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nº18

juliagosto 2013

elmuro [3] crowdfunding ¡conseguido! [5] andénuno [6]

Microrrelatos, Ana María Shua andéndos [9]

Incierto futuro, Óscar Alonso andéntres [10]

El tormpetista, Julia Otxoa dindondin [14] decamino [15] brevemente [16]

Relatos en Cadena entrecocheyandén [19]

Chamán, Isabel Cienfuegos metroligero [22] pormotivosajenos [23]

contenidos premium

Anna Allen

Audios de los relatos de andénuno + andéndos + andéntres + entrecocheyandén. Se desbloquean todos a la vez pulsando

en cualquiera de ellos. Una vez des-

cargados se pueden escuchar sin conexión.

Edita: grupo andén comunicación C/ Feijoo, 6 - 4ºA - 28010 Madrid | edicion@cuentosparaelanden.com | www.grupoanden.com Consejo editorial: Alejandro Moreno, Víctor García Antón y Juan Carlos Márquez Publicidad: publi@cuentosparaelanden.com | Diseño: www.jastenfrojen.com | Locución audios: Jorge Granullaque Ilustración: Coordinación: tiagertrudis.wordpress.com | Ilustración de portada e interior: © Buba Viedma http:// www.mentecalamar.com | mentecalamar@gmail.com

Con la colaboración de:

Más cuentos en:


elmuro

Finalistas:   

Tema: Puertas

Puerta Rústica - Fco. Enrique Pérez - Madrid Sin título - Rafael Plaza - Madrid Toledo-2 - Íñigo Martín - Vitoria-Gasteiz (Álava)

Ganadora: Puerta a otro mundo - Manuel Labrador - Getafe (Madrid)

Concurso de fotografía Participa enviando tus fotos a lector@cuentosparaelanden.com Consulta las bases y mira las fotos en Facebook y grupoanden.com Tema del próximo mes: Callejeando

Te escuchamos: Cuentos para el andén @cuentosanden

MUCHAS GRACIAS a los más de 70 mecenas que habéis hecho posible que Cuentos para el andén continúe su andadura, participando en el proyecto de crowdfunding que mantuvimos durante los meses de junio y julio. Con este número 18 nos habéis permitido cumplir la mayoría de edad. Esperamos corresponderos llegando a viejos a vuestro lado.

lector@cuentosparaelanden.com

www.grupoanden.com

tw grupo andén comunicación

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crowdfundingcuentosparaelandén

muchas

gracias a los que nos habéis apoyado

¡lo hemos conseguido! Son embajadores de Cuentos para el andén

Nos apoyaron: Viganton, Eugenia20, Nat Muñoz, JastenFrojen, Rokio, Carmela Tortajada Sierra, Igor Prieto Hernández, maragata, Giuseppe Favale, AmigosdeLASLETRAS, Luz Bolado, Miguel Nadal, Pablo Rivero, Ricardo Hierro, Daniel Martínez Ortega, Teresa Raventos, Mónica Ramírez Martín, Agaragorri, pablovazquez, jesusbh, wibooki, Nuria Sierra Cruzado, Tere Susmozas, Mercedes Postigo Bretón, Mariví Aguado, Ángela Marcos, Manuel Labrador Pro, alvarodrv, ibayo, sherapia, Luis Miguel Morales Peinado, Antonio Fernández Masanés, Malek Aro, crisostomo, Kike Lapido, Rabuja, maricarmenalonso, Andrew Macfarlane, blanquiqui, Livia, Gloria Farinas, LaGateradelaVilla, José Javier Rodríguez Hernández, rosagloria, miguelangelbrotherthebest, puntocompra, Paloma Gaspar, ceciangelessr, Marta Fernández, besodelagarto, Luis Urbano, sucaro, maldonado, Fernando Gupayo Trejo, IciarFernando, TallerEscritura, ElLápiz, Patizas, RGloria, LibreroJavier, Gema M. García, EdicionesTraspiés, Poetisapetisa, celiafm, argamasa y ricardoalonsom.

