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nº46

abril2016

elmuro [3] andénuno [5]

Teoremas poéticos, Basarab Nicolescu andéndos [6]

Viaje, Claudia Ulloa andéntres [9]

Serguei, Josheras cuentoscomochurros [12] lapuertadelanevera [14] diccionariodesaturno [15] IIIcursoconcurso [17] sinopsis [21] clubdelectura [23] brevemente [24]

Relatos en cadena dindondin [27] decamino [28] entrecocheyandén [29]

novedades

Mi abuela Amparo, Eugenia Mateos

Nuestros amigos de Sttorybox se suman a la causa: una de las fotografías de nuestro concurso entrará en Sttorypics, allí inspirará microhistorias que seleccionaremos para publicar en el próximo número.

Edita: Grupo Andén C/ Feijoo, 6 - 4ºA - 28010 Madrid | edicion@grupoanden.com | www.grupoanden.com Comité editorial: Alejandro Moreno, Víctor García Antón, Leticia Esteban | Editora: Natalia Muñoz. Asesores de contenidos: Sergi Bellver, Juan Carlos Márquez y Kike Cherta (España), Juan Martini y Mónica Pano (Argentina), Mª Luz Carrillo (México) Publicidad: edicion@grupoanden.com | Diseño: www.jastenfrojen.com Ilustración: Coordinación: www.leticiaestebanilustracion.com Ilustración portada e interior: Paloma Corral | momapapiloma@gmail.com | https://www.behance.net/PalomaCorral

Con la colaboración de:


elmuro

Tema: Vegetal

Ganadora: Physalis - Rocío Álvarez - Redondela, Pontevedra (España)

Finalistas: 





Sin título - Inmaculada Núñez - Madrid (España) Sin título - Jesús Baclini - San Cristóbal (Venezuela) Vegetal & Cia - Viviana M. Rosa - Mar del Plata (Argentina)

Concurso de fotografía Participa enviando tus fotos a lector@grupoanden.com Consulta las bases y mira las fotos en Facebook y grupoanden.com Tema del próximo concurso: Huellas.

Te escuchamos: Cuentos para el andén @cuentosanden lector@grupoanden.com

www.grupoanden.com

En este número de Cuentos para el andén leeremos teoremas poéticos venidos de Rumanía, con Basarab Nicolescu; viajaremos por el interior de un gato y por el exterior de un oso, por culpa de Claudia Ulloa y Josheras, respectivamente; publicamos microrrelatos de miniautores de 6 a 10 años: los ganadores de CursoConcurso, y leeremos el relato de un alumno de nuestro taller de escritura, de la Biblioteca Central de Móstoles. También descubriremos que los viajes literarios tienen mapas: los de Aventuras Literarias. Y más cosas. No te quitamos más tiempo, esperamos que lo disfrutes.

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andénuno

Teoremas poéticos Basarab Nicolescu

EL crimen contra la poesía lleva consigo todos los demás crímenes. Y, con todo, no se castiga, pues el mundo se convertiría en una amplia prisión perpetua.

NO es nuestra mente la que da un sentido al Universo, sino más bien el Universo el que da un sentido a nuestra mente. O, tal vez, ni lo uno ni lo otro. O, más precisamente, lo uno y lo otro.

LA poesía es la suprema aproximación cuántica al mundo. La mecánica cuántica describe la mecánica del Universo, mientras la poesía revela su dinámica secreta.

TODO en la vida es relación de fuerza. Excepto la poesía, que es la fuerza de las proporciones.

TODO el interés de nuestra vida es hacer posible lo imposible. En cuanto a lo demás, la vida se ocupa de ello.

EL amor es una resonancia energética. Por este motivo hay tantos amores como cualidades de la energía.

tw Del libro: Teoremas poéticos. Ed. Salto de Página, 2013. Barasab Nicolescu (Ploiesti, Rumanía, 1942). Físico cuántico cuyos intereses intelectuales no se limitan al campo científico, sino también al arte, la religión y la literatura. Creó el Centro Internacional de Investigaciones y Estudios Transdisciplinares (CIRET) de París, y fue motor principal del Grupo de reflexión sobre la transdisciplinariedad de la UNESCO.

