__MAIN_TEXT__

Page 1

VERSIÓN DIGITAL

2016/2017


Romero, Cintia Clara Curadora: residencia para artistas: 2016–2017 / Cintia Clara Romero; Maximiliano Peralta Rodríguez; contribuciones de Diana Aisenberg; Eugenia González Mussano; Lía Demichelis; fotografías de Daniela Arnaudo… [et al.]. 1a ed. – Santa Fe: Cintia Clara Romero, 2017. 100 p.; 21 x 15 cm. ISBN 978-987-42-6531-9 1. Arte Contemporáneo. 2. Talleres de Formación. 3. Residencias. I. Aisenberg, Diana, colab. II. González Mussano, Eugenia, colab. III. Demichelis, Lía, colab. IV. Arnaudo, Daniela, fot. V. Título. CDD 707

© Romero, Peralta Rodríguez; 2017 Queda hecho el depósito que marca la Ley 11723. Reservados todos los derechos.


���� / ����

Curadora


Coordinación editorial Cintia Clara Romero Maximiliano Peralta Rodríguez

Diseño Julián Balangero

TEXTOS e imágenes Diana Aisenberg, Daniela Arnaudo, Emiliano Bonfanti, Virginia Buitrón, Pablo Cruz, Lía Demichelis, Malcon D’Stefano, Rowan Geddis, Eugenia González Mussano, Alejandra González Soca, Valeria Gopar, Carolina Grimblat, Mimí Laquidara, Maximiliano Peralta Rodríguez, Cintia Clara Romero, Florencia Sadir, Priscila Sandoval e Isabel Santibañez.

FOTO DE TAPA Valeria Gopar. «Geo-doméstico». Detalle. Ensamblaje. Piezas de madera, papeles estampados y placa de mdf. 120 x 100 x 7 cm. 2017.

Agradecimientos especiales a Diana Aisenberg, ­Eugenia González Mussano, Pablo Caligaris, Lía Demichelis, ­Etelvina Ingaramo, Eugenia Calvo, Marcelo López, los artistas residentes, los participantes de las actividades formativas desarrolladas y todos aquellos que colaboraron con la sustentabilidad y expansión del proyecto. (Gracias!)

Corrección Lía Demichelis

Curadora agradece el apoyo de:

Este proyecto cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura de la Nación, Fondo Argentino de Desarrollo Cultural, 2016.


���� / ����

Curadora Residencia para artistas


PRESENTACIÓN


A pesar de lo ­intransferible Cintia Clara Romero y Maximiliano Peralta RODRÍGUEZ Después de haber viajado y realizado experiencias en residencias de Argentina y Latinoamérica, decidimos ampliar nuestra casa de San José del R ­ incón (Santa Fe, Argentina), para recibir colegas que tengan intenciones de desarrollar proyectos productivos en un entorno tranquilo y en contacto con la naturaleza. Así es como en el año 2012 ­diseñamos Curadora una residencia de trabajo para artistas, gestores y curadores pensada con la intención de brindar un espacio amable para el intercambio, investigación y producción en vínculo con las problemáticas del arte actual. Entre los años 2013 y 2017 C ­ uradora– Residencia recibió a 64 artistas, nacionales y extranjeros, quienes paralelamente al desarrollo de sus proyectos han coordinado charlas, presentaciones y workshops que nuclearon a numerosos productores visuales, estudiantes de la región y vecinos de la zona. A partir del año 2014, estos espacios formativos se afianzaron y difundieron a través del «Taller de análisis, producción y acompañamiento de proyectos artísticos» que coordinamos, más otros organizados con invitados especiales

que ­denominados «Talleres s­atélites». De este modo Curadora–­ Taller se ­consolidó como un lugar propicio para la construcción de conocimiento entre pares y la estimulación creativa conectada con aspectos que promueven la reflexión sobre la propia praxis. Todas las actividades desarrolladas, desde el surgimiento del proyecto, han sido compiladas en «Curadora. Residencia para artistas 2013», «Curadora. Residencia para artistas 2014/2015» y «Curadora–Edición especial. Residencia de trabajo de artistas gestores», gracias al apoyo de Ediciones unl. Hoy, permanece en nosotros el deseo de dar a conocer las experiencias compartidas con todos los artistas que habitaron este proyecto,1 en estos últimos dos años, como forma de agradecer su participación y de dar cuenta de los procesos iniciados por cada uno. Por eso presentamos una nueva publicación que recoge las experiencias productivas y reflexivas de quienes participaron de las múltiples acciones llevadas a cabo, a través de una serie de textos e imágenes, con el propósito de hacer visible lo realizado, a modo de registro de lo ocurrido, con la única certeza de lo intransferible de las experiencias.

presentaciÓn

9


Referencias 1. Artistas residentes: Mimí Laquidara, Valeria Gopar, Daniela Arnaudo, Emiliano Bonfanti, Isabel Santibañez, Florencia Sadir, Lía Demichelis, Virginia Buitrón, Rowan Geddis y Alejandra González Soca. Artistas participantes del «Taller de análisis, producción y acompañamiento de proyectos artísticos»: Mana, Maite Acosta, Cristina Aimaretti, Daniela Arnaudo, Valeria Barbero, Laura Basílico, Ariana Beilis, Hernán Camoletto, Ana Cáneva, Betania Cappato, Florencia Celaye, Felicita Cersofio, Ana Cervoni, Pablo Cruz, Marité Cuestas, Nadia Curzón, Maira Dalla Fontana, Lía Demichelis, Malcon D’Stefano, Georgina Erbetta, Maillén García, Mónica Marín, Laura Martínez, Carina Nargielewicz, Tamara Naymark, Florencia Palacios, Candela Pietropaolo, Nicolás Prus, Mariela Roque, Karina Salinas, Priscila Sandoval, Analía Schmidt, Cecilia Sosa, José Storni, Rafael Villalba y Carolina Villanueva.

10

Curadora 2016/2017


El arte es el estado en el cual nos unimos al alma del mundo Diana Aisenberg

Curadora es casa, posada, escuela, taller, estudio y carpintería. Están presentes el agua, la tierra, el aire, el fuego y el arte: no falta ningún elemento. Esta calidad multifacética diamantina es muy propicia para el trabajo interno del artista de hoy. Es en ese cosmos unificador donde la individualidad se define sin necesidad de salir a ningún lado. Todo lo que necesitás, está ahí. Funciona como un cúmulo referencial donde todo importa, el día a día, lo que comés, lo que leés, lo que querés hacer. Se percibe una buena química, amable. No hay presión, y todos trabajan. Allí no se hacen muestras, ni estudios abiertos, ni nada específico. Es el ambiente adecuado para chequear las urgencias más básicas, lo que de verdad nos gusta hacer, qué es lo que necesitamos, cómo pensamos nuestro arte. Dada la situación de convivencia o de inmersión en una casa−hogar, difícil es no pensarse en relación con un entorno. Es por esto que una práctica eminentemente política se desarrolla en la cotidianeidad. Es el ambiente propicio para que el potencial poético pueda constituirse en lenguaje. Conocí a Cinta Clara Romero y a

Maxi­miliano Peralta Rodríguez en los primeros años de la década de 2000, en distintos encuentros de artistas gestionados por Fundación Antorchas, a ella en Santa Fe, a él en Corrientes. Nos encontramos esta primavera, y en un ejercicio exhaustivo de memoria reconstruimos los integrantes de los grupos en los que nos habíamos conocido. Cosas, imágenes, palabras y lugares. El pensamiento puede abarcar cualquier región y construir en ella a su gusto un emplazamiento. El ejercicio renueva los afectos y la red vincular crece como un brócoli en proporciones áureas. El amor funciona como lógica de la abundancia y es la fuerza más humana que existe. El amarillo que viraba al verde, un plátano en el medio del cuadro, la cabina del peaje, el día que te enojaste. Hay mojones en la vida de los artistas que resultan inolvidables e indestructibles. Las imágenes, para ser memorizadas, deben estar cargadas de afecto y particularmente del afecto del amor. En estos días de fenómenos naturales haciendo luz sobre la vulnerabilidad humana, el arte se contrapone como factor rehabilitador, y más aún el poder ordenador y apaciguador del amor.

presentaciÓn

11


La obra es lo que te da de comer, el arte es una estrategia de supervivencia. El artista encuentra su lugar en el mundo, abre su casa, invita, subsidia, organiza, produce, diseña y ama. El corazón piensa y en el estómago hay un cerebro, demos esto por cierto. Pasé en San José del Rincón la semana de terremotos y huracanes; la tierra habla y los ecos se detectan en distintas latitudes. Ahí estábamos nosotros, recibiendo mensajes. En esa semana terminé mi último libro, los últimos retoques de las últimas correcciones, elegí la tapa final, y a ­imprenta. Esa semana trabajé con los artistas de la zona. Durante dos días enteros investigamos los modos de hablar y escribir

sobre la obra, qué es lo que hay alrededor y cómo nos pensamos como sujeto social en este mundo en estado de confusión. Compartí el fin de semana con los participantes del taller que llegaron desde Santa Fe, Rosario, Reconquista, Santo Tomé, Arroyo Leyes, Paraná y Corrientes. Fueron dos días intensos de clínica. Es así que Curadora descentraliza la noción de cercanía. Recibí por mail este texto que transcribo, me lo mandó Marco. Es de un libro que leíamos con Enrique, él era fan de Frances Yates y especialmente de las mujeres de la escuela de Warburg. Es hermoso cuando se viven las ­genealogías de los pensamientos de uno y se comparten con amigos. Así se teje la historia de las ideas y se construyen las familias de creadores.

BIOGRAFÍA Nació en Buenos Aires (Argentina),

Entre sus muestras individuales se destacan Inédita Invita (Quinta Trabucco, Buenos A ­ ires, 2016), Tormenta de cristales (Daniel Abate Galería, Buenos Aires, 2012) y Adoración a la Madonna de las Artes (muestra itinerante con nueve paradas en museos del país). Se destacan sus obras de participación colectiva como Historias del arte, diccionario de certezas e intuiciones, publicado por Adriana Hidalgo en su versión libro; Economía de Cristal y Lo Que Trajo El Mar, que reúnen piezas recolectadas; y Madonna, Protectora de las artes (1986/2008/2012). Sus obras se encuentran en las colecciones del MNBA, Museo MAR y Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson de San Juan. Vive y trabaja en Buenos Aires.

en 1958. Licenciada en Bellas Artes por la Academia de Arte y Diseño Bezalel (Jerusalén, 1982). Figura esencial en la articulación del arte de los ochenta con el de los noventa, docente de artistas desde hace más de tres décadas, pintora de género y materializadora de objetos, muestras y diccionarios colectivos. Su obra investiga las relaciones entre arte y educación a través de la acción docente y de la creación de proyectos que incluyen una población variable de artistas y no a ­ rtistas. Coordinó el área de artes visuales del Centro Cultural Rojas de la Universidad de ­Buenos Aires y fue docente de la Fundación Antorchas, Fondo Nacional de las Artes, escuelas, museos, universidades y proyectos independientes de Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia, Honduras y México.

12

Curadora 2016/2017

historiasdelarte1@gmail.com www.dianaaisenberg.com.ar


Simónides y su tremenda evocación de las caras de la gente sentada en sus lugares del banquete, momentos antes del espantoso final, puede sugerir que las imágenes humanas eran parte integrante del arte de la memoria que Grecia transmitió a Roma. Diferentes invenciones se atribuyeron a este hombre original y brillantemente dotado. De él se dijo que fue el primero en pedir pago por los poemas; el lado sagaz de la personalidad de Simónides aparece en la anécdota de su invención de la memoria, la cual depende del contrato por la oda. Otra innovación que Plutarco atribuye a Simónides es que, según parecer de aquel, Simónides fue el primero en igualar los métodos de la poesía y los de la pintura, teoría que después resumiría Horacio en su famosa expresión uf pintura poesis. «Simónides», dice Plutarco, «llamó a la pintura poesía silenciosa y a la poesía pintura que habla; pues las acciones que pinta el pintor según son llevadas a cabo, las palabras las describen tras ser realizadas».

Hace tiempo que había leído el libro y agradecí el párrafo que volvió en el momento apropiado: El arte de la memoria de Frances Yates. Me interesa la construcción del saber, cómo se contagia de uno a otro, de maestros a alumnos, de colega a colega. Me interesa el lugar de la memoria en esa construcción, la memoria, el olvido y la carga emotiva que tiñe las imágenes. Y cuánto esta carga es determinante en el arte de la memoria. Cuando querés recordar un nombre aparece

una asociación, incluso absurda, que te ayuda a traer al presente eso que estás tratando de decir, junto con alguna característica de la escena de cómo se fijó en nuestro ser. Nada está muerto para siempre, todo tendrá su fiesta de retorno. Las imágenes se hacen memorables. Son las que cuentan cuando reconstruimos las escenas. Podemos recargar de una renovada intensidad espiritual y sacar imágenes invisibles no destinadas a ser recordadas que se encontraban dentro de otras imágenes. En estos encuentros, los recuerdos aparecen cargados de amor, y las emociones se vuelven fundantes en el relato histórico. El arte es el estado en el cual nos unimos al alma del mundo. Dice Greil Marcus, considerado el crítico más importante de la historia del rock: «La presuposición más aceptada de que la historia solo existe en el pasado es una mistificación. La sospecha es que estamos viviendo la historia, haciéndola y deshaciéndola sin cesar —olvidándola, negándola—, en modos que desconocemos». Hay mucho más pasado en el presente que en el pasado (creo que esto lo dijo Lévi−Strauss), y también hay mucho presente en el pasado. Volvemos al pasado con preguntas del presente. Es el presente lo que nos hace preguntar sobre el pasado. La conexión entre el pasado y el presente se vuelve retórica. La comprensión del otro lleva a la alteración de uno mismo, a la revisión de los valores propios. En Curadora hay voces compartidas, nadie sale de ahí en el ­formato con

presentaciÓn

13


que entró. Nos ­afectamos por la ­música, por ejemplo, con la posibilidad de ser alterados. Nos transformamos. La práctica artística conlleva la facultad de alteración, en tanto modificación. Es así que leer un libro, por ejemplo, puede ser un acontecimiento que te transforme. Transformamos nuestra comprensión a partir de un otro. Preguntas a flor de piel ¿Cuál es la obra? ¿Qué clase de artista quiero ser? ¿De qué viven los artistas? ¿Cuál es la urgencia del arte? ¿Qué recursos tengo? ¿Cuáles son las estrategias de supervivencia en el arte hoy? ¿Qué significa ser artista en este mundo, en este tiempo? ¿Cómo nos situamos con relación a nuestra producción, a nuestra obra y a nuestra vida ­cotidiana? Qué se hace en Curadora Dibujar, caminar, comer, diseñar, escribir, pensar, recolectar, ir al río, proyectar, fabricar muebles. Se lija mucho, se come rico, se compra el pescado al lado del río, se hace fuego, se hace música y recitales, se lee poesía, se leen muchos libros, se usa la biblioteca, se hacen comics, cortes de pelo, se hacen amigos, se ve el amanecer en el río. Se corrigen libros antes de que entren a imprenta. Curadora centraliza un mundo de artistas, funciona como un nodo de

14

Curadora 2016/2017

r­ eunión, lo que es indispensable en la construcción de redes y la asociación de pares. Tiene una presencia geográfica precisa, lo cual implica una tarea de investigación y convocatoria en muchos pueblos y ciudades de acceso local. Voy adonde puedo llegar. El intercambio de saberes se vuelve fundamental en este mercado globalizado. Hay un semillero y centro de producción en el interior de la provincia de Santa Fe. El emplazamiento no es inocuo: si bien hay casas vecinas, el verde, el cielo, el ritmo del campo está muy presente, y la cercanía del río. Con relación a la vida en la ciudad, marca una gran diferencia. Los lugares donde se realizan residencias marcan un perfil en la experiencia. Hay residencias en desiertos, en salares, cerca de la montaña y de la nieve, en distintas ciudades del planeta. Todo cambia. Esta residencia huele a monte. En el taller de Rincón están dadas las condiciones para poner en funcionamiento lo bocetado, lo tachado, lo cajoneado por el instinto. Es preciso ser vulnerable para crear y para amar. En definitiva, hay una búsqueda de lo esencial que alimenta el pensamiento cotidiano sobre cómo se prepara el territorio para la creación. Los artistas sean reunidos en este Rincón. Amén.


