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MIRADA ERRANTE Antología poética

Damarys González Sandoval

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Portada: Damarys González Sandoval © Damarys González Sandoval, 2018

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Vocación de mirar: ¿qué más precisas? Miguel Hernández

La mirada es un ala, la palabra es otra ala del ave imposible. Luis Cernuda

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Libros incluidos en esta antología: Delirio Entre el limo y el reflejo Figura traslúcida Retratos Inasible como el dibujo secreto del vuelo de los pájaros El velo de tinta se ha desdibujado en el agua Sueño rasante (selección) Mariposas en el suelo

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En el cauce de una mirada Una sensibilidad se abre paso entre las artes visuales y las recorre hasta desembocar en la palabra: una mirada inquieta encuentra la imagen en ambas expresiones y se extasía en ellas. Nace la voz y empieza a nombrar sus heridas profundas, las fragmenta y convierte en metáforas, las exhibe en un libro intenso y desbordado, un libro que desde su voz de médium comunica una colección de heridas que vuelven a doler cuando son pensadas, un libro catártico y urgente, vulnerable como las mariposas en el suelo. Se desovilla lentamente la palabra y deja que se le imprima el paisaje del pueblo de Carayaca: el primer enfoque está escoltado por un gran eucalipto y un viejo árbol de mango, y a partir de ellos la percepción del amanecer, el atardecer, la lluvia y los pájaros estará impregnada de asombro. Esta poesía impetuosa encontrará características humanas en el escenario natural -su tenacidad, su perseverancia, su nobleza- e intentará expresarlas mientras avanza, igual que el agua, como un cuerpo transparente que refleja las imágenes de su entorno, sin enmascarar aquello que permanece empozado en sus profundidades; alternativamente volverá, de allí en adelante, a abordar la belleza reflejada por el paisaje, y también a sumergirse en los pozos de la memoria, intentando interpretar, traducir y sanar lo que allí se acumula incesantemente. No se detiene la poesía, no deja de sufrir ni de inquietarse, es como la hoja que vuela porque una y otra fuerza la mantienen en movimiento, y así es capaz de trazar cualquier dibujo y llegar a cualquier lugar; intenta traducir todo lo que la conmueve: la belleza, su dolor y el dolor del mundo se mueven dentro de ella como en una corriente que arrastra brillantes frutos y oscuras piedras. Revela sus temores, habla con la muerte, le reprocha, rinde homenaje a sus seres amados, se hunde en sí misma y luego sale a flote, renovada, llena de esperanza, entonces se fija en los niños y se les presenta de manera lúdica, en un conjunto de imágenes de poesía visual para colorear. Esta antología reúne una selección de libros de poesía escrita, una muestra de ocho libros producidos en el lapso comprendido entre los años 2010 y 2017, ordenados desde el más reciente –para el momento de la compilación-, Delirio, hasta el que fue tomado como punto de partida, Mariposas en el suelo. Esa disposición obedece a la intención de lograr una lectura que se introduzca en una superficie legible y transparente, y que lentamente se sumerja en las profundidades de la memoria, ese lugar de difícil acceso en el que las mariposas emprendieron su tímido vuelo. Irá la percepción adentrándose en este libro como quien acaba de conocer a una persona y va descubriendo lentamente las raíces de su voz, su expresión, su ser. Varios libros, entre ellos los más antiguos, fueron corregidos y mejorados en esta edición; esa

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decisión obedece al compromiso que tengo con mi obra, mejorarla mientras me sea posible, y a la licencia que creo que debería darse cada escritor que, igual que yo, llegue a serlo por el camino de los autodidactas. En este tránsito, que cronológicamente retrocede, la mirada atraviesa un escenario surrealista que intenta representar una problemática social compleja, la de Venezuela en los años inmediatamente anteriores a 2017; se traduce, mediante un conjunto de metáforas, el lado doloroso de una situación que raya en el Delirio, palabra que le da nombre al primer libro –en el orden en que aparecen en esta antología-. Inmediatamente después, Entre el limo y el reflejo intenta mostrar con delicadeza un conjunto de historias sumergidas en el dolor de distintas tragedias individuales y colectivas, heridas que se abrieron en varios lugares de la piel del mundo entre los años 2014 y 2016. Luego se enfoca la percepción en una Figura traslúcida que recorre su contexto familiar, íntimo, y disecciona su experiencia desde una distancia que se pudiera comparar con la de un espectador de su propia vida, casi indolente y con un toque de ironía que tal vez no se manifieste en otro libro dentro del curso de estas letras. Se despliega a continuación un álbum de Retratos verbales, registro de una observación silenciosa, casi clandestina, de seres que habitan los espacios comunes, rostros familiares en los que se asoman las huellas del tiempo y rostros fijos, indelebles, que cada cierto tiempo desempolva la nostálgica mano de la memoria, todos bañados por un claroscuro que abarca la observación piadosa, el homenaje y la confesión. Después reverdece el libro y hace algunos vuelos cortos la mirada, al entrar en Inasible como el dibujo secreto del vuelo de los pájaros, un libro liviano que contempla e intenta describir su asombro ante el paisaje; este libro y Retratos fueron escritos simultáneamente, ocurrió en ellos lo mismo que en los poemas largos que conforman Mariposas en el suelo, se expresaron, como en dos vertientes y con caudales semejantes, los que serán los dos temas recurrentes en mi poesía: el paisaje y las heridas, el paisaje que asalta a mi percepción y las heridas que el mundo me produce y que mi memoria macera hasta que la palabra les ofrece una salida catártica. En El velo de tinta se ha desdibujado en el agua también se manifiestan, alternativamente, estos dos grandes temas, en poemas cortos y livianos en los que parece disolverse la espesa tinta con la que fueron escritos Sueño rasante y Mariposas en el suelo, este último descrito anteriormente, y Sueño rasante, un libro escrito con la colaboración del poeta Juan Calzadilla, libro que no llegamos a considerar terminado y que permanece inédito, también conformado por cinco poemas largos que se pudieran comparar con los de las Mariposas, y del que compartiré en esta antología solo el último poema largo, que es de mi autoría y le da nombre al libro. Damarys González Sandoval

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Delirio (2017)

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A Venezuela, a los jĂłvenes valientes que emprendieron una lucha ciega en las calles en distintos momentos de nuestra historia, a los que la protagonizaron en 2014 y 2017, a las vĂ­ctimas y sus familiares, a quienes recorren diariamente los caminos de la escasez, a quienes han perdido la vida en las ĂĄreas oscuras del recorrido.

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“-en este sitio hay que ocultar las lágrimas sólo se admite el pálido sollozo el discreto aletear de las entrañas-”

Hugo Gutiérrez Vega

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Como si de una obra de ficción se tratara La mirada recorre un escenario delirante, surrealista, en el que se observa una realidad lamentable, presentada a través de un conjunto de metáforas, una alegoría que pretende abarcar un lapso de tiempo (aproximadamente entre 2010 y 2017) en el que se hizo, primero visible y después dramática, la escasez. Se aborda, alternativamente, lo que se experimenta, se observa o se sufre; también lo que se reprime, se oculta y se maquilla. En el recorrido se encuentran monedas y joyas sin valor, como petrificadas por las miradas de escurridizas Medusas; panes encarecidos, como si hubieran sido convertidos en oro por un rey Midas y sus pícaros aprendices, y niños hambrientos que se agrupan alrededor de las doradas migajas, deslumbrados por el resplandor que recorre sus pequeños rostros. Figuras delgadas se reúnen y se dispersan aleatoriamente en las aceras, intentando comprar alguno de los alimentos económicos que llegan a los establecimientos comerciales en cantidades limitadas una vez por semana, adivinos desesperados, cíclopes cuyas bocas han desaparecido dentro de sus grandes ojos, rostros que se acumulan y forman el conjunto de eslabones de una improvisada cadena. Se descubren los cambios que la situación produce en el comportamiento de mucha gente, ahora capaz de ofrendar sus escrúpulos en el altar de la supervivencia; seres que se adaptan a las necesidades propias y del entorno, guiados por un instinto que desfigura los valores y desvanece los principios. El escenario pudiera compararse con un laboratorio en el que encontráramos criaturas sorprendentes, aves que actúan como roedores o roedores que aprenden a volar, animales híbridos que aletean mientras se arrastran, fieras que se acostumbraron a vivir en galerías subterráneas y que han perdido paulatinamente la visión, seres atormentados que se flagelan cada noche y maquillan sus heridas al amanecer. La desilusión se apodera del espectador en la misma medida en que descubre la desilusión de los protagonistas de una historia en la que han estallado, como burbujas, los frutos prometidos, y descubre, a la luz del día, un número creciente de hombres que hurgan en un vertedero, hombres que escarban y comen con los ojos cerrados aquello que los envenena. Se produce, como en otros momentos de nuestra historia, la reacción estudiantil, jóvenes rebeldes que exigen un cambio, ocupan las calles, corren de un lado a otro con máscaras improvisadas, trapos en el rostro que parece que intentaran sofocar el incendio del pensamiento, o burlar, mediante el camuflaje, al ojo de la muerte. La multitud de jóvenes es paulatinamente cortada con una línea de balas, y, como en una resolución salomónica que hiciera que la mitad de un joven cayera de un lado y la mitad del otro, ambos lados de la razón –los que están de acuerdo con la lucha en las calles y los que no- pierden la misma fracción de juventud y de futuro. Un emperador ostenta un traje de oro, humildes espectadores arrancan sigilosamente hilos del traje y observan que en sus manos se convierten en cobre, y luego en cenizas, como si el sudor desdibujara la fantasía. El emperador se apoya en

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una columna conmemorativa que rinde culto a un líder fallecido, columna que está en el centro del altar en el que ocurren tantos sacrificios y cuya única estructura es el bajorrelieve que la reviste, esa cáscara formada por pequeñas figuras de arcilla que caminan en una línea espiral y que no pueden ver ni palpar la columna, solo se apoyan en las figuras que vienen detrás y soportan el cansancio de las que están delante. Las monedas pierden utilidad, se convierten en fichas o agujeros que tienen nuestros rostros acuñados y que caen sin cesar, monedas falsas que forman parte de la utilería de una obra teatral que se le muestra al mundo, una que se desarrolla en el revés de la cotidianidad, en la que los manjares han sido tallados en madera, las frutas y vegetales son de yeso, y los salones son animados por actores y actrices. La justicia aparece en un rincón del escenario, como una estatua con los ojos vendados, estatua que esconde, como si de un sarcófago se tratara, a una criatura lánguida, que no es ciega, pero prefiere habitar las zonas en penumbra, en las que se siente libre del cordón de miradas de la sociedad; una criatura incapaz cuyas funciones han sido asumidas por un conjunto de figuras vestidas con los andrajos de antiguos inquisidores. En un espectáculo controlado que se repite con la frecuencia necesaria para instalarse en el pensamiento colectivo, un bufón canta, ríe y hace malabarismos ante un conjunto de espectadores domesticados que aplauden y exhiben las sonrisas que han sido esculpidas en sus rostros. Ventrílocuo, titiritero que manipula la rutina de cada criatura, hasta convertirla en una pieza que gira, dócil; operador de individuos programados que promueven una paz tensa, con banderas blancas de bolsillo, inflamables y sucias. Algunas figuras nos vigilan desde la cima de una montaña de escombros, hacen alarde de su poder, cada día hunden nuestros cuerpos en la arcilla blanda, nosotros también nos hundimos unos a otros, esa es la estructura de la corrupción humana, las columnas que sostienen la miseria, la pesadilla circular, del mismo tamaño de la esmerilada y sucia lente del mundo. La incertidumbre y la ansiedad se apoderan de la rutina, las emociones son aleatorias, la mente no se tranquiliza; cada rostro que reprime el asombro está encubriendo las tormentas de un pensamiento que tiene una mitad despierta y la otra mitad inmersa en una pesadilla. Damarys González Sandoval

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Reposan las máscaras del sueño y lejos de ellas los cuerpos desvelados recorren la ciudad

La luz de la luna destaca sus ángulos sus texturas Las esquinas en sombra parecen agujeros trampas Los espacios en penumbra se enlazan como grises franjas ramificadas y empalmadas con sus propias raíces

Rodeada de terrenos baldíos se revela una imagen distinta de la ciudad sobrenatural despojada de voces expuesta a la contemplación

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y pudiera leerse con los dedos el relieve de accidentes de su superficie blanca

Erigen nuevos monumentos en medio de antiguas construcciones Las ruinas se abren como flores y una espina metรกlica brota en el centro de cada una como la herida que permite el nacimiento de aquello invisiblemente gestado -ciudad paralela subsuelo metรกlico armadura de Coloso que despierta o se levanta sonรกmbulo-

El escenario se palpa para comprobar lo que la mirada duda

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Joyas y monedas petrificadas por escurridizas Medusas Panes convertidos en oro por Midas y sus pícaros aprendices Se agrupan los niños alrededor de las doradas migajas y el resplandor recorre sus pequeños rostros

Duermen en los bancos de piedra blanquecinas figuras esculturas yacentes de un conjunto mortuorio custodiado por ángeles que desaparecen al nacer el día Cementerios efímeros Presagios de aquel donde las sombras de las esculturas se alargan y arropan varias tumbas y la luz anaranjada del sol

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destaca la forma del músculo de mármol del tenso guardián eternamente contenido Mausoleos góticos Vitrales que filtran la luz y matizan las flores marchitas Árboles que parecen negras lanzas Bustos orientados hacia el único punto cardinal como si esperaran una respuesta

Se alargan las hojas de hierba oscura vigorosa caligrafía de cuerpos en trance enmudecidos durante el grito

Figuras delgadas, metálicas, recorren las aceras Se reúnen y se dispersan aleatoriamente Agujas andantes cíclopes

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cuyas bocas han desaparecido dentro de sus grandes ojos Todo lo enmarcan los agujeros de sus rostros bolas de cristal de adivinos desesperados Sus cráneos son los portarretratos en los que se desvanecieron antiguas imágenes Los marcos vacíos se acumulan y forman el conjunto de eslabones de una improvisada cadena

Distintas épocas y escenarios se superponen en un inestable mosaico Licencia temporal que brinda el sueño Vuelven los antiguos temores clavan sus raíces punzantes alrededor del pensamiento lo convierten en una celda Una figura gigante ordena

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todas las celdas juega con ellas fractura y ensambla ideas ríe no duerme Cultiva durante la noche especies vegetales extrañas las modela con sus manos las acaricia Crecen los híbridos trepan como enredaderas invaden todos los muros y los jardines abandonados con sus ásperas hojas

Alrededor se torna reseca y grisácea la tierra

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Aleatoriamente desaparecen los muros

Bajo una luz fría, artificial se transparenta la rutina de cada habitante Aves que actúan como roedores Roedores que aprendieron a volar Conejillos encerrados en jaulas tan pequeñas que solo dejan escapar su canto Animales híbridos que aletean mientras se arrastran Insectos paralizados que solo pueden dejar ir sus huellas como líneas punteadas que recorren la celda y regresan al cuerpo cada noche cansadas Rígidas libélulas aferradas a las lámparas Alas que perdieron el velo tornasolado

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y solo conservan tostadas nervaduras Fieras que aprendieron hábitos de roedores cavan y viven en galerías subterráneas y han perdido paulatinamente la visión Cuidadores perturbados que en secreto han copiado conductas animales Seres atormentados que se flagelan cada noche maquillan sus heridas al amanecer y se introducen de nuevo en las armaduras que deben exhibir durante el día

Se aparean criaturas extrañas encima de láminas de metal se reproducen incesantemente como si una parte del instinto deseara verlos nacer

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en un lugar diferente en una pesadilla más frágil, que estallara con el roce del viento

Brotan de los terrenos baldíos alucinantes atracciones coloridos móviles que hacen girar las miradas en sentido contrario al de a la rutina Zona fantástica Lluvia de arena dorada que llena las manos, los bolsillos y los oídos de aquellos que se acostaron para escuchar el crujido profundo de las raíces que empiezan a fracturar el suelo Árboles que brindarán los frutos prometidos explotarán como burbujas

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y su alcohol salpicará los rostros de los habitantes extasiados

Aumenta el número de hombres que se alimentan de un vertedero Escarban y comen con los ojos cerrados aquello que los envenena

Mil espejos multiplican y distorsionan el jardín de las delicias El espectáculo tiene dimensiones indefinidas Delirio colectivo Euforia que no cede ante al cansancio Animales fantásticos, marionetas, reptiles Contorsionistas, domadores Equilibristas sonámbulos que recorren el alambre que los conduce al espejo encuentran su reflejo

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no reconocen al mimo que los enfrenta no comprenden su lenguaje Moderna Babel en la que cada palabra es la traducciรณn de una herida Se intercambia el filo de la voz se contemplan las heridas

De un lado a otro corren jรณvenes con los rostros velados Mรกscaras improvisadas que asignan una identidad colectiva Todos son el mismo joven inquieto desesperado, multiplicado El rostro se cubre para sofocar el incendio del pensamiento Cuerpos vendados ante el presagio de la herida Camuflaje que intenta resguardarlos

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de su destino burlar al ojo de la muerte

Se dibuja con balas la línea punteada que indica dónde será cortada la multitud La mitad de un joven caerá de un lado la mitad del otro es la resolución salomónica para que ambos lados de la razón pierdan la misma fracción de juventud y de futuro Una docena de brazos sujetan y sacuden al cuerpo que agoniza Inútil forcejeo con contra la muerte Un hilo de metal ha enhebrado sus cuerpos Flota la cadeneta de figuras en una oscura calle de la memoria Flotan sus nombres convertidos en símbolos

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Una avenida es un ábaco que suma y resta jóvenes Cada uno forma parte de una estructura guiada por el instinto No se les puede arrancar de esta tierra se han arraigado y brindan inmensos frutos aunque sus tallos sean cortados Danza de hombrecitos de origami despedazados en su sangre blanca Danza de espantapájaros ante las aves de rapiña

Corre el sordomudo, alterado, su piel está salpicada de sangre Se marca a los cuerpos rebeldes que se han separado del rebaño Signos dispersos

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de una declaración de guerra En la piel del cordero ha sido grabado un mensaje como un alambre de púas Es la barrera entre dos fuerzas: el entorno y el instinto Frágil escudo de la figura nerviosa que se desplaza, enceguecida, en medio del humo blanco como si en ese soporte escribiera algo que solo puede ser leído desde arriba La muerte también los vigila identifica las marcas y acorrala su rebaño

Minados están el suelo y el aire Minados el presente y el porvenir Caminan encima de sus cicatrices

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como en los fragmentos de un puente que se desdibuja en la neblina

Un joven rebelde ignora que hace su último recorrido que mañana la improvisada familia de la calle rodeará su ataúd y llorará Juegan los niños a la guerra porque no creen en la muerte y no le temen Llevan su nombre escrito en el escudo de madera como en una lápida

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Se abre una grieta en el suelo del bosque sale de ella una docena de hombres Traen en sus manos puĂąados de espejitos Los deslumbra su reflejo multiplicado Espejos que ocupan el lugar del agua encuentro mĂĄgico Reflejo que invierte la imagen del aprendiz de alquimista y convierte su oro en azogue Retorno a la inocencia al juego Resplandor que hace desaparecer cuerpos y voces Canto de sirena encantamiento que, igual que el azogue, se escurre sin dejar huellas

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Un emperador ostenta un traje de oro cada espectador arranca sigilosamente un hilo del traje Oro que se convierte en cobre y luego en ceniza Fantasía desdibujada por el sudor

Un bajorrelieve decora una columna conmemorativa Pequeñas figuras de arcilla avanzan como equilibristas en una línea espiral Sienten vértigo No pueden ver ni palpar la columna se apoyan en las figuras que vienen detrás y soportan el cansancio de las que están delante

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Se mece el alambre

Se dibuja en el piso la imagen del rostro conmemorado con los fragmentos del relieve que cayeron durante el ascenso

Arquitectura funeraria Almas que repiten mecánicamente una oración invertida Mantra ininteligible murmullo que se encaja en sí mismo Anillo de aliento que flota en el aire solo para ser contemplado

Caen monedas, fichas, agujeros Acuñados en ellos están nuestros rostros

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Monedas inútiles de yeso madera vidrio Monedas de cera que se funden al tocar el suelo Monedas que lo atraviesan como puñales y se acumulan en la alcantarilla junto con otros objetos Utilería de una obra que se desarrolla en el revés de la cotidianidad Allí todo es ficticio Flores pintadas maniquíes manjares tallados en madera frutas y vegetales de yeso Largos manteles bordados Alfombras, cortinas, lámparas

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Salones que serán animados por actores y actrices Vestuario y música de otra época

Se reduce la estatura de los niños a medida que se acercan Su piel es un velo de color marfil que envuelve la ósea estructura Caminan a través de nosotros, se dirigen a algún instante anterior al nacimiento La muerte -madre última incansable costureralos ayuda a pasar por el ojo de su aguja

Árboles teñidos de cal en medio de la neblina inmateriales troncos

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que se pueden atravesar con las manos con el cuerpo y pasar por debajo del follaje ser su tronco elevarse entre las copas de los árboles

Calles repletas de estatuas de sal Cuerpos que voltearon a ver la ciudad destruida y no pudieron alejarse La llovizna constante deshace sus cuerpos Continúan erguidos en la memoria Allí no los disuelve el llanto Gritan No desaparece el destello de desesperación en su mirada

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Niños eufóricos soldaditos que continúan atravesando el fuego y el terror

Cráneos engastados en las avenidas y figuras fantasmales que caminan encima de los cráneos como si sopesaran una decisión

Grandes esculturas con ojos de vidrio en los que se reflejan distorsionados los cráneos y los que caminan encima de ellos

Los animales deambulan delgados y cenicientos como encantados por algo

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invisible a nuestros ojos Parecen alucinaciones nuestras que a la vez alucinaran con otras imágenes en el vacío

Una madre sujeta la mano de una muñeca que una niña le ha entregado La madre acaricia los deditos La niña se aleja

La línea del horizonte es una secuencia de cruces grandes y pequeñas Una docena de carpinteros construye una fachada de iglesia para cada una y le escribe con pintura blanca una oración Detrás de cada fachada duerme un indigente protegido por la blanca oración

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Niños sonámbulos introducen sus manos en la tierra la registran palmo a palmo susurran algo a cada semilla Hombres ciegos siembran cuentas de collares botones, zarcillos, canicas, dientes, sílabas Oran y lloran dormidas las mujeres ancianas en los techos de sus casas En medio del trance no sienten el crujido de la madera debajo de sus pies Los gatos las contemplan como si también oraran

Una niña permanece arrodillada en un montículo con la mirada fija en el cielo como si buscara una grieta que le indicara que todo está a punto de desplomarse