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andéndos

Viaje Claudia Ulloa

AYER me metí a la panza de mi gato. No fue difícil. Primero tome una ducha hasta que mi cuerpo absorbiese la mayor cantidad de agua posible. Una vez que el agua se rebalsaba a través de mis poros, sin secarme ni vestirme, me acosté en el jardín y me quedé varios días allí hasta secarme. Luego volví a casa y ya seca, terminé el proceso al lado de la estufa. Eso, para absorber cualquier resto de agua que podría quedar dentro de mí y también para sellar mis poros hasta convertirme en un pedazo de carne seca. Allí tuve que esperar un par de días hasta que mi gato empezara a sentir hambre -o deseos de jugar con un pedazo de carne- y me empezara a tragar. Así fue. Después de algunos días, empezó a darme mordiscos. Empezó por mis ojos, que después de las entrañas, son la parte más difícil de secar completamente, solo se logra que queden como un par de pasas, mientras el cuerpo sí se vuelve carne seca, como el bacalao o el charqui, como esas orejas de chancho que vendemos en la veterinaria para que mastiquen los perros. Así. Día tras día me fue tragando. Llegar a las entrañas, blandas y no del todo secas, fue un descanso para sus mandíbulas. Cuando me trago entera, volví a ser una en su panza. Lo que más había eran pelos. Y cada día caían más y más pelos. Mi gato, como todos los gatos, se limpia el pelaje varias veces al día. Los pelos se me fueron pegando al cuerpo, y ya eran tantos que empecé a parecerme a un Chewbacca encerrado en

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andéndos

un estómago de gato. Al fin, no me llegaba más que pelos día tras día, y empecé a preocuparme por la nutrición de mi gato. ¿Quién le serviría la comida? Ya era tiempo de salir. Empecé a trepar por su garganta y llegué exactamente al lugar donde nacen los ronroneos, en la traquea, entre los pulmones y el corazón. Me estire hasta tocar el extremo interno de su lengua de púas y así le provoqué arcadas. Me vomitó. Los pelos que tenía pegados a mi cuerpo me permitieron arrastrarme sin resbalar. A los pocos días los pelos fueron cayendo y llegué con dificultad al cuarto de baño. Abrir la llave de la ducha era casi imposible, todavía no había crecido demasiado, así que para humectarme y volver a mi tamaño normal, me arrojé a a taza del water y allí me quedé por varios días formándome nuevamente como en un vientre materno de loza blanca, con bacterias para reforzar mi sistema inmunológico y con cavidades para poder estirarme. Cuando estaba lo suficientemente grande para no perderme por el desagüe, tiré de la cadena y todos los pelos cayeron y me quedé desnuda. Por estos días sigo creciendo. Aún no voy a trabajar porque no tengo el tamaño adecuado y además, porque todavía me quedan unos días de vacaciones. Sí. Me metí a la panza de mi gato para pasar vacaciones. Es que últimamente los aeropuertos me dan miedo, y de todos modos, siempre es más barato y seguro vacacionar en el estómago de tu felino.

tw Relato inédito Claudia es una escritora peruana que vive desde hace 10 años en Bodo, Noruega, al norte del Círculo Polar Ártico, donde en diciembre se vive sin ver el sol y en junio no existe la noche. Ganadora de varios premios literarios, a ella le gustaría ser publicada algún día en España. Claudia tiene su propio blog: http://martilloalfabeto.blogspot.com.es

