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FICHA TÉCNICA NOMBRE DE LA INSTITUCIÓN NOMBRE DEL MÓDULO NOMBRE DEL AUTOR DEL MÓDULO PROGRAMA ACADÉMICO NÚMERO DE CRÉDITOS HORAS MÓDULO CIUDAD FECHA ELABORACIÓN

Universidad Mariana Movimientos Sociales Esp. Yaqueline Elizabeth Ureña Prado Tecnología en Desarrollo y Bienestar Social 3 24 Puerto Asís, Putumayo Mayo, 2011

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TABLA DE CONTENIDO INTRODUCCIÓN Primera parte:

4 Los Movimientos Sociales como objeto de estudio y contexto del fenómeno participativo.

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Segunda parte:

Los Movimientos sociales en la historia.

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Tercera parte:

Relación de los Movimientos Sociales con los Procesos de Participación Social.

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Enfoques y teorías contemporáneas.

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Cuarta parte: BIBLIOGRAFIA

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INTRODUCCION Este curso se ha diseñado como introducción al estudio de los Movimientos Sociales considerada como una asignatura básica para la formación de los Tecnólogos en Desarrollo y Bienestar Social. Las referencias históricas facilitan el conocimiento del origen y evolución de estos grupos y capacitan para su aplicación en los procesos de participación social. Los movimientos sociales como expresión de necesidad de cambios y aspiraciones contenidas o frustradas en amplios grupos de población, en el contexto latinoamericano, parece mostrar dos facetas bien definidas de acuerdo a los hechos históricos observados a partir de la segunda mitad del siglo XX y la primera década del siglo XXI. La investigación, la enseñanza y la divulgación de los Movimientos Sociales deben ocupar un destacado puesto entre las áreas de formación de los profesionales en general, y principalmente, aquellos que se dedican a la búsqueda del desarrollo y el bienestar de las Comunidades o en sus centros de trabajo o estudio, por medio de grupos y organizaciones que pueden considerarse parte de movimientos sociales agrarios, ambientalistas, de mujeres, laborales, estudiantiles, o movimientos eclesiales de base. Este espacio académico hace parte del plan de estudios del programa de Tecnología en Desarrollo y Bienestar Social, adscrito a la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Mariana Pasto y tiene como propósito fundamental contribuir al estudio del fenómeno de los Movimientos Sociales, en sus diferentes manifestaciones susceptible de ser aprendida y enseñada en el proceso de formación, cuyos principios y postulados son aplicables en la ejecución de procesos de intervención colectiva e investigación social. Este curso sobre Movimientos Sociales toma importancia con el desarrollo y hoy más que nunca con los retos que presentan las tendencias sobre organización como base de los procesos de participación social a nivel regional, nacional e internacional, fortaleciendo procesos de movilización y cambio social; para lo cual se requiere que los estudiantes de la Tecnología de Desarrollo y Bienestar social desarrollen competencias como investigadores, teóricos y practicantes de este mecanismo de participación. Este modulo consta de cuatro partes: La primera comprende las definiciones de los Movimientos sociales. La segunda parte se presenta una síntesis de las manifestaciones del fenómeno de los Movimientos Sociales a través de la historia y se suministra información 4


básica para comprender los orígenes y características de estos grupos presentes en las acciones humanas. En La tercera parte incluye la relación de los Movimientos Sociales con los procesos de Participación Social. Finaliza el modulo con la cuarta parte se presentan los enfoques contemporáneos, que explican, tanto los estilos como el uso de metodologías típicas aplicables en la actualidad. Se espera que este modulo ayude a los estudiantes a comprender mejor el origen, naturaleza, ámbito y alcance de los Movimientos Sociales, y sus tendencias actuales y que les sirva de orientación y guía para su acción humana, directiva y gerencial.

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Primera parte Los Movimientos Sociales como objeto de estudio y contexto del fenómeno participativo. 1. Aproximación a una definición de los Movimientos Sociales. 2. Los Movimientos Sociales considerados como objeto de estudio social. Objetivo General: Explicar el concepto de los Movimientos Sociales como disciplina social a partir de su objeto de estudio y contexto del fenómeno participativo. Objetivos Específicos: • Definir el concepto de Movimientos Sociales. • Reconocer la importancia de los Movimientos sociales como objeto de estudio social.

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CAPÍTULO

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Aproximación a una definición de los Movimientos Sociales. 1.1 Definiciones sobre Movimientos Sociales. El término fue introducido al vocabulario académico por Lorenz von Stein1 en 1846 ( "Historia de los Movimientos Sociales Franceses desde 1789 hasta el Presente (1850)" ). Stein entiende un Movimiento Social como, básicamente, una aspiración de sectores sociales (clases) de lograr influencia sobre el Estado, debido a las desigualdades en la economía. Así por ejemplo, la aspiración del proletariado a lograr representación en los sistemas de gobierno. El libro ha sido traducido al inglés (por ejemplo, Bedminster Press in 1964) pero no totalmente al castellano. La vocación de los movimientos sociales es muy grande por su diversidad, por sus muchos objetivos, desde su auge en los años 1960. Su prestigio también es grande. Es una de las vías lógicas de participación ciudadana. No son fundaciones sociales u organizaciones no gubernamentales (ONGs), que son unidades asistenciales. El concepto revivió en Alemania hacia los años 1970 con la formación de los grupos de acción cívica (Bürgerinitiativen). Los movimientos sociales rara vez confluyen en un partido político; su labor se basa en presionar al poder político mediante reivindicaciones concretas o en crear alternativas. Estas alternativas o reivindicaciones se convierten en su principal identidad, sin tener que llegar a plasmar un ideario completo. 1

Wikipedia – enciclopedia Libre. http://es.wikipedia.org/wiki/Movimientos_sociales. Esta página fue modificada por última vez el 31 mar 2011, a las 19:23.

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Son el equivalente a acción afirmativa o grupo de presión para la modificación de la opinión pública y de las políticas públicas (similar al lobby -cabildeo-). Tienen un carácter de permanencia en el tiempo y con un número de personas representativo, con relación a los que sufren o ignoran el problema. Es una forma instantánea y continuada de insertarse en el ámbito político, con inicialmente poco esfuerzo organizativo, sin pertenecer a él, pero sí con fuerza de cambio político, como la restauración de la democracia perdida en regímenes autoritarios. Su análisis incluye su objetivo, el tipo de clientela y es interesante el desarrollo de su proceso organizativo. El impacto en la sociedad es desde meramente presencial, como una fuerza de choque perturbadora, o hasta resultar muy definitorio, como grupos fuertes de interés y presión hacia el poder instituido. Deben cuidar su progreso organizativo para ser eficaces y continuar perseverando y merecerse el honor de co-artífices de eventos democráticos en las instituciones u otros más modestos, como la información de los ciudadanos. Algunos autores definen los movimientos sociales como: Elizabeth Jelin2, nos da una definición de movimientos sociales como aquellas “acciones colectivas con alta participación de base que utilizan canales no institucionalizados y que, al mismo tiempo que van elaborando sus demandas, van encontrando formas de acción para expresarlas y se van constituyendo en sujetos colectivos, es decir, reconociéndose como grupo o categoría social.” El tema de los movimientos sociales ocupa una parte central en el trabajo que realiza Jelin. Su enfoque de los movimientos sociales muestra el carácter sociodinámico de los movimientos en comparación con el resto de las acciones colectivas, y su aspecto de resistencia como de protesta social. Esta perspectiva permite comprender que los movimientos sociales no son puntos fijos de la sociedad que poseen lógicas lineales cotidianas sino que, por el contrario, son alianzas sociales, muchas veces inesperadas, que se hacen y rehacen de múltiples formas, y que están sujetas siempre a intereses coyunturales. El significado e interés analítico de los movimientos sociales reside sobre todo, para la autora, en poder buscar en ellos evidencias de transformación profunda de la lógica social, pues lo que está en cuestión es tanto una nueva forma de hacer política como una nueva forma de sociabilidad. Por lo tanto, desde la óptica de Jelin, los movimientos sociales son sobre todo movimientos de resistencia y de protesta social. Adamsom y Borgos consideran que los movimientos de masas y el conflicto que generan son los agentes primarios del cambio social3. 2

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Elizabeth Jelin, en el artículo: “Otros silencios, otras voces: el tiempo de la democratización en la Argentina” (en: F. Calderón Gutiérrez (comp.), Los movimientos sociales ante la crisis. Buenos Aires, UNU/CLACSO/IISUNAM, 1986)

ADAMSON Y BORGOS. This Mighthy Fram: social protest movements in the united states. Boston, Routledge and Kegan Paul, 1984. P12.

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Esmelser se refiere a los movimientos sociales en la turbulenta década de los sesenta, como los esfuerzos colectivos destinados a modificar normas y valores.4 Unos años después, desde unas raíces teóricas similares Turner y Killian consideraban que ellos respondían a un actuar colectivo con alguna continuidad destinada a promover o resistir el cambio en la sociedad o en el grupo, del que se forma parte.5 En las dos ultimas décadas han aparecido concepciones que otorgan una caracterización más amplia de los movimientos sociales como grupos de individuos reunidos con el propósito común de expresar el descontento sentido subjetivamente de forma pública y de cambiar lo que se percibe como los fundamentos sociales y políticos de tal descontento.6 Para otros autores se trataría de grupos no convencionales con distintos grados de organización formal y que intentan producir o evitar tipos radicales o reformistas de cambio. 7 En consecuencia, de todas estas aportaciones parece deducirse, como señala Sztompka, que se entiende por movimientos sociales, colectivos vagamente organizados que actúan de forma conjunta y de manera no institucionalizada con el fin de producir un cambio en la sociedad.8 Por lo tanto, se trata de una acción colectiva relativamente, difusa dirigida a generar u oponerse a cambios sociopolíticos a partir de formas espontáneas y poco convencionales de la participación. Analizando las definiciones anteriores se puede concluir que un movimiento social es la agrupación no formal de individuos u organizaciones dedicadas a cuestiones socio-políticas que tiene como finalidad adelantar una acción colectiva con alguna estabilidad en el tiempo y algún grado de organización, orientados hacia el cambio o la conservación de la sociedad o de alguna de sus esferas. Los movimientos sociales se entienden fundamentalmente como movimientos populares, es decir, los que expresan reivindicaciones del pueblo (entendido ambiguamente, tanto como el cuerpo social general, como restringido a la amplia estrato social inferior en términos socioeconómicos y de poder); aunque tienen otras derivaciones diferentes, en cuestiones sociales entendidas como culturales, de pensamiento o de estilo de vida, que pueden ser tanto las propias de una corriente mayoritaria o ideología dominante como de una minoritaria, vanguardista, 4

SMELSER, N. J. Theory of collective behaviouri Nueva York, Fre press, 1982. TURNER, R. Y KILLIAN,L. M.: Collective behavior Englewood cliffs, Precenti Hall, 1972. 6 EYEMAN, R. Y JAMISON, A. Social movements: a cognitive approach. Cambridge, polity. Press, 1991, pp 3 -44. 7 WOOD,J. Y JACKSON,M. Social movements: development, participation and dynamics. Belmont, wadswort, 1982. 8 SZTOMPKA. P. Sociología del cambio social. Madrid, alianza editorial, 1993, pp 310 – 314. 5

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rupturista, contracultural, o alternativa (psicodelia, movimiento hippie). En cualquiera de los dos casos pueden llegar a extremos tan aparentemente frívolos como denominar movimiento al deporte en general o a alguno en particular, a la moda, a cualquier forma de uso del ocio, a tendencias culturales de cualquier tipo (moda, peinado, tatuaje, gastronomía) o incluso las actividades de las tribus urbanas.

Cuestionario de Repaso Examina las siguientes preguntas. Si usted considera que las puede contestar acertadamente, continúe con el capítulo siguiente. De lo contrario vuelva a leer este capítulo. 1. ¿Quien introdujo el término de Movimientos Sociales? ¿En qué año?

¿Cómo se definen los Sociales? 2. En Alemania 1970, ¿Qué significado adquirieron los Movimientos sociales? 3. Según los diferentes autores, ¿cómo se definen los Movimientos Sociales?

