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A mi padre, al recuerdo de mi madre, a mi hermana Gisela y a Sandra.

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How can the bird that is born for joy Sit in a cage and sing? (The School Boy, William Blake)

Lo horroroso es letal aunque efímero, y cuando se propone imitarlo con lenguaje corriente e imperecedero, esto transmuta en criaturas refractadas infinitamente sobre retinas ajenas, haciéndolas sobrevivientes del instante fugaz, mendigo y endeble. En ese tránsito toma formas erráticas, contemporáneas, ridículas, alternando la gravedad con lo lúdico, intentando asentarse dentro de algún escondrijo cuando se parpadee inconsciente y sobrevivir hasta el siguiente jadeo desesperado. El germen destinado a contemplar la vida en un espasmo de individuo atormentado, induce al experimento atravesar milisegundos de una batalla sagrada y privada para ocupar el vasto universo del hombre público que no se detiene al abrir y cerrar puertas hasta el colapso. Y más allá de tan funesto destino las criaturas nacientes ocupan el terreno legado por aquél que lo llenó de maldiciones y palabrería extraña. Hoy son más dueños de este retorcido universo, paseando por aldeas insufribles, cavernas orgánicas inexpugnables para la voluntad humana, deslizándose por cada grabado en relieve diseñados por todas las emociones del hombre. No sé si la voluntad de perennizar los primeros pavores en un idioma por todos entendido sea la mejor elección, si con la multitud que se agolpa para descifrar los escondrijos de una alma ajena podrán sanar a los pimpollos que aún persisten en levantar lo verde hacia lo celeste evitando ser pulverizadas bajo toneladas de barro bíblico. Y aunque se libere afiebrado lo terrible, el invisible cordero negro de ojos feroces emancipados, ya aguarda entre la maleza para entibiarnos el fuego de la edad del hierro con seductora pólvora placentera. Quizás en aquél imprudente acto, lo transmutado pueda iluminar las creencias lúgubres, corroer el tinte adherido desde infante y arrancarse la piedad de la culpa, cayendo fúnebre desde el pico extremo, de cabeza y alimentar en la tierra maldecida, la semilla de fruto estéril para que consuma el horror y culmine el ciclo salvaje del verso.

Julián Farkas

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LADO A “Do you realize??” La mano de mi amada Último tacto y punto final del concierto Cuerdas y viento son parte del sonido lúgubre Que despide mi performance Entre aplausos de despedida. Mi momento, este momento Extraño a la lírica que el cuerpo reclama Resonancia ajena e ilimitada, La canción ya no es una máscara, El engaño concluso y la vida hermoseada Con notas ajenas carentes de sentido. ¡Oh, belleza! Estrella del universo No dejes de alumbrar el escenario La estrofa no termina en llanto. Noche de horror, de transición, Los segundos permanecen, devanean… ¡Prendan la radio! “…Do you realize, that everyone you know someday will die…“

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Lo Constante Lo he vivido en alguna primavera. Remembranzas de invierno Balanceándose discretamente en extraños parajes Del recuerdo. Sí, es muy claro para el olvido Lo llevo en la necedad En el amor asesino Que emocionados bambolean Del último tendón de la realidad. Era un banal estertor ¿Hacia lo brutal? ¿Por el canto? ¿Por una mirada? ¿Por un anhelo? Lo sé, era la despótica ilusión De algún débil y lejano odio La huida altanera Que deslumbrante Devoraba fieramente Mis primeros días.

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Ojos Perdidos Hay ojos perdidos Dentro de la música que se asoma En mañanas sin aliento. Me adivina la guitarra Y encuentro el “tam tam” de los “drums” Palpitante en un pecho aún dormido. “Yeah yeah she’s the one” “Yeah yeah she´s my girl” Los versos, sin sentido, Después, Cambian sus sinónimos en verdad Y trivialidad espontánea. “...You know she makes my life complete...” ¿Dónde quedó la poesía? Talismán, perdura desde siempre En los elocuentes destellos Del ritmo y la gracia. “Pum pum”, “tam tam” Descifro mi enredo donde se extravía la vista Y jamás invade la cordura. “…But in my heart I'll always love you…”

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La Vigilia La primera llamada, El remanso, La segunda, Caída De Cascada. ¿Qué busca en mí la invisible atmósfera del desasosiego? ¿A un monarca incorruptible e imperturbable Que con castillo conquistado y derrumbado Aún borbotee en él la pasión de su imperio? ¿Es ese el tesoro de la tristeza? ¿Dureza en lo vencido?, ¿A algún pez ahogado por el peso del mar? ¿O el dolor de vivir sin dolor? Ay, sólo denme la sombra del espejismo maternal O la quietud del sueño por nacer En el regazo de algún manto infantil Hasta donde el río agriete lentamente el duro cascarón De la infante jaula de cristal.

