Cuentos para el andén Nº58

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andéndos

le parece oír varias veces la palabra ictus, y algo sobre un golpe de calor, en tono de reproche. Afortunadamente, a los pocos segundos Carmen vuelve a ser un calamar sonriente. Una merluza de piernas fornidas se le acerca y le habla con la voz clara de su hermana Amalia: «Tranquilo, todo va a salir bien. Quédate con nosotras, querido». Y a continuación gira ciento ochenta grados y es su otra hermana, Roberta, quien le insta con urgencia: «Huye, hermano, no mires atrás, no habrá una segunda oportunidad». M la mira desconcertado. De alguna región recóndita de su memoria le llega el recuerdo de que sus hermanas siamesas jamás crecieron, murieron al poco de nacer, un año antes que él, y jamás las conoció. Pero ese fugaz pensamiento carece por completo de interés para el señor M, ahora que Katia lo atrae de nuevo hacia sí, y hace girar sus cuerpos entrelazados en un remolino lisérgico. El señor M se deja llevar complaciente, complacido, convencido de habitar por fin el universo correcto. Recorriendo feliz las hermosas paredes de ese maelstrom multicolor, vuelta tras vuelta, cada vez más abajo en el interior de ese cono furibundo. Katia le abraza con ternura, le besa, y las hermosas criaturas que giran junto a ellos le acarician delicadamente con sus tentáculos al pasar. Y por primera vez en mucho tiempo, el señor M tiene la certeza de que, al fin, todo es perfecto.

tw Del libro: Lo que la vida necesita, Ed. Salto de Página, 2016. Mª Jesús Lavado Jiménez, profesora de Piano y profesora superior de Solfeo, además de diplomada en Educación Musical, es profesora de música en el I.E.S. Mª Victoria Atencia de Málaga. Escribe sobre todo microrrelatos y relatos cortos. Ha ganado y quedado finalista en varios concursos de microrrelatos. Sus textos aparecen publicados en volúmenes colectivos como Las palabras contadas o Cuarenta plumas y pico.

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