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Contra el racismo de doble vía y la función de los medios de comunicación masiva *Por Luis Hallazi ¿Cuál es la verdadera situación del racismo en las diversas regiones del país?, ¿Cuál es la responsabilidad que los medios de comunicación masiva y centralista tienen con sus contenidos y con los personajes que tienen tribuna en esos medios?, ¿Existen otros intereses detrás de esas prácticas racistas? Me preguntaba después de leer el perverso artículo escrito por Miguel Santillana, investigador del Instituto del Perú de la Universidad San Martin de Porras, que en su última publicación en la revista Velaverde y Semana Económica señala haber corroborado en Puno el “racismo de doble vía”1; a su entender el que se manifiesta a través del odio que los cobrizos tienen a los mestizos, criollos y blancos. Es un nuevo ejemplo de las múltiples manifestaciones racistas que encontramos en nuestra cotidianidad. Recordemos las declaraciones racistas de la actriz Claudia Dammert, cuando en medio de la campaña a favor del “No” a la revocatoria hizo el ridículo, tildando de “horrorosos” a los “nuevos ricos”2, otras tantas manifestaciones se dan en los debates vergonzosos entre “pitucos” y “no pitucos”, “cholos” y no tan “cholos”, etc. Estos argumentos propios de una sociedad racista, suele ser utilizado para justificar y solapar un racismo histórico, vigente y manifiesto. Adquirido en esencia, desde la colonización de nuestro territorio, en contra de las poblaciones originarias, después indígenas y campesinas, más tarde migrantes urbanos y que a estas alturas se ha convertido en un monstruo de mil cabezas que se manifiesta de distintas formas y que ninguna institución estatal se atreve a abordar de forma seria. Es el racismo de doble vía, pues una manera de distraer el debate de fondo, buscando entrar en un bucle que finalmente neutraliza e invisibiliza la situación real del racismo peruano, polariza a la sociedad y legitima la dominación social de una elite económica/política emparentada con estos discursos y que los medios de comunicación masiva promueven. El racismo peruano a instancias de encontrar “marcas” que nos representen, sin mucha campaña publicitaria es ya una “marca registrada” y su capital sigue siendo la misma. En el caso del artículo en mención, el autor se limita tan solo a apuntar el motivo de su viaje a Puno, para con un viejo truco a través del “dice una persona” mostrar sus verdaderas intenciones. A continuación, con una insidiosa narración, da voz a una cantidad de agravios racistas que se hacen a la población y a instituciones de la Región de Puno. El autor ni se molesta en marcar distancia, más bien da rienda suelta para probar el odio que los cobrizos tiene para con los mestizos, criollos y blancos. Las impresiones de su supuesto informante sin duda son las impresiones del mismo Miguel Santillana, es decir que a Dammert, a los “pitucos” y a los “no pitucos” les preocupa el racismo que sufren de los cobrizos, “nuevos ricos” u “horrorosos” a eso simplemente se le puede llamar racismo de una solo vía para justificar sus 1

El racismo es de doble vía, En Semana Económica del 20-08-2013: http://semanaeconomica.com/osodecirlo/2013/08/20/el-racismo-es-de-doble-via/ 2 Claudia Dammert es acusada de racista por declaraciones sobre "los nuevos ricos", En El Comercio del http://elcomercio.pe/espectaculos/1522956/noticia-claudia-dammert-acusada-racista-declaraciones-sobrenuevos-ricos


