ me está lavando cae el rímel y los ungüentos / se le corrieron los puntos/ nos contagiaron Ahora la inyectan con una pequeña jeringa verde/ le pusieron una camisa mangas al infinito/ cierra los ojos limpios/ recuerda esplendores y coitos ríos de pus en su cuerpo 10. Desfilan por la Alameda/ vociferan/ cámbiara/ cámbiara piel mía/ Oh niñita mañana saca mi carne/ úntate la mejilla viene tu Santo Patrono/ La Pancha princesa queda tranquila sentada sobre su lápida/ ahora escribe/ aprendió en los hoteles de la calle San Diego Aha la locura contagia/ viva el delirio aprendióme se inyecta UNA LINEA PARA LA CONVICTA 12. Soy la muñeca más hermosa al sur del mundo, Conquistadora, colona plástica, gárgola de la cibernética macumbera hechizando al indio


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Barby sureña soy descascarada en esta antesala, ―A TAJO ABIERTO VOY EN PATRIAS‖ ROMANCE DE LA INMACULADA LLANURA 1. Me dio adjetivo de monta para acariciarme y devenir animal, para tenerme en cuatro patas pastando en la inmaculada llanura hurgueteando lo supe individuo, se lo di como hembra y tuvo asco, acaso miedo de la hembrilla brilla hembrita me dijo y puso un color macho. Acorralado le pregunto: ¿Te vas a olvidar después de la monta? No sé, no sé, no sé. Su boca satisfecha para mi memoria dice: Mi memoria es frágil, nada se ama mi Dios cuando se ama. Provoca furia y pone un color. Con intención le prometo el censo empuñando la letra, curioso tomé su mano en perspectiva a la pendiente, sendero que yo presento a su oráculo hacia abajo, a sus dedos en viaje a mi Sur hacia abajo, a la tala de mi propio paisaje hacia abajo, al vagar neurótico de mi compulsión hacia abajo, ya dispuesta la mano le digo mi parte del trato; abajo no hay nada 2. El goteo vuelve lento, desde lo abismal sube su filtrado criminal descubriendo en el borrón prendedores perlados, cacas de paloma pegoteadas en horquillas de hueso a crines


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rubias acrílicas de la barbie estática ensartada en el piso por el ojo envidioso del amante. Todo lo que vayamos a vivir se agota. Cansado, ay cansado le digo; Todo lo que vayamos a vivir se agota, quiero dormir un poco, me mareo, le digo tímido para que crea para posibilitar el escape. Insisto monótonamente y para mí digo; Todo lo que vayamos a vivir se agota. Pienso en la huida sin que entienda lo dicho, visualizo el mapa y sus caminos, medito en el territorio hasta que presiento el Sur en el borrón del papel ahí perdido en el Pacífico, recuperado en el archipiélago cambio mi nombre para nombrarme. Domino el mapa en la huida Angustias Auxilio bocanadas de aire austral entrando y saliendo, saliendo y entrando. Pueblo los despoblados de la vastedad, Impongo nueva ley a mi nuevo extremo, discrimino y fundo, armo la pagoda en la isla aislada. No pienso en la visitación mientras conquisto el territorio. Pongo escritura a la vastedad del hielo Sur. Sobre las frioleras escribo: Todo lo que vayamos a vivir se agota.


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Teresa Calderón Nació en La Serena, Chile, en 1955. Se tituló como profesora de Castellano y estudió Licenciatura en Estética en la Universidad Católica de Chile. Ha ejercido la docencia en distintas universidades chilenas, tanto en programas nacionales como internacionales, dictando cátedras de literatura latinoamericana. Actualmente dicta clases en la Facultad de Letras de la Universidad Católica de Chile, en la Escuela de Literatura de la Universidad Finis Terrae, en el Penta U.C., y dirige talleres de poesía y de escritura autobiografía en Centros y corporaciones culturales de Santiago. Poeta, cuentista y novelista, dirige talleres de creación literaria desde los años ‗80, y, desde entonces, también, ha participado en Congresos de literatura en distintos países. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, francés, sueco, italiano, alemán y portugués, y ha sido seleccionada en más de 30 antologías. Entre sus publicaciones de poesía se destacan: Causas Perdidas (1984); Género Femenino (1989); Imágenes Rotas (1995), Aplausos para la memoria (1998); Obra Poética (2003) y Elefante (2009), con el cual obtiene el Premio ―Altazor‖. Es coautora de la antología Veinticinco años de Poesía Chilena: 1970-1995 (1996). En narrativa, destacan: Vida de perras (cuentos), Amiga Mía (novela) y Mi amor por ti (novela). En novela infantil: Aventuras de Súper Inti y Analfabruja, El tesoro de la bruma, Esa mañana llovía a cántaros azules y Súper Inti y el misterio del espejo. El año 2007 se publicaron las adaptaciones para niños que realizó de las obras: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, La Araucana y La Odisea. Entre los principales premios que ha ganado se cuentan: Primer Premio Concurso de Poesía ―El Mercurio‖ 1988; Primer Lugar en el Concurso Ministerio de Educación 1989; Premio Nacional de Poesía ―Pablo Neruda‖ 1992. Premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura 2004, en la categoría mejor novela editada por Amiga Mía. En el año 2006 fue nombrada Escritora en Residencia en la Pontificia Universidad Católica de Chile. En el año 2007 recibió el Premio Elena Caffarena otorgado por SERNAM a la escritora-artista más destacada del año. Ha participado en congresos literarios y ferias del libro en Chile, Argentina, Suecia, México, Estados Unidos, Colombia, Uruguay, Perú, Bolivia, Cuba y Alemania.


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DE VUELTA EN EL TIEMPO Para el más Ingenioso de los Hidalgos y a su Seguro Servidor Al morir Cervantes Don Quijote se quedó muy solo.

Cuando ya nadie recuerde qué estuvimos esperando en tantas idas y venidas por la historia, irrumpirás entre los frisos del lenguaje Altisidoras siempre habrá para el que sueña un mundo más allá del blanco y negro. Alguien afirma que el oro ya no existe porque las babas del diablo cubrieron la arena Estarás presente y la mentira insinuará que la aurora es un perfil que se diluye. Entonces odiarás al sol que hizo quebrar al poderoso imperio de las lágrimas porque a nadie le eran necesarias. Pero no todo estará perdido. Si navegas la luz en Clavileño aunque la luna o la nieve pudieran parecerte extrañas, el secreto es compartido: has vuelto a La Mancha a perdonarnos.


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ESTRATEGIA Mujer que arranca del marido sirve para otra guerra.

CELOS QUE MATAN PERO NO TANTO "Hombres de mala ley, animales de mierda que nos son capaces de hacer nada que no sean desgracias". García Márquez

1 Ya había visto sus ojos en los tuyos que no me miran que se mueren por verla. 2 Era un desliz definitivo. Desde un bolsillo de secretos un nombre de mujer tu letra un número la prueba final en la estructura mítica del héroe -consultar Villegas, Juan- desde el bolsillo esa mujer ese cuerpo de tus delitos. 3 Mañana marcaré ese número. Repetiré la operación hasta dar con esa palomita. Pienso decirle menos cosas de las que pienso. Pero a ti, te lo advierto nos encontraremos los tres y sean cuales fueren los resultados te lo prometo aquí va a haber un muerto habrás un muerto en la familia querido mío. 4 Como ves o como no ves estoy pendiente de ti. Estoy el colmo de ti.


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5 He aguzado el olfato para husmearla mejor en tus camisas en los jardines de tu pecho. Si captaras la sutileza de mi oído qué magnífico espectáculo pegado a las puertas el ojo a las cerraduras como el náufrago a su tabla y todo el océano para él solo. 6 Todos mis sentidos alerta pueden reconocerte a una distancia de metros bajo una niebla de película en pleno centro de Santiago a las doce del día en medio de la gente, animal. Todos mis sentidos alerta. Dije todos menos el sentido del humor. 7 Cuídate de mí, maldito, porque te amo. 8 Más vale que te cuides. Tú sabes una caída en la ducha esas son caídas fatales me entiendes un remedio de más o equivocado te fijas un accidente casero cualquiera tiene en la vida arreglabas un enchufe y ¡oh, sorpresa, Fiat Lux! me comprendes o el cuchillo de cocina guardado adentro de la cama o el gas lento pero seguro no olvidemos. Por eso, cuídate mejor que te encuentre confesado oleado sacramentado y todo si te descubro amadísimo héroe. 9 Te acaricio te araño con táctica felina porque estás mintiéndome porque te juro lo sé todo aunque no digas ni pío.


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10 Tardaría la noche entera enumerando los espantos que te haría si se confirman mis -según tu miserable opinión– infundadas sospechas. No tienes idea la de horrores que soy capaz mi vida la infinidad de maleficios que prepararía en la cocina hasta dar con esa pócima que te pusiera fuera de combate. 11 En esta guerra sangrienta las matemáticas están claramente de tu parte yo soy una y una no es ninguna. Ante una ventaja así no cabría más que deponer esas armas con las que no cuento y saludarlos con mis mejores deseos: que sean tremendamente infelices que se pudran. Quiero que reciban periódicamente a la cigüeña cargada de imbunches que no falten al himeneo las reinas de la muerte, las parcas de infalibles tijeras ¡Oh, Mnémesis diosa fantástica de la venganza! & La vida: el gran laboratorio de la muerte plagado de tristes ratas. & Esta pena negra no es cuestión de boticarios. & El suicidio dijo el actor es una muerte en defensa propia.


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INSTRUCCIONES PARA AMAR A UN ÁNGEL En primer lugar, la afectada por la presencia de un ángel se dará cuenta del hecho enseguida. Encandilada por un hombre cuya voz jamás había oído, le parecerá perfectamente conocida. El brillo inquietante de unos ojos que la miran, le hará creer haberlos visto desde siempre. Sobrecogida por el ritmo de un baile una tarde de lluvia, usted perderá el sosiego de por vida. Entonces sus sueños empezarán a llenarse de mares encrespados y cielos que se nublan repentinamente y lluvias que se desatan y vientos que se la llevan en todas direcciones. Usted desde ese mismo momento quedará a la deriva, perdida, sin brújula, sin voluntad y sin memoria. Los ángeles no son conscientes de su angélica condición, por lo tanto seguirán actuando en forma natural y humana. Por lo general los ángeles son poetas. Los ángeles suelen llamarse Tomas, Alfredo, Raúl, Carlos, Antonio, Roberto, Pablo, Andrés, Rubén, Gustavo, Diego, Miguel, Juan… Cuando se encuentre con un ángel, debe hacerle prometer de inmediato y delante de testigos, que más adelante, que tal vez, que algún día, que en la próxima vida…. Los ángeles suelen quedar prendidos en la memoria, abrazados a su corazón, cantando en su alma la música del paraíso. Para amar a un ángel hay que visitarlo en los sueños; acercarse despacito y hablarle lentamente. Los ángeles se asustan con facilidad al ser reconocidos. Cuando se enamore de un ángel, usted tendrá que resignarse a que ese ángel jamás se va a enamorar de usted, porque no todas las mujeres tienen en su destino encontrarse con un ángel. Porque las mujeres como yo que se enamoran de hombres como tú están perdidas. Porque en realidad usted no es una mujer sino una triste ángela caída en la desgracia de un amor tan grande.


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Lila Calderón

Nació en La Serena, Chile, en 1956. Es Comunicadora Audiovisual y Poeta. Obtuvo el grado de Magíster en Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Chile. Ha publicado los libros de poesía: Balance de blanco en el ángel triste de Durero, (1993); In Memoriam, (1995); Por suerte había otra vida y Piel de maniquí (1999); Animalia, La gran fuga y La ciudad de los temblores (todos editados en el año 2002). En 1994 obtuvo el Primer Premio de video-poesía de la ―Feria Internacional del Libro‖ de Santiago de Chile, y en 1998, el Primer Premio en el ―Encuentro de Cine y Video del Caribe‖, en Cuba, con La muerte de un poeta, homenaje al poeta cubano Ángel Escobar. El año 2005 expuso en la Biblioteca Nacional de Chile Liquidación por cambio de temporada, una crítica muestra de ensamblajes. A partir del año 2007 experimenta con formatos para difusión a través de Internet. Actualmente ejerce la docencia en la Universidad Diego Portales y en el Instituto ARCOS. Su obra poética se encuentra compilada en diversas antologías, tanto de Chile como del extranjero.


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*** Es probable que nos bañáramos en el río por las tardes y que hiciéramos grandes descubrimientos al interior de la gruta en que nos domábamos No éramos dioses

no molestábamos a nadie

con el eco del animal perdido en la noche (eco de los cazadores de la tierra salvaje) atrapando el coro heroico

la epopeya del salmo

desde el otro lado de la calle y antes antes antes Es probable que nos bañáramos dos veces en el mismo río EPÍLOGO Pasamos lateralmente por los paisajes

siempre

El paisaje es eterno y entero y sin embargo sólo veo fracturas Pequeños fragmentos en proceso La imagen completa es inaprensible y abruma Qué cantidad de límites Un encuadre sobre otro dentro de un cubo Transparente pero carcelario Cómo abrazarla entera

Qué belleza inabarcable

Se diluye

Viajo lateralmente

Entro de costado a escena como un ladrón De puntillas en una ruta rota Y vendada

Pavimentada para caminar por la realidad que no existe

Completa

que es inabarcable y encarna el peor objeto del deseo

Es la naturaleza completa en movimiento Una ola que va y vuelve cambiando la historia y los personajes La historia inconclusa

El largo epílogo del séptimo día

La creación suspendida ante un Dios cruzado de brazos


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II Un bosque se incendia y desde las cenizas Surge una civilización perdida

Dioses y templos renovados

Mueren por la noche para ejercer el misterio Está demasiado bien ideado Participar exponer

No se puede competir

expresar

Algo bello o coherente

entregar

comunicar

o algo

Ese algo está expuesto

comunicado y entregado por completo

Se extiende más allá de la visión y la presencia Se escapa haciendo mutis por el foro ante el peor ridículo Del artista que muere con su sufrimiento fetal a cuestas Da no sé qué opinar

creer en algo que no sea divino

que no sea

El espectador de la panorámica del universo en movimiento La belleza magnífica imposible de capturar No hay medio soporte

lenguaje que permita captar de frente

Y la totalidad Vamos de lado abriendo pequeños senderos Ganando el espacio para instalar unas pocas huellas O sobreponerlas a otras Caminamos Caminamos Caminamos Siempre de pasada y de pasado Y el río lo lleva todo al mar

El tiempo no se detiene

ese que alza su brazo en cascada

Para simular una ola que barre y limpia y renueva El sentido del ridículo me hace pedir perdón por sospechar Que podía utilizar unos pocos elementos con propiedad Sin embargo el gran logro es sospechar y atesorar el chasquido De la ola

La caída de la espuma

el desborde que extiende

Qué miserable camino lateral para llegar al tesoro El tesoro no estaba

ya ha cambiado de lugar

Está enterrado en otro tiempo Me hago demasiadas preguntas y trato de responderlas mientras camino Luego me parecen estúpidas o inútiles Pero puedo descubrir entierros memorables en las vitrinas


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Donde reconozco la prisión transparente del cubo Busco un secreto bajo llave de sol

y a pesar de todo

una imagen poética

Pequeñísima para que sea universal

Un poema

con letras

Que no sea un acertijo Letras que no se repitan como palabras mágicas Pero que respiren

palabras vivas

que den el aliento

A lo informe y lo hagan latir por esos caminos que nos observan pasar lateralmente mientras se dejan vendar para que los sobrepasen Los que están de paso

Palabras que no sirven de señales

Pero impresionan hasta dejar caer la cortina

o la piel

Qué comunidad de miserables caminando de lado como enfermos Por los pasillos de un hospital a la espera del alta No hay alta

Hay paso de tiempo

Pieza compartida

Hay baño compartido

Libro compartido

Legión de extras

Pegados a la pantalla Diciendo su verdad con el micrófono puesto Piel sobre piel

Todos nos parecemos

Usando palabras poderosas y frontales Que dejan caer pistas sobre el objeto del deseo Da terror leerlas

Se clavan

Y te dejan esperando hipnotizada

Que aparezca el paisaje completo en la cafetería de la esquina Y no es más que una broma una prueba Pero no es ése el escape

Es sólo otra puerta

Lo que veo es una proyección sobre un espacio Que hay que volver a traducir para ver un pedazo y ponerle nombre Hacerlo calzar para decir por fin está aquí el bosque que germina Bajo el mar Y trae aroma a civilizaciones perdidas en cada ola La belleza desploma

ataca

despierta

Llama como un moribundo y luego se disfraza Pone obstáculos Te engaña

Se cuelga precios

Es una simuladora

Es como una mujer fatal

La poesía

Y no creo que se siente en las rodillas de nadie

huye


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ENCARNACIÓN DEL EXPRESIONISMO Sabía que algún día deberíamos empezar a despedirnos Que no hay caso con el tiempo y que no vale la pena engañarse Y no es cosa de darse la mano y hacer un gesto que se vea casual Ya nos veremos otra vez Padre madre

Gracias por todo

Hermanas

Amados amigos y amores

Hijos

Fuera del azar que nos sorprenda Con alguna jugada desafortunada La certeza

Todos

Todos

Estamos a punto de traspasar esa puerta

Y

Debemos aprender a despedirnos Últimamente eludo su nombre E intento sostenidamente evitar el filo de su espada Pero su brillo ciega

A veces

En esas mañanas en que las sábanas parecen sudarios Y al desplegarlas caen las preguntas Que vienen de tiempos tan remotos Y que parecieran cubrir el origen de todos los lenguajes Vengo por usted Lo espero

Parecen decir

No se preocupe

Que el camino es largo

No lleve nada

Y la carga pesa

Y no hay a quien más entregarla No se confunda No aprendió

Acaso no leyó las señales No sospechó

De qué se trataba

No oyó la música

No distinguió la soledad infinita

De las estrellas

Hay que despedirse por adelantado Y ser agradecido Pero duele fuerte el corazón Cuando se ve agobiado por las sombras


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Y no hay cómo calmarlo Es el techo que se cae a pedazos Y comienza a filtrar la luz Y las goteras estancadas Y esas hojas secas de un antiguo otoño Esas hojas que no volaron Serán los fósiles que formarán el mármol del sueño Donde nos perderemos un día Hay que despedirse

Y dar las gracias

Ya sabemos del sacrificio Y del altar donde cada cual ha entregado su pasión Y aunque de nada sirve Hay que reconocer que existió la posibilidad De ser mejor

pero la niebla

Es como una cortina que se mueve con el viento Y el paisaje cambia demasiado rápido Y luego

cuál era el camino

Dónde está indicada la mejor decisión Tampoco es conveniente una despedida rotunda O retirarse indignado maldiciendo a medio mundo No hay que cerrar las puertas Y hay que buscar la luz Por sobre todo Hay que buscar la luz


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Carlos Cociña

Carlos Cociña nació en Concepción, Chile en 1950. Sus primeros poemas aparecieron publicados en la revista que fundó junto a Mario Milanca, “Fuego Negro‖, y luego entre 1974 y 1976, en “Envés‖, a la que se incorporó Nicolás Miquea. Ha publicado los siguientes libros de poesía: Aguas Servidas (1981, Segunda Edición 2008); Tres canciones (1992); Espacios de líquido en tierra (1999); A veces cubierto por las aguas (Edición electrónica. www.poesiacero.cl, 2003) 71 (setenta y uno) (Edición Electrónica. www.poesiacero.cl, 2004); Plagio del afecto (Edición Electrónica. www.poesiacero.cl, libro en proceso desde 2003 a 2009); DOS (junto a Felipe Cussen, Kurt Folch y Enrique Morales, 2004) y Plagio del afecto (2010, Versión ampliada y definitiva de la edición en Internet). Su obra ha sido publicada en diversas revistas y antologías chilenas y extranjeras.


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AGUAS SERVIDAS (III Histórica Relación) 3C Nadie tiene derecho a morir antes de tiempo; todo el cuerpo se revela ante el acto que cercena reacciones, desde el origen establecidas a nivel genético por la savia del fornicio y la revelación de milenios de órdenes transcritas en la más inverosímil coordinación de los detalles posibles de la existencia. El violentamiento de las expectativas, que a nivel de estructuras moleculares está descrito, atenta contra la más elemental humanidad genética, y la descripción de estos movimientos sólo es con las palabras que revelan el posible transcurso que llevarán los líquidos particulares de un cuerpo en el momento en que el reflejo de luz es absorbido en las alteraciones de conos y bastoncitos. Nadie tiene derecho a quebrantar la reelaboración de las células y las nuevas epidermis que van emergiendo desde el mismo tiempo en que se produjo la combinación genética, ni negar la posibilidad de la eyaculación en la mujer que conocerá mañana. Nadie tiene derecho a morir antes de tiempo, porque el espacio del cuerpo se proyecta hacia el próximo momento, y tiene el espacio su espacio en cada rostro y cuerpo conocidos y es un espacio ya dado y posible en el cuerpo de los hijos, del hermano, de la mujer y cada uno de los que van haciendo espacio a ese cuerpo que no puede violentarse hasta el momento en que sea preciso quebrantarse porque el aire es expulsado por el mismo cuerpo que se disuelve en sí mismo.

4A Cada vaso capilar fue incapaz de resistir la presión y se rasgó esparciendo el líquido en los pliegues cutáneos, y esto se repitió en toda la fibra afectada por el puño sobre el cual se ejercía el peso del cuerpo en el triple de su potencia. E1 hematoma de la cara, con sangre desparramada en los párpados y en el glóbulo del ojo, se esparció por todo el cuerpo en cada nueva presión, y las roturas fueron mayores hasta que la fuerza del flujo decayó al punto que las pulsaciones eran al ritmo del pestañeo apenas perceptible en el cuerpo amoratado. Después de todas las resistencias que no lograron amortiguar, los filamentos óseos vibraron hasta el máximo de su longitud para


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finalmente llegar a nivel de moléculas y estirar los espacios entre elementos; en estas vibraciones empieza la descarga que desencadenaría la desintegración de la ya quebrantable cohesión de las áreas trizadas del hueso. Se rasga la carne y no hay armonía en el balanceo. Una gota de saliva cubre lo cóncavo de una pieza de goma que al acercarse al pedazo de piel, la absorbe en el vacío, dejando una elevación convexa y cerrada de epidermis. Los electrodos se afirman, cuando los polos se intercambian en los destellos del roce que cae de los electrones desencadenados para alcanzar al próximo, y así seguir hasta tener la posibilidad de alcanzar la tierra.

4B Las manos son capaces de sostener el mar que cabe en el cuerpo, y a pesar del agua del cuerpo, no se puede abrir las aguas que anegan la piel de los desprendidos de la bahía. Las manos envejecen en la sal, que depositada en las llanuras vino al mar que no cupo en los ojos cerrados de aquellos arrojados por la borda, de cuyo costado brotó sangre y agua. Y en las manos tienen todo el mar posible de las llagas. 4C A los treinta es posible ver la Cruz del Sur adaptando la convexidad del ojo a la convexidad del cielo, o es la concavidad del cielo en la concavidad del ojo, la que se adapta, aunque no es posible tener la Cruz del Sur, pues la curva del cielo es la cúpula que sólo existe en el plano del ojo. La Cruz del Sur es infinitamente perfecta en la destrucción de la ilusión óptica y es el único posible en la mirada del hombre tendido en su tierra, con los brazos abiertos en sus llagas. 4b La historia no tiene importancia para los implicados en la flagelación, y el que sea viernes es determinante en la fuerza de los golpes que recibe el posible cadáver, ya sea porque no se sabe o por la premeditada necesidad de eliminar uno a uno los presuntos hombres no consultados en el desarrollo nacional. Cuando ya no se tiene casi ojos por los violentos cambios de luz entre


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la celda y el patio, cuando los ojos ya no responden para observar si se está orinando en el pantalón o en el suelo, estos ojos son capaces de fijarse en la ausencia de luz para identificar algún rasgo en la cara del hombre. La boca ha aprendido a hablarse los nombres de cada uno de los nombres que vale la pena recordar. Hay que buscar la sílaba muerta para tener junto a la piel la cara de todos esos cuerpos. Hay que nombrar el agua en la boca más seca, agua nombrada en el río, en el agua, sin color ni forma, sólo agua en el agua, que ya no es más nombre sino agua en el cerebro. La palabra árbol no es árbol y es árbol el que se nombra entre las paredes hasta tal materia, que el olor es agua en la piel de cuantos nos la entregamos para compartir la textura de las hojas que logramos retener por el momento de su sonido. Nombrar cada objeto para retenerlo, y entregar el nombre para compartir las cosas, y llegar a nombrar el nombre del país para tenerlo en la boca, en la piel que conservamos, nombrar el país para poder entenderlo y fundar en el nombre, la patria que nos acoja en su historia.

TRES CANCIONES

Se acerca el tren; sus luces van sobre las lomas. No son los carros del tren, es un gran gallinero extendido sobre los árboles del cerro. Ese tren va a las tierras cardinales. En sus ventanas iluminadas se refleja el gran transatlántico, entre los valles de maíz, encendido entre los insectos que vibran en vuelo.

El ciclista se desplaza por el bosque autóctono y los automovilistas no se detienen a mirar la Cruz del Sur entre los árboles. Creí que Linderos estaba mucho más al norte, como un tarro de arvejas, ligeramente dulces. Hay anuncios de guerra en el desierto


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y los árboles crecen junto al cuerpo, poniendo a tiempo mi respiración. El desierto visto dulce, sólo pienso en tu sexo y tus senos bombardean los hemisferios.

Son paisajes interiores, luminosidades que vienen de los mares precámbricos, destellos que están en los objetos transformándose para ser lo mismo en las neuronas activadas.

Siempre volví porque nunca estuve en ese lugar, sino en los dibujos escolares con una cordillera al fondo, y en primer plano una casa, una calle, una multitud de edificios atochados en el puro Chile es tu cielo azulado. No salí de ningún lugar sino en las volteretas de los terremotos que siempre vinieron del mar, mientras la Cruz del Sur se sobremasifica a años luz de esta estación de Chile que nunca estuvo en ese lugar.

La meseta es el cuerpo sobre el que se tiende la mujer que se mira en la bóveda del sur del continente. Se hunde en los huesos de las ciudades perdidas que se van por la pampa y se repliega en la extensión del mar pacífico.


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JARDINES

Los vientos llegan a las copas del fondo del parque, hacen un giro y pasan rasantes por las hierbas y plantas. En realidad no hay fondo, es una extensión que se renueva y las brisas siguen hasta que se desvanecen entre los pastos. Ubicado en un lugar que posiblemente no es el centro, puedo ver toda la cardinalidad como un paradigma de la imaginación. ……………………………………………………………… No basta el agua y las semillas para tener el diseño de la mente. Las mismas semillas, que pasaron por el interior de un ave, tienen el aire de dioses. La luz se expande bajo las hojas y tallos con el viento que viene al contrario de barlovento. Los jardines aeropostales se desplazan con un grabado de la naturaleza. …………………………………………………………….. Dentro del cerro hay un jardín. En torno de él, el inconsciente abona la altura. El traspaso de información hace crecer la montaña tanto como sus árboles y paisajes interiores. Al emerger del paso bajo nivel, a la izquierda, sujetos por muros de piedra, están el bosque y sotobosque rojizos y amarillentos indistintamente. Sin embargo la montaña sigue allí, sin que se vean sus extensiones cuidadas hacia sí. …………………………………………………………. Las formas del poder no se vislumbran, y por lo mismo la inconsistencia de los espacios ceremoniales se hace evidente en los jardines. Rodeado de vientos, el movimiento de sus hojas desaparece entre las verticalidades del bosque. Sin embargo hay otros parques y jardines, pero nunca los vi. Pasé por ellos y no pude encontrar sus marcas. Sé que existen Pues la vi perderse en esos senderos. (últimos dos párrafos ―Las formas… esos senderos‖)


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Gonzalo Contreras

Nació en Santiago de Chile en 1958. Estudió Literatura en la Universidad Católica de Valparaíso y Administración Cultural en la Universidad Católica de Santiago. Por algunos períodos ha residido en Suecia y en Estados Unidos. Ha obtenido las siguientes becas: Beca de la Fundación Pablo Neruda (1989), Beca FONDART (1994), Beca de Creación Literaria (2007), Beca del Fondo del Libro y la Lectura (2005, 2007 y 2008). Entre sus publicaciones destacan en poesía, antologías y ensayos: El frío e impersonal mundo de la poesía (1994); Poesía Chilena Desclasificada (1973-1990) Vol. I. (2005); Poéticas de Chile / Chilean Poets On The Art Of Poetry (2007) y Claudio Giaconi: un escritor invisible (2010).


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POÉTICA

Según el incomprendido Robin Hood: La poesía metafísica es un continuo lanzar flechas para herir a esa bestial realidad que aún se ama

ARTE POÉTICA

También muy temprano en mi vida fue demasiado tarde y a pesar de este oficio inoficioso y de su soñada idea del amor el legado de la sentencia queda: Fundamentalmente nada existió Tras bambalinas las jazzísticas distorsiones del espejo la oculta disfasia del corazón el juego de emociones y sus candilejas y para consuelo de pocos una boquiabierta realidad que se canta a sí misma ciega sorda y muda para gloria y absurdo de los que cayeron en las trampas de la fe La vida tiene razones que el amor desconoce: fundamentalmente nada existió y si algo quedó de aquellas de esas sus fugaces muertes y maravillas ese poco lo dejé lo legué púsele precio y esas monedas y ese abandono son parte de ti es mi vivo retrato. Las palabras son movimientos en falso y el corazón tiene límites. Confesaré: A veces me dejo llevar por el sentimiento del fracaso en un lenguaje casi literario pero no deja de ser una ilusión


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rendida a los pies de una fría oración nocturna Así juro: Los juguetes tienen poco tiempo de vida.

CARTA BLANCA

Tu postal sobre la mesa:

Caminas por las calles de París del brazo del nuevo viejo mundo es fin de siglo y ya nada te sorprende el asombro es cosa de nadie y todo está dispuesto para entrar o salir de escena un lujo es un lujo madame Lilí y a vuelo de pájaro nada te impide la pena y la gloria con pena y sin gloria y como si de pronto hubieras envejecido el tráfico te devuelve la melancólica emoción del caso la ardiente impaciencia en el desusado idioma de las emociones fuertes Esas señaladas el sitiado lugar donde ha ocurrido algo por la unívoca pretensión de caer por tu propio peso y tú sabes razones sobran el instante no sabe para quién trabaja y por donde mires ahí va un sueño elegantemente despierto de todo o nada Los hechos hablan por sí solos no entonan el dulce silbido de la canción signado silencio donde perfecciono esta ridícula manía de poner palabras en tu boca y en éste intolerable papel el rito de no aguardar los días te relativiza para siempre es el precio del oficio


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y tú como Pavese lo sabías mejor que nadie

Caminas por las calles de París Curiosa manera de volver a la vida Piensas en el supuesto "Algo escapó de mis manos" y en la obviedad más absoluta sonríes Sí nos amamos tal vez y en esa excéntrica pasión de tristes cómplices con aires de enfants terribles hicimos del amor una imperdonable extravagancia Entre líneas una frase más bajo la manga y del impredecible sombrero el truco razonable esa metáfora que vuela como una ciencia exacta Afuera la urbe y sus luces el recordatorio el recorrido la partida el sucio amor el último plano de la secuencia y en la flor de la vida cambio de luces por la ley del mínimo esfuerzo incertidumbre oí decir inútil furor respondí y de la vida al bate vate vaticinio honrosos palos de ciego con el bellas artes a cuestas de película la fotografía París/Texas a veces remotamente feliz reflexivamente humano El azar no se repite dos veces el azar no se repite dos veces Es fin de siglo madame Lilí y la noche te acompaña a tiempo te arroja sutiles voladores de luces te arroja a tus amadas flores del mal caes en la tentación devoras el inefable cuerpo del espejismo eterna fugacidad de carne y hueso


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bostezo de la realidad para extrañarse mejor Es fin de siglo madame Lilí y los extraños presentimientos trenzan la cuerda floja una copa más mirarse a sí mismo y obsequiarse las buenas noches con algo de ese inconmensurable amor del prójimo

Caminas por las calles de Paris Curiosa manera de quedarse en la vida Navegas con un souvenir "del porte de un buque" y en cubierta practicas ese reconfortante pasatiempo de rehacerte a la medida por la más elemental cortesía de la casa lo puedo ver: El género epistolar te viste para la ocasión te saca partido en un cuarto de hora cualquiera y a la posteridad lo que es de la posteridad algo así como el simbólico valor de una polaroid estado de gracia en esa inmejorable coincidencia de estar más vivos que muertos

Caminas por las calles de París Curiosa manera de aferrarse a la vida en medio de efectos especiales te das un respiro recreas al fantasma de la opera en el innegable deseo de sentir el gran susto de tu vida que más quisieras y con un golpe de suerte un palo blanco a la medida so riesgo de quedarse sin pan ni pedazo comprensible humanos artificios pretextos de poca monta para fantasear con una herida que no vale su peso en oro


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Magnánime te concedo el beneficio de la duda la palabra obliga madame Lilí e inspira el inevitable cliché "La vida es breve" y tú adivinas el futuro imperfecto con ese envidiable don de quien ha vivido de la parte equivocada de los hechos comprenderás entonces: tu corazón no goza de buena salud y en la cotidiana urgencia das vuelta la hoja con el subterráneo cuerpo del delito Es hora de volver

caminas por las calles de Paris y de tu orgullo no ha quedado nada Es hora de volver la vida y tus amados nombres van por ahí están en todas partes

GONZALO CONTRERAS

En algún lugar de la mancha Fantomas ausculta la senda del hidalgo correspondencias sobre la marcha y en lo evidente el entuerto es rey Figurados sentidos muerden el polvo y los espejismos irreparables pérdidas para la velada poética del antifaz


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Elicura Chihuailaf Nahuelpan

Nació en Kechurewe, Chile, en 1952. Poeta y oralitor. Es integrante de la Academia Chilena de la Lengua. Entre sus obras destacan: El invierno y su imagen (1977); En el País de la Memoria (1988); El invierno, su imagen, y otros poemas Azules (1991); De Sueños Azules y contrasueños (1995); Muestra de Oralitura Indígena de América (1997); Recado confidencial a los chilenos (Ensayo, 1999); Hablando en el Espíritu Azul de mi Gente (Cassette, 2003); Kallfv / Azul (con ilustraciones de Gabriela Cánovas, 2006); Sueños de Luna Azul (2008); Sueño Azul (Libro-álbum para niños, con ilustraciones de Alberto Montt, 2009); Poesía y prosa chilena (para estudiantes) / Vlkantun ka epew Chilemapu mew (Dos tomos, 2010). Ha recibido importantes premios a su producción literarios: el Premio a las Mejores Obras Literarias del Consejo Nacional del Libro y la Lectura (género poesía en 1994 y género ensayo en 2000); el Premio Municipal de Poesía de Santiago en 1997. Lista de Honor del IBBY, International Board on Books for Young People (Organización Internacional para el Libro Infantil y Juvenil), 2010. Su poesía ha sido traducida parcial o completamente al italiano, holandés, sueco, inglés, holandés y francés; también algunos de sus poemas al croata, alemán, catalán, gallego y húngaro.