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CAPÍTULO

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Los Movimientos Sociales considerados como objeto de estudio social. 2.1. ¿Cómo surge un movimiento social? La existencia de una acción colectiva implica la preexistencia de un conflicto, de una tensión que trata de resolver – haciéndolo visible, dándole dimensiones- esa acción colectiva. No cualquier conflicto desemboca en una acción colectiva que toma la forma de movimiento social. 1. Un movimiento social surge porque existen tensiones estructurales (las estructuras del trabajo o las familiares o las urbanas), que generan vulneración de intereses muy concretos, muy visibles, muy sentidos; muy vividos a veces. Así pues, surgen por carencias o fracturas estructurales (que, dicho sea de paso, siempre existirán). 2. Un movimiento social surge porque otras formas preexistentes -organizaciones- de solucionar ese conflicto no pueden llegar a él, no saben llegar a él o no quieren llegar a él. Surge, pues, porque existen carencias organizativas. 3. Un movimiento social surge además porque a la gente –a determinada gente- no le gusta cómo se vive (cómo viven ellos) en general y cómo se vive la resolución de esa injusticia, de esa negación de intereses colectivos (pero muy cercanos) en particular. Preferiría vivir/relacionarse con los otros de otra forma y preferiría solucionar esos problemas colectivos de la misma manera que le gustaría vivir. Creen que los problemas, a favor de cuya solución ha decidido movilizarse, deben solucionarse de forma participativa, igualitaria y cooperativa, y por tanto buscarán organizarse, moverse de forma solidaria, participativa para solucionar esos problemas. Así, prefiguran en su acción colectiva el mundo (o una parte del mundo) que tratan de establecer. Así, un movimiento es una respuesta a carencias valorativas, ideológicas. 11


La anterior reflexión implica dos cosas: Un movimiento busca y practica una identidad colectiva, es decir un movimiento supone que determinada gente quiere vivir conjuntamente una distinta forma de ver, estar y actuar en el mundo. Ciertamente la intensidad de esta vivencia puede ser muy débil, pero la misma debe existir para poder hablar de un movimiento social. Un movimiento social no puede ser –no es- una oficina donde la gente arregla sus problemas individuales. Debe existir un mínimo de compartir un sentido, una común forma de interpretar y vivir la realidad. Un movimiento surge porque existen redes solidarias preexistentes, porque existen personas con experiencia solidaria o porque existen personas con memoria solidaria, con memoria/ideología de que es posible hacer y ver las cosas de forma diferente. Las condiciones y contextos del surgimiento En síntesis, un movimiento empieza y se consolida porque hay gente dispuesta a ello, porque esa gente tiene una forma especial de ver la realidad y de querer transformarla y porque hay condiciones para su puesta en marcha. Veamos todo ello con más detalle. 2.2. Teoría social de los Movimientos Sociales. La idea de movimientos sociales tiende a fluctuar entre dos polos en la teoría social. Uno es la visión de movimientos sociales como acción colectiva que responde a tensiones o contradicciones específicas en la sociedad y que se orienta a poner término a esa contradicción específica. El otro es el movimiento social como portador del sentido de la historia y como encarnación y principal agente del cambio social global. Ambos polos de la teoría pueden verse como dos dimensiones de los movimientos sociales históricos. Por un lado, el Movimiento Social (MS con mayúscula) orientado hacia la "problemática socio−histórica" de una sociedad dada y que define el conflicto y contradicción central de ésta. Por otro lado, los movimientos sociales (mss, en plural) que son los actores concretos orientados hacia metas específicas y que forman parte del MS. Las relaciones entre ambas dimensiones son históricas y su naturaleza pertenece a cada sociedad. Los movimientos sociales, en general, siempre combinan la referencia a un cierto principio de globalidad con una referencia a una identidad particular. El grado de corporativismo y de orientación política varían para cada movimiento social. Esta referencia a un principio de acción debe distinguirse del nivel orientación de la acción colectiva que podría estar conformado por las interacciones personales, el 12


contexto organizacional, el marco institucional o las reglas del juego, y la problemática sociohistórica de la sociedad. Finalmente, es importante recordar que los movimientos sociales no son el único tipo de acción colectiva y que pueden existir momentos en algunas sociedades caracterizados por la ausencia de movimientos sociales. De manera especial, los movimientos se distinguen de otros dos tipos de acción colectiva de los movimientos sociales. Uno son las demandas y el otro las movilizaciones.

Cuestionario de Repaso Complete el esquema con los diversos conceptos que integran la acción colectiva, teniendo en cuenta como surge un movimiento social y de que forma interviene la teoría social. Analice las diferencias, enriquézcalo y logre una integración del esquema lo más completo posible. La finalidad de esta actividad es representar los temas fundamentales de este capítulo y esquematizar mentalmente las principales acepciones para recordar con mayor facilidad de los temas relativos

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¿Como surgen?

Movimientos Sociales Acción colectiva

Teoría social

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Segunda parte Los Movimientos Sociales en la historia. Antecedentes históricos de los Movimientos Sociales. 4. Los Nuevos Movimientos Sociales. 5. Tipología de los Movimientos sociales. 3.

Objetivo General: Revisar los antecedentes históricos y la tipología de los Movimientos Sociales. Objetivos Específicos: Identificar y explicar las características de los movimientos sociales durante el transcurso de la historia. • Identificar las tipologías y algunos ejemplos de Movimientos Sociales presentes a lo largo de la historia. •

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CAPÍTULO

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Los Movimientos Sociales en la historia. 3. 1. Antecedentes históricos de los Movimientos El estudio de los Movimientos Sociales (MS) en general cabe inscribirlo en el campo de lo que se conoce como la Sociedad Civil (SC): aquella parte mayoritaria de la comunidad humana en que esta desenvuelve su cotidianeidad y aporta su esfuerzo laboral, conlleva una vida familiar y participa en distintas instancias de interrelación con otros actores institucionales, como el Estado, el mercado y el régimen político. El concepto de Sociedad Civil, de acuerdo a algunas discusiones respecto de su significado, no parece tener un carácter estático. Se trata de un término más bien dinámico, en el sentido de que su existencia está condicionada a la de los otros grandes componentes mencionados, en particular el Estado. La cuestión es ¿Qué entendemos por Sociedad Civil y por Movimientos Sociales? 3.1.1.

Movimientos sociales antiguos.

Con un poco de imaginación podemos llevar esta idea, la de Sociedad Civil, a una época como la de Egipto antiguo o la Roma Imperial. En verdad, podremos verificar en los libros de Historia que la mayor parte de la población se ganaba la vida en la agricultura, en el transporte marítimo y en la pesca, en trabajos de carpintería, construcción u otros similares. Este conjunto de hombres y mujeres constituía, sin dudas, una Sociedad Civil de esa época, frente a un Estado que combinaba elementos de carácter religioso y político. La Edad Antigua también ha dado oportunidad de estudiar hechos semejantes, 9 como las bagaudas del Bajo Imperio Romano (otra manifestación de crisis secular, en este caso de la crisis del siglo III), las revueltas de esclavos (la de Espartaco y otras dos Guerras Serviles), la oposición entre patricios y plebeyos durante la 9

Perry Anderson Transiciones de la Antigüedad al Feudalismo

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República Romana (Secessio plebis) documentadas en el Antiguo Egipto. 3.1.2.

e

incluso

las

primeras

huelgas

Movimientos sociales Pre-modernos.

El periodo medieval tiene su principal campo de estudio para esta disciplina en el origen de las revoluciones burguesas entre las revueltas campesinas y revueltas urbanas de la Baja Edad Media,4 significativas tanto de la dinámica social del feudalismo como de la transición del feudalismo al capitalismo,10 especialmente manifestada a partir de la crisis del siglo XIV. Algunas agrupaciones medievales como los caballeros templarios, hospitalarios o teutones, pasando por los masones, las sociedades de amigos del país en España y múltiples tipos de asociaciones particulares, por ejemplo, casi nunca fueron vistas bajo una óptica que las situara como un agente activo entre el Estado y el mercado. E. P. Thompson, con su concepto de economía moral de la multitud,11 dio una nueva visión a los movimientos sociales de los siglos XVIII y XIX, reaccionando desde el propio campo de la historiografía marxista contra la aplicación excesivamente rígida de las categorías teóricas del materialismo histórico, y exigiendo para su estudio el mismo refinamiento y falta de determinismo que el empleado por la antropología para el estudio de las sociedades primitivas. De un modo u otro, con metodologías no necesariamente similares, respondieron a la misma necesidad otros historiadores británicos, como Eric Hobsbawm (para la Edad contemporánea)12 o Christopher Hill (para la revolución inglesa del siglo XVII).13 En la historia moderna de España, ha suscitado vivos debates la calificación como movimiento social de la Guerra de las Comunidades y de otros acontecimientos singulares, como el motín de Esquilache. Otros movimientos sociales han sido particularmente estudiadas por diferentes historias nacionales, como la Fronda francesa o las revueltas milenaristas rusas (Pugachev, falso Dimitri). Concretamente la crisis del siglo XVII fue un momento particularmente propicio para numerosos estallidos sociales violentos a lo largo de toda Europa. La noción de Sociedad Civil entendida como un cuerpo institucional relevante en las Ciencias sociales comenzó a aparecer en autores como Jean-Jacques Rousseau y John Locke. El primero hablaba de “sociedades civiles” frente a la “gran sociedad” (la nación). El segundo, Locke, al sostener la defensa de la propiedad privada, escribió que los hombres habían instituido sociedades civiles “para la preservación mutua de sus vidas, sus libertades, sus bienes”. En otro momento histórico distinto, Antonio Gramsci se ha referido a la división de poderes como el resultado de la lucha entre lo que denomina la sociedad civil y la 10

Rodney Hilton (ed.) Transción del feudalismo al capitalismo. E. P. Thompson (1971) Moral Economy of the English Crowd in the Eighteenth Century (La economía moral de la multitud inglesa en el siglo XVIII) 12 Las revoluciones burguesas, La Era del Capitalismo, La Era del Imperio, Historia del siglo XX. 13 El mundo trastornado 11

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sociedad política, en una época que habría existido un cierto equilibrio inestable entre clases. Sin embargo, agrega este autor, cierta parte de la intelectualidad al servicio del Estado –burocracia civil y militar- estaría demasiado unida a las viejas clases dominantes. En su libro titulado “Política y Sociedad”, sin especificar a qué nación se refiere, en qué lugar se encuentra, ni en que época se sitúa, parece ver a la sociedad civil inserta en una constante lucha hegemónica en medio de poderosos actores nacionales: “Es decir, en el interior de la sociedad se verifica lo que Croce llama el ‘perpetuo conflicto entre la Iglesia y el Estado’, en el que la Iglesia viene a representar la sociedad civil en su conjunto (cuando no es más que un elemento cada día menos importante) y el Estado representa todos los intentos de cristalizar permanentemente una determinada fase de desarrollo, una determinada situación. En este sentido, la Iglesia misma puede convertirse en Estado y el conflicto puede manifestarse entre la sociedad civil laica y el Estado-Iglesia (cuando la Iglesia se ha convertido en una parte integrante del Estado, de la sociedad política monopolizada por un determinado grupo privilegiado que incorpora a sí mismo la Iglesia para de esta forma sostener mejor su monopolio con el apoyo de la zona de la ‘sociedad civil’ representada por la Iglesia)”. Antonio Gramsci fue un pensador y político italiano que nació en el año 1891, también fundador del Partido Comunita Italiano. Fue arrestado y encarcelado en la época del dictador Benito Mussolini en 1928, muriendo en el hospital de una prisión en Roma en abril de 1937. Su aporte respecto al concepto de la sociedad civil la dio, como apreciamos, en una época muy difícil de la convivencia mundial, en el período entre guerras y estando preso. De allí que la idea de hegemonía, de conflicto persistente entre distintos actores institucionales, incluyendo al Estado y la Iglesia, se nos aparece como un trasfondo sobre el cual las eventuales organizaciones de todo tipo, y en representación de la sociedad civil, debían hacer notar sus aspiraciones. 3.1.3. Movimientos sociales modernos.

El inconformismo del hombre y de sus diferentes redes de distribución a nivel social, económico y político, dieron origen a una serie de acontecimientos que cambiarían el acontecer histórico de los siglos XIX y XX de manera drástica de toda la sociedad, impulsando de manera paulatina la organización colectiva de los individuos buscando la emancipación y confrontando las dominaciones en las que se encontraban sometidos; por lo tanto estas nuevas formas de organización social que se dieron a finales del siglo XIX y en todo el siglo XX, han ido evolucionando y cambiando sus peticiones, pues ya no solo están dirigidas al contexto económico, político y social, sino que hacen parte de ellas las manifestaciones culturales, ambientales, de igualdad de género, entre muchas más, lo que ha generado nuevas formas de identidad tanto a nivel colectivo como individual; sin embargo lo anterior no implica que todas estas formas de organización social se consideren “movimientos sociales” puesto que no todas 18


buscan acabar con una visión institucional ya concebida, sino una integración de sus actores a la sociedad en general.

Cuestionario de Repaso Realizar una revisión bibliográfica de los hechos más sobresalientes en la evolución histórica e identificar los Movimientos sociales que han surgido en cada uno de los periodos y condensar la información en la siguiente tabla: PERIODO HISTORICO

MOVIMIENTO SOCIAL QUE SURGE

OBJETIVO QUE PERSIGUE

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AGENTES IMPULSORES DEL MOVIMIENTO


CAPÍTULO

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Los Nuevos Movimientos Sociales. 4. 1. Nuevos Movimientos Sociales Se incluyen en la categoría de nuevos movimientos sociales aquellos que surgen a partir de la segunda mitad del siglo XX, aproximadamente (ya que siempre hay excepciones) y se diferencian claramente de los viejos movimientos sociales tanto por sus reivindicaciones como por su modo de lucha. Cuando se piensa en nuevos movimientos sociales se piensa en aquellos que parten de valores y reivindicaciones postmaterialistas (Ronald Ingleheart), como es el caso del ecologismo o el feminismo. A pesar de esta definición, debemos tener en cuenta que se centra en una perspectiva totalmente occidentalista, ya que existen movimientos sociales en países tercermundistas que mezclan tanto valores materialistas como postmaterialistas y no son considerados como nuevos movimientos sociales. Se amplió en el siglo XX la consideración de los movimientos sociales con la atención al surgimiento de otras reivindicaciones que han dado origen a movilizaciones sociales de envergadura: feminismo, pacifismo, ecologismo, movimiento por los derechos civiles (en Estados Unidos), derechos LGBT, movimiento antiglobalización o altermundialista, etc. 4.2 Características de los Nuevos Movimientos Sociales Éstas son algunas de las características de los nuevos movimientos sociales que los diferencian de los viejos movimientos sociales: Formas de organización: A diferencia del viejo movimiento obrero, con una estructura más o menos jerárquica, los nuevos movimientos sociales se organizan de forma asamblearia, controlando así a sus dirigentes. Tienen, pues, una estructura descentralizada que permite mucha autonomía en las bases del movimiento.