Los nómades inmóviles Eugenia González Mussano

Los nómades inmóviles. O las formas del trabajo total 1 Aprender a ir despacio como un caracol Yo participé de una sola residencia: la residencia Curadora. La casa azul, como le dicen en el barrio, está alojada en la comuna de San José del Rincón, Santa Fe, en un paraje semi–rural. El proyecto surge de dos artistas, Maximiliano Peralta Rodríguez y Cintia Clara Romero, que eligen aventurarse en una vida compartida lejos de los centros urbanos, sin renunciar a lo que aporta la ciudad. Esto incluyó tener una casa en obras, muchas responsabilidades domésticas, dos perros, un gato y un jardín que cuidar. Lo que no les permite moverse con la misma ligereza que antes y deciden viajar a través de las visitas de otrxs artistas. Además de estas circunstancias se suma el deseo de poder ofrecer a otrxs algo que a ellxs mismos los había enriquecido. Así crearon una obra−casa, un proyecto de trabajo−vida, una sociedad de amor: Curadora. Estas formas del trabajo total o no−trabajo, creo que al menos en parte, no desplazan las decisiones personales por decisiones laborales, sino que conviven en un muy complejo entramado de intereses y así

c­onstruyen nuevos imaginarios sobre el trabajo mismo. ¿Cómo decidir sobre nuestras condiciones de vida−trabajo? ¿Dónde entran las variables emocionales y corporales? ¿Cómo atender al deseo en nuestras decisiones laborales? Usar el tiempo en cosas invisibles Participar de una residencia es trazar una línea, hacer un recorrido que puede ir de los centros a las periferias o viceversa. Los centros y las periferias no son solo territorios fijos, son personas, proyectos de gestión, grupos de trabajo que aparecen y desaparecen como una luz intermitente. Atravesar el espacio al dibujar esa línea produce cambios en un cuerpo que se mueve, surcos en el territorio que sirven de norte para otros, y allana distancias para que la comunicación suceda. Participar de Curadora para mí tuvo que ver con trazar una línea entre Córdoba y Rincón, una línea que no es mía, que es de todxs y que no sé bien de qué color es. Formar estructuras vinculares y por qué no económicas, estructuras nómadas que conectan con información de nuestros ancestros, cuando atravesar el espacio tenía que ver con la supervivencia, y que ­luego al superar este aspecto primario se convirtió en una acción simbólica que nos posibilita habitar el mundo.

presentaciÓn

15


Caminar bordando una remera que diga: no voy a ningún lado Hablar de residencias artísticas es ­hablar de trabajo y economías. Hablar de residencias artísticas es ­hablar de nomadismo y traslación. Hablar de residencias artísticas es ­hablar de un sistema vincular. Todxs coincidiríamos en que una residencia es un taller desplazado con la posibilidad de dedicarse tiempo completo al trabajo como artista, un punto de encuentro (o desencuentro) con ­otrxs pares y un espacio para la activación de redes. Volver una y otra vez a aquello que me ha conmovido es no querer renunciar a la intensidad Lxs artistas tenemos algunos conflictos para definir el trabajo, que en el mejor de los casos es ese profundo anhelo que orienta a una persona a dedicar toda su vida a tal o cual actividad. Este conflicto parece estar ligado a que se le ha pedido BIOGRAFÍA Nació en Bahía Blanca (Buenos Aires, Argentina), en 1983. Licenciada en Pintura por la Universidad Nacional de Córdoba. Se desempeña como artista visual, docente y curadora independiente. Durante el 2016 co-coordinó el programa de Artes Visuales del Centro Cultural Casa de Pepino. Actualmente forma parte del equipo de trabajo de Unidad Básica Museo de Arte Contemporáneo de Córdoba. Es adscripta en la cátedra Medios Múltiples y participa del equipo de investigación

16

Curadora 2016/2017

al arte que se mantuviera al margen de la competitividad de la vida diaria, que se sostuviera como experiencia desligada del mundo real contaminado y que se erigiera como una experiencia sublime. En el presente lxs artistas desencantados de la idea de genialidad y originalidad encontramos nuevas formas de producir. Sabemos que no es verdad que creamos solos, nuestras obras o accionares son el resultado de infinidad de citas, de infinidad de voces que la genealogía del pensamiento humano lanza sobre todxs en forma de cultura según sostiene Barthes. Las producciones no se sitúan al margen de la funcionalidad práctica, pero tienen una relación dialéctica, conflictiva. El arte piensa la cotidianidad, la cuestiona y si tuviera que lanzar una hipótesis de cuál es la función del artista hoy, diría que es desenmascarar el tiempo del trabajo y proponerlo como un tiempo de disfrute productivo. Tiraré un dardo sobre el mapa e iré hacia donde el dardo me indique. El deseo de ser libre y moverme ­ oéticas e Institucionalidad en el Arte ConP temporáneo de Córdoba (FA-UNC). Actualmente desarrolla el proyecto ÊTRE, ganador del Programa Obrar para proyectos colectivos; exhibe su trabajo en 220 Cultura Contemporánea en el marco de la muestra DO IT; y en la galería Gabelich Contemporáneo de Rosario en la muestra Compresiones y Estructura. Vive y trabaja en Córdoba. mariaeugegon@gmail.com www.eugeniagonzalezmussano.com.ar


Sostener el vagabundeo errático como una posibilidad existencialmente deseable y económicamente productiva podría ser una de las grandes conquistas del arte. Poner en riesgo la seguridad y el dominio sobre el espacio que marca la cultura, trazar la propia experiencia. El perderse como condición del ser, perder el poder sobre el territorio, producir en un punto diferente del mapa cada mes, crear un espacio nómade. Un espacio que, al igual que el arte desencantado del objeto propone una obra-pensamiento, una obra−proceso, una obra-acción, pueda ejercer sobre el territorio, el trabajo y el tiempo ese mismo influjo desmaterializador. Un espacio invisible y a la vez concreto entramado por saberes, revoluciones, intuiciones y amores, donde se tejan otras maneras de vincularse en s­ ociedad. Buscando un momento de coincidencia entre la experiencia de vida y la conciencia de existencia Pensar las residencias artísticas como un sistema vincular, nos posibilita pensar el arte y el trabajo en general como un sistema vincular. El arte tiene su tradición relacional, como mencionaba anteriormente, en su afán desmaterializador ha valorado —en ocasiones— más las relaciones entre los sujetos, que las cosas en sí. El arte es una forma de percibir fragmentaria, conectada por una conciencia a vuelo de pájaro con la macro–totalidad, pero que nunca abandona su fragmentación. Somos una especie controladora que no podría dominar si no percibiera

todo como objetos. Escarbar en una noción vincular dentro de los sistemas del arte y la sociedad, exige un poco más de esfuerzo en pensar ¿cuáles y cómo son los vínculos y entre quiénes? No solo cómo nos relacionamos con otros sujetos, sino entre los sujetos y las cosas, entre los sujetos y el ambiente, entre los sujetos y las otras especies. Somos animales predadores pero con una moral que nos aturde. Utilizo al arte y toda su historia como una herramienta que me permite ver en su micro ecosistema el funcionamiento de una sociedad en su conjunto. Puedo observar en él sus deseos de libertad y fraternidad y también su dominación. Esta herramienta tiene su peculiaridad, que nos permite entrar y salir de los sistemas de la vida práctica. Habitarlos, hacerlos extraños y absurdos. Utilicemos al arte sin respeto, recuperemos la potencia sensible de nuestros cuerpos, recuperemos la confianza individual para desarrollar una inteligencia, sensible e intuitiva, que nos permita generar un sistema económico−vincular sin dominio. Confío en las cosas que no puedo entender 2

Referencias 1. Editado por Emilia Casiva para Revista Deodoro. Gaceta de crítica y cultura, UNC, 2016. http://deodoro.unc.edu.ar/2016/05/02/ los-nomades-inmoviles/ 2. Todas las citas en itálica pertenecen a anotaciones de mi cuaderno de campo durante la residencia, algunas son observaciones y pensamientos míos y otras extractos de libros que encontré y leí en Curadora.

presentaciÓn

17


Residencias programadas TEMPORADA 11 / Marzo Organizan: Curadora. Residencia para artistas / Museo Castagnino + macro / CEC Con el apoyo de: Ministerio de Innovaciรณn y Cultura de la Provincia de Santa Fe

TEMPORADA 12 / Abril Con el apoyo de: Gobierno de la Ciudad de Santa Fe

TEMPORADA 13 / Septiembre Con el apoyo de: Fondo Nacional de las Artes / Gobierno de la Ciudad de Santa Fe

18

Curadora 2016/2017


2016

19


Mimí Laquidara ROSARIO, Santa Fe

Llegué a Rincón sin un proyecto específico, solo tenía certezas en cuanto a querer estar produciendo rodeada de nuevos estímulos y tomar contacto directo con la naturaleza circundante. Llegué a Rincón buscando correrme de mi lugar de trabajo habitual, encontrar nuevas formas de abordar la producción artística y sentarme, con tiempo, a reflexionar sobre la misma. Sin embargo, con el correr de los días, se fue moldeando lo que sería el proyecto a desarrollar en la residencia. Surgió a partir del encuentro con un objeto, una bola de cemento que venden en un vivero cercano a Curadora. Aún no lo sabía, pero este proyecto sería solo el comienzo de algo más grande. Un cruce de ideas sobre las cuales ya venía trabajando, pero que adquirieron otras formas especiales dado el tipo de lugar que ofrece la residencia.

biografía Nació en Concordia (Entre Ríos, Argentina), en 1989. Licenciada y Profesora de Bellas Artes por la Universidad Nacional de Rosario. En 2012 queda seleccionada para el Programa de Artistas de la Universidad Torcuato Di Tella coordinado por Mónica Girón. Fue seleccionada para participar del Salón Nacional de Rosario 2013 y 2014, donde recibió el Premio Fondo Nacional de las Artes. Participó de los Premios Itaú Cultural (2013), Premio Fundación Williams (2012/2015) y Premio Proyecto A (2012/2014). En 2010 es becada por La Hermana Favorita para participar del «Seminario de Profesiona-

20

Curadora 2016

lización de Artistas» con Ernesto Ballesteros, Rafael Cippolini y Julia Converti. Becada en 2011 por el Banco de Entre Ríos y el Fondo Nacional de las Artes para realizar el «Taller de Análisis de obra» a cargo de Rafael Cippolini y en 2015 para participar del «Taller La Basurita» coordinado por Claudia del Río y Carlos Herrera. Ha participado de exposiciones en el Macro-Museo de arte contemporáneo (Rosario), Galería Isla Flotante (Buenos Aires), Galería La Toma (Rosario) y diferentes ferias. Vive y trabaja en Rosario. mimilaquidara@gmail.com


La bola de cemento amarilla en Rincón Realicé muchas caminatas por los alrededores, por el barrio de la casa de Cintia y Maxi, por el río, por las calles de Rincón y Arroyo Leyes. Observando la arquitectura, las construcciones provisorias, los clubs, los vestigios de la última tormenta y la extraordinaria inundación. Estas caminatas funcionaron como un primer movimiento de mis ideas. Me preguntaba, cómo mi obra podía interactuar con el entorno, y cuáles eran las formas que podía adoptar en dichos lugares. Dibujé, saqué fotos, leí, adquirí la bola de cemento amarilla, entre otras cosas. Como tengo cierta empatía y atracción hacia los materiales de construcción, hacia sus formas y estados, esta bola se c­ onvirtió en una especie de objeto de estudio.

temporada 11

21


En estas excursiones empecé a registrar emplazamientos y situaciones en donde aparecía este objeto, la bola amarilla, ubicado en distintos lugares. Algo así como una forma de interacción espontánea con el espacio. Intenté apropiarme de los escenarios que iban apareciendo en los alrededores: hacer del entorno propio de Curadora mi taller de trabajo. También tracé un mapa de otras bolas circundantes que iba encontrando: bolas de cemento pintadas de distintos colores y tamaños, ubicadas en los extremos de los techos de casas, en columnas que cercan los patios y en el pasto. Como un ejército de bolas desparramado sutilmente por Rincón. Este objeto tan básico, como un punto en una hoja de dibujo, adquiere en la arquitectura distintas formas y tamaños, que resultaron disparadores interesantes para seguir pensando las posibilidades de interacción. Planifiqué situaciones que funcionaran como diálogos de la bola de cemento amarilla con el exterior. Para arrancar me hice una lista de ejercicios en donde debía darle movimiento (bola cruzando la calle, bola quieta en el camino de tierra con algo al lado que se mueva, bola cayendo). Y por otro lado una serie de retratos (bola apoyada en bases o pedestales naturales o en la arquitectura circundante, con algo que sea de similitudes cromáticas, formales, naturales, con ­animales). De esta forma salió un conjunto de videos y fotografías que componen un registro de situaciones de la bola amarilla en Rincón. Acciones mínimas y casi anónimas que hacen pendular la condición de este objeto, entre integrado y/o extraño, en el entorno en que va siendo emplazado. Algo así como un diario de viaje hecho rodando, interviniendo el camino que la bola recorre. Y dando cuenta, al mismo tiempo, del lugar recorrido. La bola de cemento amarilla después de Rincón En un primer momento sentí que tenía que dar un cierre a lo trabajado en Rincón, ahí mismo. Busqué,

22

Curadora 2016


en vano, alguna acción final pero no la encontré. Así que volví a Rosario con la bola bajo el brazo. Fue en la acción de volver con este objeto, cuando me di cuenta de que la residencia en Curadora era solo uno de los viajes que la bola iba a realizar. Empecé a ampliar el proyecto en la búsqueda de nuevos recorridos y emplazamientos. Y la bola viajó, hasta ahora, a Entre Ríos y Corrientes. Creo que el espacio sobre el que uno trabaja no es un lugar cerrado en sí mismo, sino que se va ampliando y desplazando a medida que uno se va moviendo. Por esto considero fundamentales las experiencias de residencias. Se configuran como nuevos horizontes para el artista y la obra.

Bolas en el vivero Jazmín. Fotografía analógica

temporada 11 . Mimí Laquidara

23


Arriba: Casita de la virgen bola. Emplazamiento. Fotografía digital

24

Curadora 2016

Abajo: Sin título. Still de video. Duración 00:54


Arriba: Pueblo Rincón. ­Emplazamiento. Fotografía digital

Abajo: Conversación en la pileta entre bola azul y bola amarilla. Still de video. Duración 03:10

temporada 11 . Mimí Laquidara

25


Valeria Gopar Mar del Plata, Buenos Aires

La intención Decidí aplicar para la Residencia Curadora con la intención de ampliar los límites de un proyecto, en el que los paseos a pie son parte esencial para generar las ideas que suelo llevar a mi obra plástica. Viajar a San José del Rincón me permitía salir en busca de imágenes en un paisaje rural nuevo, que contrasta notablemente con la ciudad donde vivo, y esas diferencias son las que me permitieron hacer un giro en el trabajo. Como esta era mi primera experiencia en una residencia partí de Mar del Plata sin ideas preconcebidas y sin ninguna referencia sobre lo que podría encontrar allí. Al llegar, me esperaba un ambiente fresco y distendido en cuanto a producción y al modo de disponer del tiempo, lo que sumado a la generosidad de Cintia y Maxi, quienes como anfitriones, facilitaron la cercanía para establecer vínculos y el contacto

biografía Nació en Mar del Plata (Buenos Aires, Argentina), en 1972. Profesora de Artes Visuales especializada en pintura egresada de la Escuela de Superior de Artes Visuales Martín Malharro de Mar del Plata. Asistió a los talleres de producción y análisis de obra de los artistas Daniel Besoytaorube (1997–2000), Sergio Bazán (2001) y Pablo Siquier (2003–2004). Expuso individualmente en el Centro Cultural de España (Buenos Aires, 2005), en Mundo Dios (Mar del Plata, 2011) y en Galería Casa de Madera (Mar del Plata, 2014).

26

Curadora 2016

Obtuvo becas y subsidios de la Fundación Antorchas, Trama y el Fondo Nacional de las Artes. Participó en numerosas exposiciones colectivas, ferias y bienales en: Fundación Proa, CCEBA, Centro Cultural Borges, Centro Cultural Recoleta y MUBA-Chaco. Fue seleccionada para participar de las residencias Curadora (San José del Rincón, Santa Fe, 2015) y AADK (Murcia, España, 2016). Vive y trabaja en Mar del Plata. valegopar@hotmail.com www.boladenieve.org.ar/artista/1059 /gopar-valeria


con colegas locales que por cuestiones geográficas me ­resultarían lejanos. El proyecto: Caminar como una cuestión artística Salir a buscar la expresión del otro. ¿Cómo empezó todo esto? Hace dos años decidí salir a caminar diariamente como un modo de ponerme en movimiento, mientras intentaba superar cierta estasis creativa que me impedía hacer un cambio en mi obra. Ante ese estado de impasse me propuse una serie de ejercicios para ­desbloquear esa sensación y recuperar el placer por mi trabajo. Entonces retomé una serie de actividades placenteras, como una tarea que seguir a rajatabla. Así empe-

temporada 11

27


zaron los «paseos» en una serie de recorridos diarios a pie por mi barrio en Mar del Plata, y fue mi primer acercamiento a la fotografía, como aficionada. Al principio dediqué a esas salidas unas dos horas por día en las cuales ir mirando el paisaje; inicié una colección de imágenes fotográficas tomadas con el teléfono celular, porque fue algo casual, y fui haciendo un registro de todo aquello que me causara asombro o inquietud. Me fijé en los frentes de las casas —propiedades privadas—, en la disposición de curiosos objetos decorativos en los jardines, los carteles con advertencias, los buzones para cartas hechos artesanalmente, los originales cestos de basura, las plantas naturales adornadas con los materiales más inverosímiles. Descubrí que esas expresiones individuales que se hacen visibles al transeúnte, dejan ver aspectos afectivos o anímicos de sus propietarios; a veces llegan a parecer escenográficas, despertando el asombro de quien repare en ellas. Salí a pasear bajo la lluvia, en días de muchísimo frío y alerta meteorológica, días de calor intenso, muy temprano a la mañana, de tarde o de noche, algunas veces acompañada. Aunque no tenía la intención de hacer obra con ello, conseguir esas fotos pasó a ser una prioridad. Cuando ya conocía mi barrio de memoria, amplié los recorridos y alargué los trayectos; crucé mi ciudad en todas las direcciones, llegué al puerto, a zonas industriales, barrios periféricos, la costa, cada uno de los centros comerciales. Mi humor se fue modificando con cada hallazgo y fui reconociendo cierto temple anímico propio de cada zona, algo característico. Con la intención de encontrar en el camino eso que «algún artista silvestre» dejó a la vista de todos, creaciones personales que parecen casuales, espontáneas, han sido para mí el precioso material inspirador que salgo a buscar desde entonces. Como un interés ­diario