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Una mujer se acurruca dentro de su cuerpo no quiere mirarse ni ser encontrada No reconoce a la figura del espejo EstĂĄ escapando de su memoria ese almacĂŠn del dolor Su pensamiento recorta las siluetas de sus seres queridos los sustituye y cuando la ha dejado sola secciona las funciones de su cuerpo desmenuza su vida y la muerte sopla

En medio de la plaza una estatua con los ojos vendados Dentro del pedestal una delgada criatura

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-rehén y símboloha excavado un laberíntico túnel para escapar Nadie recorre el socavado piso Solo algunos roedores que tienen sus guaridas en las adyacencias se acercan a la estatua sin temor La tímida criatura ha vivido aislada No sabe cómo relacionarse con el mundo No es ciega Su mirada muy sensible a la luz prefiere las zonas en penumbra se mimetiza con ella y disfruta la libertad que le brinda esa momentánea inexistencia a espaldas de la sociedad y su inquietante cordón de miradas

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Personas humildes se acercan a ella acuestan a sus pies cadáveres de niños anclas que la hunden en la realidad entonces escucha de cerca el llanto, las balas, los gritos las súplicas, las oraciones

Escapa la criatura aturdida antes de que el dolor pueda alcanzarla

Muchos han comprendido que su cuerpo frágil cadavérico no ocupará por mucho tiempo el simbólico sarcófago que tiene la forma de una dama ciega y que será ocupado

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por otros cuerpos frágiles iguales a ese o un poco más pequeños

Un tribunal invisible recorre el suelo el mar, el infierno Figuras fantasmales que desfilan vestidas con los andrajos de antiguos inquisidores Baile de disfraces que se convierte en fiesta dionisíaca, demencial Danza de rostros desfigurados con ojos de vidrio Almas eufóricas que ofrecen sus cuerpos para dar continuidad a un oscuro ritual

Un bufón recorre un pequeño planeta montado en un monociclo

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Imprime la huella de la rueda una y otra vez hasta ennegrecer la superficie Ya no son visibles los cuerpos atrapados dentro de la esfera ni puede oírse su ovillo de gemidos El bufón canta, ríe, hace malabarismos El público aplaude Cada espectador es un aprendiz de bufón que exhibe la sonrisa que ha sido esculpida en su rostro

Se desvela un titiritero ensamblando nuevas figuras Construye una cruz para cada una será su columna vertebral La utilizará por algún tiempo luego hará cambios en el espectáculo

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la despojará de las prendas que le ha dado y le arrancará la cruz construirá con ella otros títeres Ahora desbasta y lija la cavidad que ocupará el pensamiento Elenco de figuras defectuosas mutiladas El ventrílocuo proyecta su voz a cada una de ellas manipula las imágenes activa el eco provoca sismos en la pequeña superficie controla su intensidad descarta algunas figuras del elenco las sustituye con por otras

A espaldas del público cautivado por la obra

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la ciudad continúa modificándose y los cuerpos la recorren en forma automática instintiva sin sudar ni sentir dolor solo un ocasional deslumbramiento provocado por un foco de luz que gira alrededor de la plataforma Un centinela vigila el escenario introduce una herramienta en cada grieta convierte espacios frágiles en nuevas ruinas Las cubre enseguida con pátinas de polvo y silencio que imitan el paso del tiempo y sustituyen su lento mecanismo

Una cordillera de escombros se alza en el horizonte Desde cada cima nos vigila una figura

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grande y tosca que pareciera haber nacido de la acumulación de escombros Grita hace alarde de su poder Nos dice que es inútil escalar la cordillera que detrás de ella solo está el abismo Todos le temen Férreos caballos atraviesan el valle una y otra vez Hunden nuestros cuerpos en la arcilla blanda Nosotros también nos hundimos unos a otros y formamos cadenas verticales de cuerpos Columnas que sostienen la miseria Estructura de la corrupción humana El cielo está oscuro

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cargado de oraciones secretas Un guardián se mueve de un lado a otro Pastor ebrio que libera a su rebaño y luego lo caza Niega y olvida todo Obliga al rebaño a olvidar y negar

Pesadilla circular, del mismo tamaño de la esmerilada y sucia lente del mundo

Nacen y mueren los días dentro de la incertidumbre Se alargan hasta abarcar el tamaño de la desesperanza de cada persona Algunos corren, como dentro de una rueda, persiguiendo algún desenlace Se deterioran

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al igual que aquellos que están paralizados o perturbados

Estamos encerrados en una burbuja de vidrio vemos a otros seres que nos observan Piadosos Incrédulos cómplices Seres que solo han encontrado su reflejo en alguna de las burbujas de vidrio de esta exhibición en la que están encerradas y expuestas distintas tragedias

Se alejan Guardan silencio

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Juego perverso de aquellos que nos han atrapado como a pájaros debajo de un domo transparente Aquí cada día hacemos un recorrido a través de la angustia y regresamos cada noche al estado pasivo que ocupa el lugar del sueño Una cúpula que quizá también nos impida morir o perder del todo la cordura

Cambia constantemente el comportamiento de los seres El pensamiento se adapta a cualquier situación Ofrenda sus escrúpulos en el altar de la supervivencia Cede ante la sacerdotisa indolente que gobierna desde la cima del instinto

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Ave de rapiña capaz de devorar su propia carne Hechicera que hila voluntades multiplica las emboscadas y se extasía con cada botín

La mente no se tranquiliza el cuerpo no reposa aunque esté inmóvil Cada día trae consigo un descubrimiento inquietante que se lee con miradas furtivas Rostros inexpresivos que reprimen el asombro encubren las tormentas del pensamiento Otros tienen la mirada atormentada y el pensamiento en profundo silencio como si su tragedia estuviera más acá de lo que ellos pudieran recordar

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y es su mirada la que contagia el dolor a otros

Todas las enfermedades son mentales ninguna persona está sana y ninguna lo sabe Nadie puede diagnosticar ni cuidar Posiblemente al amanecer desaparezca este lugar onírico y solo nos deje un conjunto de recuerdos impresionantes y los nervios frágiles de quien tiene despierta la mitad del pensamiento y la otra mitad inmersa en una pesadilla Tiembla la línea del alma entre dos hemisferios que son el norte y el sur de la locura

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Figuras sonรกmbulas se agrupan creen reconocerse se confunden se dispersan Han empezado a andar y no pueden detenerse no pueden orientarse en este lugar en el que nada estรก fijo Las emociones son aleatorias La curiosidad ha dado paso a la ansiedad el temor el cansancio mental

Un conjunto de frases se repite en cualquier lugar Se introduce en la rutina de cada individuo, en sus conversaciones y pensamientos, Lo convierte en una pieza que gira

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dócil dentro de un inmenso sistema de correas y engranajes Fábrica que produce individuos programados con máscaras ajustadas a los cráneos y voces idénticas

Promotores de una paz tensa que nace con un zumbido asimilado Bandera blanca de bolsillo inflamable y sucia

Se ha despeñado una rueda que fue empujada lentamente durante muchos años Se fractura y convierte en una estampida de búfalos de piedra que recorre y resquebraja las calles

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Brotan sus crías de los pedazos crece la estampida Se alejan, se acercan la vibración aumenta y disminuye también el sonido Tambores de un ritual que no cesa No sé si son reales no se cansan, no se detienen Las alucinaciones se desplazan como en un ábaco La inteligencia fue aplanada y en ese terreno nace enferma la hierba El cerebro defiende y ataca sus propias creaciones la mirada es un nervioso testigo que está dentro y fuera de la escena

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El mundo conocido se ha esfumado ha sido suplantado sin explicaciones En cada calle se repite alguna puerta un fragmento de la acera como si todas se construyeran ensamblando las mismas piezas Múltiples combinaciones de un laberinto que distrae al pensamiento indefinidamente cautivo

Recorremos las fachadas que decoran el interior de un círculo y en cada vuelta dejamos caer una pátina de polvo sobre las imágenes de la memoria como si esta superficie estuviera suspendida encima de aquella y nuestros pasos nos ensuciaran los recuerdos

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Cada giro forma parte de una espiral descendente escalera de caracol a la que no se le ve el fondo La pupila continúa dilatándose el cuerpo se adapta a la sombra El tacto se hace más sensible y los pasos más cortos Se detiene el cuerpo en la sombra Se detiene el pensamiento, cansado El cuerpo regresa a la posición fetal intenta refugiarse en su memoria Madre sustituta que hemos alimentado en el transcurso de la vida enseñándole y guardando en ella todo aquello que nos va a consolar cuando estemos solos en una noche como esta

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en la que hemos perdido todas las voces conocidas y, sentados a la intemperie, reunamos fragmentos de otros tiempos Ensamblaje frágil y efímero Engaño de la madre memoria que también aprendió a tener piedad y nos duerme en su amplio regazo Madre del hijo sin patria sin pertenencias, sin sueños abatido por un cansancio que aún no quiere ser muerte Hombre que apoya la cabeza y regresa por un momento al oscuro silencio anterior al delirio duerme se siente amparado

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renovado despierta en la madrugada planea el nuevo dĂ­a se levanta, se asoma a la ventana ve un perro delgado, ceniciento, que tiene la mirada fija en el vacĂ­o.

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Entre el limo y el reflejo Cuerpos de agua (2016)

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Dedicado a aquellos que continúan caminando en busca de una nueva tierra A los niños que se difuminaron entre la multitud y solo regresa su imagen como un latido en la memoria A aquellos que se han sumergido, sin querer, en un turbio cielo sin fondo A las niñas y mujeres que han perdido parte de su feminidad, o su vida, en las seccionadoras manos de una cultura patriarcal A los jóvenes que dejaron, agitada y confundida alrededor del cuerpo inerte, su imbatible fuerza A las regiones que empiezan a construirse como pequeña esculturas de arena cernida, único residuo del silencioso despojo A aquellos, menos visibles, que alcanzan el día y la noche con una cruz a cuestas A los que dejaron, como única herencia, esa cruz

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Cuerpos de agua Una voz se sumerge y encuentra, entre el limo y el reflejo, retratos que han sido arrastrados por una corriente más fuerte que muchas voluntades, imágenes que se asoman en la superficie y vuelven a hundirse, como si destejieran la alucinación, la orfandad, la huida. La poesía contempla cada historia dolorosa e intenta traducirla con el tacto y la delicadeza con que debe abordarse la herida reciente, el dolor común; el instinto recorre libremente el lado oscuro del ser humano, desata la venganza y la locura, y el dolor se empoza, se calla o se silencia, como si un fino manto de arena arropara cada cuerpo. Mientras la mirada colectiva se fija en el horizonte -esa dorada trama de reflejos-, en lejanas costas algunas criaturas descubren que el cielo no tiene fondo, o contemplan, en el último instante, la retícula de sol que se dibuja entre otros cuerpos sumergidos. Deambulan seres desposeídos, arrancados de cada superficie, y a la vez deambulan dentro de ellos, en sus pensamientos, aquellos que han desaparecido. Seres atormentados escapan por puertas estrechas, quedan en la memoria sus siluetas como las columnas en las que se apoyarán los destinos de otros. Se incineran figuras, se calcinan sus sueños. Se fuga, sin saber y sin desearlo, una parte de la humanidad, se corta el tallo que prometía flores y frutos; desaparece silenciosamente lo que pudo ser, y otro fino manto de arena arropa los cuerpos. Continúa agitado y nervioso el impulso vital alrededor del joven inerte, su conciencia ha sido sorprendida debajo de la superficie y ya no puede atravesar la película transparente. Se mecen imperceptiblemente en estas páginas indicios de voces enmudecidas, cantos que fueron prematuramente devueltos al origen. Damarys González Sandoval

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“Y es como la saliva del tiempo ablandando a los días oscuros para tragárselos al fin

[…]

como si un Vesubio convulso, agónico, empezase a vomitar sobre mí todas las frías cenizas de la tierra enferma y estas cenizas comenzaran a abrumarme y desgraciarme las modestas cazuelas del almuerzo, las pinturas rupestres, los zapatos y las ánforas. Sí, una lluvia sin término, implacable, que remonta mil codos por lo menos sobre el hirsuto borde de mi lámpara.”

Eliseo Diego

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En cualquier momento del día ella pisa un falso minuto y cae en el alterado tiempo de la alucinación Ha regresado el pensamiento felino a jugar con la presa Se ataca a sí mismo como un Goliat poseído por el alma de un perverso David Modela y destruye a sus seres amados una y otra vez La desmorona invisiblemente La tortura queda impune En la ruleta de este día se mueve aleatoriamente una pequeña celda y solo se detiene para que ella pueda asomarse a la ventana y observar mil palas encajadas en la tierra

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Dos fuerzas la controlan en forma intermitente Se desafían Su memoria es cómplice Su mente ha perdido la conexión con su cuerpo lo ha olvidado, ya no lo siente y se hinca a sí misma solo para verlo temblar

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Arrojaron un manto encima de sus ojos y ambos faros quedaron fijos en la memoria

Un cuerpo nervioso vuelve a sentir las mínimas uñas del asfalto recuerda el ovillo de sonidos y escarba desesperadamente en el último giro de la mirada

Ya no puede devolverse Una escalera imposible se ha empalmado consigo misma y gira Sus oídos y manos intentan abarcar los matices y las formas de un jardín surrealista que germina alrededor de la herida sin fondo que ocupa el lugar del sol

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Se abrió el cofrecito y giró el cuerpo fragmentado de una bailarina

Ella vuelve a mirar en cada vuelta una articulación accidental que no funciona No puede sonreír ni llorar Hablan por ella las hebras sueltas que lentamente descienden Habla la retícula de pegamento en la porcelana rota como una primitiva caligrafía legible en todos los idiomas El violento recuerdo de esa noche está en el fondo y afortunadamente ya no puede inclinar el rostro para mirarlo

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Presenciamos todo con la muda lentitud de quien está bajo el agua

La conquista fue diurna y serena Trazaron su rutina de ida y vuelta entre nuestros cuerpos como si no estuviéramos en la misma superficie o no supiéramos que nos pertenecía Nuestra expresión tenía algo de asombro y adoración El inmenso tamiz humano nos despojó paulatinamente hasta dejarnos desnudos en la más fina arena

Ahora rodean el pequeño desierto que han creado y nos miran con una expresión maternal y castigadora

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En nuestros ojos se repite el reflejo como una cadena de la que cuelgan los cuerpos

‘’Hablarán y escucharán oro’’ les fue prometido y ya no hay voz ni silencio que les satisfaga

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Un cuerpo con apariencia de corteza puede dormir en un tronco distante sin que el paisaje lo advierta

La conciencia descubre que se aleja porque observa diez veces su cuerpo como si una cápsula de azogue se hubiera derramado en el piso Detrás de cada pequeño espejo un cuerpo forma parte de una impecable escenografía: En el vientre de la blanca figura se traza una línea y florece como una corola de músculos el pañuelo de seda Desciende

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por la escalera del blanco escenario cual pliego de celofรกn la roja veladura

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“hacinados sobre lápidas se hicieron a la mar la boca partida en el salitre los cuerpos inertes en la red del oleaje” Gabriel Impaglione

Se alejó de la costa Su cuerpo se convirtió en isla Sintió cansancio Ya no podía continuar habitándose Se quedó tranquilo apenas mecido por el mar Observó el conjunto de siluetas reflejadas en el fondo Se movían entre los fragmentos de una retícula de sol que aparecía y desaparecía aleatoriamente en la arena limpia y clara

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“Los cuerpos bajo el agua son como antorchas que no se apagan” Yahya Jaber

Niños de arena Ángeles efímeros Colibríes Criaturas desmaterializadas en su único vuelo Asteriscos que descienden, difuminados entre humildes velos que el mar embellece y descubren ya en el fondo una turbia imagen del cielo

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La niña guardó sus juegos en una caja pequeña y la enterró en la arena cantando como se canta en los entierros

La frontera trazó ejes imaginarios en su cuerpo y abrió rutas que fueron recorridas hasta el ardor Bajo un sudor turbio ha temblado muchas veces el pequeño ecuador de su cintura

Corre dentro de sí misma intentando ocupar fragmentos del cuerpo de una mujer

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Cada noche, bajo la luz de una lámpara, cuenta de nuevo las monedas

Nunca antes recibió el mar tantos tributos Una niña ha caminado sin cesar encima de su propio cuerpo y ha soñado que ese ovillo de huellas la conducirá a otras tierras

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Una gran masa de arcilla delira, dormida Sacude con violencia los cuerpos de sus hijos No despiertan

La lluvia siempre tuvo vocaciĂłn de alfarera Dibuja una grieta y la recorre Se embriaga de reflejos alucina, poderosa modela una inmensa vasija y la sella

Fueron enterrados con sus pertenencias los antiguos faraones y los humildes desprevenidos La tierra tomĂł sus joyas sillas de mimbre platos de peltre Madre que cĂ­clicamente reclama

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el barro de Adán Ánima nocturna que se ofrenda a sí misma otras criaturas

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La convulsión se posa en un cráneo abierto que ya está a la deriva Lo toma como carroza ósea corola Todo lo azota desde allí, tejedora de tormentas Criatura embravecida que enreda el timón entre velas curtidas, ásperas, sofocantes Velas sacudidas como látigos Velas encendidas y apagadas en un breve conjuro Columnas de cera que arderán en forma intermitente y marcarán un pulso paralelo Una y otra vez sentirá el latigazo que quiebra la fina cáscara de su voluntad Y llegará, atado y tembloroso al fondo de sí mismo Ovillará su soberbia hasta devolverla a la posición fetal

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Lo olvidará todo y así lo encontrará el sol en alguna orilla durante otro amnésico renacimiento

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La punta de un bastón marca una constelación en la interminable sombra del piso Invidente Jonás que habita el vientre de todas las osas mayores Efímera aparición de puntos cardinales siempre suspensivos Se agranda y reduce aleatoriamente un anillo de sonidos La memoria es una oscura colección de onomatopeyas que flotan alrededor de mil fragmentos palpados Obra cubista que intenta sugerir las dimensiones ocultas de un mundo inquieto que observa tus grandes ojos marchitos tus finas manos que tejen una fugaz enredadera en su accidentado cuerpo

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y solo puede improvisar respuestas a la insistente pregunta codificada en cinco puntos cardinales y suspensivos

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Forjaron sus días en la sombra los hicieron largos, delgados que pudieran atravesar los ojos de un ejército de agujas Cortaron y unieron sus extremos como eslabones Colgaron en ellos las falsas llaves del mañana Cada amanecer improvisaron un teatrino Lo destruyeron al caer la noche Incrustaron días dentro de otros más pequeños Días arruinados, de pocas horas Días que deformaron mientras él los recorría Lo atormentaron Se despojó de la cordura Danzó en el aro de su eclipse de sol Saltó de un día a otro como todos los animales

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en los que se había convertido Trepó por las cuentas de su rosario roto Intentó devolverse durante la caída Olvidó quién era Qué hacía Cuántos eslabones faltaban para entrar de nuevo en la sombra

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Avanza el dolor como un río No la toca Ella está por encima de la gente como una falsa diosa, una alucinación Imágenes hilarantes se deslizan en el interior de la simbólica venda de sus ojos y en su balanza pesa más una moneda que mil cruces Cuatro mascarones sonrientes dan forma a su cráneo abierto Barca carnavalesca que flota a pesar de la tempestad Su cuerpo acéfalo insensible al dolor recorre el insólito escenario esta franja del Jardín de las delicias -El infiernoElige criaturas al azar las acaricia

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pronuncia palabras incomprensibles con el tono de voz que se usa para dar consuelo Las envuelve en los velos de su largo traje las sofoca y las arrastra con ella al abismo

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Huyen y llevan consigo criaturas risueñas que invisiblemente serán arrancadas

Una niña vuelve a vestirse frente al espejo El reflejo niega y olvida continuamente Un hilo rojo danza en el agua

Su pequeña mano lleva trazada la línea de la vida en forma de espiral Una y otra vez pasará muy cerca de la huella recién abandonada troquelada por el despeñadero Se aferrará a sí misma Le dolerá verse crecer Un aura de sucias huellas envolverá su sueño

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Ella no quisiera salir de su cuerpo ni regresar a ĂŠl

Su piel guarda muchas pĂĄtinas La primera desnudez ha quedado guardada dentro de los huesos y las otras solo son infructuosos allanamientos

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Hemos llegado a esta hermosa ciudad sin saber que aquí nos aguarda el transitado cuerpo de la muerte Abarca la hermosa arquitectura la luz amarilla la sombra de los muros en las calles de piedra Tiene los aromas y el ruido ¡Es tan real la muerte! Está, crujiente, en el pan en el vino que se derrama en el viento en la veladura de lodo de los zapatos Se escucha el estruendo y caen los cuerpos desprevenidos Solo el miedo sigue aferrado a las estructuras del pensamiento Continúa vibrando el gran amasijo El piso está caliente

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Se encajan como alfileres los gritos La muerte torpe no cesa de lastimarnos parece que no consiguiera sacarnos definitivamente del espacio y del tiempo En el fondo sé que es como un parto que no se aliviará el dolor hasta cruzar el umbral entonces veremos la sombra al final del túnel girará el reloj de arena y dejará caer encima de nosotros un fracturado laberinto Engastados en los muros estarán los rostros de algunos seres queridos que forzosamente nos darán la bienvenida Lentamente irá aquietándose el pensamiento como nieve atrapada en una esfera de vidrio Se perderán los recuerdos en las grietas

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del antiguo escenario y empezaremos a sentir la paz abruptamente alcanzada

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No están los niños en la alfombra multicolor que forman sus cuerpos No gira un cascabel La mirada se sumerge en lo observado hasta perder el brillo Mosaico de franelitas y pálidos tonos marfiles que se transparentan Hay colores que flotan y colores que se hunden en el alma como si tuvieran plomadas Atadas están sus manos también las nuestras Esta voz ronca y oscura se desgarra se arroja mil veces Sus cuerpos pequeños son ahora cofrecitos que agitamos, angustiados pero ha desaparecido lo que ellos

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y nosotros tenĂ­amos dentro

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Se levanta un muro de rostros agolpados Almas entramadas que crecen hasta introducirse en la niebla Cada uno es parte del andamio del otro Llevan, como un ancla, su equipaje de escombros

Los rodea un anillo de huesos occipitales un cordón de cráneos indolentes Represa improvisada que teme el desbordamiento humano Las fronteras son líneas imaginarias también el horizonte y la muerte que fácilmente se cuela en la multitudinaria sombra El mundo cierne su éxodo como arena en un tamiz y caen en una colina o en un agujero de la irregular superficie de la suerte