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andéntres

Serguei Josheras A mis padres, Sergio y Herminia MI padre fue un oso pardo, tirando más a rubio que a castaño. Un oso enorme de gran cabeza, con ojos verdes agrisados y mirada bondadosa. La trufa o nariz sobresalía bastante de su cara y la boca tan fina prácticamente era una raya que cruzaba de lado a lado la parte baja de su rostro. Cuando yo era pequeña, mis brazos llegaban a la mitad de sus patas traseras. Ya de mayor, sólo logré rodearle la cintura con mis manos haciendo un gran esfuerzo para que se tocaran las yemas de los dedos. Un día nos contó a mis hermanos y a mí cómo apareció en el pueblo y sus avatares hasta lograr integrarse. Nació en un circo ruso. Sus primeros años los pasó deambulando de pueblo en pueblo, metido en una jaula y atado a una pesada cadena. Intentó escaparse varias veces, y sufrió mucho hasta conseguirlo gracias a su buen amigo el elefante Thor. Sucedió así: los carromatos empezaron a pararse al vislumbrar detrás de aquella inmensa hoz un gran río. Necesitaban agua para saciar la sed y repostar los depósitos. Mi padre, al ver aquel paisaje, asió los barrotes con fuerza, él también sentía sed y deseos de correr. Thor le miró y comprendió, lanzó un bramido y entre Lena la elefanta y él consiguieron doblar aquellos pesados barrotes y tronchar la cadena. Mi padre corrió cuanto dieron de sí sus patas y llego a este pueblo manchego, bañado por el Júcar, con un trozo de cadena colgado de una pata y una tablilla que pendía sobre su pecho en la que se leía: "Serguei, oso estepario, 25/02/1905". Al principio de su llegada, las gentes del pueblo, temerosas de él, le confinaron en un corralón de tapia alta, pero sin

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andéntres

ningún tipo de ataduras. En aquel recinto, había un abrevadero con un grifo en el centro que le suministraba agua fresca. En las paredes, huecos grandes enrejados permitían ver todos sus movimientos y administrarle víveres. Feliz, dentro de su escasa libertad, en cuanto alguien merodeaba por allí lucía sus habilidades para ganarse su confianza: andaba de pie, bailaba dando vueltas de puntillas y era capaz de recorrer varios metros dando volteretas. Suponía una atracción gratuita y reconfortante para niños y mayores. Los pequeños, aupados por sus padres, se atrevían a tocarle y él sacaba su pata para acariciarles. Viendo estas cosas, y tras un debate en el ayuntamiento, se acordó dejarle suelto bajo vigilancia de la Guardia Civil, que seguía todos sus movimientos. El resultado no pudo ser más favorable. Serguei les vino como agua del cielo. A Modesto, el de la tienda, le descargaba las cajas del camión de reparto en un santiamén. Alfonso, el maestro de obras, se evitaba usar polea en la restauración de la Iglesia porque Serguei subía los materiales con sus grandes brazos y sin ningún esfuerzo. Pero lo que más le gustaba a mi padre era trabajar en el campo. Podaba los árboles sin usar escaleras, con dos paletadas preparaba los hoyos para

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andéntres

las plantaciones. Por ello, Ernesto, el alcalde, acordó con la corporación en pleno firmar en decreto nombrándole jardinero municipal con asignación fija mensual y cartilla de la Seguridad Social. Además de sus atribuciones forestales, quedaba encargado del buen funcionamiento del depósito general de aguas que abastecía al pueblo; por tanto, se le cedía la vivienda adosada a dicho depósito, que, aunque pequeña, disponía de un catre para dormir; en un segundo aposento, una cocina con los utensilios necesarios para comer y guisar, y en un apartado, el inodoro y la ducha, que empezó a usar después de las lecciones necesarias de don Esteban, el veterinario. Más le costó entenderse con los de su alrededor. Al principio usaba la mímica pero, poco a poco, tras las clases nocturnas de don Pedro, el maestro, empezó a emitir sonidos guturales que más tarde se convirtieron en lenguaje. En unas fiestas de la vendimia, y cansado de bailar solo, se atrevió a sacar a bailar a mi madre, bastante más patosa, por cierto, pero él la enseñó y ella se dejó llevar. Su cuerpo menudo encontró calor y alegría en Serguei, que se embelesó con ella. De tan singular pareja nacimos cinco cachorros mestizos y nunca nos faltó protección ni cariño. La alegría ha sido la nota más destacada de nuestra familia, hasta un tres de mayo que murió mi padre. Había ido al huerto a sacar patatas. Le encontramos con la azada en la mano, extendido en la tierra, como entregándose a ella. Sus ojos miraban al sol. El carpintero tuvo que hacer una caja de tamaño especial. Su tumba es de grandes proporciones, y no sólo por eso se distingue en el cementerio del pueblo, sino porque alrededor de ella crecen flores todo el año. tw Del libro: Bicho raro. Edición Personal, 2015. Hace años leí la novela Cien años de Soledad y me creí todas sus historias, es mi novela de referencia y también la que influyó en mi modo de escribir los cuentos que pasaban por mi cabeza.