28

Curadora 2016

Procesos de trabajo


que también es el disparador de mis ­producciones plásticas, las pinturas y collages siempre están inspirados en esas imágenes urbanas. En San José del Rincón: Impresiones del lugar Los días transcurridos en Rincón facilitaron todo tipo de encuentros personales: a través de las charlas, con materiales que no pensaba utilizar hasta ese momento, con el dibujo en blanco y negro, con el silencio del lugar que fue tan necesario, con un ritmo más lento y tantas horas a disposición para conectarme con el arte, condensadas en dos semanas, algo difícil de conseguir en mi rutina diaria cuando estoy en casa. La concentración durante esos quince días resultó suficiente y supuso para mí una oportunidad extraordinaria de pruebas con las que el proyecto inicial fue mutando en el taller. Con el correr de los días me alejé de la intención primera de conseguir un producto artístico ya resuelto; en su lugar surgió algo inesperado, reconozco que me fui del pueblo con una producción que no estaba en mis planes y eso fue una feliz ­sorpresa. Una de las actividades diarias más enriquecedoras fueron los paseos, sin horarios y sin rumbo fijo, por el pueblo y alrededores en compañía de Mimí ­Laquidara, otra residente con quien también compartí el taller. Creo que recorrimos todo Rincón buscando espacios y material para nuestros trabajos mientras intercambiábamos experiencias. Durante la estadía, fascinada por algunos detalles del entorno, comencé una serie de frottages con carbonilla en los que copié las texturas más pregnantes del lugar, la madera que se encontraba en abundancia por donde ­mirara, el suelo de ­cemento gris, las cerámicas circulares que cubren parte de las paredes de la casa, la trama romboidal metálica de un felpudo que descansa en la puerta que da al jardín; como una manera de llevarme un recuerdo del espacio vivido y transitado, impresiones del lugar que ya no dependían del registro

temporada 11 . Valeria Gopar

29


fotográfico y conformaron una serie de dibujos que Página siguiente: Sin título. luego continué interviniéndolos con lápices. En para- Carbonilla y grafito sobre lelo, y como complemento a esas actividades, inicié un papel. 110 x 75 cm cuaderno de viaje con fibras de colores, continué mi producción habitual de collages utilizando papeles de uso escolar, con los que hice un par de obras armadas directamente sobre la pared, a los que añadí algunos materiales simples y cotidianos como pequeñas piezas de madera y recortes de revistas que hacen referencias al «color local». Otra instancia necesaria y estimulante fue la charla abierta al público, una ocasión para mostrar en forma distendida el proceso y los resultados de la experiencia artística pasada a un grupo de nuevos ­interlocutores. Llegar al último día y regresar a casa no significó en absoluto el fin de la residencia, sino la continuidad de lo que allí se inició, noté cómo el desplazamiento fue mental además de ­geográfico y se expandieron mis puntos de vista e intereses como artista. Desplegar la experiencia vivida y profundizar en lo que Curadora me ofreció como herramientas, me permiten reinventar una obra ­ abierta que sigue dando cuenta de las reminiscencias de este viaje afectivo.

30

Curadora 2016


temporada 11 . Valeria Gopar

31


Sin tĂ­tulo. Papeles calados y maderas sobre pared. 100 x 75 cm

32

Curadora 2016


Sin tĂ­tulo. Papeles calados y maderas sobre pared. 110 x 70 cm

temporada 11 . Valeria Gopar

33


Daniela Arnaudo Sauce Viejo, Santa Fe

Llueve. Camino por las calles paralelas. Gota chispeante. Dos perros me acompañan, uno fiel, el otro saltarín. Se desencadena un torrencial. Doce días. El Agua, de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba, nos sitia. Y un río caudaloso en avance trae consigo inundaciones, nostalgias. Sin embargo, este abril ha tenido para mí un estado paralelo de disfrute: Curadora. Mi proyecto inicial postulado para la residencia consistía en producir en torno al concepto de «huellas», es decir, rastros, vestigios de algo o alguien

biografía Nació en Sunchales (Santa Fe, Argentina), en 1980. Profesora de Artes Visuales egresada de la Escuela Provincial de Artes Visuales Juan Mantovani de Santa Fe y Postitulada en Artes Plásticas por la Universidad Nacional de Rosario. Durante 14 años vivió en la ciudad de Santa Fe en donde realizó sus estudios y desempeños artísticos en música, danza, teatro y plástica. Hasta el momento ha exhibido su trabajo en forma individual y colectiva en Argentina, Paraguay, Perú, Uruguay y V ­ enezuela. Fue becada para participar de las residencias: Curadora (San José del Rincón, Santa Fe, 2016), La Pinguela (Oberá, Misiones, 2014), Residencia Castagnino+Macro (Sastre, Santa Fe, 2012), Indiferencia–Curatoría ­Forense (Bogotá, 2011).

34

Curadora 2016

Participó de diversos salones y bienales, fue premiada en el XIX Salón Primavera del (2015), en el LXXXIX Salón Nacional de Santa Fe (2012) y en el XCI Salón Nacional de Santa Fe (2014). En 2015 le otorgan el Premio Máscara por su trayectoria dentro de las artes escénicas. Recibió del Fondo Nacional de las Artes dos Becas de perfeccionamiento (2011/13) y una Beca de investigación para proyectos Grupales con el Colectivo Artístico ABD (2014). Desde el año 2003, integra el grupo Andamio Contiguo dedicado a la experimentación escénica y visual. Actualmente vive y trabaja en Sauce Viejo. daniarnaudo@yahoo.com.ar www.daniarnaudo.wix.com/obra


que ha ­pasado por ese lugar; a partir de un método que utilizo desde hace ya un tiempo: registros fotográficos–­ ­ bocetos–bordados a mano sobre pvc cristal. El primer día en la Casa Azul, luego de una intensa caída de agua, comencé por transitar el barrio (como se pudo) y fotografiar las calles, los montículos que se formaban con el paso de camiones, autos y motos sobre la arena movediza. Sin embargo, un elemento capturó hipnóticamente mi mirada y mi pensamiento: una muralla blanca, una defensa construida por unas cuantas manos vecinas; ella interrumpe el paisaje del barrio para detener el agua que por momentos avanza y por otros retrocede aliviada, con rastros del paso del tiempo y una vegetación empecinada en incorporarla. Ese fue mi ­modelo.

temporada 12

35


Cabe a­ clarar que no era d ­ esconocido para mí, ya sabía de su e­ xistencia y de todo lo generado a partir de su construcción. Entonces, casi de forma procesional, y replicando la acción de un vecino, caminé durante varios días seguidos desde Curadora hasta la defensa y a la inversa. Quedaba muy cerca, tan cerca que asustaba. Con un marcador en la mano me incliné en cuclillas, reverencial, para duplicar intuitivamente sobre mi nylon, los pliegues generados por la superposición de las bolsas de arena, por la acción del tiempo y el desgaste. Pliegues que en su interior más profundo, acumulan los esfuerzos, las preocupaciones y tristezas de mucha gente. Esbozo desde la acción. Como si fuera un dibujo a ciegas trazo las líneas sin pensar en el resultado final, que después me sorprende al volver al taller. Ese esqueleto de origen, me brinda el puntapié para crear luego otro paisaje, otra piel contenedora ya no del agua sino del tiempo, y de los hilos que van y vienen grabando sus pespuntes sobre el nylon. Los colores de mi pueblo En una charla con Isabel, me dice que los colores de mi lugar, de mi entorno, me determinan la monocromía con la cual abordé estos trabajos y otras series anteriores. Creo que tiene razón. Calles de arena en Curadora, calles de tierra en mi pueblo, un cielo que durante catorce días de residencia, excepto uno, ocultó su esplendor celeste tiñendo de opacidad a todo el medio circundante. Y una laguna amarronada, que desemboca en un gran río pardo. Ellos lo llaman padre de ríos. Y es verdad que, mientras viene bajando, engendra ríos a su paso, ríos que van multiplicándose en las proximidades de la desembocadura, que se separan a determinada altura del lecho principal, corren unas leguas paralelos a él, y vuelven a reunírsele un poco más abajo, ríos que a su vez e­ ngendran ríos que engendran otros a su vez, con esa tendencia a la

36

Curadora 2016

Custodio Blanco. Detalle. Boceto para un bordado. 290 cm


­ ultiplicación infinita que frenan a duras penas las m ­barrancas comidas por el agua; río de muchas orillas.1

Curadora está rodeada de ríos y lagunas. Mi pueblo costea al río Coronda. Y para llegar de mi casa a la Casa Azul, tengo que atravesar dos ríos. El agua y el barro, circunscriben mi mirada. Horas de taller Nuevamente con el cuerpo inclinado, me sumerjo a descubrir las sutilezas en la técnica del bordado a mano, desde la memoria, en este caso, de la defensa. Paulatinamente, la estructura de trabajo con la que venía se fue modificando, dando lugar a la intuición por sobre la copia fiel del modelo. La lluvia permitió pocas caminatas por el b ­ arrio, el taller se compartía intercambiando mates, charlas y ­proyectos. En esas conversaciones, al son de tonaditas chilenas y campechanas (las nuestras), ­dilucidamos los motores de creación de cada uno. En mi caso, la repetición se impone como el concepto que atraviesa varios de mis proyectos artísticos y procesos de elaboración. Ya sea de movimientos corporales presentes en los video–performance, por ejemplo Plegaria, en el cual ejecuto una acción repetitiva que consiste en arrodillarme y subir hasta el cansancio; yo lo llamo una especie de rezo —que bien podría haber sido—para que deje de llover. Como en esta serie de bocetos y bordados, caminar hasta la defensa, dibujar líneas, volver al taller y crear planos con los ritmos del hilo, de un lado hacia otro, componiendo sutiles variaciones de intensidad monocromas. Acciones ejecutadas de la misma forma, una y otra vez, y que a medida que pasa el tiempo van cargándose de fuerza, de variaciones mínimas, casi imperceptibles, para dejar de ser un gesto mecánico y transmutarse hacia otras ­significaciones.2 Morada del árbol caído Ser parte de una residencia para artistas es, desde mi perspectiva, sinónimo de creación y perfecciona-

temporada 12 . Daniela Arnaudo

37


miento, sumado al conocimiento de un contexto, de un pueblo/ciudad, de personas, desde adentro y desde el hacer. Si bien Curadora se encuentra ubicada no muy lejos de Sauce Viejo (mi pueblo de residencia desde hace pocos años) vivir en esa hermosa casa azul con todo mi pensamiento y cuerpo destinado solo al hecho de producir e intercambiar obras, textos, palabras, comidas; con Cintia, Maxi, Isabel y Emiliano, modificó mi cotidianeidad, me enriqueció y continúa resonando. Es así como un gran bordado surgió a partir de esta Temporada 12, casi tres metros de líneas que formarán un paisaje simbólico, un atisbo que invita a contemplar en la abstracción, la superficie de una muralla que custodia.

Referencias 1. Saer, Juan José, El Entenado, Buenos Aires, 4° ed, Booket, 2015, p. 41 y 42. 2. Este método deviene de mi experiencia con las artes escénicas, aplicado por Silvia Debona, Norma Cabrera y Cecilia Mazzetti en las producciones del colectivo artístico Andamio Contiguo, del cual formo parte desde el año 2003. Santa Fe.

38

Curadora 2016

Página siguiente: Arriba: Registro. Dibujo sobre un nylon a ­ poyado en las bolsas de arena. Abajo: Procesos de trabajo. Bordado


temporada 12 . Daniela Arnaudo

39


Vestigios de una muralla que custodia. Bordado a mano con hilos de algodรณn sobre pvc cristal. 66 x 30 cm

40

Curadora 2016


temporada 12 . Daniela Arnaudo

41


Emiliano Bonfanti Humboldt, Santa Fe

Nuevas morfologías La idea inicial a desarrollar durante la residencia, fue continuar desplegando e investigando un mecanismo de trabajo que estaba en su primera etapa; aunque esta vez, me interesaba aprovechar los recursos que se encontraran disponibles en el entorno natural. El proyecto se basaba en generar desde el dibujo, un amplio registro de «nuevas morfologías», creadas a partir de las sombras que proyectase la flora del entorno natural en el que se encuentra ubicada la casa de residencia. En el primer día se hizo presente el imprevisto mayor, la lluvia y un período de días nublados fue el factor fundamental que impedía la proyección de sombras naturales. Al pasar los primeros días y comprobar la persistencia del mal tiempo, el proyecto se replegó a un trabajo de taller, puertas adentro. Así entonces, en los lapsos en que se interrumpía

biografía Nació en Campana (Buenos A ­ ires, Argentina), en 1985. Técnico en Artes Visuales egresado de la Escuela Provincial de Artes Visuales Juan ­Mantovani de Santa Fe. Asistió a talleres y clínicas de obra con Eduardo Stupía, Sergio Bazán, Augusto ­Zanela, Manuel Ameztoy, Andrea Juan y Rodrigo Alonso. Realizó exposiciones individuales: La otra orilla (Centro Experimental del Color, Santa Fe, 2016), Hierba oscura (Fundación Esteban Lisa, Buenos Aires, 2015), Destello mudo de un sol negro (Museo de Arte Urbano Poggi, Rafaela,

42

Curadora 2016

2015), Pintar el fantasma (Galería Hache, Buenos Aires, 2014) y Todo en el aire me llama aquí (Cultural San Martín, Buenos Aires, 2013). Fue seleccionado para participar de la Bienal Nacional de Pintura de Rafaela (2013/2015), del Premio Nacional de Pintura Bancor (2015), del Salón Nacional de Artes Visuales del Palais de Glace (2013/2017) y del Premio Itaú (2013). Actualmente vive y trabaja en Humboldt. emilianobonfanti@gmail.com www.emilianobonfanti.tumblr.com


la lluvia, salía a recolectar algunas pequeñas ramas y hojas de los árboles más próximos. Para luego armar un dispositivo con luz artificial que posibilitara la proyección de las sombras de esas figuras sobre la hoja de dibujo. Ramitas de helechos y pinos fueron los primeros modelos. Trabajé repetidamente sobre ellos aprovechando que al pasar los días, comenzaban a secarse y modificar sus formas. Pienso que en la secuencia de dibujos que abordan un mismo objeto existe, por lo menos en mi hacer, una aproximación que va desde lo más cercano a la fidelidad del plano de sombra y su morfología, hacia su ruptura casi total; donde ya no se reconoce fácilmente la figura, salvo por algún que otro indicio de forma que aún subsista. Hago, y si bien ­elijo ­previamente ­cierta composición

temporada 12

43


en las u ­ bicaciones de las sombras en el plano de p ­ apel, no me concentro en el resultado final, es como si el encuentro con la eficacia de la imagen fuera azaroso. Luego del quinto día de residencia tuvimos el acontecimiento de la caída de un gran árbol, un eucalipto se quebró desde su base y se desplomó sobre el jardín de la casa. Desde ese momento, aproveché tamaña presencia como motivo de los próximos dibujos. Así fue que la continuación del proyecto se basó en las sombras de las hojas de este eucalipto del cual su follaje —evocando lo poético de la situación— anticipaba su fin irremediable y donde el dibujo funcionaría, de alguna manera, como el medio permanente al que aferrarse. La esquiagrafía, como se denomina a la pintura de sombras, proviene de la antigua Grecia. Existe un conocido mito en el que una joven de Corintio tuvo la idea de quedarse con el retrato de su amado antes de partir a la guerra, para lo cual trazó el perfil de su cara, señalado por la sombra en el muro de la habitación. Es esta sensación la que transita a lo largo del proyecto y que se manifiesta en la experiencia de su reproducción. Durante el tiempo de residencia he producido una buena cantidad de dibujos de pequeño formato, que incluyen grafitos, pasteles, carbones y tintas; también realicé una serie de videos que registran el proceso. De este conjunto de trabajos podría considerar un gran número de dibujos como eficaces y acordes a la búsqueda propuesta, con resultados que dejan atrás las figuraciones originarias y el determinismo constructivo a través de operaciones desde adentro del dibujo mismo y que ceden el paso a nuevas morfologías que reproducen la sensación de una línea que vibra en la experiencia. La residencia resultó ser una vivencia interesante en términos de producción y de relación con los ­demás colegas participantes. La situación atípica climatológica que persistió a lo largo de mi estadía i­mpidió la realización de la idea original del proyecto, redujo el aprovechamiento de los recursos y b ­ eneficios del

44

Curadora 2016


e­ ntorno en que se encuentra l­ ocalizada ­Curadora. Sin embargo, el hecho de haber sido mi primera participación en este tipo de propuesta, hace que todo lo ocurrido sea un aporte positivo a mi práctica p ­ ersonal.