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Modo de actuar: En lugar de atacar los problemas como un todo relacionado con el Estado, se centran en una sola reivindicación. Una vez se cumple esta reivindicación, el grupo desaparece. Hay que destacar también el tipo de protestas que realizan estos nuevos movimientos sociales, ya que se trata de protestas poco institucionales y con un aspecto lúdico. Un buen ejemplo serían las acampadas que se hacen en protesta de los campos de golf, o las cabalgatas del desfile del día del orgullo gay. Valores y reivindicaciones: Las reivindicaciones hechas por estos nuevos grupos ya no son de carácter cuantitativo (como el hecho de pedir la redistribución de la riqueza) sino que se trata de reivindicaciones cualitativas innegociables, como pedir el cierre de una central nuclear. Por último, también pueden tener relación con la afirmación de una identidad o estilo de vida. Éste es el caso, por ejemplo, de los homosexuales. Esta identidad, a diferencia de los antiguos movimientos sociales, no tiene que ver con aspectos de clase. Relación con la política: Los nuevos movimientos sociales valoran su autonomía, de modo que no se politizan ni siguen a ningún partido concreto. En lugar de desafiar o apropiarse del Estado, prefieren construir espacios de autonomía contra él. 4.3 Distinciones internas entre los viejos y los nuevos Movimientos sociales. 4.3.1. Semejanzas/diferencias. Otra forma –más dinámica- de acercarnos al concepto siempre escurridizo de los movimientos sociales es compararlos con otras formas de acción colectiva, con otras maneras que tiene la gente de organizarse para conseguir cosas; o, como haremos a continuación, mediante el establecimiento de comparaciones dentro de los propios movimientos, mediante la observación de cómo unas supuestas diferencias entre distintos tipos de movimientos sociales, nos ayudan a comprenderlos mejor. Ahora veremos si realmente alguna vez han existido nuevos movimientos sociales o si a lo largo de la historia todos o prácticamente todos los movimientos sociales han sido, en lo fundamental, muy parecidos. Como es sabido, se considera que un conjunto de movimientos sociales que se consolidan a lo largo de la década de los años setenta –el ecologismo, el feminismo y también el antimilitarismo en su específica demanda de desarme-son movimientos sociales distintos –por tanto nuevos- respecto a otros movimientos sociales preexistentes, respecto sobre todo al otro gran movimiento social tradicional; al movimiento obrero. Así, desde la perspectiva que defiende esta división entre viejos y nuevos movimientos sociales, estos últimos tienen una serie de características que no se dan en los primeros. 21


Los nuevos:

1. Se dice, por ejemplo, que los nuevos movimientos sociales construyen o tratan de construir la identidad colectiva. Tal como hemos apuntado en el apartado anterior, los activistas que participan en un movimiento sienten que tienen una común forma –unas claves, unos símbolos, unas propuestas-, de entender el mundo; unas compartidas maneras de vivir la realidad. Aunque la expresión sea decididamente exagerada para describir bastantes concretos nuevos movimientos podríamos decir que, en general, se sienten miembros de una comunidad. Un nuevo movimiento social resulta, por tanto, no sólo un conjunto de gente que se organiza para hacer cosas, para exigir en la calle o donde sea cambios políticos a los dirigentes políticos, sino también es un grupo de gente que se junta para reconocerse entre ellos como un grupo de personas que cotidianamente deciden ver –y en la medida de lo posible vivir- la realidad de forma distinta a los demás. 2. También se dice que los nuevos movimientos sociales afirman la autonomía del individuo frente a las imposiciones exteriores. El activista de un nuevo movimiento social es alguien que pretende reivindicar su soberanía individual frente a cualquier imposición exterior. Entiende que Estados, Partidos, Gobiernos, y demás organizaciones estables y jerárquicas pueden ser instituciones convenientes (en muchos casos ni siquiera creen eso) para la buena marcha de la sociedad, pero en modo alguno cree lo que dicen, promulgan o exigen esas instituciones tenga un carácter sagrado, intocable e indiscutible. Por encima de ellas y de sus pretensiones de constituirse en respetables autoridades, está la voluntad individual, la firme decisión de ser, estar y decir el mundo de la forma que determine la conciencia individual de cada uno. - Por eso –aunque no sólo por eso- determinadas conductas son propias de los nuevos movimientos sociales. Así, la tendencia a organizarse muy informalmente, con la pretensión de que todos los individuos que están en el movimiento participen en pie de igualdad en el mismo. Se supone que en un nuevo movimiento social no hay jerarquías, ni burócratas especialistas que imponen decisiones. En un nuevo movimiento social se busca el consenso, para que nadie sienta violentada –impuesta desde el exterior- su voluntad individual. - Así también, resulta característica la falta de respeto de los nuevos movimientos sociales a los cauces establecidos para plantear sus reivindicaciones; los nuevos movimientos sociales utilizan frecuentemente medios no convencionales, y precisamente, uno de sus instrumentos de lucha más conocidos, la desobediencia civil, cuestiona de forma directa la 22


capacidad de las instituciones de ejercer su poder en contra de la autonomía del individuo. - También se debería incluir en este apartado de la autonomía, la estrategia política de estos nuevos movimientos sociales. Sin duda exigen cambios al poder político, se relacionan con él. Sin embargo, no pretenden ser poder político, tomar el poder político y desde él dictar normas imperativas; ni tampoco quieren vincularse, depender o transformarse en un partido político con vocación, o ejercicio práctico, de poder político. Los nuevos movimientos sociales creen que sólo permaneciendo en la sociedad es posible no sucumbir a la tentación de la imposición exterior y consecuente pérdida de autonomía individual, de no acabar perdiendo la autenticidad en aras de la supuesta operatividad del poder político. Otro de los rasgos que se consideran característicos de los nuevos movimientos sociales es el de la globalidad. El movimiento cuestiona, como vimos, la dominación del poder político sobre la vida individual. Pero además, en cierto modo, rechaza la división misma del mundo entre lo público/político y lo privado/individual. Es decir, no acepta que exista un sistema de normas, valores y prácticas que guíen la vida pública, diferente al de la vida privada. Y afirman, en consecuencia, que lo que ocurre en nuestra vida privada tiene mucho que ver con lo público, con la política. Así, por ejemplo, entienden que las relaciones cotidianas entre hombre y mujer, o nuestra conducta personal con el medio ambiente, son relaciones políticas. De ahí que el testimonialismo, la conducta privada alternativa, se considera como la forma de hacer política, de defender intereses generales. Desde la globalidad, parece como si los nuevos movimientos sociales proponen una estrategia inversa a la existente. Contra la imposición del poder político sobre las conductas privadas, penetración de lo político por las prácticas privadas alternativas. •

Los viejos:

Se supone que éstos son algunos de los rasgos que diferencian a estos nuevos movimientos de los llamados viejos movimientos sociales. Se suele afirmar que estos últimos, a diferencia de los nuevos, son sólo organizaciones de defensa de intereses concretos. Es decir, que ni les preocupa construir una identidad colectiva, ni reivindican la autonomía; son organizaciones que funcionan jerárquicamente, respetan los sistemas de protesta establecidos y tienden a estar representados en el poder a través de partidos políticos interpuestos. Y lo de la globalidad les resulta un asunto muy alejado de sus reales preocupaciones. En síntesis, se considera que los llamados viejos movimientos sociales han sido y son movimientos que lo único que quieren es conseguir cosas concretas – normalmente materiales- en el mundo en el que viven, de acuerdo con las normas establecidas por ese mismo mundo. Desde una definición más cultural se suele 23


indicar que los viejos se nutren y defienden valores materiales, y los nuevos, valores post-materiales. La cuestión, sin embargo, no resulta nada clara cuando descubrimos que esos llamados viejos movimientos sociales también fueron nuevos, eventualmente lo son y desde luego, pueden volver a serlo. Así, el movimiento obrero, en sus orígenes históricos, allá por el siglo XIX, tuvo los mismos rasgos que hemos adjudicado a los actuales nuevos movimientos, y de vez en cuando, todavía hoy, resurgen esas formas no convencionales, ese “estilo” alternativo, en determinados conflictos laborales. Lo mismo se puede decir de otro de los movimientos sociales viejos, históricos, del movimiento nacionalista, por ejemplo. El nacionalismo, al menos en determinadas coyunturas históricas, también es un movimiento social y en algunos momentos de esas coyunturas –en fase de ascenso del movimiento- adopta aspectos típicos de los nuevos movimientos sociales. 4.4. Mirada analítica para estudiar los Nuevos movimientos Sociales. Se configuran en el presente nuevos movimientos sociales (NMS), algunos de los cuales que no encajan en encuadre analítico tradicional, instalando un debate respecto a las diferencias entre MS que se basan en el principio de privación relativa (o una materialidad demandada, reclamada, insatisfecha) con la existencia de NMS que se basan en valores más generales/universales (o una inmaterialidad). A la rebelión en los márgenes de sociedad que define los movimientos originados en la ¨privación relativa¨ le suceden, agregándose, movimientos de acción colectiva de sectores más al centro del sistema. No pueden ser explicados por la inconsistencia de status, son anteriores a la crisis económica y persiguen bienes colectivos. Como no nacen de la rabia del desposeído constituyen un "fenómeno racional" que demanda nuevos enfoques analíticos (Reichman y Fernández Buey 1994):1 El de "movilización de recursos" se centra en la eficacia con que las organizaciones emplean los recursos de que disponen el "empresario movimientista" y la planificación consistente, para arribar al éxito el reconocimiento del grupo como actor político. El "enfoque de redes" ve los MS como manifestación de redes sociales latentes aglutinados en comunidades de valores, de alta densidad de colectivos. El "cognitivo" informa que los MS crean nuevas identidades sociales y praxis cognitiva: como espacios públicos temporales y momentos creación colectiva son productores de conocimiento social. 24


Desde un abordaje teórico de la identidad los MS tienen de un ideario y un proyecto histórico. Son sujetos (actores) históricos transformados en MS. Los movimientos en defensa de la paz, los ecológicos, los de los derechos humanos, ingresan a la arena política internacional y se entrelazan en un nuevo orden político todavía informal cumpliendo un papel consistente apuntar a resolver lo que preocupa sobre el futuro del mundo. Mas recientemente nuevas practicas de los MS a nivel mundial se descubrieron en Seattle, donde se congregaron −vía Internet−, miles de adversarios de la OMC en la ¨contra ronda del milenio¨ de diciembre de 1999. Circula un documento de Raisons d'agir, iniciado por Bourdieu, tendiente a la consolidación del movimiento social, primero en Europa y luego en los demás continentes, conocido como ¨Proposiciones para una Carta del movimiento social europeo¨. Las palabras claves del manifiesto (que propone perpetuar y ampliar los movimientos sociales): una red organizada...un verdadero contra−poder crítico,...una fuerza de movimiento, un proceso de creación colectiva... una utopía realista... convocan a observarlo desde estos nuevos enfoques. Utilizando los conceptos de suplemento (complemento, substituto) y diseminación (fertilización, difusión) extraídos de Derruida puede afirmarse que ¨...supliendose a sí mismos los movimientos dejan de ser lo que eran sin que las nuevas apariciones puedan negar sus orígenes... (Burity 1999). Como un movimiento social no es, sino que llega a ser en el recorrido de su propia autorreproducción, es necesaria la invención de nuevas pautas que reconozcan que hoy existe una formación social diferente. Bajo este aspecto toda reformulación de la política implicará una tensa coexistencia entre representación estatal y autorealización subpolítica. Este razonamiento en instancia de superación el debate de la década anterior, donde respecto a los MS se trataba simplemente de reconocer que, caso hubiera NMS, éstos no se escabullían de los anteriores: siendo nuevos, no habían cambiado. Desde una identidad determinada y por relaciones con otras agencias sociales en tanto expresión de lo político, los MS son desencadenadores de formas de socialidad y de organización que tendencialmente los trascienden, alcanzando otra dimensión sin negar sus orígenes. Es como descubrir una nueva galaxia en vez de encontrar nuevos planetas en galaxias conocidas. En un nivel diferenciado en lo conceptual, en otra escala de la estructura socio política en lo orgánico, en otro grado de utilización de recursos científicos y tecnológicos y de creatividad. Interesa identificar, en algunos de esos NMS, algún cambio en el componente de perdurabilidad temporal que les dé una nueva perspectiva de persistencia, ampliación y renovación. Desde un enfoque de gestión como el nuestro, comienzan a aparecer como prácticas sociales sistematizadas, capaces de crear mecanismos de decisión y de producción de consenso. 25


En una simbiosis de identidad, conocimiento y método asistimos a la etapa inicial de una emergencia de movimientos sociales como actores sociales complejos en constante transformación y adaptación estratégica, dotados de una práctica de sustentabilidad que no solo los haría más perdurables sino que los coloca −en el contexto socio político− como actores más relevantes. (Poggiese 1999) En esta emergencia de nuevos actores sociales en la cual algunos MS se están transformando, el funcionamiento en red es una de las formas que van adquiriendo. Muchos de ellos se autodenominan redes y se proponen pasar a sistemas más orgánicos en la forma de redes de movimientos. La red como concepto propositivo de los movimientos sociales aparece una alternativa de construcción de relaciones más horizontalizadas y por mismo, una nueva utopía democrática con la posibilidad de conectar lo local con el mundo más amplio (Scherer−Warren 1998). En esa lógica un tema de investigación es el de los movimientos que se proponen pasar a redes orgánicas o redes de movimientos. Sin embargo comienzan a existir prácticas sostenidas desde otra lógica por la cual los MS se pueden generar desde redes promovidas a través de escenarios de planificación−gestión participativa y estratégica, configurándose en torno a una identidad dada por su modo de conocer−planificar−decidir−gestionar. Desde esta lógica de redes de gestión urbana asociada no es el movimiento que llega a ser red sino que son los proyectos−red y las redes de proyectos−red que se hacen movimiento. Así podemos sustentarnos en el "enfoque de redes", que nos dice que los movimientos serian expresión de redes sociales latentes, pero en sentido inverso: los movimientos serian expresión de redes gestadas/promovidas intencionadamente, como una innovación anticipadora en la constitución social de Sujetos. Por lo tanto la mirada analítica para estudiar estos NMS, es al mismo tiempo una propuesta de creación de condiciones para su surgimiento, y las variables a observar pueden ser también condiciones a cumplir en la forma de un modelo referente. De una cierta forma esta concepción nos dice que cuando estamos conformando un escenario de planificación gestión de estas características, estamos al mismo tiempo creando las condiciones para la conformación de un nuevo actor colectivo.