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LA LLAVE QUE NADIE HA PERDIDO La poesía no sirve para nada me dicen Y en el bosque los árboles se acarician con sus raíces azules y agitan sus ramas el aire saludando con pájaros la Cruz del Sur 12 La poesía es el hondo susurro de los asesinados el rumor de hojas en el otoño la tristeza por el muchacho que conserva la lengua pero ha perdido el alma La poesía, la poesía, es un gesto un sueño, el paisaje tus ojos y mis ojos muchacha oídos corazón, la misma música Y no digo más, porque nadie encontrará la llave que nadie ha perdido Y poesía es el canto de mis Antepasados el día de invierno que arde y apaga esta melancolía tan personal.

SUEÑO AZUL

La casa Azul en que nací está situada en una colina rodeada de hualles, un sauce nogales, castaños un aromo primaveral en invierno -un sol con dulzor a miel de ulmos12

En la visión de mundo mapuche, la ―Cruz del Sur‖ corresponde al rastro de un Avestruz Azul.


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chilcos rodeados a su vez de picaflores que no sabíamos si eran realidad o visión: ¡tan efímeros! En invierno sentimos caer los robles partidos por los rayos En los atardeceres salimos, bajo la lluvia o los arreboles a buscar las ovejas -a veces tuvimos que llorar la muerte de algunas de ellas navegando sobre las aguasPor las noches oímos los cantos cuentos y adivinanzas a orillas del fogón respirando el aroma del pan horneado por mi abuela mi madre o la tía María mientras mi padre y mi abuelo -Lonko13 de la comunidadobservaban con atención y respeto Hablo de la memoria de mi niñez y no de una sociedad idílica Allí, me parece, aprendí lo que era la poesía Las grandezas de la vida cotidiana pero sobre todo sus detalles el destello del fuego, de los ojos de las manos Sentado en las rodillas de mi abuela oí las primeras historias de árboles y piedras que dialogan entre sí con los animales y con la gente Nada más, me decía, hay que aprender a interpretar sus signos y a percibir sus sonidos que suelen esconderse en el viento 13

Jefe (Cabeza).


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Tal como mi madre ahora, ella era silenciosa y tenía una paciencia a toda prueba Solía verla caminar de un lugar a otro haciendo girar el huso retorciendo la blancura de la lana Hilos que, en el telar de las noches se iban convirtiendo en hermosos tejidos Como mis hermanos y hermanas -más de una vez- intenté aprender ese arte, sin éxito Pero guardé en mi memoria el contenido de los dibujos que hablaban de la creación y resurgimiento del mundo mapuche de fuerzas protectoras, de volcanes de flores y aves También con mi abuelo compartimos muchas noches a la intemperie Largos silencios, largos relatos que nos hablaban del origen de la gente nuestra del Primer Espíritu mapuche arrojado desde el Azul De las almas que colgaban en el infinito como estrellas Nos enseñaba los caminos del cielo, sus ríos, sus señales Cada primavera lo veía portando flores en sus orejas y en la solapa de su vestón o caminando descalzo sobre el rocío de la mañana También lo recuerdo cabalgando bajo la lluvia torrencial


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de un invierno entre bosques enormes Era un hombre delgado y firme Vagando entre riachuelos, bosques Y nubes, veo pasar las estaciones: Brotes de Luna fría (invierno) Luna del verdor (primavera) Luna de los primeros frutos (fin de la primavera y comienzo del verano) Luna de los frutos abundantes (verano) y Luna de los brotes cenicientos (otoño) Salgo con mi madre y mi padre a buscar remedios y hongos La menta para el estómago el toronjil para la pena el matico para el hígado y para las heridas el coralillo para los riñones -iba diciendo ella Bailan, bailan, los remedios de la montaña -agregaba él haciendo que levantara las hierbas entre mis manos Aprendo entonces los nombres de las flores y de las plantas Los insectos cumplen su función Nada está de más en este mundo El universo es una dualidad lo positivo no existe sin lo negativo La Tierra no pertenece a la gente Mapuche significa Gente de la Tierra -me iban diciendo En el otoño los esteros comenzaban a brillar El espíritu del agua moviéndose


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sobre el lecho pedregoso el agua emergiendo desde los ojos de la Tierra Cada año corría yo a la montaña para asistir a la maravillosa ceremonia de la naturaleza Luego llegaba el invierno a purificar la Tierra para el inicio de los nuevos Sueños y sembrados A veces los pájaros guairaos pasaban anunciándonos la enfermedad o la muerte Sufría yo pensando que alguno de los Mayores que amaba tendría que encaminarse hacia las orillas del Río de las Lágrimas a llamar al balsero de la muerte para ir a encontrarse con los Antepasados y alegrarse en el País Azul Una madrugada partió mi hermano Carlitos Lloviznaba, era un día ceniciento Salí a perderme en los bosques de la imaginación (en eso ando aún) El sonido de los esteros nos abraza en el otoño Hoy, les digo a mis hermanas Rayén y América: creo que la poesía es sólo un respirar en paz -como nos lo recuerda nuestro Jorge Teilliermientras como Avestruz del Cielo por todas las tierras hago vagar mi pensamiento triste Y a Gonza, Gabi, Caui, Malen y Beti, les voy diciendo: Ahora estoy en el Valle


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de la Luna, en Italia junto al poeta Gabriele Milli Ahora estoy en Francia junto a mi hermano Arauco Ahora estoy en Suecia junto a Juanito Cameron y a Lasse Söderberg Ahora estoy en Alemania junto a mi querido Santos Chávez y a Doris Ahora estoy en Holanda junto a Marga, a Gonzalo Millán y a Jimena, Jan y Aafke Juan y Kata Llueve, llovizna, amarillea el viento en Ámsterdam Brillan los canales en las antiguas lámparas de hierro y en los puentes levadizos Creo ver un tulipán azul un molino cuyas aspas giran y despegan Tenemos deseos de volar: ¡Vamos!, que nada turbe mis sueños -me digo Y me dejo llevar por las nubes hacia lugares desconocidos por mi corazón.


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Carlos Decap Nació en Mulchén, Chile en 1958, es profesor de español por la Universidad de Concepción, donde se tituló en 1981. Tiene cursos de Doctorado en Literatura Latinoamericana en la Universidad Complutense de Madrid, donde vivió entre 1989 y 1990. Trabaja en el campo editorial como corrector de estilo. Ha ejercido también como editor, entre otros libros, de Conversaciones con Jorge Teillier, de Carlos Olivares (1993) y Entrevistas de América (1993). Fue colaborador literario del diario ―El Sur‖, de Concepción entre 1979 y1983. Cofundador de la revista ―Posdata‖, Concepción, 1980-1986. Formó parte del Consejo de redacción de la revista ―El Espíritu del Valle‖, Santiago, 1986. Colaborador de la revista ―Pluma y Pincel‖, Santiago, 1991. Editor de textos de la revista ―Piel de Leopardo‖, 1993. Sus publicaciones son las siguientes: Bar Chile, plaquette (1988), y los libros Asunto de ojos (1991) y Golpes de vista (2005). Por este último poemario, recibió, en 2000, la Beca de Creación para Escritores del Consejo Nacional del Libro. Ha sido antologado en: Las plumas del colibrí, de María Nieves Alonso y otros, (1989); Taller de Poesía Fundación Pablo Neruda (1990); Veinticinco años de poesía chilena (19701995), de Teresa Calderón, Tomás Harris y Lila Calderón (1996); 1999 Concepción, de Patricio Novoa y Jorge Ojeda, (1999); Poesía chilena desclasificada (1973-1990), de Gonzalo Contreras, (2006) y El árbol de los libres. Poetas de la Generación NN de Chile, de Fabián Muñoz, (México, 2008).


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CARACOL NOCTURNO ¿En qué estábamos? Ah la poesía cómo no Ese caracol nocturno en un rectángulo de agua De Lezama que siempre te gustó Porque la poesía es eso Un montón de palabras rotas Pero que sin embargo cantan Cantan para el que tenga oídos Cantan la esquizofrenia de los días Grises y lúcidos en un café de Pessoa Con calles ojerosas y pálidas Que llevan a ninguna parte Con semáforos locos siempre rojos Con la puta neblina confundiéndolo todo Con sus muertos bajando desde los cerros Soplados por el viento Con piano de Oscar Peterson Cayendo en cascadas Con su sonido negro de jazz Para que las palabras sigan cantando Con su nueva letra la vida Se hagan poesía. EL NURIA DE CONCEPCIÓN De nuevo en la ciudad lila Y en el Nuria de tantas películas Llueve sobre los vidrios del bar Y sobre el desolado paseo peatonal Después saldrá a estas calles de nadie A caminar la ciudad de sus poemas Afuera un vagabundo se trajina los bolsillos Y saca miserables monedas Uno siempre llega donde mismo –se dice– Siempre queda algo por contar que se olvida El vagabundo desaparece de su vista Ya no conoce a nadie Se trajina los bolsillos Y se pierde en la noche lila.


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FOTOGRAFÍA DE LA MEMORIA Un trasatlántico se acerca al puerto poesía Pasa frente a la isla Quiriquina Tras de sí deja en el aire distante la orla vaga de su humo Ya entra en la bahía y con él entra la mañana Comienzan a bajar los pasajeros Los pasajeros son prisioneros de guerra Al frente de mí se baja mi amigo Álvaro También diviso al poeta Floridor Pérez Mi padre dónde vendrá que no lo veo Pero claro él no se baja aquí Sino más al sur y en un auto de arriendo Sobre sus hombros trae mantas y frazadas Volando salgo a su encuentro El encuentro es una fotografía más Que recuerdo en esta otra orilla de la bahía poesía. SOS Hace un rato que no ha ocurrido –ocurrirá– Estaba yo deambulando por oscuras callejas Buscando no sé qué casas de amigos que ya nunca están Con ganas de beberse ese tiempo que vendrá en la memoria Porque de qué está seguro el hombre si no es de haber sido Porque las casas y cosas quedan Y nosotros pasamos como el viento Porque qué quedará de este amor egoísta de poeta Sino este poema que se escribe ahora Detrás de una nube de humo para no estar solo Para no llamar a la vida y escuchar Otra vez el wrong number Hace un rato que nunca ha ocurrido Estaba yo escribiendo un poema sobre el tiempo Pero con unas ganas locas de gritar SOS O hablar de ti o hablar de ti De ti que te quedaste en otra película Y me hiciste deambular por oscuras callejas.


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FRASES PARA EL BRONX En nombre de nada pido permiso para amanecer ¿Quién equivocó el paraguas a esta hora del rocío? Cobijados en el calor callejero somos arañas tras la mosca. Durmamos un poco –me dices– para emborrachar a la negra. Sácame este puñado de palabras que me atoran la garganta Este pedazo de montaña Esta locomotora Te respondo alucinado. La ciudad está congelada en un plano secundario. Mi corazón es un velero rojo que navega al amanecer. La tevé clave da la hora en la pantalla de tu mente. Tú activa los campos de seguridad. Yo vi a los peregrinos hacerse piel con la noche. Nunca es más oscuro despertar que cuando El gallo aletea en tus narices trasnochadas. Las huestes de la oscuridad han quedado reducidas al alba. ―La madrugada es oficio de sobrevivientes‖, citas. No por mucho madrugar se escribe más temprano. Mano a mano hemos amanecido. El sol obviamente no es un invento mío. La claridad llega como una invitada obligada. El poema es mi copiloto. Mi poema es albo. La noche es tinta. Amanecer ácido.

GATO NEGRO PARA ROQUE DALTON* No hace falta un Gato Negro Para que te hable de Roque Dalton. La humanidad es un concepto de onanistas, Te lo cito y ríes. Y no es que quiera decir que los jóvenes Seamos los ángeles del decoro. Lo que pasa es que hemos aprendido rápido Y también somos unos buenos hijos de puta. La diferencia está en que tenemos estos ratos de ocio Para hablar de este mismo Roque


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Condenado dos veces al mismo infierno (Eso no lo sabía Heráclito) Y resucitado y citado una y otra vez Hasta que las balas de sus propios Camaradas le aseguran la misma vida nueva. Pero bueno ya dame ese Gato de mierda. *Texto escrito inicialmente en 1980 y dedicado a Enrique Lihn.

EL REY DEL ZAPPING Colgado al cable. Pegado. El rey del zapping ve la vida desde la cama. Viaja por el mundo sin moverse de su casa. El teléfono verde suena varias veces. Hoy no quiere hablar con nadie. Mira una velada de boxeo en el Caesars Palace. Se acuerda del tiempo de los Guantes de oro Cuando con su padre se instalaban todos los martes Frente a la pantalla chica como ante una fogata. Pero la vida no es una película Vista en la soledad del amanecer. No es Priscilla, la reina del desierto. La gente llega buscando algo Que no encontró en otro lado. Mick Jagger bebe cerveza con el ratón Miguelito. El rey del zapping chupa la sangre de Cristo Religiosamente todas las noches. BORNEO AL VUELO Afuera las gotas de lluvia Se descuelgan de los cables eléctricos Y lo dejan a uno adentro mojado de estremecimiento. Recupera una palabra que le regaló un amigo: Borneo. La mirada que se comba en el archipiélago malayo. Se retuerce o tornea una columna. El barco de papel gira estando fondeado. Las gotas de lluvia se cuelgan como pájaros en los cables. Él guiña un ojo y alinea los versos desordenados en la pantalla. Revisita papeles viejos que sueñan con volver a ser árboles.


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RÍO DE LÁGRIMAS Dígase claro: donde antes veía a una virgen Ahora se le aparece una calavera Donde antes había escritos versos de la biblia Ahora abundan los profanos posmodernistas Bocinazos de sábado por la mañana Después de un viernes duro Con los amigos duros de matar Tuvo que desaparecer a la francesa Al otro día se despertó con los ojos pegados A cierto sueño pez que nadaba contra la corriente Volvía a morir al Río de Lágrimas donde nació Pero la corriente no llevaba a ningún lugar Y los versos eran unos sobrevivientes Que volvían después de una dura batalla Cuando despertó el poema todavía estaba allí.

ADONIS DE LA MADRUGADA Antes del desastre las frases brillaban como oro Y el horizonte se rompía ante él Como una copa de Adonis Se creía la metáfora del vino Mientras + viejo + bueno Para él la madrugada era un mendrugo de pan Vagabundo de la palabra rocío Deambula por el yo encerrado dentro de sí mismo Sobreviviente a otro día + y a las ganas de – Antes de enloquecer silbaba canciones de moda Su cama goteaba lágrimas como lavas de su volcán en erupción –Llamémoslo otra vez Antuco, sin ‗agua de sol‘– Se acostumbró otra vez a la dureza de la soledad A la Madonna madrugadora Congénere con su pena de medio siglo Al semen tibio entre sus peludas piernas Al decir si lo pienso mucho no lo hago Para algunas cosas hay que actuar al tiro Al disparo sangrante de la página roja Para otras escribir en madrugadas sin testigos Y que se rompen como copas de vino.


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Bárbara Délano Bárbara Délano nació en Santiago de Chile, en 1961, cuando sus padres, Poli Délano y María Luisa Azócar, regresaban de una permanencia de dos años en la República Popular China. Tras una infancia que la llevó a viajar por países de Europa y África, así como por muchas regiones de México, estudió literatura en la Universidad de Chile y posteriormente se tituló de socióloga en la Universidad Autónoma de México. Inclinada desde niña hacia la poesía, publicó su primer poemario México-Santiago cuando tenía diecisiete años, ilustrado por grabados del pintor mexicano Marcos Limenes. En 1984 la editorial canadiense Les editions d´Orphéee editó (en versión bilingüe español-francés) su segundo libro, El rumor de la niebla. En 1993 (en coautoría con Rosalba Todaro) apareció su investigación sociológica Asedio sexual en el trabajo, en edición del Centro de Estudios de la Mujer. En 1996, mientras se desempañaba como directora de publicaciones de la procuraduría Agraria de México, volando a Santiago a pasar vacaciones, falleció en un accidente aéreo frente a las costas de Lima. Su libro póstumo es Playa de fuego (1997). Cuadernos de Bárbara (2006) fue editado a diez años de su muerte, es una recopilación de toda la poesía que escribió la autora durante su vida. Este libro contiene los escritos México– Santiago del año 1979; así como también el trabajo El rumor de la niebla; editado en Canadá en versión bilingüe, Playas de Fuego; a partir de un manuscrito que fue hallado entre su papeles luego de su muerte y que más tarde es publicado en nueva edición, además de una gran cantidad de material inédito recopilado y ordenado por su madre María Luisa Azócar.


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MARGARITA LA TIBURONERA A Luis Enrique Délano, Capitán de altura

Tomé a estribor miré a mi viejo capitán y no pude contener las lágrimas El mar se agitaba como nunca esa tarde y yo no podía detenerme Me hice algunas preguntas sobre la dirección del viento era necesario balancear el stand by El buque era una pequeña lámpara azotada en el Pacífico y la lluvia el dolor y nosotros cantando en la cubierta ―Margarita la tiburonera se hará a la mar Habrá tormenta y ella de todos modos zarpará‖ El viejo capitán miraba a sotavento verde perico en el hombro pipa en la mano gruesa era un verdadero pirata ―¿Dónde tomaremos el Martini esta noche? En el horizonte la luna negra se desborda Algas pieles brillantes y chillidos en sordina cruzan la oscuridad Es tarde y estamos felices el viento golpea nuestras mejillas ―¿Cantan las sirenas en la noche? ¿Rugen bajo las estrellas


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los leones de mar de amor de nostalgia? Preparamos el arpón sobre la cubierta Una colina aterciopelada y rayos amarillos pequeños filamentos atraviesan el océano Vamos rumbo a las costas de Oaxaca mi capitán y yo la guerrera del mar Aves surcan el cielo y nos hemos quedado en silencio Ruge el motor ¿somos nosotros o es el peso del tiburón que avanza? Bajo el agua tibia una gran sombra y la sangre jaspeando el agua Capitán soy tu diosa y tú eres mi héroe Así navegaremos de ahora para siempre con las ropas manchadas y la vista fija Volví la cabeza

tenues fulgores me inundaron de peces brillantes

La oscuridad del agua me penetró solo los peces relumbraban en la oscuridad Las velas desplegadas giraban hacia Mazatlán Allá nos detuvimos en las grandes avenidas salobres a sorber nieves de limón y guanábana


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―¿Escuchas?‖ (Los portones de la selva se abrían frente a nosotros y las Marías nos gritaban algo que no pudimos entender) ¿Dónde está el pasado ahora? (Recordé aquella tarde en Lanco la lluvia golpeaba los latones clinc clonc mientras los muchachos se masturban en el cuarto a media luz) Vientre liso y torso desnudo sobre la ribera las chicas agitan sus pañuelos ―Volverán volverán cantan que el mar se agite que los borrachos se emborrachen que el dolor pase porque nunca volveremos a ser los mismos‖ La brújula señalaba al Destino y el peligro crecía en medio de la noche ¿Zarparemos? ¡A levar anclas mulatos! y escuché el estruendo de botellas destapándose ―Llora llora dulce Margarita en la cubierta el mástil te espera verás desde allí las blancas playas y tú y yo de la mano entonaremos antiguos cantos‖ No tenía miedo El capitán y yo gruesas manos pies anchos estábamos decididos boca seca y amarga


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La tripulación vacilaba y golpeaba los tambores Oh mar encendido Olas llameantes y tantos deseos de no morir Oigo tu voz susurrándole a los dioses no hay dolor en tu corazón ¿Dónde anclaremos? ¿Dónde está la otra orilla? ¡Oh dulce capitán! No llegaremos nunca a puerto Bajo la noche respiramos como niños Esta aventura es incomparable

O‟HIGGINS Para el doctor Walter

Odio tener que hablar de O‘Higgins como el padre de la patria porque sé que no es padre de nada porque no sé si mi patria tiene padres porque patria es un nombre feo En cambio me gusta la palabra pueblo porque es ancha ancha y ruidosa Al doblar la esquina me asaltan los perros tras las rejas mientras pienso en qué diré sobre un muerto Odio tu vieja cara inmóvil O‘Higgins detesto el horario que me imponen cuando solo quiero escribir y salir a la calle con mis caballos rojos quemándose por dentro


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Acuso a las construcciones a las fortalezas que se levantan en mis pesadillas desde donde asoman rostros obscuros manuales textos desde donde cuelgan tus retratos tricolores Odio la sala de clases donde babean eunucos Vanagloriando incluso tus derrotas Odio las viejas ideas sobre estandartes y monumentos porque los monumentos deben hacerse a la hora del desayuno quizás a la de almuerzo porque los monumentos se hacen sin discursos y no se exhiben en las plazas Odio al que pasa por alto se hace el que no sabe que también fuiste hijo natural Odio el odio que te tengo abuelo Bernardo por culpa de ellos y aunque te tienen adornando las oficinas públicas yo creo en el parque que lleva tu nombre y creo en la micro del recorrido O‘Higgins 2 A con gente colgando por las tristes calles de Santiago

De LUCUBRACIONES SOBRE UN ÁLBUM DE FAMILIA

FOTOGRAFÍA IV El tiempo es un reloj antiguo


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FOTOGRAFÍA V Este es el baile de los muertos círculo salvaje donde esperamos el sacrificio Atrás el mar es un espejo de dioses olor de patios abandonados El día la tarde la noche asusta todo asusta en este rincón enfermo donde se grabó para siempre el desamparo del tiempo Tu cuerpo flota como un río donde pasó rápida la luz Aquí estamos solos mirando al vacío


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Aristóteles España Nació en Castro, Chile, en 1955. Es Licenciado en Derechos Humanos en el Instituto Argentino por los Derechos del Hombre y tiene estudios en Comunicaciones y Guión Cinematográfico. Detenido por la Fuerza Aérea de Chile a los diecisiete años cuando era Presidente de la Federación de Estudiantes Secundarios de Magallanes, como también, dirigente regional de la Juventud Socialista, fue llevado a la Base Aérea ―Bahía Catalina‖ y posteriormente a la infame isla Dawson con un grupo de cuarenta dirigentes políticos, sociales y juveniles de Punta Arenas, a la par de figuras señeras del gobierno del Presidente Salvador Allende, como Ministros de Estado, Subsecretarios y funcionarios de alto rango, entre ellos Clodomiro Almeyda, José Tohá, el Dr. Arturo Jirón, Orlando Letelier y Sergio Bitar. Su obra poética la componen los siguientes libros: La Guitarra de mis sueños (1975), el primer libro de la Generación de 1987; Incendio en el silencio (1978); Equilibrios en Incomunicaciones (1980); Dawson (1985); Contra la corriente (1989); El Sur de la Memoria (1992); Fuera de la Fiesta (Antología de poetas de la Universidad de Magallanes 1992); Antena Parabólica (Antología de poetas jóvenes de la Patagonia, 1993); Los Pájaros de Post-Guerra (1994); Poesía Chilena, La Generación N.N. 19731990 (Antología, 1994); Tardes Extranjeras (1998); Materia de Eliminación (1998, Segunda Edición, 2002) y La Entera Noche Llena (2005); Entre sus numerosas distinciones por su obra literaria destacan el Premio ―Gabriela Mistral‖ de la I. Municipalidad de Santiago, 1983; el Premio Especial ―Rubén Darío‖ del Ministerio de Cultura de Nicaragua en 1985; el Premio de Poesía de la Municipalidad de San Felipe en 1998; el Premio ―Alerce‖ de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH); el Premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura en 1998; el Premio ―Juegos Literarios Gabriela Mistral‖ de la I. Municipalidad de Vicuña en 2005 y el Premio de Literatura "Erasmo Bernales" del Municipio de Chañaral en el año 2005.


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LLEGADA Bajamos de la barcaza con las manos en alto a una playa triste y desconocida. La primavera cerraba sus puertas, el viento nocturno sacudió de pronto mi cabeza rapada el silencio esa larga fila de Confinados que subía a los camiones de la Armada Nacional marchando cerca de las doce de la noche del once de septiembre de mil novecientos setenta y tres en Isla Dawson Viajamos por un camino pantanoso que me pareció una larga carretera con destino a la muerte. Un camino con piedras y soldados. El ruido del motor es una carcajada, mi abrigo café tiene barro y bencina: nos rodean bajamos del camión uno dos tres kilómetros cerca del mar y de la nada, ¿Qué será de Chile a esta hora? ¿Veremos el sol mañana? Se escuchan voces de mando y entramos a un callejón esquizofrénico que nos lleva al Campo de Concentración, se encienden focos amarillos a nuestro paso, las ventanas de la vida se abren y se cierran.

LA FACULTAD POETICA DEL MUNDO INTERIOR

Para mi amigo poeta y cineasta César Hidalgo, quien filmó el imaginario del Hospital

1 En el hospital Psiquiátrico de Valparaíso, Aislado del mundo por ventanales y agujeros,


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Con terapias y dosis de extraños líquidos Cuyos nombres no recuerdo, Descubrí que nunca había amado a una mujer. Amé una Causa, Amo la Palabra, Amo la nieve, el viento, el desierto, la lluvia, Amo los países y ciudades donde he estado, Amo la muerte, los insectos, los gusanos, las gaviotas, Los mitos, las leyendas, las ideas, los libros, las jirafas, Las huellas, Pero mi novia siempre ha sido la Poesía, La música ha sido un amor inconcluso, La pintura y el dibujo fueron pasiones que dejé ir, El teatro fue y es una fuente de energía pues escribo Y actúo frente a mi propio escenario; En el cine he sido personaje y director solitario, Guionista de mis aciertos y errores, con diversos nombres. Pero nunca he amado a una mujer, Me gustan las mujeres, he vivido con ellas, he procreado hijas Que perdí para siempre y me aislé en la soledad de mi biblioteca Escuchando a Vivaldi, Mozart, Beethoven, A los pájaros de mis casas o departamentos Asistiendo a extrañas reuniones conspirativas con poetas Y los eternos asiduos al Poder. Cada una de mis mujeres han sido tiernas, expertas en calendarios, En lingüística, educación diferencial, psicología, leyes, física cuántica, Y yo les ayudaba a escribir sus tesis invadiéndolas con poemas, Llevando a casa gatos abandonados, Perritas en celo, a los que alimentaba con comida casera, Sandwichs de tocino, carne de pavo. Nunca les escribí un poema de amor, Sólo mensajes encriptados de Verlaine, Lope de Vega, bodegas de Haikus, De odas, y porfiaban para que celebre mi cumpleaños Mientras yo leía las vocales de Huidobro, Rimbaud, Vallejo, Literatura hindú, ridiculizaba a los Románticos, A los ideólogos del Realismo Socialista, A los viejos Modernistas en desuso.


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Una tarde Payasita, me dijo qué íbamos a hacer con los cuadros De Monet, Renoir, Gauguin, Rodin, Whistler, Porque que había que pagar su parcela, su invernadero, Sus triciclos, sus cremas, el gimnasio, sus zapatos italianos, 2 Y yo le dije que no importaba, que lo lleve todo, Que solo deje mis libros, Que me deje solo, que se vaya a la punta de un cerro Y me dejara vivir en la Belleza. Que todo se lo lleve y pague. Todo es mío, le dije, te lo regalo, no me importa tu presencia, Empezaré de nuevo a buscar a esos maestros en algún lugar del planeta. Se lo llevó todo y un año después la encontré en un bar de Buenos Aires. Te he buscado, me dijo, sé que estás releyendo a Girondo, Lugones, Borges, Artl, Piglia, Carriego, Sábato, en sus rincones, me lo dijo un librero. Estaba bebiendo un gin tonic, una cerveza helada y la quedé mirando Fijamente durante cinco minutos. Quiero darte un beso, me dijo, vamos a mi hogar. Pensé en los ejes en los cuales ha girado mi vida. Pensé en los versos que estaba escribiendo a los cuales rescataba De un pozo; Pensé en mi exilio interior y exterior Y me marché hacia el Río de la Plata a seguir leyendo. Ella me siguió hasta el taxi y me fui para siempre. ¿Qué es el amor?, me pregunto. ¿Dar y recibir? ¿Aceptar a la pareja como es? ¿Trabajar una relación con lentitud, de a poco? ¿Entregarse y entregar? ¿Tener miedo? ¿Quién dice primero que se quiere? No el deseo, porque eso es fácil y se palpa. ¿Caminar, andar, mirarse, establecer vínculos perpetuos, Respirar los mismos olores, hablar el mismo idioma? Al salir del Hospital Psiquiátrico de Valparaíso, Pensaba en la Belleza, en la Autodestrucción, Pensé adónde iría sin amar.


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Y sin amor. Era tarde, recuerdo, y comencé a llorar en una pieza desierta, El llanto era tan grande que sangraba mi nariz, El estómago, el alma. Por supuesto, lloraba en silencio, sin música, Como suelen los guerreros caídos llorar en las cuevas, Como lloran los presos en los Campos de Concentración, Y me enamoré de mi almohada, de mis pantalones rotos, De un armario vacío, y acariciaba los dos libros Que me acompañaban escritos por mí. Después me enamoré de una radio a pilas, De un par de moscas de la habitación, De un candado que traía del hospital, De una sábana con sangre, De un vidrio roto del comedor de la Mansión 3 Donde intentan sanar mi alma. No quería pedir ayuda y borré a todo el mundo de una posible Lista de visitas y llamadas telefónicas. Sólo Tac, mi personaje favorito estaba conmigo, E intentaba descifrar mis poemas escribiendo con letras Rojas, verdes, azules, la palabra ―Amor‖, la palabra ―Compañera‖, La palabra ―Amigo‖. Tac enloquecía pues empecé a enamorarme de nuevo, Ahora del alfabeto, de los adjetivos sin vida, De las metáforas con la palabra resfrío. Una tarde llegó mi amigo el poeta Enrique Moro y lloré. Una tarde llegó mi amiga psicóloga Cecilia Valdivieso y lloré. Apareció mi amiga poeta y cantante Karen Devia y lloré. El Psiquiatra y las psicólogas me dijeron que estaba bien; Que por fin lloraba. Me dijeron que era un cebollín o una cebolla, Ahora había que deshojar la armadura, ―porque las bibliotecas como tú no piensan‖ Me dijo el Director del Hospital Psiquiátrico. Ahora tengo miedo, Porque la Belleza hay que disfrutarla y no vivir en ella, Y borré a Mallarmé de mi lista de lecturas Porque lo tengo incorporado a mi acervo.


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Tengo que caminar por un mar real y no metafísico, Tengo que andar de nuevo por la nieve y no sólo Escribir sobre ella, Tengo que mirar a los pájaros y no conversar en los árboles, Tengo que recuperar a mi búho y no inventarle un lenguaje Para charlar sobre la ―Poética Aristotélica‖, Tengo que dejarme querer para que pueda aprender a hacerlo. Hay tantas, demasiadas cosas por conocer, demasiadas. Hacer el amor en una selva con una mujer africana, Porque no pude hacerlo en Moscú, Pero ya es sólo una ilusión porque ella murió en la guerrilla. Tengo que aprender a bailar Porque sólo lo he hecho en los prostíbulos, Tengo que aprender y aprendo a conocer mujeres En su dimensión humana y no con sus personajes, Tengo que aprender a vivir con mis libros Y que no lo sean todo. Tengo que aprender a escribir sin descuidar a mi futura pareja. Tengo que ir al cine con niños y niñas a ver películas Porque siempre seré un niño, Tengo que aprender a decir ―hola‖, ―te quiero‖, ―vamos a un río‖, Pero no en forma literaria. Tengo que aprender a llorar y abrir mis sentimientos Y no ser un robot en los cafés, en recitales, Tengo que luchar por mi propia causa e intentar ser feliz 4 Con un pan, con un vaso de agua, con una naranja. Entonces, tengo más miedo. Miedo a enamorarme, pero ¿cómo decirlo?. El poema está en mis venas, en mis arterias, En mi corazón, en todo mi cuerpo, Y nada soy si no escribo. ―Puedes escribir lo que quieras‖, me dijo el Doctor de la Mansión Y trato de hacerlo, Pero están los malditos conceptos, la semiótica, el estructuralismo, El automatismo psíquico que revolotean en mi cerebro. Entonces, intento escribir este poema desde el miedo, Nunca he escrito desde el miedo, sólo sobre el miedo, sólo en el miedo


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Mismo y siempre termino tiritando. Ahora estoy más seguro, más feliz incluso, Y no quiero enamorarme de esa palabra. Ahora estoy en mi habitación lleno de hojas en blanco Y tengo ganas de escribir un ―Estudio sobre Vivaldi‖ Y ―La Poesía de las 4 Estaciones‖, Tengo ganas de correr por el techo, Tengo ganas de alunizar en mi boca, Tengo deseos de libertad y no escribirla. ―Se abre tu corazón‖, me dice Tac, Mientras devora una hoja del cebollín E intento terminar el poema sin 3 finales, Sino con 20 finales abiertos como siempre he deseado, Elegantes, misteriosos, Que se abran a distintas interpretaciones estéticas, religiosas, Ideológicas, Y la lectora de este poema no me mire a los ojos.

Valparaíso, diciembre 4 de 2009


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Alexis Figueroa Alexis Figueroa Aracena nació en Concepción en 1956 Escritor, ex estudiante de filosofía, ex orfebre; actualmente guionista y productor cultural. Ha publicado: Vírgenes del sol inn cabaret en tres versiones, obteniendo una de ellas el Premio ―Casa de las Américas‖ 1986; El laberinto circular y otros poemas en 1996; Folclórica.doc (gracias a una Beca del Fondo del Libro) en el 2003, amén de diversas publicaciones parciales -por ejemplo Gótico urbano de confesión (2005)‖ en medios de distintos soportes, tanto de carácter contingente como electrónicos. Su ultima obra, se enmarca en la narrativa gráfica y en el concepto de artes integradas, campo en el cual, junto al ilustrador Claudio Romo, ha publicado los libros Fragmentos de una biblioteca Transparente e Informe Tunguska, este último, parte de un proyecto de artes integradas financiado por el Fondo Nacional de las Artes (FONDART) 2008. En general, y refiriéndose a su irrupción en la poesía chilena, ―se le considera un poeta de enlace entre la poesía de los ‗70 y ‗80, ya que es uno de los primeros en incorporar ciertos gestos de la cultura Pop, el video y la publicidad en su creación‖.