Procesos de trabajo

temporada 12 . Emiliano Bonfanti

45


Esquiagrafías. Carbón, ­ rafito, acrílico sobre papel. g Medidas variables

46

Curadora 2016


temporada 12 . Emiliano Bonfanti

47


Isabel Santibañez Santiago de Chile

De Santiago a San José del Rincón: Antecedentes de un imaginario 1. El viaje Mi proyecto comienza con mi propia experiencia de turista en Argentina, siendo lo ajeno, desde la cotidianidad de otros, lo que consigue tensionar la idiosincrasia y las costumbres por más sencillas que sean, logrando que el ojo y el pensamiento estén siempre activos, incluso en relación con lo «común y corriente» que se pueda encontrar. Es esa cotidianidad distinta, para quien no ­pertenece al lugar, la que promueve al turista a g ­ uardar la ­experiencia, conservando el recuerdo en una foto,

biografía Nació en Santiago de Chile, en 1979. Artista Visual y Pintora. Licenciada en Artes Plásticas por la Universidad de Chile. Profundiza su formación con la realización de Magíster en Artes Visuales en la misma universidad, además es Licenciada en Educación en la Universidad Andrés Bello. Su investigación se realiza a partir del lenguaje de la pintura tradicional, experimentando sobre diversos soportes, logrando nuevos comportamientos en lo pictórico. Los modelos a pintar corresponden a imágenes cotidianas del cuerpo en la ciudad y las relaciones que se establecen con el paisaje urbano–paisaje natural. Desde el año 2003 participa de la escena cultural, realizando exposiciones colectivas e individuales, entre estas últimas destaca: El

48

Curadora 2016

Cuerpo del Retrato (Sala Juan Egenau, Santiago de Chile, 2006), Línea Imaginaria (Galería BECH, Santiago de Chile, 2010) y Movimiento Suspendido (Museo de Arte Contemporáneo de Santiago, 2013). En el contexto de residencias, realiza Línea Imaginaria organizada por La Multinacional (Quito, Ecuador, 2015), Curadora (San José del Rincón, Argentina, 2016) y La Cuenca Residencia (Pereira, Colombia, 2016). Ha obtenido dos subvenciones artísticas del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile. Actualmente trabaja como profesora de pintura en Valdivia (Chile). isa_santibanez@yahoo.cl www.isabelsantibanez.com


un texto o un objeto, conformándose en una de las ­actividades principales del visitante. Para este periplo llevé un cuaderno de viajes, una libreta que contenía recuerdos de otros lugares, que al abrir en el nuevo territorio, encontré aglomeradas servilletas de diseño; una pequeña colección olvidada del ahí estuve, me recordó que en Argentina debía hacer la misma tarea, tratar de guardar mi experiencia. En esta búsqueda, en un café de Buenos Aires hallé servilletas económicas y sencillas en papel volantín blanco, sin ninguna marca comercial del lugar al que pertenecían, solo presentaban tres dobleces paralelos, siendo parecidas a las servilletas que hay en mi país, Chile. Este nuevo hallazgo pasó a ser parte de mi colección, reflejando la economía de medios que existe en todos los lugares,

temporada 12

49


y a la vez esa búsqueda de atesorar el recuerdo en lo diferente o novedoso. De esta forma, encontré la memoria de mi propio lugar y lo común entre dos países. 2. El Paisaje La residencia se localiza en la ciudad de San José del Rincón, perteneciente a la provincia de Santa Fe, ubicándose al norte de Buenos Aires. En la provincia se encuentran: la Laguna Setúbal, los ríos Santa Fe y Salado; influenciados por el río Paraná que viene del Amazonas, afectando tanto en el clima como en las inundaciones en ciertos períodos del año. Rincón a diferencia de Santa Fe, es un lugar que se caracteriza por el protagonismo de la naturaleza, es un sector semi–rural con paisajes de campos, ríos y lagunas. 3. El clima y contexto La residencia se desarrolló en temporada de otoño Modelos a pintar (abril 2016), la mayor parte del tiempo llovió intensamente, esto junto el desborde del río Paraná produjo grandes inundaciones en varios sectores de Santa Fe, afectando a las viviendas y a sus habitantes. Algunas de las nuevas construcciones habitacionales que se encontraban en San José del Rincón fueron realizadas gracias el proyecto procrear (ayuda económica para la edificación de viviendas sociales por parte del gobierno argentino). Uno de los criterios para la construcción de viviendas fuera del área urbana, es la norma de elevación del terreno (un pequeño cerro de arena), sobre el cual se edificará. No fiscalizándose el lugar correcto para la construcción o nivel de tierra para evitar posibles anegaciones o desbordes del río. De esta forma, al momento de producirse el desborde del río o lluvia por tiempo extendido, las viviendas quedan en medio de charcos o lagunas, ­rodeadas de calles convertidas en riachuelos y p ­ antanos. En consecuencia, bajo la lógica de casas sobre montículo de arenal, se perciben inalteradas (aparentemente), pero sobrellevando una tragedia para sus moradores,

50

Curadora 2016


desde los inconvenientes que produce la cercanía o entrada del agua al hogar por varios días. La solución de los «cerros de arena» tal como sucede en los paisajes idílicos de los calendarios, engaña, el cerro se convierte aquí en un efecto meramente visual, funciona como imagen, no soluciona el problema, logrando visualizar las viviendas intactas, ya que a simple vista no pasa nada, supuestamente no alcanza a entrar el agua. Sin embargo, la tragedia se evidencia en su duplicado, pues las casas son reflejadas en el agua, funcionando como reproducción de la imagen concreta, además la cercanía del agua logra que los materiales lentamente cedan, la humedad con todas su consecuencias se apodere de las edificaciones, produciendo una tensión entre la experiencia de vivir en un lugar y la imagen idílica de las viviendas en un entorno natural. Es en este conjunto de antecedentes donde nace el proyecto: Espejo de agua. 4. El proceso En Curadora se desarrolló un trabajo desde el proceso y no a partir de una idea conceptual previa, en la realización de la obra influyeron: las conversaciones con los compañeros–artistas residentes con los cuales compartí mi estadía, y también la experiencia de un momento y lugar específico; es esta vivencia la que logra revelar las reflexiones y el proyecto. Como todo trabajo que se hace desde el proceso, la idea se va transformando a medida que se realiza, siendo una de las cosas más rescatables de la experiencia de llegar sin ninguna idea previa, el proyecto se construye desde el hacer, es la lectura desde los materiales y el proceso los que van generando la reflexión conceptual, y no al revés. Así el trabajo consta de dos etapas, una en Curadora y otra en Chile. Me interesa dejar en evidencia la primera parte en Argentina, ya que ayuda a llegar a encontrar el material final y ­también porque, lo que generalmente se oculta, acá se revela como proceso fundamental de la obra:

temporada 12 . Isabel Santibañez

51


ǬǬ En Argentina se pintaron las imágenes de las casas y sus reflejos con óleo sobre servilletas de papel volantín. Los materiales se tensionaron desde la pastosidad del óleo dispuesto en un papel delgado, que desde su materialidad no resiste la densidad del óleo, ni tampoco el aceite que trae este, produciendo irremediablemente una transparencia alrededor de la imagen de la vivienda; al igual que en la realidad con el agua que se encuentra alrededor de la casa, la transparencia del aceite en el soporte actúa como líquido volcado, fantasma de un proceso técnico y error de materiales, una falla poco decorosa para un material socialmente de tradición noble como el óleo; así también se relaciona con la realidad, una irregularidad se cuela, la vida cotidiana de los propietarios de las viviendas es aquejada y alterada. ǬǬ En Chile se continuó el proyecto, pero con otros materiales, el cambio origina las siguientes reflexiones que se describen a continuación. Espejo de agua El artista dispone de las materialidades que su mundo le ofrece para articular la obra que permita trascender esa misma materialidad.1 Sergio Rojas.

Espejo de Agua es una serie pictórica que se patentiza a partir de acuarela diluida en agua de lluvia sobre servilletas económicas de papel volantín blanco, las imágenes pintadas corresponden a viviendas vecinas de Curadora, donde por condiciones climáticas la mayoría se encontraba con agua a su alrededor y por consecuencia reflejadas en esta. Se utilizaron ambos lados del soporte, pintando el reflejo de las casas por el revés, bajo el doblez central de la servilleta, el cual opera como línea del horizonte, el efecto de reflejo se consiguió gracias a la transparencia del soporte, al igual que el duplicado de las casas en el agua. La

52

Curadora 2016

Procesos de trabajo


s­ erie es guardada en un libro–objeto, que se comporta como colección de imágenes, este se encuentra en la biblioteca de la Residencia, de esta manera, cada visitante podrá descubrir un imaginario de un momento en Curadora. El ejercicio exploratorio de los recursos utilizados con que se representa a las viviendas y sus reflejos, tiene un carácter preponderante en la obra; el agua de lluvia disuelve la acuarela para la visualización de la imagen, siendo el único elemento que tiene su origen directo en la naturaleza misma, funcionando desde la tautología: representa el agua desde la imagen reflejada, y es el agua que diluye la pintura. Por otro lado, así como el agua de lluvia se comporta como la amenaza que hace patente la precariedad de las soluciones de las viviendas, logrando que las construcciones de materiales sólidos se vean y se adviertan deleznables; en la obra, es la misma agua de lluvia la que logra acrecentar la característica frágil del soporte, si se excede la cantidad de agua, el papel se destruye, por lo tanto, no soporta. De esta manera, la relación que se establece con el agua de lluvia funciona desde la metáfora, el agua se convierte en una amenaza para un soporte delgado, la servilleta económica no está elaborada para el exceso de agua, así como en la realidad, la construcción de las viviendas con materiales sólidos y resistentes se vuelve frágil ante el poder de la naturaleza, y por consecuencia la calidad de vida de los moradores se torna precaria. Procedimentalmente se pinta por ambos lados del soporte, para poder ver al mismo tiempo anverso y reverso, así la imagen se convierte en su contrario al dar vuelta la hoja, se pierde el arriba y el abajo, al igual que en los mejores efectos de espejo que se encuentran en la naturaleza, como el salar de Uyuni,2 aquí el efecto del reflejo es tan real que las personas pierden el sentido espacial, logrando que el cuerpo padezca de mareos al confundir la tierra con el cielo. En la obra, el resultado de pintar por ambos lados del soporte también produce una incertidumbre desde la imagen: el reflejo se convierte en la imagen de la casa, y la

temporada 12 . Isabel Santibañez

53


casa se convierte en el reflejo, según la ­dirección que tenga el papel. El reflejo es el que inunda a la obra de significados, como se dijo anteriormente, este se relaciona con el efecto espejo, palabra que procede del «latín speculum, y está asociada a muchos significados: specula era el puesto de observación, el specular era una ventana con vidriera, y speculatio la acción de producir un reflejo (es decir, una reflexión) en el espejo del intelecto».3 En el trabajo, es tal vez el extrañamiento de mirar el objeto desde otro lugar, el que invita a una reflexión, siendo el distanciamiento el que nos hace ver verdaderamente. En la historia de la pintura innumerables veces se ha utilizado el espejo, este como recurso semiótico cumple un rol distinto a las imágenes representadas en un cuadro, ya que «la imagen que aparece en un espejo es un signo natural de aquello que representa»4, eso quiere decir, que no sustituye al objeto, como podría ser la representación de un retrato, el reflejo no sustituye la cosa, sino que se comporta simplemente como imagen. Así las casas en el agua no sustituyen las viviendas, como podría ser la fotografía, donde al mirarla se podría decir: aquella es la casa de la vecina Juana; en cambio en el agua, solo se podría decir: ese es el reflejo de la casa de la vecina Juana, comportándose entonces la casa reflejada como imagen. A partir del siglo xvii el espejo es entendido como imagen mimética en la historia de la pintura, es así que la pintura realista se comprende metafóricamente como «espejo de la realidad», incluso ya la introducción del espejo en las Naturalezas Muertas nos dice que el objeto reflejado es real. De esta manera en la obra, lo representado (la casa) y el reflejo está certificado como real, y a su vez nos asevera un a­­contecimiento por más extraño que este sea. Junto a lo anterior, es lo extraño de una casa duplicada, lo que tensiona y produce la reflexión principal del ­trabajo, además, por más extraña y surrealista que parezca la imagen, tiene una prueba de fe: su reflejo. Por otro lado, el reflejo en la obra se comporta como

54

Curadora 2016


­ etaimagen y al mismo tiempo como metapintura, la m representación dentro de la representación, la pintura dentro de la pintura. El rendimiento visual que se realiza en la servilleta tiene un carácter pictórico, ya que el material actúa como una veladura5 blanca, la cual logra aparentar la poca nitidez dada por el agua en el reflejo de la casa, en este caso, la veladura no es realizada técnicamente, sino que es un efecto logrado por la delgadez del papel volantín, de esta manera el soporte actúa como pintura sin tener que pintar la veladura, logrando un rendimiento procedimental, junto al rendimiento económico encontrado en la misma servilleta que es la más barata del mercado, por ende su baja calidad. La descontextualización del paisaje en el tratamiento de la imagen busca el protagonismo de la vivienda, se elimina el cielo y la tierra, no hay fondo, por lo tanto se descarta la concepción que entiende al género del paisaje con una mirada ideal del mundo, donde se muestra a este como perfecto, solo en algunos casos, existe un cerro de tierra, aquí no hay pistas del lugar geográfico donde se encuentran las casas; se deja solo la construcción habitacional y su reflejo como modelo a pintar, visualizando la rareza de una vivienda y su duplicado, tal como en la vida real, la anomalía de encontrar viviendas en el agua. Sin duda, son múltiples factores los que ayudan a que se produzcan estos problemas, tales como: el cambio climático, la tala de árboles, el fenómeno de El Niño, etc. Sin embargo, la solución encontrada: una pequeña altura de suelo en arenal para edificar sobre esta, también conforma uno de los problemas porque no es eficaz. Por último, el libro–objeto donde son guardadas las servilletas y luego su disposición en la biblioteca de la casa de Curadora, hace que esta estrategia pase a ser una situación visual constructiva desde la simulación, ya que la caja es una representación volumétrica y visual de un libro, y que al encontrarse en la biblioteca se hace cargo del simulacro. Tanto la realización del

Procesos de trabajo

temporada 12 . Isabel Santibañez

55


libro, como el lugar donde se encontrará, buscan la acción del espectador, es él quien debe encontrar el libro, abrirlo y luego contemplar las pinturas, verlas tanto en su reverso, como por su adverso, de esta forma, el espectador se somete a una participación activa, contemplando la colección vecinal, una colección de un momento en Curadora.

Referencias 1. Rojas, Sergio, Materiales para una historia de la subjetividad, Santiago de Chile, La Blanca Montaña, 2001, p. 48. 2. El salar de Uyuni está situado al suroeste de Bolivia, en la región altiplánica de la cordillera de los Andes. Es el mayor desierto de sal del mundo. 3. Cirauqui, Manuel, Libreto de exposición: Iván Navarro, una guerra silenciosa e imposible. 4. Stoichita, Víctor, La invención del Cuadro. Barcelona, Del Serbal, p. 176. 5. La Veladura es una técnica pictórica, la cual es ejecutada desde una capa de color transparente que se aplica sobre otra capa de pintura seca, su función es modificar su luminosidad, color o para generar el efecto de trasparencia.

56

Curadora 2016


Espejo de agua. Acuarela diluida en agua de lluvia. 14,6 x 14,4 cm

Páginas siguientes: Espejo de agua. Libro. Tapa: óleo sobre tela. 16 x 12 cm

temporada 12 . Isabel Santibañez

57


58

Curadora 2016


temporada 12 . Isabel SantibaĂąez

59


Florencia Sadir Tucumán

Contingencia Rincón Apliqué a Curadora con un proyecto que consistía en continuar una investigación sobre el territorio con relación al sistema constructivo con adobe. Como primera acción decidí viajar desde Tucumán a Santa Fe con un adobe de 8 kg, me proponía simplemente trasladar un fragmento de tierra desde un lugar a otro. Viajaba en busca de una contingencia natural, hacer pruebas con elementos perecederos del lugar, trabajar en y con el paisaje. Cuando llegué a Rincón me topé con sus calles de tierra rodeadas de eucaliptus y con los restos de una inundación que había sucedido semanas atrás. Las acequias estaban rodeadas de bolsas de arena para proteger las casas del desborde.

biografía Nació en San Miguel de Tucumán (Argentina), en 1991. Estudió en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán donde cursó el Taller C en la Licenciatura en Artes Plásticas, conjuntamente cursó dos años de la Tecnicatura en Fotografía. Realizó clínicas y talleres con: Verónica Gómez, Andrés Labaké, Eduardo Stupía, ­Eduardo Basualdo, Max Gómez Canle, Sandro Pereira, Alejandra Mizrahi, Aníbal Buede, Hernán Paganini, Gilda Picabea, Pablo Zicarello, Javier Soria Vázquez y Roxana Ramos. Ganadora del premio RADAR visuales (­Centro Cultural Recoleta, 2017) y del premio ­Ópera

60

Curadora 2016

Prima (2016). En 2016 realizó su primera muestra individual Intemperismo con curaduría de Gabriel Baggio (Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, Buenos Aires). Participó de las residencias: URRA (Buenos Aires, 2017) y Curadora (San José del Rincón, Santa Fe, 2016). Actualmente dirige junto a Gaspar Núñez y Hernán Aguirre un espacio de gestión autónoma: Lateral. Vive y trabaja en Tucumán. sadirfloreada@gmail.com www.florenciasadir.com


Conversando con Cintia y Maxi me comentaron que a unas calles de Curadora existía una casa de adobe que, por el paso del agua, una parte de ella se había ­caído. Con Lía y Virginia, mis compañeras de residencia, inspeccionamos el barrio, Lía nos llevaba, era la local, la especialista. Al final de una de las calles, con una entrada un poco incierta, estaba la casa de varios habitáculos de Savino, un joven constructor: una habitación circular que era la cocina, separada de otra habitación rectangular y un cuadrado para el baño, todo de barro. Yo buscaba a Sabino para que me contara la historia de la caída. La casa estaba mitad hecha con un sistema que yo conocía muy bien: ladrillos de barro sin cocer, secados al sol apilados unos con otros. Y la otra ­mitad

temporada 13

61


con quincha, un sistema de construcción que yo no ­registraba, el mismo barro pero recubriendo, a modo de revoque, un entramado de cañas o juncos. Ese día volví a la residencia con dos baldes de adobes semi rotos que Sabino me había regalado, les eché agua y en horas fueron barro otra vez. En la zona existen varias casas hechas con barro construidas por sus propios habitantes. Con Maxi visitamos a Martín que nos mostró su casa y me proveyó de barro para seguir con la investigación, cargamos el barro en una carretilla que me acompañó en el resto del proceso, junto a la ayuda incondicional de Maxi. Me propuse hacer una quincha, como la de Sabino, pero entre árboles. Adobe trasladado Primero realicé una pequeña prueba donde encajaba a presión las ramas horizontales y luego con ramas más verdes iba entretejiendo lo que sería la estructura de la pared para poder revocarla. El desafío era después cambiar la escala. Recorrí el bosque y seleccioné tres árboles que estaban a 80 cm de distancia uno de otro aproximadamente. Ahí decidí instalar la quincha más grande, eso significaba más barro, más precisión en el corte de las ramas; mi herramienta predilecta fue un machete que utilizaba para los cortes, me sentía una capataz y me gustaba el personaje aunque se me reían un poco. Pasaba los días al lado de mi principio de quincha, me llevaba un banquito y ahí me visitaban Vir y Lía con un mate o frutas, trabajaba durante el día, apenas oscurecía volvía a la casa azul. Casi al terminar el entramado, un fragmento se cayó, pero con Maxi lo ajustamos y quedó impecable para empezar a revocar. Mi quincha finalmente quedó suspendida entre tres árboles a la altura de los ojos, irrumpiendo el paisaje en un pequeño bosque en San José del Rincón. Paralelamente, me había convencido en hacerme de una cosecha de flores del lugar, estábamos en septiembre y era parte del plan que casi al final de la residencia dictaría mi primer y único taller de ­armado floral.