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CAPÍTULO

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Tipología y ejemplos de Movimientos Sociales. 5. 1. Movimiento Obrero 5.1.1. Orígenes del movimiento obrero (los trabajadores urbanos)14

El movimiento obrero surge de la Revolución industrial como consecuencia de la falta de derechos que los trabajadores tenían en las fábricas. Se inició en Inglaterra al no existir todavía ningún tipo de control los trabajadores se veían expuestos a jornadas de trabajo de más de doce horas en fábricas insalubres, bajo una estricta disciplina, sin seguridad ante enfermedades, accidentes, despidos o jubilaciones, con salarios muy bajos y los niños trabajaban (siendo uno de los objetivos más atractivos para los empresarios porque sus salarios eran sustancialmente inferiores). Las primeras manifestaciones del movimiento obrero se plasmaron en el ludismo (destrucción de máquinas) a las cuales se las responsabilizaba de la pérdida de la capacidad adquisitiva del pequeño artesano. Éste término proviene de la firma de las cartas que defendían a los obreros, y les daba orden de destrozar las máquinas, e incluso asesinar al propietario de la fábrica. Sin embargo, los obreros se dieron cuenta de que no era la máquina su enemiga sino el uso que de esta se hacía, fue entonces cuando dichos obreros comenzaron a dirigir sus quejas a los empresarios. Así nació el sindicalismo, entendido como un movimiento de resistencia contra el capitalismo. La reacción del gobierno inglés fue prohibir cualquier tipo de asociación obrera. Parte de la historia del movimiento obrero ha estado marcada por la persecución y la clandestinidad. 14

Hobsbawn, Eric. The Age of Revolution: 1789-1848. London: Peter Smith Pub Inc., 1999. Jacques Droz. Historia general del socialismo. Ediciones Destino, 1976.

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En los primeros decenios de la industrialización se produjo una degradación de las condiciones de vida de los trabajadores: • • • •

Aumento de la jornada laboral. Pérdida salarial. Generalización del trabajo infantil. Negación ante la ayuda económica para enfermedades, paro forzoso o vejez.

Por todo esto se crearon los sindicatos en los que se reunía la gente trabajadora de un mismo oficio para defender sus reivindicaciones mediante huelgas. Constituían sociedades de ayuda mutua, las cuales disponían de cajas comunes con capital proveniente de las cuotas de los asociados. En 1834 se formó la Great Trade Union (unión de sindicatos de oficios) en las que las cuotas de afiliación para posibles nuevos socios eran demasiado elevadas. El sindicalismo británico optó, en sus orígenes, por las reivindicaciones económicas, sin adherirse a ideales políticos revolucionarios. Durante las décadas de 1830 y 1840 se fundaron asociaciones obreras en los países del continente europeo, entre los que se encontraban Alemania, Francia, España y Bélgica. Este movimiento obrero se manifestó en la mayoría de países industrializados mediante otras organizaciones, ej: cooperativas. En los años 1838 y 1848, el movimiento obrero británico pasó a la acción política utilizando el cartismo (consistió en un movimiento en Inglaterra que trató de presionar al parlamento mediante la recogida de firmas en apoyo a determinadas cartas donde se reivindicaban ciertos derechos. En una de ellas, concretamente en el año 1838, se definía un programa democrático basado en el sufragio universal masculino). El cartismo organizó huelgas, pero el movimiento fracasó a causa de la represión, de las divisiones internas y la derrota de la revolución de 1848 en Europa. Los obreros se reunieron en organizaciones republicanas y de izquierdas a favor del sufragio universal masculino. Después de aquella revolución, las doctrinas socialistas empezaron a crear partidos de clase, de carácter exclusivamente obrero. 5.1.2. Los socialismos Durante el siglo XIX, aparece el socialismo contemporáneo, que se caracterizó por una crítica radical al sistema capitalista, al que se consideraba social y económicamente injusto; por la defensa de un modelo de sociedad en el que la propiedad de los medios de producción fuese colectiva; y, sobre todo, por la 28


identificación de la clase obrera como protagonistas de los cambios. Las principales causas de movilización socialista fueron: • • • • •

Medios de producción colectivos. Tener a la clase obrera como los protagonistas en los cambios. El rechazo al sistema social capitalista injusto. El aumento de tarifa en el transporte público. El maltrato al trabajador.

. 5.1.3. Lucha de clases Uno de los conceptos más significativos en el que se basó el crecimiento del movimiento obrero organizado fue la lucha de clases, que supuso la toma de conciencia de los trabajadores pertenecientes a una clase social distinta a la de sus patronos y que, para mejorar su situación, la mejor vía es la de la lucha. La huelga --demostración de fuerza de los trabajadores que paraliza la producción de las fábricas-- ha sido la principal arma obrera en dicha lucha de clases; por medio de la cual los trabajadores tratan de convencer a los patronos de sus exigencias. 5.1.4. La Primera Internacional A raíz de las diferencias entre Karl Marx y Mijaíl Bakunin, entre otros factores, tuvo lugar la fractura de la Primera Internacional, que supuso la división de la mayor parte del movimiento obrero en marxistas y anarquistas. La Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT) o Primera Internacional, fue la primera gran organización que trató de unir a los trabajadores de los diferentes países. Fundada en Londres en 1864, agrupó inicialmente a los sindicalistas ingleses, anarquistas y socialistas franceses e italianos republicanos. Sus fines eran la organización política del proletariado en Europa y el resto del mundo, así como un foro para examinar problemas en común y proponer líneas de acción. Colaboraron en ella Karl Marx y Friedrich Engels. Las grandes tensiones existentes entre Marx y Mijaíl Bakunin llevaron a la escisión entre marxistas y anarquistas, tras lo cual los partidarios de Bakunin fueron expulsados. En 1872 el Consejo General de la AIT se traslada desde Londres, donde está ubicado desde sus inicios, a Nueva York, disolviéndose oficialmente en 1876. En 1889 se establece la Segunda Internacional, de corte socialdemócrata, como la sucesora en sus fines políticos, y que durará hasta 1916, y en 1922 aparece la Asociación Internacional de los Trabajadores, organización anarcosindicalista, que pretende recoger el testigo del ala libertaria y que llega hasta la actualidad. 5.1.5. Métodos de lucha

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• • • • • • •

• •

Ludismo Es un movimiento en contra de las máquinas, ya que se veían como la causa motivo de los problemas de los obreros: bajos sueldos, despidos... Cartismo El cartismo consistió en un movimiento en Inglaterra que trató de presionar al parlamento mediante la recogida de firmas en apoyo a determinadas cartas donde se reivindicaban ciertos derechos. Diálogo social Negociación colectiva Resistencia civil Desobediencia civil lucha Democrática de Masas Sociedades de correspondencia Sindicalismo o Sindicalismo marxista o Sindicalismo socialdemócrata o Anarcosindicalismo o Sindicalismo revolucionario o Sindicalismo corporativista Parados en lucha Protestas

5.1.6. El Día Internacional del Trabajo

Se conmemora el día internacional de la clase trabajadora en memoria de los trabajadores anarquistas asesinados en Haymarket, Chicago, tras luchar en reivindicación de la jornada laboral de 40 horas semanales. Ese día, sindicatos y partidos obreros de todo el mundo celebran mítines y manifestaciones. 5. 2. Movimiento Estudiantil. Movimiento estudiantil o Revolución estudiantil son los nombres con los que se denomina al activismo político expresado en una amplia variedad de demandas, pliegos petitorios, manifiestos públicos, actos de apoyo o de repudio, manifestaciones y que alcanzan el carácter de conflictos sociales de disímbola raíz ideológica y variada magnitud, protagonizados por estudiantes. La diferencia entre "movimiento" y "revolución" estudiantiles únicamente es de grado en la trascendencia y efectos de estos, sin embargo, en general, el nombre utilizado casi con unanimidad es el de movimiento estudiantil para todos los casos. 5.2.1. Causas de los movimientos estudiantiles. Los primeros movimientos estudiantiles documentados con este carácter predominante, ocurren en Europa y en general se pueden dividir, por su causa en dos, aquellos que se inspiran en la mejoría de las condiciones del estudiantado en 30


general y que se legitiman en que los estudiantes son la futura generación intelectual de la sociedad en que se incuban y aquellos que son una respuesta a las condiciones de injusticia social que prevalecen al momento del movimiento, justificándose como un acto de justicia idealista. Lewis S. Feuer, en su obra "El cuestionamiento estudiantil del establishment, en los países capitalistas y socialistas" dice: "Los movimientos estudiantiles europeos constituyen así un espectro de difracción de los factores constitutivos de la estabilidad y un trex violo a un estudiante. Desde la perspectiva del "establishment" siguiendo la terminología de Feuer, los movimientos estudiantiles son siempre atípicos e inesperados, cada uno surge y evoluciona de manera única, haciendo difícil si no imposible, encontrar una forma efectiva e inteligente para concluírlos, justificándose de la justicia idealista. En conclusión el Movimiento Estudiantil es una fuerza joven, de espíritu libertario que lucha por las reivindicaciones sociales en busca de hacer cumplir la Justicia y la Equidad de los pueblos. No defiende ideologías imperialistas, ni a regímenes totalitarios, solo busca la mejora social y política de una Nación.

5.2.2. Consecuencias de los movimientos estudiantiles Las reacciones frente a los movimientos estudiantiles varían desde la aceptación plena de las peticiones estudiantiles, que incluso han obligado a las autoridades a crear ministerios y secretarías o se ha reformado el sistema de participación del estado en la industria o la economía , conforme a las propuestas de los estudiantes y por desgracia también existen reacciones violentas contra la ley estudiantil, llegando a ser masacrados en manifestaciones públicas de carácter pacífico . Además los movimientos estudiantiles, con éxito o sin él, influyen en la opinión pública con efectos impredecibles a mediano y largo plazo dentro de la sociedad que los vive. 5. 3. Movimiento Feminista. El Feminismo es una ideología y un conjunto de movimientos políticos, culturales y económicos que tienen como objetivo la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Con este objetivo, el movimiento feminista, crea un amplio conjunto de teorías sociales, una Teoría feminista que ha dado lugar a la aparición de disciplinas como la geografía feminista, historia feminista o la crítica literaria feminista, entre otras muchas disciplinas.

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Se atribuye al feminismo logros sociales de trascendental importancia como el voto femenino; el personaje que figura como pionera del sufragio femenino en América Latina es Matilde Hidalgo de Prócel. A esto se suman otros frutos del sacrificio femenino como la protección contra el acoso sexual. Según Maggie Humm y Rebecca Walker, la historia del feminismo puede clasificarse en tres olas.4 5 La primera ola aparecería a finales del siglo XIX y principios del XX y se centró mayormente en el logro del derecho al sufragio femenino; la segunda ola, aparece en los años 60 y 70 y se centra en la liberación de la mujer; por último, la tercera ola, comienza en los años 90 y se extiende hasta la actualidad y constituye una continuación y una reacción a las lagunas que se perciben en el feminismo de segunda ola.6 El feminismo es un conjunto de corrientes muy diversas, por lo que es más correcto hablar de "feminismos" que de "feminismo" en singular, podemos encontrar una amplia variedad de tendencias como por ejemplo, el feminismo cultural, el feminismo liberal, el feminismo radical, el ecofeminismo, el anarcofeminismo, el feminismo de la diferencia, el feminismo marxista, el feminismo separatista, el feminismo filosófico, el feminismo cristiano, el feminismo islámico, el feminismo post-colonial, el feminismo lésbico o el feminismo crítico 5.4 Movimiento Pacifista. Mahatma Gandhi, representante ilustre del pacifismo moderno. El pacifismo, según la RAE, es el conjunto de doctrinas encaminadas a mantener la paz entre las naciones.[1] Se opone a la guerra y a otras formas de violencia a través de un movimiento político, religioso, o como una ideología específica. Algunos de los medios de los que se vale el pacifismo en la búsqueda de sus fines son: La no violencia activa, la diplomacia, la desobediencia civil, el boicot, la objeción de conciencia, las campañas de divulgación y la educación por la paz. 5.5 Movimiento Antiglobalización Movimiento antiglobalización (del inglés antiglobalization), antimundialización (del francés antimondialisation), alterglobalización o altermundismo, es un amplio conjunto de movimientos sociales formado por activistas provenientes de distintas corrientes políticas, que a finales del siglo XX convergieron en la crítica social al denominado pensamiento único1 neoliberal y a la globalización capitalista.2 3 Acusan a este proceso beneficiar a las grandes multinacionales y países más ricos, acentuando la precarización del trabajo y consolidando un modelo de desarrollo económico injusto e insostenible, y socavando la capacidad democrática de los Estados, entre otros aspectos negativos.4 5

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Generalmente, los activistas y simpatizantes mantienen una ideología izquierdista, contraria al liberalismo económico (economía de mercado y comercio libre).6 Existe cierta controversia sobre el término que define a este movimiento. Sus partidarios prefieren el término "altermundismo" o "alterglobalización" para evitar definirse por oposición y porque el término "antiglobalización" daría una imagen imprecisa y negativa. El nombre altermundismo viene precisamente del lema "Otro mundo es posible", nacido en el Foro Social Mundial,7 que cada año reúne a movimientos sociales de izquierda política internacional.