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andénuno

Microrrelatos Ana María Shua

Dudoso circo USTED cree estar en un circo, pero tiene dudas, busca pruebas. La osa tiene la cara de su madre, la palabra acróbata, sin dejar de ser puro sonido, está hecha de letras rojas y se puede comer. Usted, que sin embargo no es una mujer, está amamantando a un tigre pequeño que sin embargo no es un bebé. Usted hace lo posible por despertarse con el sonido de la orquesta, pero la música le resulta hipnótica, asfixiante. Con las manos agarrotadas por el sueño usted logra apartar la almohada de la nariz y ahora respira mejor. Nada de eso prueba que usted no esté realmente en un circo. Para estar seguro tendrá que despertarse, mirar a su alrededor, asegurarse de que no ha desembocado en otro sueño. Y sin embargo.


andénuno

Pirámide humana UNA familia se destaca en la prueba de la pirámide humana. Lo que asombra no es la forma o el tamaño de la precaria construcción, sino el orden en que se constituye. Los primeros son, como siempre, los más forzudos, pero en lugar de ponerlos abajo para que sostengan a los demás sobre sus hombros, los mandan arriba: ellos ocupan su lugar en las alturas y una vez allí, tiran de los demás y los alzan a pulso, hasta colocar a cada uno en la posición deseada. Abajo del todo, caminando con gracia, se instalan, livianos, una grácil adolescente y un niño.

El payaso Pepino UNA amiga me espera en el café. Veo, al llegar, su perfil de moneda antigua, de líneas rigurosas y bellas. Me habla de un payaso famoso de su infancia, que quizás fuera inglés, que quizás se llamara Pepino. Pero Pepino ya no existe, ni existe su infancia, ni la mía. El circo, que antes esperábamos con ansiedad, con alegre anticipación, ahora nos rodea, nos invade, se filtra por los intersticios. Todo es circo a nuestro alrededor y solo queremos que se vaya. Para disimularlo, tomamos café.

tw Del libro: Fenómenos de circo. Editorial Páginas de Espuma, 2011. Ana María Shua (Buenos Aires, 1951). Ha publicado los libros de minificciones La sueñera, Casa de geishas, Botánica del caos y Temporada de fantasmas (Páginas de Espuma, 2004). También ha escrito cuento, novela y poesía, obteniendo varios premios nacionales e internacionales.

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andéndos

Incierto futuro Óscar Alonso

TARDE de verano al sol. La gente sestea. Observo desde la sombra a esa chica del bikini negro deslizándose solitaria por la piscina como una sirena. A intervalos emerge la cabeza para tomar aire. Me mira. Sonríe. Es un bello espejismo, me digo pensando en mi soltería. Hace calor. Su brazo corta el agua mientras enseña un pecho, siempre el mismo de este lado. Al llegar al borde se detiene, se suelta el sostén, lo lanza lejos y vuelve a regalarme una sonrisa, esta vez pícara, cargada de intenciones, que acompaña con un gesto para que acuda al agua. No hay nadie a mi alrededor, así que debo de ser el receptor de tan sugerente mensaje. Tímidamente, yo también sonrío desde la plácida sombra de mi hamaca. Me incorporo, meto tripa y voy para allá con resuelto paso atlético. Por el camino pienso en este calor hostil, equinoccial, en la sombra que se aleja lentamente, en el perfil sinuoso de la chica recortándose en el agua. Recorro con prevención el borde áspero de la piscina. Ella aguarda en el centro, tentadora. No hay nadie más. Me convenzo entonces de que, después de todo, esta tarde de sol es tan buena como otra cualquiera para aprender a nadar. O morir en el intento.

tw Del libro: Los futuros imperfectos, Editorial Libros de Pizarra, 2012. Óscar Alonso (Bilbao, 1967) Licenciado en Filología Hispánica. Ha publicado los libros de relatos Disculpen el percance (Castalia, 2003), El coleccionista de cabezas reducidas (Elea, 2003), Ejecutar a Schubert (El Toro de Barro, 2005). Sus relatos han merecido diversos galardones nacionales e internacionales.