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ANEXO DEL AMOR. Hoy los días se le han vuelto cosa extraña, incluso algunas de sus horas le parecen rotas, carcomidas, como si pavimentaran la duración de nuestro tiempo con viejos y descuadrados adoquines, como si para sacarlas a la luz hubiesen interrumpido su reposo, su estadía, atrás, en una tienda de artículos de crédito prendario. Su cara, adentro de estos días, se vuelve más tortuosa, esfumada por sectores (tal como la tuya, hermosa Susana o Beatriz) los ojos y las cejas apenas dibujados, más bien como si un ácido tallara un antifaz de la expresión dejándole grabada finalmente la reeditaba imagen del Elephante-man, o una duda de nítrica pureza o una duda de nítrica pureza que poco a poco armara una máscara de carne para el carnaval de las relaciones personales. Las horas que pasan, las horas que corren a su lado, no traen sobre sí ninguna vida; se repletan -esto es ciertodel arte de los falsos origamis: todos sus sucesos son plegadas figuritas de papel, una especie de (pintado, albo) biombo japonés, contra el cual se estrellan las palabras, se mutilan el cuerpo los contactos, a través del cual en fin, no se logra distinguir ninguno de los gestos que nosotros exhibimos día a día: por ejemplo el ancho mar que va desde el saludo al beso, por ejemplo toda la extensión que va desde los ojos protegiéndose en la sombra, hasta la luz callada de los dientes, la sonrisa. Hoy los días se le han vuelto cosa extraña, incluso algunas de sus horas le parecen rotas, carcomidas. Y el amor que se proyecta en sus segundos, es el jingle


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que repite la garganta por rutina, la barata propaganda, deste gran supermercado, la seriada producción de las ciudades del Cinema: (En las que la heroína transporta bultos negros, sonríe, corre, la persiguen, en donde el héroe siempre triunfa en medio de la vida y de su viento desde el inicio de la cinta al Gran Final). Son estas horas las de ahora, en las que ni ella ni el que se contemplan, logran percibirse, menos verse: llenan el espacio para continuar sintiendo el cuerpo, gritan para escuchar el eco en las cavernas del cerebro, se observan al espejo a ver si aún no constituyen el vampiro, que se autosucciona la existencia en medio del trabajo en medio del trabajo en medio del trabajo en medio del trabajo y de las calles. Así, de cualquier modo (sois) pura foto detenida por la magia de la óptica, estampa numerada en el álbum de las cosas, "una bola de deseos que sin cauce rueda por el cotidiano camino de las horas", animados golems de las ciudades, navegando y naufragando adentro de los cuerpos de hojalata, adentro de los cuerpos de robot, en medio de las nuevas aguas negras del amor.

EL CIELO PROTECTOR Lechosa luz y blanca, suma total de los sentidos. Mamífera leche original que dio los mundos no excediendo la curva positiva de su cielo. Patios y más patios concéntricos, atestados como arena de una reloj inescrutable cuyo propósito es caer.


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Ha caído una estrella por la bóveda, vuelve otro hacia la muerte, aparece otro más sobre la vida, No disminuyen ni aumentan las señales, todo es artificio de equilibrio, todo es tercera ley termodinámica, homeóstasis, mester de juglaría de este cosmos, efectuando un ejercicio intrascendente. No disminuyen ni aumentan las visiones, y se gira en el mismo carrusel universal. (Sangre búdica, que fluye circulando por la imagen: rueda, estampa de la rueda, ilusión, anti ilusión bajo el cielo protector: mantener este deseo por el cambio percibiendo estar inmersos en lo inmóvil. Todo siendo un artefacto de equilibrio, transformado en una enciclopedia de la ruina, transformado en la odisea de un periplo que ya parte con la marca de Caín), Se pudiese enseñar que es soledad el nombre exacto de los que puede aligerarnos de la bóveda y su cielo, Se pudiese enseñar que es soledad el nombre exacto, de la noche contemplada desde afuera, se pudiese abrir el calcio cósmico del huevo, se pudiese saltar y caer firmes sobre el fiel de la balanza, se pudiese saltar y caer luego en final definitivo, se pudiese descender por la comba del afuera, como en un tobogán de feria, con jolgorio, y sin dolor ni miedo, en un acto rutinario que no requiera de razón –un accidente-, retirarse. O insistir y continuar dando la vuelta en la jaula de la ardilla, o insistir y continuar haciendo un giro y giro, y poder –porque es el gusto- aún gozar con estos círculos: el movimiento que repite posibilidades del azar, conduciéndonos –monótonos e idénticos- a muerte.


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COSAS (LÍRICA DEL CAMPO BAJO FUERTE LUZ) Cuando las cosas son de color blanco, y vienen alineadas como dientes. De muerto, como dientes de piano. Cuando quien te habla es una boca con dientes de marfil con huecos negros. Cuando en el blanco hay costra o caries. Cuando vienen cosas, cosas, con forma de ataúd. Y la voz les sale desde un hueco, una voz con manchas negras, salpicada. Cuando vienen más, y vienen más, con tos blanca de bronquios sin saliva, cosas mondas, secas, sin carne y piel. Cuando escuchas el ruido de las cosas. Todas redondas, haciéndote rodar. Cuando son de color blanco y vienen con demasiada luz. Cuando el silencio está manchado, cuando gira, cuando es sábana y es engranaje de molino y el polvo cae, cae, ceniza, harina, cal de hueso, y ya no hay fuego. Cuando pasas, como una piedra negra sobre blanca, llevando tu propia leña hasta la hoguera. Y exhibes tus días ensartados, blancos, como perlas. Redondas perlas. Con un centro negro, un agujero. Con un eje oscuro en el centro de la vida, haciéndote rodar. Cuando estás solo.


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LAS CARTAS DEL PERRO Cuando pasea por los senderos del hospital habla solo. Como un hombre después de sus 50 años. Se han ido los días de su juventud y sus cicatrices lo asustan, por primera vez. Con la ola de vida de su generación, con su espuma, subió. Hasta reventar. Hueso inmóvil, encallada blancura limada por la luz solar, ahora espera ciego que lo cubra la arena. Fue un hombre. Fue Nadie. Hoy escribe cartas que nadie más lee.

APOSTILLAS A LAS CARTAS DEL PERRO *El poeta es un perro de su propia lengua y caníbal de ella. Pues con lo que crea sustrato y mundo, asimismo come y desconfía. **Hay fracaso, hay, siempre hay, demasiada voz en el arte de escribir. Y poco tiempo en vida. Mas intenta en cada carta sumar una letra, una palabra del texto que la muerte acabará. Tratará de ser muchos para no asustarse tanto. Pues, antes del yo, confía en las voces que hablan en su yo. En las mismas notas de la música, hay más de lo que justifica una civilización. ***Plantas un árbol de palabras, sobrevive. Recurres a metáforas menores. Con el tiempo reconoces bien o mal, el agua que riega el terreno sobre el que se levantó. El proceso del arte como un "trabajo" sobre la realidad, antes que el resultado de una ascética de la percepción. No hay “lenguaje” que no pueda y no deba ser saqueado por la poesía. Porque en suma, el lenguaje es nuestro ataque y defensa, la posibilidad de ser de otra manera, en el enlace entre nombre y nombrado. Poesía: un texto que designa el límite del escribir: un muro que soporta la abrumadora realidad física e histórica de todo lo escrito hasta la fecha. En su espíritu, el poeta es un perro de su propia lengua, y caníbal de ella misma. Pues con lo que crea sustrato y mundo, asimismo come y desconfía: ¿Que educa? ¿Quien educa al perro del lenguaje? Las iluminadas ciudades de Rimbaud resultaron no ser las ciudades de la gloria, no fue la luz de ninguna epifanía, no fue la luz de las hogueras abriendo paso a una digna humanidad, no fue la luz de las fiestas tribales lo que iluminaba desde ellas. Y si acaso fueron resplandecientes ciudades, lo fueron con la luz de la feria comercial. Hay fracaso, hay, siempre hay, demasiada voz en el arte de escribir. Y poco tiempo en vida. Intento en cada libro, sumar una letra, una palabra del texto que la muerte acabará. En el intento, trataré de ser muchos para no asustarme tanto. Pues, antes del yo, confío más en las voces que hablan en mi yo. Nuestro siglo, siendo un siglo nuevo, ya es viejo en palabras. Pueden ser ruinas, como pueden ya ser humus. Ya he dejado lejos el tiempo de mi juventud. Un tiempo en que no temía su paso:


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así las palabras que ante mis ojos son ruinas, pueden ser ante los ojos del joven, el humus en donde crecen los árboles parlantes de la nueva voz. En las notas de la música, hay más de lo que justifica una civilización. Soledad, mimesis del mar que vine y regresa, costilla, hueso blanco incrustado en la arena negra de un playa vacía.


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Arturo Fontaine Talavera Nació en Santiago de Chile en 1952. Poeta, novelista y ensayista chileno. Desde muy joven sobresalió por su inclinación a las letras, obteniendo a los catorce años el Premio ―Alsino‖, otorgado por la organización IBBY, cuyo jurado presidía Marcela Paz. Su formación universitaria se inició en el Departamento de Estudios Humanísticos de la Universidad de Chile. Simultáneamente estudió Derecho en la Universidad Católica de Chile de donde egresó a fines de 1976, pero nunca se recibió de abogado. Arturo Fontaine, a comienzos de 1977, se graduó obteniendo una Licenciatura en Filosofía con una tesis sobre La belleza y la contemplación en Aristóteles. Fue nombrado profesor del Departamento de Estudios Humanísticos de la Universidad de Chile. En 1977 ingresó al Departamento de Filosofía de Columbia University, Nueva York. Fue distinguido con la beca ―President´s Fellowship‖, y estudió allí con el conocido profesor y crítico de arte Arthur Danto. Obtuvo primero el grado de Master of Arts en Filosofía y luego el grado de Master of Philosophy en Filosofía. Fue galardonado con el Premio ―David H. Ziff‖ de 1981 en Filosofía de la Ciencia. Participó activamente en la ―Writing Division‖ de la Universidad de Columbia, que dirigía entonces Franck Mac Shane. Fontaine estuvo en los talleres y seminarios que dirigieron el novelista argentino Manuel Puig y los poetas Derek Walcott, Robert Brodsky y Seamus Heaney, entre otros. En 1980 es nombrado ―Preceptor‖ y enseñó el emblemático curso ―Humanities‖, en el College de Columbia University. Regresó a Chile e ingresó como traductor al Centro de Estudios Públicos. Tiempo después se transformó en director de la revista Estudios Públicos, una publicación académica dedicada a las ciencias sociales y a las humanidades. En 1983 fue nombrado director de ese mismo centro. Por otra parte, se incorporó al taller literario de José Donoso. En paralelo Fontaine se mantuvo como profesor de Filosofía de la Universidad de Chile y se incorporó también como profesor de Filosofía Política, al Instituto de Ciencia Política de la Universidad Católica, cargo que desempeñó entre 1990 y 2007. Fontaine es, hasta hoy, profesor del Departamento del Filosofía de la Universidad de Chile. Su producción literaria es la siguiente: Nueva York (1976); Poemas Hablados (1989); Oír su voz (Novela, 1992); Tu nombre en vano (1995); Cuando éramos inmortales (Novela, 1998) y Mis ojos x tus ojos (2007).


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NUEVA YORK, 2 New York, serás destruida aunque tú no lo creas y toda tu belleza de escultura se hará en cualquier momento mil pedazos. Podremos ver la tierra de Manhattan debajo de las inmensas construcciones. Y eres hermosa, Nueva York, el Moisés o el David del siglo veinte. Serás destruida, New York, no quedará piedra sobre piedra. Padecerán los puentes convulsiones epilépticas, y como reptiles sacudiéndose, tus caminos y emergerán los trenes subterráneos de sus cuevas como gusanos retorcidos por las calles. Todas tus tripas exhibiéndose, New York. Explotarán a la vez todos los tarros y botellas de cerveza y orange crush y ríos de ketchup navegables como el Hudson (-¡ay de la que esté encinta en aquel tiempo!-) -no habrá escapatoria- las Twin Towers arquearán sus espaldas en reverencia, los últimos pisos besarán la tierra de Mahnattan. Ay Nueva York, gloria del mundo, déjame oír hoy en la garganta estrangulada de tus cosas que florecen: ―Padre nuestro que está en New York, aleluya‖. NUEVA YORK, 8 Don Álvaro de Cabrera (―died in 1299‖) y enterrado en el Monasterio de Santa María de Bellpuig de las Avellanas, España, duerme su último sueño sin saberlo en Manhattan a la altura de la 200.


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Llegó hasta aquí con la capilla románica de Fuentidueña –―Fuentidueña Chapel, XII century‖– una capilla gótica francesa y varios claustros el de Cuxa, Bennefonte, Trie. (―The bee does not miss a real flower‖ –Salomón a Saba en un tapiz–). Y se están encogiendo los santos de piedra de sobria devoción, de antigua santidad, mientras por el tiempo de una ojiva se queda tu pelo un instante como un sueño. Y sube sagrado el canto gregoriano –―pange lingua gloriosi‖, amor potest conqueri‖– y yo quise besarte contra los nobles muros en el parque –no fue posible, ya no estabas–. Y desde la West Terrace sobre el Hudson el George Washington Bridge como un elástico. Muerdo el aire recoleto, el agua, Los Cloisters de la Rockefeller Foundation. A los pies de una virgen románica sobrellevando la tristeza de New York, todo el dolor del tiempo humano, ―Santa María ruega por nosotros‖. Salgo de allí, me hundo en el metro; su escupidera tibia, su labio por los rieles.

HACERSE LA DORMIDA EN CHIHUAILLANCA Hacerse la dormida era el juego. Aunque levantara él la nieve de la sábana Bordada a mano por las monjitas de Curicó Y me cogiera mi larguísimo, enredoso naranja -Del color naranja de los peces incandescentes Que daban vueltas y revueltas por la pileta del conventoY me lo cogiera y lo ordenara pacientemente Sobre la inmaculada almohada para no aplastarlo y doliese Y me lo besara de nuevo con tanto cuidado. Y temerosamente aún, y con precaución infinita, Como si llevara la patena con pedacitos de hostias,


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Se atrevería a ir recogiendo mi eterna camisa de dormir. Yo podría despertarme y pegar un alarido Que atravesaría paredones de adobe y galerías alborotando Una cohorte de mamas, tías, empleadas, mozos de cuadra. Si se había enrollado en una pierna Era infranqueable ese paso celeste -La enorme pesadez de un muslo inerteY buscaría él por otro costado suave, arrollando La ductilidad de la tela hasta mucho más arriba De mis hombros. Entonces, lo empezaba a sentir ya Deslizado debajo del elástico de contragolpe sonoro del Que yo me dejaba puesto de noche a propósito A fin de no facilitar su tarea y profundizar reteniendo Sus ansiedades de potrón demasiado joven y montaraz Para el que la menor cosa es vida pura y bríos Y al que no es posible que una ame a esa edad. Ahora aflojaba fácilmente una pierna Si era menester, puesto que yo también podría Simplemente haberme dado fogosa vuelta en sueños. Solía el murmullo de un ―no‖ aflorar débilmente A mi pastosa garganta de bostezo y torpor, Y acurrucarme apretada mi almohada y sábana Entrabando oportunas maniobras inutilizadas de pronto. A resultas de todo lo cual se agotaba Prematuramente, lo que era una ventaja, Dado que nosotras éramos vírgenes entonces. Era absolutamente imperioso no reaccionar Al situar perfumes, volúmenes y formas, Ni siquiera al sentir su más exquisito roce, Y oír gemir y oír bramar atezados potros Y seguir soñando sin salir jamás del sueño

De Tu Nombre en Vano XI ¿Cómo saltar fuera de mi sombra? ¿Cómo volar del lenguaje sin su jaula?


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XXIV Me borra el silencio que rompí. XXV Perdóname: no sé lo que hago. Perdóname de nuevo por lo que acabo de decir. XXXIX No tenemos derecho ni a un pedazo de pan. Mis por qué mueren en mi mente. No huelen el vino de tu mesa. XLII Merodean tus rabiosos cancerberos, disciplinan nuestras almas, nuestros cuerpos. Pero los guían buenas intenciones. Nos protegen de nosotros mismos. Nos explican tus misterios, no como son en sí mismos, sino como ellos saben nos hará bien entenderlos. Nos apartan y luego se perdonan. Eres un Dios vigilado. XLIX No podemos decir la palabra. Por eso, todas las demás.

De Mis ojos x tus ojos. 1 Pasan a veces mis ojos por tus ojos No te preocupes es lo único que pasa


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8 Tus párpados visten y desvisten a tus ojos Nada queda más desnudo que tus ojos 39 Tus vestidos duraron más que tú Un viento abre las puertas del ropero Por un momento los lleva y te trae 41 Vuelve el ruido de tus pasos otra vez suben la escalera de mis sueños 46 De todas las palabras hay algunas inventadas para este momento: tu perfil dormido en la nieve de tu almohada Su línea exacta pide esas palabras Si el diccionario se abriera y las mostrara No ocurre y tu belleza fluye y flota y yo sé que esa combinación única existe sé que esas palabras están aquí a la mano o se ocultan enterradas en el maldito diccionario Hurgo escudriño páginas de antigua memoria Un arqueólogo torpe pulverizó sus fósiles Mientras brota intacto el dibujo de tu cara de tu sueño 49 Como olas únicas que irrepetibles se repiten siempre distinta como el mar siempre la misma


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Isabel Gómez Nació en Curicó, Chile, en 1959. Cursó estudios de Pedagogía; Licenciatura en Educación y Magíster en Ciencias de la Educación, con mención en Didáctica y Evaluación en la Universidad de Los Lagos, Sede Santiago. Ha editado seis libros de poesía. Un crudo paseo por la sonrisa (1986); Pubisterio (1990); Versos de escalera (1994), Perfil de Muros (1998); Boca Pálida (2003) y Dasein (2006). Su obra ha sido difundida en antologías tanto en Chile como en el extranjero. Entre las cuales destaca: Nuestras escritoras chilenas de Ruth González (1993); El discurso lírico de la mujer en Chile de Juan Villegas (1993); Historia de la literatura chilena de Maximino Fernández (1994) y Fértil Provincia: Antología de poesía contemporánea (Casa de las Américas. La Habana, Cuba 2008) entre otras. En 1997 recibió el Premio Nacional de Poesía ―Pablo Neruda‖.


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VI El secreto ahueca la palabra Somos dos con un número triste en la boca Delito que se piensa a sí mismo cuerpo abajo señalado como una sombra en la sombra

L La tarde es un cuerpo Una columna bizantina Desconozco mi gesto en el cuadro de Chagall la caricia borrada en antiguas sepias donde todos soñamos la página en blanco. * Mis amigos leen a Kafka y fue inútil su forma de sonreír al dar vuelta la página y verse disfrazados para siempre.

SANTIAGO FIN DE SIGLO En fin de siglo veremos una película del cine mudo


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Santiago se levantará anónimamente otra vez inventaremos personajes que se nos parezcan y no habrá testigos que memoricen tanto silencio En fin de siglo alguien se colgará de mi sombra y jugaremos los días se pegarán al cuerpo como una nueva memoria que amenaza desertar hacia otros rostros En fin de siglo caminaremos oscuros por calles que imaginamos diferentes rodeados de gentes que ya no existen En fin de siglo escribiremos y este oficio minúsculo nos devolverá al mundo La casa donde los cuerpos moldean la historia nuevamente.

De “BOCA PÁLIDA” (Homenaje a las mujeres detenidas desaparecidas) * Reconstruir esta historia bajo el hueso tardío del tiempo saber que este rostro pronto albergará la historia de otros rostros y sin embargo es lenta la carne que hunde su voz en palabras que han muerto y retornan para volver a morir


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A este lado del rostro crecen precipicios la ciudad abre sus tumbas para que entre la memoria y los muertos recojan sus nombres como único destino * Este monólogo de sombras me traen la tardanza del mundo Hoy ni una palabra me nombra tendré que recoger mis huesos en otro ataúd * Aleja esta hora donde la palidez reúne mis lágrimas Aleja el frío de esta boca he cambiado la dirección de esta ausencia No quiero verte bórrame este mundo que escribo bórrame las palabras para no pensar borra esta imperfecta fotografía de mí haz que olvide y entierre este cuerpo * He equivocado todas las palabras la complicidad del mundo deteriora aún más el silencio Madre simularé que vuelvo de tu cansada sangre al final de esta piel el miedo me sepulta


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me deja a orillas de tu voz en el rebrote de cualquier pereza Madre no dejes que arrastre más muerte a mi sombra Las voces envejecen sin escucharse las voces envejecen sin escucharse DASEIN a

La escritura se aleja Amó la ausencia de historias en su lecho El abandono de sus pasos Ahora nos sonríe y cansada duerme en el lugar donde antes estuvieron las palabras da La vida te retorna Artaud Sólo que ahora este mundo virtual no te reconoce y caes a mis hombros tocando esta miseria nómada que soy Antes de huir te oculto en este espacio en blanco


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donde nuevamente me escribes dn No moriré lejos de esta historia porque de ella aprendí mis metáforas de invierno El olor de sus demencias atravesando las calles que me conducen a mí No moriré lejos de esta historia Primero ocultaré a la niña sin infancia El dolor de romper una a una las pesadillas del lenguaje. dn No seremos mestizadas me dices cuando abandonemos la historia y seamos las hijas de estos siglos extraviados Inadaptados cuerpos tratando de desenterrar mitos allí donde sólo nosotras transitamos Tal vez podamos volver cuando nadie pregunte nuestros nombres.


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Tomás Harris Nació en La Serena, Chile, en 1956. Poeta, narrador y ensayista. Profesor de Español por la Universidad de Concepción. Ha sido Investigador del Archivo del Escritor de la Biblioteca Nacional de Chile y es académico de Literatura en las Universidades Alberto Hurtado y Finis Terrae de Santiago de Chile. Su obra ha sido reconocida como una de las más importantes de la Generación de 1987. Sus libros editados son los siguientes: Zonas de peligro (1985); Diario de navegación (1986); El último viaje (1987); Alguien que sueña, madame (1988); Cipango (1992); Noche de brujas y otros hechos de sangre (1993); Historia personal del miedo (Cuentos,1994); Los siete náufragos (1995); Veinticinco años de poesía chilena: 1970-1995 (Antología en coautoría con Lila Calderón y Teresa Calderón, 1996); Cipango (Segunda edición ampliada, 1996); 25 poetas: 25 años (Antología de poetas jóvenes, 1996); Crónicas maravillosas (Casa de las Américas-Colcultura. La HabanaBogotá, 1997); Crónicas maravillosas (1998); Ítaca (2001); Encuentros son hombres oscuros (2001); Tridente (2005) y Lobo (2007). Entre los diversos premios que ha recibido cabe destacar: Premio Municipal de poesía 1993 por su obra Cipango; Premio Consejo Nacional del Libro y la Lectura, mención poesía inédita, por su obra Los 7 náufragos;-Premio Nacional de Poesía ―Pablo Neruda‖ 1995; Premio ―Casa de las Américas‖, mención poesía, 1996, por su obra Crónicas maravillosas; Finalista en el Premio ―Altazor‖ 2001 (Mención poesía) por Encuentros con hombres oscuros y Finalista en el Premio ―Alazor‖ 2005 (Mención poesía) por Tridente. Ha participado en diversos Encuentros de Escritores y Ferias del Libro en Chile: Santiago, La Serena, Concepción, Antofagasta, Valdivia, Puerto Montt y en Gotemburgo, Suecia; Nueva York, Estados Unidos; Santafé de Bogotá, Colombia; Haischtat, Alemania y Morelia, México. El año 1997 fue jurado en el concurso Premio ―Casa de las Américas‖, mención poesía en La Habana, Cuba. Permanentemente ha publicado reseñas críticas y artículos teóricos en diversas revistas y diarios del país y del extranjero. Ha sido director y editor de revistas de poesía: ―Posdata‖ y ―Tantalia‖ de Concepción, entre los años 1980-1987. Parte de su obra se encuentra traducida al inglés. En ―American Poetry Review‖, septiembre-octubre de 1997, en ―Bomb‖ y en ―America‘s Society‖, entre otras.


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ZONAS DE PELIGRO Así como largas y angostas fajas de barro Así como largas y angostas fajas de noche Así como largas y angostas fajas de musgo rojo bajo la piel Las zonas de peligro son ininteligibles. O las prefigura un rojo disco de metal, símbolo de un sol mohoso al fondo de una calle desmembrada meado por los perros. Las zonas de peligro son inevitables; te rodean el cuerpo en silencio, en silencio te lamen la oreja, en secreto te revuelven el ojo, sin el menor ruido te besan el culo y los escasos letreros de neón ocultan su única identidad: CAMPOS DE EXTREMINIO.

OROMPELLO I Un disco pare es un ojo; una sangrienta córnea de latón. Orompello es un puro símbolo echado sobre la ciudad. Y las putas no tienen la culpa. Sólo cumplían con su deber. El otro día nomás esperaba micro en la esquina del baldío y oí una voz que me decía: ―Ven y mira‖. Miré, y no había más que un caballo amarillo al tranco por sobre la calle adoquinada. Y un espejismo las putas vestidas de ropas blancas, y un espejismo los eriazos floreciendo. Repito, mientras esperaba micro en la esquina del baldío. No me van a venir ahora con que Orompello es un puro símbolo echado sobre la ciudad y la casas siete casas con puertas de oro y las putas siete putas vestidas con ropas blancas.


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LOS SENTIDOS DE LA ÉPICA Me he propuesto la difícil empresa De enamorar por el resto de su vida a una sola mujer: Como esos hombres de barbas rojas que perseguían Por el resto de su vida la inconmensurable distancia, Y la teñían de mar, De cielos explotando, De crepúsculos bordeando con la Nada y, Al final, Regresaban al punto de partida y el único Sabor en sus bocas, además de la adorable sal, Era la amargura de la certeza de que la tierra Era una redonda y húmeda esfera: Pero yo me he propuesto la difícil empresa de Enamorar por el esto de su vida a una sola mujer: Tengo muchos aspectos en mi contra: Los primeros, los más comunes El transcurso del tiempo, la decrepitud, el cansancio De la mente y la sinopsis del gusano: (El temblor de mis manos sobre su cuerpo sólo la estremece) El segundo, puede ser la vaga impresión De desaliento al ver marchitarse las flores amarillas Que tras un viaje por un océano de cipreses grises Una vez le regalé: También está la oscura tentación de descerrajar Los cajones con llave que todos guardamos En un recóndito ámbito: esos cajones con llave Que tanto bien hacen al amor por su tranquilo misterio, Que invariablemente compartimos, en silencio, En la noche de insomnios y e la noche de sueños: También está el deseo de partir nuevamente, Que es consubstancial a todo navegante y yo soy un navegante: También están mis manías, mis celos y mis insomnios, Y ese gran amor a mí mismo que nunca me deja, Ese atroz enemigo que gruñe, roe, escalda y se Ríe a mis espaldas de mis muecas: Ese atroz enemigo me recuerda en las noches,


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Cuando subo a su cuerpo El poema de Malcom de Chazal: Cuídame de amarme demasiado Volverías a ti mismo. El amor es redondo. Además está Ella Misma, como el mar tan Amado por los navegantes, ese mar que en sus mareas Lo podemos arribar, costa, o morir en él, altamar; Pero también tengo algunas cosas a mi favor: No sé si las menos o las más: Fuera de las rosas amarillas y marchitas, Mis insomnios, la compulsión de la partida, Mis manías, el que sea un navegante, todo eso que ella Ya adora y ama: La certeza de que la única manera de enamorar Por el resto de su vida A una sola mujer Es amando a una solo a mujer. Eso, además de las rosas amarillas y marchitas, De mis insomnios y la compulsión por la partida, Dado que soy un navegante, Y mis manos temblorosas y mis manías, Y mi cojera, Y la tentación de descerrajar sus cajones con lave Y mis propios cajones con llave. Pero también tengo a mi favor El hecho de que cocino delicioso y que cuando la amo La persigo por inconmensurables distancias y la tiño de Mares y cielos explotando De crepúsculos bordeando con la Nada, y, Al final, Regresamos al punto de partida Y ahí el único sabor en i boca Es la adorable sal de su boca: Y sé que sí, que si regreso a mí mismo, Que si el amor es redondo, Al final de esta húmeda e inconmensurable esfera, me aguarda ella, la mujer que me he propuesto amar


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por el resto de mi vida.

LA FE Fuera de la boca de lobo, la Fe es lepra de sangre azul. Fuera de la boca de lobo, la Fe es una estrella destripada. Fuera de la Boca de lobo, la Fe es un cardenal orinando desde el cielo. Fuera de la boca de lobo, la Fe es los pinchos y el garrote. Fuera de la boca de Lobo, la Fe es tierra sin labrar, promontorios. Fuera de la boca de lobo, la Fe es un desafinado canto gregoriano. Fuera de la boca de lobo, la Fe es una pulga, una mosca, un ratón. La pulga sangra a la Fe. La mosca caga y fornica con la Fe. El ratón corroe los huesos mondos de la fe. Fuera de la boca de Lobo, la Fe es tormento y apostasía. Fuera de la boca de lobo, la Fe es casulla y cuchillo. Fuera de la boca de Lobo, la Fe es un poeta desollado, chorreante. Fuera de la boca de lobo, de la Fe es culo de hermafrodita mancillado por libertinos navegantes del ciberespacio. Fuera de la boca de lobo, la Fe es un sacramento de fango, hozado por piaras caníbales. Fuera de la boca de Lobo, la Fe es silencio, silencio, silencio de Dios. Fuera de la boca de lobo, la Fe es un asesino infeliz. Fuera de la boca de lobo, la Fe es un santo con antifaz rosa. Fuera de la boca de lobo, la Fe es NO. Fuera de la boca de lobo, la Fe es la Esfinge, Calígula, Fitzcarraldo. Fuera de la boca de lobo, la Fe es NO. Fuera de la boca de Lobo la Fe es ¿Padre, por qué renunciaste a mí renunciando a ti mismo? Fuera de la boca de lobo, la Fe. Fuera de la boca de lobo. Fuera de la boca. La Fe. De la boca para fuera.


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QUE WILLIAM BLAKE NO SE LEVANTE DE SU TUMBA

I He orado para que William Blake no se levante de su tumba. He oído noticias, de boca en boca, de trueno en trueno, las noches de este crudo invierno, acá en Ciudad Gótica. Todas dicen que William Blake se levantará de su tumba. Qué haría William Blake fuera de la tumba. Dicen que los años de muerte borran las huellas del lenguaje. Cómo no, si los gusanos han corroído el cerebro que alojaba las palabras y sus visiones. No todo hombre es capaz de aguzar sus visones hasta producirlas en un estado que podríamos llamar iluminaciones negras. No, que William Blake no se levante de su tumba, como se anda corriendo la voz. Qué sería de Ciudad Gótica con esa sombra atroz arrastrándose por los muros? Yo tengo mujer, o una loba, no importa, que cuidar, por eso no quiero que un tipo capaz de matar a un inocente con tal de no apagar sus deseos se levante de su tumba. Poseo una hermosa gruta ornada de estalagmitas y estalactitas fluorescentes, un jardín donde deslumbran los fuegos fatuos. ¿Cómo permitir entonces que ocurra este rumor, este demasiado rumor, que William Blake se levantará de la tumba al séptimo día del séptimo mes del séptimo siglo?: Anatema sea. Anatema sea: The cut worm forgives the pow.

II Emerge con el tórax en llamas, William Blake de su tumba, de lápida en lápida, de tiniebla en tiniebla, muerto de lejana muerte y redivivo de imposible hálito, mareado por el Leteo agitado esta noche de vientos tan fuera de estación, William Blake con ese aire de un Whitman embrujado,


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envés del viejo de yerbajos y hojas y sexo, este es un cadáver que va perdiendo poco a poco su putrefacción, puede ser un dios a pesar de ser él, William Blake, ya lo ha purgado todo en su poesía, ya ha lavado todo las supuraciones de la muerte en sus proverbios, ya ha hecho proverbial el Bien y el Mal en sus apotegmas, y, para bien o para mal, los ha pulido, y ahora son espejos. Así, camina nada más, el viejo William Blake recién levantado de su tumba y se encuentra en las medianías del cementerio con el lobo; Te has levantado de tu tumba, le dice el lobo. ―Corrían rumores‖ dice William Blake. ―¿Para qué tanto enigma?‖, pregunta el lobo. ―Dicen las voces que la poesía cambiará el mundo. Que por fin adviene la verdadera Revolución, la de la poesía‖, musita, un tanto incrédulo William Blake. ¿Y eso era todo?, pregunta el lobo. ¿Y la plaga el crimen el incesto la ablación del Deseo? pregunta el lobo. ―Oí lo que oí‖ responde William Blake. Y la carcajada del lobo es tan brutal que devuelve a William Blake a su tumba. Y el lobo queda solo en las medianías del cementerio, en Ciudad Gótica, y aúlla y trota entre las lápidas, y piensa: ¿Por qué no se levantará mejor Marx de la tumba?


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Elvira Hernández

Elvira Hernández -seudónimo de María Teresa Adriasola- nació en Lebu, en 1951, y desde muy joven comenzó su ―práctica poética‖ que ha sido reconocida ampliamente en Chile y el extranjero. Entre sus libros, publicados en Chile, Argentina y Colombia, destacan: ¡Arre! Halley ¡Arre! (1986); Meditaciones físicas por un hombre que se fue (1987); Carta de Viaje (1989); La bandera de Chile (1991); El orden de los días (1991); Santiago Waria (1992) y Álbum de Valparaíso (2003). En paralelo a su obra poética, Elvira Hernández ha desarrollado una importantísima labor crítica, generalmente firmada con su nombre real. Como Teresa Adriasola editó en conjunto con Verónica Zondek la muestra poética Cartas al azar (1990) y escribió junto a la poeta Soledad Fariña el trabajo Merodeos en torno a la obra poética de Juan Luis Martínez (2001), recopilación de artículos críticos y ensayos sobre la obra del autor de La nueva novela y La poesía chilena.