62

Curadora 2016


Hicimos arreglos horizontales, verticales, triangulares, crecientes, ovales, minimal, boutonette, algunos con características muy particulares, ­ikebanas, entre otros, que luego estuvieron ornamentando todos los espacios de la casa. Curadora fue mi primera residencia, entendía que era el lugar exacto donde quería estar en ese momento. Podía trabajar al aire libre y a su vez sucedían actividades dentro de la misma residencia que me vinculaban con la escena artística santafesina. Conocer artistas, sus modos de producción y pensamiento, debatir y establecer vínculos, fue muy enriquecedor. Fue maravilloso poder compartir charlas, comidas y experiencias con Cintia y Maxi; la unión entre Vir, Lía y yo en el momento de trabajar, ayudándonos con las producciones, ocurrencias, delirios. Creo en la potencia que tuvo el hecho de relacionarme con los vecinos de Rincón, que me aportaron su conocimiento, y con el contexto natural que me ofrecía la materia prima para trabajar en este proceso creativo.

Preparación del barro Página siguiente: Sin título. Instalación de quincha entre dos árboles. Ramas y barro

temporada 13 . Florencia Sadir

63


64

Curadora 2016


temporada 13 . Florencia Sadir

65


Lía Demichelis Santa Fe

Mis días silvestres1 en Curadora Como cuando ves... no sé, un ciervo en un bosque, algo inapresable, invisible. Y cuando la persona recién está empezando son los momentos que más me gustan porque entonces se manifiesta en su esplendor, en bruto, de una manera salvaje. Después aprende, corrige, apunta mejor, se da cuenta, encuentra un método... pero en esos primeros instantes, cuando alguien ve por primera vez que hace una cosa y casi que todavía ni se está dando cuenta y vos le decís: ‘¡ahí está!’, ese momento es único.2

Mi experiencia en la residencia fue reveladora en muchos sentidos.

biografía Nació en Santa Fe (Argentina), en 1979. Profesora de Artes Visuales egresada de la Escuela Provincial de Artes Visuales Juan Mantovani de Santa Fe. Actualmente trabaja en la escuela secundaria de la EPAV Mantovani. Su trabajo en el campo de la enseñanza gira en torno a la producción/reflexión sobre arte y cultura contemporáneas. Los espacios a su cargo son: Introducción a la cultura visual, Artes visuales y contextos, Proyectos artísticos visuales, y un taller de Fotografía. En el marco del taller de Fotografía co–organizó, en 2015, 2016 y 2017, las Jornadas «La fotografía, una vieja novedad», con artistas invitados de Rosario, Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe.

66

Curadora 2016

Entre los años 2014 y 2016 asistió al «Taller de análisis, producción y acompañamiento de proyectos artísticos», coordinado por Cintia Romero y Maximiliano Peralta. En 2016 participó como invitada en la publicación «Curadora: Residencia para artistas. 2014–2015», con el texto «El arte de germinar experiencias». En 2017 colaboró como curadora en el ciclo A la Cal muestras de arte contemporáneo en la calle, del colectivo Barrio sin plaza, coordinado por Ariana Beilis y Malcon D’Stefano. Forma parte del proyecto Constelación ­Rincón. Vive y trabaja en Santa Fe. liademichelis@gmail.com constelacionrincon.com.ar/artistas/lia-demichelis


Apliqué con una propuesta vinculada a temas y ­ roblemas que investigo: la dimensión política de la p vida doméstica, focalizando en las acciones de comer y cocinar como prácticas cotidianas que posibilitan el encuentro de subjetividades y expresan diferentes modos de vivir, estar, ser. Sin embargo, una vez allí lo que parecía tan claro fue dando lugar a nuevas reflexiones y abordajes. Una pregunta apareció en ese contexto: ¿en función de qué experiencias y saberes un artista selecciona–elige–­ critica–aprecia­ –desea–descarta? Y también: ¿de qué maneras un artista construye sus procesos creativos–intelectuales–­ afectivos en relación con la producción de determinadas formas y materialidades; y en relación con otros artistas?

temporada 13

67


Además, una preocupación creciente refería a la necesidad de activar modos de vinculación entre las obras y los espectadores que pusieran a trabajar, de manera simbólica, las relaciones que establecemos con los otros sujetos sociales en el seno de una ­comunidad. Me encontré observando a mis compañeras producir y editar, y accionar diversas estrategias durante los días que compartimos en Curadora. Un hacer, «Virginia estuvo haciendo lo suyo. Es un modo de dibujar que difiere de toda idea que se pueda tener a priori acerca de esa disciplina, sus procedimientos y técnicas. Ella emplea todo su cuerpo en organizar una serie de estructuras y dispositivos que le permiten dejar huellas variables en planos de papel. Sube y baja por una escalera de troncos, recoge distintos elementos, ata, arroja, suspende.» Otro hacer, «Florencia armó su quincha con barro que le dio un vecino al que la inundación le derrumbó parte de su casa, contingencia rinconera, trabajar desde la improvisación entendida como proceso de producción en el que los resultados no están ni podrían estar previstos con anticipación.» Y el mío. Antes de concurrir a la residencia había enviado una propuesta por mail, solicitando a amigos, conocidos, artistas y no artistas, una «receta de cocina» en la que se vislumbrara algún sentido sobre la dimensión política de la vida doméstica. Con esos textos y libros en la mochila, más bolsas de mandados con platos de comida hechos con productos agroecólogicos y de comercio justo, llegué a Curadora. Leí, escribí, hice algunas fotos y videos. En un viaje para adentro, comencé a entender que tenía que inventarme nuevas herramientas, imaginar mis propios métodos para dar forma y materialidad a las ideas que se multiplicaban en mí, a partir de los intereses ­iniciales con que había llegado.

68

Curadora 2016


Empecé a imaginar un encuentro para cocinar y comer. Primero tenía la expectativa de que se produjera durante la residencia. Luego no me salió. Pero siguió latiendo mi deseo. Así fue como, en el mes de noviembre —dos meses después de mi paso por Curadora—, produje Comedor El deseo: una acción en el jardín de la residencia. La cercanía de mi casa y la generosidad de Cintia y Maxi, lo hicieron posible. Un grupo de artistas, amigos, vecinos nos encontramos para cocinar, comer y beber; nos dispusimos en ronda, leí Alrededor de la mesa, un poema de la escritora santafesina Analía Giordanino, y los demás textos que había recibido en respuesta a mi invitación a colaborar con mi proyecto de recetas. Los días en la casa propiciaron una búsqueda, que comenzó ahí y todavía continúa. Mis días silvestres en Curadora.

Procesos de trabajo Página siguiente: Proyecto recetas. Fotografía digital. Medidas variables

Referencias 1. Este concepto que inspira mi texto lo tomo de Antelo, Estanislao, Pedagogías Silvestres. Los caminos de la formación, Goya (Corrientes), Arandú, 2015. 2. Bléfari, Rosario, Apagar por un segundo las voces que lo desacreditan. En Antelo, Estanislao, Pedagogías Silvestres. Los caminos de la formación, Goya (Corrientes), Arandú, 2015, p.61.

temporada 13 . Lía Demichelis

69


70

Curadora 2016


temporada 13 . LĂ­a Demichelis

71


Virginia Buitrón Buenos Aires

Días de Cura Curadora fue mi casa número 17. Hacía diez meses que había comenzado una vida nómada en la Ciudad de Buenos Aires. Para ello reduje el volumen de pertenencias e incorporé a la cotidianeidad metodologías propias de mi práctica artística: resolver con lo que esté al alcance y poner el foco en los procesos. Paralelamente desarrollaba un proyecto que exploraba posibilidades del dibujo, la concepción de autoría, la sinergia y el azar: Tercerización orgánica, una serie de dibujos realizados por larvas del compost. El proyecto que presenté a Curadora ampliaba ­estos

biografía Nació en Quilmes (Buenos Aires, Argentina), en 1977. Maestra en Artes Visuales egresada de la Escuela Municipal de Bellas Artes Carlos Morel de Quilmes y Profesora Nacional de Pintura egresada de la Escuela de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón de Buenos Aires. Concurrió a clínicas de análisis de obra con Fabiana Barreda y Ernesto Ballesteros. Participó de las residencias: La Pinguela (Oberá- Misiones, 2014), Curadora (San José del Rincón- Santa Fe, 2016), Indiferencia–Curatoría Forense (Bogotá, 2011), Animal FarmCuratoría Forense (Villa Alegre, Chile, 2012) y Ciudad de las Artes (Córdoba, 2012). Obtuvo la Beca ECuNHi-FNA (2011) y Becas grupales del Fondo Nacional de las Artes (2009/2014). Su trabajo utiliza video, dibujo, diseño, ins-

72

Curadora 2016

talación, la web como soportes y relaciones interpersonales para tratar temas como realidad–ficción, autoría, nomadismo, sustentabilidad, mano de obra, economía, consumo y las relaciones de poder que éstos ­determinan. Coordina con Camilo Guinot Factotum (2017) proyecto sinérgico y pragmático que cruza arte, economía y sociedad. Expuso individual y colectivamente en instituciones públicas, privadas y espacios autogestivos. Su proyecto Tercerización orgánica fue seleccionado para ser exhibido en Museo de Bellas Artes (Chaco, 2017) y en Premio UADE 2016. En diciembre de 2015 inició un experimento de hogar nómada que continúa en la actualidad. vbuitron@hotmail.com www.virginiab.com.ar


parámetros e incluía otros agentes naturales. Era el ámbito propicio para desarrollar e indagar sobre dichas cuestiones. Además deseaba conocer a esta pareja de a­ rtistas– gestores que habitan un lugar rodeados de naturaleza y emprenden numerosas propuestas en el ámbito local, ­nacional e internacional. Una vez allí comencé a inspeccionar el terreno. Suponía que la compostera del lugar sería el centro de operaciones, pero me encontré con insectos escurridizos poco interesados en pasear por papeles y dejar rastros para la posteridad. Tras recorrer el barrio y un bosquecito lindero, en busca de potencial material para trabajar, terminé arriba del tronco–puente, un árbol caído durante un temporal en el jardín de ­Curadora.

temporada 13

73


Até piñas al tronco–puente, las cargué con barro, dispuse un papel entre medio y esperé que el viento active el mecanismo. Fue un fracaso. (Buena señal). Confieso que cuando preparo un proyecto para residencia siento que me autoengaño. Sé que de algún modo va a mutar, es más, espero con ansias el momento de toparme con lo que va a llevarme a no sé dónde. Es cuestión de tiempo ocio. El tiempo libre es el fragmento de tiempo restante del trabajo productivo y del descanso, cada vez más cooptado por la industria del entretenimiento y el consumo. El ocio es otra cosa. El ocio es un gran aliado del arte, una instancia vacía sin propósito cargada de innumerables posibilidades latentes. Afortunadamente estaba en el lugar indicado: naturaleza, mente relajada, sin reloj, rodeada de afectividad y bien ­alimentada. Es un tanto inusual encontrarme en un taller y además dibujando analógicamente. Pero allí estaba, en el amable espacio de trabajo de Curadora probando un plan b: cubriendo una superficie de papel con lápices acuarelables de colores. Esparcí estos dibujos en zonas de tránsito para que fueran modificados accidentalmente (o no) por los habitantes de la casa (humanos y no humanos) y así capturar en un registro físico las dinámicas intangibles del lugar. Modifiqué el dispositivo eólico de las piñas. Agregué más objetos y los cargué con tinta de moras y azaleas. La distribución vertical permitió la transitividad entre niveles y así pintar varios papeles en simultáneo. Funcionó. Pasaron los días, las charlas, las visitas, los paseos y apareció el dibujo modificado por puntería: un dibujo clavado al tronco–puente transformado en acuarela al recibir impactos de piñas mojadas. Satisfacción garantizada para grandes y chicos. Pienso que estos experimentos1 funcionan como un vaivén entre el azar y lo intencionado, mi subjetividad y lo ajeno. En cuanto a las relaciones simbióticas generadas se torna difuso el límite entre el beneficio

74

Curadora 2016


mutuo, el personal, si hubo algún efecto negativo, si hay un autor, varios o ninguno. Durante mi estadía en la residencia prioricé la acción al resultado, lo intangible a lo material, lo efímero a lo duradero; usé el azar como herramienta; trabajé con la participación de otras personas e incorporé el cuerpo como parte del proceso creativo. Estar en residencia es un estado ideal; viajar, cambiar de contexto, conocer otras escenas y producciones, ampliar la red de interlocutores, aprender de/con otras personas, ponerme a prueba. El número 17 en el tarot es La Estrella. Representa la esperanza y la libertad para volver a empezar con una nueva conciencia. Llegué a Buenos Aires y renuncié al trabajo al que asistí durante diez años.

Dispositivo eólico. Procesos de trabajo

Referencias 1. Pueden verse en esta publicación: https:// issuu.com/virginiabuitron/docs/trahere

temporada 13 . Virginia Buitrón

75


Arriba: Dibujo realizado por ­insectos

76

Curadora 2016

Abajo: Tiki y dibujo

Página siguiente: Dibujo acuarelado construido a partir de impactos de piñas


temporada 13 . Virginia Buitrรณn

77


Residencias programadas TEMPORADA 14 / Marzo Organizan: Curadora. Residencia para artistas / Museo Castagnino + macro / CEC / La ira de Dios Con el apoyo de: British counsil / Ministerio de Innovaciรณn y Cultura de la Provincia de Santa Fe

Residencia ESPONTรNEA Agosto Con el apoyo de: Ministerio de Cultura de la Naciรณn, Argentina / Ministerio de Educaciรณn y Cultura, Uruguay

78

Curadora 2016/2017


2017

79


Carolina Grimblat ROSARIO, Santa Fe

Combustible para futuros fuegos La residencia había empezado antes. En una cita a Juan José Saer asomaba la primera llama encendida. Por acontecimientos extraordinarios de la vida, pasaron unos cuantos meses entre que apliqué, fui seleccionada y emprendí el viaje. Camino a Rincón permanecí unas horas en tránsito esperando en las terminales de ómnibus, ahí rejuveneció en mí la necesidad de conseguir momentos perdidos. Permanencia suspendida, abstracta meditación después de un colapso. Un limbo matérico que aterrizó en el sector de las cosas disipadas y sutiles. Bastaron unas pocas conversaciones con los anfitriones para vislumbrar que Curadora es una

biografía Nació en Rosario (Santa Fe, Argentina), en 1975. Licenciada en Bellas Artes con especialidad en pintura por la Universidad Nacional de ­Rosario. Entre 1991 y 2004 asistió a los talleres de dibujo con Julián Usandizaga, pintura con Emilio Ghilioni, y estudió fotografía con Gustavo Frittegotto y con Andrea Ostera. Participó del workshop El Levante, coordinado por Graciela Carnevale y Mauro Machado (2004–2005). Desde 2004 se desempeña como docente de Educación Artística en escuelas secundarias, y de Semiótica, Comunicación y materias afines en carreras de Diseño. Desde el 2006 coordina un taller particular de experimentación artística. Entre 2003 y 2011 fue

80

Curadora 2017

ayudante ad-honorem en Semiótica, cuyo titular es el Lic. Edgardo Donoso. Durante el 2015 colaboró con la cátedra de Dibujo IV, cuyo titular es el Prof. Oscar Vega. Desde 2016 realiza una adscripción en Pintura I, y trabaja en Taller de Pintura I, en la especialidad; en ambas cátedras la titular es la Lic. Claudia del Río. Todas son materias de la carrera de Bellas Artes de la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR. Desde el año 2000 participa en muestras, ferias y salones. Vive y trabaja en Rosario. grimblatcarolina@gmail.com www.flickr.com/photos/carolina_grimblat www.carolinagrimblat.blogspot.com.ar


