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nº55

marzo2017

elmuro [3] andénuno [5]

Cierta noche de junio de 1969, Manuel Moyano andéndos [8]

Dos poemas de, G. Luna Pérez Gastón andéntres [12]

Tres microrrelatos de Paola Tena cuentoscomochurros [14] lapuertadelanevera [18] diccionariodesaturno [19] Sttorypics [20] sinopsis [21] brevemente [22]

Relatos en cadena dindondin [24] decamino [26] entrecocheyandén [27]

novedades

Hibernación, Juan Ignacio Ferrándiz

En este número han entrado por la puerta unos poemas, unos que se dan la mano con el cine y traen un trasfondo muy narrativo. Vamos, que lo tienen todo.

Edita: Grupo Andén C/ Feijoo, 6 - 28010 Madrid | edicion@grupoanden.com | www.grupoanden.com Comité editorial: Alejandro Moreno, Víctor García Antón, Leticia Esteban | Editora: Natalia Muñoz. Asesores de contenidos: Sergi Bellver, Juan Carlos Márquez y Kike Cherta (España), Juan Martini y Mónica Pano (Argentina), Mª Luz Carrillo (México) Publicidad: edicion@grupoanden.com | Diseño: www.jastenfrojen.com Ilustración: Coordinación: www.leticiaestebanilustracion.com Ilustración de portada: Leticia Esteban | www.leticiaestebanilustracion.com Ilustración de interior: Rafael Becerra

Con la colaboración de:


elmuro

Tema: De viaje

Ganadora: Sin título. Candela Nieto - Sineu, Mallorca (España) Finalistas: 

Quiero pis. Juan Carlos García - Ibiza (España) Viajando diario. Ángel Téllez Pachuca Hidalgo (México) Sin título. Rossana Karunaratna - Lima (Perú)

Concurso de fotografía Participa enviando tus fotos a lector@grupoanden.com Consulta las bases y mira las fotos en Facebook y grupoanden.com Tema del próximo concurso: Soledades

Te escuchamos: Cuentos para el andén @cuentosanden lector@grupoanden.com

www.grupoanden.com

Entre las páginas de este número de Cuentos para el andén tenemos un homenaje al nacimiento de un monstruo en las palabras de Manuel Moyano; versos que hablan del recuerdo y del olvido en la poesía de G. Luna Pérez Gastón y algunos intensos escalofríos cuando nos atraviesan las palabras de Paola Tena. Ah, y bailaremos volando por los aires. Y más cosas. No te quitamos más tiempo, esperamos que lo disfrutes.

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andénuno

Cierta noche de junio de 1969 Manuel Moyano

ANTE nosotros tenemos al joven John William Polidori, atildado, tímido, de cabello ondulado y moreno debido a su ascendencia italiana. Aunque se licenció en medicina por la universidad de Edimburgo, lo que realmente le hace palpitar es la literatura. Por ello, no vaciló en acompañar como médico personal al famoso escritor Lord Byron cuando éste se lo pidió. ¡Qué suerte tengo!, pensó en aquel momento. Pero ahora, tras varios meses viajando juntos por Europa, empieza a arrepentirse de aquella decisión: Byron ha revelado tener una mente retorcida y no cesa de humillarle —ya sea como escritor o como médico— a la menor ocasión. Estamos en junio de 1816 y Byron ha alquilado una casa en Suiza, a orillas del lago Lemán, donde recibe asiduamente la visita del poeta Shelley y de su esposa Mary. Esta tarde también han venido a Villa Diodati la condesa Potocka, Claire Clairmont y Matthew Lewis. El cielo está oscuro —dicen que como consecuencia de la erupción de un volcán en la remota Indonesia— y la velada se presenta particularmente triste y tediosa. Byron le pide a su médico que traiga algún libro para leer en voz alta y, de ese modo, animar el ambiente. Polidori se dirige a su habitación y repasa los lomos de las estanterías. El primer libro que le llama la atención es Phantasmagoria, una colección de leyendas alemanas que le gusta particularmente, poblada de aparecidos y de seres fantásticos. Hojea el libro con interés. Pronto, sin embargo, imagina a Byron riéndose de él por haber hecho semejante elección: alguna vez ha oído al aristócrata burlarse de las historias de fantasmas, y, sin duda, utilizará ese pretexto para intentar vejarle una vez más... De modo que Polidori devuelve Phantasmagoria a su estante y coge otro libro cualquiera al azar; en concreto, la Teoría de los colores de Goethe.