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No se dedica a uno................. la bandera de Chile se entrega a cualquiera....... que la sepa tomar

LA TOMA DE LA BANDERA

Nadie ha dicho una palabra sobre la Bandera de Chile en el porte .......... en la tela en todo su desierto cuadrilongo no la han nombrado La Bandera de Chile ausente La Bandera de Chile no dice nada sobre sí misma se lee en un espejo de bolsillo redondo espejea retardada en el tiempo como un eco hay muchos vidrios rotos trizados como las líneas de una mano abierta se lee en busca de piedras para sus ganas

Una ignorancia padre aurea a la Bandera de Chile no importa ni madre que la parió se le rinden honores que centuplean los infalibles mecanismos incipiente la Bandera de Chile allí cien .......... doscientos,......... novecientos no tiene en otros el territorio de sus propios eriazos no tiene en otros el fósil de su olla común no tienen no tienen hasta decir so de colores andrajos no tienen .......... no tienen ......... no son La Bandera de Chile se parte en banderitas para los niños y saludan.

La Bandera de Chile es un pabellón dijo un soldado ........... y lo identifico y lo descubro y me descubro ..............................del Regimiento de San Felipe dijo soñaba el pabellón mejor que su barraca ................................ dijo dijo dijo tres dormitorios ducha de agua caliente cocinilla con horno .............................. aplaudieron como locos los sin techo ................................La Bandera de Chile


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Levanta una cortina de humo la Bandera de Chile asfixia y da aire a más no poder .......................................... es increíble la bandera no verá nunca el subsuelo encendido de sus campos santos ..........................los tesoros perdidos en los recodos del aire ..........................los entierros marinos que son joya veremos la cordillera maravillosa sumiéndose en la penumbra ............. ficticia ríe ....................... la Bandera de Chile

..................... En otros tiempos representa la Bandera de Chile un 15% allí donde brilla la estrella para el 10% representa de blancos un 20% de muy pálidos representa la Bandera de Chile en rojos La Bandera de Chile .........................nunca el 100% nunca ................el 100% del blanrrozul compacto ......................................hoy

Come moscas cuando tiene hambre La Bandera de Chile en boca cerrada no entran balas se calla

allá arriba en su mástil.

La Bandera de Chile es exhibicionista por naturaleza A la Bandera de Chile la tiran por la ventana la ponen para lágrimas en televisión clavada en la parte más alta de un Empire Chilean en el mástil centro del Estadio Nacional pasa un orfeón .......... pasa un escalón


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dos tres cuatro La Bandera de Chile sale a la cancha en una cancha de fútbol se levanta la Bandera de Chile la rodea un cordón policial como a un estadio olímpico (todo es estrictamente deportivo) La Bandera de Chile vuela por los aires ................................. echada a su suerte

SANTIAGO WARIA

así como Atenas fue astu para los griegos y Roma urbs para los romanos Santiago fue waria para los mapuches como cualquier otro poblado. Anda Sola .....................mira para atrás .......................................... sólo tú quedas en el camino ........ crecen misterios .......... la cizalla crece .................. los perros de vidrio molido ........Sodomas y Gorgonas están por delante ......................... a sólo 6 kilómetros ....................................... son tu ciudadela ....................................... tu podio ....... súbete te moverá el carrusel ........................... galoparás la máquina ................ serás la payasa más movida ......................... la del billete verde ................ Anda Sola Teresa vieja...

Baba caída ................... 500 milímetros al mes ................ Cielos corruptos


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.............................................. El tiempo no es un remedio para nada ...............el buen tiempo ...........................................................Hay que tomar pronto el tren ....... el Rápido ..................................un copetín en el snack bar .................................................. un guillete

..................La Estación Mapocho abre sus puertas a la nada ............. Para ustedes que creen estar viajando sólo queda desembarcar

CIUDAD INTERIOR No puedo ser otra cosa que la pensativa del Patio de los Callados, la llorosa del Parque de los Reyes, la olvidadiza ............................................... ni otra que la que recoge papeles con sangre ............................................................... ni aquella que no quiere el balazo solipsista ...................... porque nada desaparecerá A ratos soy la misma, la Una, la del espejo que camina con una araña en el ojal ...................................................... la sombra que se pegó al hombre que dobló la esquina ............. y duele su cuello guillotinado

FUENTE NEPTUNO Te tomo la palabra. ¡Bah! ¡Qué haces aquí! Esto es peor que cruzar la Avenida Cardenal Caro. O que Escilas y Caribdis en seco. No se respira el salobre mar sino amoniaco puro. Amén del monóxido y el hollín por mil. Es el Novus Orbis vomitado: Ngechén en la Cruz y en la picana. Es la noche bajo el tridente, dando tumbos por las escalinatas, por la Escala Unica sin un peso en los bolsillos. Pronto aparecerán tus pescados de acá, la corte milagrosa para el Mirón del Cerro. Los príncipes del peñascazo se quedarán en las laderas salivando un pito. Las reinas de la noche pasarán derecho al fornicatorio. Los caminos yacen atestados y el cerro se mueve como un pulpo. Los reyes del sablazo establecen pronto sus capitales. Los vampiros tienen puestos sus guantes de gasa. El Mohicano encendió su fogata y yo he lanzado mis cupidos a


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más no poder. Es mi única transacción la que se pierde en el aire, un chorro sin destino. Mojo la cara en tus aguas y no logro quitarme la sarna de maldito. Nunca tuve proposiciones que hacerle a la vida.

U ..... si me permite don Díaz Loyola, soy la mujer que tuvo que inventar la pincelada china y el cocimiento de Don Diego de la Noche y Orizonte, más otras fritangas ........................................... hace mil años duermo con pupilas desveladas y mi traje es de noche: un encaje de hormigas y estreptococos brillantes los traros me sobrevuelan con valses antediluvianos: ................................ ¡es raro! creen que soy cosmopolita todavía recuerdo que en una copita de orina vi "Retrato de un Desconocido" y el lago Pirehueico .............................................................. que yo sepa no he abandonado la componedura de huesos y cuerpo: soy fisiatra titulada en la quebrada del tiempo y me acompañan en mis paseos mentales un gato abisinio y mi camahueto el arte de los cuchillos invisibles tiene más pólvora que los calendarios ¡ah! si pudiera poner un telegrama al futuro y notificarlo de su filosofía ................................. mi actual dirección es Av. La Higuera s/n ..................................................... comuna de Pudahuel

.....Van en masa hacia el mundillo del arte......... ¡Es la época! Deberían entrar en él como se entra en un sueño: destapando el techo (la puerta está abierta de par en par) ¡Psch! Prefieren el tour de tres meses y la pronta coronación napoleónica en el taller marmicoc .. fin de siecle .. Ya saben que quedarán tocados de arte -por arte de birlibirloque (como dijo Lihn)- de la cabeza a los pies ¡Ah! la triquina cultural nos


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llevará muy lejos Es la animación de los pueblos la culturización .. Un derecho de su carta fundamental ¿Quién va a borrarles el sol del mapa? ¿Quién le ofrece su aullido a la luna? Al camino de la imaginación se le hace agua la boca ................................ Al fin se ha cortado pero la vida ha llegado ............................... un cortaplumas o algún otro a ser un simple ........................................ instrumento cortopunzante el museo* .................................................. nudo gordiano de la tradición * A. Artaud


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Rodrigo Lira Nació en Santiago de Chile en 1949 y falleció en la misma ciudad en el año 1981. Poeta y performer. Es considerado por la crítica y por sus compañeros de generación como uno de los autores más importantes de su época. Su poesía puede considerarse como influenciada, en parte, por la antipoesía de Nicanor Parra y el coloquialismo y una perspectiva muy arraigada a la ciudad de Enrique Lihn. En sus poemas está presente con frecuencia el uso de la ironía, la experimentación con el lenguaje, la intertextualidad, la crítica, y un humor negro, donde el mismo autor es también objeto del mismo. Cursó sus estudios básicos y secundarios en el Colegio ―Verbo Divino‖ y en la Escuela Militar. Sus estudios universitarios fueron múltiples. Estudió en las Escuelas de Psicología, Filosofía y Artes de la Comunicación de la Pontificia Universidad Católica de Chile y en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile. En 1978, ingresó al Departamento de Lingüística y Filología, vinculándose intensamente al Campus de Macul de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Educación. Durante el gobierno de la Unidad Popular trabajó en la famosísima Editorial Nacional Quimantú, creando cuentos infantiles, historietas y títeres. Produjo la mayoría de sus textos entre 1977 y 1981. En 1979, período que coincide con su mayor actividad poética, obtuvo el Primer Lugar del concurso poético organizado por la revista ―La Bicicleta‖, por su poema "Cuatro tres cientos sesenta y cincos y un 366 de onces". Murió el 26 de diciembre de 1981, el día de su cumpleaños, a la edad de treinta y dos años. Durante su vida no publicó en formato libro, por lo que su obra se divulgó en revistas, recitales y antologías. Póstumamente se publicó su primer libro, Proyecto de Obras completas (1984) con prólogo de Enrique Lihn, reeditado en el año 2003. En el año 2000 apareció Topología (en video) del pobre topo, de Hernán Dinamarca, filmación en donde se presenta la biografía del autor y algunas imágenes documentales. Declaración jurada (2006), editó una recopilación de seis textos no recogidos por la primera antología. Sobre la dimensión e importancia de su obra, el poeta y cronista Roberto Merino publicó Luces de reconocimiento en el año 2008 donde dedica trabajos a este autor.


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ARS POETIQUE para la galería imaginaria Que el verso sea como una ganzúa Para entrar a robar de noche Al diccionario a la luz De una linterna ............... sorda como Tapia .......... Muro de los Lamentos Lamidos ........ Paredes de Oído! ........ cae un Rocket ... pasa un Mirage ........ los ventanales quedaron temblando Estamos en el siglo de las neuras y las siglas .................................................y las siglas son los nervios, son los nervios El vigor verdadero reside en el bolsillo ..................................es la chequera El músculo se vende con paquetes por Correos la ambición ............ no descansa la poesía ................................. está c ...........................................ol ........................................... g .......................................... an ............................................ do en la dirección de Bibliotecas Archivos y Museos de Artículos de lujo, de primera necesidad, .............................oh, poetas! No cantéis a las rosas, oh, dejadlas madurar y hacedlas mermelada de mosqueta en el poema El Autor pide al Lector diScurpas por la molestia (Su Propinaes Misuerdo)


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ELA, ELLE, ELLA, SHE, LEI, SIE y en tus hogueras, en los ardores de tus creencias, te enseñaré mi cuchillo de palo Álvaro Ruiz, ―Inocencia‖, en dieciocho poemas, alfabeta impresores, s.d. las llamas del amor ya no llaman Erick Pohlhammer (en la Revista del Domingo, 15 de agosto de 1976) Mi amor se acrecienta más y más en la medida que tus ojos se diferencian más y más de todo lo antes visto por los míos Erick Pohlhammer, ―a Andrea‖, sec Poesía para el camino, U.E.J. / Ed. Nueva Universidad; alfabeta impresores, Santiago, 1977. Ven acá bombón y te mostraré mis petardos mis más secretas y oscuras detonaciones Roberto Merino, Ciclotrón (inédito)

―prolongado repicar‖, o, mejor dicho, redoblar, que son las campanas las que repican, Sancho, que no los tambores, ―antes de que la trapecista‖ -que en este caso es el trapecista- (¿‖creador literario‖? ¿‖auténtico demiurgo‖? ¿defendiéndose atacando jugándose ―solo, cara a cara a la carilla en blanco‖?)- ―se juegue la vida‖ [a]

[a] las expresiones entre comillas pertenecen a la crítica de la antología poética para el camino según aparece firmada por edmundo concha en el primer número de cierta revista chilena de la hactividad hartística llamada algo así como la motoneta o la citroneta

Todavía no le dirijo la palabra esta tarde andaba con una amplia blusa blanca esa tarde llevaba calzones rojos por su periodo y lo arcaico de su receptor de flujo le salieron pecas con la primavera o esta última logró que al fin me percatara Yo quería besarla sólo en la penumbra de la escalera del lado Este -en el verano casi no se usa y en la sala oscura para teatro cine escultura actos culturales y conferencias hubo confidencias y algo más que un beso. Después, bailaba, al medio del círculo conga conga que siga


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la milonga terminó el kurz eins del Goethe -sie gut, ich sehr gut Mechona del pedagógico ojipintada entonces dancing in the ring eo eo que siga el hueveo semana premechonayo bailaba en medio conga conga con parsimonia -sin zafarme como en las fondas- o miraba tomando una cola el bailoteo Está tomado créditos de fundamentos sicosociobiológicos y filosoficales de la educaciónica Estará estudiando geografía, la geografea, en el campus oriente de la ucé, seguirá yendo a misa, la pata peluda Dejó aquí su pijama japonés este mediodía y le compré mentolados cigarettes antes de dejarla en la micro dormí sin sueños después de un orgasmo así y las vértebras se movían solas y se salía solo y solo, antena, encontraba su camino hoy, después del desayuno tal vez se case con un brasileiro, tal vez se divorcie de su madre tal vez se case conmigo, tal vez Quién lo diría, dirán cuando digamos que nos casamos los que eso dijeran El año pasado lloré de alegría ante el simple hecho de que existiera estuvo entonces dispuesta a ir un rato a mi piso de soltero pero aún la espero le escribí cosas que le mandé y cosas que no le mandé Tengo pensado confeccionarle alguna misiva cuando tenga un tiempito (la verdad es que no me gusta demasiado y no sabe moverse al caminar) Arrebola la cafetería y me sale hasta en la sopa, me encanta su nariz exacta Sé de buena fuente que hacia mí es péndulo entre miedo y amor En el fondo le tengo rencor, supongo, y me gustaría violarla violentamente La verdad es que no pude contenerme y jugué el estúpido juego de siempre y perdí la mano Manco, cómo podría masturbarme, y casado no haría falta, yo supongo, digo yo Volvió con su novio, después de esa semana de plazo salieron La dejó en su casa, él chocó su auto parabrisas en cerebro -novio no vio árbol, o postey una postal desde Baires habría bastado (era la tempranera del paraná niña primera amanecida flor)


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Debería haberme casado con ella aunque no fuera marilyn monroe ni mi mamá. He pensado seriamente matarla carnearla salarla o írmela comiendo a lo largo de un año Supongo que los vecinos sospecharían algo cuando aparecieran maceteros con flores y cuadros secándose al sol Podría fácilmente terminar en la cárcel si se atraviesa de nuevo en mi camino le daría un beso rojo un beso chocolate un beso plástico otro sicalíptico y otros besos me pondría a visitar las más sofisticadas tiendas para ropa interior y abalorios vendería calzoncillos con tal de pagar las cuotas de la moto para pasearla Está claro que al llegar y al salir del templo coche con caballos y con todo Aún no llega y mi reloj hace minuto y medio que marcó las 21:00 A la hora veinticinco tal vez me haya emasculado -amputado las gónadas, en términos técnicos Y qué hago con el pijama japonés si nunca vuelve y dónde archivo su recuerdo Y si después se instala y es doña copropietaria -dueña- vecina y señora Realmente, esa señora es una suegra de caricatura, y no me gusta nada -señora que no estaba mal de repente... pero para mí, más jóvenes La araña se come al araño y la abeja reina mata a los zánganos Tuve que tomar vino y llorar, ese sábado azul con nubes cúmulos El problema es que no tengo teléfono, ni moto, ni soy estúpido Estupenda, con fundamento se siente inteligente, y necesitaría un pi eich di (*) me negó su beso a pesar o a causa del halo de la luna llena, y no quisodevolverme los papeles de ese spell: quemólos, parece: bofetada esas graficaciones magistrales le parecieron ―originales pero no bonitas‖ no cachaba mucho la muchacha pero fueron sus senos los que le dieron mi asiento en el bus de marzo Saliendo, me advirtió que íbamos a pelear desde nuestros cafés, instalados en los cisnes pero escuchaba atentamente desde atrás, y en alguna medida llenó alguna expectativa


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-aunque ese actorucho de mierda tenga todo el derecho de interponerse Todo era bastante más increíble que una película ganadora del premio cineúq (íbamos a ser una eminencia gris dúplex tras el tirano de opereta de turno) Todavía está la posibilidad de las islas Canarias las prostitutas núbiles o la cría de canarios, o la horticultura Debería sorprenderla por la espalda a mansalva la emboscada en despoblado Y qué diablos pasaría si quedara embarazada la muy mal parida -‖Casarse es un buen negocio‖- me dijo un sicólogo que fuma marihüana näda dë tonto al invitärme a su bodä Y no sé qué crëstas tendría que hacer que no apareció en el momento preciso Supongo que soportaría sin titubear sus adulterios y pelos en el baño y sus pezones ¿por qué no volverá a mis brazos se olvidaría de esa vida que vivimos en otro tiempo y otro espacio Tal vez un poco de lata de almuerzos en bandejas plásticas y colas y empanadas en los bares -Te tengo pechuga de pollo con cebolla- le acabo de decir y le leo al escribir debo reconocer que en todo momento hace lo posible por parecer un alucinante poster en movimiento No es bueno que el hombre esté solo dijo o dijeron mirando al adán inédito y virgen no sé si elohim dios o elohenu plurales -dos al menos- o adonai iod he vau ne -no sé mucho hebreo por el momentoAdán dijo hueso de mis huesos carne de mi carne mujer será llamada pues del hombre fue sacada Todavía no pasa nada y anoche no le dije buenas noches ni falta hacía después de y la verdad es que el segundo capítulo del génesis me interesa escasamente, y si no nos hubiesen intoxicado con cristianismos acríticos de enésima mano -San Renán, por ejemplo, ni evidentemente los rojos Ahora está tratando de imitar la notable artesanía de batir el café instantáneo que tan bien sé practicar una melodía suave por mi vieja compañera la radio nos toca el violín


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Está el problema del ruido de los autos el pito del lechero en las mañanas y las noches solas Si fuera católico no sé si me haría monje o me conseguiría catoliquillas carismáticas No tengo inconvenientes en compartir el cepillo de dientes y las alfombras San Pablo escribió `más vale casarse que quemarse´ `el que no trabaja que no coma´y `alejandro el calderero me ha hecho mucho mal´ en sus epístolas (1) El reverendo Valënte recomiënda castidäd a Nerüda pero nada sobre cómo (2) Aunque todavía no instalo el juego de espejos, el ámbito está propicio: está el sahumerio chino las manzanas el pollo las cebollas y el pan ella está conmigo y ella no está conmigo -escribió el joven pablo, y su älma no se conformaba con haberla perdido -a mí nada con almas ni aunque vengan ‖bien dotadas‖ ni aunque vengan ofreciendo geografías sin dejar alternativas por ahí, en letras de molde: prefiero dobles etéricos o bioenergéticos, chakras, cuerpos causales astrales o -last but not least- materiales cuerpos de ser posible bien hechos, bellos como el mío o el de ella bella y dice no sabe dónde quedaría ese libro en inglés que estaba leyendo enciende la luz, se sienta en la cama, le doy la espalda: sigo escribiendo creo que alguien ha muerto en este instante, tal vez alguien haya abortado y más de alguien habrá nacido otro poema -si es que puede llamarse poema a esta voladaha quedado terminado. (*) Ph. D.: abreviatura inglesa para ―Philosophy Doctor‖ (doctor en filosofía) (1) Cf. 1º a los Corintios, VII: 9, 2a a los Tesalonicenses, III: 10 y 2a a Timoteo, IV. 14. (2) Ref. Ibáñez L., J. Miguel: Poesía Chilena e Hispanoamericana Contemporánea. Nascimento, Santiago, 1975, p. 176. Postscriptum El autor agradece por haberle provisto de material empírico para este texto, cuya primera versión fue manuscrita al anochecer del lunes 2 de octubre de 1978 y dedicado a San Antonio y a ―esa gente tan pobre que hace el amor con ropa‖ (1), a Sonia C., Patty R., Violeta A. B., Norma W., M. Fernanda S-C. de V., Isabel M. C., Isabel L., Paula E. R., y a la memoria de Karin Cervantes Sch, encarecida y cariñosamente, y a ella, lamentando que las circunstancias no hayan permitido incluir el proporcionado por la leo, la chica de castellano, la vecina de enfrente, las empleadas de la panadería y la cafetería, Alicia -


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principiante en el oficio-, la Julie de la villa, la Yuli de Chillán, una profesora de sicología, Veronica de La Serena, las Martas de Vicuña, Lin de Diaguitas, Sol (e) de Arica, y cierta señora Isabel de Iquique (quinceañeros entonces ella y yo cadete besos primeros en verano con Marilú -la prima de la polola-) entrevistos los desnudos de la hija de un soldado artillero de puño amputado por una granada, pechos de la empleada y el Chevrolet 51 en la playa de Cavancha y en la pampa, en Baquedano.


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Eduardo Llanos Melussa Nació en Santiago de Chile en 1956. Poeta, psicólogo, docente e investigador en comunicación, creatividad y pragmática. Contradiccionario (1983), su primer libro, ensambla varias obras que habían obtenido el primer premio en concursos de poesía (―Ariel‖, 1978; ―Literatura Juvenil‖, 1978 y 1982; ―Gabriela Mistral‖, 1979; ―Juegos Florales‖ de Valdivia, 1982). Obtuvo además el ―Premio Iberoamericano‖ (1984), el Premio Latinoamericano ―Rubén Darío‖ (1988), el Premio Centenario ―Gabriela Mistral‖ (1989) y el Premio ―Pedro de Oña‖ (1990). Por Antología presunta (Fondo de Cultura Económica, 2003) recibió el Premio ―Altazor‖ 2004. Figura en numerosas antologías tanto nacionales como extranjeras; asimismo, ha sido invitado a diversos encuentros y festivales de poesía. Mantiene inédito un estudio sobre poetas latinoamericanos suicidas y otro sobre psicología, cine y comprensión. Ha obtenido también variados premios por la calidad de su docencia. Es candidato a Doctor en Psicología y Educación por la Universidad de Granada, España.


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JORGE LUIS BORGES EN EL SALÓN DE HONOR DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE Con el atraso de rigor, nuestro hombre llega guiado por elegantes lazarillos. La concurrencia estalla en aplausos que ensordecen. Un profesor tartamudea solemnemente un discurso y el homenajeado escucha con enternecedora paciencia. Después lo conducen al púlpito, y él inicia por fin su Clase Magistral. Sus ojos ciegos chocan contra el techo y de su boca salen palabras, alondras enlutadas, friolentas, que se despluman sobrevolando el abismo de la literatura. Entonces uno descubre que a pesar de los focos y de los micrófonos y a pesar también de la imprudencia de los camarógrafos, él permanece ajeno a todo lo que no sea el infinito al que sus ojos tienden, tras vencer la dureza del cielorraso. Y no hallará refugio en las estrellas, pues ahora y aquí la única estrella es él. Oscuros ratones de biblioteca, nosotros acudimos a su luz, recluyéndolo en un cepo de conferencias, hoteles y entrevistas. Desde su soledad invadida por cacatúas internacionales y monos sabios especialistas en preguntas que se responden solas, él comprende que es apenas un pretexto para que nosotros nos creamos cultos. De ahí la coraza de sus respuestas –acaso más ingeniosas que profundas–, de ahí el desencanto en su voz, su falsa o verdadera modestia de abuelo triste, triste y demasiado lúcido como para tomarnos en serio.

MALVERSACIONES DE FONDOS Y FORMAS EN HOMENAJE A JACQUES PRÉVERT Un boxeador impresionista y un crítico federado un balance de toros y una corrida de bancos un alza de las musas y un susurro de los precios una actriz en expansión y una financiera que sobreactúa una biblia deportiva y una delegación en latín una misa universo y una miss de réquiem una muchacha en escoba y una bruja en bikini una papa con resfrío y una tos con mayonesa un asado ecuménico y un concilio a las brasas una aldea de luto y una viuda recién inaugurada un baile de elección y un gobierno de disfraces un juzgado teatral y una obra de menor cuantía


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un curso para torturadores y un interrogatorio de perfeccionamiento un abogado que pestañea y un inocente que pierde un sumario con santos en la corte y un asesino secreto un libro interruptus y un coitus prologado una cámara de ideas y un intercambio de gases un cabo suelto y un subalterno ahorcado un juez haciendo una huelga de hambre y un reo la vista gorda un ministro se autofinancia y un estudiante controla la inflación un fallo de canciones y un festival de penas capitales diez promesas despedidas y diez mil obreras no cumplidas unos poemas malversados y unos fondos bien escritos y un camarógrafo apuntando a once futbolistas mientras once fusileros enfocan a un poeta.

PARTO CON DOLOR Bien, acepto tu reto, retórico soneto, y me meto en tu celda de catorce barrotes donde las rimas silban como aquellos azotes que un abuelo ceñudo descarga sobre el nieto. Me someto al dictado de ese viejo son neto cuyos ecos evocan torturas con garrotes y entrechoques de grillos que exhaustos galeotes arrastran como pena por faltarte el respeto. Tras tus rejas practico, tenaz, esta esgrima y afilo en tu faja mi mellada navaja para tajar el verso si en tu caja no encaja. Con esta áspera rima a manera de lima (que me arroja en un ojo la herrumbre del cerrojo), me desenjaulo y parto, tuerto, tullido y cojo.

RECONCILIACIÓN Desnuda como un buen sentimiento, acaso arrepentida, cubres mi cuerpo sollozando y me haces olvidar tantos rencores.


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Y al fin, sin más cielo que tu rostro, te perdono, te perdono aunque no sé si alguna vez me perdonarás este perdón.

A LOS COMPAÑEROS DE UNA GENERACIÓN PRESUNTA Colegas, cohabitantes de la misma caleta, malabaristas del mismo circo pobre en que hoy yo desnudo mi rostro: afinemos y afilemos este idioma para el poeta que vendrá y que será más grande que nosotros –nosotros los que extraviamos el camino a cada rato, los que escribimos en vitrina sin siquiera darnos cuenta–. Trabajemos, hermanos, por el poeta que vendrá, dignifiquemos este oficio que también es más grande que nosotros.

ENRIQUE LIHN ENTRA Y SALE DE LA PIEZA OSCURA Ahí va, sentado junto a la ventanilla de un tren inexistente que cruza en cámara lenta los andenes del recuerdo. Ahí va, rumbo a la estación definitiva donde lo esperan los poetas de otros tiempos, como a un hermano menor que se internó en el bosque del lenguaje y terminó convertido en guardabosque, ebrio de oxígeno, ese otro modo de asfixiarse. No levitó sobre la geografía de América ni descubrió algún nuevo elemento químico o alquímico, mientras practicaba ese equilibrio inestable de la tinta y la sangre, golpeándose la frente contra un muro de incomprensión, como un adolescente que enciende su primer cigarrillo en medio del temporal con la vaga esperanza de iniciar un incendio, pero que termina inventando un nuevo código de señales de humo. No aduló ni anuló a sus interlocutores; polemizó de frente, sobre todo con él mismo, y resultaba contuso, pero rara vez confuso, menos todavía


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cuando había que jugársela por la liberación creadora sin por ello convertirse en faro o en faraón de este desierto. Más bien fue farero o alfarero de esta isla de arcilla, sin otra obsesión que dar forma a una sombra que huye en las tinieblas, porque de la palabra que se ajusta al abismo surge un poco de oscura inteligencia y a esa luz muchos monstruos no son ajusticiados. Al fin andará liviano por los aires, integrando el jurado del Premio Nobel Póstumo o haciendo una novela-comic con los dioses del Olimpo como protagonistas o deambulando alucinado por los museos cinerámicos del Paraíso o pidiendo consejos a Freud y a Fourier para evadir la condena de ser un Sísifo que eternamente resbala y resbala por el monte de Venus, igual que una semilla que reinicia el ciclo entre el cielo y el suelo o como esos charcos de agua pantanosa, agua, agua, Enrique, agua que mañana será lluvia, tembladerales donde serán una sola cosa tus lágrimas de cocodrilo y los reflejos de las estrellas más inextinguibles.


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ENCUESTA SOBRE EL POETA –¿Nace? ¿Se hace? –Se muere, se deshace, pero renace.

CONSIGNA En homenaje a los que arden, rehuir a los que urden.

VARIANTE Lancé con rabia esa primera piedra: quebré el espejo.


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Sergio Mansilla Torres Nació en Achao, Chiloé, Chile, en 1958. Su infancia y adolescencia la vivió en la localidad rural de Changüitad en la Isla de Quinchao, hasta que en 1976, por motivos de estudio, se traslada a Valdivia donde cursa la carrera de Pedagogía en Castellano y Filosofía en la Universidad Austral. Ya como profesor de Enseñanza Media, entre 1981 y 1983 vive en Los Muermos (provincia de Llanquihue), desde donde se traslada a la ciudad de Osorno en 1984. Allí, hasta 1989, ejerce como profesor en el Colegio San Mateo y en el desaparecido Instituto Profesional de Osorno (actual Universidad de Los Lagos). En 1996 obtiene el Doctorado en Lenguas Romances y Literatura, por la Universidad de Washington, Seattle. Hasta febrero de 2010 se desempeñó como profesor de Literatura y Estudios Culturales de la Universidad de Los Lagos, Campus Osorno, Chile. Actualmente es Profesor Titular de la Universidad Austral de Chile, Facultad de Filosofía y Humanidades, Valdivia, Chile. Su obra poética la componen los siguientes libros: Cauquil (2005); Óyeme como quien oye llover (Ottawa, Canadá, 2004) Respirar en el desfiladero (2000) De la huella sin pie (1995, Segunda edición aumentada, 2000,) El sol y los acorralados danzantes (1991) Noche de agua (1986).


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ANDA AL PUEBLO, HERMANO Anda al pueblo, hermano, anda; y tráete plata y azúcar. Anda, hermano, al pueblo a vender estas cuantas gallinitas, y tráete también esa luna grande que siempre vemos reflejada en nuestros ojos. Seguro que allí debe estar porque en el pueblo hay muchas cosas lindas y allí debe de estar la luna. Y tráete plata, hermano, mira que el camino es difícil y está oscuro debajo de la lluvia. Anda al pueblo. Yo aquí esperaré hasta que vuelvas y te tendré tortillas en el fogón. Apúrate, y tráete plata y azúcar y luna porque estamos quedando atrás y tenemos que alcanzar como sea la orilla donde los otros llegan. Anda, hermano. Yo aquí, mientras tanto, prepararé el fuego y la tierra para que la hagamos florecer cuando tú traigas plata y luna.

ÁNIMAS ERRANTES Al caer la tarde, una multitud de muertos vuelven a sus casas, buscan sus tierras y sus hogares que la memoria les recuerda. Vuelven, y a cada paso queda un espacio íntimo vacío que llenan las estrellas con brillantes luciérnagas rojo-violetas.


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Multitudes de sombras andan en la noche por los campos y su paso hace andar los molinos a agua y quejarse los árboles, como agonizantes abandonados en hondonadas remotas. Llegan al umbral de sus casas y ven la humilde cocina iluminada por dos toscos chonchones de grasa de lobo marino. Sus casas están cerradas, como durmiendo, y alzan la mano para llamar a la puerta. Al llamado, sale un niño a abrir; mas, aunque mira atentamente, no ve a nadie: sólo distingue vagamente un paisaje solitario donde apenas se escucha el lejano canto de las aves nocturnas.

MUJERES DESMENUZANDO EL SOL Esta, la primera de todas, es Edilia Torres, mi madre; la que está al otro lado es Elba Mansilla, nuestra vecina. La de más allá, la que tiene su casa junto al río, es Celia Cerón. Y por el otro lado, donde corre otro río, viven Blanca Barría y Elisa Cárdenas y Sofía Aguilante. Y detrás de los cerros viven Ernestina Vidal, Bernardita Zúñiga, Rosario Calbún: todas hilanderas, tejenderas, navegantes, amamantadoras de cometas. ¿No las habéis visto remando a media noche bajo la luz azul de los ojos encendidos de las serpientes del agua y de la tierra? Escúchalas, que te cuenten la historia de las primeras que llegaron a las playas perdidas de estas islas cuando todavía no se separaba la luz de las sombras. Descalzas desembarcaron sobre las piedras y la arena. Iban vestidas con largos refajos y arrebozadas con chales. Fue en el inicio; fue cuando los barcos navegaban a vela por el cielo. Y después se casaron, y los hijos, y los maridos que se iban y no volvían, o que volvían pobres, o que volvían viejos. Una anda de rodillas sobre el piso de una iglesia con una vela encendida en cada mano; otra deja su guagua en un cajón mientras siembra papas. Gritos de mujeres porque los toros están alborotados con la luna. Doña Jesús Gallardo, la rezadora: que rece 9 noches al muerto y después que los caminos se tuerzan hacia donde nace la lluvia. Por ahí iremos empujando la carreta del tiempo que nunca se detiene hasta cruzar la noche. El vientre de


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mamá es el cielo donde ruedan los astros: navégate ahí dentro hasta que tus pies toquen tierra. Son ellas, las hermosas, las iluminadas. ¿No veis que están en la cocina desmenuzando el sol en luciérnagas?

FILA INDIA HACIA EL EXILIO Si ya no queda un lugar para ti en el mundo, yo te llevaré en mis ojos.

AL IR A BUSCAR PAPAS A LA BODEGA La puerta enorme de madera abro. Me saluda la leve penumbra, obstinada, implacable, que entorna sus visillos sobre los sacos de papas como protegiéndolas de la mano que las arrancará de su orden perpetuo. Huele todo a semilla de pasto seco; pero las cosas no saben que son ellas mismas en esta bodega que me recibe con su odio sagrado, infinito, con la total malignidad de su insondable inocencia.

