Page 19

andéntres

cordones del corsé y te decía: no se lo tome tan a pecho, los hombres son así, el mío tampoco era diferente; o decía simplemente: pobre señora mía. Yo no me he desmayado, ni he llorado, la manteca chisporroteaba tan graciosamente, tampoco había razones para llorar. Vale, he pensado, ahora hay que sacar la carne del congelador, abrir la puerta, cerrar la puerta, es extraño el ruido que hacen las puertas de los congeladores al abrirse y al cerrarse, tierno como un beso, pero contundente; un ruido antipático, tan definitivo como si fuera la última vez. La última vez con este frigorífico, la última vez que comemos juntos al mediodía, ¿qué tal te ha ido?, ¿ha llamado alguien? Todo por última vez. Pero ¿por qué? ¿Qué ha ocurrido? No ha ocurrido nada, han ocurrido muchas cosas, he recibido un golpe, como el que se recibe cuando se inicia una relación defectuosa, solo que yo no quiero admitirlo. No, no he querido admitirlo, he puesto la carne en la sartén para cocinarla, la chuleta, panceta roja y desnuda, ahora hermosamente dorada; el lomo rojo y desnudo, ahora hermosamente dorado. No, no puede irme mal, he pensado, y he retirado la sartén y me he sentado a la mesa para pelar las patatas, pero también para reflexionar, y cuando he pelado la primera patata, me ha entrado mucha rabia y he pensado, yo sí me podría permitir algo así, pero Felix, no. Puedo permitirme volver la cabeza para mirar a los hombres, porque en realidad todo es falso, son solo tonterías y pasatiempos efímeros, es solo un momento para contemplar el brillo de los ojos extraños, y saberse amada. Pero los hombres son diferentes, para los hombres esto no es suficiente… He pelado seis patatas y entonces he parado, porque no tenía hambre, y me apetecía solo una, y no debía llamar la atención, Felix no debía notar nada en absoluto, por supuesto que no le hablaría de la carta, porque sé que las palabras son algo terrible y cuando algo se llega a expresar con palabras se convierte en verdadero. De modo que me he quitado el delantal y me he ido al dormitorio para adecentarme y tener la apariencia de una esposa

19

Cuentos para el andén Nº62  

En Cuentos para el Andén vamos a amasar pan con Almu Ballester, recibiremos un curso acelerado de Antonio Fernández York sobre qué debe hace...

Cuentos para el andén Nº62  

En Cuentos para el Andén vamos a amasar pan con Almu Ballester, recibiremos un curso acelerado de Antonio Fernández York sobre qué debe hace...

Advertisement