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Continúan caminando con la mirada baja cada vez más desamparados El alma desciende un escalón cada día y lo asciende durante la noche Su impulso vital es resistente aprendió a caminar entre los escombros a avanzar sobre el miedo, el duelo, el mar, el hambre a rehuir la mirada indolente Ciertos aturdimientos anulan cualquier sonido, cualquier imagen Mantienen el pensamiento suspendido la mirada fija hacia delante los pasos sin reposo y parece que no hubiera un fondo en el que terminara de caer el mundo

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“…y mil preguntas que se estrellan/ como animales ciegos/ contra el crudo dominio/ de un útero de piedra.” Raquel Graciela Fernández

Ella rodea el pequeño cuerpo busca un huesito de vidrio una rama delgada

El ángel la observa

Un carro pasa Alguien canta en el pasillo Gime el venadito que ha sido capturado por una fiera Siente el mareo, el ardor sabe que no volverá a levantarse que no hay nada de qué asirse

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La fiera perturbada anulados los sentidos alrededor de un objetivo desciende hasta la zona mĂĄs oscura de su instinto y arranca la fina raĂ­z del gemido

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Crece un hombre como un árbol en el fango están sus raíces en el infierno su follaje

Una enredadera florece abrazada a él le brinda un fruto que gira en el piso mojado se quiebra su cáscara tiembla dentro de ella la imagen de la luna

La ofrenda vegetal no basta

Duerme un niño en la peligrosa utilería del sacrificio sueña que el cielo nocturno se reduce hasta ceñirse al cuerpo de su madre y convertirla en crisálida Sueña que un lobo jadea y agoniza dentro de una estrecha celda Flota un collar de perlas barrocas

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El niño regresa a la posición fetal en medio del templo en que fue concebido Percibe el olor de la resina Observa siete arbotantes siete costillas de una estructura que se deshace Su segundo nacimiento será involuntario La semilla estará marcada Germinará en el fango y empezará a crecer sin saber que su follaje también está destinado al infierno

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Se multiplican las muertes alrededor de un pez La noche ha dejado un anzuelo en el reflejo de cada estrella La mirada que contempla el cielo realmente contempla el mar y en él se duerme Su desesperación es breve Alguien pesca hombres a la intemperie y alimenta con ellos oscuras leyendas Llegan a la orilla los días y las noches como un inmenso vaivén que no trae la barca al puerto intranquilo

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“y aun en la muerte no entendían” Pablo Neruda

Caen unas palabras se yerguen como potros ciegos y desesperados trotan encima de un cuerpo Un espectador ha recibido una emboscada se siente atrapado en la caja de un perverso mago rodeado por seres acezantes Una espada penetra la caja se fragmenta en cien puñales se clavan en su cuerpo salen casi limpios Un ovillo de gritos lo perturba Todo ocurre a la velocidad del pensamiento Sabe que es cierto, se está mirando desde fuera Cae la tela que cubre la caja No hay un cuerpo ni sudor ni sangre

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Un roedor se ha comido los gritos y lame la espada Permanece cubierta la caja de los espectadores Se oye el zumbido de una máquina Empieza a lloviznar Todos temen una descarga eléctrica La escalera anuncia que alguien se acerca Cae el manto no están los espectadores Cien roedores exhaustos lamen diez mil puñales

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Boca, grieta del habla, del silencio Incisiรณn errรณnea, labio que arde, labio cobarde Boca de cera, boca pintada en una piedra Boca que olvidรณ su significado Nudo en la flor, nudo en el grito Sutura en la semilla que no cicatriza y no germina Instinto truncado Estertor enmudecido Gemido disuelto Canto devuelto al origen

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No serás mía, serás de los cuerpos nómadas de la muerte Un anillo se marcará cien veces candente en tu cintura como una accidental cadena, una eterna alianza No cesará tu caída desde la cima de mi orgullo Figura de yeso antes idolatrada Réplica de mi deseo Arderás en mi templo ofrenda de incienso y mi pasión se sofocará contigo Quedará acurrucado, irreconocible igual que tú el hombrecillo cobarde y atormentado que habita la casa de cera de mi pensamiento

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ahora derretida y desnudos los oscuros cimientos Alrededor todos seguirán su rutina diaria comprenderán la satisfacción exigida por la ofensa y girarán un poco la mirada hasta lograr que el ángulo del ojo igual que una flecha señale discretamente el oscuro ejemplo

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“Y en el mundo una estrella fue apagada. Otra, en el infinito.” Rafael Alberti

La voz fuerte en el frágil cuerpo de un niño Voz que da saltos rasga nubes y confía en el destino natural de las palabras: nacer, volar, ser escuchadas El entusiasmo brilla como un traje nuevo El entusiasmo es un escudo y un caballo y una armadura –un caballo de palo, una lanza hecha con una escobaEl pequeño paladín salta, cae, salta, vuelve a caer Repara su cuerpo pequeña escultura de arena Le grita al mar que se detenga, que se aleje Su voz se agita, desesperada le grita al cuerpo que la sostenga, que la sostenga

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“Nació para mujer y fue cordero. Perfecto sacrificio a los dioses del barro, coronita de espinas y de sangre.” Raquel Graciela Fernández

Él abre la herida en el cuerpo de la flor como quien quisiera revertir un injerto seccionar la belleza extraer la semilla de la alegría del desenfado adolescente

Pretencioso guardián de lo sublime tiende la emboscada y da inicio a un ritual que permanece a espaldas del tiempo Excava hasta encontrar la raíz principal traza una incisión accidentalmente remueve el destello Algo deja de palpitar en sus manos

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Ya no importaría que la herida apenas rozara el húmedo pétalo La muerte subcutánea ha sentido el olor de la flor tierna conoce su soledad, su desamparo su situación clandestina y está sedienta

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Acuñaron los días de un niño con un perfil cabizbajo, silencioso, fantasmal Los dejaron rodar por la accidentada superficie del mundo Un cascabel de plata desaparece en un laberinto de alcantarillas Una gota de agua tiene luz y sombra la velocidad de su caída depende del tamaño de la sombra Danza la huella pequeña inadvertidamente entre los automáticos pasos de una inclemente sociedad Danza el arlequín entre brillantes monedas El azar lo conduce como hábil titiritero lo lleva hasta el borde de un profundo pozo lo detiene en la orilla

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lo deja disfrutar un dĂ­a soleado y ocasionalmente le ofrecerĂĄ un acto de ilusionismo en el que harĂĄ flotar y desaparecer todas las monedas

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El zumbido del contexto igual que un esmeril desgastará su piel Apenas podrá contenerla Una pequeña figura está encerrada en una cápsula de pergamino desde allí observa un mundo velado distorsionado El mundo también la observa La figura arde, empieza a crepitar pero el fuego no rasgará la cápsula de pergamino no habrá estambres de luz en un improvisado tulipán ni se elevará como una lámpara de papel Dentro de la burbuja ahumada la criatura se acostará encima de la llama para sentir su latido y sofocarlo

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Un niño no reconoce la invisible armadura del odio gruesa, eficaz Su estructura de azúcar y pan ni siquiera ha aprendido a enfrentar la lluvia no sabe nombrarla Un aro de niños lo rodea y se reduce hasta que ya no cabe el juego El aro de niños se dispersa aún acezante La maestra hablará de las hienas de su efectiva emboscada y él permanecerá inmóvil ovillado como un caracol abandonado como un juguete que acaba de atascarse en el tiempo

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La angustia y la esperanza se turnan alrededor de un niño La fe se acerca y se aleja de la orilla de su vida al sentir el vaivén de la muerte

Quizá la muerte, piadosa madre aúpa discretamente su impulso de vida porque se ha acostumbrado a la esperanza y no desea recibirlo

El cortejo fúnebre sube una pendiente Nunca fue tan difícil cargar al hijo Dos pasos avanzan, uno retrocede El mundo opone su accidentado relieve como si tampoco quisiera entregarlo

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La muerte conoce la escala de la locura colectiva Nos ha visto descenderla Se deja ver sin pudor el rostro abre sus fauces y ofrece un temible manjar regurgitado una carnada que enmascara mil anzuelos

La humanidad se hiere con pasión desquiciada la boca y succiona la mezcla de saliva y sangre

Encorvados y humillados los frágiles cuerpos proyectan sombras de aves de rapiña Hemos perdido la guerra y nos corresponde comernos a nuestro mejor enemigo Ácida es la noche su inmundicia secreta, su pesar Somos roedores de nuestra propia vida La demencia nos protege, nos aísla Nos hace creer que el rostro deteriorado

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la sonrisa perturbada las manos sucias, los huesos desnudos son, afortunadamente, de otro

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Figura traslĂşcida (2015)

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FIGURA TRASLÚCIDA Una mirada recorre algunos espacios de la experiencia cotidiana y disfruta el aura de silencio que rodea al desnudo sol de los domingos; se detiene en la sala en la que una mosca teje, de pared a pared, la última red de zumbidos de su agonía, y que no podrá evitar la inminente caída del pequeño y pesado cuerpo; encuentra, en medio de la rutina, una relación entre el arroz y el arte poética: la delicada vigilancia que requieren ambos; gira con el destello del anillo que ha caído, se queda atrapada brevemente en aquella risa infantil que aún resuena en la memoria. En su recogimiento es capaz de observar el corto recorrido que hace desde el ojo hasta los anteojos y deleitarse con el reflejo, esa figura traslúcida impermeable al sudor y al dolor. Como si prescindiera de su cuerpo, se adentra en pequeños lugares que generalmente pasan inadvertidos, y luego contempla, con la distancia emocional que brinda el tiempo, el divorcio, la muerte y la capacidad que tiene esta última de desnivelar las baldosas del piso delante de nuestro automático andar. Con curiosidad recorre espacios verdes, contempla el árbol desde el pie, señala con el dedo el tapiz de hojas que flota, fragmentado, alrededor de las ramas; la magia y la inocencia del paisaje le brindan refugio, la revisten de luz y color como si supieran que ella, inevitablemente, desembocará en la sombra, porque allí la conducirán todas las pendientes de la experiencia, a la tranquila sombra de la memoria, esa zona de destilación de aquello que se ha fermentado y que pareciera ofrecer en cada poema un oscuro licor. Damarys González Sandoval

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Primera parte

Figura traslĂşcida

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Cuando escribas en la blanca virginidad del papel la palabra arroz –ese granulado acto de mímesisdebes usar una caligrafía de llamas bajitas y apoyarla en la vena de agua que circula en la hoja Contemplar entonces el movimiento de su mínima corola de lirio Pasar distraídamente la página y descubrir que ha sido suficiente ese segundo balanceado de derecha a izquierda para que la palabra arroz se adhiera al fondo del papel y empiece a quemarse

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La mirada traza un giro Ăşnico cuando se anuncia la despedida Tras el rostro impasible un pensamiento se ha desprendido como una fruta madura y gira por la pendiente irrefrenable Las respuestas solo quieren abrirse paso entre las preguntas ÂżCĂłmo seguir a alguien que recorre el territorio que ha dibujado invisiblemente en cada silencio? Afuera un arquero ha terminado de tallar su flecha artesanal tensa con ella la cuerda del arco y no tiembla

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Exhala un grueso cordรณn de zumbidos la mosca cuando va a morir Su danza violenta traza un desordenado pentagrama entre las paredes de la sala que tantas veces cruzรณ sin ser advertida Se torna pesado el diminuto cuerpo que alucina mientras teje cientos de redes donde dejarse caer

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Muere una persona y se interrumpen sus hábitos En cada vuelta de la rutina se atascará el segundero cuando llegue la hora de llevar a la niña al colegio sacar la basura o regar las plantas Se elevarán un poco algunos espacios de la superficie cotidiana y los desniveles sorprenderán por algún tiempo nuestro automático andar

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Un anillo de matrimonio es una moneda perforada con la cual se paga por un período de tiempo Si cae con toda seguridad mostrará la cruz y debajo del escudo se ocultará, inmóvil, el rostro de quien que lo ha dejado caer

El destello traza un círculo bajo el sol Se difuminan junto al lazo algunas huellas

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A Valeria Nuez

Ella está de perfil y contempla una de esas gotas de la memoria que suelen caer en el oceánico cielo y desovillar su tinta Ha regresado a la secreta travesura se acelera -como entonces- su corazón sudan de nuevo sus manos un destello en la mirada revela la pícara satisfacción una carcajada rompe el silencio y deshace en el aire los dorados gajitos de un jugoso botín de mandarinas robadas

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Algunos poemas heredan el talle el vuelo de las mangas la vaporosa falda del primero que alcanzó una privilegiada actuación La hermosa estructura avanza una y otra vez entre delicados giros Su danza es exquisita y sobrenatural

Una criatura emocionada ordena cada noche el pequeño ejército de gemelas idénticas con ojos de vidrio y mariposas metálicas en la espalda para darles cuerda

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El poema debe destejer su vĂ­scera invisible y aprender a caminar encima de ella Sentir el peso del cuerpo que huella levemente su Ă­ntimo dolor Desmigajar en la niebla un canto incontenible Rozar las hebras sueltas de la soga y avanzar sobre el Ăşnico hilo tenso guiado solo por el instinto sin mirar hacia abajo sin sudar, sin desear la red

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Una cometa rasgada se mece entre los cables del poste Son grises las trazas azules violeta Permanecen atadas las varillitas desnudas Reposa en la mitad de un vuelo interrumpido y eterno como el aviรณn de papel que surca todo el espacio atrapado entre los dedos

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Se posa la luz en el cristal de los anteojos y revela los dos centímetros de finísima trama que unen el ojo al reflejo

El párpado caído es un ala que se ha acostumbrado al reposo

Es tan pulcro el reflejo Figura traslúcida hermosa Poema que aflora en la herida y guarda la distancia necesaria para observar su cuerpo a salvo del dolor impermeable a sí mismo

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Esta tarde de sol intenso una mirada atenta pudiera entrever el árbol de hojas blancas que vibra detrás del follaje Captar el momento preciso en que la reverberación germina y lo desborda Imaginar la fruta incandescente Soñar que el guayabo y el mango son el camuflaje de otras ramas Encadenar los pedacitos de fulgor que el viento descubre y treparlos fugazmente con la mirada

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Segunda parte

Trama de verdes

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¿Y quién podrá encargarse de las altas costuras del paisaje si no los pájaros? ¿Y quién del zigzagueante ruedo si no las mariposas?

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Cae lentamente el sol a través del árbol y deja líneas de luz anaranjada aferradas a las ramas como si supiera que en ellas también va a registrarse un mínimo estremecimiento

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Un trueno azota la oscura cúpula del cielo Látigo de piedra Animal furioso y triste que no encuentra la forma de entrar en una burbuja irrompible

Un relámpago encerrado lo seduce exhibiendo en todas partes como un señuelo, la grieta

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La brisa interviene en el Ă­ntimo lenguaje de las hojas CĂłmplice de sus vuelos cortos roces furtivos desprendimientos

Un ĂĄpice puede herir con su primer movimiento emergente

Exhala una fragancia distinta aquella hoja que ya ha empezado a marchitarse

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Cae la lluvia y un pájaro vuela de un lado a otro, desconcertado Ruge un trueno un relámpago improvisa fronteras y lo encierra entre falsos ríos y grietas Geografía accidentada que reduce el arabesco de su vuelo Pájaro huérfano tiene la ceguera de quien está demasiado cerca de las cosas Ave cautiva en su propia madeja de vuelos La tormenta es un felino dionisíaco y juega

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A veces es tan amplio el tapiz de la copa del árbol tan alto y vibrante que parece que las hojas brotaran espontáneamente del cielo y el árbol niño asombrado lo señalara con todos sus dedos

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El cielo amanece empañado y transcurren el día y la noche detrás de él, sin tocarlo La naturaleza ha esmerilado su más amplia transparencia Abajo la hierba deshilacha tímidamente el borde del velo raído y desaparece Arriba rasga suavemente el manto de espuma un fragmento de la luna de cobre, encallada

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Una hoja de helecho se marchita y se enrosca tal vez pretendiendo rodear aquello que sin miramientos hoy la deja ir En pocos segundos ha contemplado el retoño que nace el bastoncito que desovilla un caracol de hojas tiernas los peldaños brillantes que se elevan a ambos lados de una enérgica espina dorsal Todo escapó de la jaula que es su propio cuerpo sólo permanecen las cobrizas costillas de una frágil y dramática escultura

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Una hoja seca permanece en la punta de una rama Se ha demorado inexplicablemente el femenino ritual que la entrega al viento Reposa inmóvil el pájaro que ha elegido volar hacia el interior de sí mismo Nada en la naturaleza lo perturba

Veinte años de ensayo precedieron a la línea pura que hoy ha alcanzado un trazo perfecto y ha aislado del paisaje una larga rama y una hoja en el punto ciego del viento

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A cierta hora del día el sol convierte en un juego de espejos el paisaje y cada hoja refleja su incandescencia El mediodía es una dramática sala de interrogatorios donde queda recluida la mirada Algunos paisajes se multiplican a sí mismos entre esos espejos y obtienen un millar de veladuras brillantes esparcidas de tal manera que se pudiera comparar con el movimiento del agua En ese momento debajo del párpado sudoroso

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y en medio del ojo enceguecido una pupila reducida como un alfiler permanece encajada en el mismo punto del paisaje con la convicciรณn de quien estuviera sujetรกndolo

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Es casi blanco el desnudo sol de los domingos Puede distinguirse de los demás por el silencio que rodea su cáscara recién quebrada Es el cuerpo atontado de quien ha convulsionado el sábado repartido entre los cráneos de la histérica verbena Es el cuerpo sin memoria de quien semana tras semana se descubre encadenado al mismo deslumbramiento onírico pero en otro eslabón del sueño

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Tercera parte

Pesadillas

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Al poner el papel al trasluz se reconoce la silueta de una figura atormentada que traza un millar de líneas con un buril en el revés de su propio pecho de pergamino hasta que no se percibe ninguna transparencia solo un envoltorio de raíces blancas un manglar interno que lo cerca por encima y por debajo del agua Sin proponérselo hace un tapiz concéntrico una crisálida, un sudario un manto para sofocar sus incendios Algo muy frágil está vivo

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dentro del recipiente rayado es pequeño como una semilla un nudo, un tumor una raíz capaz de ocasionar la grieta La carne permanece atenta dócil

Se reconoce a lo lejos el surco de la herida que se agranda parece que estuviera en otro cuerpo Germina y se fragmenta el blanco tejido de arterias y vibra como un manojo de mínimas larvas

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Siempre hubo cortas cadenas de pasos que entraban y salĂ­an del aire

Eras distinta de todas las madres estabas sola, envuelta en una luz intermitente que dramatizaba los extremos desprendidos de tu sonrisa Eras distinta de todos tus hijos pronunciabas pĂĄlidos trazos y enseguida los borrabas del aire Tu cuerpo se alejaba en medio de una aureola de diĂĄlogos turbios y casi rotos

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Tu voz delgada y quebradiza arrastra viejos nudos que intenta desatar durante el sueño A solas palpa la soga abierta torcida y oscura y vuelve a pronunciar la herida intacta Gira un rosario infinito de nombres en la accidentada superficie de tu memoria improvisadas runas, piedras, caracoles Cualquier método adivinatorio está viciado por el temor y el deseo Todas las noches son iguales Te observan, piadosos, los muertos que olvidaron sus nombres y dejaron ir los pájaros de su voz Un sobresalto será suficiente

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para desmantelar el albergue de la madrugada entonces despertarás y tu cuerpo nervioso volverá a escapar hacia el interior de sí mismo estrellándose contra todas sus puertas

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La garra lánguida de la muerte se mece dormida Una persona cae de sus dedos entreabiertos y escapa Ella volverá a encontrarla infaliblemente y ambas creerán que han tenido dos veces el mismo sueño La mano rendida deja caer la muñeca la desarticula y continúa jugando con ella La muerte identifica sus títeres por la inocencia rígida el cabello enmarañado la tez barnizada y amarillenta Un cuerpo flota hasta desembocar

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en un sueño ficticio sin sobresaltos sin el ruido del tráfico en la madrugada Onírico telón Teatral mecanismo de retorno Sueño ilusionista que captura un fragmento del rostro de la muerte y lo multiplica alrededor de un ser humano que permanecerá absorto atravesando los reflejos en este extraño limbo al que también se accede por algunos caminos de la locura Cada quien repite sus viejos hábitos sin notar la presencia de otros seres ni conmoverse por su angustia Los sonidos no coinciden con el movimiento de los objetos

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Un hombre construye paredes despegando y pegando los mismos ladrillos transparentes instantáneas rectangulares que mueven pequeños espacios dentro del espacio Otros caminan dentro de ruedas mecánicas o corren como ardillas Otros han descubierto que tienen una pequeña luz dentro del pecho y se golpean hasta extinguirla Una mujer se ha comido sus dedos y empieza a morder su lengua pero la carne ya no es carne Los niños y los ancianos regresan cansados a dormir en cualquier útero Tiene que ser irreal este paisaje

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esta capa subterrรกnea del mundo y del pensamiento a la que he llegado y donde mis seres queridos no me esperaban

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A Herminia Martell (1967 - 2012)

GirĂł sobre su propio eje con los ojos cerrados en sentido contrario a las agujas del mundo Se deshilvanĂł Flotan sus filamentos como la bandera de un naufragio

Algunas almas llevan sobre la porcelana trazada como un presagio la red de mĂ­nimas grietas

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En cada fragmento del espejo se reflejan varios rostros con la mirada perdida Algunas manos cercenan tantas figuras que pudieran hacer un mosaico infinito Ayer y mañana son solo movimientos de un tiempo que no tiene dirección fija Sus referencias se destruyen a cada instante Tragedia movediza pueblo de arena que pareciera dar vueltas dentro de un reloj

Una criatura perturbada camina recogiendo las livianas sombras de los niños Veladuras negras que yacen en cualquier lugar Dibuja fisuras en las paredes blancas Pinta pañuelos, estrellitas y arañas

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en sus rostros dormidos Coloca crisantemos entre sus manos atadas y deja un rastro de pequeĂąas cruces para no volver

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Quisiera calcar en una palabra todas mis heridas Transformarla en un epicentro que sustituya mi ombligo Destilar la sangre que se detuvo en el borde del precipicio y teñir de rojo el puente que nos une revelarlo Hacer un poema ilegible rayado y manchado cantarlo con furia primitiva y que el ritual eliminara el dolor

Íconos idénticos flotan en una galería un rostro desconcertado se multiplica y me susurra: Tal vez no soy tu madre

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no soy no

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Una imagen distorsionada me reemplaza en la superficie de tus palabras de azogue Se multiplica y desaparece

Arranqué de tu voz el cordón umbilical y cayó una llovizna de mínimos signos en toda la ciudad Ya no podré identificar tus palabras pequeñas criaturas que nunca me reconocieron Ya no palparé de nuevo el afilado borde de tu caligrafía con mis dedos surcados por cicatrices

