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San Sebastián Templo y camposanto en su contexto urbano José Luis Lara Valdés

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Venerables restos de los caudillos de la Independencia

Habiendo permanecido diez años en las esquinas de la Alhóndiga de Granaditas de Guanajuato las cabezas de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez, por haberse levantado contra el Rey de España en 1810; una vez lograda la Independencia fueron trasladadas al camposanto de San Sebastián, donde las enterraron en sus respectivos cajones de gruesos maderos. El Congreso de la Unión resolvió rendir homenaje a los “venerables restos” en 1823 trasladando los restos mortales desde Chihuahua hasta Guanajuato donde, unidos a los cráneos, fueron llevados a la ciudad de México. Allá los tuvieron bajo el Altar de los Reyes en la Catedral Metropolitana, antes de su traslado a la Columna de la Independencia en ocasión de celebrar el centenario de la Independencia. El acto cívico en Guanajuato lo condujeron las autoridades municipales, la Diputación, el Jefe Político: trasladaron desde San Sebastián urnas con

los “venerables restos”, la procesión encabezada por mineros con cirios, y la población portando antorchas, el cuerpo del ejército que había traído los cuerpos desde Chihuahua, la banda de música del Regimiento de Infantería número 1 de León. Los llevaron al interior del templo parroquial, los depositaron en un monumento funerario ornado con cartelas en las que pintaron versos alusivos a los héroes. Al siguiente día 1° de septiembre a las 9 de la mañana se realizó solemne oficio de difuntos y después, bajo repique de campanas, llevaron las urnas por la calle principal a la hacienda de Pardo donde el Jefe Político ordenó se abrieran para mostrar los “venerables restos” al oficial comandante de la escolta que les llevó en hombros camino a la Hacienda de Burras donde pasaron la noche. Después siguió la procesión a San Miguel el Grande donde hubo un sentido acto cívico; a Celaya el 3 de septiembre; a Apaseo el Grande el 4 de septiembre para de allí ser conducidos rumbo a Querétaro y de allí a la ciudad de México.

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El templo de San Sebastián

El templo de San Sebastián se ubica entre los barrios de Pastita, El Chan, Peñaranda, Sangre de Cristo, El Espinazo, El Cambio y La Presa; es el recinto que reúne a los vecinos de estos sectores urbanos. Su emplazamiento por el lado este está sobre una notable altura con relación a la calle por la que tiene acceso vehicular, la plataforma que da lugar al atrio está sobre un basamento entre peñas que quedaron integradas a la nivelación del camposanto y el piso del templo. Las funciones de cementerio se pierden en el pasado, al menos hay datos de principios del siglo XVIII y las tuvo hasta el año de 1833, que por un entierro colectivo debido a la epidemia del cólera, se resolvió clausurarlo. En la actualidad ha vuelto a funcionar como recipendario de cenizas de los fieles difuntos. Tiene dos accesos por la vía vehicular, la calle de San Sebastiàn, y el antiguo, entrando por la cerrada de San Sebastián, donde está la capilla de Gutiérrez, y donde se distinguió con una portada neoclásica la

funciòn de cementerio; indicativo de que por allí entraba la procesión con los restos mortales, hacia el templo que tuvo otra entrada distinta a la actual. El paño de la fachada carece de elementos relevantes y está invadido por monumentos funerarios adosados a ambos lados de la puerta, éstos notablemente dentro del estilo ecléctico decimonónico. El segundo cuerpo es una ventana cuadrangular desajustada del eje del primer cuerpo, contiene un vitral con la advocación del templo, San Sebastián. Este acceso más bien parece habaer sido la salida de los deudos para enterrar en el camposanto. La puerta cegada deja ver en sus elementos arquitectónicos mayor antigüedad, aunque también invadida por otros monumento funerario por lo que, siendo estos del siglo XIX, nos dejan proponer que allí hubo un acceso en el siglo XVIII. La cúpula se observa en eje a la puerta cegada, con lo que armoniza el conjunto visual, lo cual no se cumple visto desde la entrada actual, resaltan en la curvatura ménsulas de esas tan usuales entonces como escalera para el acceso por la media naranja hacia la linternilla. La cúpula es también de notable factura, con su planta ochavada sobre el tambor para que cuatro ventanas trilobuladas, esbeltas, lleven la luz natural al interior del templo ya que están situadas en los ejes este-oeste y norte-sur. La media naranja está seccionada en ocho “gajos” mediante molduras resaltadas con volúmenes circulares, lo que constituye a la vista un detalle de exquisitez, y se corresponden en la pátina de la cantera con el marco de la puerta cegada. En cambio y por las placas se sabe que la torre, es de 1884 y probablemente es la

Templo de San Sebastian  

Templo de San Sebastian en Guanajuato capital

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