Cuestionario de Repaso Examina las siguientes preguntas. Si usted considera que las puede contestar acertadamente, continúe con el capítulo siguiente. De lo contrario vuelva a leer este capítulo. 1.

2. 3. 4. 5.

¿Cuándo surgen los nuevos movimientos sociales? Nombre algunos ejemplos. ¿Cuáles son las características de los nuevos movimientos sociales? ¿Qué diferencias se presentan entre los viejos y los nuevos Movimientos Sociales? ¿Qué contempla la mirada analítica para estudiar los NMS?

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Tercera parte Relación de los Movimientos Sociales con los procesos de Participación Social Participación Social. Elementos de la Participación Social visibles en los Movimientos sociales. 6. 7.

Objetivo General: Establecer la relación que existe entre los Movimientos sociales y los procesos de Participación Social. Objetivos Específicos: Identificar y explicar que implica un proceso de participación social. • Reconocer los elementos de la Participación social que se hacen evidentes a través de los Movimientos Sociales. •

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CAPÍTULO

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Participación Social. 6.1 Conceptualización sobre Participación Social. La participación social es un proceso racional y consciente de un grupo de personas que se unen por un propósito definiendo interese y valores comunes, proponen iniciativas para satisfacer las necesidades realizando obras y proyectos de ejecución y defender los derechos de la población civil conociendo su responsabilidad social y la forma de influir en las decisiones políticas para que respondas a sus dificultades. A lo largo de la historia la participación social ha tenido diferentes significados de acuerdo al país, gobierno y época. En términos generales la participación social se define como: • Un mecanismo a través de los cuales los individuos se unen para la defensa de los intereses, tomar decisiones, emitir opiniones y realizar acciones relacionadas con Políticas, Planes, proyectos, obras y situaciones. • Un Derecho individual de los ciudadanos para poder incidir en las políticas, en vista de que son los beneficiarios directos. Y como un instrumento para enfrentar al estado cuando sus intereses son agredidos o violados por este. • Un proceso que involucra a la sociedad en la creación de propuestas, solución de problemas y toma de decisiones. Considera importante la inclusión de grupos de interés (momentáneo, sucesos) y grupos de personas y organizaciones lesionadas por efectos y consecuencias de las decisiones de un estado. Busca un interés social en la participación pública, papel que cumple en sus diferentes espacios relacionado con 35


conductas cívicas y refuerzo de niveles de responsabilidad como miembros de una sociedad. • Es una intervención de la sociedad civil frente a la demanda de espacios de opinión y de acción pública que conducen acuerdos institucionales más representativos. Comprende el desarrollo de políticas públicas y privadas, planes, programas y proyectos que respondan a los intereses y necesidades de las comunidades. Los procesos de participación se fundamentan principalmente en la organización de los grupos o comunidades para que tomen parte activa en la formulación (presentación propuestas de intervención), ejecución (a partir de la elaboración de planes operativos anuales de los proyectos) y la evaluación (a partir de los indicadores de Gestión y de Impacto social). Cuando las personas deciden levantar la voz para presentar sus opiniones y se organizan para hacer cosas que los beneficien a ellos y a sus vecinos es entonces cuando se está construyendo como una comunidad activa. La participación social se hace evidente cuando cambian la actitud pasiva de solo estar esperando a ver que le regalan, para convertirse en promotores para mejorar sus familias y su comunidad en busca de la solución a sus problemas en coordinación con el gobierno municipal, departamental y nacional, convirtiéndose en protagonistas de su propio desarrollo. La organización comunitaria participación social que exige: -

es el comportamiento natural de la

Unir las voluntades. Repartir el trabajo. Aprovechar lo mejor de cada persona.

La organización comunitaria y la participación van de la mano y pueden hacer la fuerza social comunitaria que nos empuja a vivir mejor. • Es un medio para que la sociedad civil ejerza la tarea de control social sobre el desempeño de las acciones del estado a través de sus diferentes estamentos. Toda persona debe tener acceso a la información sobre las políticas públicas y sociales antes de que dispongan las autoridades su ejecución incluyendo los recursos y actividades que se desarrollaran con las comunidades, así como la oportunidad de participar en todo el proceso a través de la adopción de decisiones. La participación social es un proceso en dos vías las comunidades no solo exponen su parecer sino que también deben recibir una respuesta a sus preocupaciones. Incluye el derecho a ser escuchado y el derecho a tener respuesta de la administración pública.

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Comunidad

Estado

Los seres humanos organizados siempre han luchado por el derecho a la participación, un tema que es retomado en las Evaluaciones de Impacto Social como un mecanismo de inserción en las preocupaciones de las políticas, para que aseguren y respondan a las necesidades e inquietudes. El resultado de variados esfuerzos en el ámbito internacional y regional para promover la participación y el desarrollo sostenible y mejorar la calidad de vida.

Cuestionario de Repaso Examina las siguientes preguntas. Si usted considera que las puede contestar acertadamente, continúe con el capítulo siguiente. De lo contrario vuelva a leer este capítulo. 1. ¿Qué es la participación social? 2. ¿Cuáles son los cuatro elementos que definen la Participación Social? 3. ¿Qué supone y busca promover la participación social? 4. ¿Por qué se dice que la Participación social es un proceso de formación permanente? 5. ¿Cuáles son las ventajas de un proceso de Participación Social?

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CAPÍTULO

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Elementos de la Participación Social visibles en los Movimientos Sociales. 7. 1. Del descontento a la acción Se trata de ver por qué determinadas personas eligen la “forma” movimiento social para reclamar sus derechos y no otra forma, como por ejemplo un grupo de presión o un partido político. Se trata de ver por qué, en ocasiones, algunos conflictos se presentan a través de los movimientos sociales y cuáles son los contextos favorables que posibilitan que se ponga en marcha y permanezcan esos movimientos. Un individuo puede tomar la decisión de participar sólo en la medida en que se sienta inmerso, en la medida que viva como suyos, una serie marcos culturales de acción colectiva; participar de este sistema de creencias no implica, por sí mismo, la opción por al participación en el movimiento. Pero no “estar” en ese sistema de creencias hace impensable una decisión dirigida a participar en él. Un marco de acción colectiva es un conjunto de creencias y construcciones de sentido que inspiran y legitiman las acciones y campañas de los movimientos sociales. El proceso de elaboración de estos marcos es doble. Por un lado hay un proceso de “objetivación” de marcos colectivos y por otro lado, otro proceso de construcción de marcos individuales o grupales a partir de la apropiación y reelaboración de esos marcos colectivos. El individuo marcado por el desasosiego que potencialmente le conduce a actuar, se adhiere (poniendo también de su parte) a ese sistema de creencias referido a la acción colectiva; sistema que se ha sedimentado en la sociedad como una especie de guía otorgadora de sentido, de racionalidad, a los desasosiegos individuales. Los tres rasgos que conforman esos marcos, potencialmente impulsores de una decisión de movilización, son los siguientes. Sentimiento de que algo injusto está 38


ocurriendo y de que hay alguien culpable de esa injusticia; sentimiento de que esa injusticia recae sobre un colectivo con el que el individuo se siente solidario, de que existe un “nosotros”, una identidad colectiva, violada por esos “otros” culpables; y finalmente, sentimiento de que es posible, en una movilización colectiva, vencer –juntos- esa injusticia. Y por lo que se refiere al primer rasgo –el sentimiento de injusticia con sus correspondientes culpables- éste surge a partir de otras tres posibles circunstancias. Viven de una desigualdad ilegítima grupal, daños o agravios colectivos inesperados y violación de valores o creencias compartidos. En determinadas circunstancias este descontento, debida y colectivamente enmarcado, se transforma en acción. ¿Cuándo? El conjunto de incentivos que pueden determinar que un individuo pase del descontento a la acción, podemos dividirlos en dos grandes grupos. Colectivos y selectivos. En el primero, el individuo se ha convencido de que se participación en el movimiento es necesaria para lograr esos bienes colectivos que a él le parecen relevantes y por los que lucha el movimiento. En el segundo, el individuo decide participar porque el movimiento le ofrece, al margen de poder obtener unos bienes colectivos, unas particulares ventajas. Ventajas materiales –como uso de determinados locales sólo para miembros-, o sociales, como sentirse reconocido por aquellos a los que quiere o admira (o sentirse reconocido, sin más, por alguien). Por lo que se refiere a la decisión participativa basada en los intereses colectivos creo que ésta se sitúa fuera del estricto cálculo de costes y beneficios que tiende a conducir a la posición del “gorrón”. Creo, por el contrario, que al margen ahora de la oferta de incentivos selectivos, se decide participar aunque se crea que desde una perspectiva cuantitativa no se incrementan las posibilidades de éxito por esa participación individual. No es cierto que los individuos toman sus decisiones de forma aislada, como si no existiesen otras gentes con las que consulta, con las que vive y comparte la solidaridad, a las que se siente ligado por promesas, por las que se siente presionado; como si no existiesen todos esos factores sociales que hacen que la gente luche junta. Precisamente porque la gente es consciente del riesgo de que nunca se obtendría un bien colectivo si demasiados optasen por ser unos “gorrones”, precisamente por eso eligen participar en un movimiento social y tratan de asegurarse de que otros también lo hacen. 7.2 Perfil del activista. Lo que nos interesa ahora es resaltar que el individuo que tiene esa clase de intereses “gratuitamente” colectivos, es un individuo proclive a incorporarse o fundar un movimiento social, un individuo que presenta el perfil del participante de movimientos sociales. Ese individuo que siente solidariamente la injusticia y que cree que a través de una movilización colectiva y solidaria es posible eliminarla (y que además tiende a creer que es la única forma posible de hacerlo) es un individuo que tiene una sensibilidad social más activada. Y ese “plus social” puede obedecer a diversas causas. Deficiente socialización integradora en el Sistema o 39


socialización en ideologías disidentes al Sistema; o compartir concretas deficiencias o agresiones estructurales (desde el desempleo masivo en una zona industrial en declive a la demonización de un grupo gay); o vivir la cotidianidad en comunidades cerradas; etc. Pero casi siempre esta sensibilidad especial se ha sedimentado a través de una práctica previa. En la práctica de movilizaciones en redes de solidaridad. En solidaridades –cuyos contenidos a lo mejor nada tiene que ver con los que ahora hacen participar a ese individuo tipo –que han convertido en hábito su previa predisposición. Sin duda, un movimiento social nace (condición necesaria pero, como veremos, no suficiente) a partir de unas redes sociales preexistentes; un movimiento social en sus orígenes es casi sólo una confluencia de esas redes. Un movimiento social es un conjunto de redes. Y los individuos (no ciertamente todos los individuos, pero sí los más activos, los potencialmente más líderes) entran en un movimiento social porque han tenido en origen una experiencia en redes sociales solidarias. Hay individuos potencialmente más dispuestos a participar en un movimiento social que en grupo de presión o en un partido político, porque les preocupa construir con otros una identidad colectiva, una identidad colectiva asentada en la mutua confianza, en compartir valores, símbolos, horizontes y aún afectos; una identidad colectiva que, renegociada continuamente entre sus miembros, se expresa en una determinada forma de definir, valorar y dar sentido a la realidad y en una determinada manera de estar en el mundo. Y también porque consideran más eficaz, o simplemente inevitable, reivindicar junto con esos otros, los intereses o valores que ven negados o amenazados. Y, finalmente, porque esa preocupación, ese deseo, se cimienta en una anterior experiencia de solidaridad identitaria; o al menos en el relato “mítico” de alguna experiencia de ese orden. Las fuentes estructurales Los individuos que concurren a la formación de un movimiento o se adhieren a él, tienden a ser distintos a los que concurren a un grupo de presión; pero ello no explica por qué determinadas tensiones, agravios y privaciones relativas, toman la forma, se expresan a través de los movimientos sociales. Tal expresión se debe, básicamente, a tres razones o condiciones estructurales preexistentes. Razones que, a su vez, nos sirven para afirmar que hoy en día persisten esas mismas condiciones que hacen posible el continuo surgimiento de nuevos o reciclados movimientos sociales. 1.