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andénuno

Esa decisión ínfima no sólo aumentará hasta el infinito el tedio de esa velada junto al lago, sino que los condenará al olvido tanto a él como a la esposa de Shelley, porque ni Polidori recibirá la inspiración para escribir El vampiro ni Mary Shelley alumbrará Frankenstein: ambos quedarán relegados al papel de personajes secundarios en las biografías de los grandes poetas que —ahora mismo— se remueven incómodos en sus sillones mientras escuchan las disquisiciones científicas debidas a Goethe. Lejos de detenerse ahí, las consecuencias de la elección de Polidori seguirán obrando en el futuro sobre otras personas. El aspirante a novelista Abraham Stoker, por ejemplo, morirá en su Dublín natal con la amargura de no haber llegado a ser otra cosa que un mero crítico teatral. No muchos años más tarde, el actor de cine mudo Béla Ferenc Dezso Blaskó, de origen húngaro, decidirá abandonar sus sueños juveniles y se empleará como cajero en un banco de Burbank (California), sin haber llegado a adoptar el seudónimo de Bela Lugosi. El británico William Henry Pratt renunciará también a su carrera actoral para ingresar en el cuerpo diplomático —tal como era el deseo de su padre— y nunca se hará llamar Boris Karloff. William Hinds jamás fundará la productora de cine Hammer. Christopher Frank Carandini Lee y Peter Wilton Cushing morirán en el más absoluto olvido. Yo al fin podré dormir plácidamente cierta noche de junio de 1969, ya que mi madre no me habrá llevado esa tarde a un cine de Barcelona para ver Drácula vuelve de la tumba.

tw Del libro: Diodati. La cuna del monstruo. Ed. Adeshoras, 2016. Manuel Moyano (Córdoba, 1963) obtuvo el Premio Tigre Juan 2002 por El amigo de Kafka y el Premio Tristana de Novela Fantástica 2006 por La coartada del diablo. Con El imperio de Yegorov fue Finalista del Premio Herralde 2014 y Premio Celsius en la Semana Negra de Gijón. Es autor también de El oro celeste, El experimento Wolberg, La agenda negra y Teatro de ceniza. Sus relatos y microrrelatos han aparecido en numerosas antologías.

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andéndos

Dos poemas de G. Luna Pérez Gastón

"Está bien, la vida es una realidad. Las personas se pertenecen las unas a las otras porque es la única forma de conseguir la verdadera felicidad". Desayuno con diamantes

Escena primera, interior, nocturna. —Buenas noches amor. Dice ella sobre un primer plano del vacío. La cama está mojada de cuerpos que dan vueltas y se ignoran en órbitas distantes y distintas. Trompeta con sordina, Nat King Cole. La cámara sigue al brazo que busca una cintura. Ella se estremece. Puntual y repentino pasa el camión de la basura removiendo el organismo del subsuelo. La noche de agosto entra por la ventana descubriéndolos solos y desnudos. Escena segunda, interior, día.

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Él, ante el espejo. —Otra vez hemos sobrevivido. Se lava la cara, salpica el suelo. Se gira sin mirarse. Puerta. Silencio. Escena final, interior, día. El café. —Buenos días mi amor, dice ella. Ambos, sentados frente a frente, desayunan en silencio devorando crujientes epitafios. De fondo: Sometimes I'm Happy. Fundido en negro.

Ilustración: Rafael Becerra

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andéndos

"—La amas más a ella, admítelo. —Más no, solo por más tiempo". El príncipe de las mareas

Con la imagen del gesto de tus piernas cruzadas en mi mente, recuerdo que te tuve como un pez aterido, entre mis manos y calmé con espíritu de hombre el frío de tu boca adolescente. Ahora, tu cuerpo es un gorrión con el que juegan los gatos en la puerta de mi casa. Un pájaro que se esconde debajo de los coches, sobrevive y muere en los jardines. Tus piernas detenidas para siempre. Aquel gesto resumía las mareas.

tw Del libro Making of. Ediciones Traspiés, 2016. G. Luna Pérez Gastón. Amorebieta Echano (Vizcaya), 1969. Diplomada en Magisterio, actriz y poeta, compagina su trabajo con la creación literaria y artística. Ha representado sus obras como performance en múltiples foros haciendo de la poesía una experiencia íntima y poco convencional.