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cuentoscomochurros

Cara ELLA se despierta algo cansada. Se diría que también él ha pasado una mala noche. Beben chocolate. Comparten un croissant. Pasan la mañana en el jardín entretenidos con el vuelo de una golondrina. Preparan para la comida algo ligero: queso fresco y ensalada. Ella descubre un caracol en mitad del plato de ensalada. —Mira, un caracol —dice. Contemplan cómo el caracol extiende sus antenas y avanza trabajosamente por encima de la rodaja de tomate. Él hace el gesto de apartarlo con ayuda del tenedor. Ella dice déjalo, qué más da. Se quedan los dos sentados en el jardín, esperando sin prisas a que el caracol cruce la rodaja de tomate, y luego una hoja de lechuga, y luego el plato entero. Aguardan a que bordee el filo dorado de la bandeja y aterrice en el mantel con un reguero de babas, descienda por la pata oxidada de la mesa y continúe a su ritmo abriendo un surco en mitad de la hierba hasta alcanzar la alambrada que separa ese chalé del siguiente (hay nueve chalés alineados en la misma acera, con sus nueve jardines, idénticos entre sí). El caracol atraviesa a paso de caracol la alambrada, cruza los jardines, uno tras otro, sorteando piscinas de color azul, parterres de petunias y pérgolas con arabescos y enredaderas en plena floración. —Bonito caracol —observa ella un rato después. Y recoge el queso fresco, lo que queda de ensalada, y entra hacia la casa porque se ha hecho de noche y en el jardín ya refresca. 

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cuentoscomochurros

acol tw Colaboración mensual con Cuentos como Churros: ellos eligen una de las cuatro fotografías seleccionadas de El muro y cocinan con ella un rico churro que publicamos aquí. I Viviana M. Rosa, finalista de nuestro Concurso de Fotografía de este mes.

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lapuertadelanevera

Amenazar Keb Akabal Si vas a amenazar con dejarme, asegúrate dejar llena la nevera. Al menos no moriré de hambre

Juan Carlos Sant a Para amenazar tormenta, el ciel o utiliza tambore s. https://fotosdesdelabase.wordpress.com/

Bueno Rosi García El bueno, el fe o, el malo... ¿en el oeste solo podían tener una cu alidad? ¿El feo era bueno o malo?

Alfred tre lo nt La fro era en salud y bueno para la ás, es, m lo bueno sin esta , te en precisam puerta.

http://dibujandounpensamiento.blogspot.com.es/

Asaltar Jonathan Alexander España Eraso Asáltame. Sólo si lo haces sabrás del enigma del frío que se hace oscuridad.

Camilo Montecin os Cuando llegues no te olvides, te qued a un rincón de mi in ocencia por asaltar.

Eva Sánchez No me esperes a cenar. He salido esta noche a asaltar los cielos, a morder la luna.

Déjale una nota al mundo en La puerta de la nevera: www.grupoanden.com

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diccionariodesaturno

Una nueva civilización está empezando de cero en Saturno, aún no tienen claros algunos conceptos, ¿les echas una mano con el diccionario? Participa en www.grupoanden.com

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s". a. ida lm c a i r l de iste ras V illa es "tr u t r ad be tes s a Fuen opied a l A pr RIS a de ores de n Dol U o t . 1 ría en Ma dicamrcía eta e a lan p 2. Mctor G l de . Hé ita ible b s r r e la ó rev en DO oral a A ad PEC aje m oriz t e u P 2 1. rmén no a da Ca . tra n E res 2. raíso. olo es c Pa resi raíc los a n o a h G ec nid ue ea q d E ra U o on SQ tier rd ras E a l BO luga a e ñ 3 1. Eilviana iempo.d er Espa s d V lt s e nube lexan E . s 2 la n A en atha Jon

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III CursoConcurso Taller de escritura creativa para niños (6-12 años) con certamen y publicación en Cuentos para el andén. ¿Qué pasa cuando los niños nos cuentan cuentos a los adultos? Esta vez inspirados en el cuento Las piratas y el tesoro del arcoíris, de Sara Berg y Karin Frimodig.