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andéntres

El trompetista Julia Otxoa

EL hombre observa aterrado cómo en la casa de enfrente un niña de corta edad ha saltado desde la ventana y juega peligrosamente por la estrecha cornisa del edificio, piensa que si le grita que se meta en casa se asustará, perderá el equilibrio y se caerá al vacío. Está muy nervioso, no sabe qué hacer para evitar el inminente accidente, envuelto en sudor, se imagina el diminuto cuerpo de la niña bajando como un bólido aquellos cuarenta metros que le separan de la calle. De pronto tiene una idea, él es músico, cogerá su trompeta y tocará atrayendo así su atención, postergando de ese modo el fatídico momento. Esperanzado, se pone a tocar la trompeta, pero la niña debe de ser totalmente sorda porque ni siquiera le mira. Así que, desesperado, guarda la trompeta en su estuche y salta fuera de la ventana, ahora él también está sobre la cornisa y la niña le mira con ojos asombrados. El hombre aprovecha su curiosidad para sugerirle jugar a ver quién se mete antes en casa, pero la niña le contesta que ese juego le aburre, que lo ha jugado muchas veces y que lo que ella quiere es tirarse desde lo alto para

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andéntres

caer sobre uno de aquellos grandes camiones que pasan por la calle para irse a otra ciudad. Se da cuenta de que, en realidad, él también desea lo mismo, porque la ciudad se ha puesto imposible, pero mientras lo piensa, la niña se ha sentado sobre la cornisa y balancea sus piernas en el aire, y en un momento dado echa a volar, la ve desprenderse de la cornisa e ir cayendo suavemente en el vacío, hasta posarse sobre el techo de lona de uno de aquellos grandes camiones que pasan atronándolo todo con sus potentes motores. Sobre la lona verde del camión parece una mariposa blanca posada en una praderita que se alejara en medio del fragor del tráfico. Vuelve a entrar en casa y coge como poseído por la fiebre su trompeta y sale otra vez a la cornisa, comenzando a tocar de un modo tan hermoso y limpio que hasta él mismo se asombra. "Esto es lo más parecido a virtuosismo -piensa-, debo de estar soñando". Pero no sólo él está impresionado, también en todas las ventanas de los edificios de alrededor comienzan a aparecer rostros asombrados, a oírse exclamaciones, susurros admirados; entonces, todos los sonidos cesan, tan solo se

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andéntres

escucha esa música de trompeta que un hombre toca desde la cornisa del piso 14 del portal número 7 de la avenida Lincoln. La música lo embriaga todo, la gente sale a las cornisas y se lanza alborozada al vacío para caer sobre el techo de lona de los camiones, vehículo longo transporte internacional, que a todas horas cruzan la ciudad atronándolo todo con sus potentes motores, y ya el instante es como una eternidad, un infinito caer de mariposas blancas en medio de la música.

tw Del libro: Un extraño envío, Editorial Menoscuarto, 2006. Julia Otxoa (San Sebastián, 1953) Poeta y narradora. Ha publicado los libros de relatos Kískili Káskala (1994), Un león en la cocina (1999), Variaciones sobre un cuadro de Paul Klee (2002), Maiali e fiori (2006). Su obra ha sido traducida a varios idiomas y recogida en diversas antologías. Este otoño publicará en Menoscuarto su nuevo libro, Retrato de familia con fantasma.

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dindondin

Palabras Prestadas Primer libro editado http://libropalabrasprestadas.blogspot.com.es/p/libros.html

XVI Festival Internacional de Cortometrajes "La Boca Del Lobo" Hasta el 31 de julio de 2013 http://www.labocadellobo.com/festival/home.php

Entre Libros & Lectores Promoción lectora en zonas de conflicto armado en Colombia Proyecto en financiación http://www.lanzanos.com/proyectos/4bibliotecas-en-zonas-muy-apartadas-decolombia/

XIII Festival de Óperas Primas Visual Cine Novísimo Hasta el 10 de septiembre de 2013 http://www.musikaze.com/applepop

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decamino

CULTCARDS http://www.cultcards.es

Cultcards es un planificador cultural que organiza planes exclusivos junto a dieciocho galerías de arte madrileñas para promover la vida cultural urbana y acercar el arte a todo aquel que quiera disfrutarlo. Puedes añadir su agenda cultural a tu smartphone y a tu ordenador para recibir notificaciones de los eventos que escojas. Cultcards es también el partner ideal para acercar las galerías a las marcas que pueden apoyarlas, a través de los planes CultCards. Cultcards selecciona planes semanales únicos, disfrutables gracias a la tarjeta CultCards, que puedeobtenerse en http://www.cultcards.es/solicitud-tarjeta/

tw CultCards presenta CultVisits: tours por galerías de arte guiados por su comisario, quien mostrará a los asistentes sus secretos mejor guardados en grupos de hasta quince personas. Si ya tienes tu tarjeta CultCards, envía un mail a info@cultcards.es solicitando asistir para recibir una confirmación.