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Ilustración: Rafael Becerra


andéntres

Tres microrrelatos de Paola Tena

Día de muertos EL día de difuntos el abuelo vino a visitarnos. Mi abuela disimuló el asombro y le puso su lugar en la mesa, que adornó con flores de cempasúchil y veladoras gordas de santos. Le sirvió un plato de tamales y una taza de atole. Pero después de la cena, el abuelo no se quiso ir. Se sentó en su sillón y cogió el periódico. Mis primos se reían y preguntaban: "¿no que el abuelo se murió en la guerra?" Él se enfadaba y les respondía que estaban locos, qué muerto habían visto que le gustara tomar atole leyendo el periódico. Mi abuela sonreía feliz y hacía como que no entendía nada, y siguió disimulando desde aquel día de muertos, en que los tamales y el atole se enfriaron en la mesa.

Tuberculosis TUBERCULOSIS amigdalar profunda. Como una escrófula. Peor aún: como un ganglio gigante lleno de triunfantes bacilos de Koch. Mi familia se negó en redondo a aceptar el diagnóstico; la tuberculosis solo es para la gente pobre, como Lidia nuestra nana, que se murió de eso, en paz descanse. Pero el abuelo no. Un cáncer. Enfisema. O la vejez, simplemente. Hay tantas causas por las cuales uno ya no puede respirar. Y el abuelo se fue apagando, poco a poco, sin que supiéramos muy bien porqué. Solo él conocía el motivo. Pero yo me imagino a veces que cuando dos se aman en secreto, hay besos tan improbables que dejan una marca profunda.

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andéntres

Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha DIESTRA y Siniestra eran hermanas siamesas. Siniestra era más bien callada, pero soñadora. Diestra era terrenal y coqueta. Tanto, que se enredó con un hombre que le susurraba dulzuras mientras la acariciaba por debajo del vestido. Siniestra fingía ignorancia, pero un buen día despertó y Diestra no estaba. Se había fugado con el hombre, abandonándola. Contra lo que todos pensaban, no era a su hermana a quien Siniestra echaba de menos, sino a la mano del hombre por debajo del vestido, pensando que era a Diestra a quien acariciaba.

tw Microrrelatos inéditos Paola Tena (1980, México). Pediatra de profesión, escritora por afición. Ha participado como ponente en sesiones dedicadas a la lectura, talleres de escritura creativa, y ha publicado en antologías del género y varias revistas digitales dedicadas a la microficción. Sus microcuentos se pueden leer en www.facebook.com/microficciones.

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cuentoscomochurros

MATÍAS Caneja Vargas es un hombre de costumbres. Toma todos los días, de lunes a viernes, el tren de las 7.38 a Palma. Lleva lectura, la novela de turno, y un café americano servido en vaso de plástico que compra cada mañana en la cantina de la estación. También lleva música en los oídos. Matías se enchufa a los temas italianos de siempre, tres o cuatro canciones que él va tarareando. Acompañan las nueve o diez páginas que desliza suavemente entre los dedos índice y pulgar con crujido de papel. Humedece los labios con la lengua si da por terminado un capítulo, como si degustara un caramelo. Matías levanta las pupilas cuando el tren hace parada. Y se encuentra con la misma gente de las otras veces. La estudiante de secundaria que viaja abrazada a sus libros, el monitor de gimnasio, las amigas peluqueras y el hombre delgado que duerme con la cabeza ladeada en el asiento más cercano a la puerta. Esa es la bella rutina de Matías. Sus catorce minutos de íntimo disfrute. Ese es el tiempo que se tarda desde Marratxí hasta Palma, siete paradas mediante. A veces el tren suspende momentáneamente la marcha. Lo hace al final del trayecto para dar paso a algún mercancías que lleva prisa y ya no son catorce minutos, son dieciséis o diecisiete los que consume el viaje, una extensión del período acostumbrado, un regalo goloso a pie de destino. En ese limbo del traqueteo y la megafonía, en la puntualidad de las agujas, el trasiego de mochilas y cabezas perfumadas, de hombres que se atusan frente a la ventanilla y mujeres que recolocan el tupper en el bolso de los tesoros, Matías consigue hallar una gozosa felicidad.

