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INSTRUCCIONES DEL AÑO XIII Recordamos hoy los 200 años de las instrucciones del año XIII, rescatando su vigencia en la actualidad en aspectos relevantes como lo son las libertades individuales, la soberanía de los territorios y la unidad latinoamericana. “Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana”, dijo Artigas, estas palabras tan sencillas encierran para la época un gran sentido de democracia el cual se mantiene en la actualidad. ¿Qué fueron las Instrucciones del año XIII? Fueron el mandato que llevaron los diputados de las Provincia Oriental (Hasta ese momento no existía Uruguay), a la Asamblea Nacional General Constituyente de 1813 de las Provincias Unidas del Río de la Plata para enviar representantes a una asamblea, para definir el tipo de gobierno, entre los representantes que eran 4, tres de ellos eran sacerdotes. Las instrucciones del año XIII emanadas en el histórico congreso de Tres Cruces defendían los conceptos de independencia, república y federalismo. Proponían conservar la igualdad, la libertad y seguridad, que el gobierno se situase fuera de Buenos Aires, liberar el comercio entre las Provincias, entre otros. Hay que saber que los diputados que llevaban estas instrucciones a la Constituyente de Buenos Aires no pudieron siquiera integrarse a la misma, porque nunca fueron recibidos. A estas Instrucciones se le atribuye mayor importancia incluso en la Constitución de la República Oriental del Uruguay, que casi dos décadas después recogió los principios esenciales de las Instrucciones y son calificadas como la más legítima expresión popular.

Según la historiadora Ana Rivero dichas Instrucciones “fueron célebres pero no visibles, porque no fueron impresas ni editadas nunca, ya que las autoridades de la época les restaron importancia”. “Recién en el año 1878 un historiador argentino escribió sobre ellas y logró reunirlas. Algunas estaban en Paraguay y otras en Brasil”, dijo. Caetano, refiriéndose a las mismas dijo: “hay que rescatar al hombre que existe detrás de la leyenda que envuelve a Artigas, personalidad que, a su entender, es difícil de conocer, aún hoy, si no se profundiza en su estudio histórico”. “Artigas no hubiera existido sin los orientales que lo acompañaban; no hubiera podido reconocerse a sí mismo. No hay Artigas sin artiguismo. Aquel 5 de abril, Artigas fue un ciudadano más y lo dejó claro con su frase más célebre: ‘Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana’”,


Instrucciones del año XIII