Porque el inagotable proceso de diferenciación y especialización de la modernidad, genera incesantemente fracturas en las estructuras y funciones societarias y/o grupales; provoca nuevos desequilibrios, demandas y frustraciones, nuevos campos de conflicto, proclives a ser ocupados por movimientos sociales. Y ello porque los movimientos tienen una notable capacidad de informalidad organizativa, métodos no convencionales, redes preexistentes disponibles para canalizar fácilmente las tensiones emergentes. Así, por ejemplo, la crisis de la familia está en el origen del resurgir del 40


movimiento feminista. Y la radicalización del desarrollo industrial (energías sucias, armamentismo) generan consecuencias y tensiones que se salen de los tradicionales espacios resolutorios del mercado y el poder político; que tienen que iniciar su formalización reivindicativa a través de los siempre porosos y flexibles movimientos sociales (en este caso el ecologista). 2. Porque precisamente el desarrollo de la modernidad –en este caso más bien de la postmodernidad- arroja fuera de los espacios estables de referencia, materiales identitarios, (trabajo fijo por ejemplo) a un creciente número de individuos que necesitan organizarse en redes solidarias para sobrevivir material y culturalmente. Las redes que suministran efectivos y apoyos a los movimientos. 3. Y finalmente, porque, desde la perspectiva del contexto, los movimientos sociales, dadas sus prácticas más flexibles, tienen en sus espectaculares acciones más audiencia mediática que las rutinas de partidos o grupos de interés. Por otro lado, porque los partidos políticos no pueden recoger estos nuevos desequilibrios y tensiones, dadas sus lentas maquinarias burocráticas y, sobre todo, su necesidad electoral de no desviarse en la representación de intereses muy generales y asentados. Y por último, porque los grupos de presión también tienen dificultades para asumir estos nuevos retos, entre otras razones por el carácter sumamente difuso, sobre todo en los orígenes, de los eventuales beneficiarios de estas reivindicaciones. 7.3 Los contextos Para que surja un movimiento hacen falta individuos especiales y especiales crisis/condicionantes/alimentadores estructurales. También hace falta que el movimiento emergente tenga adecuados recursos materiales, organizativos y materiales. Pero no es suficiente. Hace falta un contexto de surgimiento adecuado. Es más, sin un contexto favorable, el movimiento no pasa de la fase de deseo, de la declaración programática y quizás de un formal pero inútil acto constituyente; le resulta imposible establecer una mínima capacidad de movilización, y muere sólo nacer. Por ello, hay que tener en cuenta, al menos, dos contextos: la estructura de oportunidad política y los marcos culturales. En el primer caso, deberemos observar cuál es la situación de ciertas variables de la estructura y coyuntura política. Por ejemplo, el grado de apertura de las instituciones políticas a las demandas sociales; o la fortaleza de las instituciones a la hora de aplicar sus decisiones políticas; o el posicionamiento de las élites políticas; o los potenciales aliados del movimiento. La posición y conjunción de estas circunstancias permitirán o impedirán el impulso inicial de un movimiento, y más tarde, su expansión o declive. El segundo hace referencia a la identidad colectiva del movimiento y su potencia movilizadora. Explica cómo el movimiento construye un discurso alternativo y 41


perfomativo sobre el mundo, que refuerza la diferencialidad del sentido de pertenencia colectiva y que, al tiempo, le posibilita expandir, con las consiguientes consecuencias movilizadoras, esa construcción cultural e identitaria. Y explica cuáles son las posibilidades de éxito y aún de puesta en marcha del movimiento en la medida que su discurso conformador de identidad coincide con algunas creencias dominantes en la sociedad. Dicho de otra forma, en la medida que los movimientos pueden utilizar a su favor, para sus fines identitarios y movilizadores, preexistentes esquemas mentales en la sociedad de comprensión/clasificación, valoración y otorgamiento de sentido, de los acontecimientos exteriores. En síntesis, un movimiento se construye sobre determinadas ausencias, y con determinadas condiciones favorables, un movimiento surge como respuesta a esas ausencias. Y en consecuencia, un movimiento social implica personas que actúan, que se movilizan conjuntamente frente a aquellos que creen que les impiden la satisfacción de sus intereses (en un sentido muy amplio del término y, por supuesto, no sólo materiales) y que asumen una identidad colectiva, que comparten una particular manera de organizarse y de definir la realidad.

Cuestionario de Repaso Examina las siguientes preguntas. Si usted considera que las puede contestar acertadamente, continúe con el capítulo siguiente. De lo contrario vuelva a leer este capítulo. 1. ¿Cuáles son los elementos de la Participación Social que se hacen visibles en los Movimientos sociales? Haga una breve síntesis de cada uno de ellos. 2. ¿Qué papel juegan los Movimientos Sociales dentro de un proceso de Participación Social?

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Cuarta parte Enfoques Contemporáneos Enfoques contemporáneos. Debates y perspectivas teóricas sobre los Movimientos Sociales. 8. 9.

Objetivo General: Referenciar los Enfoques, perspectivas y teorías contemporáneos que explican, tanto los estilos como el uso de metodologías típicas aplicables en la actualidad. Objetivos Específicos: • Identificar y explicar Los diferentes enfoques que explican la dinámica de los Movimientos Sociales. • Analizar los debates y perspectivas teóricas de los Movimientos sociales..

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CAPÍTULO

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Enfoque contemporáneos que explican los Movimientos Sociales. 8.1 El Enfoque Dinámico. Los movimientos sociales hay que entenderlos de forma dinámica. En el transcurrir histórico de los movimientos, cambian sus rasgos. Y eso es algo que ocurre a todos los movimientos sociales. En líneas muy generales, se puede decir que lo habitual es que en su fase constitutiva y ascendente todos los movimientos tiendan a presentarse con los rasgos (identidad, autonomía, globalidad) definidos como nuevos. Y en fases posteriores, de estabilidad o declive, estos rasgos se van debilitando, convirtiéndose el movimiento en un grupo más convencional tanto desde la perspectiva organizativa como desde la cultural. En consecuencia se puede afirmar que no hay distintos movimientos. Unos nuevos y otros viejos. Sino que todos los movimientos sociales, dependiendo de la coyuntura, pueden ser –y suelen ser- viejos o nuevos. Aunque si seguimos dándole vueltas al asunto, pueden aparecer nuevas diferencias. Por ejemplo, que el viejo movimiento obrero es clasista, conformado y apoyado por una sola clase social, y los “nuevos”, interclasistas. Otra diferencia. Se dice que los viejos reivindican cambios sociales totales y radicales (el movimiento obrero reivindicó el socialismo –el de verdad-) y los nuevos, cambios locales que no ponen en cuestión al sistema (un movimiento ecologista que reclama la protección de un concreto espacio natural). Pero también se pueden criticar estos otros intentos de diferenciación. Es posible contestar “depende”. Así, hoy en día, la mayor parte del movimiento obrero reclama limitadas y nada radicales reformas y el nuevo movimiento antimilitarista cuestiona el corazón del sistema. Exigiendo la abolición de los ejércitos. Tampoco el movimiento obrero fue en sus orígenes tan clasista, y hay nuevos movimientos sociales que casi sólo se alimentan de un sector (jóvenes) o clase social (clases medias). Al final, probablemente, la única diferencia indiscutible es la derivada de las específicas reivindicaciones de cada movimiento (condiciones de trabajo, medio 44


ambiente, igualdad de géneros, etc.). Pero es evidente que tal diferencia no hace referencia a cómo se mueven los movimientos sociales. Por eso siempre hay dos formas de abordar las definiciones de los movimientos sociales. Una describe lo que siempre está en los movimientos sociales. Quizás los elementos más característicos de esta descripción estática sean, además del mantenimiento de una demanda y correspondiente conflicto político o político/cultural, la persistencia de una cierta informalidad en las estructuras organizativas y decisorias (un movimiento que ya es sólo una organización jerárquica no es un movimiento) y la, al menos, preocupación por mantener una identidad colectiva. La otra debe describir al movimiento en su fase, o fases, más tensas y más intensas. En esa o esas coyunturas, en los momentos en que, para entendernos, decimos que el movimiento “está” nuevo, aparecen todos los otros rasgos que hemos definido anteriormente como pertenecientes a los nuevos. Son los rasgos que surgen o que se tratan de establecer en la fase naciente y constitutiva del movimiento. Son esos rasgos de identidad colectiva fuerte, autonomía en todas sus expresiones, y globalidad. Si nos fijamos con cierto detalle, todos ellos presentan una misma intencionalidad. Todos ellos expresan un común deseo. El deseo de sus miembros de ser, colectivamente, distintos. Un movimiento social nace porque sus componentes creen que se está cometiendo una injusticia en general o una vulneración de sus intereses como grupo (lo habitual, suele ser las dos cosas). Pero la fuerza, el entusiasmo con que nace el movimiento y que le permite afrontar, con cierta seguridad, su continuidad, proviene de ese sentirse diferente de lo convencional, de esa percepción –más exactamente emoción- de que lo que están haciendo les sitúa fuera del mundo de la rutina, de lo establecido. Vivir intensamente una comunidad identitaria, rechazar imposiciones exteriores, utilizar medios de lucha alternativos y construir una visión distinta y global de la realidad, es lo diferente. Se elige lo nuevo en los movimientos sociales porque el movimiento necesita para arrancar, constituirse contra o al menos al margen del mundo que se combate. Y ese nacimiento fuera de las fronteras del territorio civilizado, esa voluntad colectiva de misión frente a una realidad exterior degradada, es la que hace que el movimiento se sienta auténtico y poderoso. 8.2 El Enfoque Comparativo. 8.2.1. Las distinciones externas. Frente a partidos, frente a grupos de interés. Las reflexiones que siguen persisten en su intento de definir los movimientos a través del enfoque comparativo, ahora tratando de establecer las distancias frente a los partidos políticos y los grupos de interés. Es evidente que respecto a los partidos políticos, las diferencias son bastante claras. Pero no se puede decir lo mismo respecto a los grupos de interés o presión. Las fronteras entre movimientos 45


sociales y grupos de interés son, en la práctica, mucho más difusas que las distinciones analítico/teóricas que se aportan en estas y otras reflexiones. Por supuesto, y como de costumbre, es fácil diferenciar los extremos, es obvio que una Asociación de Banqueros es algo muy distinto a un movimiento antimilitarista. Pero una ONG que se dedica a la ayuda alimentaria organizada de forma muy poco informal y que no se moviliza en la calle, ¿qué es?, ¿un movimiento social?, ¿un grupo de interés?; ¿y qué es un sindicato de agricultores que prácticamente lo único que les interesa /y por lo único por lo que se sienten ligados al sindicado) es conseguir subvenciones del gobierno?. Por otro lado, también resulta significativo el comprobar que muchas de las experiencias que hemos seleccionad para la elaboración de este Anuario, en algunas cosas se parecen más a un grupo de interés que a un movimiento social. Volveremos luego sobre la cuestión, pero ahora sí conviene advertir que las distinciones que se harán a continuación son, en demasiados casos, más teóricas que prácticas. 8.2.2. Algunas distinciones con los partidos. De la organización a la comunidad. En los partidos existe una estructura organizativa que funciona de forma vertical; existe un proceso jerárquico en la toma de decisiones y por otro lado los afiliados al partido establecen en su seno relaciones reglamentariamente establecidas; tiene derechos regulados y precisos deberes cuyo incumplimiento puede suponer hasta la expulsión del partido. En un partido no todo el mundo puede tomar todas las decisiones y por supuesto no todo el mundo participa por igual en los distintos procesos de decisión. Por el contrario, en un movimiento son otras las tendencias organizativas dominantes. Predomina la toma de decisiones horizontal, se supone que todo el mundo debe o al menos puede decidir sobre todo, y los derechos y deberes de los participantes no suelen estar regulados. Prima la buena fe sobre la eficacia y en este sentido la informalidad organizativa es la regla, nunca la excepción. Los que se mueven en un movimiento social no se definen como miembros sino como participantes. Un movimiento social debe tener capacidad movilizadora, para lo cual necesita un mínimo de organización; pero para un movimiento es igualmente importante que los que en él participan sientan que no han delegado su protagonismo, que retienen su soberanía a la hora de tomar decisiones. Estas consideraciones organizativas, y otras como la representación de intereses, podían hacer considerar que existe una cierta superioridad del partido sobre el movimiento. El partido está eficazmente organizado y representa los intereses generales, y tiene por debajo, a un conjunto de movimientos o grupos más desorganizados y dedicados a reivindicaciones sectoriales o específicas. Este escenario es posible. Pero también lo es aquel en que el movimiento social es un movimiento amplio, una familia de movimientos o, más precisamente, un 46