Gira una cápsula de vidrio que guarda una escultura sin terminar y un puñal sin filo

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Desciende sin quebrarse hasta el fin de los caminos raya su cuerpo y el contenido se vuelve invisible

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Tu perfil mira fijamente al horizonte como la punta de una flecha suspendida en el aire Brilla una muralla incandescente al final de un enorme patio de cenizas que recorro enlazando tus huellas

Canto pregunto canto Mi ritual no te conmueve

Tal vez mi memoria ha reemplazado tu recuerdo por una mรกscara y solo por costumbre regresa a vagar alrededor de ella cada tarde

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Todos esos rostros son de la misma persona Gira por la calle el cuerpo cansado imprime una confusa huella Tiene rasgos de partera con multitudinaria memoria Rasgos de prostituta hĂŠroe y sepulturero

Arde una brasa en la mirada del rostro cansado Se ha desatado una fuerza primitiva incontenible Crece la lĂ­nea espiral desproporcionadamente se afila y se encaja sobre sĂ­ misma Una mano gigante ha tejido mil gemidos

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y ha sellado la redonda cesta de la serpiente que continĂşa rodando hacia las calles mĂĄs bajas del infierno porque ya no quiere ser encantada

157


Empieza a hundirse una ciudad inflable Algún peso hizo que cedieran sus antiguas costuras Las intenciones y esperanzas corren a toda velocidad sobre una pista blanda y concéntrica Accidentalmente cortó la plaza el sable del prócer Ahora debemos luchar para sostener el inmenso manto de hule Nace un destello de locura en el centro de la pupila que parece un trampolín roto

Aquel que se asfixia ya ha resbalado en su propio sudor que adquiere un olor penetrante

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Apenas puedan, vendrรกn los socorristas Apenas puedan, vendrรกn Y el cuerpo seguirรก tenso con el brazo extendido como si hubiera alcanzado algo

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Un minero ciego se ha establecido dentro de mi cabeza y la socava incesantemente No sabe que el dolor se modela simétricamente que no me puede desbastar sin desbastarse Mi pensamiento es su arcilla roja la casa de cera que habita Monje de un templo subterráneo Roedor intangible Hombrecillo perturbado que todo lo pronuncia y lo distorsiona Atormentado golpeas tu cuerpo contra las paredes de mi cráneo No me acostumbro a tu fuerza, dolor y tú no aceptas que no hay salida

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A Jesús Marcano ( 1972 - 2002)

Era joven, fuerte, desenfrenado su cuerpo era una represa continuamente apuntalada por la sociedad Murió de íntimos goterones de lento galopar bajo el agua con palabras mordidas para aguantar la secreta cauterización de las heridas Murió de afilados pensamientos que se arrojaban a sí mismos contra las venas De un enjambre de voces que solo él escuchaba semejante a la locura Algunos atraviesan la vida con el alma suelta como un animal desbocado que no logra abrirse paso hacia el abismo Almas que corren

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a gran velocidad dentro del cuerpo y sin querer lo rompen

162


Esta noche cada sueño está atrapado en una infinita casa de espejos Una ciudad no logró ver ningún indicio del desastre y la gente está muriendo dormida

Vagan presentimientos tardíos desorientados no han reconocido sus cuerpos no lograrán despertarlos

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A mi padre

Ismael nació en el vórtice de un remolino Giraba en torno a él gente de papel y de aluminio Muchas mujeres tuvieron la adolescencia trigueña de la madre que murió antes de que se imprimiera el sencillo escenario en su memoria A todas se acercó anhelando que lo reconocieran

“Los muertos no miran hacia fuera” le dijo su abuela Micaela y apoyó una mano en su hombro cada vez que en una fúnebre vitrina guardaron otra muñeca

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No hubo padres solo seĂąores que saludaban desde lejos con un gesto semejante al de los viejos maestros que intuyen el lugar donde se debe borrar alguna pizarra

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Nombrarte es cruzar un enrojecido cauce entre dos finas cordilleras de piel Es caminar en una tensa cuerda vocal que se encaja en la niebla y rasgar su vendaje He atravesado el breve tĂşnel ojival de la herida y he observado como en un proyector defectuoso el movimiento de tu mano que se introduce una y otra vez solo para comprobar que no cicatriza

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Pasó entre nosotros la muerte y con precisión le segó el aliento Baila, tibio el destello de la hoja en el aire Tiene el grosor de un segundo su lindero intangible un segundo sin fondo donde se hunde el último paso de cada ser Ella es el golpe en el nervio El nudo en las cuerdas de la marioneta Es el paño que seca el recipiente del alma Cayó un cuerpo avisen a todos que fue la muerte tal vez logró engañarlo con algún señuelo y lo ha dejado inmerso en un estado impreciso Allí no escucha las goteras

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ni la cucharilla que remueve una y otra vez el cafĂŠ Sabe que rezan y no sabe cĂłmo lo sabe se sigue hundiendo y la llama por un falso nombre Va a salir purificado por su propia memoria inmaculado y ella regresarĂĄ a hacerle la primera marca

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Un cuerpo puede asfixiarse tras la finísima membrana del sueño Aquello que enhebra sus impulsos puede ser arrancado casi sin dolor Una sensación aguda se desplaza desde la médula espinal hasta el cerebro Incómoda caliente efímera Un cuerpo ha empezado a caer hacia el interior de sí mismo sin poder asirse de nada

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Retratos (2014)

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Galería en penumbra El poema, igual que un retrato, es una expresión que selecciona intuitivamente algunos elementos y confía en la posibilidad de sugerir con ellos el área no revelada de la imagen; es el intento de hacer visible aquello que se ha percibido, anclándolo mediante un conjunto de signos que corren el riesgo de exaltarlo o degradarlo. Se puede transferir a un papel la última línea de una conversación interrumpida y remarcar el rostro hasta que responda a las viejas preguntas que le hacemos. Algunos Retratos conservarán la expresión ingenua de los que partieron engañados, otros huirán hacia el interior de sí mismos estrellándose contra todas sus puertas. Este poemario, el quinto en mi producción, reúne un conjunto de figuras en claroscuro, algo así como una exposición de cuadros resuelta mediante versos trazados con tonos intensos y difuminados que pretenden registrar los matices de las situaciones que originaron esas figuras; son Retratos que han permanecido en mi memoria bajo una luz que, desde cierto ángulo, transparenta la piel y revela marcas de hierros candentes veladas por el tiempo. Cada persona me ha dejado una huella, y es en ese orgánico laberinto digital que queda impreso en todo lo que toca, en todos sus actos, que intento hilar algunos versos y fijar con ellos en la página aquello que ya está grabado en la correa giratoria de la experiencia. Es así como se ha convertido en libro esta serie de traslados al papel de los trazos definitivos que seleccionó antes la memoria: ese soporte en el que la emoción graba un rasgo y lo perpetúa. También he retratado aquí personas que apenas rocé con la mirada en algún escenario cotidiano. La mayoría permaneció inocente del registro; solo los muertos notaron que yo los retrataba, nada se puede ocultar a la memoria de los muertos. Se adentra el lector en este libro como en una galería y encuentra que solo algunos rasgos se acentúan en uno que otro verso, como si la autora de estos retratos prefiriera eximirse de confesar identidades o rendir cuentas. Muchas figuras fueron, de modo consciente o inconsciente, escogidas en el interior de las sombras; allí donde hay que graduar la mirada para reconocer las facciones, y ambos, retrato y retratista, corren el riesgo de volverse invisibles e incomprensibles; sin embargo, le queda al lector la disyuntiva de palpar, de intuir, de investigar más allá de lo que quedó plasmado. Una vez avanzada la lectura de estos Retratos aparecen dos poemas livianos que sobresalen de la superficie: una cariátide sostiene una ofrenda de sonidos, una inquieta mirada de ave se aleja del nido formado por la trama de finos pliegues del viejo

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párpado. Se agita un enérgico cardumen de asombros alrededor de esos dos poemas que son como pequeños faros, tal vez esperados -por los lectores y por mí- para poder reconocer alguna ruta desde donde emprender el retorno. Damarys González Sandoval

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Mientras afilo el lĂĄpiz

Un buen retrato tiene la perspectiva invertida temporalmente es una galerĂ­a de puntos ciegos

Ellos no estĂĄn de frente ni de perfil, sino sesgados y cada uno contempla la sombra voluminosa y llena de habitantes que estoy dibujando en la espalda del otro

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Una crisálida A Alejandra Alcalá (1973-2012)

Cualquier intención se desplaza igual que una flecha dentro de su piel de servilleta Ella quisiera que sus heridas sanaran con cicatrices de acero entonces tendría una estructura

A veces la voluntad tiene un formato distinto al embalaje del cuerpo y ambos se rompen Es implacable el viento que aleja cada vez con mayor facilidad las trazas

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Desnudos a la intemperie

Ellos giran con la luna para que la luz no revele que apenas sujetan un fragmento de la cรกscara que los rodeaba y que ha desaparecido ante la fuerza de la intemperie

Caen desnudos sobre las baldosas mientras desovillo la cinta de papel fotogrรกfico

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Retrato en bajo relieve A Juan Calzadilla

Él tiene en cada pupila un bajorrelieve ciertamente laberíntico y centrifugado pequeña huella dactilar que deja impresa en lo que observa aquello que lo observado debe reconocer

El laberinto surcado también se contrae ante la luz y se dilata en la sombra

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Efecto engañoso

Él es puramente piel es una fruta que regenera su cáscara antes de que alguien termine de mondarla Toda su sensibilidad está en esa corteza de forma continua que nace y concluye donde otros tienen el alma Su semilla es la herida Desde cierto ángulo la luz transparenta su piel y se observan las marcas de hierros candentes por el paso del tiempo veladas

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Composiciรณn de cicatrices

Ella ha permanecido inmรณvil ante el roce de la รกspera corteza de los gestos y las palabras mundanas que la han lastimado al ritmo natural de la gravedad

Se afilan las paredes de sus heridas se prolongan como armas punzantes y cada palabra que pronuncia tiene al menos una vocal que significa escudo

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Dolor: figura de cuerpo entero

El dolor es un huĂŠrfano que habita mi cuerpo se refugia en la oscuridad y me hiere despacio resentido como si yo le debiera algo Las manos me arden y es inĂştil este malabarismo por intentar atraparlo

Cuando se detiene parece que me contemplara con sus grandes ojos de ĂĄngel solitario

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Una belleza que va a desdibujarse

Debajo del vidrio tímidamente se descubre entre sus labios la hermosa dentadura pequeño collar de perlas ajustado en la garganta Ya nunca saldrán de su torso rígido las gasas blancas como un velo guardado muy adentro de su último portarretrato

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Su rostro se ha difuminado

Permaneció sentada absorta en su silla mecedora aun después de la muerte Penetró algún temible pasaje de su pensamiento y allí continúa abriendo gavetas en busca de una llave

Tal vez todavía encuentra algún sonido un antiguo juguete sale de la oscura entraña una cuenta gira y traza una línea en el manto de polvo

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Un velo sobre tu rostro

El tiempo ha desvanecido lentamente la imagen de tu fotografía el papel blanquecino se torna amarillo grisáceo El portarretrato parece el arco de un puente de piedra en medio de una neblina que tiene algo de perdón renuncia y olvido

A veces sueño que has pasado cerca del vidrio empañado y quisiera colgar cascabeles a la orilla de la muerte

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Presagios

La mirada de la madre gira dolorosamente alrededor del reciĂŠn nacido traza presagios en su piel inmaculada derriba los cartĂ­lagos de sus alas quillas, timones pudiera tambiĂŠn derribar sus ojos y dejarle amorosamente el ancla

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Un día después de su partida

¿Cuánto durará esta madrugada en la que como si tuviera otros cuerpos deambulando dentro de mi cuerpo estoy tantas veces despierta? Cada minuto nace revestido de silencio Percibo el esfuerzo que hacen los muebles de su alcoba por sostener la red de sudor perfumado que ella tejía al andar Un filamento pende entre el espejo que lo duplica y el picaporte que lo distorsiona

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Naturaleza suspendida

Mis muertos conservan la expresión ingenua de los que partieron engañados Así los encuadró mi mente

Coinciden en juventud y en esa bella sonrisa que en sus rostros significa un desafío Son máscaras que flotan en un pequeño teatrino inocentes de los cuerpos distantes que los contienen y sin disculparse partieron

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Estudio para un autorretrato

Es tan delgado el pasaje de un autorretrato al siguiente que una alteración, un convenio oscuro se entromete de uno a uno en ellos y un punto desvaído luce en la mirada esa que siempre pareció el orificio de un túnel En algún momento solo se puede difuminar la hoja y hacer de ella vago escarceo aunque no vuelve a ser igual la luz que la dora bajo el turbio paño del papel siempre velado y más frágil

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Sombra

El arco de una sonrisa puede revelar la carga que la está hundiendo

El tiempo deja caer sobre mí su plomada y estrella una contra otra mi columna vertebral de lámparas soy ahora una oscura torre de la que se desprenden ladrillos abiertos como pequeñas cajas Se desnuda el dolor erguido

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Boceto de un viejo escenario

Hoy te has ido y el dintel de la puerta es un bastidor donde se transparentan recuerdos que guardo de tu niñez En tu pensamiento es amplia la perspectiva en el mío se encaja un negro punto de fuga

Mi memoria hace cántaros con el molde de tu huella pequeña y va llenando con ellos el patio donde jugabas Un pocito de lluvia se oscurece lentamente en el fondo de cada uno

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Autorretrato cรณncavo

Camino dentro de una gran burbuja metรกlica que distorsiona mi rostro y por un momento lo enmudece La soledad es una urdimbre de distancias Nace una aguja de reloj en cada espejo y gira lentamente hacia la sombra

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Retrato de un reflejo

Nació a mi lado el dolor y me rodeó su reflejo en el útero de espejos de mi madre Nacimos del mismo ópalo negro pero él tiene su cordón adherido a mí Es un ángel que me ronda se enfrenta a mi cuerpo y lo observa en íntima simetría Es un niño que espera pacientemente el quejido y lo lamenta

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La desaparición de mi padre

La muerte rodeó el cuerpo de mi padre seccionó primero su fuerza sus gestos, la velocidad de sus pasos Guardaron la ropa, los discos, el despertador

La voz de mi padre perdió el rumbo de su boca y golpeaba las transparentes cúpulas de sus ojos como un pajarito atrapado

Todos lloraban alrededor de aquella oscura caja que igual a un portarretrato nuevo aportó al duelo aquella tarde una imagen parafinada

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Un acordeón de imágenes veladas

Una colección de retratos fuga lentamente en el tiempo sus naipes de vidrio cada uno transfiere rasgos sobre las transparencias de los rostros más cercanos Se levanta y cae continuamente el acordeón de imágenes veladas con el movimiento de una larva espectral

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Incontenible

Su caudaloso pensamiento deshace mis represas de papel Hay cierta violencia detrás de su alegría Ella puede entrar en batalla mientras canta o baila y así morir sin disminuir el ritmo Tiene en la voz y en la mirada estampidas Su vida empezó y se detendrá tal vez dos muros más allá de mis fuerzas

193


DespuĂŠs del entierro

Mi pensamiento camina detrĂĄs del tiempo recolectando objetos perdidos los contempla y hace un collage de voces y sonrisas encima de su fotografĂ­a

Sigo escuchando a cada instante la paletada de tierra como un reloj defectuoso al que en el mismo lugar se le atascara el segundero

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Un molde pequeño

El contexto es siempre un marco pequeño irregular, defectuoso La fotografía se pliega y en esa deformidad todos pueden reconocer la huella de la criatura colectiva que camina sobre los rostros dóciles Dentro del pequeño portarretrato se siente el rostro firmemente presionado por la línea de contorno y una mirada escultórica que observa muy de cerca mientras sigue desbastando con su colección de gubias

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Retrato de un sobreviviente

Ha sido modelada accidentalmente la figura de un hombre ya no tiene equilibrio ni armonía Continúa avanzando su pequeño cuerpo andrógino y contempla desde abajo los géneros perdidos Sus pasos son las puntadas vacilantes de quien intenta sujetarse al mundo su desnudez es trágica volvió a nacer en el mismo cuerpo y lo recuerda

196


Acercamiento

Has modificado el ensamblaje de tu rostro una y otra vez acumulando exóticos objetos en el cauce natural de la risa y las lágrimas Cada día es más grave la sombra ya casi no se nota que la nueva expresión no cicatriza ni da lugar a que se corrija

197


Retrato en alto relieve

El subcutáneo rostro del miedo tiene facciones alargadas como rascacielos preciosas catedrales góticas con brillantes agujas y pináculos escarpados Desde allí ella contempla con el aliento congelado cada desgarramiento de su piel envenenada e insensible cual estribillo indeleble que anuncia, sin quererlo la proximidad del fin

198


Una caja de música

Mi madre engastó en cada fisura de su cuerpo una tesela sacada de su propio costado o espalda hasta que el mosaico entero tomó forma de óvalo y empezó a girar -para ya nunca detenerseSolo se escuchaba una caja de música y algunos objetos sueltos en su interior

199


Maternidad sobre un fondo difuminado

Ella está amamantando y parece que un pensamiento cerrara oscuras puertas en sus ojos

Sigue ahí sentada y su mirada fija se aleja a través del niño hacia un lugar donde los niños aún no han nacido Lo único que la sujeta a la realidad es un casi transparente hilo de leche

200


Retrato de un eco

En los rígidos cilindros de tu voz mis palabras intentan abrirse paso y se pierden, forasteras No reconozco el frío metálico que hiere mis manos cuando me asomo y dudo que ese sea mi reflejo Siente conmigo, ven, miente conmigo Tu voz huyó y dejó en su lugar una campana invisible alrededor de una piedra

201


Isabel

En su mirada se asoma el extremo del clavo que la sujeta desde el revés del mundo Es una niña envejecida y no la corona la monedita golpeada del clavo le danzan alrededor los antiguos golpes amalgamados con los más recientes y los disculpa con la bondad de quien tiene el alma hecha de mejillas Los diamantes de sus ojos reciben una y otra vez el impacto de la punta metálica pero su única grieta tiene el arco propio de la sonrisa de un niño

202


Autorretrato

Tengo en la retina bisturíes que diseccionan las figuras una y otra vez solo en su voluminosa transparencia y las siguen interviniendo mientras desfilan por mi pensamiento mi memoria y mis sueños Se desprende de ellas la expresión inocente de quienes creen que continúan andando por las aceras

203


Retrato de dos hermanas

Ella esculpe muchos filos en cada palabra y los atornilla, despacio, en la memoria de su hermana la mira fijamente y no se detiene hasta que encuentra en sus ojos un estallido mínimo Cada día debe hacer más presión porque el tejido de las cicatrices que la acompañan es más grueso que el olvido

204


La mujer de la mirada perdida

Sus palabras formaron un ovillo con el que intentó hilvanar de ahí en adelante la lenta vigilia y el turbio sueño El estupor la sobrepasaba Nunca fueron tan iguales las palabras rodaban fácilmente hacia espacios lúgubres que ella perseguía en el aire con su mirada

205


Estudio para un retrato que quedará inconcluso A Jesús Marcano (1972 - 2002) Cada cierto tiempo cae en mi memoria tu perfil de moneda y me tributa una confesión a la que nada interrumpe Giras soberbio en hermético silencio y yo murmuro, penitente mi rosario de palabras alrededor de la gran fotografía mental que me contempla desde de la muerte y que ya no puede arder solo se oscurece y se deforma

206


Retrato de una mujer callada

Ella naciĂł con la voz invertida se quiebran las palabras dentro de su cuerpo su piel apenas contiene un reloj de arena demasiado lleno La punta de un grito se mella despuĂŠs de dos o tres vueltas Sobre la superficie blanquecina de los fragmentos parpadea un foco de luz frĂ­a y lejana

207


El filo azul de tus ojos A Menena Lovera El tiempo ha trazado en tus párpados una trama de finos pliegues nidos que continúan aguardando el reposo de tu inquieta mirada de ave

Un enérgico cardumen de asombros se agita en tus ojos marinos y recorre incontenible la accidentada superficie del mundo Tu virginal curiosidad danza sobre la espalda del tiempo y lo doma Tal vez dibujarás así un día el último salto sin que la vejez te alcance sin que la vejez lo entienda

208


Retrato iluminado por el fuego

Su alma era apenas una velita encendida ella la envolvió en un largo tapiz de escenografías y ofreció a la mirada inquisidora del mundo el falso espejo sin saber que aquella mirada puntiaguda también contemplaba el señuelo desde adentro

Observo las capas distorsionadas y reducidas bajo las líneas negras de las que brota como un terrible cultivo el fuego

209


Segundo retrato de mi padre A Ismael González (1932-2004) Trazaron mi camino tus pasos, padre Apostaste a las cosas ante las cuales no había más salida que ser valiente Apenas hubo suficiente espacio para que un pie se moviera mordido por el que venía detrás perdiste para siempre el descanso tus pasos nerviosos continuaron bordando círculos y nudos en mi mente y las preguntas se encajaron como puntadas de una máquina atorada en el desvelo Yo tampoco supe qué hacer cómo sacarte de ahí cómo no hundirme contigo

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Retrato de una joven triste

Estaba carcomida su estructura por una tristeza soberbia que avanzaba secretamente y que sería capaz de tomar aquel cuerpo como sarcófago antes que permitir que la exhibieran

¿Quién prometió que detrás de mi piel –servilleta de arcillahabría ricos relieves y cultivos nobles?