­ ropuesta esencialmente amorosa. Una amorosidad p franca se da entre ellos y se expande hacia la casa, la comida, la flora y la fauna, y vibra en cada vínculo que ellos generan. Cintia Clara, Maximiliano, tres mascotas y una tupida vegetación habitan la casa azul. Los dos perros son fantásticos. Ondas es oriundo de algún lugar lejísimo, un perro sabio que se alimenta de amor y puede sanar a los humanos a través de un ritual secreto de bostezos. Tiki es la perra más feliz que conocí, ella siempre será una perrita joven. Y el gato insaciable, Oki, podría ser un emperador redondo en la próxima temporada de Hora de Aventura. Acostumbro a llevar algo pequeño conmigo cuando estoy saliendo de mi casa por un tiempo r­ elativamente largo. Una vez fue una cinta hipoalergénica que me

temporada 14

81


acompañó algunos meses sin motivo aparente y luego se convirtió en material para una serie de intervenciones sobre imágenes. En esta oportunidad me llevé un papelito que deambulaba en el taller por esos días, que decía: Cómo trasladar el fuego. Y abajo, Ilusionismo. Además, seleccioné materiales húmedos y secos, la mayoría de trazo grueso, diferentes tipos y tamaños de papeles, dos cuadernos de hojas rayadas y varios libros. La notebook, una cámara y otros dispositivos que seguramente iba a necesitar. No volví a leer el proyecto con el que apliqué, solo recordaba una chispa de aquella cita y de haber expresado mi deseo de hacer fuego allí. Mi plan a era recolectar maderas, ramas, piñas y cosas desechadas que se pudieran quemar, encender y cuidar el fuego, alimentándolo —sin ahogarlo— para que no se extinga; y listo, a disfrutar… atendiendo a los cuidados que un ritual como este requiere. Durante varios días no atravesé la cerca. La casa me cautivó, me sentía encantada, magnetizada por ella. Cintia y Maxi me contaron que una vez un residente modificó su proyecto que incluía expediciones para no tener que salir. La casa es un planeta entero a recorrer. Yo la transitaba combinando las habitaciones con los espacios exteriores, trazando diferentes mapas y coordenadas. Sentí, como en un laberinto, que no terminaría de habitar sus posibilidades. Hay, sin embargo, un punto de referencia ineludible en la casa. Saliendo al jardín, donde te ubiques, ves un Eucalipto colorado desmayado sobre el terreno. En abril del año pasado, después de dos semanas de lluvia ­intensa sus raíces se desprendieron de la tierra y el árbol se desmoronó sobre la casa rompiendo la g ­ lorieta, ­incrustando sus ramas como tentáculos en el suelo pantanoso. De a poco, el árbol fue soltando la corteza, volviéndose liso y plateado, tutor de los Ojos de poeta

82

Curadora 2017

Procesos de trabajo


de flores naranja que Cintia plantó en los extremos. Al lado asoma erguido un árbol carbonizado por un rayo que lo alcanzó años atrás. Pienso que las ideas son irrupciones sensitivas–afectivas, recurrencias que confluyen, en algún momento y lugar sedimentan y pueden aparecer con una forma que invade de pronto, que reclama atención y desarrollo. Todo lo que puede ser quemado contiene en sí mismo la forma del fuego, escribí en un cuaderno el día que junté las primeras c­ ortezas. Luego de un par de días de dispersión en los que reinaron el silencio y las experiencias contemplativas, una imagen ocupó mi cabeza: un fuego negro quieto (objeto–escultura) que se encendía y las llamas le daban una forma, espesor y movimiento hasta desmaterializarlo, carbonizándolo. Fuego sobre fuego. Hay una idea que proviene de la arquitectura que sostiene no se debería construir más que aquello que fuera digno de ser destruido. En mis trabajos suelo rodear algunos aspectos estéticos de la destrucción y sus posibilidades creadoras. Me puse en marcha para hacer aparecer un fuego negro quieto. Seleccioné las cortezas, y luego, experimentando con diversas técnicas de ahumado y carbonizado y mediante algunas capas de aceite quemado de auto, fui oscureciendo las piezas que compondrían el fuego negro. Con el correr de los días, aún compenetrada con la idea de construir el objeto imaginado, sabía que se trataba de un pretexto para una serie de acciones. La dinámica de trabajo consistía en dibujar y tomar notas en los cuadernos. Pasaba de la lectura al fuego como quien entrena un deporte todavía en construcción. Hasta el momento, dominar el fuego significaba para mí hacer que arda, expandiéndose hasta su máxima expresión. Esta vez tuve que vencerme a mí misma, moderando/modelando el fuego para un fin. Allí acampé para jugar con fuego como e­ jercicio ­cotidiano. Acmé1 de fuego en el círculo de piedras. El fuego es, desde que fue descubierto, un ritual de encuentro. Ese fue mi taller y de a ratos un lugar de reunión. Me convertí en «fogonera», así me apodó Maxi

temporada 14 . Carolina Grimblat

83


el día que conversábamos sobre las diferencias entre Procesos de trabajo los incendiarios y los piromaníacos, entre otras cosas. La segunda semana llegó Rowan, un curador inglés que nos mostró mil maneras diferentes de cocinar huevos y cómo comerlos a toda hora. He’s a very kind young man. Decía Saer: «Lo desconocido es una abstracción; lo conocido, un desierto; pero lo conocido a medias, lo vislumbrado, es el lugar perfecto para hacer ondular deseo y alucinación».2 Me resulta fascinante que Curadora esté en una zona semi–rural, en un entre; pues el tiempo y el paisaje son diferentes al del campo–campo y al de la ciudad también. Allí se ponen en juego el ritmo natural y el acontecimiento social a partir de hacer rodar proyectos para ser compartidos. Asimismo, Curadora es de las instancias de producción–formación artísticas que más me interesan: una invitación sensata, honesta, propicia para concentrarse y comprometerse con el trabajo sin forzar nada. Alejada de la idea de que la producción artística vaya, sine qua non, acompañada de ciertas formas y recorridos modelos, y, en cambio, el espacio está abierto para la singularidad de los procesos que se presentan con el hecho de habitar ese entorno, compartiendo los días.

84

Curadora 2017


Finalizando la residencia, tuve la sensación de que mucho de lo próximo que iba a construir lo haría fuera de mi taller, habitando una intemperie a través de acciones. Con el tiempo, lo que adquirió importancia para mí es que esas acciones se vuelvan relatos, que puedan tomar diferentes formas para ser transmitidas. Se trata pues, en última instancia, de compartir una memoria afectiva que pueda construir y deconstruir experiencias alrededor del fuego. ¿Lograría al fin mi versión post–punk de la imagen bíblica en la que una zarza arde y nunca se consume?

Procesos de trabajo

Referencias 1. En gimnasia, acmé se aplica al momento de máxima elongación o máximo esfuerzo de un ejercicio. 2. Saer, Juan José, El entenado. 1a edición: 1983. 3a edición, Buenos Aires, Seix Barral, 2002. p.12.

temporada 14 . Carolina Grimblat

85


Sin título. Proyecto en ­ roceso. Técnica mixta. Map deras, cortezas, ramas, hojas, piñas, pinocha de pino, papel, tela, aceite quemado de auto, arcilla, arena, tierra y fuego. Medidas variables

86

Curadora 2017


temporada 14 . Carolina Grimblat

87


Rowan Geddis LONDRES, Inglaterra

Me postulé inicialmente (a través de la residencia internacional La Ira de Dios, en Buenos Aires) para llevar a cabo una investigación artística y curatorial donde pudiera explorar en profundidad modelos colaborativos de producción. Buscaba indagar cómo los procesos de trabajo colectivo se pueden implementar como método y también como contenido en sí mismos, contemplando modos de creación interdisciplinarios y analizando dónde podrían aplicarse de forma estratégica las herramientas de desarrollo

biografía Nació en Barnstaple (Inglaterra), en 1980. Artista y curador. Después de haber estudiado y ejercido como artista, se ha dedicado a la curaduría, puesta en marcha, gestión y producción de proyectos y programas artísticos a nivel ­internacional. Su trabajo curatorial gira en torno a cuestiones relacionadas al potencial de lo performativo, lo situacional y lo relacional, centrado en el proceso: un pensamiento vivo a través de la actividad. Estos temas son explorados a través de la innovadora puesta en escena de exposiciones enfocadas en eventos y diversos trabajos «en vivo», donde una relación análoga y consonante entre la exposición y el performance puede ponerse a prueba. Entre 2010 y 2014 fue el curador del Programa Internacional de Residencias de Gasworks (Londres), donde trabajó con más de 60 artistas para desarrollar y presentar sus

88

Curadora 2017

trabajos. Durante dicho cargo, se centró en la coordinación de un programa público que consideraba el potencial de los aspectos performativos, de diversas prácticas artísticas, como herramienta para fomentar las relaciones entre los artistas y el público. Desde el 2014, Geddis ha desarrollado una práctica de la investigación que abarca múltiples líneas e indaga cómo lo performativo opera en diferentes contextos. Su investigación se expresa a través de una serie de puestas en escena realizadas en 2016 en colaboración con espacios tales como Galería Tensta e Index, Fundación de Arte Contemporáneo de Suecia (Estocolmo) y Kiosko Galería (Bolivia). En 2017 comenzó proyectos de investigación en colaboración con los espacios artísticos La Ira de Dios (Argentina), MoKS (Estonia) y Tokyo Wonder Site (Japón). Actualmente vive y trabaja en Estocolmo (Suecia). rjgeddis@gmail.com


de las artes escénicas (teatro y coreografía) para la producción y representación de las artes visuales. La investigación también giraría en torno al concepto «La exposición como escenario», que supone tener en cuenta el potencial para la «exposición», sea esta una colección física de objetos, obras o materiales de investigación que funcionen en conjunto con y como «escenario» para prácticas performativas o en vivo. La exposición como escenario literal para albergar una actividad, pero que, a su vez, el escenario puedan ser los materiales de los que se nutre el proceso de producción de la performance misma, en una relación análoga y consonante entre el material teórico, físico y performativo. Esto también significaría analizar cómo los modelos establecidos de exhibición podrían

temporada 14

89


adoptar formatos más dinámicos que funcionen ­conjuntamente con la actividad performativa y le sirvan de apoyo conceptual. Es decir, que se establezca entre ellos una relación de consonancia más que de ­subordinación. Durante mi estancia en Curadora comencé a investigar ideas de teatralidad en relación con la práctica del arte contemporáneo. La intención era comprender cómo se relacionan el «escenario» y la práctica del arte, y cómo el lenguaje y las herramientas de desarrollo y construcción de las artes escénicas pueden aplicarse en diferentes campos. Desde el principio me interesó investigar específicamente la idea de performance como tecnología–herramienta y como lugar de producción de conocimiento. Cómo el arte de acción y la producción creativa pueden funcionar como herramienta fundamental y también como indagación intelectual en sí misma: plasmar la exploración de conceptos teóricos e interrogantes de investigación. Inspirado por el trabajo del antropólogo cultural ­Víctor Turner y del teórico Richard S ­ chechner, comencé a indagar cómo las acciones artísticas pueden funcionar como investigación, no solo sobre sí mismas, sino que pueda «ponerse en juego» material investigativo de origen histórico y etnográfico, por ejemplo. La intención de utilizar materiales y conceptos (en lugar de releer solamente) es un intento de plasmar ideas y analizar sus códigos kinesiológicos y cognitivos. Como sugiere Víctor Turner, la reflexividad de la performance, su análisis y procesamiento por medio de la actividad performativa, puede retroalimentar un circuito continuo: una circulación interpretativa entre la información, la teoría de la práctica y más información. Tal vez no deberíamos limitarnos a leer y comentar respecto de las expresiones etnográficas, sino representarlas. Víctor Turner

90

Curadora 2017


La serenidad y el aislamiento que ofrece Curadora, además de la amabilidad y el apoyo de mis ­anfitriones, crearon el ambiente perfecto para un período de concentración sostenida que sería casi imposible de lograr en otro contexto. En especial, no tener que preocuparme por cuestiones como la alimentación y otras distracciones, sinónimos de vivir y trabajar en una ciudad, me permitieron tener una etapa muy ­productiva. El trabajo emprendido en Curadora fue parte de una investigación en curso y, por lo tanto, la intención nunca fue concluirlo totalmente ni concretarlo durante ese período. Lo que esta residencia me brindó fue un espacio para seguir una línea de investigación dentro de la que definir un formato más completo a explorar con futuros colaboradores. Posibilitó un salto real en mi pensamiento, mucho más de lo que hubiera podido esperar en un lapso de tiempo como ese, y además me permitió analizar líneas de investigación previas y ver cómo podrían entrelazarse en un texto global. Al finalizar la residencia en La Ira (que siguió inmediatamente a mi estadía en Curadora), pude plasmar formalmente algunas de las ideas que había estado explorando. En colaboración con el dúo de artistas porteños Lolo y Lauti, intentamos diseñar formatos para «poner en práctica» varios materiales de mi investigación. Notes for A Minor Chorus (Notas para un coro en la menor, presentada en la exhibición final de la residencia en La Ira) toma claves del formato del coro griego, que en las tragedias de la Grecia Antigua aparece en forma de un grupo de actores que comentan la acción dramática como una voz colectiva. Tratamos de construir una serie de escenas breves tomando como referencia mi investigación en curso, relacionada (directa o indirectamente) con las obras presentadas por los otros artistas con quienes compartí la residencia. Curadora está ubicada en un entorno envidiable, un escenario único e increíble. La lejanía de las ­distracciones y la naturaleza exuberante que la

temporada 14 . Rowan Geddis

91


r­ odean tuvieron una influencia notable en mi trabajo. Pude dedicarme a la lectura y el análisis, actividades que, hasta ese momento, no había podido abordar de forma significativa por diversas causas: viajes y producción, el tiempo dedicado a postularme para oportunidades de apoyo económico para continuar mi trabajo (tarea ineludible para el curador independiente), y las distracciones del consumo necesario y constante de cultura (aunque a menudo no haya oportunidad de reflexionar acerca de estas experiencias). La posibilidad de trabajar en C ­ uradora, de pasar tiempo al aire libre, rodeado de naturaleza, me proporcionó la tranquilidad y el estímulo necesarios para concentrarme durante largas sesiones de­ trabajo. Dado que el aislamiento del lugar resultaba muy productivo, tuve muy poco contacto con los alrededores. Sentí que fue un lujo no verme abrumado con actividades o cultura durante ese breve período. La excepción fue una visita al Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo para visitar la exposición «El museo como campo de batalla», donde nos encontramos con su directora Analía Solomonoff, quien presentó una descripción detallada del programa. Estaba intrigado por el modelo de Curadora ya que nunca había visitado otra residencia de este tipo, a pesar de que siempre me habían interesado. Tenía pocas expectativas, pero me llevé una comprensión real de su valor. Trabajé con artistas anfitriones en un modelo de residencia que dirigí en Londres, Reino Unido, y también participé en residencias en otras ciudades (­Estocolmo, Suecia y Santa Cruz, Bolivia). Sin embargo, nunca había tenido la oportunidad de pasar tiempo en un lugar como Curadora, aunque siempre me atrajeron los modelos suburbanos. En general, las residencias son muy importantes para la ecología del arte global. El pasar tiempo lejos de las presiones del trabajo y la producción (incluyendo la tarea de organizar nuestras vidas diarias, más allá del trabajo) nos permite desconectarnos de las distracciones y

92

Curadora 2017


las influencias comerciales, y esto es invaluable. ­Estos contextos ofrecen perspectivas diferentes y, además, tienen el potencial de promover discusiones y reflexiones respecto del trabajo y otros temas sociopolíticos que no suelen darse en nuestro ámbito normal. Específicamente, el modelo de Curadora me pareció muy significativo. En primer lugar, la manera excepcional en que se satisfacen todas las necesidades básicas permite que el tiempo y el pensamiento fluyan con pureza. En segundo lugar, el marco temporal, que en cierta medida urge a abordar el trabajo, me permitió una concentración intensa que no había experimentado antes. Me llevé una impresión perdurable del inmenso valor de estos modelos tan generosos, que no pueden ser igualados por los modelos urbanos.