movimiento/comunidad. En este caso el movimiento viene definido por los lazos que unen –y al mismo tiempo comparten- un conjunto de individuos, grupos, movimientos locales o limitados a una sola reivindicación, y aún partidos políticos ligados por razones instrumentales a la red de lazos. Los que participan en esa comunidad/movimiento se sienten más identificados con la cultura, la cosmovisión y los objetivos generales de la red, del conjunto del movimiento, que con el concreto grupo del movimiento en el que desarrollan habitualmente su activismo. El individuo se reconoce más involucrado (aunque en militancia cuantitativa no lo esté) en la comunidad/movimiento, en esa red informal sobre la que se yergue la identidad colectiva del conjunto (y del que se nutre culturalmente cada grupo concreto) que su específica organización. Esta definición de movimiento como movimiento/comunidad no es sólo un escenario posible. Suele ser la forma habitual y al mismo tiempo más identificadora de los movimientos sociales. Ello implica que un movimiento social aislado, sin conexión con ninguna red, difícilmente puede sobrevivir al movimiento. Y ello supone que, bajo este enfoque comunitario, el partido no es superior al movimiento, sino que forma parte de él. Sin duda estas familias evolucionan, los lazos se debilitan y lo que en origen fue sólo un instrumento (el partido) de la comunidad/movimiento, se independiza, y los que en él están ya sólo se sienten ligados a ese instrumento, a ese partido. El partido adquiere vida propia, se autonomiza y hasta puede adquirir una posición dirigente respecto a alguna de las organizaciones o grupos del movimiento amplio. Ello es cierto. Pero también lo es –y esto es lo que quería destacar ahora- que en determinados momentos el partido puede ser sólo una parte más, una expresión limitada, del movimiento social. 8.2.3. La crítica democrática Esta reflexión sobre las diferencias organizativas entre partidos y movimientos nos introduce en un tema conexo. Las relaciones entre movimientos sociales y democracia. Efectivamente las prácticas democráticas internas de los movimientos sociales no suponen que estos tengan una filosofía y correspondiente estrategia operativa externa sobre la democracia en general; que pretendan establecer un sistema nacional de democracia participativa. Ciertamente los movimientos han ensanchado el espacio decisorio en distintas políticas públicas. Sin embargo, ello no implica un consciente proyecto general de transformación democrática. Muchos de los movimientos sociales existentes no están de acuerdo en cómo se toman las decisiones en el sistema político. Consideran que hay poca participación, demasiado elitismo y demasiado desprecio a la soberanía de todos y cada uno de los individuos que viven en la sociedad. E intentan compensar su desacuerdo, autoorganizándose de forma alternativa. Pero eso no les lleva a plantear conflictos abiertos a favor del establecimiento de un sistema político, sino con una –al menos en origen- pretensión más limitada. Tratan de movilizarse para 47


resolver lo que ellos consideran un agravio social colectivo, y –eso sí- tratan de hacerlo de forma distinta. 8.2.4. Diferencias con los grupos de interés. La cuestión organizativa, los medios. El grupo de interés tan sólo pretende ser eficaz en la exigencia de sus demandas, para lo que establecerá una organización formal y preferiblemente jerarquizada. Para el movimiento, la cuestión organizativa no sólo es un medio sino un fin. La propuesta participativa puede ser discutible desde el paradigma de la eficacia; pero no lo es desde la necesidad de vivir y moverse –como diferenciada comunidad- en la sociedad. También aparecen las divergencias en los medios de acción. Lo característico de los grupos de interés es el uso de medios convencionales y, por el contrario, los movimientos tienden a priorizar las acciones no (o menos) convencionales. En todo caso, como veremos, esta diferencia no es hoy en día tan evidente. 8.3 Los Beneficiarios representados. En los movimientos sociales existe un proceso de autootorgamiento en la representación de intereses colectivos, mientras que en los grupos de interés este proceso de representación sigue ciertas reglas formales. Un movimiento ecologista, por ejemplo, decide que él representa los intereses medioambientales de una determinada comunidad, al margen de cómo, cuándo y por quién haya sido expresados dichos intereses, y por el contrario un sindicato de pilotos de aviones sólo decide lo que sus afiliados expresamente han decidido que decida. Por otro lado los supuestos beneficiarios de la acción de un movimiento son en principio bastante indeterminados; unos vecinos, los jóvenes, las mujeres, los trabajadores, los marginados sociales; pero, al mismo tiempo, en los movimientos puede aparecer un segundo beneficiario: la humanidad entera. Por ejemplo, el movimiento ecologista que lucha por salvar la tierra o el movimiento pacifista que quiere que los jóvenes no hagan el servicio militar y que, además, pretende la abolición de los ejércitos permanentes por considerar que el Gran Mal de la humanidad es el militarismo. Indeterminación y eventual globalización no aparecen en los grupos de interés, donde los beneficiarios son una concreta, identificable y limitada categoría de individuos. En los grupos de interés entendidos en su sentido más restringido, es decir los que buscan bienes sólo para sus afiliados, esta limitación es obvia. Pero aun en los que buscan bienes comunes más “puros”, donde los resultados de su acción repercuten sobre personas que no participan en las actividades ni están afiliados al grupo, la categoría de personas beneficiada, aunque siendo más extensa, sí es más determinable que en un movimiento social. 48


Las relaciones entre un sindicato y el movimiento obrero pueden ayudar a entender la diferencia. Un sindicato representa o bien exclusivamente los intereses de sus afiliados o bien los de un determinado grupo de trabajadores (empleados en la industria del metal, o metalúrgicos, albañiles, etc.), y por otro lado el movimiento obrero, considerado en su dimensión histórica, tenía –y quizás sigue teniendo- como objetivo central la emancipación de todos los trabajadores, y por tanto de la humanidad entera. Es evidente que en la medida que exista un poderoso movimiento obrero, los sindicatos en él incluidos –grupos de interés instrumentales de un movimiento/comunidad- también plantearán reivindicaciones más globales. Y por el contrario, cuando el movimiento declina, cuando el movimiento es sólo instrumentos sindicales, las reivindicaciones de éstos serán más limitadas, más corporativas. Lo que quiere decir que en determinadas coyunturas históricas un movimiento social se expresa, se presenta, sólo a través de un grupo de interés. Los contenidos reivindicativos La descripción del tipo de intereses que representan los movimientos sociales nos ayuda a clarificar una confusión bastante recurrente. En ocasiones se dice que los movimiento sociales no tienen fines lucrativos, que son, al contrario que los grupos de interés, unas asociaciones de filántropos que sólo están interesados en el bienestar de los demás. Es cierto que en ocasiones existen movimientos u organizaciones de movimientos (las Organizaciones No Gubernamentales de cooperación al desarrollo, por ejemplo) cuya actividad sólo muy indirectamente puede generar algún beneficio mensurable para sus participantes. Pero la diferencia con los grupos de interés no está tanto en el contenido de los intereses defendidos sino en otros aspectos. Así, como hemos visto, en el carácter y extensión en los movimientos sociales de sus beneficiarios, en cuanto que los mismos resultan indeterminados y aun universales. Y especialmente, en cómo se construye la defensa de esos intereses; al contrario que en el grupo de interés, en el movimiento la agregación de intereses no es estricta suma, sino creación de un nuevo sujeto colectivo. La mención sobre las ONGs exige una breve consideración. Algunas ONGs son organizaciones de los movimientos sociales, entendidos como movimiento/comunidad. Esas ONGs se parecen a los grupos de interés en sus aspectos organizativos; son grupos más formalizados que los grupos irregulares de un movimiento social/familia. Pero se diferencian de ls grupos de interés en los beneficiarios de los bienes cuya consecución promueven, y en su participación en la red e identidad colectiva de esa comunidad/movimiento. Así, por ejemplo, las ONGs dedicadas a la solidaridad con los países en vías de desarrollo, destacan por el carácter no lucrativo de sus acciones, porñque es casi imposible que su actividad pueda materializarse en algún beneficio cuantificable para los afiliados a esa ONG. Sin embargo ello no es un rasgo consustancial de las ONGs integradas en movimientos sociales. Una asociación de personas que trabajan en la agricultura biológica es una ONG ligada al movimiento ecologista, y un grupo de mujeres que de forma privada se organizan para defenderse de los malos tratos, es una ONG ligada al movimiento feminista. 49


Nos hemos referido a “algunas” ONGs. Porque, sin duda, otras ONGs, bajo la forma no gubernamental, son, sin más, grupos de interés. Buscan exclusivamente la promoción de los intereses de sus afiliados o delimitables beneficiarios. 8.4 Una síntesis de conjunto, acción, conflicto, sistema. Los grupos de interés agregan concretos intereses individuales. Los partidos agregan intereses generales, aunque –al menos en algunos momentos y en algunos partidos- también construyen identidades colectivas. Y los movimientos afirman y construyen su identidad colectiva, su diferente y compartida forma de ver, interpretar, valorar y desear el mundo (y actuar en él), y también defienden intereses más o menos generales. Sin embargo, el “también” no es igual que en el caso de los partidos políticos. Un partido político no necesita de una definida identidad colectiva para seguir siendo y actuando como un partido político. En un movimiento social por el contrario, tiende a persistir –para su supervivencia- las dos dimensiones: interés e identidad. Existen movimientos sociales cuando existe identidad colectiva y para que exista la identidad colectiva, ésta debe mantenerse, cuidarse. Los movimientos sociales tienen que dedicar –y dedican- parte de su tiempo a estar prácticas de reproducción o recreación de su identidad colectiva. Ello implica que, en cierto modo, no están exclusivas y obsesivamente focalizados en la lucha contra el poder para obtener beneficios del mismo. Los medios de acción empleados históricamente por los movimientos sociales expresan una cierta desconfianza respecto a los canales reivindicativos más “normalizados”. A los movimientos sociales les preocupa la legitimidad de sus acciones. No les importa que el poder político, su receptor, las considere poco cooperativas, poco “correctas”, excesivamente conflictivas. Lo que le interesa es que las mismas sean vistas como legítimas por la sociedad, las comprenda, acepta y eventualmente apoye. Este carácter tendencialmente conflictivo de los medios empleados por los movimientos sociales, permite hacer una afirmación –provisional- de conjunto. Si un grupo de interés se mueve en el terreno de la cooperación y un partido compite por el poder, la estrategia prioritaria de un movimiento social es la del conflicto. Un conflicto identitario y un conflicto con el poder político. Sin embargo, y como ya hemos advertido en un par de ocasiones, esta afirmación debe ser matizada por lo que se refiere a la actual coyuntura. Efectivamente, parece que bastantes expresiones organizativas de diversos movimientos tienden a distinguirse por lo contrario; tienden a usar medios de acción convencionales y tienden a relacionarse de forma cooperativa (o escasamente conflictiva) con el poder político. Son, en estas dimensiones, movimientos –o más exactamente organizaciones de movimientos- muy parecidos, casi idénticos, a los grupos de 50


interés. Si tal confluencia es coyuntural, o marca una nueva y estable orientación de los movimientos sociales es cuestión que deberá ser tenido muy en cuenta, pero que en cualquier caso ahora desborda los objetivos de este texto. Se dice que lo que define a los movimientos sociales es que los conflictos que plantean son inabsorbibles por el sistema político y social; que lo que pretenden los movimientos sociales es romper los límites del Sistema, pretensión que les diferencia de los demás actores colectivos. Un grupo de interés nunca planteará una reivindicación antisistémicaa; es más está más allá de su razón de ser el sentirse preocupado por el mantenimiento del sistema, aspecto que, salvo excepciones, sí preocupa a los partidos políticos. La diferenciación es, sin embargo, bastante dudosa porque no resulta evidente que éste sea un rasgo expresa y sistemáticamente asumido y defendido por los movimientos sociales. Este es momento oportuno para recordar lo que dijimos en su momento. Los movimientos sociales no son los nuevos movimientos sociales. Los nuevos movimientos sociales –ecologismo, feminismo, pacifismo- son una fase en la evolución de los movimientos sociales. Como vimos, casi todos los movimientos sociales, analizados en su ciclo total, en su evolución completa –desde el obrero al de los derechos humanos, pasando por el ecologista- presentan en la fase normalmente de formación y despliegue del movimiento/comunidad (del movimiento en red) síntomas de alternatividad. Proclaman que sus propuestas sirven para la solución global de todos los problemas de la convivencia humana y exigen que el sistema rompa sus reglas de juego para atender sus reivindicaciones. Síntomas alternativos, síntomas de que el movimiento está en un momento de intensa construcción y afirmación de su identidad colectiva. Pero todos los movimientos pueden expresar ese momento (algunos movimientos no se incorporan a “su” comunidad/movimiento y otros ni siquiera logran crear entre ellos esa comunidad) y por otro lado, mucha parte del ciclo vital de un movimiento no está caracterizada por la expresión de esos síntomas. Creo en este sentido que la espectacular irrupción de los nuevos movimientos sociales en los años 70 y el gran ciclo de protesta social que se desarrolla en Europa a lo largo de esa década y la siguiente, generaron una sobrevaloración de las dimensiones rupturistas de los movimientos sociales. Quizás se puede aceptar una cierta dimensión antisistémica consustancial en los movimientos sociales. Es la que hace referencia a la cuestión cultural. Ciertamente los movimientos sociales tratan de construir –hacia sí mismos y en relación a su entorno- un modo de vida regido por reglas, valores, actitudes, marcos, distintos a los que hacen que se reproduzca el conjunto del sistema. Construyen una identidad colectiva que, a su vez, proponen como testimonio en su ámbito de influencia social, en el que tanto las formas de conocer, valorar y dar sentido al mundo, como sus claves de conducta dominantes, son diferentes a las circundantes, a las sistémicas. Ello es cierto. Pero también lo es no sólo que el sistema tiene capacidad de tolerar en su seno tales prácticas y cosmovisiones 51


identitarias alternativas, sino que tampoco los movimientos portadores de tales identidades quieren transformar todo el subsistema cultural.

Cuestionario de Repaso Examina las siguientes preguntas. Si usted considera que las puede contestar acertadamente, continúe con el capítulo siguiente. De lo contrario vuelva a leer este capítulo. 1. ¿Cuáles son los enfoque contemporáneos que explican los Movimientos sociales? 2. A través de un cuadro sinóptico explica cada uno de los enfoque.