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brevemente

Nostalgia Semana 29 de concurso: 6 de junio de 2013 Ganador: Ignacio Rubio Arese

Ordenaron colocarle una venda en los ojos para que dejase de llorar anémonas y cangrejos. Desde entonces, cuando nadie puede verla, la sirena cautiva vomita pulpos de siete patas en la taza del váter.

Freak Show History Semana 30 de concurso: 13 de junio de 2013 Ganador: Juan Antonio Vázquez Alcayada

La sirena cautiva vomita pulpos de siete patas en la taza del váter mientras la mujer barbuda gruñe exabruptos al gigantón de cabeza pequeña y brazos interminables para que deje tranquila a la mujer mono, que subida al taburete, da cómicos saltos intentando alcanzar el plátano que cuelga de la viga desde la que penden las jaulas del niño pez y la octogenaria embarazada. Izan sospecha que no le ha llevado allí solo para ver el espectáculo. Quizás por la inquietante conversación que le ha visto mantener con el tipo de la garita, quizás porque desde aquel desgraciado accidente tuvieron que amputarle los brazos y desde entonces papá ya nunca juega con él.

junio 16


brevemente

Fortaleza Semana 31 de concurso: 20 de junio de 2013 Ganador: Jorge Garcés Garrido

Desde entonces papá ya nunca juega con él ni sus abrazos son como los de antes. Los de ahora son torpes, demasiado apretados, con esas palmadas al final mientras le dice: "Somos dos tíos fuertes, ¿a que sí?".

Carta sin remite Semana 32 de concurso: 27 de junio de 2013 Ganador: José Agustín Navarro Martínez

Somos dos tíos fuertes, ¿a que sí?: Posdata. Recibe un cordial saludo. Bueno, ya me despido. Y Wilder antes que Coixet. Mejor güisqui que diazepam. Solo un par de sugerencias más. Innegociable el arroz dominguero en casa de sus padres. Que quede limpia la encimera para que no acudan hormigas. Dos de azúcar. La leche, descremada. El café, caliente. Cuela la pulpa de la naranjada. Y tener un perro. Siempre quiso viajar a Nueva York. Anímala a maquillarse cuando llueva. Pero quizás ignores algunos detalles. A estas alturas ya sabrás que los besos en la ducha valen el doble. Querido tipo afortunado: 

tw Relatos finalistas de junio del concurso Relatos en Cadena, organizado por la Cadena SER y Escuela de Escritores. Puedes saber quién ganó y consultar las bases en www.escueladeescritores.com o www.cadenaser.com.

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entrecocheyandén

Chamán Isabel Cienfuegos Alumna de Talleres de escritura creativa Clara Obligado

Para María y María Luisa, ellas sabrán por qué

CERCA de la estación, amaneciendo, le ve venir. No cruzan miradas. Ella recoge el papel que le entrega. Querría tirarlo, pero no encuentra dónde. Echa un vistazo. Lee: "Profesor Seiku". Y en la línea de abajo: "Chamán, recién llegado de África". Al volverse, en la escasa luz, apenas distingue la figura de espaldas, lejos ya, caminando, suelto el balanceo, la ropa holgada hace pensar en un negro, africano, quizá. Acaso el mismo profesor Seiku. Se queda allí, parada hasta perderlo de vista, sin notar que la hora se echa encima, oyendo la autopista que suena al fondo en un rumor. Rumor como de mar. Un mar allá, al fondo, al final de la enorme cuesta que sube cada día desde su casa, atravesando páramos sembrados de especulación. Un barrio con futuro, lo llama su marido. Ahora es el presente; la hipoteca que no pueden pagar y el tren. Ahogarse al subir por la mañana, bajar rota en la tarde. Piensa en él todo el día, tecleando datos en el ordenador. Nombres, apellidos, direcciones, lugares de nacimiento. Más nombres; de padres, madres, hijos. Y fechas de bodas, muertes. Le duele la cabeza. López, Pérez, García. Es como las planillas del colegio. Y ella está castigada. Alguien tiene que ser la torpe. Y con su tedio, las jefecillas informáticas de medio pelo, tan jóvenes, tan listas, se cuelgan la medalla de estar modernizando el Registro Civil, los archivos históricos. Hay que poner al día a esos Fernández de las carpetas de papel. Y tiene que hacerlo ella, que apenas teclea con dos dedos, funcionaria veterana a la que se castiga por no poderla despedir. Quizá por eso piensa en él tantas veces en los días siguientes. Piensa en el profesor Seiku, recién llegado de África, chamán. Le ve alejarse, cuesta abajo. ¿Vivirá cerca? Busca el papel. Hay un teléfono. Y una dirección. Y una frase: "disponibilidad de 9 a 22". Letras azules enmarcadas por lunas y corazones en el mismo color. Y dice algo más: "poderes naturales en todos los campos".