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Figura suspendida en el aire

Estaba sola y pendía de una fracción de libertad que la balanceaba violentamente entre ambos extremos del pensamiento Prendieron de su cintura un armador sin vestido una jaula y toda la familia colgó cuentas de cristal para detectar las réplicas del sismo ella también colgó cristales en su frente y aprendió a andar a tientas dentro de un cuerpo casi detenido y discretamente observado

212


Retrato de una cariátide A Virginia Edit Perrone Sus pies estaban fijos en un punto de la tierra y desde allí como una cariátide sostenía una perenne ofrenda de sonidos Sus sentidos peregrinaban por lejanos territorios y luego volvían a sumergirse en el cauce de su voz Sus breves poemas eran cicatrices de versos que se elevaron y encajaron de nuevo en su cuerpo como finas lanzas

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Figura sobre fondo blanco

En el espejo coinciden y se defraudan dos extraños idénticos que continúan huyendo

El olvido ha soltado con delicadeza las manos de mis seres amados y cada día intenta reemplazarlos por desconocidos También se llevó mis cosas de siempre

A veces solo puedo hablar del olvido de lo que ya no le debo

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Acerca del maquillaje

Las sombras aplicadas a los párpados de un cadáver recibirán el mismo tratamiento que las sombras tostadas del paisaje La tierra deberá pintarse más oscura en el borde del párpado y se aclarará en delicado ascenso hasta desaparecer en el difuminado horizonte donde fue interrumpida la mirada

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Retrato de mujer campesina

Tal vez cuando era niña el campo alcanzaba la altura de sus mejillas y desde que lo perdió se le cayó la mirada Avanza nerviosa acordonada por la orgánica sombra de la multitud El mundo no encuentra en su rostro los matices del fingimiento los convencionalismos por el bienestar humano El mundo avanza nervioso en dirección contraria

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Bosquejo

Alguien arroja una piedra desde el revés de la laguna y aparecen las ondas sobre el pensamiento en calma Un sueño recién nacido se mece entre la sonrisa infantil y la mirada perdida Duendecillo del silencio potrillo que nace y se yergue preparado para alejarse

Los sueños no mueren solo se ensucian y deambulan Son livianas criaturas que a veces viajan junto a las ferias visitando los pueblos

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Figura dentro de figura

Mientras camina su pensamiento dibuja huellas en sentido contrario Cadena de pasos velados que se ovillan y hacen mรกs pesada su isla Su cuerpo es un estuche donde permanece guardado escuchando el zumbido del dinรกmico engranaje del mundo

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Penumbra

Corro sin cesar en una plataforma que gira y me devuelve No consigo orientarme por las estrellas que forman un anillo Escucho mi respiración y mi pulso amplificados Tropiezo una y otra vez con tu cráneo que navega mi ceniciento subsuelo

Sabes que de aquí no puedo mudarme igual que de aquella casa que mi memoria es una región sin garantías un depósito de bienes que tienden a multiplicarse peces de cobre y panes negros que jamás pudieron ser repartidos

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Escenario de un sueño

Un cuerpo comienza a hundirse entre cientos de relojes que giran al revés se despegan algunos números pronto se atascarán las agujas

Al alcanzar la vejez descubres que los sueños fueron construidos con objetos que no funcionaban y que has habitado el mismo escenario con entusiasmo desesperación y resentimiento Tal vez tu única satisfacción será contemplar el rostro risueño de una criatura que nació con la promesa de hundirse

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Retrato de un escultor ciego

Un escultor ciego desbasta su propia figura brotan de sus manos las óseas herramientas se acumulan en el piso residuos de arcilla roja

Se desproporciona un costado luego el otro tiene la percepción mellada y aún siente que es voluminoso su tejido Su torso apenas enmarca la grieta que le surca el costado allí donde he metido mi mano y he palpado las cuerdas tensas que se fugan hacia el balcón de un diminuto titiritero

221


Mi taller

Hago mis dibujos en un angosto pasillo de la memoria no puedo avanzar ni devolverme Con los ojos cerrados palpo hasta el ardor las paredes de cada herida Invoco Un sistema de signos intenta encerrar la defectuosa proyecciĂłn de figuras traslĂşcidas que repiten incesantemente su Ăşltimo gesto

222


Inasible como el dibujo secreto del vuelo de los pรกjaros (2014)

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A Carayaca

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INASIBLE, COMO LA MIRADA La percepción se posa en el paisaje y lo recorre con pequeños pasos de pájaro, lo ausculta, lo interroga; se detiene, asombrada, ante el incendio de flores del bucare; lee la caligrafía de las hojas secas y percibe, en la intimidad de un arbusto, el mínimo cambio en la fragancia de aquella hoja que ha empezado a marchitarse. El lado humano del escenario natural se le revela y se reconoce a sí misma en él, como en un espejo; descubre la osadía de cada brote, su perseverancia, su timidez. Acompaña al pájaro que vuela hacia el fondo de sí mismo, a la hoja que ha descubierto que la rama es su jaula y que elige marchitarse para poder volar, al musgo que lentamente arropa al tronco del árbol caído. Encuentra ternura en una barquita de nube que se desliza sobre la luna menguante y la transforma en vela, se asombra ante el inmenso cuerpo del mar que se mece dormido y que se sujeta a la orilla, como si soñara que se está cayendo; compara las flores amarillas, erguidas en tallos marchitos, con un capitán aferrado a los timones del barco que naufraga, y a la enredadera que trepa en la reja con la niña que coquetea y desfila encima de altos tacones de hierro. La mirada es, dentro de este escenario, otra criatura abarcada y transformada por el paisaje; es un cuerpo en reposo en el que la naturaleza imprime, con libertad ilimitada, huellas que acceden a cualquier espacio de la memoria, y desde allí germina, a media voz, un recorrido que invita al recogimiento, la reflexión y la contemplación. Damarys González Sandoval

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Imagina pájaro mi livianísima jaula de sentidos temblando alrededor del gajito de tiempo que en breve rozará tu canto

¿Puedes ahora cantar igual?

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Un mosaico de cielos se improvisa en el desnudo corazón de ramas del gran mango Ha sido desmantelada su espesa cúpula un arco fracturado apenas queda del oscuro templo que albergaba el recogimiento de los pájaros Nunca antes percibí el místico pudor de un árbol Apuntan al sol los húmedos muñones deslumbrados

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A veces las hojas de una planta guardan tanta distancia entre sĂ­ que la brisa no consigue que se rocen A cierta hora del dĂ­a el sol intenso les dibuja una orgĂĄnica escalera de sombras Desciende como un rumor la silueta fragmentada de una hoja

228


Exhibe el arbusto la compleja estructura de sus ramas verdes y brillantes En sus puntas permanecen algunas flores y hojas tiernas Ha destilado su traje y luce su impĂşdica desnudez como quien sale del rĂ­o vestido apenas por el brillo de unas gotas

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Afortunado el pájaro que ha hecho su nido en ese bucare anaranjado que veo desde la ventana Que despierta y ya es parte del incendio de flores que se yergue y alza una ofrenda desde la tierra Ave de ceniza que vuela porque han atizado la lumbre Nunca antes sentí envidia ni crueldad nunca antes quise levantar la piel tostada de un árbol y untarme su sangre

230


Esta noche son grises las nubes ocultan en el cielo nocturno su escuadrĂłn de barcos de contrabando Gira el faro natural de la luna menguante y ciega ilumina parcialmente una nube cargada pero no logra rozarla con el afilado extremo de su arco rasgarla un poco hacer que llueva lentamente el botĂ­n escuchar el sonido de las gemas

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El viento trae una hoja de eucalipto y la deja incrustada entre las hojas nuevas de un arbusto Él conoce su vocación de pájaro y es piadoso irónico o cruel se burla, dejándola ahí para que ella descubra lo que no es Ahora está lloviznando y le dice: todavía puedes pretender ser un mentolado insecto rastrero

232


En la madrugada la brisa inaugura un delicado ritual es la primera danza de las hojas que acaban de nacer se teje un breve tapiz de perfume en el aire

233


¿Qué fiebre se viste de sol y hace que cante el gallo en la madrugada? ¿Qué luz viene desde el fondo de un túnel le atraviesa el sueño y le desprende el grito como un disparo?

234


Franjas de nubes amanecen encajadas entre las montaĂąas hierven los bordes rasgados Se deshilacha lentamente un cultivo de espigas blancas Se arrancan por sĂ­ mismas de la tierra

235


Sรณlo reconozco el sonido de tus pasos cuando se estรกn alejando el abismo los devuelve transparentes y livianos Tienes esa inmensidad confusa inasible como el dibujo secreto del vuelo de los pรกjaros

236


La sombra de una paloma se refleja en el piso de la jaula vacía y picotea Flotan tantas imágenes sobre la plumita suelta

Permanece habitada la jaula después de la huida del pájaro incluso si huyera por la vía de la muerte No puede liberarse su confusión primera el instante en que la inocencia se convirtió en angustia Cada canto arranca del corazón apretado mínimas flechas

237


No cesa de rasgar su corteza y sus hojas el eucalipto ceniciento Envenenado y embalsamado con su perfume un día descubrirá que ha pasado su vida desprendiendo fragmentos de un vendaje que no guardaba ningún cuerpo

238


La luna atraviesa la ventana y extiende su mosaico de luz Se hunden lentamente las baldosas blancas como fantasmales lanzas que fueran arrojadas a una habitaciรณn sin pulso

239


Nace la hoja del eucalipto y una nervadura se disuelve en los alcoholes del viento que gira ebrio y conduce la hoja hasta el Ăşltimo trazo de su danza espiral

240


En mi pueblo las nubes reflejan la forma de las montañas y las cimas de ambas se unen en exacto espejo En ese instante la llovizna recorre el exótico follaje de la nube Ápices de ópalo, aluminio y nácar componen el liviano xilófono que la montaña atenta escucha

241


Una nube tiene musgo por debajo -copa de árbol cubierta de nieve cápsula de agua incapaz de lloverEl extraño fragmento del paisaje amenaza con desplomarse Una mujer está bajo su sombra calcando una grieta tiene la misma talla que su cuerpo la nube y la mujer lo comprueban Gira la redonda pesadilla la mujer ha quedado en algún punto de la ruleta Nace musgo por debajo de todas las nubes…

242


Una multitud de pequeĂąas nubes amanece tendida igual que un manto de escamas en el oceĂĄnico cielo El sol arroja su primera franja de luz en el costado de cada una y descubre la red cobriza que la sujeta

243


El musgo arropa con su delgada textura el derribado tronco del árbol como una sábana encima del mueble de la casa abandonada un truco de mímesis que pretendiera desaparecerlo un follaje disuelto que tímidamente lo consolara

244


El ave que no canta traza con su vuelo hermosos grabados Se posa serena y observa los efímeros matices del paisaje caen las hojas y rebanan un rayo de sol los medallones de luz reposan en la alfombra de hojas secas y destiñen brevemente el color de los insectos Cierra sus ojitos y percibe una cortina de mínimas confesiones híbrido accidental de sonidos, movimientos, luces que desciende lentamente en torno suyo Entonces vuela y escribe en el aire

245


El telar del cielo amanece cubierto por hebras blancas muy finas Las nubes se han sumergido en un profundo sueĂąo y sus cabellos empiezan a flotar en la superficie del agua

246


Cubre el cielo un collage de fieltro, blonda y gasa un muestrario de lencerĂ­a que aquella estructura de rayos de sol sostiene apuntalada en la montaĂąa

247


El viento decide cuĂĄnto pesa el alcatraz encima de la palma Todo lo impulsa con su invisible mecanismo que copia el diseĂąo de los molinos del azar Caprichosamente pliega el rumbo de las criaturas de origami que habitan sus playas Tal vez las palmeras y los pĂĄjaros en la hora de la muerte anhelen que el intangible felino continĂşe incesantemente sacudiendo la presa

248


Solo se aferra al alambre el pĂĄjaro cuando llega la hora de volar hacia dentro Cierra los ojos y la brisa le revela que es de arcilla el plateado pico y de arena el cobrizo plumaje Su canto se aleja girando igual que una pequeĂąa bailarina dentro de un cofre sin fondo

249


Amanece y cerca de la hierba recién cortada rondan sin cesar las mariposas dibujando electrocardiogramas como si supieran de memoria dónde rozar la hierba y palparan con asombro cuánto creció en la madrugada como si su efímera costura pudiera sujetarla de nuevo al aire

250


Un pajarito arranca una cinta del lienzo marchito que mece el cambur y vuela con ella en el pico Apura su obra de cestería para que pueda navegar tranquilo a través de las olas del sueño cada moisés incubado Por primera vez he pensado en el nido de un pajarito y al menos por segunda vez él lo ha necesitado ¿Cuántos pasitos nerviosos guarda la vieja memoria de un árbol? ¿Cuántas fragancias tejidas? Naranja, orégano, eucalipto, mango…

251


Cortaron el guayabo yace la copa del árbol, derramada Maduran precipitadamente las frutas y se fermentan como si ese licor pudiera aliviar la herida Las aves no se acercan saben que el último delirio de un árbol es un ritual desesperado

Cada cierto tiempo el madero truncado creerá que ha sentido de nuevo el peso y la sombra

252


Hoy reina la quietud no cae una hoja, no cruza el cielo un canto El verdadero paisaje estĂĄ sumido en sĂ­ mismo su inmenso cuerpo descansa bajo el traje de texturas sepias y verdes con la mirada perdida Intocable, Ă­ntimo tal vez demasiado viejo contempla cada hebra que crece y se deshace

253


Las gotas de lluvia marcan algĂşn relieve, al azar en tus ojos abiertos que ya no giran no buscan

Se oxida lentamente el paisaje

254


Algo sacudiรณ la rama y nacieron los pรกjaros como salpicaduras de una veta de tinta fresca

255


Nace el Croto macerado y ebrio de su vino tinto Vigorosa sangre de arteria subterrĂĄnea que palidece debilitada por el sol la hoja roja se vuelve anaranjada amarilla ocre y cuando alcanza el color de mi piel curtida cae en una y otra hoja porque entonces tambiĂŠn le teme a la tierra

256


He observado en el borde de la ola el movimiento galopante de la espuma Una garra intenta asirse a la orilla Una y otra vez sueĂąa que se estĂĄ cayendo el inmenso cuerpo que se mece dormido

257


Cesa la lluvia y de cada trazo horizontal de la naturaleza pende una hilera de gotas una exhibiciรณn de dijes cuya frรกgil soldadura es la quietud y el silencio

258


El pájaro reconoce inequívocamente el lugar en que estuvo el fruto se posa en el muñón de donde fue arrancado y agradece al árbol también por el fruto que lejos de allí nacerá

259


Hay una discusión de anaranjados azules y grises en el cielo todos esperan el atardecer para tender la emboscada las nubes forman islotes con las orillas desbastadas por una luz fluorescente ningún color es suficiente para tapizar el cielo que deja ver una tras otra las viejas capas de esmalte los rayos de sol abren límpidas heridas y encajan en el suelo sus relucientes puñales se deslíe la sangre entre las nubes largos vendajes de ceniza coronan como un volcán en erupción el sol último de la tarde

260


La brisa mece algunas ramas y se revelan en las hojas caĂ­das los pasos silenciosos y vacilantes del sol

261


El paisaje es un claro túnel recorrido por un niño que baila, salta y vuela Deja las huellas de arcilla de sus pies descalzos impresas en el aire tornero que las transformará en vasijas y esculturas Modela cortezas y pájaros en las nubes frescas para que se reflejen invertidas en el agua y puedan navegar de vuelta hacia las semillas y los nidos

262


Se posa una bandada de pajaritos en una rama del ĂĄrbol seco Se va uno y otro asĂ­ como las hojas

263


Amanece y la hierba vibra discretamente la tierra se oscurece despacio bajo la densa neblina todo en la naturaleza sucede en lenguaje de susurros para que el ĂĄrbol que reciĂŠn se ha marchitado no lo note todavĂ­a

264


Esta noche de viento favorable una barquita de nube se desliza sobre la luna menguante y la transforma en vela

265


Casi desnudas se elevan las nuevas ramas del apamate salpicadas apenas de pequeĂąas hojas No sĂŠ si sus flores se esforzarĂĄn por alcanzarlas o si la dama de ligero traje violeta empieza, sensual, a desnudarse porque sabe que ha pasado el tiempo de su medio luto y quiere volver a vestirse de araguaney o bucare

266


¿Qué quiere sostener la cesta de ramas que ya sin hojas, flores ni frutos parece que creciera en el oscuro brazo? Crece en un sueño el niño que ha quedado lisiado El árbol seco tiene las hojas por dentro pero su piel es gruesa y la lluvia no puede hincarlo

267


El canto de un cristofué desciende igual a una pluma invisible que se balanceara a través del silencio inmediato Se eleva dos veces, se mece con gracia y solo con eso queda grabada su silueta en la semilla de cacao en el fino troquelado de un pétalo en el agua de río que baña dos piedras contiguas y se diluye en un pozo pequeño

268


El pĂĄjaro despliega sus viejas alas observa la estructura de abanicos con la tela raĂ­da y agradece que las haya surcado el aire

269


En la alta transparencia de la madrugada brotan las nubes desde el alma azul de la montaĂąa y tienen la misma tonalidad Lo he descubierto en el instante en que empezaba a desprenderlas el silencioso esmeril del sol

270


La hoja vuela sin temor sin la prudencia nerviosa del pájaro se posa en medio de la calle y confía en el secreto mecanismo que ocurre al borde de la huella que deja el carro al pasar ese que sin herirla ejercerá la presión necesaria para que ella, casi de manera casual dibuje con su cuerpo el giro de un baile y vuelva a volar

271


En la pared del crepĂşsculo se reflejan oscuras nubes se desplazan ligeras sobre la lĂ­nea de anaranjados incandescentes se observan y corren de un lado a otro con sus negros mantos cual novatos voluntarios de la naturaleza que se preguntaran si deberĂ­an sofocar el fuego

272


El pรกjaro duerme al borde del alero apenas despeinado por la brisa Un velo de neblina ha enmudecido el paisaje verde y azul Ya no se pronuncia el bucare

273


Tengo en las pupilas viejas jaulas abiertas en ellas despierta cada día el mismo pájaro y atraviesa incesantemente los rayos de sol filtrados por la oscura cúpula del mango El pájaro sabe que en cualquier momento podrá llevarse la pequeña carga de luz que le cambia el matiz a sus alas

274


La sombra del árbol seco es una red arrojada al suelo Si sus líneas coinciden con las hojas caídas le pertenecerán de nuevo hasta el instante en que el sol mueva la sombra De igual manera si un pájaro se detuviera en sus ramas sin saberlo ya estaría en tierra, muerto

275


La planta gira y descubre la cercanía de la reja y su vocación de enredadera Observa la impecable perspectiva de una fila de flechas que apuntan al cielo Envanecida, trepa El cuerpo de la niña titubea en altos tacones de hierro se sujeta a todas partes aprende a coquetear Firme y sinuosa se ciñe a la reja, percibe el frío, se mimetiza Danza la hoja híbrida por encima de las puntas y en la curva se revela el destello la nervadura metálica de la viuda que ya puede tejer su red y continuar avanzando sola

276


Los renglones azules de un puente colgante trazan la trama y los recortados bordes de mi fragmento de neblina El lugar estรก desolado Se marcan las huellas de las dos ramitas con que se apoya el pรกjaro desaparecen lentamente y no germinan

277


La luna del campo ha caído Flota la totuma blanca en el río de la noche a la deriva, encantada por una moneda grande que brilla en el fondo una estrella fantasmal La proa de la luna se eleva un poco el cielo está embravecido arriba el viento sacude su cóncavo cuerpo de vidrio glaseado abajo el delirio la conduce hacia el destello que se agranda en el remolino de espuma de la cascada

278


Se desplaza en el aire un pelícano sin mover sus alas grande y ceniciento pájaro de papel A cierta altura ha encontrado el hilo que terminará de conducirlo como a una etérea marioneta el último anzuelo para el pez imaginario que dentro de su pico viaja

279


Presencié el instante místico en que surgieron del mismo vértice el aleteo fugitivo y el canto de un pájaro Ahora estoy alojada en ese agudo espacio sintiendo el desamparo repentino el rastro que se desdibuja los rieles tibios por donde acaba de escapar la belleza

280


Un traje de cestería está ceñido al tronco del eucalipto que crece y lo desgarra lentamente Se eleva el árbol sin desprenderse de su propio nido Desde el borde, con maternal inocencia arroja una a una las hojas y confía en que la brisa malabarista anciana logre sostenerlas hasta que aprendan a volar

281


¿Qué encaja y arranca con tanta insistencia el canto del pájaro? ¿Cuál es el mecanismo secreto que no reacciona El tejido en que cicatriza enseguida la rasgadura El espacio virgen que no termina de entregarse?