LA LLUVIA BORRARÁ EL PUEBLO La lluvia borrará el pueblo igual como las nubes borran las estrellas. Pero detrás del agua todo seguirá igual como siguen iguales las estrellas detrás de las oscuras nubes que las cubren: el carnicero don Ulises, gordo y cojo, en su carnicería, don Lucho en el correo, siempre con un lápiz en la oreja; la Sra. Albina, la costurera, con su risa estridente continuará espantando los fantasmas del mal; Nancho, el loco, camina en redondo a grandes zancadas por la plaza. Continúa la algarabía de los borrachos


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en la cantina de don Baldomero y los ladridos furiosos de los perros de Bauche Ortega y el rechinar de una carreta lejana en la madrugada. Y yo sigo en la misma escuela primaria llena de goteras, con los vidrios rotos, los baños inmundos, y el auxiliar don Isaías, manco de un brazo, me regala galletas y dulce de membrillo que envía el gobierno. Queda en mi boca el sabor apestoso de la leche de la Alianza para el Progreso. Seguiré enamorado en silencio de la Doris, mi compañera de curso. Cuando sea grande jamás escribiré poemas; seré un marinero apátrida, sin memoria. Cuando la lluvia escampe, el arco iris abrirá sus alas como un inmóvil pájaro de ausencia.

VARIACIÓN SOBRE UN POEMA DE YEHUDA AMICHAI ¿Cómo es ser mujer? ¿Esa cavidad, tu vientre donde nada el rocío? ¿Cómo es tener senos y leche y el viento jugando con tu falda? Y esas nalgas que son como dos horizontes. ¿Cómo es tener esa voz que acaricia en la oscuridad, cuando arde el fuego en los cuerpos, cuando se detiene el arco iris en la mismísima sombra de los cuerpos? ¿Cómo es desnudarse desde tu cintura? ¿Qué es esa sangre entre tus piernas, de dónde, hacia qué mar, por qué tiene color de flores? ¿Cómo es amarme? ¿Cómo es quedar ese olor mío en ti? Un poco siendo el uno en el otro; un poco mirada vertiginosa, ciega, caracol de un relámpago que sueña.


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IMPOSIBILIDAD DE SER OTRO Me duele que no me duela el dolor tuyo en mí como en ti duele el dolor de la úlcera en el duodeno tuyo que sólo a ti pertenece, pero que quisiera mío para que el dolor tuyo en mí completara el amor que de mí a ti viaja como el rayo, porque sentiría en mí el efecto de la flecha que de mí sale hacia el cuerpo tuyo el cual entonces sería indiferenciado del mío... Dolor de no poder doler tus dolores: Iluso deseo de ser tu ser en mi ser.

CARTA LITERARIA Querido poeta: ¿Habrá ya leído los poemas que le envié el mes pasado? ¿Sabe? La verdad es que no me hago muchas expectativas con mis escritos: escribo, antes que nada, para mí misma, y, según como venga la mano, veo si muestro o no mis poemas a más personas. Aunque, le confieso, me gusta la idea de publicar un libro: es como un tener un hijo. ¿Ud. cree que dicen algo mis poemas? Me alimenta también —y lo digo con algo de pudor— la vanidad de que me llamen poeta. Escribo cuando me sobra algún tiempo entre tantas cosas que tengo que hacer todos los días. No hace mucho perdí un hijo (me lo mataron de madrugada en una carretera). Vendo sándwiches y café a camioneros en un puestito que tengo a la entrada de una fábrica. En invierno lo paso mal; el frío, la lluvia, las gripes; con frecuencia me duelen los huesos y a veces orino más de la cuenta. Y en la noche veo el rostro de mi hijo entre las estrellas. Le cuento todo esto por decir no más. Mis poemas son el único lugar en el que las cosas son como quiero, como las imagino: el río que corre con tanta suciedad lo describo como un arco iris luminoso en una noche de luna. Me gustaría escribir más, más y mejor desde luego. Pero una hace lo que puede. Vendo completos rellenos con salchichas baratas, y no tengo tiempo ni plata para visitar museos ni grandes bibliotecas. Mi cultura es una tierra habitada por gente rústica y buena; casi todos lloran sin lágrimas por sus hogares lejanos: hombres solos que no leerán jamás un solo verso de quien les vende café con pan una mañana fría de algún invierno cualquiera, al borde de un camino que la hierba cubrirá un día cuando ya no estemos. Dedicado a Nelsa Henríquez


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Diego Maquieira14

Nació en Santiago de Chile en 1951. Poeta y artista plástico. Es considerado una de las figuras poéticas nacionales más notables por la crítica y por diversos autores chilenos de distintas generaciones literarias. En 1989 recibió el Premio Nacional de Poesía ―Pablo Neruda‖ de la fundación del mismo nombre. Hijo de diplomáticos, vivió parte de su infancia en ciudades como Nueva York, La Paz, Lima, Ciudad de México y Quito. Su primer libro de poemas es Upsilon (1975). Con posterioridad publicó Bombardo (1977), La Tirana (1983), Los Sea Harrier en el firmamento de eclipses (Poemas de anticipo) (1986) y Los Sea Harrier (1993). También realizó una antología sobre el poeta Vicente Huidobro, bajo el título de El oxígeno invisible, en (1991) y luego reeditó sus libros La Tirana y Los Sea Harrier, en el año 2003. En el año 2008, se publicó el libro Give me a break, Conversaciones con Diego Maquieira, de los autores Patricio Hidalgo y Daniel Hopenhayn donde profundiza su visión del arte, la poesía y otros aspectos afines a su obra y biografía. Ha incursionado en la plástica, a través de diversos cuadros usando la técnica del pastel. Destaca su obra "Juli‖, retrato de su madre (1997).

A solicitud del poeta, el antologador seleccionó sólo dos textos de la amplia producción literaria de Diego Maquieira Astaburuaga. 14


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EL GALLINERO Nos educaron para atrás padre, Bien preparados, sin imaginación Y malos para la cama. No nos quedó otra que sentar cabeza Y ahora todas las cabezas Ocupan un asiento, de cerdo. Nos metieron mucho Concilio de Trento Mucho catecismo litúrgico Y muchas manos a la obra, la misma Que en esos años Repudiaba el orgasmo Siendo que esta pasta Era la única experiencia física Que escapaba a la carne. Y tanto le debíamos a los Reyes Católicos Que acabamos con la tradición Y nos quedamos sin sueños. Nos quedamos pegados Pero bien constituidos; Matrimonios bien constituidos Familias bien constituidas. Y así, entonces, nos hicimos grandes: Aristocracia sin monarquía Burguesía sin aristocracia Clase media sin burguesía Pobres sin clase media Y pueblo sin revolución.


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ARS VITAE Teníamos fuerte afición al vino le rendíamos culto a los racimos de uva y éramos arrogantes, crédulos pendencieros Preferíamos la muerte a perder la libertad y llevábamos la alegría del amor hasta las puertas del infierno hasta desafiar a la misma muerte desnudándonos en pleno combate o agrandándonos las heridas recibidas Y si veíamos en peligro la vida de nuestras mujeres y la nuestra nos dábamos muerte por gusto continuo Y éramos tan arrebatados en la guerra que jamás actuábamos de acuerdo a un plan No conocíamos ni la humildad ni la caridad, ni la abnegación ni la dulzura Éramos serios y semifabulosos y adorábamos a nuestras esposas que adoraban el falo y el oro.


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Juan Antonio Massone Nació en Santiago de Chile en 1950. Poeta, ensayista, antólogo y bibliógrafo. Sus poemarios son: Nos poblamos de muertos en el tiempo (1976), el segundo poemario de la generación de 1987; Alguien hablará por mi silencio (1978); Las horas en el tiempo (1979); En voz alta (1983); Las siete palabras (1987); Poemas del amor joven (1989); A raíz de estar despierto (1995); Pedazos enteros (2000); Le doy mi palabra (Disco, 2003); La pequeña eternidad (2004); En el centro de tu nombre (2004). Varios textos suyos han sido traducidos al italiano, coreano y portugués. Ha sido galardonado por entidades literarias de Brasil. Profesor de castellano y Magíster en literatura, es, además, Miembro de número de la Academia Chilena de la Lengua y Correspondiente de la Real Academia Española. Imparte docencia en las universidades Andrés Bello, Católica de Valparaíso y Santo Tomás.


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TE CREÍSTE PERMANENTE A veces en un instante se esclarece de golpe súbito lo que hemos hecho y advertimos entre absortos y deshechos que otra cosa muy distinta aparece. Lo que cogiste del amor no fue el amor sino el relumbrón mortal de una caricia cuando vino anunciando su delicia que luego mudó en triste desamor. Para siempre quisiste a una persona sin saber o adivinar que te engañabas creyéndote permanente en lo que dabas hasta que un día te dejaron sin persona. La ilusión te fue tan necesaria como el agua que vino de tus ojos cuando roto el cristal de aquel antojo huyó el sol y quedaste innecesario.

TRES ES EL NÚMERO PERFECTO Tres son las Personas Primordiales, los años ocultos del Mesías fueron treinta, tres los Reyes Magos y la Sacra Familia, las tentaciones tres y los regalos, múltiplo de tres los doce apóstoles, tres en el Tabor y tres en el Calvario, fueron también tres los años públicos, tres veces los dejó velando en los olivos y por otras tres los halló dormidos, las negaciones tres y las horas de la Cruz. Tres veces Cristo dijo ―¿Tú, me amas?‖, las consultas de los jefes fueron tres, Pilatos vaciló también tres veces, treinta monedas fue la tasa para el Hijo y el velo del templo se rasgó a las tres. Al tercer día resucitó de entre los muertos. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.


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Amén. IMPOSIBLES Me dicen que sea tantas gentes Que el tiempo debería serme muchas veces.

TODO ESTÁ CONSUMADO “Cuando hubo gustado el vinagre, dijo Jesús: Todo está consumado, e inclinando la cabeza Entregó el espíritu”. (Juan. 19,30)

La historia ha venido a quedarse mutilada y crucial en estos huesos. Minuciosa, la memoria se harta de sus rostros y el pobre Judas se repugna en árbol. Algunos me rodean con la frente hasta la tierra como refugio sin Ti. La tarde sucede exacerbada e insensata en concierto de mujeres y cobardes. He vivido la vida hasta los clavos y el amor sigue en mí sangrando lento, lentamente en los ¡ay!, de cara a los desprecios. Me han lastimado el corazón a lo largo de todo el tiempo de mi eternidad. La historia deviene en la miseria de omitir resueltamente el rostro. Al ocaso reverencian los remendados ojos de los hombres. Quedaré enemistado con la muerte, como quien siente un asco y está lejos. Todo está consumado y todavía el escarnio de Longino en mi devoto estertor con que te digo: Todo está consumado, Padre mío, Padre Nuestro.


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PUERTAS Hacia dentro la noche mira y enloquece. Insiste el día en más calles que amor. Hace tiempo se fueron mis ojos a la noche. Tan inútiles como pacientes, las esperas fervorosas espiaron en las esquinas debido a que entonces quise decirte adiós para luego dedicarte esto que sigue. Como si fuera yo una voz y tú escucharas, marchan por ti todas las horas y cruzas aquellas puertas que enloquecen a la noche.

VIENDO CRECER EL DÍA Un álamo pequeño a nadie da que hablar, apenas sobresale entre la hierba pero algún día será más alta sombra. De pie, esperando aquel día y creciendo, aunque escaso de hojas aún mostrar sabe al invisible viento y no se inquieta por más que de seguir alzando el cuerpo. Sólo espera y crece ahora en su apenas de hojas batidas por el aire verde. UNA INFANCIA Yo fui un niño que tuvo patio con un perro que se perdió una vez y hasta el día de esta tarde no regresa. Yo era niño que olía tierra húmeda y fue mío despedirme de momentos como si el día acostumbrara a morir.


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Yo fui niño en un patio y ventolera con más ladridos debajo de la tierra. La nieve parece ahora menos blanca. Yo era un niño que pactó con lagartijas y queltehues invocando nuevas lluvias en espera de pan con mantequilla. Yo fui un niño y, de en medio del patio, una acacia con nidos fue arrancado. Los años aún no dicen para qué. Yo era un niño con un perro al que asustó la muerte muy temprano y el pálpito quedó mío sin deseos. Yo quedé niño de patio sin acacia ni perro, sin estar seguro de nada más. En los otros quedaba la alegría. A EXPENSAS NUESTRAS

Se vale de uno la poesía; estampa su sintaxis de h o r a s arrancadas, por un instante, a los hechos consumados.

MEMORIA DE CAMPANAS

No deseo acostumbrarme a lo que escribo. Lo que ha de ser que llegue con temprana puntualidad de día señalado, sin más conjeturas.


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Maduran las palabras como un pintarse de limones y gana la partida una ciudad inaudible, o alguna nube llueve mensajes como si las horas regresaran al acaso que queda por decir, y esta costumbre de sentirse vivo como ojos en memoria de campanas.

CONTIGO FUI ARQUITECTO DE LA LUNA Contigo fui arquitecto de la luna. Menos importan fechas y tu labio de escarcha entra en coma. Me fui yo también. Tardé en decirlo. No era cosa de hablar a nadie si brotaba la solitaria flor del jacarandá desnudo. Ahora ya no hay prisa. Lo mismo da que tú me escuches o brinde el roquedal con una acacia. Es lo mismo siendo diferente. Sin rostro queda tu nombre en las arrugas de un papel marchito. Lo que decimos tener está hecho de algo que no puede ser nuestro.


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José María Memet Nació en Neuquén (República Argentina) en 1957. Ha publicado once libros: Poemas crucificados (1977) el tercer libro con el cual emerge la generación de 1987; Bajo amenaza (1979); Cualquiera de nosotros (1980); Los gestos de otra vida (1985); Canto de gallos al amanecer (1986); La casa de la ficción y otros poemas (1988); El duelo (1994); Un animal noble y hermoso cercado entre ballestas (1995); El rastreador de lenguajes (2004), Años en el cuerpo (2005) y El Cazador de Instantes, 2009. Es poeta, editor y gestor cultural. Obtuvo la nacionalidad chilena en 1970. Su obra ha sido reconocida con más de cuarenta premios nacionales, entre otros: Premio Gabriela Mistral 1977, Premio Nacional de Poesía ―Pablo Neruda‖ 1996 y la Beca de Excelencia 2006 del Consejo Nacional del Libro de Chile. Fundó y dirige uno de los festivales más prestigiosos en Iberoamérica: ―ChilePoesía‖. Ha realizado lecturas y participado en festivales de literatura en más de treinta países. Bombardeó el Palacio de La Moneda (lugar donde murió el presidente Salvador Allende) con poemas en el año 2001 en el contexto del Festival de Poesía. Hizo el Primer Recital de Poesía en la Escuela Militar, para cadetes que aspiran a oficiales y suboficiales, que tuvo gran repercusión política. Efectuó el recital de poetas chilenos y peruanos en el monitor Huáscar, en el puerto de Talcahuano. Posee el mérito de haber transformado los recitales poéticos (considerados de cámara) en lecturas multitudinarias, con la presencia de miles de espectadores.


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HIMNOS Esta tarde de diciembre la he pasado escuchando himnos de países. Trabajo en el crematorio del Cementerio General de Santiago de Chile y quemo cuerpos ya muertos. Al escuchar el himno de Alemania por ejemplo me siento muy alegre. Ese sí era un trabajo. En los campos de concentración de Dachau o de Auschwitz-Birkenau mi padre quemaba cuerpos vivos. Por eso escucho himnos de naciones y recuerdo las hazañas de mi padre. A mí me quedó esta realidad de país pobre, apenas un 11 de septiembre con unos centenares de cadáveres. Una vez mi hijo menor me pidió mirar como arde un cuerpo a 800 grados y le abrí la mirilla. Maravillado exclamó: es como el infierno. Sí hijo, respondí, nuestro oficio por generaciones son las llamas. Sólo las naciones tienen la grandeza y por eso son perennes. Porque da igual que uno sea bueno o malo, vil o delator. Sólo el poder de una nación es ecuménico y sagrado. Por eso escucho himnos de naciones, para reconfortar el espíritu y sentir la gloria. LA RELOJERÍA A Andrés Morales

Siempre tuve la impresión que un relojero no puede dormir, que el tic tac de las máquinas es una prisión, que el desplazamiento de las manecillas es algo verdaderamente sin control. Tener conciencia que un cucú


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-saliendo y entrandoes una perfecta pesadilla, se hace imprescindible. Saber que el repique, el martillo, las campanas, obligan a despertarse, obligan a levantarse, es conocer la prisión. He soñado con un mundo de despertadores y en ese mundo yo era relojero. Medir el tiempo de la vida y de la muerte, era mi oficio. Los relojes se detienen de a uno. Todo cementerio es una gran relojería, allí el tiempo no pasa. Nosotros visitamos a los muertos para entender por qué el tiempo se detiene. LA MEMORIA, ES REDONDA A los 9 años compré mi primera pelota de fútbol y única, por cierto. La que siempre había soñado y que mis padres no podían obsequiarme. Era redonda, con 32 cascos hexagonales y pentagonales. Ahorré durante semanas el dinero que gané trabajando en un mercado: subiendo y bajando sandías de camiones. En esa época no tenía idea –y tampoco Colón que descubrió en su segundo viaje a América que los indígenas jugaban el Tlachtli: el fútbol de hace 1500 años atrásel por qué la pelota era redonda, el por qué era de caucho, el por qué daba bote y no pinchaba. Digo esto, porque aunque hable de fútbol o de mi primera pelota, no hay que olvidar el compromiso con la historia,


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el significado de las palabras en el tiempo: la importancia de nuestro pasado. Salí de casa y comencé a llamar a mis amigos. En la pobreza una pelota de fútbol es como un planeta o más bien como el sol. Se abrían las puertas de las casas, de toda la cuadra salían mis amigos dispuestos a darle a la de cuero. Pero hubo mala suerte en ese encuentro. Así como consigna la historia que Moctezuma perdió 2 a 3 contra Texcoco, con ayuda del árbitro; así también en nuestra historia se debe consignar que ese balón nos fue robado como nos fue robada la tierra. Después de un tiro libre y después de romper un vidrio de la casa de un terrateniente. El balón no fue devuelto. Años después le expropiamos sus fundos, sus haciendas. Eran años donde el futuro ya era nuestro y Allende estaba vivo. El pueblo gritaba venceremos y Colo Colo jugaría a tres partidos la final de la Libertadores. Todavía el Estadio Nacional era un campo de fútbol, no era un campo de concentración. Nosotros perdimos el partido y nuestros jugadores están muertos. Pero los vivos seguimos concentrados para el encuentro de revancha. Viva Chile, mierda.


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EL HOGAR IMPERFECTO (Variaciones sobre Brecht y mi vida con aportes del poeta colombiano Jaime Jaramillo Escobar – X 504)

Balzac fue asesinado en la escuela, donde todos los poetas son asesinados. Henry Miller

La violencia es matemática y es instinto de especies. La felicidad no es efímera porque no depende de circunstancias contingentes. Exiliado de la infancia, de la escuela, de la aldea: la casa desaparece. El hogar es invisible en la mente, aunque en el patio puedas ver a las hormigas rápidas en tranco hacia su propio holocausto. La familia desaparece, es el hogar imperfecto. La manipulación de una lupa por un trío de niños, tú en el triunvirato, los fotones atravesando el cristal y potenciándose. Las hormigas retorciéndose, tratando de escapar. El olor a cadáver, los hornos. A mí que soy poeta – a manera de crítica- suelen decirme que vivo en la Luna. ¿Les he dicho yo – a manera de críticaque viven en la tierra? ¿He asesinado a alguien en la luna? Soy poeta, no asesino. Para que los hombres no se destruyan, en la aldea o en el mundo, se deben a un respeto mítico. Sin ese respeto nada es trascendente. Cuando se es un hijo de nadie, la casa desaparece. Fue por el respeto mítico y la solidaridad que sobreviví las dictaduras. Cuando una casa desaparece, no hay destino. El destino es el lugar donde estás, no construir ahí es botar el sueño a la basura. Soñar es construir una melodía, la que quieres escuchar. Abre los ojos, no tengas miedo, es tu cantar. Escucha como construyes tu casa, la música que levantas. Qué maravilla el optimismo, que desgracia la voluntad. La voluntad inventa crímenes y los valora como esfuerzo. Entiendan: los motivos políticos, económicos o religiosos


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de las guerras, son nada más que un pretexto. Los verdaderos motivos son las ganas de matar gente y prenderle fuego al mundo. La casa está ahí. Nuestra felicidad no debiera ser efímera. Felicidad que no dura una eternidad no es felicidad. Ya morí cien veces, cuando morir unas mil veces no era moda. Sólo me queda mirar el crepúsculo frente al mar. La casa no existe pero es perfecta. Los peces saltan en el mar, toda especie nos conoce desde antes. Las mujeres quieren llegar a esta casa, no porque estén enamoradas, si no por que están solas y aman el poder. La poesía quema a las polillas, pero también quema los sueños. El mundo es lo que te queda, es tu casa. El lenguaje es lo que te determina. El exilio es el cáncer de la libertad. La libertad es más sagrada porque sólo necesitas respirar. Incluso si no piensas, eres parte de ella. Pero aún así, la casa desaparece. La familia, los hijos, el perro y el gato, desaparecen. Los asesinados no tienen paz si no existe búsqueda. Enterrar el tiempo requiere cuerpos amados. Si tú fueras víctima, ¿no excavarías la tierra? En América del Sur tenemos pájaros que mueren si los privan de su libertad. Por qué los seres humanos tendríamos que ser menos que un pájaro. La tierra es una casa en el espacio, el hogar imperfecto. Pero en el hogar imperfecto crecen rebeldes. Sin rebeldes los sueños son falacias y el exilio permanente. El hogar de la mentira es el poder y no tiene ideología, sólo lucra y acumula. Los diarios, la tv, cada satélite, te dicen que comprender el pasado pertenece a la imaginación, sin embargo nosotros sabemos que comprender el futuro es hacer el bien a los hombres; pero de lejos, como la luna a la tierra, por algo salimos del mar, ayudados por mareas. Esto en caso que sepas que es el mal o recorras la tierra en busca de un padre.


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En estos tiempos hay tantos hombres decididos a dejarse atrapar, que a veces cuando despierto a medianoche, me da miedo. Pero me calmo, porque sé que cada noche tiene su mañana.

EPÍLOGO ―Si el poeta no es un fugitivo de algo, ¿cómo podría ser poeta? Si un fugitivo no se refugia en la poesía, tarde o temprano le darán alcance.‖


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Jorge Montealegre Nació en Santiago de Chile en 1954. Autor de quince libros, entre ellos ocho volúmenes de poesía: Huiros (1979); Lógica en Zoo (1981); Astillas (1982); Exilios (con Bruno Serrano, 1983); Título de dominio (1986); Bien común (1995); Huesos (2006); No se puede evitar la caída del cabello (2007) y Ecran, (2009). Ha editado también Von Pilsener, primer personaje de la historieta chilena (1993); Prehistorieta de Chile, del arte rupestre al primer periódico de caricaturas (2003) y Frazadas del Estadio Nacional (2003), entre otras obras de investigación y testimonio. Su último libro es Historia del Humor Gráfico en Chile (España, 2008). Algunos reconocimientos y distinciones: Beca Guggenheim, 1989, Diploma de Honor, otorgado por los compañeros de prisión política (Chacabuco, 1974); Premio ―Palabras para el Hombre‖, (ACU, 1981, compartido con Sergio José González); Premio Municipal de Literatura (Santiago, 1996), Premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura a Mejores Obras Literarias (1996); Premio ―Altazor‖ (ensayo, 2004), Premio ―Altazor‖ (poesía, 2008). Ha editado revistas culturales e impartido docencia. Es periodista y Doctor (c) en Estudios Americanos (Universidad de Santiago de Chile, USACH).


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FOSA ARDEATINA

Mordaza raída voz de hiel Mortaja roída piel de cal Ánima hórrida Lonquén

EPITAFIO

Descansarás en paz algún día pero hay recuerdos que despiertan ay de las piedras GALLO

Entras en la arena. Un saludo inflado. Una venia elegante. Un paseo. El gallinero se revuelve y grita. La galería está contigo. Volarán plumas esta noche. Harás finta, blocaje. Arriba campeón. Suena la campana. Lanzarás un gancho. Juego de piernas. Las cuerdas. Recibes un swing, sangra tu ceja; un uppercut, estás mareado; un directo de izquierda, tambaleas. Silencio. Te sacan la cresta. Caes. Te gritan gallina. Tratas de lanzar un espolonazo. El ruedo se voltea. Levantas la cabeza. Pero antes de llorar o de cantar la barra te niega una, dos, tres veces y knock-out.


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ALTA POESÍA Todos los vecinos de mi barrio duermen siesta, pero hay chicos que golpean puertas fastidiando: piden pan y no dejan escribir los mejores poemas sobre el hambre.

ENVIADO ESPECIAL

Fuentes bien informadas habrían dicho que algunos personeros no identificados de organizaciones inexistentes estarían detenidos en un lugar desconocido presumiblemente cerca de Santiago para concertar una eventual acción de protesta contra la supuesta violación de los derechos humanos Además insistirían en la aparición con vida de gente que habría desaparecido de manera involuntaria cuya muerte presunta ya ha sido claramente sugerida al Comité sin personalidad jurídica que agrupa a las personas allegadas a esta hipotética situación En esta reunión no autorizada por tanto sólo un encuentro social de elementos antisociales ha trascendido que junto a los dirigentes de los partidos disueltos estarían participando también algunos sujetos desconocidos probablemente jóvenes que desde el anonimato propalan rumores y chistes atentatorios contra la Seguridad de la parte más conocida de la Nación

MI PADRE BAILÓ CON POLA NEGRI EN PUERTO VARAS Con un tigre la polaca se metió en el corazón del chilote como si mi padre fuera un Gran Hotel y no un gato marino maullando en la Fiesta de la Primavera. En el pecho la gringa le talló con pestañas un recuerdo: su guiño,


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nada más que un abrir y cerrar de ojos en el sur de Chile. Mi padre no era Rodolfo Valentino pero bailó con Pola Negri en Puerto Varas. Repetida esta herencia, la historia podría ser mejor.

EL ÁNGEL SEPIA Las piernas más bellas del mundo serán un recuerdo prestado para quien no tenga una sombra ronca que le siga tocando el acordeón con un frac insinuante El ángel azul era una abuela glamorosa cuando bajó hasta el centro de Santiago en el año mil novecientos cincuenta y nueve Yo tenía cinco años: todo un héroe en la selva del patio de mi casa Mi padre, un galán que suspiraba por la rubia en el teatro Pero yo no recuerdo a esta señora. Sólo conozco añoranzas de plástico, afiches, y sus pómulos pálidos en las páginas de la revista Ecran * Sentada en el barril, levantando su pierna la Dietrich es un mito con sombrero de copa el portaligas de una anciana encerrada tras un vidrio empañado: una musa venerable refugiada en los Campos Elíseos Gira Lili Marlene como un remolino en su victrola donde cada surco es una trinchera que da vueltas avivando a los veteranos de Hollywood y del infierno * Todavía tengo una maleta en Berlín canta


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desde un exilio que mutila con bombas de tiempo Pasaron las tropas, los juicios, la jauría de soldados. El reloj señala otra época en la Alexanderplatz La puerta de Brandenburgo deja pasar un siglo con olor a cenizas pero la diva no vuelve a su barrio sin murallas La viuda se queda leyendo a Rilke frente al arco de triunfo "Murió sola -dicen los cables- cuando miraba el álbum familiar" como en una butaca mirándose a sí misma Sola mientras los bisnietos le escriben poemas a sus piernas de ángel sepia: los bastones más bellos del mundo.

NIÑOS DE FIN DE SIGLO En el famoso año dos mil después de Cristo seremos niños y viejos del siglo pasado Salvo los niños de Somalia que no están en los planes del milenio que viene porque los niños de Somalia no conocerán la próxima semana Los niños de Somalia son menos que huérfanos en el desierto Son hijos del hambre que los acuna y nadie adoptará un cachorro de hombre que juega con su propio cadáver Los niños de Somalia son los niños de Ruanda, de Biafra, de Etiopía mirándose en el espejismo de una ronda africana Los niños de Somalia no pueden escapar como los niños de Sarajevo y los niños son niños así en el hambre como en la guerra Los niños de Somalia son esqueletos caminando hacia ninguna parte recién paridos a la muerte Ya nada tienen que pedir Nacieron sólo para enviarnos su mirada


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vía satélite Un silencio que dura un close-up eterno ojitos que sostienen los párpados en una proeza irrepetible a la hora de comida cuando cambiamos de canal y de milenio moviendo las pestañas a control remoto La hora de vendarnos la mirada con el último pecado que divide a la familia principal del Reino Unido

Bienaventurados los niños de Somalia porque nunca serán los viejos de mierda del siglo venidero.

SAN MATEO Y EL ÁNGEL En la penumbra de una iglesia romana me acerco a la oscuridad de un Caravaggio donde Mateo recibe la visita del ángel de la memoria. Entre las sombras soy testigo de un encuentro memorable.

BANQUETE

Nunca estuve en la lista de invitados al banquete de los dioses Pero la puerta de servicio estaba entreabierta y entré mirando hacia atrás, como retrocediendo Estuve en el banquete con los dioses Comí las sobras que dejaron los perros debajo de la mesa.


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Roberto Merino

Nació en Santiago de Chile en 1961. Es Licenciado en Literatura por la Universidad de Chile, donde obtuvo el grado con una tesis sobre la obra de Juan Luis Martínez. Ha publicado los siguientes libros de poesía: Transmigración (1987) y Melancolía artificial (1997; segunda edición 2009); de crónicas, Santiago de memoria (1997), Horas perdidas en las calles de Santiago (2000) y En busca del loro atrofiado (2005); también el libro antológico Antología del humor literario chileno (2002) y Luces de reconocimiento (2008), recopilación de ensayos sobre literatura chilena. Actualmente, Merino es profesor de literatura en la Escuela de Literatura Creativa de la Universidad Diego Portales.


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FERIADO Paraderos de micros, blancos parques. Ausencia del amor, fuga del tiempo y llamadas devueltas por el mar, sordos abriles. Que no se diga que de tanto sueño nos dormimos el uno sin el otro, un otro que no es sino el olvido de una respuesta. Valle Central, perdidas hondonadas y las suaves cumbres en la tarde adormecidas. El pasto seco de las extensiones, el polvo en suspensión, todo lo tarde que hemos llegado por nuestras pertenencias, luego la vuelta. Que no se diga que no dije nada o que más bien pensé tal o cual cosa, que fumé hasta ceñirme la garganta con la corona. Humo y tierral en las inmediaciones y cristales opacos de medida que el viento limpia hacia el final del día doce de mayo. La procesión por el Paseo Ahumada, el vía crucis en Cumming y Agustinas, la soledad de paso en la avenida Carlos Antúnez. Nunca pensé faltar de tantos modos ni haber llegado al punto de esta tarde esperando la aérea y blanca luna, su faz menguante. Su luz aguada sobre el pavimento, blancos caudales de su envergadura. Sobre los techos que confía el sueño La sal se apoza.


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PRIMER AMOR De luces ciega, de ideas trasnochada, la hipnosis de los círculos, la quimera del agua, profusión de los árboles en atmósferas vagas, cosas que amó, personas que la amaban. Las noches se prendieron en su mente y la mía, las bengalas lanzadas al paso de la vida y devueltas al rumbo como estrellas quemadas. Cuántas noches llegamos a encontrarnos de lejos reflejados de amor en la ciudad vacía y en los parques blanqueados de insomnes luminarias. No quisiera saber de qué modo perdida queda ahora de mí en íntima distancia entre árboles ajenos e incomprensibles días flotando en las orillas de la luz de su lámpara.

PARQUE GRAN BRETAÑA Cómo sobrevivir de aquí a mañana, cómo alcanzar otra vez la disipada luz de las nieblas matinales, la amarillez del otro despertar. El gallo canta y el lirio se desdobla, ensueños diurnos y vigilia insomne. No es posible esta luz municipal al acecho de las flores nocturnas (cuyos estambres procesan ciegamente el tacto del rocío artificial). Lo que quiero decir: estos legados de alegría social del día antes, estas corolas de retinas blancas que no evidencian ni camuflan nada. Y a la luz de los focos sumergidos que enrojecen el agua del estanque, los jardines colgantes de la Polaroid, el non sancto sepulcro de colillas, polillas, flores y otros testimonios. El fin dominical de ningún viaje.


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RICARDO LYON 3352 Sé que no creo, pero no es bastante ese premio menor de desconsuelo. De una vida de pura explicación desaparecen de pronto los paisajes. Lo que no espero lo espero del azar pero dudo del método en la noche. Sin comentarios las hojas en los techos acumulan inútil permanencia. El mismo azar es un albur lejano (no queda otro cigarro que el que fumas). Me imagino que hay playas, que hay un norte despertándose del despojo de las olas. Pero en la vida misma constatarlo se hace lento y difícil y desbordan a estas horas los años estancados. TANTALISE Es demasiado caro haber amado, haber creído amar durante un lapsus. Con cierta urgencia haber necesitado esa, la oscura piel en la que nunca toqué fondo. Al tacto, a oscuras morir sobre su piel, tal fue el deseo que me abrió de súbito los ojos. Quemar sobre la propia indiferencia esta soleada piel que me ha vendido. Quemarme en frío, ardiente y esoftálmico y no dejarla verme al otro día sin emociones huir desabrigado. En esta noche siguiente y perseguida sé que es su libertad lo que he perdido. MELANCOLÍA ARTIFICIAL Es probable que sólo haya venido para que pase el amor entre estas páginas (una palabra en un idioma extraño). Ese esplendor tardío y tan usado en su efímera pose, ya distante de la esfera que alumbra sus propósitos. No lejos de los bosques prohibidos


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el mar nocturno hiende sus orillas. Pensar en esos límites ahora demasiado remotos, los que eran antes de ayer el punto de partida. La estrella solitaria, la luz fría que vela al acercarse lo que llama (amanecer, vivir, otras palabras).

EL BOSQUE 151 Donde hubo fuego queda la realidad. A partir de eso el mundo se me vela (en la pieza vacía no hay cabida). ¿Interrogar, torturar ese fantasma, la sábana de la que ha desertado? La única hermosa, la única mirada, ciega a mis ojos no mira lo que alumbra (un cuerpo sin luz propia desvelado). No busque entonces en el jardín nocturno otra prueba del tiempo detenida: habrá de sobra lluvia y corrupción y una luz de mañana que nos niegue. Por último saber que estas palabras no alteraron el ruido ni el silencio.