Visita al MPBA R. G. de Rodríguez de Santa Fe

temporada 14 . Rowan Geddis

93


Alejandra González Soca MONTEVIDEO, Uruguay

Exploro desde los quiebres de mis propias certezas. Buscando y reconociendo indicios y señales en cuerpos sometidos. ¿Cuáles son los rastros del origen del dominio? ¿Cómo deshacerlos? Este proyecto de formación y residencia se enmarca en la convocatoria abierta realizada por el Programa

biografía Nació en Maldonado (Uruguay), en 1973. Licenciada en Artes Visuales por la Universidad de la República (UDELAR) y Psicóloga por la Universidad Católica (UCU). Desarrolla su trabajo a través de diversos medios integrando formatos variables ―­instalación, objetos, dibujo, fotografía y video― en proyectos tanto site–specific como de intervención. Realizó clínica de obra con Carlos Capelán, Daniel Fisher y Andrés Labaké. Tomó cursos vinculados a la producción de arte contemporáneo y curaduría con: Clío Bugel, Verónica Cordeiro, Nekane Aramburu y Virginia Villaplana. Ha exhibido sus proyectos tanto en Uruguay como en el exterior, incluyendo: el Museo Nacional de Artes Visuales, Espacio de Arte Contemporáneo, Centro de Exposiciones SUBTE, Museo Histórico Cabildo de Montevideo, Centro Cultural Kavlin (Punta del Este), Centro Cultural de la República el Cabildo (Asunción), Espacio de Arte de la Universidad de Lanús (Buenos Aires), Museo Casa

94

Curadora 2017

del Risco (México), Casa Memorial Salvador Allende (La Habana), entre otros. Obtuvo reconocimientos como: la Beca para la Creación Justino Zavala Muniz (2014), el Premio Fondo Concursable para la Cultura del Ministerio de Educación y Cultura (2010/2014) y el premio Patrocinio de la Comisión Bicentenario (2011). Fue seleccionada para participar del 48° Premio Montevideo de Artes Visuales, II Bienal Internacional de Asunción, 55° y 56° Premio Nacional de Artes Visuales. Artista invitada en la VII Bienal Internacional de Arte Textil. Participó de las residencias: Curadora (San José del Rincón, Santa Fe, 2016) y Bomeroom, Ciudad de las Artes (Córdoba, Argentina, 2012). Es profesora en la Licenciatura en Artes Visuales y Licenciatura en Educación de la Universidad Católica del Uruguay. Desde 1999 cuenta con su estudio taller Casa B. Actualmente vive y trabaja en Montevideo. agonzalezsoca@gmail.com www.alejandragonzalezsoca.com


de Intercambio de Residencias Artísticas ­Uruguay– Argentina. La propuesta se articula en tres ejes esenciales para el proceso de búsqueda en el que me encuentro actualmente: un espacio de introducción a la historia de la performance, la producción de ejercicios y el procesamiento de lo trabajado en el contexto de análisis particular proporcionado por el ambiente de la residencia. Pensé estos ejes de trabajo como forma de generar una experiencia inmersiva a desarrollar en cuatro semanas. En el laboratorio de arte de acción «Hacer y pensar el arte de performance» con la artista Soledad ­Sánchez Goldar indagamos aspectos vinculados a la construcción de una presencia desde la activación corporal tanto en una dimensión práctica como intelectual. El

RESIDENCIA ESPONTÁNEA

95


espacio de residencia implicó poner esos insumos en movimiento en la geografía particular donde se encuentra Curadora. A este trabajo se sumó la posibilidad de participar de «La Pesquisa. Taller de escritura para artistas» coordinado por Hernán Camoletto, lo que aportó nuevas herramientas para el registro y reflexión sobre mis prácticas. La finalidad de esta residencia no fue generar obra concreta, sino potenciar una posibilidad incipiente, accionar desde un territorio conocido, para expandirlo poniendo el cuerpo como espacio de ejercicio y reformulación. Mi trabajo se construye desde la confluencia de fragmentos, unas veces frágiles y otros con cierta aura sucia, orgánica y germinal, merodeando rincones de una memoria íntima y excluida. Utilizo la superposición de capas, las imágenes borrosas y una sensualidad formal, planteando una experiencia porosa con diversos niveles de acceso. Indago modos de evidenciar grietas que pongan de manifiesto la violencia, la agresión y la frustración que generan las formas familiares y sociales de silenciamiento consensuado. Las acciones corporales y registros que median la ocupación del espacio han ido ganando espacio en mi obra. Es así que mi proyecto de residencia se planteó como base una serie de preguntas en relación con el desarrollo de una presencia desde diversos aspectos, tales como: la tensión, la deriva, el humor, el dolor y lo indefinido. El cuerpo tironeado, donde lo propio roto hace carne. La cinta plástica roja, brillante, ajena y extranjera se adhiere y rigidiza, comienzo de una mutación temporal. Extrañamiento, rostro desdibujado, mirada obturada, dolor, recorrido. Múltiples focos de control no evitan las huellas consistentes que se hacen visibles. «La idea del cuerpo como espacio nómada se organiza bajo la noción de un cuerpo en constante tránsito y metamorfosis; en cierta forma, la superficie corporal surge como un mapa flexible a los cambios y es poseedora de múltiples “vías de escape” (…)

96

Curadora 2017

Dispositivo de autorregistro


La ­manipulación extrema e intencional simboliza un cuerpo en extensión y simultáneamente proporciona una nueva identidad al sujeto, y cuestiona los márgenes difusos de la ética y la estética».1 Curadora fue el lugar ideal en tanto me proporcionó una distancia de mi cotidianeidad a través de la experiencia de residencia, zona para estar y andar, el cuerpo significando el espacio, la idea y el desvío como posibilidad. Esto en mi caso era central, para explorar un aspecto tan comprometido como el cuerpo y su presencia. «Esos cuerpos se vuelven visibles por fuerzas y por intensidades que los arrastran hacia su afuera, hacia el límite o el espacio de relación, de exposición o de agenciamiento. No hay cuerpo en sí mismo, hay cuerpos en relación, en exposición, hay topografías y escenarios cuya lógica pasa por el espacio entre cuerpos que diseñan».2 La dislocación espacio–tiempo habilitó una resignificación de la propia experiencia de intercambio dejando marcas en cada acción–intervención y registro. «Las “Marcas” era el nombre tradicional que solía darse a los lugares situados en los confines de un territorio, a los bordes de su frontera. Del mismo modo, el andar (marche) designa un límite en movimiento, que en realidad no es más que lo que solemos llamar frontera».3 Es en esa dimensión fronteriza que exploré durante la residencia el territorio geográfico y corporal. Este proyecto superpuso un espacio de formación e intercambio que entramó experiencia y vínculo con una línea de trabajo que condensó ambos aspectos en una serie de acciones, textos y videos. Los registros formaron una parte esencial de la propuesta, no solo como forma de hacer visibles las acciones, sino como acción en sí misma. Experiencia amplificada en la dimensión del encuentro y convivencia con Soledad, Hernán, Cintia y Maximiliano. Comienzo y finalizo la residencia andando, atravesando desde lo construido y reconocido, la calle, la ruta, las casas, el basural, para luego poco a poco sumergirme en territorios ajenos. Siguiendo sen­ deros irregulares de sensaciones, olores y sonidos.

RESIDENCIA ESPONTÁNEA . Alejandra González Soca

97


Percibiendo el agua, el río, la laguna, los humedales. Recorriendo bosques aún salvajes y espinosos, hundiéndome en los bordes de una arcilla arenosa y rojiza. Atenta a los perros ladrando que amenazan saltar la cerca y a los cientos de pájaros que salen de los matorrales. Abandonándome a una mirada oceánica y estrábica, siguiendo un plan y perdiéndome a la deriva. Quedan incipientes fisuras que accionan maniobras, que abren paso al desahogo de inexorables asperezas desde el placer efímero del contacto.

Referencias 1. Martínez Rossi, Sandra, La piel como superficie simbólica, España, Fondo de Cultura Económica, 2011, p.26. 2. Giorgi, Gabriel, Formas comunes, animalidad, cultura, biopolítica, Buenos Aires, Eterna Cadencia, 2014, p.296. 3. Careri, Francesco, Walkscapes, el andar como práctica estética, Barcelona, Gustavo Gili, 2015, p.11.

98

Curadora 2017

Recorrido por el río Ubajay Páginas siguientes: Procesos de trabajo


RESIDENCIA ESPONTรNEA . Alejandra Gonzรกlez Soca

99


100

Curadora 2017


RESIDENCIA ESPONTรNEA . Alejandra Gonzรกlez Soca

101


FORMACIÓN 2016/2017 «Taller de análisis, producción y acompañamiento de proyectos artísticos» Coordinado por Cintia Clara Romero y Maximiliano Peralta Rodríguez Talleres Satélites 2016 Seminario: «Lo cotidiano en el arte». Coordinado por Clarisa Appendino 2017 Seminario: «Avistaje. Un acercamiento al arte de acción». Coordinado por Soledad Sánchez Goldar Taller: «La pesquisa. Taller de escritura para artistas». Coordinado por Hernán Camoletto Taller: «Entrenamiento». Coordinado por Diana Aisenberg

102

Curadora 2016/2017


2016/2017

103


104

Curadora 2016/2017


Curadora, los otros CINTIA CLARA ROMERO y MAXIMILIANO PERALTA RODRÍGUEZ

A solo unos días de que Curadora cumpla su quinto aniversario nos arriesgamos a decir, que un simpático lema que nos gustaría enarbolar frente a nuestra casa sería: ¡hacer con el menor esfuerzo! Escuchamos por ahí, alguna vez, que las plantas no se esfuerzan para crecer, crecen; que los frutos no se esfuerzan por surgir, surgen y se brindan a sí mismos. En estos tiempos de tantas restricciones, donde las palabras lucha, resistencia, defensa, estrategia, son cada vez más utilizadas, esta naif idea nos consuela brevemente. Con la licencia de poder detenernos y mirar el camino recorrido, nos damos cuenta de que, en su momento, pensamos una residencia porque había una casa esperando ser ocupada, así como pensamos un espacio de formación para artistas porque había muchos buscando este lugar. La acción como respuesta espontánea a una situación, a una necesidad, así como un diálogo, una conversación, un intercambio de ideas fluidas y entusiastas entre nosotros y nuestro contexto. Desde su inicio el proyecto de residencia contempló el desarrollo de espacios formativos: los artistas llegaban becados y ofrecían como contraprestación charlas, presentaciones y talleres para

colegas, estudiantes de arte y vecinos. Así comenzaron a llegar muchas personas desde Santa Fe a Rincón, y vislumbramos un cambio de flujo, una circulación «a contramano». Un paraje en las afueras de un pueblo provocaba el desplazamiento de muchos artistas desde las ciudades a «la periferia de la periferia». Los espacios de encuentro y perfeccionamiento organizados a partir de la llegada de los artistas residentes permitieron visualizar una necesidad existente en la región: la de acceder a ámbitos de formación en arte por fuera de las instituciones educativas. Estos primeros eventos se afianzaron y se fortalecieron, y es así como en el 2014 nos abocamos a la génesis de un ámbito que pudiera nuclear a artistas y estudiantes con el fin de poner en discusión prácticas y saberes en un espacio que denominamos «Taller de análisis, producción y acompañamiento de proyectos artísticos». La experimentación y el pensamiento crítico son los ejes principales en torno a los cuales se realizan y promueven actividades, en este marco, con el fin de consolidar un lugar autónomo para la pedagogía. Compartir y socializar información, construir conocimiento entre pares, y despertar la conciencia ­sobre

FORMACIÓN

105


lo que se hace y para qué se hace, con el objetivo de estimular la producción creativa y la conexión con aspectos que promuevan la reflexión sobre la propia praxis, son los pilares de nuestra tarea. A esta propuesta, de carácter permanente, se sumaron otras específicas coordinadas por invitados especiales que denominamos «Talleres satélites». En éstos últimos dos años nos visitaron Diana Aisenberg (Buenos Aires), Clarisa Appendino (Rosario), Hernán Camoletto (Rosario) y Soledad Sánchez Goldar (Córdoba), con el propósito de abordar diversos temas y problemáticas que consideramos aportaban al proceso formativo que se llevaba adelante desde el taller anual de Curadora. En cuatro años Curadora–Taller se constituyó en un ámbito que posibilitó nuclear a productores de la provincia llegados desde diversos pueblos y ciudades: Santa Fe, Rincón, Arroyo Leyes,

106

Curadora 2016/2017

Santa Rosa de Calchines, Santo Tomé, Sauce Viejo, Humboldt, Rosario, Reconquista, Rafaela; como así también de Entre Ríos, Tucumán, Corrientes, Córdoba. Más de un centenar de personas que producen y piensan el arte desde esta región del mundo han sido reunidas aquí, en este Rincón, dispuestas a construir conocimiento entre pares, y a despertar la conciencia sobre lo que se hace y para qué se hace. Ahora, ante esta posibilidad de seguir detenidos mirando lo recorrido, vemos a todos esos otros, a todas esas otras, y como en un gran pogo nos lanzamos con la confianza que da tener compañeros y compañeras ahí bailando con nosotros, y repetimos nuestra única certeza: Curadora es el otro. Es ese centenar de artistas que produjeron, pensaron, se vincularon, generaron proyectos, y a continuación manifiestan su experiencia en primera persona.


Chucalezna

1

Lía Demichelis, Pablo Cruz, Malcon D’Stefano y Priscila Sandoval

Este escrito surge de las ganas de contar nuestra experiencia y la de nuestros compañeros en el «Taller de análisis, producción y acompañamiento de proyectos artísticos» en Curadora. Lo que nos sucede a muchos artistas aquí y ahora. Entusiasmados por la idea de que lo compartido se desparrame y transforme, abonando el campo del arte contemporáneo en nuestra ciudad. Lo primero que nos aparece como espacio común en ese contexto, es que el taller nos permitió pensar/hacer con otros a partir del encuentro y el intercambio de saberes, sentidos, preguntas, opiniones, recorridos, experiencias. En un lugar que nos recibe a todos sus visitantes con generosidad en un tiempo acompasado al ritmo de la naturaleza. Luego de varios encuentros y charlas comenzamos a barajar modos posibles de evidenciar esas experiencias que nos habilitan a pensar cuestiones desde el hacer como artistas visuales en un ámbito no formal. Y que aun por fuera de las instituciones tradicionales del arte —escuela, universidad o museo—, revisten un intenso sentido pedagógico. En el campo contemporáneo La residencia está ubicada en un paraje semi–rural rodeado de arboledas, ríos y

l­agunas, a 5 minutos de los pueblos San José del Rincón y Arroyo Leyes, y a 30 minutos de la ciudad de Santa Fe. Rincón es una pequeña localidad costera, emplazada a la orilla del río Ubajay, con calles de arena bordeadas por una frondosa arboleda que aún conserva viejas construcciones de adobe. Con un aire colonial que lo inunda de encanto aparece en el centro-este de la provincia de Santa Fe, integrándose al corredor turístico costero de orillas del río San Javier.2

Los que hemos visitado Curadora alguna vez, entendemos la potencia de su localización. Ese paraje semi–rural en el que se encuentra ubicada la casa de Cintia y Maxi, es en sí mismo, un elemento central de la experiencia. Desde hace algún tiempo es posible observar el movimiento que diversos grupos de personas hacen desde la ciudad hacia las zonas rurales en busca de unos modos de vida diferentes a los urbanos. Estas nuevas ruralidades tienen como correlato ideológico, la reivindicación de ciertos valores campesinos enmarcados en la práctica del buen vivir. Son estas comunidades emergentes las que configuran la nueva ruralidad del campo contemporáneo. En la experiencia Curadora, ese entorno semi–rural acompaña los ­proce­sos

FORMACIÓN

107


de trabajo de una manera inadvertida pero contundente. Los colores, aromas y sonidos, así como las luces de las diferentes horas del día, las distancias y los tiempos propios del lugar, componen un ambiente que se instala como un mantra, generando las condiciones de posibilidad para que, más claros y más ligeros, el pensamiento y la reflexión acontezcan. Un ambiente en el que casi sin esfuerzo, la empatía con todo lo otro y la conciencia de lo propio, se manifiestan. Una escuela rural Los encuentros del taller en Curadora suceden los sábados. Un sábado al mes, durante varias horas. Los de más lejos tienen que salir temprano de sus casas y a veces hacer combinaciones de transporte; los de más cerca nos pasamos a buscar, acordando paradas estratégicas en el recorrido. A las once de la mañana nos encontramos todos en la casa azul. Somos varios, entre trece y quince. Comenzamos a trabajar. Alrededor de las trece hacemos un corte para almorzar. Ese momento que podría parecer intrascendente o anecdótico, condensa ciertos elementos que pueden ser leídos como constantes de la experiencia de trabajo. El hambre o deseo de comer, nos iguala. Somos todos muy diversos en edad, formación y recorrido, sin embargo ese deseo primario nos vuelve iguales. En el almuerzo pasan cosas que vienen y volverán al trabajo en el taller. Cada uno ofrece al resto lo que ha traído

108

Curadora 2016/2017

para compartir, casero o comprado en la rotisería más cercana, algo de quiénes somos y de dónde venimos aparece en el plato. Ese sistema «a la canasta» que aprendimos en nuestras familias o comunidades de barrio y que en algunos contextos tiende a desaparecer o a desvirtuarse, propone en su forma y contenido el ejercicio de lo comunitario. Lo diverso tiene sabor, temperatura, textura, forma y color, y es degustado en una gran mesa. El trabajo en el taller, tal como en ese almuerzo a la canasta, se comparte. Lo que el otro tiene para aportar es fundante. Venidos desde diferentes geografías, con diferentes recorridos y a buscar diferentes cosas. Para todos hay consigna de trabajo en el vasto pizarrón de Curadora. Deseo Nos preguntamos y les preguntamos a algunos compañeros, por la decisión de comenzar el taller. valeria: «Necesitaba un espacio para mí. Los sábados [día en que se producen los encuentros en Curadora] cursaba un postítulo en artes visuales y además doy un taller de cerámica en mi casa, desde hace muchos años. En el taller se trabaja en relación a los intereses de cada uno y yo los voy acompañando en eso, si bien son producciones individuales es una construcción colectiva y por ahí en Curadora también pasa eso. Al postítulo lo hice para seguir ­estudiando, como algo ampliatorio. Lo disfruté. El taller en Curadora lo ­empecé desde ese


mismo lugar. Con el deseo de seguir buscando, entrar en contacto y dialogar con otras personas sobre lo que sucede en relación a las producciones artísticas. Ahora un sábado al mes no hay taller en casa y voy a Curadora. Es un espacio de encuentro.» daniela: «Por un lado, hacer una clínica acá en Santa Fe (siempre había tenido que viajar a otras ciudades para asistir a esos encuentros) y por otro lado, tener la oportunidad de conocer la mirada de Cintia y Maxi sobre mi trabajo, porque me gustaba mucho la carrera y la obra de ambos. Cuando surgió la posibilidad de hacer el taller, me pareció una buena forma de conocer el proyecto desde adentro. A las clínicas siempre las consideré un espacio de formación y una posibilidad de conocer a otros artistas. En Curadora tenía la oportunidad de vincularme con artistas de Santa Fe, y eso me parecía interesante.» licuadora (mariela y maira): «...necesitábamos transitar espacios de formación e intercambio alejados de nuestra zona de confort y encontrar otros modos posibles de hacer y pensar. Nuestra incorporación fue un desafío tanto para nosotras, como para Cintia y Maxi porque nos presentamos como grupo de gestión y no como artistas.» Algunos llegamos al taller con el obje­ tivo de complementar estudios superiores, otros desde el descreimiento con relación a ellos o producto de no haber encontrado en las instituciones terciarias y universitarias «aquello» buscado

