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al rato


Hace algún tiempo mi padre combatió con él y Jetier por algún suceso u otro le juro lealtad hasta la muerte. Trato de atar cabos sobre todo lo sucedido. Creo que fue la vez que en la panadería le dí el cabezazo al primo Ávila, el era uno de los protegidos de La Casa del Sur. Pudo haberlo guardado todo este tiempo y ahora quiere cobrármelas.

Pero porque putas tenían que matar a Dolly. Porque no me mata a mí y listo?? ! Oh cómo la amo, cómo la amé, nostalgia eterna desde que la dejé acostada en la cama de la residencia. Debo entrar y preguntar por Jetier el dueño, el me protegerá.


Que haces acá chico?, sólo le debo favores a tu padre, no a tí. Vete.

Jetier era un hombre escuálido pero activo, de sonrisa amplia, barbilla partida, sombrero y camisa graciosa. Era una aspiración a Clásico en nuestros tiempos, pero con un toque de irreverencia que los seductores poseen. Su mirada era tierna, sin quitarle que también escondía una vil prestación para asuntos del crimen, siempre miraba a la negra,como pidiéndole permiso. Nina, su grande e inmortal compañera, bazuquera, hábil con los cuchillos y excelente besadora. Su habilidad en la cocina se extendió en el manejo criminal de los cuchillos. Además, ella había amenazado matarlo si la abandonaba.


Caramba, El mismo hijo de Júpiter que viene a visitarnos, cuéntame ¿qué te hizo descender del Olimpo donde te la pasas? ¿Robaron tu carro? ¿Atacaron tu casa? ¿Ya no tienes cómplices que te ayuden en tus caprichos? ¿Te atracaron y ahora vienes a mí sin respecto alguno a pedirme que mate y asesine por ti?o...me equivoco en lo que te digo?

No.

Negrita Tráeme dos tequilas. No. Mejor tráeme una botella y mira que chicas hay por ahí...

Jetier mira la mano y la comienza a tomar con amor, la acaricia. Mateo mira a distintos lados, alcanza a ver como la negra habla con varios personajes de la mesa, en ella están: el apuesto Monty, el Chino y Pepiyo, hombres de brillante calaña.

Pienso que es una venganza. Algo que tienen contra mí. Alguien. Creo que aun está vivo y me busca.

No digas idioteces. Cállate y más bien escucha. Viniste acá para que te ayude a encontrar a quien te hizo esto o quien se lo hizo a ella? Estas son las reglas: tú te callas yo hablo, dime sí o no con la cabeza.


¿!!Crees que porque estoy en este barrio de mierda y falto de oportunidades no sé dónde estoy? Llegan un día a tu casa y te cortan la cabeza frente a todo el pueblo. Y tú me muestras una mano como si no conociera esos métodos. Los que buscas también son peones como nosotros, que tienen sueldo como nosotros o de una u otra forma tienen que conseguir el pan. No los justifico. Ser el brazo criminal de fuerzas tan benévolas, que no te imaginas lo que está por detrás de esta cortina de violencia televisiva.

Ve a casa y báñate después pasa por nosotros. Llamaré a mi hermano Trompier, para que traiga los instrumentos con los que haremos esto.


Pasa el día, saben que tienen que llegar por la madrugada pero el camino es largo y deciden esperar toda la tarde con dos botellos y seguir derecho para llegar a tiempo. Mateo espera pacientemente hora tras hora en la cabina de su carro,fumando cigarrillo mientras ve las cosas que pasan a través de su ventana.Comienza a lloviznar en un frio cielo azul grís. Estallan en los cristales las gotas, como estrellas fugaces transparentes. Son las siete de la mañana y todos llegan puntuales. Inician su camino, un sonido de piano triste atraviesa los oídos de Mateo mientras entre el auto escuchan y canta reggaetón a todo volumen. Al voltear una esquina, en camino los detiene la policía, la negra se altera y se pone picante,comienza a sabotear a un teniente, este los hace requizar baúl. Los capturan y les dan cuatro años de cárcel, por porte ilegal de armas.


