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( H is torias con autos )

Los Moyano

Los Moyano

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l apellido Moyano remite a camiones y sindicato, pero el padre e hijo que conocí nada tenían que ver con los personajes conocidos por los argentinos. Los Moyano que fueron parte de mi juventud eran Tomás y Jorge, padre e hijo. Tomás Moyano tenía una inmensidad por persona. Era como un oso Carolina. Pero así como era de grande era de bueno. Tengo varias anécdotas de él relacionadas con el mundo de los fierros. Desde un viejo Jeep que tenía carrozado, con la suspensión vencida del lado izquierdo, por su peso. Tan ladeado estaba que cuando lo vendió lo hizo a la nochecita en una calle de tierra, para que pareciera que estaba derecho y que no se vieran los detalles de las pinceladas en la pintura de la carrocería. Todo un personaje Tomás. Tanto que la esposa y los hijos lo llaman por el apellido… Tomás tenía problemas en la columna vertebral, que le producían fuertes dolores. Una de las cosas que le impedía ese malestar era manejar, entre otras cosas. Su profesión era, en primer lugar enfermero, y luego pedicuro. “Pedicuro no, podólogo, así dice el título”, solía decir entre risas mientras sometía los pies de un paciente…

Las manos tenían un tamaño descomunal, como su cuerpo. Así que los volantes de los autos que supo tener parecían, en sus manos, casi de juguete. Mi padre le vendió un Mercury del año 1939 que supo tener por mediados de la década del setenta. Una característica de Tomás era tener el pie de plomo a la hora de depositarlo sobre el acelerador. Jorge, su hijo, me contó una anécdota que le sucedió a toda la familia Moyano. Eran esposa, una hija y dos hijos, uno de ellos Jorge. La historia sucedió en un camino vecinal de tierra cerca de Salto, en la provincia de Buenos Aires. Según Jorge, el Chevrolet del año 1951 que tenía Tomás había dando una vuelta completa en el aire y volvió a caer sobre sus cuatro ruedas. Salvo la hija, el resto de la familia tenía una contextura más que generosa. La esposa estaba cerca del tamaño grande… Lo cierto es que los cinco eran más que suficientes para llenar el habitáculo del viejo Chevrolet. “Viejo dimos una vuelta completa en el aire”, le dijo Jorge al padre que iba sen-

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Autohistoria. Edición nº 33, julio 2019  

Autohistoria, la revista digital de los autos históricos argentinos. Edición nº 33, julio 2019

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Autohistoria, la revista digital de los autos históricos argentinos. Edición nº 33, julio 2019

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