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“Pleasant Dreams” Dormir soñando con venturosos instantes, Los que nos niega la vida, Desmenuzando segundos Colocados en límpidos momentos Ajenos a toda la perversión del movimiento. ¿Por qué el sueño y no la muerte? ¿Dormir y no vivir? Las horas: En sus entrañas, habitan los segundos, ¿Y en la vida? El día a día de incansable pálpito. El tiempo es existencia, pero aquella Le inocula la muerte por cortesía y piedad Sino sería sueño eterno Sin nocturnos encantos.

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Congoja (El estante vacío) Pobres niños y sus pesares Sus juguetes vigilantes de la infancia Derivan en el olvido de oscura humedad. Pasajeros destellos de felicidad Las que traían inocentes imágenes de Mundos pequeños y fantásticas ilusiones Infantes inmersos en armonía de cobijo Donde la realidad no rebalsa la otredad. “Peluches de algodón, Adormecieron nuestros primeros temblores Aquellos dolores que en ruedas de colores Se transformaron en noble sufrimiento”. No hay secreto lúdico Donde miradas plásticas No posen su melancólica vigilia. Ellos contemplaron el obscurecimiento De visiones iridiscentes En almas ajenas taciturnas. ¡Cuántos besos y llantos Al tenerlos cercanos o lejos de un abrazo! Y emanábamos la imberbe amargura al creerlos idos. ¡Amor inseparable De bella sociedad! ¿Cuándo sucumbió tanta inocencia? ¿Quién les dio su destino fatal? ¿Quién cometió el crimen capital De frivolizar al mejor corazón? Tal vez el ejército misterioso, Que con el tañido de su campana Una madrugada, Obligó a la angustia traicionar Y entregar a los cómplices de infancia.

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Viaje hacia la Perpetuidad Rueda y rueda mi metabolismo Cotidiana corona que alrededor de mi cumbre No se tambalea No desciende. A 40 por hora Todo adormece, Si el tiempo se aleja y se eleva, Es inmutable para los otros E implacable para la idea de finalidad. Deseo que el destino impulse mi om贸plato Y descascare la herrumbre de los rodajes De quejumbroso andar. Descontrolado, agitando el paso de las horas Imagino un port贸n borroso, monstruoso y extra帽o Abro su cerrojo Desenmascaro el rostro Extiendo los brazos Y pierdo en el resplandor los est谩ticos rasgos lacerantes de la lentitud.

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Tañido Sin fatiga Escuchan la plegaria De eternas palpitaciones. Los hombres que jamás duermen Tañen el oscuro hierro Y en las solemnes noches de tedio, El sonido incierto apasionado Se extravía y flota en el viento descompasado. Chocan, rugen sin hallar el tono Con el que merezcan la paciencia de algún caritativo Peregrino del monótono y sacro ritmo. Soporta la espera, … nada mejorará Aunque crujan los tímpanos Y nos desparrame el dolor ajeno En la cavidad del pensamiento. Y luego… …si nunca más Escuchas silbar al viento Nuestro aire jamás será más denso.

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Viaje a la Locura Y aunque el rojo cielo Se desvanezca en la oscuridad, El temor deshabita la plácida estancia De una solitaria efímera fe. El advenimiento de la soledad, En la cordura y la locura, Hace tormentosa la culpabilidad Volante en el reino de las alturas. Al inmortal y joven corazón, ¿Quién puede envidiarlo? Si está fundido en la fantasía lógica. Más bella la insensatez Que envuelve el viento En su insignificancia. Más bella la ensoñación Que atrapa la realidad En el instante que da la imaginación. La noche que fue tarde Agrava la pena y hace fluir lágrimas Pues es digno de saber que mi núcleo No merece algún amor. Me pregunto: ¿Alguna vez has visto llover? …no Sólo fue el pueril engaño De algún joven delirio Clamando desde hace mucho Un necesario viaje (momentáneo) Hacia la efímera demencia.

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Punk I * Música latente En la escarcha setentera del vinilo varonil. Fuerza indomable de estertóreos cuartetos, En las que elocuencia y el virtuosismo Eran confundidos en nebulosa Constante y envolvente. Repite y repite Los acordes Ametralla el redoble, Presiona los bajos Arriba y abajo Y ¡rómpele la trompa! Con baratas y precisas canciones, Las que no saben de mentiras Ni media verdad. Me descarnas el alma, Retuerces el cuello Sentenciando a mi idiota sensatez A un baile loco de energía y rima. La falsa literatura Se arrodilla en el fango Que una orquesta de furia y velocidad escupe Las bombas españolas, No se detiene, Derriba sosas canciones Atraviesa falsas promesas Patea el trasero a los bufones de la melodía. ¡Despótico! Abusas, sufriente Despierta de un portazo al holgazán Avispa, salta y demuele Al cansado amaneramiento Emanando, arrojando Dinamita al alma.

