Cuentos para el andén Nº55

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andénuno

Cierta noche de junio de 1969 Manuel Moyano

ANTE nosotros tenemos al joven John William Polidori, atildado, tímido, de cabello ondulado y moreno debido a su ascendencia italiana. Aunque se licenció en medicina por la universidad de Edimburgo, lo que realmente le hace palpitar es la literatura. Por ello, no vaciló en acompañar como médico personal al famoso escritor Lord Byron cuando éste se lo pidió. ¡Qué suerte tengo!, pensó en aquel momento. Pero ahora, tras varios meses viajando juntos por Europa, empieza a arrepentirse de aquella decisión: Byron ha revelado tener una mente retorcida y no cesa de humillarle —ya sea como escritor o como médico— a la menor ocasión. Estamos en junio de 1816 y Byron ha alquilado una casa en Suiza, a orillas del lago Lemán, donde recibe asiduamente la visita del poeta Shelley y de su esposa Mary. Esta tarde también han venido a Villa Diodati la condesa Potocka, Claire Clairmont y Matthew Lewis. El cielo está oscuro —dicen que como consecuencia de la erupción de un volcán en la remota Indonesia— y la velada se presenta particularmente triste y tediosa. Byron le pide a su médico que traiga algún libro para leer en voz alta y, de ese modo, animar el ambiente. Polidori se dirige a su habitación y repasa los lomos de las estanterías. El primer libro que le llama la atención es Phantasmagoria, una colección de leyendas alemanas que le gusta particularmente, poblada de aparecidos y de seres fantásticos. Hojea el libro con interés. Pronto, sin embargo, imagina a Byron riéndose de él por haber hecho semejante elección: alguna vez ha oído al aristócrata burlarse de las historias de fantasmas, y, sin duda, utilizará ese pretexto para intentar vejarle una vez más... De modo que Polidori devuelve Phantasmagoria a su estante y coge otro libro cualquiera al azar; en concreto, la Teoría de los colores de Goethe.

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