UNA NUEVA VIDA* Señora Esmeralda García Ramos, 52 años, mucho tiempo con fuertes dolores de cabeza, llegó sin esperanza alguna hasta los estudios de Radio Almirante Lynch de Iquique. Señora Esmeralda García Ramos, se observa una gran emoción en su rostro, verdaderamente sobran las palabras para describir el gran senti-


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miento de gratitud que embarga a la señora Esmeralda García Ramos, muchos años padeciendo fuertes dolores de cabeza, dolores que no tiene explicación para los médicos que la atendieron, tanto en el sistema previsional como los que ella consultó en forma particular, con gran esfuerzo y sacrificio (ya que se trata de una mujer de escasos recursos). Señora Esmeralda García Ramos, hoy ha llegado hasta nosotros caminando por sus propios medios y con la certeza de que ha iniciado una nueva vida, ya que fuertes dolores de cabeza no la dejaron vivir por muchos años. Lo único que lamenta es que su esposo, Víctor Farías Bahamondes (hoy finado), no haya tenido la oportunidad de comprobar cómo la señora Esmeralda García Ramos ha sanado del todo y que hoy puede enfrentar la vida como una persona normal. *No recuerdo cómo llegué a ser el depositario de esta pieza retórica, que he encontrado dactilografiada entre los poemas vergonzantes de una carpeta personal. Me imagino que la pesquisé al azar en alguna de las noches perdidas de mi juventud, manipulando con destreza el dial y las teclas de la radio-grabadora. Posteriormente hice la copia a máquina, pero tampoco logro retener cuándo. ¿Huellas, palimpsestos, viva metáfora de la creación poética? Sepa Dios. Lo que único que puedo decir es que resulta poco gratificante que a uno se le anden olvidando las cosas cuando aún no se ha despedido de la treintena. Dicen que más de una vez –para asombro de los científicos– los satélites han interceptado viejas emisiones radiales cuyas ondas sonoras vagan por el espacio exterior. ¿Fantaseo o realidad? No lo sabemos. Pero, en cualquier caso, los muertos vuelven a morir, las palabras y el tiempo encabalgan y este último ha sido definido como un boomerang. La pequeña historia de la señora García la inferimos detrás de los intentos distractivos del locutor, en cuya perorata se advierte –me señalan– el tópico de lo indecible y no se qué mito judaico. Gran regalo para el lector, ente agudísimo y de sobra entrenado en el arte de sacar sus propias conclusiones. R.M., 1996.


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Andrés Morales

Nació en Santiago de Chile en 1962. Es Licenciado en Literatura por la Universidad de Chile y Doctor en Filosofía y Letras con mención en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Barcelona (España). Ha publicado 17 libros de poesía entre los que destacan: Por ínsulas extrañas (1982); Soliloquio de Fuego (1984); Lázaro siempre llora (1985); No el azar/Hors du hasard (1987); Ejercicio del decir (1989); Verbo (1991); Vicio de belleza (1992); Visión del oráculo (1993); Romper los ojos (1995); Escenas del derrumbe de Occidente (1998); Réquiem (2001); Antología Personal (2001); Memoria Muerta (2003), Demonio de la nada (2005) y Los Cantos de la Sibila (2009). Su obra poética se encuentra parcialmente traducida a nueve idiomas y ha sido incluida en más de 45 antologías nacionales y extranjeras y en un gran número de revistas literarias chilenas y del exterior. Premio Manantial de la Universidad de Chile (1980), Premio Miguel Hernández al mejor poeta joven latinoamericano (Buenos Aires, Argentina, 1983), Beca Pablo Neruda (1988), Beca de Creación Literaria 2001 de la Fundación Andes, Beca de Creación Literaria del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile 2001, 2004 y 2008 (FONDART y Consejo Nacional del Libro y la Lectura). Premio Nacional de Poesía ―Pablo Neruda‖ 2001, Primer Premio en el XII Concurso Internacional de Poesía ―La Porte des Poètes‖ de París (Francia), 2007. Premio de Ensayo ―Centro Cultural de España‖ en el año 2002 y en el año 2003. En el 2007 es elegido miembro de la Academia Chilena de la Lengua. Es Profesor Titular de la Universidad de Chile en el Departamento de Literatura de la Facultad de Filosofía y Humanidades.


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[TODO ES HABLA] Todo es habla que persigue palpitándose en lo dicho Todas estas grandes bocas que pronuncian ciegas todas estos largos circunloquios estas anchas sinalefas Y nos marcan nos señalan nos acusan nos inundan El paisaje no ha cambiado Y son otras las palabras (A Malú Urriola)

LOS ELEGIDOS Fuimos una estirpe generosa el don que nos fue dado en privilegio lo hicimos madurar perfectamente. Sólo que algo nos faltó, no fue el silencio ni el ansia de morir en la batalla. Sólo que algo estaba allí detrás del sol y las noches donde el mar se estremecía. Vimos los caballos y los peces, el rápido aletear del tiempo ajeno; vimos el diluvio, la ruina, el esperpento y el húmedo contacto de la tierra. Nada es como ayer ni puede darse el fruto en el invierno despiadado; la historia no quisiera recortada al tiempo reescribirlo en la derrota. Cada cosa en su lugar, también la muerte. Fuimos una estirpe generosa.

(A Mauricio Barrientos)


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ORÁCULO -No hay azar más claro que el iris de mi ojo, pregunten a los hijos que van llorando tierra, deténganse en el mar a respirar su vuelo si el sol es transparente y gime y no aparece. La adivina cierra sus ojos y crepitan los dientes y su lengua, malhumorada, seca. -La rueda vuelve siempre al centro de su cielo y todo se detiene y habla y permanece. -Desnuda en el desván irá tejiendo siempre, tal vez nunca regrese su amante de la guerra y bailarán los años y sin reconocer los trozos de metal, la columnata, el mar. -Después veo silencio y un grito despiadado. La sangre descubrió su propio peso hueco. Más allá un incendio y el caballo cónsul y mártires que huelen a gloria antojadiza. ...Hay nubes en mis cejas y peces, hay planetas... Puedo ver la huella cómo se desfigura y cae. La luna se avecina, el ángel se avecina. Dos mil campanas hieren, se clavan en mi oído y Jericó se rinde y el águila perece mientras el toro huye detrás de los leones. Penúltimas noticias, los heraldos corren: Ha caído Roma, Tenochtitlán el Cuzco. -Otra vez el llanto recorre mis anillos. -La policía aguarda detrás de las murallas, no hay escapatoria, me arrastran con azufre, me fuerzan, me condenan, me besan en la cara. -¡Alejen los espejos, aviven ese fuego! -El hambre me conmueve y siento como vuelan


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los cuervos en mi boca, enloquecidos míos. -¡Por qué jamás anuncio lo que se escribe ayer! ...Hay nubes en mis manos, recuerdo sólo el mar... (A Gonzalo Rojas)

LOS VIDENTES Todos íbamos a ser Rimbaud. Todos íbamos a ser Artaud. Todos íbamos a ser Edgar Allan Poe. Lo que pasa es que ni Verlaine, ni un poeta menor, ni aquellas líneas del pequeño escribano de la corte. Nada, ni en el aire, ni un poema: Todos íbamos directo al matadero.

PRAHA Obsesiva a Vladimir Holan. (A Grínor Rojo)

Yo sueño una ciudad y una ventana: alguien cae sin cesar, en todas partes, alguien cae desde siempre en la ventana. Niebla de la luz o nieve en niebla en todos sitios alguien cae (está cayendo) desde el fondo de la calle, en la ventana yo sueño una ciudad y por su hueco caigo, sin cesar, por todo el siglo caigo, sin cesar y no despierto.


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REX TREMENDAE El Dios que nos inunda en la desgracia. El Dios de espinas, llagas y sicilicios. El Dios de la venganza en este ojo. El Dios que permitió la muerte injusta. El Dios inmenso, todo, omnipotente. El Único, la Voz, el Trueno, el Odio. El Dios que abrió la puerta del infierno: El Dios que hizo al hombre y a este mundo.

CHILE La envidia se desata en este circo pobre: El domador aúlla y ruge y estornuda, la equilibrista sueña con tierra firme siempre y un payaso ordena el mundo entre sus dedos. La patria se disfraza, cortés, civilizada en una bendición de dones ya maduros que enseñan gravemente la luz opaca y fría del sol sin su destello, sin su calor sereno. El circo se disfraza, la patria se desnuda, la envidia nos despierta, nos mueve, nos consume. La única verdad es la que nos desmiente: El circo no termina, la mascarada crece, el bufo, la corista, el fanfarrón, el santo, todos en la pista cruel y provinciana. (A Roberto Díaz Muñoz)

JUICIO FINAL ¿Y si ese día, Dios, nos hemos ido todos? (A Cristián Montes)


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DANZA MACABRA Dios nunca juega a los dados, pero los carga de muerte. Dios nunca juega a las cartas, aunque a su hijo lo cuelguen. Dios ya no lee las manos ni traduce cenizas. Dios tan sólo bosteza mientras la danza macabra nunca se acaba en la sangre.

STELLA (In Memoriam)

Y verás con otros ojos la superficie plana del mundo sin sentido, sin gloria, sin pasión. Y no habrá ni un solo lirio que atrape tu belleza para enrostrar mi pena de perro a medianoche. Y ya sin despedidas, en el murmullo insomne, habrás cruzado el cielo con tu palabra sola.

SIBILA ENLOQUECIDA Maldigo la fragancia de las rosas y el grito del cobarde en su delirio. Maldigo, es un decir y casi cierto a dos o tres antiguos que aún me lloran. El odio es mi placer, mi dulce río en donde veo el turbio azar del agua. Nada me complace, ni aquel volcán herido. Nada me acompaña. Maldigo mi esperanza


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Rosabetty Muñoz

Nació en Ancud en 1960. Desde su titulación como Profesora de Castellano ha ejercido labores de docencia en distintos establecimientos educacionales de Chiloé y participado activamente del desarrollo cultural del sur de Chile. Ha publicado Canto de una oveja del Rebaño (1981); En Lugar de Morir (1987); Hijos (1991); Baile de Señoritas (1994); La Santa, historia de su elevación (1998); Sombras en el Rosselot (2002) Ratada (2005) y En Nombre de Ninguna (2008). Su poesía también ha sido incluida en diversas antologías, entre ellas: Un ángulo del mundo. Muestra Poética, Encuentro Iberoamericano de Poesía (1993); Veinticinco Años de Poesía Chilena (1996); Antología del Poema Breve en Chile (1998); Escritoras Chilenas (1998); Antología de Poetas Chilenas (1998); Antología Poética de Mujeres Hispanoamericanas (2001) y Antología de los premios Neruda entre otras. Ha recibido distinciones por su trabajo, algunas de ellas son: Mención de Honor en el Premio Municipal de Poesía de Santiago (1992- 1999); Mención de Honor, Premio Pablo Neruda (1996); Premio Nacional de Poesía ―Pablo Neruda‖, por el conjunto de su trabajo (2000); Beca de Creación de la Fundación Andes (2000); Premio Consejo Nacional del Libro por Sombras en El Rosselot, como mejor obra inédita (2002); Obtiene, también, la Beca para escritores profesionales del Consejo Nacional del Libro y la lectura (2005) para escribir texto poético En Nombre de Ninguna. Obtiene el financiamiento del Fondo del libro para editar suplementos de poetas del sur de Chile en el periódico ―El Insular‖ (2007); igualmente se aprueba su proyecto FONDART para realizar ensayos sobre artistas plásticos de Chiloé (2007). Fue nominada para el Premio ―Altazor‖ (2009) por su libro En Nombre de Ninguna.


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HAY OVEJAS Y OVEJAS Las que comen de cualquier pastizal y duermen con una sonrisa de satisfacción en los potreros. Las que caminan ciegamente por los caminos acostumbrados. Las que beben despreocupadamente en los arroyos. Las que no trepan por pendientes peligrosas. Esas van a dar lana abundante en las esquilas y serán sabrosas invitadas en las fiestas de fin de año. Hay también las que tuercen las patas buscando campos de margaritas y se quedan horas y horas contemplando los barrancos. Esas balan toda la gran noche de su vida encogidas de miedo. Y hay, por fin, las malas ovejas descarriadas. Para ellas y por ellas son las escondidas raíces y los mejores y más deliciosos pastos.

(YA NO VIENES A ILUMINARME) El preferido de mi corazón pronunció mi nombre una tarde sin quebraduras. Dijo ―nunca cambiaría la casa de mi padre por ti‖. Y yo soñaba que era el más grande porque no lo vencía una muchacha. Pero el asalto del mal astilló cada uno de los sueños desató techos con soplidos de animal sacrificado. El viento arrecia. Corren niños despavoridos. El mundo fue tan grande como para perdernos.


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EXPUESTA Prontos a herir se amontonan en las afueras de mí. Un ojo sobre otro. Me voy a ellos con los brazos abiertos no vaya a ser que no me alcancen. no vaya a ser que el dolor de sus colmillos me sea negado para siempre.

NO SE CRÍAN HIJOS PARA VERLOS MORIR Cuando el mar se llevó a sus tres hijos Ella estaba acodada en la puerta de su casa, pensando en ollas aladas y repletas. De pronto cayó en un vacío del que surgió vieja y encorvada. No necesitó entrar para vestirse de negro. Ya estaba recogiendo flor cuando salió su hombre con la radio en la mano, desamparado y tembloroso. Ella es una sábana flotando sobre nosotros. Nada detiene el remolino que alienta su vuelo. Desde su vientre deshabitado los ovarios violeta se abren como flores nocturnas. La ansiedad es un arrecife donde acerados corales hieren los cuerpos amados. Sin hijos bajo sus ojos quisiéramos las madres ofrecerle un trozo de pañal para vendar sus muñones o un arca donde recoger los salados restos.

HERENCIA Debajo del altar fue colocada una piedra. Le hicimos un hoyo en el centro y ahí colocamos una botella de barro con todos los nombres de los antiguos.


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También tiene moneda de oro la botella. quedarán intactas nuestras posesiones.

CASTIDAD en serio señora estuvo en clases toda la mañana después fuimos a esperar la micro y compramos dos kilos de manzanas y al rato dijo que le dolía el estómago y la acompañé al hospital casi al tiro nació la guagua en serio señora que ella no sabía nada

DESEO El deseo es un barco poderoso arriando anclas y cadenas en medio de la noche. Estallando con el estrépito de las posibilidades. Bajo el silencio crispado el ansia apenas perceptible. Es también, el despliegue de luces en las islas de canales tan angostos donde un barco, más que navegar, acaricia.

LA SANTA DE TERCIOPELO La santa vestido de terciopelo le cuelgan abalorios. En andas. Viaja sobre los hombros y le agitan pañuelos blancos. Sortea temporales inmóvil. Fija la mirada.


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Fijo el madero portentoso de su cuerpo. Sobrepuestos los retazos de otros rezos. La pueblan arañas y polillas. Resplandeciente el rostro policromado. Bajo las ropas sagradas los velos se pudren y la madera astillada se consume. BALBUCEOS Los objetos me persiguen arremolinados. Se debilita mi cascada. Balbuceo. Se agrieta la voz. Cual caracol que rodea su universo de dos metros con un hilo de plata, esta casa soy yo.

(NADA LES ILUMINA MÁS) Ningún movimiento en el follaje. ni pájaros baten alas ni suena el río en su tajo. Se diría un cristal enverdecido esta tarde ardiente. A orillas del mar soldaditos montan a las chicas del pueblo mientras espían los hijos de contingentes anteriores. Son niños sin barcos cruzándoles las pupilas. Nada les ilumina más


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que el hallazgo de una rata viva a quien sacarle los ojos.

BASURA Ahora tenemos aquí una bolsa negra que contiene un niño. Sabemos que sufrió. Que se retorcía. Que se le pegaba el nailon en la abertura de la boca. No alcanzó a reír. No alcanzó a colgar de la ternura de un pezón.

BOCA DE RÍO Ay del cuerpo abierto en canal despojado de su niño en operación de urgencia (sobre la mesa de la cocina). Ay de la que se entierra un palillo o un tallo de apio o una rama de espino. Ay de la que se toma una taza de cloro. Ay de la que se acuesta boca abajo mientras su amiga le salta encima. Ay de la boca de río que la contiene y de esa agua ya para siempre turbia. Aquel cuyo espanto le obliga a volver la vista habrá de inclinarse y anegar sus ojos ante la niña de vientre hinchado. Habrá de dolerse. Ahora no es tiempo de amarrar la lengua.


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Germán Muñoz Pilichi Escritor chileno (1951). Doctor (C) y Magíster en Literatura (Universidad de Chile), Licenciado en Estética (Pontificia Universidad Católica de Chile). Profesor (Performance Art) del Programa Magíster en Artes de la Facultad de Artes. Departamento de Teatro. Universidad de Chile. Ha publicado dos libros de poemas: Muerte colmada (2001) y Espejo de semejanza (Washington D.C., 2008). Una selección de poemas de Muerte Colmada obtuvo el Primer Lugar en el III Concurso Nacional de Poesía ―Ciudad de San Felipe‖ (Chile, 1999). Ha sido Becario CONICYT con pasantía (Visiting Researcher) en Georgetown University (Washington D.C., Estados Unidos, en el año 2008). Su trabajo poético se complementa con el ensayo estético (artes visuales y fotografía) y, asimismo, con la composición musical y con la creación fotográfica


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1. LOS LUCHADORES DE MUYBRIGE ¿Adónde va usted, señora? Porque la he visto, Juega usted en el agua y, sin embargo, permanece en la casa. WHITMAN, ―Canto de mí mismo‖, XI. Hojas de hierba. Traducción de Jorge Luis Borges. EDWARD MUYBRIDGE ―Men wrestling‖. The Human Figure in Motion. Plate 69.

Veintiocho años ella, ellos veintiocho. Desnudos juegan en aguas del río. Ella soñando hoy baja a ese río. Veintiocho años ella, ellos veintiocho. Caronte busca de Muybridge el libro, la foto en The human figure in motion. Son dos cuerpos bellos (two boys in motion). Carón la imita remando hacia el libro. La foto muestra una lucha muy vana, no hay juego, no hay alma, no hay lid, no hay muerte. Pasa sobre ellos burlada la Muerte, vuelve al estigio, su empresa fue vana. Son dos cuerpos bellos. Two boys in motion. Veintiocho años ella, ellos veintiocho.

2. MUTABILITY ¿Por qué al amor niegas tu cercanía huyendo de quien sólo tu amor busca? ¿Amarás acaso cuando ya no luzca vanidoso el cuerpo su mercancía? ¿Qué silencio gris, qué cruel voz regía cuando fue a tus ojos la imagen brusca que en mezquina luz cala, hiere, ofusca y ya no vi en ti lo que ayer veía?


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Mi cuerpo en guisa de tu cercanía el mustio amor entre palabras busca; mas no hay consuelo que al amor no luzca necio comercio, peor mercancía. ¿Qué has mudado Amor que al amor no obliga? ¿Qué has mudado Amor que a mi voz castiga?

3. A LA MODERNIDAD CANSADA EN LA FIGURA DE UN VIEJO EDIFICIO

Hoy frágil tu arquitectura recuerda la blanca arrogancia (tu sueño oscuro) y triste articula en su cuerpo espurio la recta línea (vidrio, acero, piedra). Cuánto claro ha visto oscurecer la Nueva Parca de tu vieja cuna. Cuánto silencio…, cuántas lunas, una a una cegaron tu amanecer. Ayer también soñé con tu promesa que en su simple nadería preludia la alegría gris de la urbe rubia, su desasosiego: ¡feliz pereza! Firme tu verbo no cesa y conjuga su seco futuro, tu fin, tu fuga.


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LOS MUNDOS GRISES Paráfrasis poéticas de fotografías de Manuel Álvarez Bravo (México, 1902-2002). 1.

SÁBANA CAÍDA Manuscrito encontrado junto a una suicida. (c. 1940) A Soledad y Ximena Briceño Solari …Porque la sagrada cabeza de Cristo y aquel divino cerebro eran depósito de la sabiduría; y cerebro sabio en el mundo no basta que esté escarnecido, ha de estar también lastimado y maltratado; cabeza que es erario de sabiduría no espere otra corona que de espinas. Sor Juana Inés de la Cruz

Prólogo NARRADOR.- El horror y la repugnancia hubieran sido mi respuesta imaginable ante un cadáver. Jamás me había acercado a un cuerpo inanimado. Pero viendo aquellos versos que habían acompañado a esa mujer, desde la altura hasta la muerte, ya no me privaría de la lectura de su texto. Sentí vergüenza, mas no cobardía. El pudor no logró apartarme, esta vez, de aquello que mi curiosidad reclamaba. Ciudad de México, 194…

El manuscrito Personajes en un escenario secundario dentro de la escena general: MAGDALENA, cortesana conversa PERSONAJES SIN VOZ (El cuerpo de Cristo, María y un séquito fúnebre entorno del madero) Personajes visibles e invisibles en la escena general: LA PALABRA DEL PADRE ( por voz de Gabriel )


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CORO DE SERAFINES CORO DE FURIAS Se inicia la escena con las labores del descendimiento. MAGDALENA.- ( Prosternada ante la cruz, se alza al cielo suplicante.). ¡Alabado seas!, y glorificado tu nombre, Dios de nuestros padres. (Ahora frágil y con dulzura, aunque herida por la nostalgia). Cristo amado, si aquél día en Canaán de Galilea vino del agua hiciste; di por qué ahora debo ver aquel agua nupcial (sangre tuya preciosa) manchando injustamente tu cuerpo impoluto. ¡Apiádate de mí! Tú, que en vino gozoso y perpetuo el agua insípida de mi vida has convertido ten piedad de tu menuda sierva. ¡Alabado seas Hijo del Hombre!, porque ante tu nombre celeste cúbrese de azul el firmamento y por ti, jubilosa, la flor de Israel del suelo oscuro a la luz se levanta. ¡Alabado seas!, E T E R N ETERNAMENTE M E N T E


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Furtivamente las furias llegan al señalado lugar y en coro danzan alrededor del madero parodiando – en eco- la voz de Magdalena. Se abre el cielo y sopla El Padre, por voz de Gabriel, su sentencia divina.

LA PALABRA DE DEL PADRE.-

E……n Ti, T…..odo vive y nada muere.

MAGDALENA.- (Cae vencida ante el cuerpo de Cristo.). E……namorada estoy mi buen Jesús, te amo por sobre todo alguno. Más, ¿por qué abandonada me dejas en la oscuridad del mundo?

R……uega Tú, la elegida, que en este Dies Irae ante mí figuras un acre Mater Dolorosa.

N……iño hermoso prohijado, con ansia gozosa bebo el cáliz amargo de tu muerte, porque sé, ¡oh, solo Hijo de Dios!, que mi padre Adán desde este Gólgota yermo, hoy, se levanta. ¡Apiádate de mí!, no cortes la cabeza de esta baja Eva, que acosada por el vicio a tus pies blancos se arroja, bañando con la sal amarga de las lágrimas la incurable herida que en el alma abrasa. (Se arroja al suelo y con gesto solemne besa el polvo de Judea.)


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Confundido con las aves del cielo un coro de serafines canta. CORO DE SERAFINES.-

A……. M…… E……. N…….

Una vez más se abre el cielo y la palabra del Padre se precipita fulgurosa sobre el negro espectáculo. LA PALABRA DEL PADRE.-

T…….odo vive y nada muere E…….n Ti.

Interrumpen las furias su danza grotesca y gimiendo se pierden en el infierno. La noche pesa como el plomo. Epílogo

NARRADOR.- Acaso sea la arquitectura laberíntica del recuerdo. Desconozco por qué regresan cíclicamente a mí las sensaciones, los pensamientos, los rostros que vi y soñé. Aquella tarde en el centro de Ciudad de México, caminando sin destino por calles ya viejas, sentí súbitamente aquel estruendo. Pregunté: ¿Y si los ángeles se precipitaran como pájaros heridos? Luego pensé que acaso un mueble o algún objeto macizo hubiera caído desde la altura. Los zapatos femeniles cerca del cuerpo sin vida de aquella mujer desmintieron mis erradas conjeturas. Arrojé el manuscrito sobre la muerta y, ante la burla de mis invenciones, huí por las calles desiertas de aquella ciudad que ya me parecía soñada. Santiago de Chile, 2002.


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Clemente Riedemann

Nació en Valdivia, Chile, en 1953. Se formó literariamente en su ciudad natal. Graduado en Antropología, es Profesor de Historia y Geografía y Master en Comunicaciones. Ha realizado investigaciones en la historia cultural del sur de Chile. Ha escrito teatro, poesía, canciones populares y artículos de opinión. Ha obtenido diversas distinciones por su obra literaria: Premio del Ministerio de Educación (1971), Premio del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (1979), Premio Nacional de Poesía ―Pablo Neruda‖ (1990), Premio Municipal de Poesía de Santiago (2002) y Premio Internacional ―Casa de las Américas‖, Cuba (2006). Su obra poética publicada la componen los siguientes libros: Karra Maw´n (1984 y 1995); Primer Arqueo, (1989 y 1991); El Viaje de Schwenke y Nilo (1990); Santiago de Chile y Wekufe in NY (1995); Gente en la Carretera (2001 y 2006); Isla del Rey (2003) y ―Coronación de Enrique Brouwer‖ (2007).


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INFANCIA DEL CRONISTA (FRAGMENTO) El padre encajado de bruces en el motor de un automóvil. Veinte años después se marcharía motor inmóvil, hélice quebrada en la cureña insoslayable, sin que de nada le sirvieran el doble acierto de Watson y Crick ni el milagro alemán propiciado por herr Erhard. Se llora porque el mundo no nos hospeda, porque se desconocen sus miles de rostros avezados. Kindergarten, primer día. Se llora ahora y no de júbilo. Se continúa solo a pesar de los amores. Se llora ahora al no encontrarse las palabras que digan rectamente lo que pasa. Palabras como boyas flotando en la superficie de los días. La madre nos lee cuentos al anochecer. Nunca vimos en televisión “El Pequeño Vigía Lombardo” También se quisiera contemplar el mundo desde la copa de un alerce y sentir que unos jinetes nos disparan la solitaria bala del amor que nos revive.

REWIND Siendo apenas un chicuelo fui instruido en la vulgaridad de las reformas en el desprecio por la revolución. En el kindergarten había tipos que se burlaban de mí porque no tenía cartuchera de cuero sino un canastillo de plástico rojo para transportar mi sánguche de muss con nata fresca.


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Uno de esos forajidos es ahora alcalde de la ciudad. O.K. muchachos vengan a bailar. Sufrí crisis asmáticas hasta la edad de seis. Diez años más tarde me pescó una tebecé. Trastornos psicosomáticos al llegar la primavera. En diciembre debuté en la cama de una chica. A los veinte me pusieron corriente en los cocos... O.K. muchachos vengan a bailar. Contemplemos reunidos los hermosos amaneceres que en televisión han preparado para nosotros. Si cada mañana me levanto es porque estoy cierto que la vida me adeuda los días más felices. Y si acaso no fuese de ese modo mi destino me levantaría los mismo de todas maneras.

PREMONICIONES RESTROSPECTIVAS El sol emerge tras un horizonte de toallas higiénicas i pañales desechables. Un alud de churrascos paltas avanza por el lecho del río. A través de las pantallas se incita simultáneamente al ahorro y al consumo. Al promediar el verano, multitudes huyen hacia los remotos caseríos provincianos. Buscan agua para lavar billetes i estatuillas de la patrona nazional. Algunos se insertan en los mercados internacionales, otros se ensartan en los cordones de pobreza. Todavía hay giles vitrineando, con máscaras antigases i tarjetas doradas en las manos. En la torre central de palacio flamea la bandera de santiago de chile.

EL CONSABIDO POEMA EN EL PARQUE Dios mío, ¿qué crestas hago aquí, total sudaca echado al sol, justo en el centro de la rueda, hincándole el diente a unas judías i con la ciudad en llamas entre las manos? Cruzo el mar violento de avenidas repletas de música y disfraces. Veo a Manuel, el almacenero, que me vendió el primer cuarto de aceite para freír huevos. A mi vecina, la Tres Pelos, que fiaba a mi padre el peor vino de sudamérica. Vaya donde uno vaya a respirar i tirarse pedos, andará con el barrio impreso en la polera, la soledad de los parques faxeada en el alma.


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Ternura necesito -un par de kilos, para aceptar el lujo i la podredumbre como números del mismo show. De compras en Manolo´s Shopping Center. Con Javier, aquí, en Tres Snack Bar, rompiendo fronteras, disfrutando de las amables llamas.

CHAMACO VALDÉS Porque chuteaste mi infancia hasta las estrellas del banderín que iluminó mi pieza oscura allá en los callejones polvorientos es que quiero escribirte este poema. ―Fuerte y a un costado‖ –dijiste, seguro como la bala que ya inició su viaje y que un día incendiará mi carne tirándome de bruces en una cuneta. O como el sol de la mañana que alumbra la panera mientras leo en el periódico una entrevista en que confiesas cómo deben patearse los penales: ―Fuerte y a un costado‖ – dices-. Es lo más seguro‖. Así te llevé en el corazón durante los años en que la vida se agarraba con estoperoles a la tierra en la cancha del club Tricolor. Ahora los dos estamos viejos. Yo recuerdo casi todo tus goles. Tú no sabes que escribo poemas.

ALGUIEN GRITA DESDE LA RIBERA Los sueños nocturnos encuentran en el día la ocasión para extraviarse. Los dioses, puestos en mármol o madera, escurren por los pantalones hasta el fondo de la tierra. Las palabras, un lastre que, arrojado por la borda, devuelve un eco de dudosas significaciones. Como si alguien


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gritara desde la ribera en un idioma que ya nadie comprende o como una palabra en espera de otros oídos para ser atendida.

EN EL UMBRAL DE LOS CIELOS Sin fuerzas para olvidar del todo lo que he sido y sin ver con claridad lo que existe delante de mí. ¡Ah, la deriva! ¡Ah, la prisión entre la nostalgia y el deseo! Aquí se irguió el esplendor material de mi morada. Perfumes y licores finos, sedas y alabastros, tapices, naves nuevas, viajes sin fin, medicinas; aves del trópico, especias, alucinógenos, mujeres bellas. Aquí cavé el profundo vacío de mi alma. ¡Ah, el umbral, el vértigo de la estática! La percepción simultánea de todo cuanto existe. La infinita variedad de los tipos en la superficie y de las épocas en las holandas de mi imaginación.

PORTEZUELO Prefiero el vino que está de parte de la felicidad. Mejor cuando hay buenas noticias, si estoy mirándote a los ojos, o si está cantando Serrat. Sólo le bebo, entonces, y dejo que las palabras hagan lo demás. Lo demás es el afecto que sube y ondula en lo alto como una estrella o se arquea irisado sobre la mesa entre nuestros corazones alegres. Para beber no hay más razón que estar vivos y tener una canción para cantar. Así sea que pasen las edades, de oro u oxidadas cuyo travelling se despliega en los cuartos de baño cuando estamos allí a solas con nuestra simiedad. Porque, al fin y al cabo, la eternidad es breve, un instante no acaba nunca de vivirse y los viajes viajan siempre hacia el regreso.


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TEXTO DEL AMANECER Dándose cuenta de todo, pero sin poder controlar nada, amanece en su territorio retórico donde agrega textos con la ilusión de diferenciarse de los otros y a la vez reconocerse. Pero cada vez es más ―los otros‖ y éstos más parecidos a él mismo. De tal modo que -presentándose libre/nuevo/único- el amanecer se desliza en la jaula del texto que supone de su autoría, porque, a decir verdad, está construido con palabras ya escritas no se sabe cuántas veces. Sin embargo, hete aquí la luz solar desgarrando el spleen, repartida aquí acullá en sílabas viejas/nuevas/similares/únicas con las que imagina sus opciones de felicidad.


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Armando Rubio Huidobro

Nació en Santiago de Chile en 1955 y falleció en la misma ciudad en 1980. Poeta, padre de poeta e hijo de un gran poeta. Su padre, Alberto Rubio fue destinado como juez en Isla de Pascua, en ese lejano territorio Armando Rubio comenzó a escribir a temprana edad. A los 20 años fue padre de Rafael Rubio Barrientos, notabilísimo poeta de las más nuevas generaciones. Su poesía se caracteriza por sus temas urbanos y su tono trágico. Su única publicación en formato libro y póstumo, es Ciudadano, a pesar de haber colaborado y publicado en las revistas ―La Bicicleta‖, ―Atenea‖, ―Andrés Bello‖ e incluido en las famosas antología Ganymedes/6 y Poesía para el camino. Realizó sus estudios de enseñanza media en el Liceo José Victorino Lastarria y universitarios en la Universidad de Chile. Entre 1974 y 1975 estudió Licenciatura en Ciencias Sociales, y entre 1976 y 1980, la carrera de Periodismo. El día 7 de diciembre de 1980 fallece a los 25 años. Sus obras poéticas son las siguientes: El Partido de basketball y La cabeza publicado en el diario ―El Mercurio‖, Santiago, junio de 1978 y Ciudadano (1983). Ha sido incluido en diversas antologías entre las que destacan: Poesía para el camino: antología. Unión de Escritores Jóvenes (1977); Ganymedes/6. (1980) y Veinticinco años de poesía chilena de Teresa Calderón, Lila Calderón y Tomás Harris (1996).


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GOZO ¿Qué hilo Sostiene a la gaviota? ¿Qué niño en la playa la encumbra desenvolviendo trémulo el carrete para que ascienda todavía más alta? ¡Padre! ¿Qué volantín es ése que vuelve por sí solo, y como riéndose, con el mismo hilo me encumbra? MONEDAS Engominado, pulcro, penetro en las iglesias altivamente cirio con mi cara de hostia dominguera. Y me arrodillo, y me confieso, y me persigno, y regreso a la calle para comprar barquillos con monedas hurtadas al abuelo. ISADORA Isadora Duncan baila en un café de París, y un soldado arroja la primera granada del catorce. Aún se disputan la Tierra los hombres, y renacen Sordos clamores imperiales. Con buen ojo el fabricante arroja al mercado soldados de plomo, y el cielo se puebla de pájaros extraños, y se incendia el mar en artificios. En Siberia cae la nieve sobre los zares,


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y el mundo se asombra en los periódicos, y las dueñas de casa recuerdan a Penélope. Los hijos de Isadora van por el Sena durmiendo, y ella recuerda a su madre que naufraga en las artesas de algún suburbio de Nueva York. Isadora danza descalza con el último príncipe de Italia. Isadora baila con el pueblo, y el pobre señor Singer, amo de sastres y modistas, rompe nuevamente los cristales de su casa y los invitados huyen despavoridos al aeropuerto. El hombre admite en los estrados que la paz es negociable. Pero ya la Tierra echó a rodar su cauce decidido. Ya la rueda enzarza el cuello majestuoso de Isadora: el último galán ya se la lleva, y le ha puesto rojo beso en la bufanda. Allá va gloriosa la granada a socavar la arena. A Isadora la esperan sus hijos en el Sena; los muertos de la guerra; Esenin, el poeta. Allá Nueva York erige sus piedras entre heráldicas humaredas. Pero Isadora baila en las trincheras, ¡Isadora Duncan está danzando por toda la tierra! LAS NUBES Niño, las nubes no son de algodón; las nubes son el bostezo de Dios. Niño, las nubes no son un adorno; las nubes son un estorbo: no nos dejan ver a Dios.