acciones. Pero esta suerte de relato no es producto de la torpeza, ni de un racismo inconsciente anquilosado en lo profundo de nuestra sociedad, tras esos discursos se esconden otros intereses que perfectamente se lee entre líneas, más aun si los discriminados poseen hoy mismo derechos, no solo individuales como todo ciudadano, sino derechos colectivos reconocidos por nuestra Constitución y el derecho internacional. ¿Por qué es importante dar cuenta de todo esto? Además de denunciar estos agravios racistas, es importante también identificar a los responsables directos y a los medios de comunicación que canalizan y distribuyen estos mensajes. El caso de Miguel Santillana, ayuda a visibilizar mejor aún la actual situación, este fue el mismo que alego contra la comunidad campesina San Juan de Kañaris, contradiciendo la misma Historia, sosteniendo que los Kañaris no son un pueblo indígena y que por tanto no tienen derecho a la consulta previa. Es el mismo que aparece en muchos medios de comunicación como experto anti-indígena y defensor a ultranza del extractivismo minero realizado por las grandes corporaciones, sosteniendo que “no hay pueblos indígenas ni en la costa ni en la sierra peruana”. A través de este caso podemos deducir la simbiosis de un discurso racista que alega el odio de los cobrizos a los mestizos, criollos y blancos, con el argumento excluyente para sustraer el derecho a la consulta previa de los pueblos indígenas andinos y de la costa. Tratando de responder a la segunda pregunta que da inicio a esta columna, no es casualidad que estos discursos tengan tribuna, son esas opiniones públicas transmitidas a señal abierta por donde se expande una alienación radical, a costa muchas veces de discriminar y despreciar elementos constitutivos de nuestra propia personalidad e identidad cultural. Esa responsabilidad de los medios de comunicación lo podemos observar donde quiera que nos asomemos. Sanciones recientes como al personaje “Negro Mama”, de “El especial del humor” de Frecuencia Latina, con la suma de S/.74 mil (20 UIT) deben de ser el comienzo de futuras acciones que el Estado debe asumir puesto que esas prácticas racistas las que ayudan a reforzar esta situación.

El Estados pues, tienen la obligación de adoptar una política encaminada a eliminar la discriminación racial en todas sus formas, a promover el entendimiento entre las distintas etnias que componen nuestro país y revisar las políticas gubernamentales nacionales, regionales y locales; puesto que no solo existe una protección en la Constitución Política a través del artículo 2° inciso 2; incluso hay un figura delictiva tipificada en el artículo 323 del código penal que sanciona hasta con 3 años de pena privativa de libertad y si el delito es cometido por un funcionario público hasta 4 años. Además existe una serie de tratados internacionales y jurisprudencia vinculante de la Corte Interamericana. Es el caso de la Declaración de las Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, el Convenio 169 de la OIT y siendo más puntual la Convención Internacional sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial, que cuenta con un Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) con la finalidad de examinar los progresos realizados por los Estados en la aplicación de sus disposiciones, estableciéndose por ello la obligación de presentar informes periódicos sobre las medidas legislativas, judiciales, administrativas encaminadas a ello, es más el 2009 se presentó un informe sobre el cumplimiento de Convenio, haciendo quince recomendaciones específicas una de ellas es que “El Comité recomienda al Estado parte que adopte medidas apropiadas para combatir los prejuicios raciales que conduzcan a la discriminación racial en los medios de


comunicación, tanto en los canales públicos como privados como en la prensa, así como en las actitudes de la vida cotidiana.”3

En ese marco, actualmente existe el proyecto de Ley Nº 756/2011-CR el cuales busca modificar el tipo penal existente agregando los artículos 323-A y 323-B, los cuales contienen formas agravadas del delito de discriminación específicamente si estos se hacen por cualquier medio de comunicación, como ha sido el análisis en cuestión. Por otro lado, hay pequeños pasos que podrían marcar el inicio, es el caso de la campaña “Alerta contra el racismo” impulsado desde el Ministerio de Cultura, indicar también que la Defensoría del Pueblo ha publicado el Informe Nº 008- 2013 –DP/ADHPD sobre “La Lucha contra la Discriminación: Avances y desafíos”4 donde realiza un análisis detallado que marca un buen comienzo. Finalmente debemos ser conscientes que abordar la cuestión del racismo peruano es tarea dificilísima y esto significa reconocer e identificar que también existe un resentimiento del históricamente discriminado, que muchas veces no lo manifiesta, puesto que en nuestra sociedad esta conducta se ha ido “normalizando”, incluso por parte de las propias personas agraviadas, nadie quiere sentirse discriminado. A diez años del aniversario del Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, la discriminación racial fue una más de esas tantas otras razones que nos hace ser una sociedad sumamente dañada por este flagelo. Hacer un balance de lo que estamos perdiendo por seguir arrastrando estas prácticas, no solo en lo económico, sino sobre todo en lo cultural, político y social, seguro nos ayudaría a construir una sociedad donde las futuras generaciones de peruanos y peruanas se vean por fin, libres de esta tara social.

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Leer aquí las Observaciones de la CERD para el Perú: http://www.justiciaviva.org.pe/webpanel/doc_int/doc03092009-180910.pdf 4 Leer aquí el Informe 008-2013-DP/ADHPD http://www.defensoria.gob.pe/temas.php?des=10#r


Artículo sobre racismo  
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