Page 15

andéndos

Tengo que dejar de pensar en si, alguna vez, estuviste justamente aquí, haciendo exactamente esto. Tengo que dejar de hacerlo, pero no puedo. Me siento como un niño pequeño que juega a caminar sobre las pisadas de su hermano mayor. Parado frente a la nevera de refrescos asumo que no puedo tomar café. Incluso esta bazofia de gasolinera se me antoja ahora un lujo prohibido. Nada de excitantes. Si el cardiólgo supiera dónde estamos. Cojo un batido y espero junto a la caja. El hombre regresa metiendo un par de billetes ordenados dentro de una riñonera con el logotipo de Jack Daniels. Me pregunta si soy de por aquí. Es extraño. No parece el tipo de hombre al que se le escapa una cara. Le digo que sí. Que viví por aquí un tiempo, pero que ya no. Me cobra el batido intentando acordarse de qué me conoce. Cuando estoy a medio camino del coche le oigo llamarme. Me giro nervioso, como si hubiera alguna posibilidad de que nos reconociera, pero sólo me pregunta si no iba a los servicios. Le despido con la mano por toda respuesta. Sólo quería verme otra vez la cara. Ánimo que ya estamos ahí. Tengo sudores fríos. Esto que estoy haciendo es importante. Nunca me había considerado muy valiente que digamos, pero aquí y ahora me estoy demostrando que lo soy. Para ti también debe de ser la hostia, para ser francos. Espero que me perdones por venir aquí, y ojalá te guste. Arranco y dejo que el coche se deslice en punto muerto por la pendiente que conecta la rotonda con la vía de servicio. Meto segunda y recorro lentamente el kilómetro que nos separa del stop. Las nubes se han apartado del camino de la luz. El sol atraviesa la atmósfera helada y convierte el paseo hasta la cuneta en una secuencia de película mal iluminada. Le hubiera pegado más la lluvia. Un cielo irlandés o patagónico. La tengo delante. Es la típica cruz hecha con flores de plástico. Clavo mi rodilla en la tierra húmeda y acaricio los objetos que tus seres queridos depositaron ahí. Un cepillo de dientes de un niño pequeño, un libro castigado por la lluvia cuyo título es

15

Cuentos para el andén Nº48  

Aquí dentro te esperan: un relato que escapó de una prisión, escrito por un autor que entró y salió varias veces de ella: Edward Bunker; un...

Cuentos para el andén Nº48  

Aquí dentro te esperan: un relato que escapó de una prisión, escrito por un autor que entró y salió varias veces de ella: Edward Bunker; un...

Advertisement