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Pasajero


cuentoscomochurros

acostumbrado

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cuentoscomochurros

Esta mañana, alguien ha prendido una nota en el panel de avisos y Matías la ha leído. Matías derrumbado, hecho escombro. Matías abatido en un banco apartado del andén. No es para menos. La nota anuncia que, por obras de mantenimiento, se suspenderá por unos meses el servicio de las 7.38. Es algo temporal, pero a Matías le da lo mismo esa temporalidad. Las obras, le aclara una empleada de la compañía ferroviaria con afán didáctico, son necesarias. Afectarán también a otros trayectos y otros horarios. Que otras personas vean alterada su rutina, que se distribuyan las molestias entre un amplio colectivo, no consigue serenar a Matías. La única opción posible es buscar acogida en otro vagón y otro horario. Existe un tren rápido, sin paradas intermedias, que parte de Marratxí a las 7.18 y alcanza la capital en tan solo diez minutos. Prodigio de velocidad, el tren hecho misil. Se pregunta Matías al día siguiente, mientras aguarda la llegada del tren de las 7.18, cómo habrán afrontado el cambio la estudiante, el entrenador, la pareja de peluqueras y el durmiente. Se pregunta qué se podrá hacer en Palma, cómo serán las calles y los comercios, a la nueva hora temprana. De qué modo diferente se mecerán el mar, los barcos en el puerto. ¿Cambiará en algo el aviso rumoroso de las sirenas? ¿Aletearán de manera distinta las bandadas de gaviotas? Se pregunta cómo será pasar por Inca o Son Fuster sin parar diez segunditos siquiera, sin echar una mirada rápida a los hombres y mujeres que se incorporen al vagón. Se le desdibuja la rutina a Matías de puro fugaz. Queda limitada a seis páginas de la novela que toque, a la breve escucha de dos canciones rasgadas donde antes cabían tres o cuatro. Y ya va seleccionando en su reproductor portátil, para entretener el camino, un tema de Celentano y otro animoso y vibrante, de Domenico Modugno.

tw Colaboración mensual con Cuentos como Churros: ellos eligen una de las cuatro fotografías seleccionadas de El muro y cocinan con ella un rico churro que publicamos aquí. I Candela Nieto, ganadora de nuestro Concurso de Fotografía de este mes.

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lapuertadelanevera

Objetivo

Valentin Bayon Muntaner Objetivo leche: Vaya sigilosamen te al supermercado y consiga leche sin ser vist o. Es que, si no po ngo intriga, no vas.

Cándido Si fuéramos completamente de objetivos, ¿dón ? ia ac gr estaría la

http://www.sttorybox.com/users/valentinbayonmuntaner

Rey

Rosi García Los elefantes y. huyen del re an d ue No q es. buenos leon

Mario El rey de cora zones no existe: aq uello es una repúb lica.

http://dibujandounpensamiento.blogspot.com.es

Pepa M.B. Los súbditos abandonaron a su Rey cuando supieron que la Tierra sin él continuaba girando. Entonces nació la democracia.

Mandar Alma Rural den Mandar es la or sin es cr io de los med ás, m de s lo s; to argumen . ia nc re usamos la suge

María Jo s ¿Manda é Sánchez r tú? Aq u manda el de tre í solo s choco tes, que laaho fresquit ra descansa al o, hasta que yo vaya ha ciendo ganas.

https://almaruralblog.wordpress.com/

Déjale una nota al mundo en La puerta de la nevera: www.grupoanden.com

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diccionariodesaturno

Una nueva civilización está empezando de cero en Saturno, aún no tienen claros algunos conceptos, ¿les echas una mano con el diccionario? Participa en www.grupoanden.com