*Al grupo musical The Clash (1976 -1986)

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Punk II * Asfixiante oscuridad donde renacen Los estribillos y el grito anunciador De un nuevo romance. Un pájaro misterioso abate la sombría época Sin dejar de emanar valentía Al sentir el rubor extraño, acusador. Él nos recuerda ritmos ajenos, perdidos E introduce con fiereza el mal que no cansa Que no mata. Nació entre llanto e insensibilidad Entre un hondo pesar y tristeza amable Grito generoso, declarante de desdenes Y ensordecedora amargura. Humildad, sinceridad De quien fortalece con guitarras Potentes, la tiránica melodía, Coplas sentimentales donde las cuerdas Transforman declaraciones de amor En himnos de batalla. Será lo monótono Para goloso paladar Pero en ojos potentes Aún siguen cantando Renovando penas, burlando burlas Implacables para insípidos y Vagabundos pensamientos. ¡Dónde más el pensamiento! Tal vez en algún desasosiego, Pues su ritmo no posee bandera Sino distintas elegías de lacerantes estrofas, De un lejano e imperecedero Escuadrón de chaquetas de cuero.

* Al grupo musical Ramones (1975 – 1996)

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BONUS TRACK ÉREBO Voluntad interminable, acabada Que hacen a los restos de mendigo Tenderse en alguna acera. Y no levantará el ánimo que lo hizo enriquecerse Del aroma noble de cárdena flor. ¿Quedaré así, lejos de las fuentes? ¿Es que la partida será sin dolor? ¿Y la caída del cuerpo precederá a la de la juventud? Sólo vagabundearé por el bosque, entre la muchedumbre Entre la lluvia, cubierto de fango Mientras bebo mi sangre Hasta que la voz y el ardiente pecho se apague. Después, no existo.

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Ciudad Dormida La neblina hace de mis cantos Sollozos de invierno El tenue brillo solar, la opacidad de mis anhelos Mientras los viejecillos que disertan bajo el balcón Me auguran un penoso porvenir. Lugar infame que empequeñeces a los hombres Ciudad que ríe al contemplar las más esforzadas aventuras Así sin la melancolía de los sueños perdidos Nos expulsas de tus lacerantes dominios Para que con rencor, abrazados de nuestro nido Abandonemos la dicha de cuando se era niño. Hermanas y hermanos, el Sol se pone en la ciudad desierta Y los brazos maternales nos alientan a ver con ojos de juego El nuevo camino de una propia primavera. Pues sí, la propia aflicción Nos aleja de cualquier parte Tranquilizando cualquier matiz de rebelión.

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Farsa Poética “A un poeta le da lo mismo la espina o el laurel”, Dice Santos Chocano, El alma ilesa e indestructible, Sobrevive con su lírica En la mortalidad. ¡Fiel engaño de poetas arrepentidos! Porque la espina penetra el corazón Y el laurel corona el orgullo, Los instantes de cálida sangre Son permanentes en las venas De quien cura el alma de latientes pechos florecientes, Mientras que el orgulloso vate Sólo defiende los ideales de guerreros y reyes. ¡El orgullo merece el laurel, El corazón espinas! Los tiempos entumecen al espíritu Del idilio entre el Poeta y la Humanidad. Aún el desfile de los humildes Demuestra al sentir que los rayos sobre él Se desatarán, calcinando a cada instante Los reclamos de quienes ya no ven Un lucero entre la niebla. Y el deber, no es hermano del laurel.

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Bufón ¿Cuál será tu nombre? Dicen que te llamas “El reidor” Que ríes del abrigo del mendigo, Que te regocija la mirada infeliz Y te provoca deleite la ingenuidad mundana. Nuestro anhelo no será tu desenmascaro, Feliz somos sin saber tu nombre La dicha de no ver tus ojos Le da al desnudo cuerpo La posibilidad de ser materia. No, no compartiremos tu risa aunque lo susurres Y penetres en los más valerosos sueños, Porque sé que tú, sentado en el trono de los desposeídos Solo inflinges gemidos y llantos en los rostros De los niños sin nido. No, nunca oirás algún gemido Sino descifras el jeroglífico de La pesadilla de tu marasmo. Mi risa será el deleite del ruiseñor Y la alondra que da la naturaleza La ultima bienvenida a la desdicha.

