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11/04/2013

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andéndos

Kaputt Marian Torrejón

NUESTRA vida gira en torno al sol, como La Tierra. En cuanto sale a dar la cara nos venimos todos aquí, a reunirnos en la plaza. En verano a veces hace demasiado calor, la madera de los bancos quema y una luz abrasadora y amarilla ahoga nuestra respiración, mientras que en los meses más fríos del invierno solo salimos algún rato por las mañanas y el sol blanquecino nos enfría los pies y las orejas. Pero en primavera y en otoño nos dejamos acariciar muchas horas por un sol compañero, con el bastón entre las piernas y las manos apoyadas en él. Cuando llega Genaro -que tiene veinte años menos que nosotros, pero lo trae en silla de ruedas su cuidadora-, y ve que alguno de nosotros no ha venido a la cita diaria, hace un gesto de emperador romano en el coliseo, sacudiendo el brazo derecho con el pulgar hacia abajo, y dice: kaputt. Los demás asentimos porque pensamos lo mismo, y alguno repite el gesto: kaputt. Hace tres meses José no vino en unos días a la plaza y al poco tiempo caminamos detrás del coche fúnebre con las manos detrás, la cabeza gacha y en silencio. Genaro empujado por la rumana con su mano izquierda rígida sobre la manta de cuadros que cubre sus piernas; Miguel limpiándose a veces las gafas con el pañuelo y Enrique con la barbilla temblona. Pero en el fondo todos agradecimos no ser el que viajaba a la cabeza del cortejo. - A ver quién es el próximo -dice Genaro al día siguiente en la plaza-. Vaya cascajos estáis hechos. - Tú si que estás hecho un siete, cabrón. - ¿Un siete? Sí, y medio. Pregúntaselo a Nazca, que es la que me lava. A Genaro se le murió la mujer después de lo de la embolia y ahora vive con una de sus hijas, pero se ocupa de él una rumana porque la hija trabaja fuera de casa. Él se empeña en hacernos creer que le mete viaje a la rumana con la mano buena, pero no nos lo creemos porque ella se gasta muy malas pulgas; lo deja allí en una esquina del banco y luego viene a recogerlo sin sonreír ni un momento, engancha las agarraderas de la silla de ruedas y suelta secamente con su acento extranjero: venga,

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Cuentos para el andén nº15  

En Cuentos para el andén lanzaremos en unos días nuestros primeros contenidos premium. Será en una nueva edición de este mismo número 15, qu...

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