Cuentos para el andén Nº49

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andénuno

contrario, aunque la gorda va por la calle como extraviada en una nube. Sigo sin saber si se ha recuperado de la obstrucción coronaria o del éxtasis producido por la larga y estrecha calculadora. Al doblar la calle, la chica que me ha vuelto un pervertido ya no existe y no puedo ni siquiera olerla. Lo único que huele y comienza a ser bastante insoportable soy yo bajo el disfraz de lobo feroz. El calor que siento me hace desfallecer. Pero no llevo nada debajo y no puedo ir desnudo por la calle. Si me detienen ahora, mi patrón me despide antes de tiempo sin haber ahorrado lo suficiente para comprarme una casa en el pueblo que tanto añoro, rodeado en mi imaginación por un bosque impenetrable. Una vez que me he quedado solo, pienso en Corbacho. No debe de andar muy lejos y seguro que está buscándome. Así que opto por largarme de allí lo más rápido posible. Un encuentro ahora con él me cogería harto disminuido. Pero antes, meto una garra en la papelera y recojo la larga y estrecha calculadora. Como parece estar aún en buen uso, decido comérmela. Y la devoro sin sentir repugnancia, observado en todo momento por las fauces del lobo feroz.

tw Del libro: El bombardero azul. Ed. Adeshoras, 2016. Julio Jurado decide a finales del 2008 dejar su vida acomodada para dedicarse por entero a la escritura. Ha publicado el libro de relatos Andar por el aire (2010), y varios de sus textos se recogieron en la compilación Parábola de los talentos, Antología de relatos para empezar un siglo (2007)

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