Cuentos para el andén Nº51

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entrecocheyandén

encontraríamos por alguna razón y esa razón es enseñarte cómo tener salud y larga vida" Ha sido feliz trabajando el campo como aprendió a hacerlo en Nanking, con sus manos, con respeto por la tierra; pero los campos castellanos no le han dado muchas oportunidades porque falta agua y los pozos se secan al llegar el verano. Hace unos meses me llamaron del pueblo: "al chino se le ha incendiado la tierra y se lo han llevado al Cuartelillo, no se sabe bien qué ha pasado" Yulong no se queja ni se lamenta. Volverá a empezar. Tenía que ocurrir así. Él sí cree en la Providencia (aunque no la llame así), o en que las cosas ocurren y las personas aparecen en nuestras vidas por algo y para algo. Y volvió a empezar. Y volvimos a comer acelgas chinas, pequeñas y olorosas y sopa de amaranto, roja, roja "buena para la mujer", dice Yulong, y pequeñas lechugas de sabor suave y nabos y rabanitos para la ensalada. Y aprendí a cocinar para que mi vida sea larga. Unos días después, sentados sobre una de las grandes piedras de granito que hay en la tierra que cultiva, contemplamos el campo maltrecho y devastado por el fuego reciente; un incendio no intencionado, posiblemente causado por los cuarenta y tantos grados del verano castellano, el mismo que por la noche refresca y nos hace dormir hasta con una "mantita". Yulong está pensativo, dice que estaba esperando hasta saber lo que tiene que hacer y cuando lo supo, decidió volver a China y nos dejó sus cultivos y sus gallinas con su gallo. Mi amiga, su alumna y fiel seguidora que da continuidad a sus enseñanzas de Tai-Chi, y yo decidimos ir a recolectar, como él nos dijo, las flores de las acelgas, pequeñas, amarillas, de tallo delicado, de sabor dulzón y de olor penetrante, a perfume asiático, que contienen la esencia de la planta, "¿quién, pudiendo comer la flor, come la hoja?, las flores eran el manjar de los emperadores", nos decía Yulong, "no dejéis que se estropeen, id a recogerlas". "Pero, ¿qué hacemos con las gallinas y el gallo, Yulong?" "Cuando pase la primavera los dejáis sueltos y que la naturaleza cumpla su ciclo" Y fuimos; pero en contra del deseo de su amo, les buscamos

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