282


Alguien ha envenenado el pie del arbusto asciende la sombra hasta su cintura De los largos tallos penden hojas tostadas es la caligrafía de lo irremediable Siguen erguidas cinco flores amarillas con la serenidad endurecida del capitán que permanece aferrado a los timones La planta orgullosa está totalmente marchita sin embargo exhibe ante el sol el impecable maquillaje de su cadáver

283


Cada dĂ­a se acerca el paisaje al confesionario accidental de mi ventana me oculto tras la celosĂ­a del postigo y escucho el ultramar de sus altĂ­simos pinos su lago amarillo pĂĄlido su violento atardecer magenta no le digo nada una y otra vez llueve como una penitencia

284


El pรกjaro atraviesa el รกrbol y se aleja Una hoja marchita se queda vibrando con el aleteo reflejo de quien pretendiera seguirlo La hoja siempre supo que la rama era su jaula y se ha marchitado para volar

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El velo de tinta se ha desdibujado en el agua (2013)

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El velo de tinta se ha desdibujado en el agua Cae en el agua la espesa tinta de la poesía, sus pequeñas gotas se desovillan y descubren, no sin asombro, hilos de tinta que se abren como si pretendieran alcanzar la belleza. El agua, siempre presente en este poemario, es la gota tangible de la naturaleza y el pozo profundo del alma humana, allí hace un recorrido impalpable en el que siente empatía por la locura, experimenta el temor y la soledad. Se desplaza simultáneamente por áreas del paisaje y de la memoria, también por el espacio que conecta a ambos, ese donde se humaniza a la hierba, la lluvia, los pájaros; pasa fácilmente de la luz a la sombra, de la percepción al recuerdo, del asombro a la tristeza. El acercamiento y la contemplación se perciben en cada poema, y todo el recorrido está salpicado de algunos momentos de ternura en los que una gota de lluvia desliza el reflejo de un lucero en la nervadura de una hoja y lo convierte en estrella fugaz, o Dios arroja la noche, como una red, y saltan las estrellas desde el azul profundo como peces de plata. El poema, en su recorrido, es capaz de sumergirse en un río, regar sigilosamente un bosque de visiones, leer en voz baja el paisaje, copiarlo, descubrir su fragilidad y derramarla; es la gota de lluvia presentida y anhelada por un hilo de hierba, y es también la arteria de agua que se mueve debajo de la arcilla, barniza brevemente las piedras que no conocerán el sol y las convierte en efímeras gemas. Damarys González Sandoval

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Las blancas flores del ĂĄrbol parecen de papel ramas cargadas de bocetos de la naturaleza pequeĂąos secretos plegados visten la delicada copa y cuando llueve se oye un sonido distinto en la corriente el velo de tinta se ha desdibujado en el agua

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Mi ambiciรณn abarca la distancia exacta que nos conecta pero mi ambiciรณn no quiere recorrerla algunos puentes se rompen sรณlo de pensarlo una mirada alcanza para edificar lugares entre nosotros sostenerlos y dejarlos caer

289


Cuando las palabras del poeta se aproximan a las cosas éstas se asoman a mirarse en ellas y las palabras se conmueven Sinceramente expuestas saben que mirar es irreversible entonces el espejo fragmentado de la palabra hace una tímida reverencia y temprano sesga la imagen la resguarda En las líneas reposa algo del encuentro el camino, la pausa y encima de ellas siguen andando sobre la intuición las formas que están siendo imaginadas las que no tienen nombre y no han conocido el asombro

290


Todo lo que me ha sucedido lleva dentro de sĂ­ un ancla que permanece suspendida por debajo del tiempo en el raro paisaje de la memoria A veces se combinan espacios familiares con intervalos grandes y vuelven a aparecer los recuerdos como niĂąos que narran y dibujan incesantemente

291


La gata se arrastra en el piso ya no es el animal que rasguña sino el más humilde el que viene a morir asustado Parece que la muerte la esperara en el piso y la vida se moviera de un lado a otro un poco más arriba como si aprendiera a caminar o lo estuviera olvidando Quizá entre esos saltos torpes del potrillo recién nacido y la gata agonizante esté la muerte prendida a la espalda como un titiritero La gata de la muerte está jugando con un nuevo insecto

292


Una hoja caĂ­da mira con asombro el revĂŠs de otras hojas siente cercanos crujidos y se pregunta si los producen al caer los pedacitos de sol

293


Aquí, en la locura mi mente y mis emociones son frágiles inocentes, piadosas y viajan con imprudente velocidad penetran dimensiones llenas de confusión y dolor de fuerzas capaces de apoderarse del destello de la mirada

He encontrado algo que no sé abandonar algo desamparado que se aferra a mí y me cambia la forma para que nunca más pueda encajar en la realidad de los que me sujetan Permanezco en este lado de la película irreversible soy rehén de un movimiento aleatorio

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que todo lo desconoce y lo sustituye

295


Mi mente y mi alma se contemplan desorientadas todo reposa debajo de mis adentros Siento un dolor muy grande Mi mirada mueve los recuerdos de un lugar a otro en la luz o en la sombra mi imaginación excava alrededor de esos recuerdos Una lágrima pequeña me está labrando

296


La tristeza respira debajo del vidrio lo nubla, lo raya y en esos trazos se va descubriendo el rostro oculto tras el retrato La tristeza sabe que el vidrio es una ventana trabada y no intenta escapar respira y se borra

297


Mi cuerpo asustado se repite varias veces intermitentemente en una secuencia de espejos Hace recorridos elĂ­pticos entre la ira y el miedo y va dibujando en el suelo la cadena que me sujeta

Cada pensamiento que escapa de mi cabeza permanece cautivo en la reja de mi mirada

298


En las noches de lluvia entre espejitos de agua el cielo se reproduce una y mil veces entonces un pequeĂąo lucero puede deslizarse en el tobogĂĄn de una nervadura y entrar en escena convertido en estrella fugaz

299


Empieza a llover y el agua lava el ruido que hace alejando los colores y las cosas pequeĂąas lanzas de lluvia rodean mis sentidos las gotas se rompen sobre las gotas rotas Se adormece el paisaje va enmudeciendo el agua sobre la hierba dĂłcil

300


Soy un nervio delicado que percibe la forma del relieve con todo el cuerpo puedo transferir ramas delgadas de sol sobre hĂşmedas arenas y ver crecer mis verdes descender con ellos hasta su raĂ­z de aljibe profundo respirar despacio y dejar que un fino manto de arena me cubra

301


Mis palabras se desprenden livianas como desde una rama que girara alrededor tuyo Tu oĂ­do viaja, se pierde y ellas caen sin rozarte Te dejo palabras que reposan en aquel instante donde ya habĂ­as estado y no se deshacen

302


Ella extiende su dolor le hace pliegues lo convierte en saltamontes y libĂŠlulas La muerte observa

Cuando ella duerme salen de la costura suelta de sus ojos animales pequeĂąitos que juegan con sus dedos Cuando ella sueĂąa salen de la almohada y se posan en el aire

303


El sol se posa en la cima de la montaña y su tibia veladura desciende lentamente hasta la falda Parece que la desvistiera un delicado barniz Detrás de ella comienzan a revelarse otras montañas más claras, transparentes que se desvanecen en el horizonte como un eco Son los vestidos de sombra que el sol le ha quitado cada mañana

304


Latía con fuerza el poema y una línea negra cortó la hoja para que naciera Queda en el papel su retrato fragmentado es un pequeño ejército de signos versos que apuntalan el vacío mientras el rostro vuela

305


Las gotas se rompen contra el tejado y el sonido de la lluvia entra en la sala igual que un pozo que se llenara de calma El eco de la lluvia cae en mi pensamiento con la delicadeza de una pluma

Los alfileres del sonido intentan sujetar el tiempo el dĂ­a se devuelve y sumerge sus primeras horas en esta luz que se desgrana entre las sombras del agua

306


A veces, soy una mirada y el paisaje se acerca, me rodea con su estructura de arcos y fragmentos verdes que construyen en el aire breves mosaicos y vitrales Flotan en el agua algunas nervaduras La brisa mueve los รกpices y hace cortes en un rayo de sol que a semejanza de una escultura desciende vibrando entre las hojas

307


A veces, soy una palabra que mece delgados hilos en un cielo trazado desde las cimas a las profundidades de un sueĂąo Cuando me alejo veo caer en la arena indicios de una escritura que yace deshilvanada en el aire

308


Hay un minuto de la madrugada que no conduce al amanecer un eslabĂłn que separa la filigrana debajo del pie descalzo un ojal que se eleva cual inmenso arco y apunta al espacio donde se diluye el sueĂąo

309


Rozando alientos y oídos danzan en el tiempo las hebras de una emoción que rasgué antes de pronunciarla Bajé la mirada y se quebró la urgencia pero ya no pueden devolverse los gestos desprendidos se quedan atados al tiempo y sus mensajes huérfanos giran invisibles

310


El destino se revela bajo mis pies a semejanza de un largo puente que se fugara en la neblina En ese horizonte colgante doy pasos sobre filamentos que pudieran ser de agua o de acero Una gasa de arena intenta cubrir el vacĂ­o

311


Se desprenden, livianos, los versos del alma que los tomĂł prestados

Aquellos que cruzaron el umbral pueden ahora volar sin ser atrapados Aquellos que fueron idea, sueĂąo, sentimiento callado se han convertido en ave, escultura, flor, palabra

312


A Jesús Marcano (1972 - 2002) Sobre un delgado sendero detrás de mis pupilas están todos los firmamentos que una vez contemplamos juntos La mirada escribe en ellos como en un pizarrón nocturno ¿Qué trazos hice que ya no pudieron por sí mismos borrarse? ¿Qué razones tuve para que se alargaran las pausas entre las mínimas luces que desembocan en el arroyo oscuro de tus ojos eternamente abiertos?

313


A Alejandra Alcalá (1973 - 2012)

Cayó tu cuerpo era la roca que, inexplicablemente se sujetaba al borde del despeñadero Cayó despacio queriendo prenderse del aire pero al aire se le desgarraron los brazos Se quebró la roca su corazón de ágata tenía grabado el aleteo desesperado de un ave

314


Siempre se aleja el agua nerviosa lee en voz baja, veloz, el paisaje y veloz lo copia Descubre su fragilidad, su urgencia y la derrama No tiene memoria no puede resistir la presencia de todo lo que se asoma a mirarla

315


En el borde de mi campo visual el paisaje es apenas una duda es un papel mojado y reticente que espera la lĂ­nea de tinta que le traza la mirada para extender el ramaje hĂşmedo que presagia certidumbres y caminos

316


En los espejos esmerilados del silencio tu imagen y la mĂ­a se ven iguales el reflejo llora un rayo de luz secciona el polvo en el aire las lĂĄgrimas oxidan la cerradura y derriban la puerta que observo inmĂłvil

317


Los finos dedos de la intuición palpan alrededor de los sentidos reconocen a los huéspedes que se asoman a los ojos encuentran palabras abandonadas a la orilla del cauce aéreo

Ella sabe cómo se rasga el perfume entre las espinas durante la caída de un jarrón Ella lo presiente y el perfume rasgado se le acerca

318


A Patricia Benfele

En la profundidad de tus ojos la risa se abre paso sigilosamente porque sabe que delante de ella estalla el paisaje y la hiere con flores de vidrio y semillas de fuego pero tu risa es naturalmente libre debe cruzar y arrojarse al vacĂ­o tendida cual manto tornasolado vibrante

319


En la sombra de mi follaje hay pequeĂąas flores de pergamino apenas se sujetan como si no me pertenecieran Es un delicado accidente que el viento descubre y una llovizna pudiera derribar

320


Bajo la alfombra de hierba en la arcilla profunda se mueve una delgada arteria de agua moja las piedras que no conocerĂĄn el sol las barniza brevemente y une con sus hilos efĂ­meras gemas

321


Llueve y sin embargo un pรกjaro canta la lluvia sacude las ramas y parece que lo hubiera descubierto las hojas quieren distraerla y aletean desde las ramas prรณximas como si acabaran de posarse en el tallo en que nacieron y pudieran cantar

322


El vestido que la cubre es un manto de espuma sobre el naufragio

Sus pasos extendieron invisibles hilos en el aire y hoy sin querer ha enhebrado la aguja de la muerte Se pliega dentro de un cofre su cuerpo de pequeĂąa bailarina

323


Como un río el poema riega sigilosamente mi bosque de visiones Su espejo dosifica los trazos de altísimos destellos que hincan brevemente la oscura copa de los árboles Mueve su collar de caracoles entre las piedras alcanza mis antiguas cortezas y éstas le van deshilvanando el sonido hasta que sale del bosque silencioso y sombrío

324


La fuerza de tu mirada dibuja una puerta, la abre y vuela Se agitan los recuerdos que he guardado desde que eras una niĂąa y caen lentamente como fotografĂ­as veladas Mi impulso de seguirte avanza y se devuelve varias veces mientras sales de este aliento blanco y frĂ­o que borra tus huellas

325


Un hilo de hierba presiente la llegada de la lluvia y la espera, erguido, debajo de la tierra Se aproxima una gota de agua trae en el fondo, cual moneda un pequeĂąo cielo La hierba lo contempla y nace

326


Un velo de sombras estĂĄ prendido de tu pensamiento y se mece en tu mirada Atraviesan la tela raĂ­da algunas franjas de luz y pronto desaparecen En el fondo de tus palabras se desliza el borde del velo como la espuma de una ola

327


Un cinturón de pájaros se posa en el gran eucalipto y danza entre sus ramas Cae delicadamente una serpentina de hojas en torno al árbol El fresco perfume viaja prendido de pequeñas alas que lo desgranan lentamente en el aire Los pájaros han encontrado en sí mismos otra manera de cantar

328


Una nube baja hasta la falda de la montaĂąa duerme y le nacen brotes con semillas de Ăłpalo y blancos nidos

Apenas se asoma la verde cima convertida en una isla sobre la espuma que mece su invisible oleaje

329


El påjaro siente la brisa y se deja llevar por ella Él sabe que en ese momento es apenas una cinta que la brisa sube o baja mientras teje el efímero tapiz de un vuelo

330


Dios arroja la noche como una red y saltan desde el azul profundo como peces de plata, las estrellas

331


El dolor me labró un bajorrelieve y allí se empozan mis lágrimas fraguan como relámpagos de vidrio y se encajan en el horizonte de mi piel El dolor observa y espera él sabe que cada criatura aislada tiende a erigirle un templo

332


Tu mirada se posa en la quietud del atardecer Igual a una libĂŠlula que observa su reflejo en el agua y yo quisiera, con mi mirada rozar la superficie crepuscular y agitarla

333


Esta noche gira tu voz con sus mĂ­nimas cuentas de vidrio en el alto relieve de mi pensamiento

334


Madrugan los pรกjaros para zurcir con su primer vuelo las heridas que dejaron las estrellas

335


Se posa el pĂĄjaro en el tejado baja por la hilera de tejas y da pequeĂąos saltos en el borde del alero cada dĂ­a trazando de nuevo en el paisaje la imagen de una rama

336


Un mosaico de nubes grises cubre la superficie del cielo y lo convierte en un gran patio empedrado El sol se asoma por una esquina llena de luz las grietas y pareciera que se empoza entre las piedras

337


El delirio es una gran muralla de piedra que me rodea y ofrece sus texturas a una invidente Abro y borro de una vez su puerta

338


SueĂąo rasante (fragmento)

339


Dedicado a la muerte

340


Sueño rasante Sueño rasante es un poema largo dedicado a la muerte; es el último de los cinco poemas largos que conformarían un libro –inconcluso y, por lo tanto, inédito- que hubiera llevado el mismo título y que empezó a gestarse en el año 2011, con la colaboración del poeta Juan Calzadilla. Semejante en su forma a Mariposas en el suelo, estaría conformado por poemas largos que abarcarían distintos temas. A pesar de que no logramos concluir el libro, decidí extraer este poema, porque en él abordé un tema que me ha inquietado en distintos momentos. Sentí miedo a la muerte, especialmente, en las tres ocasiones en las que fui intervenida quirúrgicamente para atender una malformación arterio-venosa cerebral; temí dejar desamparada a mi hija, ya que me realizaron las tres intervenciones durante su niñez. También he sentido miedo a que ella muera o cualquiera de mis seres amados. En mi obra, la muerte ha sido el tema de distintos poemas; está presente, como homenaje a los fallecidos y como denuncia, en los libros Entre el limo y el reflejo, Retratos, Figura traslúcida y El velo de tinta se ha desdibujado en el agua, pero en Sueño rasante la muerte es abordada desde una temeraria confrontación, abarca una descripción que pareciera intentar comprenderla y termina con una confesión. Es David quien se desahoga, consciente de que no vencerá a ese Goliat silencioso, magnánimo, y posiblemente conmovido por aquella criatura temerosa a la que realmente no le hará ningún daño. Es un poema que reúne emociones, sensaciones y pensamientos que afloran o pudieran aflorar en el momento de enfrentar la muerte; se percibe la angustia, la incertidumbre, se desafía a la muerte y se le ruega, dentro de un recorrido que termina en el mismo punto en que comienza, porque a pesar de la actitud temeraria de este David, la muerte no caerá en la provocación y no le dará –o no cuando él quieralas respuestas.

Damarys González Sandoval

341


Mi pensamiento se balancea de tu mano blanca a la negra y me sofoco como si rozaras mi nariz con el encaje de tu pañuelo Anciana caprichosa que habitas en la última intersección de mis días contados

Criatura gemela, multiplicas y divides te mimetizas te infiltras en cualquier tejido y arrancas una hebra Cavidad inmensa, con luz y sombra donde la humanidad se agita en forma envolvente se adhiere y seca Hilera de horcas en cada escalera Efímero puente entre dos balcones Efecto engañoso

342


Extraes vidas con la lentitud de un goteo constante o las devoras Eres el gato que juega con un insecto impotente la trampa que captura un segundo y lo sacrifica mientras se desploma la serie desarticulada

Frontera negociadora que intercambia rehenes Alambre que el cuerpo recorre sin sentirlo, adivinándolo hasta caer rápida o lentamente hacia un lado y cruzar membranas de tierra entre la vida y la muerte o permanecer diluido entre ambas como un río que todos contemplan Una vitrina en la que reposan las aguas oscuras de un mortal con piedras inmóviles

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apenas capaces de retener musgo Una porción de vida aferrada al músculo con uñas muy cortas para moverlo

Seccionadora amnésica y solitaria con tus líneas deformas el papel o lo cortas Marcas el ritmo de la puntada que inmoviliza cualquier hilo de la urdimbre sedosa

Vigilas la tierra y bailas alrededor del hilo de hierba que se alza estimulado por la llovizna Revives una hebra en cualquier masa rígida y luego pones un sello de piedra en el esófago blando

Encajas un alfiler en cualquier latido y observas ese ritmo humano que salta

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mirándote siempre de cerca incapaz de advertir una aproximación imprudente

Peinas largas plegarias en tus rodillas luego abandonas el cuerpo y lo conviertes en un simulacro de sí mismo un parque desolado Ya no le corres por dentro con tu ejército de niños entonces consumes el recipiente y dejas un par de pulsaciones que solo darán vida a los recuerdos Juegas en otro lugar, en otro cuerpo con tu carácter voluble e infantil terco o desapegado Te empeñas en enlazar pedacitos de cuerda entre los mecanismos destrozados de un juguete humano Le arrugas a otro el respiro

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para que inhale su propio sello y se quede flotando en su último latido

Pierdes a tus hijos te pudres un poco en cada uno de ellos

Madre última, ten piedad

Mis miedos y sueños se amontonan, a la expectativa Mi aliento rellena los espacios vacíos del pensamiento punteado ignorante, perdido Contemplo cíclicamente cada fibra de bambú o roble y las acuso de ser más o menos flexibles Todo es río aunque esté contenido por represas de piel Cada mililitro turbio es el fondo de un pozo Los curiosos construyen puentes y desde allí observan

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con soberbia de visitantes Los asustados sienten la vibración del agua y las piedras en su flujo sanguíneo presienten un hemisferio carcomido por la muerte ven imágenes salpicadas de puntos blancos y negros penumbras granuladas en numerosas tropas dentro de la carne que lucha contra ella misma sin espacio para voltear o retirarse

Mi percepción tiene una red fina fibra de espejos y retratos en la que cierno mis emociones con la prudencia que implica transportar vidrios dentro del cuerpo

Cada minuto de sueño puede ser la medalla húmeda del último logro el obelisco de grafito encajado en cualquier contrato

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Mi pensamiento de madera viaja alternativamente a océanos y hogueras Los días me atraviesan como imágenes veladas que se proyectan en el aparato circulatorio del cuerpo siamés de la vida y la muerte

Soy la fracción que no sabe cómo pertenecerles El péndulo que se balancea en el lindero que teme a una y a la otra que quiere conducirse en sus rieles cruzados y cada día rompe una barrera de su propio entendimiento atravesando hoyos negros que pueden desembocar en ambas vías Órgano trasplantado en un volumen incompatible Transfusión fallida

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Sustancia viva en caldo sintético siempre penando en el núcleo de la paranoia

A cada minuto le brotan sesenta guillotinas ¿Quién ha muerto? ¿Quién acaba de dividirse en dos en la puerta del vagón? Una corriente me arrastra Las vitrinas exhiben muñecos desarticulados, quemados Un Pájaro está encerrado en una cúpula transparente su canto se separa del cuerpo y deja vagando sus movimientos Un cajón vibra en los rápidos de una corriente negra Pequeñas urnas de piel son profanadas desde adentro Tiembla la fuerza sin masa, contenida entre dos barreras Es mucho más grande que su recipiente Esa vasija que empieza a macerar residuos aún agitados y desconcertados mientras yo sigo en este espacio

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intermedio y ajustado en el que siento el roce de sus pies y sus cabezas.

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Mariposas en el suelo (2011)

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Los sueĂąos de la arcilla son hijos del agua.

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MARIPOSAS EN EL SUELO Mariposas en el suelo, al que a veces he considerado un libro incomprendido, nació en el mes de septiembre de 2010; era un largo poema, de treinta o cuarenta páginas, en las que vertí, como en una catarsis, heridas que habían permanecido maceradas en mi memoria durante varios años. No fue mi primer libro (ya había escrito los poemas sueltos inspirados en mi divorcio y un poemario llamado Silueta de una meditación, que escribí durante el reposo que antecediera a mi tercera intervención cerebral; ambos muy autobiográficos, por eso preferí incluirlos en mi autobiografía y no en esta antología), pero sí fue el primero que me publicaron. A Mariposas en el suelo, ese poema largo que le da nombre al libro y que revelaba, en medio de un conjunto de metáforas, mi fragilidad humana y mis más dolorosos secretos, le siguieron cuatro poemas, semejantes en su longitud, que abordaron el paisaje y mi percepción del entorno. Nacieron en poco tiempo, cada uno en un mes, fueron el resultado de la decisión consciente de dedicarme a escribir, decisión que abrió las compuertas de una poesía que hasta entonces solo alcanzaba el papel en algunas ocasiones en las que las emociones eran incontenibles, y que fue definida por Juan Calzadilla –a quien conocí unos meses después- como un chorro de imágenes. Tras experimentar un cambio en la columna –inicialmente delgada y con versos cortos-, presentarla más ancha y suprimir algunos signos de puntuación, cada poema largo se redujo a diez o doce páginas y los cinco conformaron un solo libro; se podía apreciar el cambio que el experimento ejerció en cada poema: a todos los condensó, a dos les restó frescura, y al último -La punta del ovillo, poema que ya había sufrido varios cambios- lo resolvió definitivamente. Posiblemente también sea un logro de la columna ancha esa sensación orgánica de enorme criatura en movimiento que deja el libro cuando se lee de corrido. Considero que Mariposas en el suelo es un libro para sentir, para dejarse llevar por él, más que para entender; debo aclarar que no se trata de escritura automática, aunque su origen, o lo que yo llamo ''el boceto'', se puede comparar con la acción de pensar en voz alta; cada largo verso de las mariposas fue revisado muchas veces y la mayoría esconde, tras el lenguaje metafórico, dolorosas experiencias de vida –especialmente el primer poema largo, que le da nombre al libro-; episodios de violencia física, abandono, temor, incertidumbre, y ciertas condiciones de salud han sido vertidos en este libro como si de una intrincada o codificada autobiografía se tratara. Tal vez la decisión de escribir venía empujada por una cantidad de emociones maceradas, ocultas, que habían alcanzado el punto de ebullición y por eso abordaron el papel tan apasionada y desmesuradamente.

