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EXPLORACIÓN


Barros Arana esquina Tucapel


Barros Arana entre Tucapel y Castell贸n


Barros Arana entre Colo-Colo y AnĂ­bal Pinto


Barros Arana esquina Tucapel


Barros Arana entre Tucapel y Castell贸n.


Vista superior de Barros Arana esquina Castell贸n.


Barros Arana entre Colo-Colo y AnĂ­bal Pinto.


Barros Arana esquina Rengo.


El segundo recorrido hecho a la calle Barros Arana fue realizado el día Lunes, 07 de Octubre entre las 15.30 y las 18.00 horas, comenzando desde Lientur hacia Prat. La manera de recorrer en términos numéricos, fue descendente, observando y capturando diversos acontecimientos encontrados al andar. Al buscar una definición de la calle surgen conceptos claves, uno de ellos es la concentración, ya que a diferencia de la monotonía y similitud de su aspecto arquitectónico, el aspecto social si tiene variaciones. En los dos extremos se pueden ver calles relativamente vacías, no de comercio pero si de flujo de gente, en comparación a sus calles centrales, que pasan a ser las principales y las masas de gente son mucho más notorias y significantes, donde se forman las grandes aglomeraciones, en movimiento y en actividades diversas y constantes con una gran variedad comercial, buscando capturar a la clientela siempre presente y siendo así complementos constantes y de lo urbano algo estable; como la gente circula de ese modo rápido cada individuo que la recorre pasa a ser sólo un fragmento de toda la actividad presente allí: Este es precisamente el fenómeno que nos seduce e inquieta, a saber, que la calle es aquel lugar en la ciudad desde donde perderemos de vista la ciudad, y sin embargo, la presentimos, no como “espacio” sino como aquella distancia en cuyo “centro” el transeúnte habita momentáneamente. (1); esto es respecto al consumidor, pero con respecto al comerciante puedo decir que los encontramos diversos tipos, por un lado están los que se quedan en un buen lugar a lo largo del día y otros, que por temas de autorización, deambulan en el centro con sus pertenencias buscando la apropiación de un espacio; lo que los une es su carácter efímero dentro de la calle, ambos buscando la conveniencia del transeúnte en busca de sus necesidades, como la de ellos mismos muchas veces a costa de los riesgos que conlleva desautorizar lo establecido: Si el espacio público tradicional invocaba una suerte de pacto entre el interés privado y el bien común, la esfera pública contemporánea está infectada por tal multiplicidad de exclusiones que la desobediencia ya no puede considerarse ajena al juicio de lo justo. Post-it city es un archivo de prácticas desobedientes, también, en este estricto sentido. (2) Por otra parte, y contradiciendo a las observaciones anteriormente hechas, me pude percatar de que a pesar que había bastante gente, eso no conllevaba a una relación más estrecha entre las personas, si no que muy el contrario se trata de una manifestación de la actualidad individualista, cada persona en busca de adquirir sus propias necesidades, ignorando lo presente y los acontecimientos a lo largo de su andar, por lo cual no se puede decir que las grandes aglomeraciones sean más o menos positivas que las presentes en otras calles de Concepción. Para finalizar y resumir el carácter de la calle, se puede decir que a pesar de que esta consta de 18 cuadras solo 9 son las que se utilizan para las actividades sociales públicas es ahí donde podemos percatarnos de la manera en que es empleada la calle, donde converge la gente, como el comercio es un componente importante en la cotidianidad de las personas y como este se va actualizando para ellos, ofreciendo cosas nuevas, imitando lo externo, a veces quedándose en lo tradicional, en lo seguro y en lo que es legalmente arriesgado, en actitudes fugaces y mayormente públicas, que logran crear un equilibrio monótono y constante a través del tiempo. 1. La invención de lo cotidiano I. Artes de hacer. Michael de Certau. Universidad Iberoamericana, 1996 2. Textos Post- it city Ciudades Ocasionales. Marti Peran.



Barros Arana, Darling Andia