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CAPÍTULO

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Debates y perspectivas teóricas sobre los Movimientos Sociales. 9.1 Según Salvador Martí Puig. Los movimientos sociales según Salvador Martí Puig: Los movimientos sociales se incluyen en la categoría de los “actores políticos colectivos” ya que a pesar de las grandes diferencias que éstos mantienen con los partidos políticos y los grupos de presión o interés, los actores políticos colectivos comparten: • • • •

Una relativa estabilidad organizativa, Una comunidad de objetivos, ideas e intereses entre los miembros. Una línea de acción coordinada y organizada. La voluntad de intervenir en la política incidiendo así en la gestión de un conflicto social.

Con todo, es obvio que los movimientos sociales se distinguen de partidos y grupos en muchos rasgos, entre los que cabria destacar: • • • • •

Su débil estructuración orgánica, Su discurso, generalmente temático y transversal, Su ámbito preferencial de intervención, que suele ser la política no convencional o contenciosa. Su orientación hacia el poder, suele ser conflictiva La naturaleza de sus recursos, que no suele ser mayoritariamente de carácter material, sino de carácter simbólico – como la cohesión emocional, la disciplina y el compromiso de sus miembros.

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Cuadro 1: Una tipología ideal de actores colectivos. Movimientos sociales Estructuración Horizontal, variable, informal, redes. Discurso Transversal. Ámbito de intervención Social, no convencional, contencioso. Orientación hacia el poder Cambio / enfrentamiento Recursos Relatos alternativos / Miembros comprometidos. A la hora de realizar una definición operativa de los movimientos sociales, podríamos decir que éstos son actores políticos colectivos de carácter movilizador (y, por tanto, un espacio de participación) que persigue objetivos de cambio a través de acciones (generalmente no convencionales) y que para ello actúan con cierta continuidad a través de un alto nivel de especificación de roles, a la vez que se nutre de formas de acción y organización variables. Por todo ello, también se podría afirmar que un movimiento social es un agente de influencia y persuasión que desafía las interpretaciones dominantes sobre diversos aspectos de la realidad, incidiendo así en todos los ámbitos de la política: • En el ámbito simbólico porque es un sistema de narraciones que pretende crear nuevos registros culturales, explicaciones y prescripciones de cómo determinados conflictos son expresados socialmente y de cómo el statu quo ante “debería” ser rediseñado. • En el ámbito interactivo porque es un actor político que incide en el conflicto social y pretende cambiar la correlación de fuerzas existentes en un ámbito concreto de conflicto. • En el ámbito institucional porque incide e impacte en (transformando o tensionando) los espacios que regulan y canalizan las conductas de los actores a través de acciones no convencionales y contenciosas. • En el ámbito sustantivo porque es un instrumento de cambio de la realidad. Es preciso señalar que los movimientos sociales deben recorrer un largo camino y superar muchos retos antes de convertirse en impulsores de cambio social. Tal como expone McAdam (1999:447) un movimiento social debe de superar seis tareas de suma importancia para que sus propósitos tengan impacto en la sociedad, a saber: 54


1). Conseguir nuevos miembros. 2). Mantener la moral y el nivel de compromiso de los miembros con los que ya cuenta. 3). Conseguir cobertura de los medios de comunicación e idealmente favorable a sus puntos de vista. 4). Movilizar el apoyo de grupos externos. 5). Limitar las opciones de control social que pudieran ser ejercidas por sus adversarios. 6). Influir sobre lo político y conseguir que la administración actúe. Según Salvador Martí i Puig el estudio de los movimientos sociales se ha orientado entres direcciones: 1. Hacia el análisis del contexto en que estos emergen. La pretensión de los investigadores es observar como aparecen los movimientos sociales. Para ello es importante ubicar a los movimientos sociales en un ámbito sistémico, observar que posición tienen respecto a los actores sociales y de las instituciones y ver cual es su desarrollo. Desde está estrategia de estudio la pregunta sería: ¿Cuándo se activan los movimientos sociales? 2.

Sobre su forma particular de organizarse y actuar, y comunicar. La pretensión es descubrir que tipo de acción colectiva generan, como se organizan y qué simbología crean. En esta dirección es posible sintetizar los ángulos del análisis a través de las preguntas: ¿Qué hacen los movimientos sociales y como?

3. Respecto al impacto que estos generan al actuar en las instituciones y en la

provisión de bienes los investigadores han utilizado mayoritariamente las herramientas propias del análisis de las políticas públicas, si bien en este caso siempre es difícil inferir relaciones causales directas y claras. 9.1.

Contexto en el que emergen políticas:

La estructura de oportunidades

Sidney Tarrow (1977) expone en uno de sus trabajos que, a la hora de analizar la aparición de los movimientos sociales, el cuándo explica en gran medida el porqué y el cómo. Ese cuando se refiere a la coyuntura que facilita la aparición de los movimientos. Es a esta coyuntura a la que los teóricos califican de “estructura de oportunidades políticas” que significan las dimensiones consistentes del entorno político que fomentan o desincentivan la acción colectiva entre las gentes. Pone énfasis en los recursos exteriores al grupo que reducen los costes de la acción colectiva, descubren aliados potenciales y muestran en que son vulnerables las autoridades. Estos recursos suelen aparecen cuando se producen coyunturas de 55


cambio externas a los movimientos que generan oportunidades para la acción colectiva, entre los que se destacan: • La posibilidad de acceder a élites gubernamentales. Fenómeno que puede acaecer al producirse fisuras en la cohesión de las élites gubernamentales y, con ello, un sector de estas busca el apoyo de ciertos movimientos sociales. • La disponibilidad de aliados influyentes. Fenómeno que ocurre cuando un movimiento social consigue partidarios de causa entre miembros del Poder Judicial, en la Iglesia, entre determinados miembros de la intelectualidad o el mundo de la cultura o en determinadas élites económicas. • La conexión con el tiempo mundial, es decir, la coincidencia de determinada movilización con una coyuntura internacional favorable. Cuando así ocurre, pueden aparecer dinámicas de contagio como el llamado “efecto dominó” o “bola de nieve” que pueden suponer procesos de movilización en cadena. 9.2.

Los Movimientos como actores que relatan, se organizan y actúan. •

El repertorio de acción colectiva: Los movimientos sociales surgen como respuesta a oportunidades para la acción colectiva que el medio ofrece, pero es necesario apuntar también que su desarrollo se ve firmemente determinado por sus propias acciones. La acción colectiva forma parte de la cultura pública de una sociedad donde cada grupo tiene una historia –una memoria- propia de la acción colectiva, es decir, como una especie de abanico de formas familiares de acción conocidas tanto por los activistas como por los oponentes. La acción colectiva suele ser el instrumento que estimula la movilización y el apoyo de la gente, en este sentido es preciso exponer que la acción colectiva se emplea para: -

Comunicar y transmitir las exigencias de los movimientos sociales, pues supone una exteriorización de demandas que, de otro modo quedarían silenciadas. Generar solidaridad e identidad entre los miembros y para vincular los líderes con sus seguidores. Convencer a los participantes que son más fuertes de lo que son y generar cierto simbolismo del que emana una determinada identidad. Desafiar a sus adversarios y generar incertidumbre debido al desafío que supone las acciones que organizan.

En cuanto a las estrategias y el repertorio los movimientos sociales pueden ir desde la acción colectiva violenta hasta la utilización de acciones convencionales como huelgas, cartas a medios de comunicación y manifestaciones. Entre estos dos extremos existe un abanico de propuestas indefinidas y cambiantes que utilizan la 56


disrupción. En este sentido, la historia de la acción colectiva es la historia de cómo se incorporan al repertorio formas nuevas de acción colectiva al ser aprendidas, experimentadas, vividas y asimiladas tanto por los movimientos, como por los oponentes y las elites. Por ello, a largo plazo, el repertorio evoluciona incorporando las innovaciones que funcionan y rechazan las que no. A la vez que con el paso del tiempo muchas de las formas originalmente disruptivas se vuelven convencionales, tal como ha ocurrido con la huelga, que ha pasado de ser delito a derecho fundamental, o la manifestación. •

Las redes organizativas: Énfasis en la capacidad de obtener y gestionar recursos por parte de los movimientos con el fin de ver como estos inciden en la acción colectiva, su estructura organizativa y su potencial de movilización. Esta perspectiva parte de la premisa de que la forma en que se organiza un actor es la que determina el curso, el contenido y los resultados de su acción. De ello se infiere que las decisiones que los activistas toman respecto de la manera en que se organiza un movimiento tienen importantes consecuencias respecto a su capacidad de obtener recursos y movilizar a sus fieles, como al grado de legitimidad que adquiere a ojos de la sociedad. A la vez en la forma en que se organiza un movimiento también puede ayudar (dificultar) la articulación de las relaciones con otros y con las instituciones. Desde está perspectiva se estudian las llamadas estructuras de movilización, es decir, los canales colectivos –tanto formales como informales- a través de los cuales la gente puede movilizarse e implicarse a la acción colectiva.15 La forma en que los teóricos se han aproximado a las estructuras de movilización a sido a través de la teoría de la movilización de recursos, la cual a puesto su interés en el análisis comparativo de las infraestructuras organizativas de los actores con el objetivo de comprender mejor los patrones históricos de movilización y predecir cuales facilitan la emergencia, eficacia y consolidación de los movimientos.

Los relatos: Otra línea de análisis de los movimientos sociales es la que se centra en cómo estos producen y extienden discursos y significados. En esta línea, hay quienes afirman que para que exista algún tipo de movilización es imprescindible que la gente se sienta agraviada y crea que la acción colectiva puede contribuir a solucionar la situación. Aquellos han dirigido su interés en la tarea que realizan los movimientos sociales en la producción simbólica, se han centrado en

15

McAdam, McCarty, y Zald, 1990: 24.

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como estos son capaces de crear cosmovisiones compartidas entre sus miembros.16 Según estos autores estas cosmovisiones actúan como marcos cognitivos o lentes a través de los cuales se perciben las oportunidades, generando metáforas específicas, representaciones simbólicas e indicaciones cognitivas que se utilizan para representar conductas y eventos de forma evaluativa y para sugerir formas de acción alternativas. Así los marcos cognitivos pueden definirse como los discursos culturales para describir significados compartidos que impulsan a las personas a la acción colectiva. Generalmente se han definido los movimientos sociales como actores políticos colectivos, creadores de significado con el objetivo de desafiar los discursos sociales dominantes y exponer una forma alternativa de definir e interpretar la realidad; y en base a ello movilizar a sus miembros. Y es que el discurso de los movimientos sociales debe incidir sobre tres aspectos que son esenciales para la acción colectiva:  Definir ciertas condiciones sociales como injustas y problemáticas.  Construir una identidad, un sentido de pertenencia, entre los miembros del movimiento, un nosotros y un ellos sobre los que recae la responsabilidad por las condiciones adversas que pretenden modificar  Y convencer a los miembros y simpatizantes que asuman que sus acciones pueden ser eficaces para conseguir los objetivos propuestos. 9.3.

El impacto de los Movimientos sociales.

En cuanto al estudio del impacto de los Movimientos Sociales en las instituciones y en la provisión de bienes, los investigadores han utilizado mayoritariamente las herramientas propias del análisis de las políticas públicas, si bien en este caso siempre es difícil inferir relaciones causales directas y claras. A pesar de esa dificultad, sin embargo, es necesario preguntarse cuáles son los rendimientos de los movimientos sociales y porque a ellos se les atribuyen múltiples transformaciones. A los Movimientos Sociales se les atribuye el impacto en los cuatro ámbitos en que se puede diseccionar la actividad política:  El simbólico: con cambios en los sistemas de valores, opiniones, aptitudes

y conductas sociales e individuales; y la formación de nuevas identidades colectivas.

16

Snow y otros, 1986. Snow y Benford, 1988. Eyerman y Jaminson, 1991.

58


 El interactivo: con la capacidad de hacer emerger nuevos actores políticos o de generar cambios en la estructura de representación política y en los sistemas de alianzas.  El institucional: con la habilitación de nuevos procedimientos administrativos y la creación de nuevos espacios y mecanismos estables de negociación con autoridades.  El sustantivo: empujando el cambio de ciertas políticas gubernamentales en marcha, obteniendo derechos individuales, civiles y sociales, y en definitiva creando nuevas oportunidades para la movilización. Para observar el impacto de los Movimientos Sociales en el área política, económica y social, se ha recurrido generalmente al análisis de las políticas públicas observando cual puede ser la incidencia de estos en cada una de las etapas que componen el ciclo de las políticas tal como se observa en el siguiente cuadro: FASE APARICIÓN ACCESO AGENDA FORMULACIÓN EJECUCIÓN IMPACTO ESTRUCTURAL

PROCESO La movilización hace visible una demanda. Miembros del movimiento son formalmente recibidos por autoridades. Se admite una propuesta. Se aprueba la norma legislativa. Se ejecuta e implementa. Consecuencias de las medidas. El sistema cambia y mejora las posibilidades de influencia de los Movimientos Sociales.

IMPACTO Inaugural. Procedimental. Procedimental. Procedimental. Sustantivo. Sustantivo. Sistemíco.

Cuestionario de Repaso Realizar un mapa conceptual sobre la temática relacionada con los debates y perspectivas teóricas de los Movimientos Sociales.

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