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CONFESIONES Soy bestia umbilical, delgada y andariega, con un aire de pájaro en la calle. Atado a los semáforos por ley irrevocable. Suelo ser atacado por mis hábitos y por los vendedores ambulantes que me auscultan la cara de bar destartalado y decadente. Amo la ciudad más que a nadie: las calles y edificios, noches pobladas de mamíferos domésticos y astutos, que transitan por bares, y beben, y comen, y se ríen, y se ríen, y se mueren. Soy bestia siempre en celo, pájaro individual, enfermo. Confiado ciegamente en mis zapatos, no me pierdo un detalle de lo que está pasando, que es muy grave. Me entristecen los hombres, me deprimen sus orejas, sus dientes, y las blandas extremidades; las ojeras; y los rostros desérticos, tortuosos; bigotes, anteojos, pelos, anillos, monedas; cigarros defendidos contra viento y marea; el fraudulento pudor de las camisas; y el orgullo, ese orgullo inconcebible... Sobre todos, los hombres que van solos por el mundo, unánimes espaldas, hombros, rabia. ¡Voltear los autobuses, y tocarles la oreja a los absurdos transeúntes, saber de abuelas suyas y de hermanas, y de la fecha atroz en que nacieron! Cordialmente aborrezco a los hombres de gafas, que saludan suficientes, constreñidos, con una mano blanda, lisa, como de nieve,


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y se vuelven, y mueren de cara ante el periódico; a todos los que pasan las horas entre muslos y aguardientes perpetuando la fiesta de este mundo. Extraña la ciudad cuando parece no haber nadie, ni voces de Zutano o Mengano, cuando una sombra inmensa, resollando se descuelga de muros, y se manda a cambiar, de una vez por todas, hacia un patio sin hambre; aunque haya transeúntes con ojos de paloma y pecho duro, y algunos que se tienden en las calles con un olor a muertos y a padre avejentado por sus sueños. Ninguna novedad hoy en la tarde. La ciudad y su curso inevitable. Yo, bestia umbilical, pájaro enfermo, he de seguir de noche atado al parpadear de los semáforos, a la misma ciudad donde parece que ya no habita nadie.

BIOGRAFÍA ANÓNIMA Soy un oscuro ciudadano abandonado en medio de las calles por el cuchillo sin pan de mediodía, despojado y marchito como el reloj de las iglesias, sin otro oficio que vagar entre disfraces. Soy el familiar venido a menos, enraizado a las tabernas y a la complicidad del bandolero. Mi voz naufraga en los cristales de las tiendas, y he perdido la vista en los periódicos, pero tengo los pies bien puestos sobre la tierra y una almohada que vuela por los hospitales y por los dormitorios del oscuro hogar de nadie. Tengo una celda amable en las comisarías, y suelo bailar a hurtadillas bajo la noche con mi camisa blanca y mi corbata deshojada.


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Soy un oscuro ciudadano extraviado por el mundo: voy cogiendo colillas de cigarros, y canto en los tranvías, y me peino hacia atrás, valientemente, para mostrar mi noble frente anónima en los baños públicos y en los circos de mi barrio. Soy un oscuro habitante; no soy nadie; en nada me distingo de algún otro ciudadano; tengo abuelas y parientes que se han ido y una espalda ancha que socava la pared amiga de las cervecerías. Soy una ola entre todas las olas, una ola que se levanta a las seis de la mañana porque ya no puede oler el polvo de su casa, una ola que se alza, alborozaba hacia las playas para un retorno interminable al centro de las cosas donde las olas todas se empujan mutuamente estériles y solas. Porque no soy digno de mi semen, Señor, yo no soy nadie; estoy en medio de las calles girando como un organillero con mi camisa gastada, inamovible, mirándome la punta del zapato por si alguien quiere darme una moneda que no quiero, aunque nadie me ha visto pasar esta tarde ni nunca, porque nunca soy alguien, ni siquiera un oscuro ciudadano resucitado por el hombre. Mi voz ha muerto en los cristales de las tiendas, y tengo una espuma de mar aquí en la boca, ebrio, porque soy una ola entre todas las olas, que viene a morir en esta arena de miseria decentemente con su traje de franela y su ciega corbata como buen hombre que era.


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Fui un oscuro ciudadano, Señor, no lo divulgues, cesante, ¡sí! Hasta aquí llegó la vida, pero recuerda al fin: yo nunca pedí nada porque tuve camisa blanca.

CIUDADANO No sé de donde viene mi costumbre de agravarme a las siete de la tarde. Quizá solo por ser un transeúnte sin bigote o pañuelo, sin zapato ni amante. No sé para qué vivo y por qué muero, si ha tiempo me dijeron las gitanas que tendré vida cara con final de perros: o sea que no pienso morir como dios manda. Conozco bien las piedras de andar, la vista gacha; recojo los cigarros que pueblan las cunetas agradeciendo todo en mis andanzas de oscuros pies de barro y de madera. Si yo fuera un cantor como soñaba, me iría por el mundo cantando mis desdichas para vivir del canto mío y que me escucharan los que sueñan con una risa limpia. Pero no tengo voz, ni pañuelo, ni amante; no sé por qué me vuelvo amigo de los perros cuando soy un transeúnte de la tarde sin saber por qué vivo y por qué muero.


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Álvaro Ruiz

Nació en Ottawa, Canadá en 1953. Actualmente reside en la ciudad de La Serena donde dicta el taller de Literatura y Creación Literaria en la Universidad Católica del Norte, sede Coquimbo. Entre 1972 y 1973 estudió Pedagogía en Filosofía en la Universidad de Chile. Desde 1978 a 1979 cursó estudios, también en la Universidad de Chile, de Bachillerato en Humanidades (en el ya mítico Departamento de Estudios Humanísticos de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas). Sus libros de poesía son los siguientes: Dieciocho Poemas (1977); A orillas del canal (1982); Es tu cielo azulado (1989); Casa de Barro (1991); La Virgen de los Tajos (2001) y Poemas del Sol (2007). Ha sido incluido en múltiples antologías entre las que destacan: Nueva York 11. Poesía Chilena (1987); Cartas al Azar (1990); Muestra de Literatura Chilena. Congreso Internacional de Escritores “Juntémonos en Chile” (1992); Veinticinco años de Poesía Chilena (1996); Viven. Periplo de poetas de Chile (2002); Vagabundos de la nada. Literatura Chilena Contemporánea (2003); Poesía Chilena Desclasificada (2006); Poéticas de Chile. Chilean Poets on the Art of poetry. (2007) y El lugar de la memoria. Poetas y narradores de Chile (2007). También ha desarrollado la investigación literaria y la labor de antologador donde sobresalen los siguientes libros: Taller Interior. Selección y prólogo. Antología de Taller de la Casa de la Cultura Oaxaqueña. Oaxaca, México (1995); la edición del opúsculo La Virgen de los Tajos. Instituto Oaxaqueño de las Culturas. Oaxaca, México (1996) y en el año 2006 la investigación y publicación del libro Correspondencia con Juan Cristóbal. Cartas y postales del poeta chileno Jorge Teillier a su par peruano Juan Cristóbal. Introducción y notas. Ediciones Clásicos del Pacífico, Lima, Perú. El Consejo Nacional de la Cultura y las Artes le ha otorgado la Beca de Pasantía para Escritores Profesionales en los años 2003 y 2004.


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LLEVO LA HORA EN QUE LA TIERRA SE ABRE Hay una poesía que viene volando desde lejos, viene roída por el cansancio del día y de la noche y desciende a la piedra y al polvo y se sumerge y emerge y atraviesa las caras y los dientes y muere y nace. Llevo la hora en que la tierra se abre y el sol, lejano, dispara sus rayos, los días van cayendo impregnados por el aire y la arena, tengo la cara volada por el peso y el destello del mediodía, voy cargando el silencio de la ciudad y mis pies y mis pasos se extienden recogiendo las uvas de toda la tierra.

POR ENCIMA DE LOS CAMPOS U HOMENAJE A JOHANN FRIEDRICH HÖLDERLIN “En mi silencio entraste con pasos furtivos, me descubriste abajo, en las sombras de mi gruta ¡Oh, amable! ¡Oh, activas, veloces, fuerzas de lo alto!” Hölderlin

A orillas del Neckar oh el buen custodio arcángel y artesano Zimmer antiguo Zimmer blanca fausta aparición en mi hondo y voluntario destierro inexorable ineludible instinto en la lentitud de este polvoriento siglo observad observad las aguas mi destino es odio hacia la ciudadanía


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he hallado toda mi larga ausencia en las infranqueables cercanías del origen amo amo el olvido ya nada comprendo aisladamente he incendiado todo peso y todo fardo ya no hay señas en mi arduo rumbo hacia el Etna o los dioses o las armas de Lauffen a Tübingen.

RÓMPASE LA LÍNEA DE ARTIFICIO Rómpase la línea de artificio y aparézcase el blanco rostro de las nubes que algún día pasaron rómpase la obsesión o el delirio sospechoso rómpase la bola de cristal rómpanse los cielos rómpanse los cristales rómpase rómpase la vida que con sus astillas construiré mi amor.

HACIA LAS ISLAS Estas letras en la bolsa de los milagros harán de este esquife la balsa del hombre que no ama por las aguas verdes, sin instrumentos, iremos a las islas donde crecen los juncos y los patos salvajes y conversaremos con mujeres que cierran los ojos como el molino detiene las aspas. No habrá recuerdos ni viejos hábitos y en nuestro equipaje sólo los libros de nuestros hermanos. Beberemos cuando beban los otros y al son de los timbales despreciaremos la costumbres del hombre blanco. El sol iluminará la oscura parte del cerebro donde las ideas se funden con los metales. Oh puertos abandonados en cada roca fuertemente golpeen las aguas. Mañana masticaremos tabaco y la luna permanecerá con nosotros.


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Se ha puesto el sol y Venus refulge entre Orión y la Cruz del Sur.

LA VISITACIÓN Yo soy el monje de las guadalupes Tengo un hábito hecho por las siervas del encierro Un paño violáceo bellamente bordado Nunca he sentido pasión por ellas Sino el ancho río de sus renuncias Al amanecer camino por los prados Cuando en el cielo aún brilla la estrella del alba Y las campanas tañen la hora Que despierta a las cautivas. Letanías por el dolor y por el miedo Que insufla la naturaleza Por el paisaje y los sentidos Por la gruta de la pálida virgen A la cual he amado Con el corazón de los hombres Por eso a los bosques voy y recojo la leña Al atardecer nos encerraremos en nuestras celdas A esperar la Visitación.

ARTE POÉTICA A Cristián Ruiz

1 La poesía es un shock químico Hija de la mudez, los alimentos y los ojos Una alucinación que precede a la idea Un sueño El resplandor original del relámpago Luz incolora y primera, blanca Sobre los insomnes paisajes de una aritmética vivencial Sostenida a costa de permanente sinestesia En el fondo de la desesperación Los cinco lados del pentágono que nos dio la naturaleza


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En aras de una totalidad Única e indivisiblemente órfica Lo restante son decires, teorías fragmentarias Escuelas, dolores, geografías Los malditos leen a los clásicos Conocen el latín y lo llevan como anillo al (lenguaje) Los románticos son rebeldes que murieron en paz Sus furias fueron amores Los poetas sobrevivientes del cristianismo son paganos Llevan un halo original y olímpico Los nuevos novísimos son modernos Versificadores que aún no silban en el bosque Ni reconocen la derrota extraordinaria De olvidar el poema de Gilgamesh. 2 La idea es la columna vertebral del poema El origen, el clima, la intención, el lenguaje Las palabras, el color, el vestido, la danza, la música La botánica, la geografía, la física, la arqueología La medicina, la astronomía y el espejo Colindantes absolutos de patio Ciencias al servicio del engaño poético De ser una voz que aún no canta en los bosques. 3 No sólo del corazón incólume de Shelley No sólo del romanticismo byroniano se sirve el poeta La poesía es antigua Y sus producciones vastas y remotas Grecia perdió a sus grandes desconocidos. 4 La Poesía es un acto de transmutación Un golpe desplazado Que toca al hombre nacido bajo las Pléyades Al hombre que hacia el azur Mutatis Mutandis Traspasa todas las zonas y significaciones del dolor


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Al caminante inmóvil que es memoria genética Por senderos imaginarios hacia el logro Plenitud gestada en la naturaleza de una inteligencia universal. 5 Asuntos de memoria y belleza De bien morir y volver a nacer Con la boca cerrada Sin aliento de muerto.

NO FUIMOIS CAPACES DE INCENDIAR LA CASA A Jorge Teillier

No fuimos capaces de incendiar la casa Reducirla a cenizas E irnos a los bosques Sin miedo Tarareando viejas canciones irlandesas Como aquella del marinero borracho Shanties extraídos de viejos cancioneros celtas Por los caminos polvorientos del estío Por alamedas que llevaban a la plaza del pueblo Donde las muchachas pretendían tu corazón de alondra Ahora cubierto por un frío bolsillo depositario De estampas y angelicales medallas protectoras En un bar en el centro de Santiago Con la misma canción aquella en el oído ¡Qué vamos a hacer con el marinero borracho! Cruzando los brazos sobre la mesa de un otoño en la ventana Con toda la oblicuidad de la luz en el rostro.


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Alicia Salinas Alicia Salinas Álvarez nació en Lautaro, Chile, en 1954. Es poeta, escritora, lingüista, profesora y traductora del ruso. A los 19 años, viaja a Francia –París- donde inicia sus estudios universitarios que culmina en la Universidad Rusa con el grado de Magíster en Ciencias Filológicas. Incluida en la Generación del 80, ha publicado siete libros de poesía y su obra se encuentra en diversas antologías. Especializada en la enseñanza de la lectura, ha realizado numerosas publicaciones en esta área. Durante los últimos años se ha desempeñado como especialista en Didáctica del Lenguaje en diversas universidades de Chile y es autora de variados recursos didácticos para la enseñanza del lenguaje y la comunicación para escuelas urbanas y rurales del país. Hoy trabaja en la elaboración de programas de estudio destinados a la enseñanza de lenguas indígenas y coordina la educación intercultural bilingüe en el Ministerio de Educación. Ha publicado los siguientes libros de poesía: Única salida (2008); A orilla de camino (2002); Entre el cielo y el fuego (1998); De arriba-cielo y otros textos (1996); Mujeres de otras calles (1994); Amando (1991) y Poemas de amor, exilio y retorno (1989). Ha obtenido diversos premios de poesía entre los que destacan: Premio Latinoamericano de Poesía ―César Vallejo‖ en 1987; Premio Nacional de Poesía ―Pablo Neruda‖ en 1994; Premio ―Juvencio Valle‖ de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH) en 1995 y el Primer Premio a la mejor obra publicada en poesía del Fondo del Libro y la Lectura en 1996.


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SUJETOS Después del precipicio, algunos logramos asirnos a plantas medicinales y a míseros arbustos que crecían sin razón sobre el roquerío. Y desde el más puro agnosticismo, rogábamos a los dioses, a las flores a los pájaros. Por los cuerpos nuestros y por todos aquellos que no alcanzaron a sujetarse como nosotros. APENAS Cuando el frío escapa de la casa aves diminutas pasean por el jardín haciendo alardes de sus míseras libertades. Y en el corredor de la casa, la melodía va al compás de la máquina de coser en los oídos. Nosotras mientras, nos marcamos de moras los rostros y trepamos a las copas de los árboles. Creyendo que desde ahí Es posible divisar el destello del mar con sus olas inconclusas.


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CUANDO CAPULLEN LOS LIRIOS DE MI MADRE Alguien tendrá que dar la noticia y temer las consecuencias. El ruido de la tierra ocupó todo el territorio. Y el mar Explotó sin razón en el jardín de la casa. El maligno tránsito de las olas entre las plantas impedirá capullar a los lirios que mi madre repartió con esmero. Quizás hoy importa saberse vivos. Para no terminar con el cuerpo diseminado en la calle. Ni el mar ni la tierra sabe de mi madre. Ni de su obsesión por repletar el jardín de largos lirios. Pudo haber lanzado otras semillas. Un terremoto no tiene conmiseración Nunca se detuvo ante el jardín de mi madre. Nada se compara con su sabiduría. Fue ella la que nos listó al sur de la patria. Donde un guerrero mapuche aprendió el extraño arte de la guerra. Solo sabemos de los íntimos movimientos que hace la música y la palabra. Los que saben de telurias y movimientos, desconocen los secretos de los lirios. No imaginan la ingenuidad de mi madre, creyendo que después de muerta alguien se ocuparía de sus capullos.


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Murió pensando que sería su propia guardiana, pero sus cenizas no cubren el jardín y los lirios no alcanzarán la primavera . LA MADRE Tarde comprendí su afán por delinear los entornos de la noche. De transformar en suaves capullos los tallos malogrados de las rosas. Era delicada como un puñado de frambuesas. Y frágil como el reflejo de sus ojos viejos. Hoy su silueta habita en el cielo raso de la casa y la gota de lluvia que resbala en la ventana la advierte y señala. /Los malos presagios escapan, solo con mencionarla /

EN BLANCO Y NEGRO Mi padre soñaba con el rostro de mi madre en sus manos. El retrato que cuelga en la pared de la casa lo revela gentil y calmo. Y a ella, tímida. De cabellos ensortijados que caen sobre los hombros. Y en sus pupilas una íntima luz que la embellece.


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LA ÚLTIMA CALLE Vivo en la última esperanza, en la casa del costado. He plantado una camelia esquiva que abotona y no se atreve a mostrarse florida. Hay una higuera en el jardín Y recuerdos que se deslizan por los pasillos de la sala. Todos los que alguna vez la habitamos, Supimos de los versos en boca de mi madre De la música ocupando los espacios. Y de las cenizas de los muertos - esparcidas a todo lo ancho – EN MEDIO DEL JARDÍN Cortaste el árbol de damascos imperiales del jardín de la casa. Lo cambiaste por un mísero rosal. Tus hijos y los míos creían que el cielo quedaba en su copa. Nadie se sube a un rosal. Las abejas que tomaban por asalto la miel de los damascos que maduraban antes - como nosotras - hoy prefieren el jardín vecino. Han muerto dos de mis hermanos, mi madre y mi padre. Y aquel árbol que crecía en medio del jardín. Ya nadie nos visita. / Se han ido casi todos. /No hay damascos para mermelada. Cuando los militares andaban disparando en la ciudad (se acribillaba sin misericordia)


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Subía por el tronco hasta la copa, cuidando de no pasar por sobre los capullos. Desde ahí podías oír disparos, bocinazos y lamentos. Solo los militares y los sentenciados a muerte deambulaban por las calles. Ese fue el inicio de mi vida clandestina. En clandestinidad uno debe volver a bautizarse. Sin cura ni agua bautismal. Mi madre esperaba a diciembre para comprar azúcar. En una caja de lata guardaba billetes amarrados con hilo grueso. Con hijos presos o exiliados no siempre los ocupó en mermelada. Hoy hemos vuelto a llamarnos como antes. Y en medio del jardín. Trepan por las ramas del damasco inexistente, un par de muchachas, parecidas a nosotras. DISTINCIONES Aunque atea. Asumo que solo un Dios. O alguien de amplios poderes, pudo pintar con los colores del mar el iris en tus ojos. - Sabia manera de distinguirte de otros amores míos -


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Carlos Trujillo Nació en Castro, Chiloé, Chile, en 1950. Catedrático de Literatura Hispanoamericana y Director del Programa de Post-grado en Estudios Hispánicos en Villanova University, Estados Unidos. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Pensilvania. Entre sus libros se cuentan: Música en la pared (2010); Palabras/Words, (traducción al inglés de Joseph Robertson, Villanova University, Estados Unidos, 2010); Texto sobre texto (Universidad de Costa Rica, 2009); Nada queda atrás (2007); Palabras, (Lima, 2005); Aumen: Antología Poética (2001); Todo es prólogo (New Jersey, Estados Unidos, 2000); No se engañe nadie, no. Antología de sonetos y otros poemas de Lope sin Pega (1999); La hoja de papel (1992); Mis límites (Antología personal 1974-1983), (1992); Los que no vemos debajo del agua (1986); Los territorios (1982); Escrito sobre un balancín (1979) y Las musas desvaídas (1977). Además es coautor de Apuntes para un diccionario de Chiloé, (1978) y Caguach, Isla de la devoción (1986). En 1991 obtuvo el Premio Nacional de Poesía ―Pablo Neruda‖, otorgado por la Fundación Pablo Neruda, en Santiago de Chile.


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1 Tú --allá donde termina ese camino en que el polvo se hermana con el cielo-seguramente sigues escondiendo secretos que perdieron su valor con la caída de la primera escarcha o te conformas con dar explicaciones en las figuras de las nubes o en el vuelo de los trieles que van hacia los trigales cuando por las tardes pasan sobre tu casa Desde la amanecida el polvo que cubre el silencio de los árboles ha comenzado a ocultar esos recuerdos que asocio con las últimas frambuesas de diciembre Tú te enredas en una madeja de silencios gastados allá --al final de ese camino donde el polvo transforma el rostro de las cosas-mientras yo paseo la mirada por las islas como un vagabundo que aún no comienza a caminar y encuentro una razón hermosa para existir en el cacareo de una gallina que se niega a abandonar sus huevos sobre un cajón con paja.

TERRITORIO DE LA ESPERANZA

La esperanza desde hoy deja de ser una palabra La esperanza es un territorio que no aparece en los mapas físicos ni políticos de los países ni en los de Marte ni en los de las más lejanas constelaciones La esperanza como el alma no aparece tampoco en las láminas del cuerpo humano La esperanza es el territorio sin dueño que despierta cada mañana


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más temprano que la luz y se esconde en la mochila invisible que pesa sobre nuestras espaldas como el sello de agua anónimo en los billetes de banco. La esperanza no es una flor no es una hoja no es una golondrina revoloteando en la primavera de la vida La esperanza no es primavera La esperanza es una capa de luz cubriendo nuestros cuerpos desnudos La esperanza es el sobreviviente único de innombrables naufragios El territorio de la esperanza es un elefante de memoria cibernética Es un mago inventor de oficio Oficiando de esperanza desde el comienzo de los siglos Caminamos la esperanza desde antes de nacer Hasta después de después Como un doloroso parto cada día distinto.

PASIÓN DE LA TINTA Aprecio lo que no existe con igual pasión que esta tinta Cada palabra llena un pedazo de vacío cada letra se hace ventana, ojo, camino, inaugurando sentidos que no eran hasta hace dos segundos Me miro escribiendo como si fuera otra persona que mira sentada frente a mí Veo papeles por todas partes lápices, libros, estantes, fotografías repletas de forma y movimiento Palabras que se hacen y deshacen Montañas de sonidos y silencios platicando su idioma de signos confusos Ríos de palabras desbordándose sobre irregulares muchedumbres de sonidos Armonías vegetales


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cantando el gozo de la luz Aprecio lo que no existe con igual pasión que esta tinta que corre senderos nunca hollados Sentado frente a mí no logro separar a la persona de las palabras que la escriben.

LA PALABRA Y SU PERRO Para Roberto Castillo y Silvana Gambardella

¿Cómo van la palabra y su gato? ¿Cómo van sobre la hoja la palabra y su gato Ronroneando y mirándose a los ojos Por los que entra el mundo y se renueva? ¿Cómo van el aire y el tiempo alisando sus pelajes? ¿Cómo van la palabra y su perro? La palabra que no es ciega va con su perro que olfatea la luz No hay silencio ni duda que no se muestren por su olor Sólo hay que olfatear en el lugar preciso -- dice el perro Y la palabra callejera que todo lo sabe Asiente y queda un rato en silencio Como si fuera un perro Moviendo la cola por si acaso.

LA CREACIÓN POÉTICA Ceremoniosa se me acerca la palabra Para iniciar su propia ceremonia Ceremoniosa se me allega Totalmente desnuda bajo su capa de misterio Ceremoniosa me empuja Suavemente me agrede Como en un juego entre viejos amigos No hay juego en esto


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Ceremoniosamente cumplo la tarea Que creo que cumplo No sé si soy el oficiante o el oficio

POEMAS QUE SE CREEN GATOS Para Iván Carrasco

Hay poemas que se sienten gatos Y ronronean bajo la estufa en tardes de domingo Mientras la lluvia se desliza por la ventana Y los visillos repletos de figuras detienen el paisaje gris Como una fotografía pintada en la pared En días de un calendario que ya nadie recuerda Poemas que parecen olvidarse del mundo Cuando se les ve retozando al lado del fuego Mientras la robusta cocinera Saca unos panes grandes y preciosos Olorosos como frutas frescas De la boca de un horno recién ideado por Dios. Hay poemas que se sienten gatos enormes y hermosos Mientras se encaraman por las paredes Y se deslizan sobre los techos Agazapados y tensos Como si la presa que siguen fuera la vida Y ésa la única oportunidad de aprehenderla Hay poemas que se sienten gatos Y van por la vida con su facha de gato Con su cola de gato Con su reluciente pelaje de gato Y sus prodigiosos ojos de gato mayor Mirando el adentro y el afuera de las cosas Como si para ellos el misterio Todavía fuera una idea sin nombre También hay gatos que se creen poemas.


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EL TIEMPO Y LA PALABRA Si el tiempo fuera palabra Y se estuviera aquí Quietecito sobre la mesa Como un perrito travieso O un gatito juguetón Esperando que le sobes el lomo Para empezar a canturrear Lo que los gatos saben Si el tiempo fuera palabra Y se estuviera aquí Como la taza de manzanilla calentita Que me aroma la mañana Entrándoseme por los hoyos de la nariz Con su canto que llena el día entero Y hasta colma la vida y sus andares Con su bálsamo de oro Si el tiempo fuera palabra Y se allegara aquí Como ahora mismo Mirándome a los ojos Preguntando Qué haces, dime, qué piensas Por qué tanta escritura Tanta mano al papel Tanto silencio lleno de hondonadas Por qué no te alivianas un momento Y dejas que el respiro sea un aire Que se respire solo Ah, si el tiempo fuera palabra Perro acariciador Greda amiga y moldeable Compañera constante y comprensiva Mar ancho, marejada, ola sin fin Creadora mundo


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Bruno Vidal José Díaz, más conocido con el seudónimo de ―Bruno Vidal‖ nació en Santiago de Chile en 1957. Poeta, abogado y sicólogo. Ha publicado dos poemarios con amplia resonancia y polémica en el mundo literario nacional: Arte Marcial (1991) y Libro de guardia (2004). Es columnista del periódico ―The Clinic‖ de Santiago de Chile.


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[Un poeta maldito] Un poeta maldito No se corta las venas Se baña con la sangre de los caídos [El conscripto oriundo de Panguipulli]

El conscripto oriundo de Panguipulli Se pone a llorar a moco tendido Fastidiando a los que están de guardia Hace dos meses que no ve a su mamá La echa de menos Tiene pesadillas Le han sacado la mugre por mariquita No cambia de actitud El auxiliar de enfermería agotó los calmantes El sargento más paleteado fracasó quiso darle afecto El Teniente Valdebenito le dio un culatazo No sirvió de mucho El Capellán castrense pidió que lo llevaran a su presencia El recluta apollerado llega en calamidad física y espiritual El Padre le habla con ternura Tienes que acostumbrarte a los rigores de la vida militar Escucha atentamente Reza diez veces el Ave María Te sentirás mejor El chico le obedece le hace caso LE CREE Narro la escena emocionante en el interior del Regimiento Sangra La madre sollozando a mares Le abraza Le susurra la voz de mando Hijo mío no me avergüence Ud. demuestre que es capaz de defender a la patria No me haga sentir que no lo he criado como corresponde Ud. me hará el favor de responder Como lo que es: UN HOMBRE HECHO Y DERECHO [Aquí el hueso nasal hecho trizas]

Aquí el hueso nasal hecho trizas Aquí la quemadura en primer grado Aquí la frente profundamente abierta


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Aquí el descuartizamiento del brazo izquierdo Aquí la amputación de los miembros inferiores Aquí la calcinación horrenda de la pelvis femenina Aquí el corte profundo en el bajo vientre Aquí toda la tremenda responsabilidad de mi rigor inmaculado AQUÍ TODO ES LO CONTRARIO A LA ACCIÓN

[HAY UN SOTANO A LAS MIL MARAVILLAS]

HAY UN SOTANO A LAS MIL MARAVILLAS EL CAMUFLAJE ES PERFECTO ARRIBA EN EL PRIMER PISO HAY UNA NOTARÍA LA LOSA QUE SEPARA LOS RECINTOS ES AISLANTE TOTAL SI QUIEREN LA CÁMARA DE 16mm INSTÁLENLA ACÁ EL SOPLETE AL ROJO VIVO LO TENGO LISTO HACE MEDIA HORA ESTOY EN CONDICIONES SUFICIENTEMENTE ANÍMICAS COMO PARA TORTURAR A CUALQUIERA QUE VENERE O PERTENEZCA AL GRAN SANTIAGO [ENTRE LOS DETENIDOS RECONOCÍ A UN HOMBRE]

ENTRE LOS DETENIDOS RECONOCÍ A UN HOMBRE Era un médico en la víspera de los sucesos Me había hecho una tremenda paleteada en el J.J. Aguirre Cómo devolverle el favor o tenderle una mano Amigo mío, cómo vino a parar aquí No pensé ni imaginé que usted podía formar parte De estas huestes


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En qué lío se ha metido Lo peor de todo Me destinaron al pelotón de fusilamiento Tuve que balearlo y tirotearlo En ningún momento trató de dirigirme la palabra Ningún gesto que me haya puesto En una posición incómoda Ante mis superiores Me pareció extraño que a punto de caer acribillado Gritara a todo pulmón ¡PATRIA O MUERTE! [En el interrogatorio severo]

En el interrogatorio severo Se produce un fenómeno tétrico Los castigos llegan a tal extremo Que el afectado pierde la compostura mental Le empieza a cambiar la voz Se le modifica la dicción No habla por su yo –absolutamente destruidoLa madre del tipo enuncia los predicados del dolor Como si estuviese de cuerpo presente Los tipos encargados de la tortura sistemática Se ausentan Se intimidan Se inhiben Quedan prácticamente paralogizados Se angustian tanto que uno llega a la ridiculez De persignarse pensando en la Virgen del Carmen El psicólogo que está presente en la sesión Se da cuenta de todos los peligros que el asunto encierra Toma rápidamente una pistola Raudo le saca el seguro Y dispara Con un pulso Que ya se quisiera el más mentalizado de la GESTAPO


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[Los animales adiestrados causaban pánico] Los animales adiestrados causaban pánico en el perraje de esas jetonas sorprendidas infraganti confeccionando microfilms con las últimas consignas de sus líderes vapuleados Esas bestias tenían entrenamiento especial No me daba el cuero Como para asistir a esas cópulas carnales Presencié por curiosidad ese maltrato de obra Prefería apretar las clavijas de otro modo No tan degradante No tan bizarro No tan genital La lascivia de esos pastores alemanes Era demasiado humana La Guatona Alfaro se encargaba DE ESAS COSAS

[La Chica Arredondo Buena para la talla] La Chica Arredondo Buena para la talla Confidente excepcional Participó en varias redadas Dio en el clavo en muchas pesquisas Tenía una psicología aguda Bastaba echarle una ojeada a los detenidos Con cronómetro en mano anticipaba la capacidad de aguante Siempre me instigaba: Apostemos a que este montonero se te quiebra En media tarde En alguna oportunidad arrugó Siempre este hombre te pondrá en ridículo Ten cuidado esa resistencia inhumana te puede bajonear No le hice caso sentí que me la podía Le di duro días enteros Al final perdí la paciencia LE DISPARÉ EN LOS GLOBOS OCULARES [Los que van amarrados de pies y manos]

Los que van amarrados de pies y manos Empiezan a intuir su mala suerte definitiva Sueltan lágrimas No sollozan En cierto sentido mantienen en alto la moral Van sumamente incómodos Los amontonaron un cuerpo encima de otro Tratan de acomodarse Se dan ánimo


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Los jode la incertidumbre Es una adversidad indescriptible Cada cierto rato reciben una tanda de golpes por donde venga La columna motorizada que tuvo partida en el Regimiento Tacna Se ve bonita Se desplaza por Avenida Santa Rosa -camiones Pegaso cubiertos con lona y jeeps Land RoverAl llegar al cruce de Huechuraba se suman al convoy otros vehículos Los manejan hombres vestidos de paisanos En sus ademanes parecen jactarse De ir incorporándose en el trayecto Enfilan por Carretera San Martín Un prisionero logra soltar amarras Torpe intentona de salir jabonado en una operación De exterminio selectivo Los fulanos saben que les espera lo peor Van directo al despeñadero Al llegar a los Campos de Peldehue Mi sargento Espíndola y el Cabo Peñaloza Ya tenían emplazada la punto 30 En el montículo nº 7 –cerquita del polígonoMantuvieron la compostura No pidieron clemencia El más corajudo nos puteó de lo lindo Fue bueno que ninguno muriera de susto [Estoy en la parte más alta del Estadio Nacional]

Estoy en la parte más alta del Estadio Nacional Ese marcador mítico hace que evoque los triunfos y las derrotas en el círculo central aparece la figura de mi padre No lo veo señero Está de rodillas con la vista vendada -en mis manos un fusil automáticoVeo a mi progenitor en serias dificultades Su cuerpo se enfría Su rostro demacrado es indescriptible le tiembla la barbilla Se nota que lo afecta un pavor profundo Su mirada se apaga Hay una soledad devastadora en la cancha


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No vitorean ochenta mil almas En la marquesina veo a una pobre mujer sollozando a mares la suerte de su cabrón marital En el sector Andes un furgón de la Morgue a la espera de un resultado incierto Todas las galerías proletarias: ensangrentadas Se siente un ruido ensordecedor en el silbato siniestro Antes de despertar violentamente escucho el tableteo maravilloso de esas ametralladoras que fueron emplazadas en la víspera por mi Sargento Sotomayor Yo a toda prisa me voy a la Avenida Maratón Todo el vecindario de Villa Olímpica duerme profundamente


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Cristián Vila Riquelme Nació en Villa Alemana, Chile, en 1955. Narrador, poeta y ensayista, discípulo del filósofo Juan Rivano en el antiguo Pedagógico de Santiago. En 1975 se exilió en París, Francia, donde ejerció los más diversos oficios y obtuvo un Doctorado en Filosofía Política por la Universidad de Paris-Sorbonne. Regresó a Chile en 1991, radicándose en la caleta Horcón. Fue columnista de las desaparecidas revistas ―Los Tiempos‖, ―Hoy‖ y ―Rocinante‖ y del también desaparecido diario ―La Época‖, del suplemento Artes y Letras de ―El Mercurio‖. Colaborador de la revista ―Punto Final‖ y del periódico electrónico Granvalparaíso.cl. Actualmente es columnista del periódico regional ―El Observador de Quillota‖. Ha sido catedrático de Epistemología y Teoría del Arte en la Universidad ARCIS de Valparaíso, y de Introducción al pensamiento Contemporáneo y de Crítica de Cine en la Escuela de Cine de Chile/Academia de Humanismo Cristiano. Ha publicado Procreaciones (Relatos, 1979); Dueto (1980); Al Mar (1981); Finis poética (Roma, Italia, 1987); Crónica del niño lobo (Novela, 1999), Materias Salvajes (códigos, desplazamientos, reverberaciones) (Ensayo, 2001), Divertimentos Transilvánicos (Relatos, 2001) y De Poetas, Bufones y Arlequines (Novela, 2002). Incluido en varias antologías de cuento, poesía y ensayo tanto en Chile como en el extranjero, ha ganado algunas distinciones, entre los cuales destacan: el Premio ―Oscar Castro‖ de Poesía 1993 con su poemario Tratado del (des)exilio (1994); el Premio a las Mejores Obras Literarias 1998 en la categoría de poesía inédita, otorgado por el Consejo Nacional del Libro y la Lectura, con su libro Omnis Novum Subsole (El agua del paraíso), el Premio de la Crítica 2000 otorgado por el Círculo de Críticos de Valparaíso con su poemario La Vera Historia y el Premio Municipal de Literatura de Valparaíso 2005 a la trayectoria. Su libro de ensayo Ideología de la Conquista en América Latina (entre el axolotl y el ornitorrinco) quedó como único finalista en el Premio Internacional de Ensayo Jovellanos 2001 de España y fue publicado por Ediciones Nobel (2001).