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r po os de a: o d b a ch rm espa lar tim yen o f do s d icu tru sta enso part cons e l e inm su as y a O rd RN cuto s en lebran n vid par der E I o l o a e r B . e j n d se A GO azo e enta nes c rdon M.B de este. r es s ier , pe epa n B a j a . s v 1 stor os de as na a. P ge ba. L fortu a nad s que spald r, na e e cao even de l rso , d y la mu ndos e pe ueblo p d p e la mu po or el ntr u e r rio. os tra 2. Gcidir p m n a o c é c de olo Jos uipo a c aría l q l e fina . M en el ISA a del ancia o R P Fr nd la er. es 2 3. Sipital de po jugeaño d eda ca iem r Terc qu t s l s o no ro 4. E lvado en a u m q ot s Sa tra s de a lo s e o an nu pie AD de e los ND r hum s e O s B hac a qu avid ace rle 3 5. Hteo Fea ad quoerte paer lo Ca/d h id O es ual or sop lso. C ot.com. C . p j 6 me pu blogs el jan imseida14. co p://per tt hh

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Sttorypics

Sttorypics @ilsel15 He luchado intensamente y no siempre he ganado, pienso que he sido el bueno tantas veces como el malo, pero siempre por la misma causa de defender mi razón, soy de valiente corazón, pues tengo alma de dragón.

@Marrodriguez Está ensayando concentrado, si no lo hace bien le darán a su hermano el honor y él necesita demostrar que puede hacerlo, no quiere volver a la cola del dragón, y desde la cabeza la verá a ella en el desfile, a la chica de los ojos claros.

Cada mes Sttorybox elige una imagen de nuestro concurso de foto, sus usuarios escriben microhistorias en Sttorypics sobre ella, y nosotros publicamos las mejores aquí. I Alma de dragón rojo. Tania Amador - Alcorcón (España)

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sinopsis

«En la cama» Cuando tienes diez años y un accidente te obliga a permanecer tumbado tres largos meses, tu mejor arma para sobrellevarlo es la imaginación. Veinte historias que solo la mente de un niño puede crear.

Luna | https://lunapaniagua.wordpress.com/

Las más deliciosas fantasías, los terrores más oscuros, las intrigas más absorbentes. Todo ello ocurre cuando Silvia se dispone a cerrar los ojos para dormir. Al principio eran solo sueños, pero sólo al principio...

ValentinBayonMuntaner | http://www.sttorybox.com/users/valentinbayonmuntaner

Ana sigue atada a las sábanas de aquella cama, donde antes tuvo todo, y ahora, apenas queda ya nada. Ana nos revela la pequeña distancia entre el amor y el desamor, el dolor y desconsuelo tras lo que nos queda después.

J. Tremico

Tenemos el título del próximo éxito editorial, nos falta la sinopsis ¿nos ayudas? Participa en www.grupoanden.com

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brevemente

Calma chicha Semana 20 de concurso: 6 de marzo de 2017 Ganador: Ovidio Montoto Rodríguez Cerró los ojos y sopló las velas. Pero estas, desplegadas, permanecían flácidas, indiferentes. El velero de alto bordo no se movió ni un milímetro. Continuaba la calma chicha. El capitán, al timón, y la marinería lo miraban incrédulos. Sopló de nuevo con todas sus fuerzas. Nada. Bajó la cabeza y se miró el traje azul. Comenzó a dudar de sí mismo… O aquel matasanos esculcacerebros tenía razón y él no era Superman, o el malvado Luthor había puesto kryptonita en la bodega.

marzo Apariencias Semana 21 de concurso: 13 de marzo de 2017 Ganadora: Belén Sáenz Montero El malvado Luthor había puesto kryptonita en la bodega y los mamparos se habían derretido dejando paso a un resplandor verde, que adoptó luego la forma de un ente viscoso invisible, que se derramó por los pasillos, que ascendió a la segunda cubierta, que atravesó el comedor de gala y que penetró en el camarote. Mientras hacía como que escuchaba esta sarta de excusas, Lois Lane se levantó de la litera, encendió un cigarrillo, arrojó al hombre los calzoncillos de superhéroe y, otra noche más desde que zarparon en luna de miel, se asomó sola por la escotilla para ver amanecer.