Me llaman Juan. Soy uno de los cuatro, tal ves, el más tímido. Esta noche me quedo con Mateo en esta mesa, mientras Marcos y Totó bailan. Me gusta escuchar, soy desventajado, un chico en un barrio de hombres, en el Barrio es así y esto en vez de preocuparme me alegra, pues si estuviera en un mundo dominado por las mujeres; existirían menos Mateos, sería todo menos chistoso... Se me antoja una orinada. Ahora La cruz de huequitos, cada vez está más pálida y craquelada, rebota un sonido conocido toda mi vida. Saliendo del baño me encuentro con un hombre que obstruye la siguiente puerta, El hombre vuelve a empujar mi hombro, me indica que debo girar e irme. No entiendo nada, antes que siga hablando le propino un puñetazo. Es un corto espacio entre los dos, el hombre se desmaya y parece ahora más borracho que yo. Cae sobre mi cuerpo hasta seguir su camino al piso. Llegan cinco hombres con armas que parecen sacadas de una historia de un guionista de Medellín. Trato de decirles con mi mirada que no les tengo miedo. Los enfrento. Estoy muy borracho, me pongo de pie y mi cabeza es embestida por el ambiente. El blanco rechina más, dando un efecto de cámara lenta en los manes que me apuntan. Un ruido de radio se interrumpe por una ronca voz nasal, que dice un nombre: Russo, ya voy patron. Paso descuidado encima del cuerpo que mande a dormir hace unos minutos... Un hombre grita” malparido le quebraste el cuello”. La habitación


misteriosa resulto ser un pequeño salón que huele a requezón de mico.Quien habla ahora por teléfono y que centra toda mi atención es un hombre pequeño, un poco rubio que trata de hablar rápido mientras besa continuamente un cigarrillo. Todo es silencio excepto por su voz gritando y discutiendo en esta llamada telefónica. Creo que era su madre. Pienso en que estará haciendo ahora la mía. Hace de nuevo otra llamada y ordena a unos hombres que se detengan en cualquier intención , algo sobre unos protegidos de él. Russo mueve sus manos con gracia mientras encoge sus hombros. Si no hablara por teléfono, pensaría que esta al frente la persona a la que habla. Después cuelga y se dirige a mí. Me grita: ¡Siéntese!- Bueno, le respondo. Por su acento pude percibir que su corazón se asienta en la soledad de las tinieblas, como una pequeña y subterránea maldad escondida en las formas y las palabras. Le dije que tan solo me defendí, no le temía a ningún hombre vivo. Me echaron de muchos colegios y siempre fue por tabiques rotos y quejas de niños llorones. No daba permisiones en cuanto al orgullo, en cuanto a mi nombre se tratará y mi voz solo la oían pocos. Tenía más acción que palabra y no buscaba nunca problemas.


Russo con una intensa verborrea me relata lo que es la vida, algunos hombres más que están en el cuarto, detrás de sus gafas negras, no dejan de ocultar la aprobación sobre todo lo que dice. Después de cinco minutos de discurso comienzo a aburrirme de nuevo, las palabras bajan como en arroyuelo en una canal transparente y predecible. La soledad, en este momento, parece tener carácter comunitario. Los rostros se languidecen en la industria del dolor que es la espera. Entre nacer y morir transcurre nuestra espera. Ahora recuerdo que estoy amarrado, no logro volver en sí. Aló...aló... Ahh..¿Qué es lo que hago aquí? me pregunto, estoy sentado al frente, mientras encienden un cigarrillo que pedi hace un momento. ¿Qué edad tiene? Veintiuno? – ¿Veintiuno?, contesto-. Y viene entonces la pregunta más estúpida, siendo esta la única vez que Russo me mira la cara: ¿Cómo te sientes? Pasados cinco minutos de preguntas sin sentido, y respuestas aún más desfasadas. Russo se ríe y se voltea al fondo de la habitación, donde la luz de la lámpara no llega, de un closet en metal que hay saca un machete ensangrentado y oxidado. No niego que ya me siento más cómodo y trato de relajarme. Creo que la intención de todo este discurso es saber que dentro de unos pocos momentos me van a matar. Comienzo a descifrar a Russo.


1. juan rodeado y amarrado

. Dominaba el verbo y la acción. En la acción era sencillo e inescrupuloso. Me habla de su hermano en silla de ruedas y sus nuevas metralletas, mientras me pasa el machete por la parte izquierda de la nuca. Trato de moverme de mi asiento y Russo me da un planazo con el machete. Me dice que si quiero hacer algo por él y que por eso más bien me va matar. Un hombre leporino entra rápido y cambia todo el panorama. “Ha arribado la policía”. Es chistoso porque en un principio no entendí lo que dijeron. Creí escuchar “Llego la poesía”. El cuarto era otro, ahora con luz prendida y mucho movimiento. La poesía inquieta a la gente, pensé dentro de mi. Mientras estamos en la celda , todos comemos y discuten sobre equipos de fútbol. Un hombre pide que le dé mi presa de pollo y yo me quedo callado mientras me la como. La celda es fría y no tengo ningún aliado, los murmullos de muchas voces parecen poblarla más que los cuerpos. Todos silenciosos esperando mi respuesta, creo que es un enviado de Russo, desde el otro extremo de la celda. El hombrecillo insiste, buscando la manera vulgar y grosera de llamar mi atención. Lo golpeo y cae al suelo. Después de este acto su hermano me ataca por la espalda y quiere romper mi cuello, nos separan entre gritos de varios hombres y en un descuido lo golpeo cayendo al suelo de un solo jab en la quijada.