IIIcursoconcurso

CATEGORÍA POLLITO (6 años) Primer premio Los piratas aventureros, Alejandra García HABÍA una vez unos piratas que les gustaba viajar en barco. Un día fueron en su barco por el mar y vino un tiburón, que quería ser amigo de los piratas, pero los piratas se fueron corriendo con su barco. Y el tiburón les perseguía todo el rato pero al final el pirata le preguntó qué quería y el tiburón le dijo "solo quiero ser tu amigo", y todo acabó genial y fin.

Segundo premio Los piratas en busca del tesoro, Juan Manuel García LOS piratas estaban en el barco encontrando un tesoro. Se bajaron en una isla. Y encontraron una cruz. Con la pala que tenían excavaron. Y era una caja de cartón. Y dijeron "pero qué porquería". Y la caja la dejaron en la isla. Y navegaron, navegaron hasta que se encontraron otra isla. Y se encontraron una cruz, y la abrieron. Y era una caja de chuches, pero no era un tesoro. Y se encontraron otra isla. Entonces encontraron un tesoro sin la cruz en medio de la isla. Y lo abrieron, era un tesoro con monedas y se fueron súper contentos. Fin.

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IIIcursoconcurso

CATEGORÍA GORRIÓN (8 años)

Primer premio El pirata en busca del tesoro fantasma, Jorge Herreros HABÍA una vez un pirata en busca del mayor tesoro del mundo, el tesoro más terrorífico, el tesoro ¡fantasma! Un día encontraron el mapa. Decía que si quería encontrarlo vaya a las islas Baleares y lo encontraría en una cueva del suroeste. Fue y tenía que dar una joya, la dio y se abrió un pasadizo secreto, ahí estaba el tesoro, lo cogió y se fue, y un montón de monedas se llevó, pero un buen susto descubrió. Fin.

Segundo premio Los piratas y el tesoro, Paula Gumiel HABÍA una vez unos piratas buenos y otros malos. La tripulación de los buenos se llamaba "Los valientes marineros" y la tripulación de los malos se llamaba "Los malignos". Siempre se estaban peleando por el tesoro escondido. Día tras día no encontraban el tesoro hasta que un día lo encontró una niña pequeña de seis años llamada Sofía Herrera Golchi. Los piratas a la niña le decían que les diera el tesoro a la tripulación buena, pero los malos decían que para ellos, y la niña dijo que la mitad para cada una tripulación y entonces los piratas desembarcaron.

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IIIcursoconcurso

CATEGORÍA JILGUERO (9 años)

Primer premio El tesoro perdido, Aurora Olivar ÉRASE una vez una pandilla de piratas que buscaban un tesoro perdido. Lo buscaban por todos lados y no lo encontraban por ninguna parte. Un día por la mañana, se despertaron para descubrir el tesoro. Se montaron en su barco, pero esta vez no en un barco sino en un barcosubmarino y fueron al fondo del mar ¡y lo encontraron! Pero estaba rodeado de tiburones. Entonces lo dejaron ahí para que siga ahí. Fin.

Segundo premio Las piratas y el misterio del tesoro, Jackeline Fernández ÉRASE una vez un grupo de chicas piratas que se encontraron con un barco nuevo y brillante. Se montaron y una pirata se encontró una nota que ponía: "Venid a la isla perdida, os esperaré allí". Y las piratas fueron a la isla y se encontraron con el chico, que se llamaba Jose. Jose les guió a las chicas al palacio, las chicas se fueron a sus habitaciones y se cambiaron. Luego, después de cambiarse, se fueron a dar un paseo y Jose les dijo que había un tesoro escondido en la isla. Jose fue a por palas para excavar el tesoro escondido, las chicas piratas se cogieron las palas y empezaron a excavar y excavar, hasta que una chica pirata encontró algo muy duro en la arena y lo intentaron sacar y pesaba muchísimo. Lo abrieron con una clave y encontraron muchas cosas brillantes y valiosas.