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brevemente

Superviviente Semana 22 de concurso: 20 de marzo de 2017 Ganador: Álex Merino Aspiazu Se asomó sola por la escotilla para ver amanecer. Ahí estaban, otra vez, la ciudad silenciosa, los incendios aleatorios, las hileras de coches abandonados. Buscó signos de vida con los prismáticos pero esta vez tampoco vio a nadie. Como el día anterior, y el anterior a aquel, y los últimos dos meses. Ella trató de advertirles pero nadie escuchó y ahora estaban muertos. Le invadió el fugaz orgullo de ser la única superviviente pero pronto el orgullo fue engullido por la soledad en el búnker. Sacó la cajetilla del bolsillo y maldijo su suerte. Era el fin del mundo y sólo le quedaba un cigarrillo.

tw Relatos finalistas de marzo de 2017 del concurso Relatos en Cadena, organizado por la Cadena SER y Escuela de Escritores. Puedes leer todos los seleccionados en www.escueladeescritores.com o www.cadenaser.com.

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dindondin

IX Concurso de cuentos ilustrado "Cuentos para la igualdad" Cuento infantil y juvenil. Premio: 1.000€ Entregas hasta el 4 de abril España http://www.escritores.org

Exposición retrospectiva: Gloria Fuertes 1917-1998 Hasta el 14 de mayo. Entrada gratuita Centro Cultural del Villa Fernán Gómez. Madrid http://teatrofernangomez.esmadrid.com

Las escritoras y poetas de la generación del 27 Hasta el 4 de abril. Entrada gratuita Centro cultural Conde Duque. Madrid http://condeduquemadrid.es

XVIII Concurso de relatos cortos "Relatos de mujer" Entregas hasta el 21 de abril Premio: 600€ España http://www.escritores.org

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decamino

http://www.vueladanzaerea.com

Espacio que Vuela es un espacio multidisciplinar para todos los públicos dedicado a la formación en danza aérea con unas instalaciones únicas de más de 300 m². En pleno centro de Madrid, es la primera escuela de danza aérea en conexión con la danza contemporánea y con el teatro físico. Su oferta está abierta a personas con o sin formación previa que quieran tomar clases de disciplinas de danza aérea con arnés, telas, cuerda, aro, trapecio o straps. Un nuevo espacio abierto para todos los públicos, niños y mayores, y un laboratorio de creación y difusión artística cultural para los profesionales de la danza.

tw ¡Conoce Espacio que Vuela en Marzo! Del 24 al 27, taller de Improvisación y Cuerpo con Carolina Calema. Y del 27 al 30, taller de Creación con Lucio Baglivo. Cada taller cuesta 90€ con una duración de 12h cada uno. Para reservar tu plaza, contacta al 911 276 521 o escribe a espacioquevuela@gmail.com. Además, jam de Contact Improvisation cada primer sábado del mes.

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I Guillermo Latorre Plaza | @latorreplazafotografia


entrecocheyandén

Hibernación Juan Ignacio Ferrándiz Alumno de Escuela de Escritura Creativa

CUANDO Ramón despertó y se incorporó en la cama, los muelles del colchón chillaron herrumbrosos por el óxido. Al erguirse, una larga barba que no tenía antes poblaba su cara y la acarició con sorpresa. Con el ruido, vino corriendo el perro y excitado y nervioso, posó sus dos patas delanteras sobre su pecho, ladrando y lamiendo sus mejillas con una larga lengua rosada. Ya no era un cachorro. Por la ventana sin cortinas entraban a raudales columnas de luz que oblicuas atravesaban la habitación dejando ver la danza de partículas de polvo en suspensión. Ramón se asomó y vio a lo lejos las mismas montañas de siempre, aunque ahora parecían tatuadas de grandes bosques que oscurecían sus laderas como nuevas sombras que no recordaba que existieran antes. Diseminadas por sus lomas se esparcían las casas de sus vecinos. Pero, si se fijaba, parecían vacías, sin actividad, con los cristales rotos y devoradas por la hiedra que había trepado hasta el tejado ocultando las puertas. Sus habitantes no estaban bulliciosos llevando a cabo sus actividades, como hacían de costumbre en los días de sol. Era un día de esos claros, donde la luminosidad apagaba los colores dotando de un velo mortecino el paisaje. La habitación tenía las paredes blancas y en una de ellas advirtió un cerco grisáceo rectangular. Sí, era el lugar donde había estado colgado el cuadro con la fotografía de todos ellos; aquella donde eran tan jóvenes y sonrientes. La que se hicieron el día siguiente de la venta de la cosecha de aquel año prodigioso de tierra fértil con el granero colapsado. Ramón salió de la habitación seguido por el perro y empezó a explorar el resto de la casa; sus pasos eran devueltos por el eco reverberando como el sonido del mármol tras cerrar una sepultura.