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Nervaduras encierra un mes de lluvias en mi pueblo, Carayaca, específicamente septiembre de 2010, mes en el que los riachuelos de agua con arcilla surcaban, generosos, las calles, y un impresionante catálogo de verdes revestía las montañas; Superficie efervescente es un recorrido por el espacio cotidiano con ojos de niño, una percepción que encuentra y describe, desde el asombro, un juguete, un mueble, una ventana o todo lo que mágicamente se desplaza dentro de ella; Perfil difuminado es una fantástica conexión amorosa que comprende la búsqueda intuitiva y la entrega; La punta del ovillo es una transformación personal, la criatura que desaparece y renace de sí misma. Mencioné cuatro de los cinco poemas, y el quinto, que es el primero y le da título al libro es Mariposas en el suelo: el sótano de mi memoria, mi colección de heridas, el dolor desglosado en una mesa de disección, lo impronunciable convertido en catarsis. No sé si seré capaz alguna vez de confesar abiertamente las experiencias oscuras que apenas se asoman allí y que, más que esconderse, desfilan fragmentadas, igual que en mi memoria. Cuando lo recibí impreso, tres años después de entregarlo a la editorial, lo releí, y tuve la percepción de que todo el conjunto era como una enorme serpiente marina que emergía de la oscuridad, se elevaba, se transparentaba, mostraba su desesperación casi humana y finalmente se sumergía de nuevo; me cautivó su carácter orgánico y me conmovió de nuevo su carga emotiva, esa que sigo sufriendo a pedazos. Este libro es una auténtica necesidad de decir que se produce en la punta de una voz llena de nudos y torceduras, una voz que lentamente aprendería a hilarse y desdibujarse hasta alcanzar la transparencia de un Velo de tinta y que cada cierto tiempo volverá, como lo atestiguan otros libros posteriores -con más o menos texturas y nudos-, a la sombra. Damarys González Sandoval

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Primera parte

Mariposas en el suelo

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Un revoloteo bajo / casi subterráneo / sustancia fermentada con burbujas que rompen pequeñas superficies y las dejan expuestas como párpados volteados / con la mucosa viva hacia fuera / arden y se resecan en la arena entre piedras porosas / caracoles sellados / cuerpos en descomposición / germinación / y engendros mínimos fotosensibles / que a veces sorprenden con una combustión espontánea y se purifican. Es el residuo invisible que no desaparece / aleteo agónico de una hebra rebelde en el plano olvido / efecto óptico de una escama suelta / es la punción en el nervio dormido que mueve los tendones de la sombra en acto reflejo.

El resentimiento se atraviesa entre nosotros como un lanzador de cuchillos sordo y atormentado / la clandestinidad nos obliga a improvisar y desechar utilería constantemente / sábanas / cartones / viviendas transitorias /

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pero el lanzador nos persigue / busca dentro / reconoce los órganos blandos que exigen su cortadura diaria / la cuota de interés de una deuda / las heridas se infectan y el escenario enfermo se propaga en una atmósfera que involucra a más personas / actores secundarios / suplentes / títeres / maniquíes / animales / muñecos de cuerda. A escondidas nacen nuestras criaturas / pero se gestan tarde / tus ojos no pueden verlas y los cuchillos paranoicos las persiguen.

Mis movimientos para buscarte son torpes / lastiman extremidades inmateriales / sufres / no logro darme cuenta a tiempo. Siento la censura / las murmuraciones / me alejo en tácita caución / sólo mi oído te sigue / no te pronuncias / ¿me perdonas? / falleces / mi oído no supo regresar / ¿lo llevaste? / juego de marionetas nocturnas / funciones extemporáneas de teatro de sombras / siluetas rebuscadas / injerto de personajes. Tú querías experimentar nuevos funcionamientos mecánicos

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deteriorando mis piezas / y yo quería controlar con tus hilos a otra marioneta.

Un hombre con máscara ¿de niña? se aproxima a una niña con máscara ¿de mujer? / durante unos segundos ella esboza una conversación juguetona / él la apunta con un destornillador en la base del cráneo y modifica el ensamblaje de la máscara de mujer / le cambia la forma de la sonrisa.

Arrojé mis cuerpos encima de ti como a una balsa / lloré por tus remos de juguete / fuiste tabla / papel / mancha de aceite para flotar / corrí encima de ti / y de otros / hasta alcanzar la orilla.

Devoré pedazos de mi vida y me asomé a esas ventanas / el paisaje era sanguina húmeda / con la piel sobrante / insípida ya / reciclé / embalé / hice diplomas /

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me convertí en especialista en técnicas tradicionales con materiales no convencionales.

Descubrí que las criaturas nacen aunque se aborten / crecen feroces / succionan momentos solitarios / no los consumen del todo / los requieren para volver de vez en cuando / fantasmas rencorosos de niños sin atención / juegan con las puntas de un ovillo de vergüenza y miedo / fibras de tela que la corriente arrastra hasta formar una membrana alrededor de una piedra / y dar origen a un papel que se guarda doblado y sudado en la memoria.

Un aliento ácido y oscuro adelgaza la forzada gentileza de tus palabras / a la mordaza de rencor se le venció el pegamento / pero deformó la dirección de tu voz / las sílabas hierven arrogantes o se arrastran.

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Tres bacterias se alojaron en tus sueños / una te despertó con sensación de caída / otra se drena ocasionalmente con una válvula / y la tercera devoró tus globos oculares / ronda los párpados / y no despiertas.

El cerebro de un hombre se asila en un animal sin raza / percibe las miradas como ataques / gruñe / engulle con violencia objetos lujosos / escupe los pedazos / arroja botellas cuadradas en mi cabeza / deja traumatismos angulares en la tolerancia.

Me apartas de la lesión visible / provocando grandes lesiones invisibles. Con barro en las botas caminas dentro del río buscando una cucharada de agua limpia.

Atropellé mi vergüenza en todas las velocidades / aproveché cuando los transeúntes eran seres queridos / para aplastarlos / quedó una mancha heterogénea en el tren delantero / me estacioné y entregué la licencia.

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Una bella mujer / desalojada violentamente de su cuerpo / intenta identificarlo. Cuando el accidente es horrible la conciencia se aleja / se resguarda. Durante horas invade cuerpos feos / viejos / enfermos / y cada vez empeora su imagen / vuelve en sí / desacostumbrada al hermoso cuerpo que ya empezaba a corromperse.

Hombre de manos pequeñas / dejas caer tus bebés / sus deditos te abren los ojos y los hunden / revisando agresivamente pedazos de “no sé” “no creo” “no es mía” / hurgan el fondo otros deditos recién nacidos / desmenuzan y aprietan masas inertes / se divierten como gusanos.

Preocupado y mudo observas con los brazos abiertos desde otra plantación / reconoces los cuervos que habitan mi cabeza / más allá un par de destellos fijos / metálicos /

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¿ojos atentos? un rastrillo con sombrero. Se fugan en el horizonte parcelas lineales con espantapájaros de doble espalda / herramientas abandonadas / monumentos fúnebres con cuerpos de paja / mujeres con otros cuervos en las cabezas.

Durante un año hemos posado amarrados para la fotografía / alguien manipula toscamente la placa sensible durante el registro y la deja caer / manos nerviosas le imprimen huellas de uñas y dedos hasta fruncir un ceño y sesgar una sonrisa / encima de esa fotografía se levanta una torre de copias y negativos que protagoniza mi reputación.

Un barco es al mismo tiempo muelle con camarotes y enorme tabla en la que camina hacia el mar la tripulación dirigida por un capitán sordo-ciego que aprende a lanzar cuchillos /

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traza una línea de puñaladas en la cubierta / y dos tercios se desprenden.

Una represa me contiene / siento las grietas / la pantalla de cemento se está filtrando en mi cuerpo / la convulsión me detiene / recibo en la boca el latigazo que me impide hablar / amarra y arranca las palabras / me atonta / es cómplice de una criatura salvaje que hospedo / pasaporte y aduana de mis trayectos físicos y mentales.

Flagelo mi cuerpo en forma directamente proporcional a su sensibilidad / con todos los diseños de látigos / hasta romper la piel / elimino tu rastro de la memoria de cada célula / mentalmente sello y cicatrizo las hendiduras / adhiero injertos / gano una textura diferente / con las necesidades básicas enconadas a profundidades óseas.

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El corredor entre mis dolores macerados y algunas miserias / baja muy accidentadamente por graderías / escenarios / fallas geológicas / y escalones con dos caras en sombra. Camino / caigo y encuentro pequeños indigentes disfrazados de familiares / amigos / transeúntes / afiches / espejos / comen lo que ensucian / arrojan pedazos / la pendiente resbalosa apesta. He sentido que no tengo freno ni fondo / he quedado detenida al margen / como un grumo pesado que comienza a secarse / y allí / despega de nuevo una mariposa.

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Segunda parte

Nervaduras

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¿Qué carnada es esta que al abrir la puerta me pesca la mirada / y me lleva a grandes saltos a devorar texturas que la distancia suaviza / me hace soñar que tengo largas manos / y me llena el pecho de ojitos glotones que saltan entre criaturas / pintorescas / húmedas / tibias / carnosas / que revelan sus secretos y me comprometen? ¿Qué anzuelo me atraviesa la nariz y los dedos y multiplica mis ganas de oler y tocar?

Montaña / me llamas / como si una enorme campana revestida lentamente por el paisaje que germina en la cúpula orgánica / en el corazón tañera.

En la tarde bajan las nubes o suben las montañas y quedan intercaladas / unas / otras / unas / otras / destacándose / la luz intenta calcarle el contorno en el aire /

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apenas logra dos o tres siluetas / cada una con menos tinta / la imagen se ofrece como un eco de la montaña / los picos claros demuestran existencia / enganchando y arrastrando alguna nube / o un eco de nube.

Una resma de cielos artesanales ordena en secuencia sus rebabas / por debajo se les ve el grano y el peso / arriba la orilla rasgada.

Camino: corteza horizontal / rebanada de raíz que conduce de un verde a otro / lo recorro entre árboles / como quien atraviesa un túnel / con el cuerpo erguido y alma agachada / la herramienta para percibir aquí es tan íntima que no sé nombrarla / un área verde de mi entendimiento tiene raíces proporcionales a estas copas / algo nos crece sincronizadamente y se engrana en cada encuentro.

La brisa viene a jugar en una estructura hecha con tubos de sol / su risa es idéntica al movimiento / el polvo levita

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y se mece entre los cilindros luminosos / para exhibir el brillo de algunas partículas.

Eucalipto: huyes de tu corteza como una lanza / asfixiado / en el ascenso cortas en cintas todo tu traje / y observas lo que otros no alcanzan a soñar / te regocijas / danzas / perfumas. Árbol: un punto de tinta en el papel mojado / mil trocitos de tela en los bracitos de la tinta. Corteza: mosaico ascendente de teselas primitivas incrustadas en resina / con delicados canales. Follaje: despedazas la luz / arrojas franjas al suelo y juegas. Raíz: registro subcutáneo / masaje oculto / lectura táctil de fórmulas. Hojas: pequeños toboganes / donde resbalan el verde y el sol / se secan / la vida se muda del verde al sonido / algo se anuda dentro del tallo / se ahoga / revienta / respira. Retoños: una estructura triste ha sido sorprendida por una docena de maripositas verdes que se le alojan /

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le hacen cosquillas / cambian el color y crecen. Capullo: nudo de pañuelo de mago / brota y se deshace. Lirio: un fino guante blanco pretende abrir sus deditos. Capacho: dos torrecillas de pañuelos bermellón / suenan. Palmera: soberbia de jardín / grito codificado en puntos / silencio / grito desarmado en gritos / un círculo repleto de mástiles con banderas dobladas a la mitad / y en el entramado / brillante disco de macramé. Rama: dormida creces desproporcionada / doblas el agua y cortas el aire / despierta no agarras nada. Pajarito: latido nervioso y tibio / pincelada fugaz. Libélula: dos líneas cruzadas / la oscura y la transparente que vibra / apenas se balancea hacia los lados / suspendida / como si en el aire le sujetaran las alas / contra sus tímidos intentos de zafarse. Un fragmento del diseño parece duplicarse / animado / trozo de fondo convertido en figura / fotografía nómada / muy prudente / vuelve / se paraliza.

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Plantas: como gotas de leche en el aceite verde es tu estampado / del pulso acelerado brota la sangre en delgados chorros / que emergen asomando paquetes de hojas con bocetos de nervaduras / como si el último soplo de sangre desmayara. Un tallo alterna pruebas de color / verde esmaltado / magenta y crema / trepan de par en par / exactamente. Sus hojas delgadas suben y bajan enseguida como si se arrepintieran / el grueso tallo contiene a muchas de ellas que no se atreven a salir / sus flores tienen dos versiones: un ramillete rosa y un pequeño sobre lleno de hebras blancas / atrapadas en ojales negros / que no pretenden llegar a ser botón. Cuerpo quebradizo con hojas carnosas / recargadas de nervaduras ¿Serán acaso los planos de fuga de su fragilidad? Cuerno / grito / llamarada / un paquete de brazos que se eleva en el naufragio de la cesta / una lucha se libra debajo de la tierra / se estrangulan varias piernas mientras emergen. Zábila: una corona se reduce en espiral / cada pequeña pecosa

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la posee / se abre y apunta alrededor todos sus aguijones para proteger el cetro de oro-rubí que le brota. Bucles que se extienden e indagan con disimulo / antes de asirse / amantes posesivos. Látigo germinado / un tronco se eleva antes que sus hojas o ellas lo dejan solo / una malla irregular lo arropa / ¿pesada? / él intenta reanimarla / como si supiera que está profundamente dormida / la mantiene erguida / es como un maniquí en el que ella cuelga la blonda de su diseño / capa tras capa / hasta ocultarlo / la enredadera copia el molde con retículas muy estrechas / y nadie se acerca demasiado por temor a convertirse en encaje / el hilo ha creado ovillos muy congestionados / ya no se reconoce la estructura / si quiere zafarse / si aún está allí.

Un volumen recortado / casi impenetrable / formado por minúsculas hojas que tocan el aire / como huellas dactilares / ciegas / ansiosas / se reproducen hasta poblarlo con una densa estructura vegetal /

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y apuntarle a la cara con retoños de índices y pulgares. ¿Y la variedad? / ¿es caprichosa? / Formas y texturas son signos en el lenguaje de las hojas / agresivas / sensuales / sobrias / un interés particular se hace evidente en su manera de aproximarse al espacio / indiscretos acercamientos / susurros / gritos / comentarios sesgados / una respuesta breve / distorsionada / puntual / otra planta habla consigo misma / y en la sombra se impone la magnificencia de árboles que no admiten estridencias. Focos imprudentes llegan desde el follaje a sorprender sílabas / unas intentan perseguir y acorralar con su discurso / mientras otras se yerguen indiferentes / hojas secas / rotas o quemadas por el sol / cambian de interlocutor y se comunican con el suelo.

Plantas que se llenan de anchos rostros para recibir tratamientos de agua y sol / otras exhiben sus pliegues finos / hacen piruetas /

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y otras apenas se atreven a asomar / con elegancia o desconfianza las puntas de los dedos. Un jardín les da nombre a estas direcciones cruzadas / una planta se ciñe a otra y se mudan las flores / doble disfrute de humedad y temperatura / laboratorio guiado por el instinto / frágiles helechos se inmolan para proteger violetas. Al sol / perpendicular / se le persigue moviendo el timón del tallo. Las hojas manipulan con gracia / trepan / presionan con fuerza para enredarse en un hermoso y doloroso ensamblaje accidental.

La tierra oscura y fría recibe amarillos velos diagonales / queda descubierta la composición de fracciones orgánicas ocre y sepia / caracoles / triángulos tornasolados / cáscaras / láminas verduzcas y tostadas / en lenta homogeneización / tierra fértil / plano con ricos relieves / la semilla / cómplice / se acuesta y le brinda un pretexto /

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para dibujar nerviosas raíces. Tierra árida ¿Qué se ha ido de ti? ¿Qué ha quedado?

Lluvia: dígitopuntura estimulante que reparte concavidades y espejitos / una línea punteada relaciona a todas las criaturas / reposa como collar sin hilo construido con pequeñas lupas irregulares / brillantes / efímeras / se desliza / traza y borra. Agua: acercamiento sensible / discreto / delicioso / que sin resistencia recorre espacios virginales / vehículo de tintas / alcohol de perfumes / caricia que se escurre. La arcilla en el fondo es verde y tiene textura / la lluvia lo descubre / ella siempre llega hasta el centro de la mezcla / donde la combinación está fresca / el agua le lava el cabello a la arcilla para provocarle sueños / los sueños de la arcilla son hijos del agua / fuerte y curiosa lava el glaseado áspero que pinta el sol / y lava las hojas tostadas que ya no lo sienten / eufórica / arrastra por carreteras mantos rojos /

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cae en los techos / juega / lava sus propias gotas y vuelve a llenarlas / deja placidez en el aire / lavado también / y silencio / llena las grietas y se forman pocitos aéreos / modifica los verdes / logra un muestrario de forma continua que abarca verdes temperamentales y frágiles / otros muy serenos / en un afortunado conjunto.

Una hoja tiene líneas tan marcadas que parece que pretendieran rasgar el soporte / trazos duros / áreas difuminadas / contrastes de luz y sombra / salpicaduras y accidentales derrames / en otras se separa un poco de blanco / se seca mientras flota y ofrece una hoja con efecto gamuzado / un oscuro revestimiento forma gruesos escudos redondos con bordes doblados / algunas hojas olvidan constantemente su fórmula y ensayan una degradación de sienas y vinos antes de fijar el verde / otras tienen una veladura

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encima del incendio que consume todo su combustible / y graban su ardor en los ojos / durante los segundos que resista la mirada.

Un tronco derribado reposa en la tierra / faja con insólitas grutas / minúsculos habitantes fotosensibles / hoy se albergan dentro de un conducto o fibra / mañana quedarán presos en alguna raíz. Musgo: reconocimiento minucioso de la forma húmeda / sensual textura. Piedra: masa de pigmentos cuidadosamente sellada / empaque perfecto en el que la naturaleza guarda algunos ahorros / pequeños cuerpos irregulares que dejan huellas en mis pies / lastiman / crujen. Todo se mueve sin ser advertido / aparecen y desaparecen signos que atraviesan el silencio / mínimos desgarramientos / descomposición /

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partos de hoja / flor o frutos / esfuerzos que se nos obsequian / delicadas soldaduras unen finísimas membranas y se ensamblan cuerpos dentro de cuerpos / brotan fenómenos exquisitos al gusto / a la vista / al tacto / se desmantelan fragancias que obligan a desear el río que tiñe sus sedas / se desprenden deliciosos frutos / recipientes cerrados / que comprimen a nuestros sentidos y los mantienen cautivos en una cáscara.

Una deliciosa sensación me recorre el cuerpo / En este momento soy una placa sensible / que registra una secuencia de movimientos y relaciones orgánicas / líquidas / íntimas / mínimas estoy acostada en la hierba / alineada con el horizonte / respiro lentamente / cuido el reposo de la imagen / y la disfruto con la calma y el asombro que deja su reflejo en mí / como en un pozo.

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Dentro de mis ojos se superponen medallones de colores cĂ­tricos y violeta / siento en mi espalda el pulso de la montaĂąa.

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Tercera parte

Superficie efervescente

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Habitación: espacio rígido lleno de imágenes / que rebotan libremente a la velocidad del pensamiento / portátil y silencioso. Avanzo entre personas y objetos / estoy en un espacio paralelo / en un sueño. Un rebaño de nubecitas se mueve lentamente / mi mirada cargada lo sigue.

Descubro que un columpio es un péndulo / cuyo único vaticinio es el recorrido infinito / de un arco de disfrute puro. Una cometa de papel semitransparente / como lencería íntima / flota y coquetea en el aire / la veladura deja ver pedazos de fondo distorsionados / imágenes arrancadas y temblorosas / las sigue una línea punteada con trocitos de colores que intenta firmar el dibujo.

La lluvia y yo jugamos al cambio de matiz / se entretiene con el sonido de mi risa salpicada / con mi temperatura y sudor / no roza mi nariz / inmóvil le ofrezco canales de circulación / represas / toboganes.

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Las hojas más tiernas succionan poquito verde.

Una niña baila y su vestido interpreta las sugerencias que el sonido hace al espacio / ella es un impulso eléctrico y él / una espiral de puntos de fuga.

El globo de la noche tiene costuras rotas y fuego por fuera / desde su cesta negra observa luces blancas de ojos.

Botón: lámina de puerta giratoria / en tu cintura / dos agujeros imitan una mordedura de serpiente de hilo. Luciérnaga: resaltador que traza una línea punteada / maqueta de estrella fugaz. Postre: sorpresa que se disuelve en el paladar y deja un diseño especial de sonrisa impreso dentro de mi boca. Collar: extrañas frutas sin semillas / entregan el ombligo

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y comparten el cordón umbilical / germinan entre el cuello y la mirada. Reloj: giras en el mismo sitio / monociclo sin piso / rostro sin contorno donde unas líneas sugieren el paso del tiempo. Playa: algo eléctrico reacciona al mojarme los pies. La cáscara de la rosa cae en pedacitos / la pulpa se respira. Pelota / a cierta altura funciona un círculo que modela relaciones entre las manos. Árbol: un niño trepa por un pulpo de brazos marrones con uñas verdes / y lo ayuda a rascar el aire. Ventana: fotografía en movimiento / boca en la pared que besa muchas bocas. El sol hornea una pequeña muestra de jugo hasta dorar la piel de la naranja.

El mundo se acerca a mí como un niño curioso. Los pajaritos planean con destreza entre ramas / acariciados por las hojas que vuelan en sentido contrario. Playa: en la almohadilla de arena se hunden frenéticamente

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los pies como sellos sin tinta / llegan al agua / esa tinta diluida que imprime copias instantáneas de todo lo que se aproxima en apresurados pedazos / así obtiene una gigantografía del cielo / con efecto de mosaico en movimiento / que se une y separa entre líneas de espuma. Siempre fresca / se deja intervenir en cualquier espacio / juega / distorsiona rostros con ondas hacia los lados / hala mejillas / codos / cabellos / hace caricaturas de aviones / paisajes / personas / no fraguan y su único marco es la orilla.

La brisa alerta los sensores de movimiento y sonido en las plantas. Pasos pequeños activan la secuencia y agregan risas / la algarabía disminuye en un cono acústico que desemboca en el parque / se introduce en los tubos de hierro / el sonido cambia de madera a viento de metal / un silbido plano se desliza / incorpora el chillido de la adrenalina / gira en espiral hasta caer en la hierba.

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Su cabello es una fiesta de independencias / delgados mechones saltan y sonsacan a otros / revolotean / estallan / aterrizan y despegan / dibujando electrocardiogramas.

Mi falda se mueve como si le bailaran niĂąos en el encaje / desliza ondas que flotan como trazos de aerosol satinado.

Bolas de cristal trepan por los pinos para adivinarle algo a la navidad / se sonrojan ante miradas fijas / han imitado el brillo con escarcha.

Un retazo de tela gamuzada / con dos botones azules y un ojal negro / maĂşlla en mi cama.

El payaso baja tres escalones para alcanzar expectativas simples / allĂ­ los padres de los animales son globos /

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todos los objetos ocultan una manivela con insólitas funciones / los golpes hacen reír / el olfato es más agudo y son grandes los pies encima de la tierra.

La burbuja envuelve al aire con rebanadas imágenes de nácar / en ella el árbol / una bicicleta y una fruta se dividen en trocitos. Es la oportunidad para hacer combinaciones increíbles y descubrir ventanas en cada fruta / ramas en la puerta / un volante en el árbol / una semilla con plumas. La burbuja gira / el aire se enamora / la arrastra / explota.

