Cuentos para el andén Nº54

Page 11

andéndos

una mano en la frente; ardía. Sacó el paño de la cesta para hacerle una compresa fría y la pata del lobo cayó al suelo. Pero ya no era la pata de un lobo. Era una mano, cortada por la muñeca; una mano endurecida por el trabajo y moteada por la edad. En el índice, tenía una verruga y, en el corazón, una alianza. Por la verruga, supo que era la mano de su abuela. Apartó la sábana, pero la anciana se despertó y empezó a forcejear con ella, chillando y gritando como una posesa. Sin embargo, la niña era fuerte y, armada con el cuchillo de montero de su padre, logró someter a su abuela el tiempo necesario para descubrir la causa de la fiebre. En el lugar donde había estado su mano derecha había un muñón, ya purulento. La niña se santiguó y gritó tan alto que los vecinos la oyeron y aparecieron al instante. En cuanto vieron la verruga del índice, supieron que era el pezón de una bruja. A palos, sacaron a la bruja de la cama y, tal como estaba, en enaguas, la arrastraron hasta la linde del bosque, donde la acribillaron a pedradas hasta que murió. Desde entonces, la niña vivió en la casa de su abuela. Y prosperó.

tw Del libro La cámara sangrienta, Ed. Sexto piso, 2016. Angela Carter, narradora y periodista inglesa (1940-1992), destacó como escritora de cuentos en los que se observa la influencia de las historias populares y el psicoanálisis. Amar, Venus Negra, El Doctor Hoffman y las infernales máquinas del deseo, Fantasmas de América y maravillas del Viejo Mundo y Héroes y villanos son algunas de sus obras destacadas. En compañía de lobos y La juguetería mágica han sido llevadas al cine.

11