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entrecocheyandén

Fue abriendo la puerta de cada habitación y descubriendo todas desnudas de muebles. Al penetrar en ellas sus pies descalzos dejaban tras de sí la huella sobre el polvo acumulado, como cuando se camina sobre la nieve. En sus frías paredes no había huella de la pequeña, de sus deditos dúctiles, de sus canciones de la infancia, de sus pómulos y sus labios cautivadores, de los restos de cereal en su larga cabellera rubia. La cocina estaba sin electrodomésticos, la alacena vacía de víveres. Tampoco estaban los botes donde se escondía el dinero con los ahorros, ese que acumulaba lo que sobraba después de pagarlo todo cada mes. Descorrió las puertas francesas y se encontró con el salón desnudo y oscuro como el fondo de un abismo. Abrió las persianas y el sol penetró libre y obsceno como si descubriera un secreto. El espacio diáfano le dio a la estancia la amplitud que Ramón no reconocía; su cerebro trabajaba para situar como en un puzle infantil el lugar que ocupaba el aparador con platos y vajilla, el amplio sillón donde se juntaban todos, los cuadros de la pared y la mesa en la que comían sin mirarse, dedicados y huraños. El muchacho no masticaba ansioso tras una interminable jornada la semana de la siembra. No reía con estrépito con su fila de dientes fuertes y apretados. Al extender su mirada reparó en que en una esquina había un sobre. Lo abrió y leyó reconociendo una letra familiar: "Cuando leas esta carta ya hará tiempo que nos habremos ido. No te hemos querido despertar. Estaremos lejos, muy lejos. Estaremos bien, mejor. No debes preocuparte por nosotros. Cuídate tú.". Dejó la carta en el suelo y salió de la casa. El perro salió corriendo adelantándose y siguió sin mirar hacia atrás atravesando los campos hasta que su mirada le perdió en el horizonte. El día radiante, el aire perfumado del olor de las flores silvestres. La huerta estaba abandonada, la maleza había crecido allí donde siempre se había alineado en hileras rectilíneas de una manera extremadamente ordenada cada legumbre y hortaliza. No había gallinero y al entrar en la cuadra, no estaban ni los animales ni sus excrementos. No había forraje en el pesebre y los aperos y el carro no aparecían ordenados junto a la gran puerta del establo.

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entrecocheyandén

Pensó que sería bueno buscar las herramientas y desbrozar la huerta. Sería bueno comprar simiente y abonar el campo. Sería también bueno adquirir unas gallinas y unas vacas en el pueblo. Así no faltaría alimento. Tal vez ellos volvieran. Vio su vieja bicicleta apoyada en la pared de la casa; acercarse al pueblo era cuestión de veinte minutos montado en ella. ¿Por qué se irían todos? se preguntó. Miró sus manos sarmentosas, su barba blanca, sus piernas arqueadas. Miro a su alrededor y vio un mundo desmesurado. Sintió como cuando sin un síntoma en particular se tiene la sensación de enfermar, pero no se sabe de qué, ni la causa. Por un momento les recordó a todos, especialmente a ella y la volvió a ver en su memoria cuando se deshacía el moño ya por la noche y la cabellera negra se esparcía en derredor como la tinta de un frasco roto. Echó una última mirada a la huerta abandonada, a la cuadra desierta y a las ruinas del viejo gallinero. Ya no era posible reconstruirlo todo. Entró de nuevo en la casa, cerró tras de sí la puerta y se volvió a acostar en la cama dejando que el tiempo hiciera su trabajo.

tw Juan Ignacio Ferrándiz (1964) es Licenciado en Derecho y tiene estudios de Filología. Ha logrado distintos premios en concursos de relatos y colabora esporádicamente en alguna revista como "Letras del Parnaso" o "Turismo rural". En la actualidad prepara la salida de su primer libro de relatos.

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Cuentos para el andén Nº55  

Entre las páginas de este número de Cuentos para el andén tenemos un homenaje al nacimiento de un monstruo en las palabras de Manuel Moyano;...

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