Cuentos para el andén Nº58

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pernera del pantalón a Jack. —¿No ves que la tiene rota? ¡Se le nota el bulto del hueso, es una fractura complicada! ¡Tardará meses en volver a trabajar! ¡Y tú encima azotándole! Voy a hablar con la señora Torrence, esto no va a quedar así —sentenció el lugarteniente Smith. —¡Por Dios, William! ¡Si no es más que una bestia de carga! Aunque por aquella época hacía casi veinte años que Abraham Lincoln había abolido la esclavitud en Estados Unidos, según Jack poco había cambiado en las plantaciones de Alabama. "Sólo éramos libres para irnos con nuestra miseria a otro lado", decía el abuelo refiriéndose a aquellos años. —Si no te levantas inmediatamente haré que te arresten, ¡tienes que ceder tu asiento a los blancos! —creo que mi aparente temple está desquiciando al conductor del autobús. —Como dijo mi abuelo Jack, no se puede tener miedo de lo que uno hace cuando es lo correcto. No voy a levantarme, señor. Me imagino al conductor sin su cazadora ni su gorra, sino con una camisa de rayas arremangada y un pantalón con tirantes, sudoroso y con la vara en la mano, amenazante: —¡Estás acabando con mi paciencia! ¿Es que no sabes leer? ¿No sabes las normas? —Señor, soy consciente de cuáles son las injustas normas que nos rigen. Sé leer, soy maestra. Y perdone mi insistencia, pero no voy a levantarme. El abuelo Jack no volvió a caminar bien. Recuerdo verle con un bastón y cojeando como si tuviera una pierna más corta que la otra. Eso no le impidió seguir recogiendo algodón hasta casi los setenta. Pero según la abuela Martha, aquello le cambió. No físicamente. Le mató la alegría, dejó de cantar "como un ruiseñor en celo", como decía la abuela. —¡Se acabó! ¡Voy a avisar por radio a la policía! —está tan fuera de sí que escupe mientras habla. Me quito las gafas y las limpio de la saliva del conductor Wallace con la bufanda, mientras le digo: —Haga lo que tenga que hacer. Yo seguiré aquí, esperando. No pasan ni cinco minutos cuando oigo la sirena de la policía. El coche se detiene justo delante del autobús, y se bajan dos

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