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mi vida era por rabia, malgenio, a causa de

UNA LUZ SE APAGA, UNA

las

peleas

tontas

que

siempre

producía mi noviazgo con Martín, un joven de mi edad, pero con dificultades

LUZ SE ENCIENDE

sociales, y mi Papá siempre me lo dijo, pero nunca lo escuché, y sabía que no era mi tipo, pero aun así estaba a su lado. Martín era una persona que vivía de lo Por un momento de ironía de la vida, por

ajeno, y en una ocasión fui partícipe de

un momento de desnudez mental, por un

sus andanzas, y aun así seguía con él.

momento de pasión, por un momento de amor dejé de escuchar a mi Papá, y hoy un año en su ausencia eterna me siento sola esperando la luz que me guie por donde andar.

Soy

Amira,

tengo

diecisiete

años.

Mañana es mi cumpleaños y no tengo un Papá con quien reír, con quien llorar, y con quien disfrutar un delicioso ponqué. En esta fecha tan especial estoy sola en este mundo de hipocresía, de envidia, de soledad, de mierda. Cuando tenía quince años siempre soñé con este día, y a pocas horas de cumplir mi mayoría de edad sólo pienso en lo que me decía mi Papá, “la vida es tan corta que en cualquier momento se apaga la luz y se enciende una oscuridad eterna” ahora quisiera estar a su lado, abrazarlo lo más

Qué cruel fui con mi Papá, aquel que dejaba de comer por darme un bocado de su propia comida, aquel que se desvelaba cuando yo no llegaba temprano a la casa, aquel que sufrió la muerte de mi Mamá, esa dura etapa que decidieron cuando nací. El parto era de alto riesgo y una de las dos tenía que morir para salvar la vida de la otra persona.

fuerte posible y decirle lo mucho que lo

Mis Papás tomaron esa decisión de

amo, lo mucho que lo extraño, y que

darme vida y enseñarme cosas fabulosas

todas las veces que le dije no te metas en

que ella traía, y hoy recuerdo ese


momento de tristeza cuando mi Papá me

salía de casa ,que siempre me daba el

contaba porqué no tenía una Mamá como

beso de las buenas noches, que siempre

sí la tenían mis demás compañeros. Con

me decía te amo Amira, que siempre me

lágrimas en los ojos, con palabras

decía cuídate, hazme caso, no

sentidas, con suspiros largos y

hagas eso, eso está mal, no te

extraños me contaba mi Papá que

Amelia

sufrió

metas con ese muchacho,

un

estudia, juega, diviértete,

accidente, por culpa de un

pero no hagas mal a la

estúpido

borracho

que

gente, y siempre le decía:

conducía

un

Mercedes

Papá, no te metas en mi

Benz sobre la séptima a

vida, y me pongo a pensar

eso de las diez y cuarenta y

en eso que siempre le

siete minutos de la noche

decía, cuando ellos me dieron

según testigos, mi Mamá fue

la vida, cuando ellos tomaron

atropellada y gracias a las personas

esa dura decisión, cuando mi Papá

que andaban cerca al lugar de los hechos

me cambiaba el pañal, me daba tetero,

la ayudaron y nos llevaron al hospital San

me

Ignacio de urgencias, de inmediato los

muñecas, me consentía, me acariciaba,

médicos

el

me llevaba a donde mis abuelitos que

quirófano, porque estábamos en peligro

vivían cerca al mar, me levantaba cuando

de morir, que ironía era la vida, no había

daba por primera vez mis primeros

conocido a mis Papás y ya conocía de

pasitos, me sobaba cuando me caía de la

cerca la muerte, pero no me dejé vencer y

bicicleta, ese hermoso regalo que me dio

luché por salir y llorar de alegría la

cuando cumplí seis añitos, me abrazaba

presencia de mis Papás, pero cuando lo

antes de ir al colegio y que yo le suplicaba

hice me di cuenta que mi Mamá había

que no me dejara sola, pero después de

fallecido por darme paso a esta vida.