“ Ven chico, quieres morir rápido? No sé qué diablos te pasa con la vida, pero uno no puede estar repartiendo puños gratis así... Hay que pelear de verdad, la verdadera lucha es por la comida. Lo que tienes en tus puños es oro puro y yo se como hacerte ganar mucho dinero. En cuatro o cinco peleas ya serías millonario, porque te desgastas con estos guevones”. Me siento como una veleta que el viento lleva. Como un gallo de pelea que está siendo probado por el destino. Ahora recuerdo los paseos con mis amigos, entre alegres y grises, con el justo amargo y con el justo humor. Dar un paseo por mi barrio es recorrer las filas de la uniformada diversidad que todos aceptamos. Se es lo que se ve. Y si buscas profundidad, estas condenado al silencio. La Casa del Sur no era tan grande como el Barrio, pero aquí es donde me ha tocado vivir, un lugar apretado, deshabitado de alegría, lleno de luz amarilla y ruido de paredes que lloran. De oscuridades de esquina con olor a bazuco.Unos somos ambiciosos, otros no lo somos. Otros son más ambiciosos, y son los que quitan los sueños y resaltan las injusticias buscando alentar la guerra. También viene la frustración económica, como provocadora de violencia y crimen en los mismos lugares donde vive la gente que produce el dinero (que no disfrutan). Hay algunos en un lado que se limpian lo sucio con seda, otros utilizan papel aluminio (usado) ò lo que se encuentre para limpiar su mente. La concepción del bienestar es una concepción circunstancial, y mientras


No sé si pude dormir bien, el caso es que me desperté de nuevo en un sofá blanco, asustado por sonidos de cucharas y platos. La señora está sirviendo el desayuno en una pequeña mesita delicada frente a mí. Ahora Russo brota de un cuarto con una levantadora ridícula y cantando una canción en un idioma que no distingo, se hace al lado mío y lee cómodamente el periódico. Después me cuenta sobre el. Es un hombre mitad paisa, mitad eslovaco. Creció en Bosnia y a los 30 años vino acá al barrio. Todo el pasado en su ciudad natal es un misterio. Salgo al plató y hay equipos de gimnasia con los que comienzo a jugar un rato. Después de un tiempo siento que las máquinas son como prótesis y me detengo en los ejercicios. Algo en una esquina. Un par de guantes.Hace días no utilizo guantes de Box, ya no me gusta mucho la pelea, pensándolo bien, debería buscar otras fronteras.Trabajar en la tele o algún lugar donde tenga que fingir que peleo, ser actor quizás.


La vida en la cárcel es muy distinta a la del Barrio, no mejor, no peor. Simplemente distinta. Si quieres un pan, al menos tienes la libertad de elegir la panadería, adentro no. Hoy todos los recuerdos advienen mientras escucho un violonchelo y el Barrio se configura en otros colores, tratando de decirme algo: que nunca estuve aquí. Al final supe que Jetier era compadre de la vuelta de la Casa del sur. Nos tendió la más sencilla de las trampas y se deshizo de algunos tontos incluyéndome a mí. Y Ahora Dolly, Hoy estas aquí y te escapas en un cajon. ¿Quien fué? saberlo será un posible alivio a mi tristeza. No sé que era La Casa del Sur, si un mito o una fantasía, lo más cercano que estuve a ella

eran unas cinco cuadras. En el tucho. La Casa estaba vigilada por metaleros mariachi, quienes con motosierra hacían sentir la justicia en el Barrio, solo crecí con la ley del Barrio. Quien era el dueño de La Casa del sur? Podría yo?!, persiguiéndome mientras jugaba al mujeriego, al buscador de tesoros. Me manifiesto como psicólogo de mi clon robot. las peluqueras carton Prepago, los niños jugaban a “Capitán de ladrones”, el chance lo venden con megáfono, las cantinas Gospel, la televisión sin chistes,en fin. Ahora, las miradas son secretas y las esquinas habitadas con silbídos. un valioso cofre de la libertad tomada, tras los muros de una carcel, cada día, cada aguacero, cuando baten los tombos. Cada escape en el camino. Hasta que pasen cuatro años.


Anexos


Los “cuatro jinetes”


Banker por Andres Penagos


Softer por Andres Montealegre


Ensayos para Portada de “El Birreino”


Bocetos de pĂ ginas en Photoshop


boceto basado en Durero


Estudio de Frame de Ciudad de Dios . Brasil film


Bosquejos de Paginas en Lapiz


Ensayo Grafico Visual Sobre ceramica Cretense (aguafuerte)


Bocetos originales


PĂ ginas sin publicar


Portadas


Portada final por Andres Penagos



toal v.1 4 Jinetes