Cuentos para el andén Nº55

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entrecocheyandén

Pensó que sería bueno buscar las herramientas y desbrozar la huerta. Sería bueno comprar simiente y abonar el campo. Sería también bueno adquirir unas gallinas y unas vacas en el pueblo. Así no faltaría alimento. Tal vez ellos volvieran. Vio su vieja bicicleta apoyada en la pared de la casa; acercarse al pueblo era cuestión de veinte minutos montado en ella. ¿Por qué se irían todos? se preguntó. Miró sus manos sarmentosas, su barba blanca, sus piernas arqueadas. Miro a su alrededor y vio un mundo desmesurado. Sintió como cuando sin un síntoma en particular se tiene la sensación de enfermar, pero no se sabe de qué, ni la causa. Por un momento les recordó a todos, especialmente a ella y la volvió a ver en su memoria cuando se deshacía el moño ya por la noche y la cabellera negra se esparcía en derredor como la tinta de un frasco roto. Echó una última mirada a la huerta abandonada, a la cuadra desierta y a las ruinas del viejo gallinero. Ya no era posible reconstruirlo todo. Entró de nuevo en la casa, cerró tras de sí la puerta y se volvió a acostar en la cama dejando que el tiempo hiciera su trabajo.

tw Juan Ignacio Ferrándiz (1964) es Licenciado en Derecho y tiene estudios de Filología. Ha logrado distintos premios en concursos de relatos y colabora esporádicamente en alguna revista como "Letras del Parnaso" o "Turismo rural". En la actualidad prepara la salida de su primer libro de relatos.

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