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Una niña, un conejo y su nave Sara Nicolás

Óscar Rull

Ilustraciones: Daniel Estandía


Tragamanzanas


Abre el libro... ...haz que ocurra


Este libro está inspirado en

Mar A. M.

Colección Nialas

Título original: Una niña, un conejo y su nave Primera edición en Febrero de 2014 Texto: Sara Nicolás y Óscar Rull Ilustraciones: Daniel Estandía © LOS CUENTOS DE TRAGAMANZANAS Manzanares el Real, Madrid Teléfono: 91/140 92 17 editorial@tragamanzanas.com www.tragamanzanas.com

Impreso en Madrid, España Depósito Legal: M-11994-2015 ISBN: 978-84-944440-3-6 El papel que usamos en nuestros libros procede de bosques gestionados para la sostenibilidad.


Sara Nicolás

Daniel Estandía

Óscar Rull

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manza

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Una

niña, un conejo y su nave


Por encima de las nubes pegadita a las estrellas flota en el espacio la luna lunera. AllĂ­ no hay nada ni nadie, solo una niĂąa, un conejo y su nave.


A Maruchi no le gusta nada de nada el ruido. Vivir en silencio le resulta divertido. Pero Ne, su conejo, no piensa lo mismo. Por eso a veces le dice:

–¥Estoy aburrido!


Así que Maruchi lo viste despacio le pone la bufanda, su traje y su casco. ¡No sabéis qué frío hace en el espacio!


Montan en la nave pues se van a explorar. Y con el motor en marcha


ยกVamos a conquistar el espacio sideral!


–Mira, Ne, un planeta lleno de gente pero no hay sitio para aterrizar...


ยกSigamos de frente!


En el planeta de hielo se deslizan por el suelo, es como caminar sobre un caramelo.

DespuĂŠs de un buen rato Ne dice: -ÂĄEstoy aburrido! Motores en marcha...

...y la nave se eleva con un chirrido.


El tercer planeta parece vacĂ­o. Solo tres casitas, una cesta y un saco de harina junto al rĂ­o.


Una casa es de paja, otra de madera y la Ăşltima es de ladrillo. Y de cada una de ellas salen cinco lobitos.


Al ver a la niña se ponen contentos, todos quieren jugar cada uno a su cuento.

–Deja que te sople –dice un lobo mientras Ne se esconde.

–No, mejor ponte esta capucha y vamos a ver a la abuela, que está muy pachucha. –A mí cúbreme la patita de harina, pero no me metas piedras en la barriga.


Ante tanta demanda el conejo se espanta.


窶天テ。monos, Maruchi, ツ。estoy aturdido!

La nave se eleva haciendo un gran ruido.


El siguiente planeta estĂĄ lleno de letras; es una gran pizarra de la A a la Z. Pasan horas pintando con tizas de colores y antes de irse decoran la nave con flores.


–¿Qué le pasa a la nave? -Son mis tripas –dice el conejo –que ya tengo hambre.


¡Qué suerte encontrar un planeta tan grande! Y más si está cubierto de chocolate.


Maruchi está contenta de regreso a la luna. Allí no hay nada ni nadie, solo una niña, un conejo y su nave.

Y algunas manchas… de chocolate.


UNA NIÑA, UN CONEJO Y SU NAVE Por encima de las nubes, pegadita a las estrellas flota en el espacio la luna lunera. Allí no hay nada ni nadie, solo una niña, un conejo y su nave. A Maruchi no le gusta nada de nada el ruido vivir en silencio le resulta divertido, pero Ne, su conejo, no piensa lo mismo. Por eso a veces le dice: –¡Estoy aburrido! Así que Maruchi lo viste despacio le pone la bufanda, su traje y su casco. ¡No sabéis que frío hace en el espacio! Montan en la nave pues se van a explorar. Y con el motor en marcha ¡Ra-ta-kloin! ¡Ra-ta-klan! ¡Vamos a conquistar el espacio sideral! –Mira, Ne, un planeta lleno de gente pero no hay sitio para aterrizar…¡Sigamos de frente! En el planeta de hielo se deslizan por el suelo es como caminar sobre un caramelo. Después de un buen rato Ne dice: –¡Estoy aburrido! Motores en marcha... ¡Ñiek! ¡Ñiek! ...y la nave se eleva con un chirrido. El tercer planeta parece vacío Solo tres casitas, una cesta, y un saco de harina junto al río. Una casa es de paja, otra de madera y la última es de ladrillo. Y de cada una de ellas salen cinco lobitos


Al ver a la niña se ponen contentos todos quieren jugar cada uno a su cuento. –Deja que te sople –dice un lobo mientras Ne se esconde. –No, mejor ponte esta capucha y vamos a ver a la abuela, que está muy pachucha. –A mí cúbreme la patita de harina, pero no me llenes de piedras la barriga. Ante tanta demanda el conejo se espanta. -Vámonos, Maruchi ¡estoy aturdido! Rooom, Rooom la nave se eleva haciendo un gran ruido. El siguiente planeta está lleno de letras; es una gran pizarra de la A a la Z. Pasan horas pintando con tizas de colores y antes de irse decoran la nave con flores ¡Roarr! ¡Roarr! ¿Qué le pasa a la nave? -Son mis tripas –dice el conejo –que ya tengo hambre. ¡Qué suerte encontrar un planeta tan grande! Y más si está cubierto de chocolate. Maruchi está contenta de regreso a la luna. Allí no hay nada ni nadie solo una niña, un conejo y su nave. Y algunas manchas… de chocolate.

FIN


Querido lector,

gracias por hacer realidad esta historia.


Vista previa UNA NIÑA, UN CONEJO Y SU NAVE  

Nº registro privado:150121304661 Por encima de las nubes pegadita a las estrellas flota en el espacio la Luna Lunera. Allí no hay nada ni n...

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Nº registro privado:150121304661 Por encima de las nubes pegadita a las estrellas flota en el espacio la Luna Lunera. Allí no hay nada ni n...

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