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entrecocheyandén

Finalmente se decide a llamar. Pregunta por el profesor. - "Tú vienes", -dice sin más una voz masculina con fuerte acento al otro lado del teléfono-, "dirección en papel". Sí, la dirección viene escrita. Una calle, un número. Más o menos sabe dónde, o le parece. Querría comentarlo, aunque no sabe a quién. No trata a gente del trabajo. Con su marido ve la televisión a veces, pero no. Además, decir qué. Al menos, piensa, podría conocer el sitio. Y, pretextando dolor de cabeza, escapa un día del trabajo. Coge el metro, luego debe seguir a pie, desde una zona comercial, que desciende en una calle más estrecha donde mengua la altura de las edificaciones hasta llegar a una zona de casas humildes que le recuerdan visitas de caridad, las monjas, su infancia, lugares donde niños gitanos chapoteaban en la lluvia y había gritos y broncas y a veces coplas en las ventanas. Ahora ve chavales de piel oscura y rasgos aindiados jugando en las aceras, y oye conversaciones en tono dulce de América del Sur. Según baja es difícil seguir la numeración. Falta en algunas casas, se pierde en los solares. Cerca de donde acaba todo, encuentra, en una especie de chabola, el doce remarcado. Llama. Un hombre la introduce sin preguntas en el espacio entre dos puertas a derecha e izquierda. Le mira. Es alto, tan negro como la pizarra. Ojos que no cierran ni se abren del todo y miran con ecuanimidad, o comprensión, o lejanía. La boca enorme, los labios dibujados, de tótem. - ¿Profesor Seiku? El negro afirma con la cabeza invitándole a entrar a izquierda y se pierde por una cortinilla al fondo. En la sala adonde ha sido conducida, una mujer de piel oscura envuelta en un batik, espera sentada en un rincón del suelo a la luz de una vela. Asiente también con la cabeza, y le indica una alfombrilla en medio de la habitación. Se sienta en ella. Al rato vuelve el hombre. Ahora lleva una túnica blanquísima. No pregunta motivos. En silencio le coloca las manos sobre la cabeza y comienza a entonar un canto en una lengua extraña, acaso un rezo, por lo solemne y suave de la voz. Ella se deja estar así, abandonada en esas manos y ese canto. Luego empieza a llorar. Al principio lágrimas silenciosas, luego sin contenerse, con enormes sollozos, como hace mucho tiempo no lloraba. El canto va subiendo de tono. Se le une la voz de la mujer en el rincón. Quizá otras voces también, al otro lado, en otro cuarto.