unas semanas ya ni me despedía por salir

y

cirujanos

prepararon

contaba

cuentos,

me

compraba

corriendo a jugar con mis compañeros, me

ayudaba

con

las

tareas

de

con

los

Qué cruel fui con mi Papá que todo me lo

matemáticas,

dio, que siempre estuvo pendiente de mí,

trabajos de artística, pero fui creciendo y

que siempre me dejaba un plato de

ya ni sentía su presencia, pero no era por

comida antes de irse a trabajar, que

él, sino por mí, porque ya estaba

siempre me daba la bendición cuando

creciendo y quería mi espacio, pero ese

me

ayudaba


espacio no lo supe aprovechar, quizás me

sentado en el sofá, tres y treinta de la

hacía falta una Mamá, aunque él haya

madrugada con el frío que ahonda la

sido Papá y Mamá lo hacía muy bien,

ciudad de Bogotá, mi hermoso Padre

pero siempre lloraba cuando pensaba y

sentado en el sofá esperando mi llegada,

observaba sus fotografías, una nostalgia

profundamente

muy fuerte, el pensar que ella me dio la

queda dormido

vida y que yo no la respetaba, me hacía

eternidad, grito, lloro, y vuelvo a gritar

mucha falta tenerla a mi lado, contarle

pero mi Papá no quiere despertar, había

esas cosas de mujeres, salir de compras

fallecido o por lo menos eso creía,

con ella, charlar hasta altas horas de la

desesperada busqué el teléfono y marqué

madrugada, comer helado o chocolate,

para pedir ayuda, mis vecinos sintieron

leer revistas, ver películas, pero el destino

los gritos, y salieron a ver que sucedía, al

cruzó los caminos y no la tenía a mi lado.

verlo sentado en el sofá sin respirar me

sin para

querer

despertar

siempre

en

la

abrazaron tan fuerte que sentí ese aparatoso choque cuando atropellaron a Ahora no tengo Papá ni Mamá, ahora no

mi Mamá, dentro de su estómago sin

tengo quien me consuele, quien me

poder hacer nada y a poco de sentir la

abrace, quien me haga sonreír, quien me

muerte, ella me dio la vida y hoy se me va

corrija, quien me diga te amo Amelia,

mi otra vida.

ahora estoy sola en esta dura realidad, sin pan, sin con qué comer, tan sólo tengo un humilde techo en donde dormir, ahora siento muy profundamente la ausencia de mis Papás, ahora quisiera retroceder el maldito tiempo y escuchar cada palabra que me daba mi Papá antes de salir, ahora es demasiado tarde, ahora es nada, ahora tengo que sufrir por todas las cosas que hice mal, por cada ofensa, por cada grito que le decía a mi Papá vete y no me jodas más. Uno, dos tres, respiro profundo abrazo a mi Papá y me doy cuenta que ya no está,


Cierro los ojos y recuerdo las últimas

le pedí perdón por todo lo malo y cruel

palabras que me dijo antes de salir: Te

que había sido con él, le di un beso en la

amo Amelia, cuídate mucho y no hagas

frente y seguía llorando de alegría al

algo que después te puedas arrepentir.

saber que no me había abandonado y

Una lágrima tras otra me llenaron de

que tenía una oportunidad más para

cobardía

aprovechar su presencia en mi vida.

y

sin

pensar

en

las

consecuencias salgo corriendo de la casa, de pronto un automóvil pasa por encima mío, lanzándome

cuatro

“la vida es tan corta que en cualquier momento

metros del momento

se apaga la luz y se

en que alcanza a

enciende una

frenar,

en

oscuridad eterna”

instante

sentí

ese un

Bum por mi cabeza, todo recuerdo ahondaba mi mente, desde el primer día de vida hasta el momento en que me atropella ese carro.

Cuatro de la mañana, todo mi cuerpo estaba lleno de sudor, desperté de una pesadilla casi hecha realidad, observo mi dormitorio, y todo está en su lugar, de inmediato salgo de mi habitación en busca de mi Papá, cuando abro la puerta lo veo como un príncipe encantado durmiendo como cuando yo era bebé, no aguanté las ganas y lo abracé tan fuerte que se despertó asustado pero con alegría sentí su presencia diciéndole lo mucho que lo amaba, lo mucho que lo adoraba e importante que era en mi vida,

AUTOR: David Felipe Caro Buitrago

Una luz se apaga, una luz se enciende.  

Una historia hecha realidad.

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