Una cinta brillante exhibe sus trucos / gira / se eleva y amarra con nudos maestros / se convierte en lazo / hermoso / celoso / apasionado.

En un plato los alimentos reposan / se mezclan / se disfrazan / bailan / y desaparecen.

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La tijera no logra ver sus trazos dobles / el dibujo huye de sí mismo / temeroso de las otras líneas.

El papel acaricia al lápiz / le sugiere movimientos / asoma con pudor su fibra blanca / y el lápiz interpreta sus deseos / los traduce en sombras / luces y penumbras.

El fondo del mar bosteza y se estira / con el brazo enredado en su pijama de arena / duerme en esa nueva posición / el puño y las rodillas quedan asomados a la superficie / les brotan manglares y nidos.

El aire posee muy difuminado un pigmento imantado sepia o sanguina / se fija y hace un molde apasionado del hierro que escapa / difuminándose.

La personalidad de algunos creyones despierta simpatía / el ruido confianzudo / su belleza sobria / su timidez hermética /

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los que no tienen gracia recurren a la mina rígida y son tan duraderos que se vuelven familiares a la mirada.

Una criatura estrena su envoltorio de cosquillas / se le activan con mínimos roces / empieza a explorar / con pasos pequeños / tiene la intención de recorrer toda la superficie / sus deditos buscan las cosquillas del mundo y activan el asombro de los objetos. Ella cree que las cosas también investigan / y se sorprenden / la saludan / sonríen y brillan los ojos de ambos / sus objetos conservan intacto el envoltorio de alegría.

Un mueble nace y no entiende por qué no es juguete / inofensivo y pícaro coquetea ocasionalmente asoma una redondez / una línea / un color brillante / un movimiento / o algún sonido. Descubro que su función más interesante / es dejarse imaginar / y permitir que las patas se conviertan en torres / edificios / cohetes.

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La voz de las arañas es fina y convincente atrapa las palabras que le faltan / les agrega dibujos geométricos. Una esquina le ofrece portada y contraportada.

En el momento íntimo con la hoja / la mariposa confiesa su vida alegre / sus alas la protegen del sol le brindan una sombra de colores / se convierte en quilla / aletea en la hoja y la traslada a lugares secretos / oceánicos y cenitales.

Las orejas erguidas y atentas del despertador / escuchan los pasos del minuto sonámbulo que se aproxima. Lo sacude con un grito.

Un bote desgarra y cose la cobija azul del mar / bolsillo escurridizo que quiere guardar los tesoros de ella.

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El espejo capta los objetos / desplaza encima de ellos velos de luz y sombra / cada doce horas improvisa retratos de parejas o familias de artefactos / borra de la memoria todo lo observado.

La almohada exhala cuando se apoya en ella la cabeza / inhala de nuevo / se mezcla con lo que exhala la oreja / se infla con recuerdos musicales / livianos y aéreos.

Un móvil es un insecto metálico que cobra vida / agita sus extremidades de arcilla y aluminio y se descubre cautivo / engañado por el viento.

Dos puentes paralelos se extienden / son largos paréntesis que encierran un pentagrama en el río.

La lluvia revela el verdadero color de las plantas / una vez lavada la película de polvo / se aviva la agrietada pastilla

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de acuarela / salpica en forma de estrella / encima de las hojas tiernas / rompe la muestra de su laboratorio interno. Las hojas reciben al azar unas gotas / las tiñen de tinta / maquillaje o perfume / y las entregan.

Las minúsculas hojas del frío hincan el cuerpo con sus ápices punzantes / faja progresiva que encuentra tallos de hielo en los huesos.

Una lámina de calor se oculta detrás del aire / celofán amarillento que desliza su plantilla única / entre figuras que alejan la nariz / de los ángulos excedentes.

Encajo los ojos en la enorme maceta del espacio / encuentro partículas minerales / inadvertidas estrellitas cotidianas / cubiertas por una pátina de polvo / que un roce delicado hace brillar.

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En el cableado aĂŠreo de mi calle cuelga un zapato de cada par / sus dueĂąos andan el aire / saltando en un pie / los recogen para patear la tierra.

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Cuarta parte

Perfil difuminado

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Un rostro sufre accidentes / pierde sensibilidad en la superficie / no se distinguen sus emociones erosionadas / mimetizadas con el paisaje. Se desprende de su pensamiento una partícula pesada / se infiltra en la lágrima y cae con ella / repite una mancha encima de la rutina / incesante fotocopia / la sonrisa / de talla pequeña / se abre con dos anzuelos / una plantilla sobria / perfecta / sobrevuela como un fantasma / minutos esotéricos disparan al pecho / cerebro y nariz de algunos días / imágenes inexplicables / aroma de frutas / sensaciones / soplidos / susurros / paréntesis en el espacio / escenografías raras / vestuario / fragmentos de diálogos / que escapan / se refugian en otros días y noches / confunden la secuencia / sufren allanamientos y humillaciones de cualquier pensamiento lógico.

Me arriesgo a un ideal romántico / en ese minuto creces / desproporcionado y rápido / criatura mitológica /

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congénito huésped de mi mente / espejo distorsionado / con fina garra trazas en mi arcilla fresca / tocas puntos muy nerviosos y envías acentos eléctricos / aves angustiadas dentro y fuera de una cúpula negra / tu sombra es una pátina sobre risas y palabras / gritas escuchas tu propio eco / no hay más inquilinos / envías tus autorretratos borrados / el recuadro rígido me golpea / me exige contenidos / eres el ingrediente que no fragua / suero de mis emociones amnésicas / en tu cansancio hay tristeza / aras / desentierras algo nuestro / que tampoco recuerda por qué nacimos con esta mitad de armadura atorada en la cara y en el pecho / no podemos asir / eso que nos pertenece / camina de espaldas / llora / igual que tú y yo.

Algunos sueños / presuntamente especiales / dejan un residuo en mi memoria / información vaga de ojos /

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antifaz que llevo a todas partes / a la espera de mínimas contraseñas. Te he necesitado como niña / bestia herida / monja enferma / demente / tengo dos estaciones: ansiedad y lágrimas / despedazo personas / lugares / nombres / fechas / sensaciones / pensamientos / mi silencio es una caja blindada en la que desarmo y engullo las fibras de cada presa / aborto y me trago las dudas. He presionado y asfixiado una parte de mí / he creado un espacio en mi propio molde para albergarte / estoy en mi fondo / con la línea del horizonte de pies a cabeza / y un cielo violeta / altísimo / en el hemisferio contrario / me degrado / no se mueve pétalo ni espiga en esta franja clara que promete luz y no amanece.

Algo tuyo y mío disfruta acorralándonos / frío cirujano que hace incisiones / injertos / observa reacciones y actos reflejos / ensambla criaturas profundamente incompletas y tristes.

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Mi eterna pregunta martilla cajas torácicas y cavidades oculares de personas que continúan alejándose / abandonan el andén / cruzan la calle / cierran la puerta / olvidan / mueren.

Quiero registrar el indicio mínimo / sujetarlo con alfileres / traducirlo. No conozco el contexto de esa partícula igual y distinta que se escoge a sí misma / y complace a un criterio patológico. Cada rastro es un arabesco que se empalma consigo mismo / líneas que no van a ningún lugar / el único volumen crece hacia el fondo / solo tiene raíces / sin ramas ni flores / sin cuerpos ni frutos / grito / lloro / me rindo / escucho un “¿te vas?” cada vez más adentro / dos pasos a la izquierda del abandono absoluto / en este camino inocente / oscuridad poblada de seres que me persiguen y te esconden / te ensucian / me engañan / aquí podemos estar en pena ilimitadamente / ya no me distingo ni sé para quién es lo que busco / en el mismo escenario con los ojos abiertos o cerrados /

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creyendo que desgarrarás esta sombra crónica y justificarás el silencio de mi corazón rígido / apagado / desocupado / arrendado con fines simples y pequeños.

Reparto mis risas y abrazos entre cosas / efusivas válvulas para drenar mis crisis / dispersar la temperatura de mi mente que se quema y desgasta en esta única dirección / faja que me castra / deforma y conduce a un espacio solo y elevado / para alcanzar algo o reventarme todos los órganos en la caída. Mis desplazamientos son efectos ópticos / un holograma cómplice me ayuda a permanecer en el mismo estado sin lugar / anclada.

Un proyector caprichoso / demasiado antiguo / alumbra otro fragmento de una habitación / ¿dónde? / ¿de quién? / ríe la cinta negra. Un par de pedacitos de imagen se desplazan

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silenciosos / marcan el sello en el video cotidiano / lanza arrojada que abre la ranura para mirar / confundida / inquieta / inconforme. Debo apuñalar lugares / imágenes / palabras / para aprender a ver en su formato / adivinar el fondo / la secuencia / o pensar / vivir y amar en ranuras.

Interrumpes situaciones y creas expectativas / mi vigilia se extiende / observo minuciosamente un delgado retazo de piel marfil constelado de lunares / aislado / desaparece / me asaltan sombras y ruidos en la noche / respiración pausada / regresan las imágenes / una calle amarillenta / una figura / tela suave / balcón soleado / enfoques simultáneos / locura / fraude / alucinación / analgésico fragmentado / una colección de postales / naipes de un juego que desconozco / nuestra historia tiene los párpados cansados de insistir contra la cinta adhesiva que los sujeta.

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Intento afinar el olfato / el oído / el tacto / me paro de puntillas en una tesela / inhalo el vapor del mosaico / un espía almacena el registro a través del vidrio miel y ámbar de tus ojos / narración envejecida de tierras y pieles / reflejos de fuego en las pupilas / edificios de punta roma / cubiertas sacudidas por el mar y la entrega / bailes de hacienda / composición de velos orgánicos / sanguina / sepia / ocre. Cuidadosamente mantiene la historia enterrada / elige secciones y las introduce con la frecuencia necesaria para mantener la intriga / se inspira / en cada oportunidad ofrece su mejor geografía / acompaña nuestras sequías e inundaciones / corriente abajo / hasta la desembocadura.

Entro en la imagen descontextualizada no puedo pensar en nada alrededor / abarcamos completamente el enfoque / respiro lentamente

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en la inmediatez de tu piel blanca con líneas verdosas subcutáneas / curtida / sudada / descifro y desintegro la fórmula extraordinaria / el rastro que he seguido con instinto animal / hasta que se vuelve tangible tu cabello ondulado / delgado / tus manos fuertes / tiernas / todo tu cuerpo / materialización asombrosa / aglutinación de coágulos que detuvieron mi circulación cotidiana y le regalaron indicios de otro pulso / sereno / dejo mis impresiones en tu piel / recibo las tuyas en cada célula vacante / recíproco collage invisible / nos estamos vertiendo / modificando / volviendo a la integración natural / encuentro en tu cuerpo la estructura que me equilibra / deliciosa / sensual / intensa / se adormece mi cuerpo / lo olvido durante segundos / linderos difuminados / percepción disuelta / la inusual interacción es la semilla de una condensación de fuerzas.

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Una parte de mí ha encontrado un espacio muy familiar y descansa plácido / se ríe de los sobresaltos / se comunica libremente / exacto / molde con molde. Mi sensibilidad es un manto que copia y disuelve oscuras huellas. Ven / transita en mí con tu andar macizo / incrusta tus pasos y modela mi forma / mientras los rodeo con suavidad / apoya tu peso en mi volumen fecundo / reposa. Se llenan lagos / yerguen árboles / asoman flores salvajes y musgo en mi superficie / lastímate / disfruta el dolor primitivo / respira / sangra / muerde / no escapes del cuerpo / surca una senda ambiciosa de grandes recursos / descubre mis minas saturadas / inunda los pasadizos / vehículo de pigmentos / contempla el movimiento de la veladura.

No quiero acercarme a tu cuerpo con prudencia / quiero entrar en cada célula / habitarte / mínima y desquiciada /

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perdida y enérgica / allí donde no se evidencia tu aparente masa / atravesar el cono de tu respiración / trepar los pliegues del abanico de tu mirada / conocer tu sangre ducharme en ella / verla secar en mis redondeces / calentarte hasta la ebullición / sentir la inmaterialidad de tu presencia y volverme experta en ella / morir / descomponerme contigo / despacio / nacer de la misma madre / ser tu madre / tu hija / ser tú mismo y amarme / entregar los espacios vagos de mi presencia / y los ocupados / ambos te esperaban / los pequeños muebles y habitantes de mi cuerpo / fueron un pretexto para cuidar tu hogar / y se rinden justificados / satisfechos / amantes / quiero alterar la química de cada fluido / sustancia / molécula / poro / entrar masivamente en ti / salir distinta / suave / desmenuzada en tus manos / brillante / y que me inhales / cambiar el ritmo de tus pulmones / asfixiarte un poco / ser un suspiro / navegar en tu cerebro / en el fondo de tu ojo / verme al revés /

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desnuda y sobria / dormida / volumen desocupado / sin puertas / rendido en el fondo del alma / que se levanta / rodea tu tridimensionalidad / acecha el instante pasivo de tu contemplación / ambos pulsos disminuyen / ceden / se entregan. Una luz baña mi espalda / es el único calor de este instante congelado. Como un niño / observas el mismo cuerpo nuevamente nuevo / temeroso de tocarlo / que no te sienta / que esté muerto / que no te recuerde / que todo esto haya sido nada / y debas continuar con el deseo angustioso de cada mañana / defraudado en la noche / en cada rostro y mirada.

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Quinta parte

La punta del ovillo

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Una fracción de la selva es azul y bronce / leves movimientos la separan del fondo / enorme criatura mimetizada / temerosa / desproporcionada / se oculta de miradas imprudentes. Está envuelta en una membrana transparente / una talla más grande que su cuerpo / tiene grandes extremidades y cabezas invisibles atormentadas. Parece que naciera de un útero gigante / gime / rompe tejidos / escupe en las bocas del ensamblaje verde / se incendia en sus ojos / le desgarra montañas.

Sus ojos son espejos convexos que desplazan figuras / una réplica del paisaje verde y gris se repite en la cápsula vidriosa inmediata y en otra más profunda / la secuencia de imágenes registradas nace en un punto interno / se amplifica en cada nueva lente / combina velos de cítricos colores.

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Debajo del ojo tiene una curva oscura / con pliegues irregulares / es una membrana delicadamente surcada por canales en los que se deslizan / y empozan algunas lágrimas / los párpados gruesos no cierran totalmente / dejan ver una franja del redondo cristal en la oscuridad / la bestia respira poco / el ciclo se queda dentro del el pecho / muy lento / su digestión se ha detenido / un objeto cercano al estómago busca abrigo en vísceras fantásticas / se resiste a ser eliminado entre emanaciones ácidas.

La sombra le revela el aspecto anciano / al amanecer se desvanece la figura. El mundo duerme temprano / intencionalmente / para evitar encuentros con habitantes complicados.

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Las uñas rotas / rasguños en el cuello / no tiene alas o no funcionan / solo fragmentos de cuero que le cuelgan de la espalda. Nocturna y solitaria / no sabe convivir / no tiene congéneres / Es muy grande para escapar sin ser advertida / cada movimiento le inflama órganos y la irrita / es menos tolerante la bestia.

Se apodera de mi pensamiento y mi voz. Dueña / madre / alma salvaje / estructura que me agranda y maneja / impacta partículas alrededor y las hace vibrar / danza de escamas revestidas de plomo tornasolado con pretensiones de oro. Me entrega esta sensación de desfase / dimensiones incoherentes que forcejean para habitarse / espirales en sentido contrario / que obligan a construir coincidencias y reconciliar el conflicto íntimo. Fruta gigante en la que se agita una semilla.

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Soy la partícula que rebota durante el sueño / desde un punto central veo todo lo que se mueve sin mi consentimiento / me balanceo lentamente / una temperatura muy alta me descongela / la atmósfera se calienta / me debilita / el atontamiento es una película amarillenta / no hay alivio / debe salir lo que está enconado / que tenga espacio propio / y también rehenes / adictos / amantes / víctimas.

Un dolor intenso hace presión en el pecho y el cerebro / estrangula progresivamente las costillas / siento el contacto áspero entre mis partes que intentan reordenarse / hincadas en el cuerpo que no se adapta a la pieza reproducida / engranajes desdentados / incomodidad en cualquier posición / fisuras óseas / síndrome de parto permanente / rasga tejidos musculares muy tensos / se desploma con todo el peso / arrastra órganos

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y separa los huesos / es un engendro poderoso / criatura que nace de la misma médula con diferentes fuerzas / la vieja flor gana un barniz brillante / muere embalsamada / crece en otra dimensión.

Enmascara un rostro y le dibuja trazos / le regala belleza y lo hiere / lo secuestra indefinidamente / un rostro desconocido para sí mismo / que se aproxima con indiscreción a las cosas. Hace una casa de muñecas con los restos de un parque oxidado / revive la diversión fosilizada / rígidos modelos posan mientras la criatura imagina / son fotografiados / tallados / desbastados. Esculturas / aves y pétalos / caen y se desarma el instante sugestivo / ella no logra sujetar lo que imagina / quedan en sus manos dos puñados de arena / que ignoran la elevación y la caída / la criatura despierta en un embudo cada vez más estrecho /

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los recorridos de su mirada son concéntricos / ganan atención seres que no son seres o que el mundo no conoce / ganan poder para distraer la depresión y mantener la locura en el punto ciego del campo visual.

Un hilo onírico le palpita en el centro / un nuevo cordón umbilical / la punta del ovillo / raíz del instinto puro / víscera opalina y facetada / delgadísima / monólogo secreto que sujeta la cordura / simulacro de conciencia que desciende / de las vísceras a la memoria / ruta secreta del rencor / el dolor / la vergüenza / la ira / ocasionalmente libera alguna tinta / riachuelo que abre viejos conductos / y lava el rostro íntimo / se revela su expresión indulgente / su cansancio / licor que embriaga al cuerpo agonizante que renace de sí mismo.

La sensación de muerte aumenta con el silencio nocturno / el alma sufre erguida hasta niveles insoportables / no se resigna /

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sigue inventando horizontes con siluetas que se quiebran al dar primer paso.

Quiero fundirme verdaderamente con un entorno que no dispone de algo semejante a mí / quiero repartirme / degradarme / cambiarle el olor / el sabor / la forma en que el abono y el agua se pigmentan y engendran / impregnar el paisaje / descomponerme lentamente en él / nacer de la tierra / penetrar sus fluidos y sus piedras / cambiar la reacción entre mis partes descompuestas y las que empiezan a descomponerse / descubrir la relación entre cuerpos míos de distintos momentos / que el tiempo se abra como un fenómeno que juega con destellos / penumbras / texturas y líquidos / caprichosamente ordenado / con cambios que brindan pretextos para desplazarse y ceder.

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El paisaje se intimida / retrocede / se congela / sistema de espejos que vitrifica y multiplica la quietud / naturaleza suspendida. Contemplo todo desde abajo / siento la tierra fría y húmeda la atmósfera vacía de trinos y aleteos / de fuerza para despegar la mejilla grabada por raíces recién nacidas.

Sedimentados están los pensamientos de otros seres / ordenados en una franja de arena / allí retoñan correcta y equilibradamente / la rutina se llena de artificios / represa inteligente para las bestias / que detiene / deshidrata y arropa con sal las vísceras irregulares / y se reducen / rígidas / prudentes / proporcionadas.

El escenario se apodera de mi cuerpo / despedaza mi campo visual sus hojas cruzadas se meten en mis ojos / en mi cerebro / flotan / parecen láminas / hojillas. Verde botella / verde musgo / verde que invade

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y quiere germinar en un gigante traslúcido / cambia progresivamente mi percepción / me hincan los ápices de las hojas / las más tiernas aprovechan la ausencia de piel / me queman / siento textura de corteza en el globo ocular / canales atravesados en la mirada / cada párpado intenta un recorrido doloroso y accidentado / la mimetización se ha convertido en invisibilidad / los brotes de la naturaleza me atraviesan / no estorbo y nada me estorba / el malestar es mental / he llegado tarde a todo / los que tienen la explicación se fueron / murieron / tengo una fuerza enorme para pensar / ninguna idea se prolonga ni termina correctamente / son golpes de miedo / ignorancia / mente rebelde y desesperada / desorientada / arrepentida de lo que no hizo / sin cuerpo / razonamientos que chillan / tienen espinas en las patas / pensamientos de bestia sin albergue / la paz no entra en este hervidero de zumbidos /

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mi cuerpo dejรณ de tropezar / yo fui su obstรกculo / ha escapado / mi mente estรก perturbada y multiplicada / como un nido de ciegas serpientes de vapor.

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ÍNDICE

Delirio ………………………………………………………………………………..7 Entre el limo y el reflejo …………………………………………………………..56 Figura traslúcida …………………………………………………………………111 Retratos …………………………………………………………………………...170 Inasible como el dibujo secreto del vuelo de los pájaros.……………………223 El velo de tinta se ha desdibujado en el agua…………………………………286 Sueño rasante (fragmento)………………………………………………………339 Mariposas en el suelo…………………………………………………….………351

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Damarys González Sandoval Poeta y artista plástico, nacida en Caracas en 1973. Es Licenciada en Artes Plásticas, mención pintura, egresada del Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón (hoy UNEARTE), en el año 2004. Ha sido merecedora del Segundo lugar en la Primera Edición de la Bienal de Poesía Juan José Breca, por su poemario: ‘‘Silueta de una meditación’’ (2011) y del Primer lugar en la Segunda Edición de la misma Bienal con su poemario ‘‘El velo de tinta se ha desdibujado en el agua’’ (2013). Recibió Mención Honorífica en el IV Concurso ‘‘Por una Venezuela literaria” con su poemario ‘‘Inasible como el dibujo secreto del vuelo de los pájaros’’ (2014). Recibió Mención Honorífica en el Premio Municipal de Literatura ‘‘Rafael Ángel Insausti’’ con su poemario ‘‘Retratos’’. Recibió el Primer Premio en el VI Concurso ‘‘Por Una Venezuela Literaria’’ con su poemario ‘‘Figura traslúcida’’ (2017). Ha publicado en diversas revistas literarias. Su poesía figura en varias antologías colectivas nacionales e internacionales. Tiene en su haber los poemarios: Mariposas en el suelo (2014), El velo de tinta se ha desdibujado en el agua (2014), Inasible como el dibujo secreto del vuelo de los pájaros (2014; 2017), Retratos (2015; 2016), Selección para niños, poesía visual para colorear (2017), Figura traslúcida (2018), Entre el limo y el reflejo, cuerpos de agua (2018) y Delirio (2018).

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Antología poética mirada errante  

Poesía de Damarys González Sandoval

Antología poética mirada errante  

Poesía de Damarys González Sandoval

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