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Falsarios ¿Por qué coronar? ¿Por qué vencer? Porque no se puede vivir en el olvido Y la derrota. ¡Coge la primera piedra y tíramela En la cara para adivinar mi sentir, verdad de Perogrullo ! Saben que las doce espadas del año Adivinan mis anhelos y que el Sol resplandece Sobre mis ojos cuando me visten de armadura de plata Y hasta el emblema de mi escudo es conocido. ¡Conquisto con yelmo y estandarte ajeno! Mis victorias no son mis victorias, mis tropas, el fiel orgullo, Los corceles, el tiempo. Amo sin castillo, general sin vasallos. ¿Es qué en el llano de batalla nadie reconocerá mi rostro? Mil años de castigo para este ilustre conquistador... Bajo el hedor de los cuerpos caídos por mi yugo Se pudre el llanto de quienes nadie escucha, Y yo, entre esos mártires, ignoro sus nombres. El Sol centellea sobre mi armadura, Mi caballo coloca sus pezuñas sobre las cabezas inertes y Mi espada, que dirigida hacia el firmamento Conduce el enérgico canto de miles de seguidores Oyéndose entre las montañas, un extraño nombre: “MODERNIDAD”.

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Esterilidad Las agrietadas manos del trabajador Nos muestran los surcos de viejas heridas, Los campos resecos y eriazos Dibujan el paisaje de generaciones férreas Sobreviviendo a la indiferencia del porvenir. Y las bestialidades del destino, que descarnan Las fuentes de sus anhelos, carcomen sus covachas Hasta chapotear entre las aguas del negado arroyo Sus escombros. Siempre caen, todos caen Sólo queda decir adiós, adiós a las fuentes No reconocidas por el engaño de creencias futuras, Se van, para permanecer en los jóvenes la hermosa sombrilla De una nueva tierra prometida.

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Los Ejércitos Espirituales Dan el primer blasón A los que reconocen el infame ideal, Y a los que remiendan ideologías ajenas Los alejan del retablo del presente. La historia de los hombres Han dejado de ser campanas a los oídos de los futuros bárbaros, ¡Lástima!, porque éramos imperio, Uno que construía potentes humanos Entre dioses paganos y tótems de madera. Nos queda contemplar la lanza de los nuevos usurpadores Que arrojada con sudoroso esfuerzo Penetran con su verdad el mismo tiempo. ... El escudo de Esparta es vencido, La espada de Epaminondas arrebatada, Desposeyendo a los diestros mecenas de la humanidad. ¿Qué queda de la conquista, cuando escondidos Bajo el negro follaje, los filibusteros de una nueva ideología Levantan el vuelo como golondrinas y defecan sobre el águila cazador? La paz, sí la paz para no derivar en una inminente destrucción. ¡Callar!, por ahora, callar, que los ejércitos espirituales se acercan.

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Britannia Guirnaldas doradas, blasones de oro. Permítanos llegar al lugar donde tus besos se posan Y reír sobre vírgenes de piel tersa Que benditas por celestiales estaciones Nos sonreirán y esconderán sus miradas De nuestra iluminada sabiduría. Ahora, hemos declinado ante un extraño amor Arraigado al extraviado sueño En momentos creídos reales. Y aquél que bebe de la copa Servida por una bella moza, Degusta eternamente La sustancia de nuestro doloroso sacrificio.

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Desbocados ¿Dónde están los campos? Esos de los que hablaban los paganos, Cuando sentados cerca de las entrañas del fuego Nos proclamaban las sentencias de natura. No escucho ya esas voces evocando La voluntad de los cerros y la venida del caudal salvador. El horizonte, corto e imaginado, Se entromete en la visión de hombres de cabeza gacha. ¿Adónde ir cuando quieres correr? Donde nadie acose tu andar cotidiano, Perderse en una fiesta ecológica Sin oír el lamento de la multitud. ¿Qué hay de sagrado en todo esto? ¿Quiénes hablan aún así? Cuando todos, despavoridos, Huyen en círculos En la frialdad de una pista atlética.

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Índice de Soundtrack

Pág.

LADO A “Do you realize??”

4

Lo Constante

5

Ojos Perdidos

6

La Vigilia

7

“Pleasant Dreams”

8

Congoja

9

Viaje hacia la Perpetuidad

10

Tañido

11

Viaje a la Locura

12

Punk I

13

Punk II

14

BONUS TRACK ÉREBO

15

Ciudad Dormida

16

Farsa Poética

17

Bufón

18

Falsarios

19

Esterilidad

20

Los Ejércitos Espirituales

21

Britannia

22

Desbocados

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24


Soundtrack