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entrecocheyandén

De pronto se termina. Hay un silencio. El hombre sale. Al rato, ella se levanta también. Nadie le dice nada, pero pone un dinero junto a la mujer antes de irse. Casi es de noche cuando desanda el camino. Se nota descansada por primera vez en mucho tiempo. Duerme como no recordaba que pudiese dormir. Repite las visitas casi semanalmente. Siempre igual. El canto, las manos, los sollozos, el descanso. A veces deja pasar algunos días más, se resiste, pero no deja de volver. Un día, no la recibe nadie, La puerta está entreabierta y recorre los cuartos. En el de la derecha sobre una silla ve papeles. Los ojea. Es el visado del profesor Seiku próximo a caducar. Oye voces. Apenas tiene tiempo para cambiar de cuarto. Enseguida entra la mujer, luego el chamán. La ceremonia se repite. En los días siguientes, consigue entrar en el registro de emigrantes. Encuentra el número y un nombre complicado que incluye la palabra Seiku. El archivo histórico de bodas lo domina. Inserta en él un registro perdido, o nuevo, o corregido. ¿Quién va a enterarse nunca? Y le busca una novia entre los López y Martínez. Engracia, noventa y cuatro años, no es fácil que se entere en este mundo de haber sido casada. Le cuesta dos sesiones atreverse a dejar, junto al dinero, el libro de familia. Y después llegan las vacaciones y se interrumpen las visitas. En el apartamento compartido con otras dos familias de cuñados, en el último piso de una torre en la costa no llega a ver el mar. Cuando todos se acuestan se queda en la terraza intentando escucharlo. Cierra los ojos sin lograr reconstruir la ceremonia, logra llorar a veces. El primer día de su vuelta, escapa. Toma el metro, corre la cuesta abajo hasta la casa que ya no tiene número. No le abren. Cede la puerta. Por la grieta del techo que se está derrumbando pasa algo de luz. También, en oleadas, lejano, el rumor de las rutas de circunvalación, que parece invitarla a quedarse. Muy tarde, ya en la noche, sentada en la alfombrilla consigue recordar el canto. Canta a gritos. Llora balanceándose. Luego empieza a reír. Ríe, llora y ríe hasta el amanecer, hasta caer rendida sobre el suelo, a resguardo en la casa ahora toda suya.

tw Isabel Cienfuegos pertenece al taller literario de Clara Obligado y ejerce la medicina en un hospital público. Ha publicado en antologías y revistas. Su libro de relatos Mañana los amores serán rocas (Cuadernos del Vigía 2012) ha sido reseñado en Ínsula como uno de los más interesantes del año.

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metroligero - holakokoro

Š Jasten FrÜjen

tw Kokoro es un personaje singular, que se cuela en CpA, para contarte historias en pocas palabras.

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pormotivosajenos Anna Allen 15/07/13

¿Medio de transporte?

El tren, para disfrutar de cada estación

© Rubén Vega

tw Anna Allen dirige la obra Exit, del 3 al 28 de Julio en Microteatro por Dinero.

P- ¿En qué tren estás subida ahora? R- Mi tren en España se encuentra dirigiendo "Exit" en Microteatro, es el extracto de una obra que escribí en su momento y a la que tengo especial cariño, en este caso, tuve que acortarla y sería digamos el "cortometraje" de esa obra inicial. En cuanto a mi tren fuera, me encuentro interpretando el personaje de Isabel en "Lucky 7" para ABC y luego varias cosas que prefiero no desvelar, pero por el momento, no tengo ningún tren con tiempo libre. P- ¿Cuál es el peor aprieto en el que te has encontrado? R- Pues ahora mismo no caigo, tengo tendencia a olvidar lo malo bastante rápido… P- ¿La obra/película con que más te has divertido? R- Cualquier comedia desde el maestro de clásicos como Billy Wilder o Lubich a las del propio Judd Apatow. P- Completa la frase: Yo para ser feliz… R- Tengo que sentir amor. P- Los trenes que se pierden ¿vuelven a pasar? R- Pues depende… Depende de por qué lo dejaste marchar, si no era tú momento… Depende de por qué lo pierdas. P- Lo breve si bueno… R- Dos veces bueno P- ¿Qué libro te ha marcado? R- Uhm…. ¡Tantos! Desde Platón, pasando por Momo, El Principito… pero yo creo que depende del momento en el que te llega cada libro. P- ¿Qué libro estás leyendo ahora? R- Live by night de Deniss Lehane, me están gustando sus formas de describir cinematográficamente, las atmósferas que crea… P- Cuéntanos un truco infalible R- Una sonrisa sincera desde el corazón siempre me resulta, y un buen guiño de ojo también, siempre depende... P- ¿Cuál es la mejor forma de contar un cuento? R- Que te guste el cuento, la historia, y le pongas mucho amor al contarlo. P- ¿Un medio de transporte que prefieras? R- El tren, para poder disfrutar de cada estación, cada parada, el paisaje… O el coche y poder conducirlo y hacer muchas millas en la mejor compañía. P- ¿Hacia dónde te orientas cuando buscas refugio? R- Hacia el corazón, hacia la gente que ocupa mi corazón. P- ¿Cuál es la ciudad donde te encuentras mejor? ¿Qué es lo que más te gusta de ella? R- En buena compañía, en cualquier parte me encuentro bien, pero últimamente Los Ángeles me está enamorando, me encuentro genial allí.

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Cuentos para el andén nº18  

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