Cuentos para el andén Nº48

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VI Concurso de relato de Sttorybox y Cuentos para el andén

dos embarcaderos. En algunas de ellas había pequeñas barcas de paseo. Después de la impresión que me llevé el primer día, que sólo vi a ingleses borrachos en los pubs a las siete de la tarde, esto cambiaba mi opinión sobre la ciudad. Por otra parte, había estado pensando mucho sobre lo sucedido por la noche. Tenía que enfrentarme a mis miedos, si era verdad lo del fantasma, tenía que pensar que no podía hacerme nada, sólo intentar asustarme. Pasaron varios días en los que la llegada de la noche me helaba el alma. Todo iba bien hasta que llegaba la hora de la ronda. La segunda y la tercera noche volví a oír gemidos y arañazos. Entré y salí corriendo sin detenerme a escuchar. Las tres siguientes volví a hacerlo de la misma manera, pero la séptima noche todo cambió. —Esta noche hay convite de boda en el salón Lion —me dijo Víctor—, cuando terminen limpias todo y lo dejas listo para que mañana monten otro. Me estuvieron temblando todas las partes del cuerpo hasta que llegó la noche. Antes de bajar, se me ocurrió coger un mp3 para ponerme la música más heavy y estridente que tenía mientras limpiaba. Al principio todo fue bien y cuando me disponía a irme, entre el final de una canción y el comienzo de la siguiente, se filtraron por los auriculares unos llantos y golpes mucho más tenues que los de las noches anteriores. No podía hacer como si no los hubiera oído, estaban ahí. Para convencerme a mí mismo de que todo era producto de mi imaginación, seguí los ruidos que me llevaron hasta la parte izquierda del entarimado, la parte opuesta de la que estaba el mecanismo de control de vigilancia. Me agaché en el suelo y entonces lo vi, una tabla que sobresalía del resto y a la que le faltaban dos clavos. Estiré de ella y pude ver debajo una especie de trampilla de metal con un candado. Intenté abrirla, el resto de las tablas me lo impedían. —PII, PIII —me asustó el busca, avisando que alguien llamaba a la puerta principal. Dejé todo como estaba, decidido a volver al día siguiente,

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