(en un sentido intuitivo) para la propia formación. ariana: «Nunca logré terminar la carrera [de artes visuales]. Me aburría un poco la facu y además se contraponía con mis tiempos laborales, mis posibilidades económicas y la realización de proyectos artísticos personales. Así que desde ese momento [la deserción de la educación formal] y hasta la actualidad, decidí seguir formándome a través de cursos, seminarios y talleres, más afines a mis inquietudes actuales.» mana: «Siempre me picaba hacer algo referido al arte y nunca me animaba o siempre quedaba en nada; porque me parecía que lo que iba a hacer era obsoleto en el arte. En el 2010 termino Diseño Gráfico. Empecé a trabajar en enersa y cuando terminó mi contrato decidí estudiar artes visuales en Paraná. Pero no era lo que yo pensaba. Muchas horas, la producción era forzada a muchos ejercicios y estaba más orientado a la docencia en arte. Yo no quería hacer ninguna de las artes clásicas, no quería hacer ni pintura ni grabado ni escultura, quería formarme en arte contemporáneo y no lo podía hacer si no era en lugares autogestionados por los propios artistas». daniela: «Cuando fui a mi primera clínica en 2009, en Córdoba, llevé un proyecto que había desarrollado en el último año del profesorado en artes visuales. Me seleccionaron por el texto que había escrito sobre el proyecto, ya que en la convocatoria no pedían

FORMACIÓN

109


110

Curadora 2016/2017


i­mágenes. Cuando mostré mi producción, la crítica que me hicieron fue que estaba muy ligada al arte moderno. Que lo que decía sobre mi obra no tenía relación con lo que hacía. Fue una crisis. En ese momento me di cuenta de que no tenía sentido pensar las obras solamente desde la técnica sino desde el concepto. En la escuela de arte no habíamos tenido un acercamiento al arte contemporáneo, no la tuve a la Fer Aquere de profe (risas), entonces mi idea sobre el arte estaba incompleta, a partir de ahí tuve que volver a empezar.» florencia: «Mi formación de base está en la fotografía y en lo audiovisual (...) cuando estoy por terminar el secundario me decido por estudiar cine en el iscaa, donde terminé este año una tecnicatura superior en cine y artes audiovisuales.» »Decidí hacer Curadora porque a mí me interesaba el video experimental que tiene otro circuito y que se mezcla más con las artes visuales y me faltaba formación desde ese lado. Quería ver por dónde podía circular ese tipo de producción que yo hacía, que no tenía mucho lugar en la escuela de cine, que por ahí era todo más de narración clásica o mis compañeros son más bien técnicos y a mí me interesaba otra cosa.» Encuentro Otra pregunta que nos inquieta y que compartimos con algunos compañeros, refiere a las transformaciones producidas en obras, procesos y modos de pensar la propia práctica desde el inicio del taller.

daniela: «...hablaría de una limpieza. Si bien produzco mucho, el proceso de trabajo para llegar a la obra, en el caso de los bordados, tiene a veces demasiados pasos. En cambio en mis videos el proceso es diferente, es más inmediato. Entonces creo que a partir del trabajo en el taller pude analizar eso y tratar de cohesionar ambos sistemas.» »Por otro lado, empezar a decir; “esto es lo que es”, sin incorporar conceptos que no están en la obra. A eso me refiero con lo de limpiar. A veces complico con muchas palabras algo que quizás es más sencillo. Quiero buscar justamente eso, afianzar esa sencillez, sin forzar la obra sino más bien buscar la coherencia con la vida que llevo, el lugar donde vivo, la forma en la que trabajo.» »Yo pensaba que por un lado había sido saxofonista y por otro lado actriz, bailarina o artista visual, Curadora me ayudó a pensar mi obra desde todo ese bagaje que es muy rico, y que tenía disociado. Creo que eso es justamente lo maravilloso del arte contemporáneo.» florencia: «Los cambios que pude detectar después de haber hecho el taller fueron que encontré un lugar para mí, para mi producción, entendí qué era lo que estaba haciendo desde hace un tiempo y antes capaz no tenía las herramientas para entenderlo del todo ni saber dónde ubicarme.» valeria: «…ya a la hora de empezar el taller me comprometo con algo, conmigo, tiene que ver con eso, pero concretamente no lo sé. Para la presentación llevé un par de trabajos. La segunda vez

FORMACIÓN

111


que ­presenté llevé todo lo que había hecho, cosas que me gustaban y otras que no, sin importar de qué año eran, en esa instancia leí la declaración de intenciones, cuando me escuchaba leerla me desconocí, y a pesar de ser reciente no encajaba. En el acto de compartir una idea, un objeto o un escrito la concepción que yo tengo de eso compartido muchas veces se transforma, me escucho y lo comienzo a ver de otra manera, ya sea aclarándome determinadas cuestiones, detectando cosas que están y no me interesan, como abriéndome a otras preguntas.» »Dentro del taller vamos orientando nuestros haceres, no solo a partir de distintas dinámicas y ejercicios de reflexión crítica, sino también por el intercambio entre pares y el estar en contacto con otras voces, que en algunos casos han sido aportes motivacionales para emprender un proyecto o e­ ncauzarlo.» licuadora (mariela y maira): «Lo más significativo del taller fue habitar un espacio de intercambio de ideas, pensamientos y formas, la reflexión sobre la práctica misma. Con el tiempo profundizamos relaciones de negociación con diversos agentes como estrategia para producir otras realidades posibles. En cada regreso lográbamos apropiarnos más del rol que asumimos en nuestro contexto para construir prácticas alternativas. (…) el aporte de las experiencias de Cintia y Maxi habilitó el movimiento de la nuestra.» rafael: «…todos vamos a buscar algo y yo capitalizo lo que me dicen allá (…)

112

Curadora 2016/2017

soy muy duro conmigo mismo y quizá necesito validarlo (…) el espacio justamente no es para solo encontrar una devolución del propio trabajo sino estar atento a la obra de todos en general. Obviamente uno no se engancha en la obra de todos, pero siempre hay algo que se toma de cuando se analiza la obra de un compañero. Desde las formas que cada uno encara su trabajo uno puede rescatar algo que lo pensás para el tuyo». mana: «Participar del taller abrió la idea de que algunas cosas pueden ser posibles. Antes una obra como “Identidades compartidas”, me parecía que no era obra, que no sabía si lo que yo quería hacer tendría posibilidades de circulación o no. Uno se descubre a partir de otro. En el taller pasa que uno no tiene claras las cosas, a partir de las miradas de los otros se va ajustando la obra propia. Entre todos se va puliendo la idea, se la va enriqueciendo. Esa es la razón para hacer ese taller y cualquiera de su tipo». Porvenir Todos podemos encontrar un momento especialmente significativo en nuestro paso por el taller. Una situación que nos haya atravesado desde la experiencia o que haya resultado reveladora de algún aspecto del trabajo de cada uno. Y que hizo posible vislumbrar recorridos propios o de nuestros compañeros. rafael: «Hay más de una experiencia que recuerdo, pero me viene la noche que compartimos el “Comedor El deseo”. Una presentación de Lía. Una experiencia estética distinta, una e­xperiencia


que tiene que ver con mucha sensibilidad, capaz de plasmarse así. Fue la presentación de su proyecto, lo gestionó en una residencia, parte de eso era su obra atravesada por una postura política… a mí hace tres, cuatro años me era difícil pensar, ver una obra de esas características, generar un momento, hacer comida con ciertas características, compartirla y leer poesía, o relatos escritos por sus propios compañeros todos sobre un mismo eje, el de la economía de la vida doméstica. Todo se cargó de sentido, en un mismo sentido. Que es una de las cosas que me interesa del arte, cuando todo se carga de un mismo sentido. Estaba el “Comedor El deseo” con unas características particulares, y compartirlo. A mí me llevó a algunos lugares de mi infancia, que estuvo muy bueno. Fue un momento sensible, auténtico, que nada se falsea. Y que fue pensado como obra. El corrimiento es ese, eso fue pensado y se presenta como obra; visto desde otros lugares quizá es impensable.» valeria: «Escuchar a los demás y entonces decir: ¡Ah! Por acá va. Con relación a que el otro plantea algo de su trabajo, y yo estoy viendo otra cosa, ver el trabajo del otro y entenderlo. Me ha pasado con una compañera que lo veo claro y ella no lo ve, y vos ves que le re cierra el trabajo, la idea… y el otro no lo ve, no lo entiende. Me ha pasado eso. O descubrir por ejemplo con el trabajo de Karina, yo no la conocía a ella y no conocía su trabajo, y cuando lo presentó en el taller pensé: “esto está buenísimo, ella le tiene que encontrar una vuelta a esto”. Yo lo veía

re claro, ella no lo veía, dudaba no sabía por dónde iba la cosa. Todos diciéndole hay una potencia acá…» daniela: «Para mí fue muy fuerte el momento en el que Priscila mostró los registros de las entrevistas, cuando decía: “esto lo hice para un documental”, y todos le decíamos: ¡Pri, eso es una obra! Fue re impactante para mí. Ella veía un proyecto de película y todos le decíamos que eso ya era una obra. Me acuerdo de esa mesa larga, Priscila allá adelante con la computadora mostrando los videos, sorprendida de vernos a nosotros entusiasmados, abriendo los ojos, mirándonos entre nosotros y diciéndole “dedicate a esto”. Ahí pude descubrir cómo uno a veces no se da cuenta de lo que tiene, de lo que está haciendo y lo importante que es la mirada de los otros.» »Una imagen recurrente es esa mesa larga y todos nosotros alrededor, incorporados para ver las obras, como en reverencia, concentrados, respetuosos. Como cuando desenrollé el bordado de tres metros; o cuando Analía desplegaba sus pinturas en el piso, todos inclinados sobre la obra, reflejando con el cuerpo el interés.» florencia: «...con Ceci volvíamos de Curadora y seguíamos hablando toda la semana y creo que nos ayudó a conformarnos como grupo. Durante el taller mostramos por separado. Un vez (en chiste) mostramos una intervención que hicimos en la bienal [«de arte joven» en Santa Fe], con una caja de cigarrillos, y Maxi dijo que nuestro lado cómico podía servir para “Alineación y Balanceo”

FORMACIÓN

113


y que si eso lo pensábamos realmente como una intervención o fue una pavada que hicimos en ese momento. Creo que ese fue un hecho significativo, haber mostrado eso en chiste y tal vez era una forma de actuar con “Alineación y Balanceo”, entender que el humor era una herramienta que teníamos como dúo.» También aparece en el taller la duda o sospecha acerca de asumirse como artistas. Esta cuestión que parecería obvia para este tipo de propuesta formativa, como es el propio posicionamiento dentro del campo del arte, es en este espacio un camino a recorrer y en constante construcción. ariana: «Me llevó dos años darme cuenta de que lo que hago son acciones. Recuerdo que lo dije como gran descubrimiento después de mostrar en el taller la obra que había realizado en una residencia en Ecuador. Me pregunté si era o no artes visuales, ya que la obra abordaba el movimiento y la experiencia corporal. La contra pregunta que me hicieron fue: “¿Y vos qué sos, bailarina o artista visual?”; artista visual, r­ espondí.» mana: «Las devoluciones del primer año me resultaron más chocantes, en una de las primeras, Maxi me encaró y me dijo, ¿vos sos transformista o ­artista? Quizá lo hizo como broma o como una provocación, o lo hacía para que yo me sienta más seguro con lo que estoy haciendo, me quedó resonando todo el tiempo.»

114

Curadora 2016/2017

La hora de volver El taller en Curadora tiene una dinámica de trabajo que lo diferencia de otros proyectos de formación contemporánea tales como clínicas, estudios abiertos o programas para artistas, a la vez que lo posiciona en ese ámbito por la singularidad de su propuesta. Es un espacio plural en el que participamos artistas de diversas procedencias, trayectorias e intereses. Por ese motivo, todo el tiempo se generan adecuaciones de acuerdo a las necesidades del trabajo de cada participante. Esto posibilita que a partir de los distintos posicionamientos y en el intercambio entre compañeros (escuchando unas veces, exponiendo otras veces), cada uno adquiera conciencia de sí. La coordinación conjunta por parte de Cintia y Maxi propicia una dinámica abierta desde el comienzo. En el ejercicio de exponer la propia producción frente a dos interlocutores se habilita el diálogo, la pregunta y la sugerencia, no solo por parte de estos, sino también en el cruce y retroalimentación con todos los participantes. Como en la escuela rural, el taller en Curadora no distingue grados o niveles, sino que cada artista que asiste, lo hace desde su propia experiencia e ­intenciones. Aunque todos convivimos en un mismo espacio, hacemos de nuestras diferencias y cercanías (proximidades afectivas y simbólicas en el contexto de una ciudad chica y de una escena artística poco vasta) pura potencia para modificar el estado de las


c­ osas: de la producción de cada uno, de la formación de colectivos y de la gestación de proyectos (como es el caso de Licuadora de Rafaela, y los colectivos Alineación y Balanceo y Barrio sin Plaza de Santa Fe). Cae el sol y cerca de las seis o siete de la tarde, finalizamos la jornada de taller. Mientras alistamos las obras, los cuadernos y equipos de mate, C ­ intia nos da una consigna por escrito, un ejercicio para que trabajemos a modo de tarea hasta el próximo encuentro. Nos despedimos de la casa azul y nos agrupamos para emprender el regreso,

los que viven por el centro van en un mismo auto, los del norte de la ciudad en otro y así según la conveniencia. Como ya mencionamos antes, Curadora se ubica en una zona alejada donde abundan las casas de fin de semana. Por ese motivo, producto del gran flujo de vehículos con familias y amigos que regresan a la ciudad, con frecuencia se producen embotellamientos en el ingreso a Santa Fe. Es en ese momento de espera y andar pausado que lo vivido y compartido en el taller «decanta» en medio de charlas y pareceres, dejando entrever un horizonte de p ­ osibilidades.

Participantes 2016-2017 Mana, Maite Acosta, Cristina Aimaretti, Daniela ­Arnaudo, Valeria B ­ arbero, Laura Basílico, Nicolás Bassi, Ariana Beilis, Emiliano Bonfanti, Hernán Camoletto, Ana Cáneva, B ­ etania Cappato, Florencia Celaye, Felicita Cersofio, Ana Cervoni, Pablo Cruz, Marité Cuestas, Nadia Curzón, Maira Dalla Fontana, Lía D ­ emichelis, ­Malcon D’Stefano, Georgina Erbetta, Maillén García, Mónica Marín, Laura Martínez, Carina Nargielewicz, Tamara Naymark, Florencia Palacios, Candela ­Pietropaolo, Nicolás Prus, Mariela Roque, Karina ­Salinas, Priscila Sandoval, ­Analía Schmidt, Cecilia Sosa, José Storni, Rafael Villalba y Carolina V ­ illanueva.

Referencias 1. Voz quechua-española que significa «punta de flecha». Cortometraje documental (1968) de Jorge Prelorán sobre una escuela rural en Chucalezna, Jujuy. https://www.you tube.com/watch?v=qJu6ikZdsYk 2. http://www.curadoraresidencia.com.ar/ el_lugar

115


116

Curadora 2016/2017


117


Ă­ndice


Curadora ����/����

Presentación

9 11 15

20 26

A pesar de lo intrasferible. Cintia Clara Romero y ­Maximiliano Peralta Rodríguez El arte es el estado en el cual nos unimos al alma del mundo. Diana Aisenberg Los nómades inmóviles. O las formas del trabajo total. Eugenia González Mussano

2016

2017

Temporada 11

Temporada 14

Mimí Laquidara Valeria Gopar

80 88

Carolina Grimblat Rowan Geddis

94

Alejandra González Soca

Temporada 12

34 42 48

Daniela Arnaudo Emiliano Bonfanti Isabel Santibañez

RESIDENCIA ESPONTÁNEA

Temporada 13

60 66 72

Florencia Sadir Lía Demichelis Virginia Buitrón

FORMAción 2016/2017

105 107

Curadora, los otros. Cintia Clara Romero y Maximiliano Peralta Rodríguez Chucalezna. Lía Demichelis, Pablo Cruz, Malcon D’Stefano y Priscila Sandoval


Curadora

Residencia para artistas

����/���� se terminó de imprimir en diciembre de 2017 en Imprenta LUX sa, H. Yrigoyen 2463, Santa Fe, Argentina.


Esta publicación compila las experiencias productivas y reflexivas de quienes participaron de las múltiples acciones desarrolladas en Curadora durante los años 2016 y 2017. Curadora–residencia reunió a artistas, de diferentes puntos del país, para participar de períodos de trabajo intensivo que incluyeron la coordinación de workshops y charlas nucleando a pares de la escena local, estudiantes y público en general. Por su parte, Curadora–formación se consolidó, a través del «Taller de análisis, producción y acompañamiento de proyectos» y del programa «Talleres satélites», como un lugar propicio para la construcción de conocimiento entre pares y la estimulación creativa conectada con aspectos que promuevan la reflexión sobre la propia praxis. Las acciones aquí presentadas fueron organizadas por Curadora con el apoyo del Ministerio de Cultura de la Nación, Fondo Nacional de las Artes, Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia de Santa Fe, Museo Castagnino+macro, Departamento de Agenciamientos Artísticos del Centro de Expresiones Contemporáneas de Rosario, British Council y Gobierno de la Ciudad de Santa Fe. A través de una serie de textos e imágenes este libro intenta hacer visible lo realizado, a modo de registro de lo ocurrido, para poner la experiencia hasta aquí vivenciada al alcance de quienes se sientan afines con este tipo de propuestas.

Profile for Curadora. Residencia para artistas

Curadora 2016/2017  

Curadora 2016/2017  

Profile for curadora
Advertisement