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CÓDIGO MAYOR somos los oficiantes de este nuevo silencio: el silencio del ángel desterrado el silencio de la hermana muerta el silencio que impone la memoria pero nos quedaremos eternamente fuera del libro que no se leyó elaborando textos paralelos canjeando palabras por palabras trocando cuerpos en cuerpos dibujando el contorno de las sombras o jugando a intercambiar máscaras y gestos eso somos: derrumbe del derrumbe silencio que es augurio de voz.

DE LA AMADA A Raquel i. te mueves como el mar en calma, tu majestad es más fuerte que todo, en unos cuantos gestos eres la vida que por fin se toca, el amor que es el amor más puro −o ya el más sucio de amor ii. en ese ir y venir de tiempo inmaculado, toda la paz perdida remueve sus pasiones −porque tu rostro llena todos los sueños, porque tus manos protegen este mundo, la huella de un náufrago se transforma en pez y te recorre el cuerpo, y la irredenta llama le pregunta al aire: quién te hizo nacer para que fueras mía? quién del mal? quién del bien quiso que fueras?


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iii. estás abierta como el vuelo y la espuma, silenciosa la nostalgia en un día de lluvia: quién te dio esos ojos más allá de todo? quién tu boca que es un puro beso? iv. mi bella no me dejes huir de todo esto, no me dejes caer en lo irreconciliable, déjame ser aunque sea tu náufrago, o el irredento que huye de sus sombras v. eres tú mejor que tú: la vida misma que se mueve, la otra vida que es el mar en calma.

[donde el poeta se conduele por la muerte de su madre] mi madre, In memoriam cae el verde y el oro desde lo alto de los árboles, silenciosa y lentamente como nieve nocturna, así también cae la vida en esta tarde porque se mueren las madres. hay olor a manzanas y a la mesa servida de la infancia, le cantan a la lluvia los queltehues y el mundo se pone cada vez más solo, porque se mueren las madres. levantan el vuelo unas palomas grises, los ecos de la casa se van a la memoria y desde la húmeda tierra se escuchan nuestras voces, porque se mueren las madres. y porque hablando de sus padres, dice el indio vallejo con su cuervo:


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«por ellos va mi corazón a pie», se cierra entonces este libro adorado y la infancia se cierra para siempre, porque se mueren las madres. DE OMNIS NOVUM SUBSOLE canto xxv los que sucumbieron en los hospitales del puerto o en la asistencia pública o en las hospederías del hogar de cristo o bajo los puentes del río mapocho; los que deambularon inermes o furiosos por los sombríos corredores del poder o por los laberintos de la corrupción y del mercado y que sin embargo chorrearon fe y amor y vida mientras recorrían las calles y las playas y los bares de chile, sumergiéndose en los ríos del norte o del sur o en las furiosas olas y espuma de este mar intranquilo y en los cálidos sexos tantas veces honrados; los que gritaron sus nombres en medio de la noche unánime, esperando (secretamente) divisar la cola luminosa de un cometa o que aparecieran los platillos voladores, y que recordaron pedazos de otras vidas y olores, la melopea de un organillo alejándose más allá de la infancia o más acá de estos tiempos inciertos, ese suave crujir de hojas secas, ese monótono juego con las palmas de las manos; los que recorrieron los pueblos diminutos en busca de un vaso de vino, las dunas en busca del lugar exacto para hacer el amor, y que en medio de la exageración que trae la ebriedad aún tuvieron tiempo y aliento para pensar en otras cosas sencillas; los que sin conocerse se nombraron sin tregua, los que sin estrecharse en un abrazo sintieron un ligero calor; los que se llamaron jorge teillier, rolando cárdenas, alfonso alcalde, violeta parra, víctor jara, omar cáceres, juan capra, gitano rodríguez, teófilo cid, pablo y carlos de rokha, y que en otros lares respondieron al nombre de georg trakl, arthur rimbaud, françois villon, serguei essenin, friedrich nietzsche, pier paolo pasolini, jean genet, federico garcía lorca, camille claudel, antonin artaud, miguel hernández, friedrich hölderlin, césar vallejo, y que ahora tratan de ser imitados por los más jóvenes, al menos en la furiosa locura que los hizo vivir y morir como el húmedo tronco que arde en el fogón de una cabaña, y que luego de haberse colgado de las nubes se dedicaron a copular con ángeles y vírgenes hasta que se desgarraron las carnes y se quebraron el alma: todos ellos, en medio de ese vendaval de huesos y de sangre, riendo a carcajadas por cosas que tal vez no tienen la menor gracia, porque tuvieron fe si acaso a pesar de una irreductible incredulidad, de una sacrosanta necesidad de blasfemar, y porque bailaron y cantaron hasta caer exhaustos y luego lloraron de llanto natural:


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estos poetas insaciables nos recuerdan que somos mortales aunque seamos «polvo enamorado», estos poetas irredentos nos recuerdan que lo único verdadero es que «respiramos y dejamos de respirar». * Los versos finales del canto xxv, de Jorge Teillier, finalizan su poema «Despedida» de El Árbol de la Memoria, en Muertes y Maravillas, (Universitaria, 1971).

*** la palabra esmeralda: a) la piedra preciosa b) la gitana de nuestra señora de parís c) la goleta hundida a espolonazos d) el buque escuela de la tortura.

PROPOSICIONES DESHONESTAS 1) spinoza tenía razón: sólo la geometría desordena las pasiones, 2) heráclito tenía razón: del equilibrio no nace nada, 3) la boétie tenía razón: los tiranos son tigres de papel, 4) nietzsche tenía razón: a dionisos lo crucificaron, 5) diógenes tenía razón: uno se compra los amos que tiene, 6) bakunin tenía razón: dios y el estado y la puta que los parió, 7) wittgenstein tenía razón: el lenguaje de los pájaros abarca el mundo, 8) messiaen tenía razón: la música es el lenguaje de los pájaros, 9) brassens tenía razón: somos todos polizontes de la canción, 10) van gogh tenía razón: su oreja cortada es la historia del arte, 11) artaud tenía razón: sólo vale la sin razón de la razón, 12) rimbaud tenía razón: hay que emigrar hacia el sol para morir.


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María Inés Zaldívar

Nació en Santiago de Chile en 1953. Profesora de Castellano y Doctora en Literatura, docente, ensayista y poeta, es autora de los libros Reiterándome, o la elevación frente a la negación (1994); La mirada erótica (1998); coautora de 100 Años de Cultura Chilena (2006); y Bibliografía y antología crítica de las vanguardias literarias CHILE (2009); de los textos de estudio de Lengua Castellana y Comunicación para la Enseñanza Media, y de diversos textos sobre literatura y crítica plástica publicados en revistas especializadas tanto en Chile como en el extranjero. En poesía ha publicado Artes y oficios (1996); Ojos que no ven (2001); Naranjas de medianoche (2006, finalista del Premio de la Crítica 2007); Década (2009) y Luna en Capricornio (2010). Ganadora en el concurso Textos de Mujeres 1997: Poesía y Ensayo, patrocinado por el Consejo Nacional del Libro y la Lectura en Chile. En la actualidad es docente y Directora del Departamento de Literatura en la Facultad de Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile.


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ARTE DE DESLIZARSE Como pisando huevos Como entrando al escenario oscuro Como quien no quiere la cosa con cuidado en puntillas en silencio y con respeto vaya tanteando y poniendo los pies sobre la superficie de cada día LA VIAJERA Tengo que hacer las maletas. Tengo que hacer estas maletas de viaje, mis maletas de viaje. Lo intento, lo vuelvo a intentar, las miro, las toco, las huelo, las abro, las cierro, no puedo. Voy a hacer mis maletas. Yo quiero hacer mis maletas, me siento, me paro, lo intento, lo siento, no puedo. ¿Qué ropa llevo, qué zapatos? ¿Qué libros, qué accesorios? ¿Qué certificados, qué papeles? ¿Qué fotografías, qué recuerdos? ¿Cómo embalar esta incertidumbre pegoteada a la piel,


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esta sensación inconclusa y este suspiro entrecortado por la tos? ¿Dónde, en qué bolsillo estas dudas filosas que cortan y manchan de rojo todo el equipaje? ¿Cómo empacar esta soledad maciza y pesada que se da aires de sólido mármol blanco sin que aplaste y pulverice los pétalos de estas flores secas que guardo entre mis poemas más queridos? ¿Y qué hago con este silencio cabrón que a gritos me delata cuando intento embalarme en secreto? Para qué tanta maleta, digo yo, si después de todo o antes que nada a donde quiera que vaya como siempre que viajo y no viajo me cobrarán sobrepeso no tendré dinero para pagarlo me pondrán problemas en la salida y como siempre de nuevo por último no las recibirán a la llegada Y, ¿dígame usted? ¿que haré otra vez en medio de la sala de salida o de entrada sentada sobre ellas, mis maletas, (pobrecitas) esperando que nos regresen o que por fin las acepten con su peso excesivo de pena saliéndose la soledad mal estibada y este destino borroso que aparece escrito en la identificación?


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NIÑA BAJO LA MESA DEL COMEDOR 1. Arriba Tanto pariente, tantas cosas, tantas casas, tanto empeño, tanto trabajo, tantos desvelos, tanto embeleco sobre la cómoda, tanto papel revuelto por todo el piso y hojas blancas y sucias con pies y manos y labios en la solitaria pieza vecina y tanta familia familiar reunida y ruido, y ruido y tanta foto a color y en blanco y negro y la familia ante todo, cuidado con las palabras y el comentario y ese gesto procaz que los niños uno nunca sabe, el ejemplo, el ejemplo, ¿a ver, haber? Tanto orden, tantos cuidados, tanta norma, tanta educación tanto viaje, tanto comentario, tanta lindura, tan habilosa tanto cubierto y servilleta y mantel con plato y copa, tantos manjares, y fuentes y bordados en el mantel. Tan cumplido es un encanto, un verdadero encanto y tanto éxito, tanta fineza, tanto deber, tanto deber siempre para que lo gocemos todos, en postales, en recuerdos, qué responsable, el deber ante todo el deber siempre ¡qué amor, pero qué amor! Tanto adjetivo, tanto adverbio, tanto grito tanta soledad y hambre en el estómago ¿dónde está el sustantivo y la cocinera y la cocina, para comer con las manos y en silencio? 2. Debajo Una suave y pesada cortina de pestañas, una fragante mortaja de lino en el iris, un destello eterno de luz en la pupila, ocultan tras un astigmatismo sagrado, tornasol, bastillas mal planchadas, costuras desprolijas de vestidos avaros olores escondidos de ratas que no besan la mejilla, geografía decadente de venas azuladas sobre lechosos cauces y una cancha limpia por donde recién


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hace un par de horas pasó, implacable, la hoja de afeitar. NARANJAS EN LA NOCHE Suenan hueco contra el suelo las naranjas del naranjo al caer en la noche sobre la terracita para la hora del té. Desde la cama tibia el golpe estremece a la familia como la paletada de tierra con una que otra piedra golpeando el cajón del último enterrado Son naranjas de medianoche, esas que sangran al amanecer

SEDA Que calce anverso y reverso, sin espacios, sin asfixias con el roce justo y preciso de la prenda sobre la piel. ¿La felicidad se parece al susurro de la seda deslizándose cuesta abajo o más bien al silencio de la tela en su sereno reposo alrededor de los pies?

BELLO Vestido de negro, lleva sombrero y hace frío. Está sentado, tranquilamente, junto a otros transeúntes, a los pies de don Andrés


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el de la casa de Bello, en Santiago de Chile. Como cualquier hijo de vecino Sobre esa roca en la vereda mira en silencio a la gente que pasa y los buses, y los buses, y los buses y las luces, y las luces y las luces, como olas, como olas, como olas, y en sus ojos se acuna la ciudad. Parece que una brisa soplara, entonces, en secreto, se sienta al piano. MISS YOU Extraña su olor y esas grandes manos deslizándose por el teclado en algún rincón de la casa Abajo en la cocina la llave descompuesta espera un apretón que detenga su vaivén interminable Extraña su olor y esas grandes manos deslizándose por el cuerpo del teclado en algún rincón de la casa Abajo en la cocina el grifo gotea, gotea, gotea, plaf, plaf, plaf, y leves orejas de madera sobre la mesa azul, conmovidas, escuchan en silencio


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Verónica Zondek Nació en Santiago de Chile en 1953. Reside en la ciudad de Valdivia. Poeta, traductora y gestora cultural. Licenciada en Historia del Arte en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Forma parte del Comité editorial de LOM Ediciones y de algunas revistas en Chile y el extranjero. Es Asesora externa del Departamento de Coordinación de Extensión de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral de Chile. Ha participado en numerosos encuentros literarios, tanto en el país como en el extranjero y ha sido organizadora o co-organizadora de muchos. El último que ha realizado es el reciente Coloquio Internacional Escrituras de la Traducción Hispánica realizado en La Universidad Austral de Valdivia. Ha obtenido dos veces la beca que otorga el Fondo del Libro para escribir. El año 2007 recibió la beca FONDART para realizar el proyecto poético fotográfico con Abel Lagos, La Raíz del Viento en la Patagonia. Ha sido publicada en muchas y variadas antologías de poesía y en revistas de literatura y poesía tanto nacionales como extranjeras. Sus libros publicados son: Memoria sensible de la sinagoga de Calle (2009); Por gracia de hombre (2008); El ojo atravesado II (2007); La raíz del viento. Poética de la Patagonia (2006); El ojo atravesado. Correspondencia entre Gabriela Mistral y los intelectuales uruguayos (epistolario, 2005); El libro de los valles (2003); La misión de Katalia (cuento infantil, 2002); Entre lagartas (poesía y grabado, 1999); Membranza (poesía, recopilación de su obra publicada hasta la fecha, 1995); Poemas (traducción de poemas de Derek Walkott, Plaquette, 1994); Peregrina de mi (1993); Vagido (Buenos Aires, 1991); Cartas al azar (muestra de poesía chilena, en colaboración con María Teresa Adriasola, 1989); El hueso de la memoria (Buenos Aires, 1988 y 1995); La sombra tras el muro, (1985) y Entrecielo y entrelínea (1984).


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PROGRESO Lo sé sin traición ni documento. Esta es mi casa y ya no es. Hierven y suben los recuerdos de escalón en escalón y altísimos hasta el piso 15 se pierden en la nada del cielo gris ahora y no azul del no, ya recuerdo. Tres peldaños con pisadas y barro en la entrada una herradura quejumbrosa en un clavo de la puerta y un aura que defiende el hálito familiar. Sí, un piso cuadriculado en la cocina un pulcro tablero y una Clorinda para el buen aseo un pan que presto se amasa en la memoria un horno que cuece la torta del barro infantil. Sí, recuerdo la sombra alternada de los postigos y el eterno recuento de líneas en desvelo y las voces celestiales y también las otras esas las que amonestan las que invaden mi cabeza en reposo pretendido y obligan la lectura a la luz de una linterna para que Dios mediante no cunda el terror. Sí, una quejumbrosa escalera recibe mis zapatos colegiales y destapa y ondea esa independencia de pelo en pecho. Sí, una entonces bravucona y vociferante una hinchada en llanto y risa y nervios de principiante una colgada como todos en el ojo del tiempo propio. Tantos y tantos días errantes en el desierto del hogar en ausculto concentrado en el decir de los mayores llenando el vacío que a ratos hincha para luego hilvanar una historia en demasía propia inteligible, por supuesto, en un otrora tan cuerdo y ese armario con sorpresas en el pasillo no otra cosa que un mar antañoso con todo su oleaje encerrado bajo una y siete llaves de cancerbero silencio y secreto pocas veces entreabierto baúl de piratas y cueva de duende maldito deseando la dolencia para violarle el sello y las albas paredes de adobe desnudas y sin cáscara en medio de las tembladeras


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y los libros que derrumban sobre la cabeza y la invasión de maestros reparativos y el polvo y el desorden y el silencio arrinconado y la tremenda molestia del ajetreo. Vanidad sí, vanidad de la materia que acoge el recuerdo cual cofre silente entregado a la retroexcavadora. Progreso frío y bello como el hielo azul de los glaciares que pudiendo apenas y con la venia de dónde la carretera tampoco sabe ni pregunta y toma la sartén por el mango y entierra bajo el trueno del hacer el bellísimo pensar y encadenado al fuego que una vez ya nos fue arrebatado.

DESPUES DE LA DESTRUCCION (Oración sin salida) A la lucidez de Sebald y Carl Amery

Usted el encamisado de plancha y colleras en el puño ¿escuchó del miedo el gorjeo? ¿Palpó su garra en la cicatriz hundida del origen? Sí, usted el complaciente y bonito para comer ¿escuchó el llanto del misterioso violín el grito de la sirena en el sótano blindado el claror repentino de la noche y a la nombrada u omitida multitud que se clava y jadea en la modernidad post que todo lo traga? ¿Vio el portento de los avisos publicitarios y las plazas y los monumentos y los niños al desfile y los humanos de ojo díscolo que pululan desquiciados? Y a los otros, esos que se parecen tanto a Ud. que fetales dan diente contra diente e imposibles moquean la pérdida cierta sujetos con uñas al ido gesto de la voz en quizás qué refugio anti-aéreo a la buena de Dios


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o ya en la común fosa de los obedientes con afiliación, ¿vio? Sí, usted que se supo el más mejor de todos los ‗bárbaros‘ invasores sin omisión excepto la necesaria para la máquina y con derechos sobre cualquier ‗humanoide‘ no inscrito digamos sin olvido que eres el mismo embadurnado el que sin querer queriendo y a manos llenas encuentra por fin la Fuente del Dorado en el continente ‗culto‘ en las pilas de zapatos y cordones y botas variopintas en los pelos por montón y de todos los colores en la humana grasa para la industria del jabón perfumado y en las tersas pieles para la confección de pantallas y en las tantas y áureas tapaduras dentales y en los cuerpos aún vivos para la ciencia y la re-venta de europea ropa usada no americana todavía y en la carne en descomposición para el abono y en la alcalina ceniza y para qué para qué sigo con este inventario retorcido ahora que él vaga por la ciudad suya descalzo y patea escombros en Hamburgo porque los aliados también nacen ‗bárbaros‘ y se vengan poderosos sobre los poblados sobre los por venir que nunca sabrán por qué Hiroshima en la retina Nagasaki Irán África entera y los campamentos palestinos y las favelas y Chiapas y Haití y la ex-Yugoslavia y posible es comer de los pudrideros arrebatados a las ratas y de los descompuestos que hacen cantar azul al moscardón. ¿Existe otra cosa entre nosotros? Nada. Usted dirá nada. Borrón y cuenta nueva. Imposibilidad del habla tras el acatamiento de órdenes a destajo


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de tanto monosílabo desperdigado en el aire e incrustado en los hombres y siglas y certezas en lenguas que perdieron hondura y pliegues tras obedecer al mando unívoco y altisonante. Es por eso que múltiple el balbuceo de las escorias que salvaron dientes y que sin patria ahora ni polvo de muertos en la tierra rastrean sin tregua el refugio en el vientre de la puta lengua que los parió madre y padre, libros, guerras e himno nacional todos una lengua a secas un destino inevitable un lugar sin lugar conocido dicen porque el habla es aire escriben y aúllan decir en medio de la selva brillante hoy en venta vagando entre esos cuerpos perfectos y obedientes al mercadeo solos o en masa en suspicacia uno del otro que vuelven a ostentar el báculo en la mano del ególatra que en silencio dice quién muere y quien vive quién es el miserable y quién el perfecto quién el bueno y quién el malo cuál ADN salvamos esta vez y cual tiramos a la cloaca y así muchos tiempos despueses de entonces hoy es posible verte y palpar tu genio escuchar solapada tu risa desde la ultratumba Big Brother, Führer, Gran Dictador que lenta como la niebla sobre el agua esparce su vaho a ras de tierra y avanza sobre lo inmenso. Así es una ausencia la que se impone. Un habla que da pasos sin rumbo por la bruma viejos con sacos a la espalda y niños desquiciados sin rumbo y memorias grabadas en cabezas locas de atar. Así el asunto Señor dígame


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cuál qué ... ....... a no ser que a esos el recuerdo los ponga de pie mientras otros arrullan sus rosadas carnes en ungüentos de olvido y se construyen a mera punta de esplendor y espejismo y se calcan y vuelven a calcar autistas tan ciertos de su perfección y verdad asidos para siempre a su cara de cordero degollado no yo, no yo, no yo ....

¿Quién es hoy el mastín superior? ¿Cómo hacemos para no obedecer? ¿Amén o amen? ¿Hablar o morder? Respiración. Sístole y diástole y entintemos la pluma salvaje.


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Raúl Zurita (Santiago de Chile, 1950). Estudió Ingeniería Civil en la Universidad Santa María de Valparaíso. En 1979 creó junto con otros artistas el grupo CADA, Colectivo de Acciones de Arte, dedicado a realizar un arte público de gran formato de carácter político y de resistencia a la dictadura militar. Ha publicado Purgatorio (1979); Anteparaíso, (1982); El paraíso está vacío, (1984) Canto a su amor desaparecido, (1985); El amor de Chile (1987); Canto de los ríos que se aman, (1993); La Vida Nueva, (1994); El día más blanco (2000), Sobre el amor el sufrimiento y el nuevo milenio (2000), Poemas Militantes, (2000), INRI, (2003), Mi mejilla es el cielo estrellado, (2004) y Las ciudades de agua (2008); En 1982 sobre la ciudad de Nueva York, traza el poema "La Vida Nueva" mediante aviones y sus fotografías forman parte de Anteparaíso y en 1993, de forma permanente, la frase "ni pena ni miedo" sobre el desierto de Atacama que puede ser vista desde las alturas y que finaliza el libro La Vida Nueva. Su poema Canto a su amor desaparecido, encabeza el Memorial de los Detenidos Desparecidos de Chile. Ha recibido las becas Guggenheim y DAAD de Alemania y, entre otros, los premios Nacional de Poesía ―Pablo Neruda‖ (1989) ―Pericles‖ (Italia, 1995), Premio Nacional de Literatura (Chile, 2000) y el Premio ―José Lezama Lima‖ (Cuba, 2006). Libros y poemas suyos han sido traducidos al inglés, alemán, ruso, italiano, sueco, chino, bengalí, turco e hindi. Actualmente es Profesor de Literatura en la Universidad Diego Portales, Chile.


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EL DESIERTO DE ATACAMA

QUIEN PODRÍA LA ENORME DIGNIDAD DEL DESIERTO DE ATACAMA COMO UN PÁJARO SE ELEVA SOBRE LOS CIELOS APENAS EMPUJADO POR EL VIENTO

EL DESIERTO DE ATACAMA I

i. Dejemos pasar el infinito del Desierto de Atacama ii. Dejemos pasar la esterilidad de estos desiertos

Para que desde las piernas abiertas de mi madre se levante una Plegaria que se cruce con el infinito del Desierto de Atacama y mi madre no sea entonces sino un punto de encuentro en el camino

iii. Yo mismo seré entonces una Plegaria encontrada en el camino iv. Yo mismo seré las piernas abiertas de mi madre Para cuando vean alzarse ante sus ojos los desolados paisajes del Desierto de Atacama mi madre se concentre en gotas de agua y sea la primera lluvia en el desierto

v. Entonces veremos aparecer el Infinito del Desierto vi. Dado vuelta desde sí mismo hasta dar con las piernas de mi madre vii. Entonces sobre el vacío del mundo se abrirá completamente el verdor infinito del Desierto de Atacama


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LAS UTOPÍAS ZURITA

Como en un sueño, cuando todo estaba perdido Zurita me dijo que iba a amainar porque en lo más profundo de la noche había visto una estrella. Entonces acurrucado contra el fondo de tablas del bote me pareció que la luz nuevamente iluminaba mis apagados ojos. Eso bastó. Sentí que el sopor me invadía:

LAS PLAYAS DE CHILE I

No eran esos los chilenos destinos que lloraron alejándose toda la playa se iba haciendo una pura llaga en sus ojos No eran esas las playas que encontraron sino el clarear del cielo frente a sus ojos albo como si no fuera de ellos en todo Chile espejeando las abiertas llagas que lavaban I. Empapado de lágrimas arrojó sus vestimentas al agua II. Desnudo lo hubieran visto acurrucarse hecho un ovillo sobre sí tembloroso con las manos cubriéndose el purular de sus heridas III. Como un espíritu lo hubieran ustedes visto cómo se abrazó a sí mismo lívido gimiente mientras se le iba esfumando el color del cielo en sus ojos Porque no eran esas las playas que encontraron sino el volcarse de todas las llagas sobre ellos blancas dolidas cayéndoles como una bendición fijándolos en sus pupilas


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IV. Porque hasta lo que nunca fue renació alborando por esas playas V. Ese era el resplandor de sus propias llagas abiertas en la costa VI. Ese era el relumbrar de todas las playas que recién allí le saludaron la lavada visión de sus ojos Porque no eran esas las costas que encontraron sino sus propias llagas extendiéndose hasta ser la playa donde todo Chile comenzó a arrojar sus vestimentas al agua radiantes esplendorosos lavando frente a otros los bastardos destinos que lloraron

ESPLENDOR EN EL VIENTO

Inenarrables toda la aldea vio entonces el esplendor en el viento

Barridos de luz los pies de esa muchedumbre apenas parecían rozar este suelo

Acercándose en pequeños grupos como si tras ellos fuera el viento que los empujara igual que hojas tocados en la boca hasta irrumpir en una sola voz cantándose la sangre que dentro de ellos les latía

Pinchándose las cuencas de los ojos para saber si no era un sueño el que los llevaba mirando más arriba desde donde salían a encontrarlos la muchedumbre de sus hermanos con los brazos abiertos como si una volada de luz los arrastrara cantando hacia ellos


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PERO ESCUCHA SI TÚ NO PROVIENES DE UN BARRIO POBRE DE SANTIAGO ES DIFÍCIL QUE ME ENTIENDAS TU NO SABRÍAS NADA DE LA VIDA QUE LLEVAMOS MIRA ES SIN ALIENTO ES LA DEMENCIA ES HACERSE PEDAZOS POR APENAS UN MINUTO DE MINUTO DE FELICIDAD

Ahora Zurita –me largó- ya que de puro verso y desgarro te pudiste entrar aquí, en nuestras pesadillas: ¿tú puedes decirme donde está mi hijo?

Canté, canté de amor, con la cara toda bañada canté de amor y los muchachos me sonrieron. Más fuerte canté, la pasión puse, el sueño, la lágrima. Canté la canción de los viejos galpones de concreto. Unos sobre otros decenas de nichos los llenaban. En cada uno hay un país, son como niños, están muertos. Todos yacen allí, países negros, África y sudacas. Yo les canté así de amor la pena a los países. Miles de cruces llenaban hasta el fin el campo. Entera su enamorada canté así. Canté el amor:

Ay amor, quebrados caímos y en la caída lloré mirándote. Fue golpe tras golpe, pero los últimos ya no eran necesarios. Apenas un poco nos arrastramos entre los cuerpos caídos para quedar juntos, para quedar uno al lado del otro. No es duro ni la soledad, nada ha sucedido y mi sueño se levanta y cae como siempre. Como los días. Como la noche. Todo mi amor está aquí y se ha quedado:

- Pegado a las rocas, al mar y a las montañas. - Pegado, pegado, a las rocas al mar y a las montañas - Recorrí muchas partes. - Mis amigos sollozaban dentro de los viejos galpones de concreto. - Los muchachos aullaban. - Vamos, hemos llegado donde nos decían –le grité a mi lindo chico. - Goteando de la cara me acompañaban los Sres. - Pero a nadie encontré para decirle ―buenos días‖, sólo unos brujos con - máuser ordenándome una bien sangrienta. - Yo les dije –están locos, ellos dijeron –no lo creas.


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- Sólo las cruces se veían y los viejos galpones cubiertos de algo. - De un bayonetazo me cercenaron el hombro y sentí mi brazo al caer al - pasto. - Y luego con él golpearon a mis amigos. - Siguieron y siguieron, pero cuando les empezaron a dar a mis padres corrí al - urinario a vomitar. - Inmensas praderas se formaban en cada una de las arcadas, las nubes - rompiendo el cielo y los cerros acercándose. - Cómo te llamas y qué haces me preguntaron. - Mira tiene un buen culo. Cómo te llamas buen culo bastarda chica, me - preguntaron. - Pero mi amor ha quedado pegado a las rocas, al mar y a las montañas. - Pero mi amor te digo, ha quedado adherido a las rocas, a mar y a las - montañas. - Ellas no conocen los malditos galpones de concreto. - Ellas son. Yo vengo con mis amigos sollozando. - Yo vengo de muchos lugares. - Yo vengo llorando. Fumo y pongo con los chicos. - Es bueno para ver colores. - Pero nos están cavando frente a las puertas. - Pero todo será nuevo, te digo, - oh sí lindo chico. - Claro –dijo el guardia, hay que arrancar el cáncer de raíz, - oh sí, oh sí. - El hombro cortado me sangraba y era el olor raro la sangre. - Dando vuelta se ven los dos enormes galpones. - Marcas de T.N.T., guardias y gruesas alambradas cubren sus vidrios rotos. - Pero a nosotros nunca nos hallarán porque nuestro amor está pegado a - las rocas al mar y a las montañas. - Pegado, pegado a las rocas, al mar y las montañas. - Pegado, pegado a las rocas, al mar y las montañas. - Murió mi chica, murió mi chico, desaparecieron todos. Desiertos de amor.


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22 FRASES ESCRITAS EN LOS ACANTILADOS FRENTE AL MAR

VERÁS UN MAR DE PIEDRAS VERÁS MARGARITAS EN EL MAR VERÁS UN DIOS DE HAMBRE VERÁS EL HAMBRE VERÁS FIGURAS COMO FLORES VERÁS UN DESIERTO VERÁS EL MAR EN EL DESIERTO VERÁS TU ODIO VERÁS UN PAÍS DE SED VERÁS ACANTILADOS DE AGUA VERÁS NOMBRES EN FUGA VERÁS LA SED VERÁS AMORES EN FUGA VERÁS EL POCO AMOR VERÁS FLORES COMO PIEDRAS VERÁS SUS OJOS EN FUGA VERÁS CUMBRES VERÁS MARGARITAS EN LAS CUMBRES VERÁS UN DÍA BLANCO VERÁS QUE SE VA VERÁS NO VER Y LLORARÁS


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ÍNDICE Introducción Criterios de Selección Treinta años de vigencia: La poesía de la generación del ‟80 o del ‟87 Bibliografía mínima sobre la generación de 1987 Agradecimientos Nota del antologador

ANTOLOGÍA POÉTICA

SERGIO BADILLA CASTILLO MAURICIO BARRIENTOS ALEJANDRA BASUALTO CARMEN GLORIA BERRÍOS EUGENIA BRITO FRANCISCO CASAS TERESA CALDERÓN LILA CALDERÓN CARLOS COCIÑA GONZALO CONTRERAS ELICURA CHIHUAILAF CARLOS DECAP BÁRBARA DÉLANO ARISTÓTELES ESPAÑA


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ALEXIS FIGUEROA ARTURO FONTAINE TALAVERA ISABEL GÓMEZ TOMÁS HARRIS ELVIRA HERNÁNDEZ RODRIGO LIRA EDUARDO LLANOS MELUSSA SERGIO MANSILLA DIEGO MAQUIEIRA JUAN ANTONIO MASSONE JOSÉ MARÍA MEMET JORGE MONTEALEGRE ROBERTO MERINO ANDRÉS MORALES ROSABETTY MUÑOZ GERMÁN MUÑOZ PILICHI CLEMENTE RIEDEMANN ARMANDO RUBIO HUIDOBRO ÁLVARO RUIZ ALICIA SALINAS CARLOS TRUJILLO BRUNO VIDAL CRISTIÁN VILA MARÍA INÉS ZALDÍVAR VERÓNICA ZONDEK RAÚL ZURITA

Antología poética de los 80 chile  
Antología poética de los 80 chile  
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