Cuentos para el andén Nº60

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andéndos

libros en aleteo rasante sobre los cuerpos que se aman. Una hora más tarde, Fernanda todavía las alas enormes, desplegadas como palmeras, cabezotas agitadas por el viento, abanicos de bruma, atraviesan las nubes y latigazos de sol en carne viva. Abajo hay una playa. Aterrizan y Bruno va dejando una huella de ropa, corre por la montaña que se vuelve arena, a grandes zancadas entra en el mar proceloso. Ella, las olas que crujen, la gracia delicada de sus patitas de pájaro en la orilla, un salto hacia delante, dos saltos hacia atrás. Qué frío. Y entonces Bruno mar adentro corcovea, las nalgas de hombre, la poderosa espalda de delfín, con saltos y piruetas peina el ronquido de las olas. Fernanda no más pájaro, para qué, se estira ya cetáceo, se entrega al gozoso apareamiento contra el vientre de plata. Y se hace una promesa: seré fiel a Bruno, monógama a este amante de espuma suave músculos tensos silbidos medulares que me persigue nadando alrededor, cópulas breves y repetidas, qué bestial. Salen exhaustos del agua, y ella se ajusta el bikini, está oscureciendo cuando se funden otra vez y caen a la bóveda celeste de galaxias espirales, astronautas ateridos, bengalas, planetas, cúmulos abiertos, colisiones de asteroides y estrellas rezagadas, tremendos rayos gamma, Bruno, con su enjambre de cuásares luminosos, Fernanda supernova, puro big bang, orbitando. 

tw Del libro: La muerte juega a los dados. Ed. Páginas de Espuma, 2015. Clara Obligado nació en Buenos Aires. Exiliada política de la dictadura militar, vive en Madrid desde 1976, donde dirige los primeros talleres de escritura creativa organizados en España. Ha publicado las antologías de microrrelato Por favor, sea breve 1 y 2, y los libros de relato Las otras vidas y El libro de los viajes equivocados, ganador del XI Premio Setenil en 2012.

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