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IIIcursoconcurso CATEGORÍA COLIBRÍ (10 años) Primer premio El tesoro imposible de conseguir, Erika Toscano ERA una noche tormentosa, el barco se movía sin parar y la tripulación atolondrada peleaba con sus más temibles enemigos, Los Buscadores. Las dos tripulaciones buscaban el tesoro imposible, un tesoro que ni las mejores tripulaciones habían encontrado jamás, decían que tenía los mejores tesoros que cualquier pirata podría imaginar y también que tenía una bola mágica que si le hacías una pregunta, la contestaba. La tripulación atolondrada llevaba meses buscando ese tesoro, ya habían buscado enmás de diez islas diferentes y no habían encontrado nada, solo monedas de 1964. Unos días después encontraron un nota en una botella que ponía "sigue tu corazón y encontrarás el camino al tesoro imposible". Ellos no creyeron la nota, menos uno, el más pequeño de los piratas. Unos días después dejó la tripulación y empezó a seguir su corazón, que le decía cosas muy raras como "busca el cementerio, coge diez pájaros diferentes…” A los pocos días se encontró una cueva y su corazón le dijo que entrara y viese. Allí vio el tesoro imposible y no se lo quedó, lo compartió con sus seres queridos. Meses después la tripulación se enteró de lo ocurrido y pensaron que fue un fallo no seguir su corazón.

Segundo premio El cofre secreto, Marina Siedlecki ÉRASE una vez cinco piratas que vivían juntos en un barco con una gran esperanza desde muy pequeños. Esa esperanza era la de encontrar un cofre que les llevaría hasta un lugar fantástico. Un buen día todos los piratas que navegaban en su barco divisaron una cosa que brillaba mucho. Entonces se acercaron y… ¡vieron que era un cofre! Uno de los piratas abrió el cofre y aparecieron en un lugar mágico donde había personas que volaban y el agua era rosa. Estaban muy contentos de que por fin hubiesen llegado juntos. Fin.

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sinopsis

«El pantano» Llegaron atraídos por la magia del lugar. Era difícil rechazar sus encantos, bien situada, precio asequible, un lugar idílico. Un remanso de paz, ideal para rehacer sus vidas y formar una familia. La quietud del pantano era, quizá lo único inquietante.

Elisabet Jiménez

Un pantano construido por el Caudillo, un pueblo sumergido en sus aguas, unos lamentos que emergen por la noche, un cadáver que aparece flotando, un viejo que exige justicia, una crónica de la postguerra.

Mario Caballero

Tras años de investigaciones sobre el origen de la pestilencia del pantano, el científico Andrés Corbel inicia una fascinante expedición al fondo de la ciénaga. En lo profundo percibe lo que parece ser un gran hemiciclo donde una multitud de seres con corbata discuten sin fin. Aquí empezarán los problemas.

Ácaro

Tenemos el título del próximo éxito editorial, nos falta la sinopsis ¿nos ayudas? Participa en www.grupoanden.com

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clubdelectura

Biblioteca municipal Luis de Góngora. Villaviciosa de Odón Madrid

Un libro que me interesó. Efectivo y efectista a partes iguales. Es fácil ponerse en la piel de ese niño de 10 años que lucha por superar un trauma familiar tan gordo y del que no ha participado. También creo que abusa de los resortes típicos de lágrima fácil.

Carlos Sun Primera lectura: emotiva, tierna, sensible, hermana protectora. Lectura profunda: padres un desastre tanto él como ella, racismo por ambas partes, niños en el colegio terribles, profesora un poco simple. Rarezas: flores en Navidad entre la nieve, villancicos. Lo mejor: Sunya fuerte, decidida, sabe defenderse y defender a su amigo Jamie.

Dolores Libro muy fácil de leer, muy tierno pero con un gran contenido dramático. A mí me ha gustado, hay que leerlo.

Manoli-Villaviciosa Narra una situación trágica desde el punto de vista inocente de un niño de 10 años, que intenta recomponer su familia y su entorno, tras la dura situación de la pérdida de una hermana en un atentado terrorista. De fácil lectura pero con gran cantidad de temas muy interesantes.

Rosa-Villaviciosa de Odón Coordinamos clubes de lectura presenciales en la Comunidad de Madrid. Los asistentes y nuestros seguidores escriben sus propias microrreseñas en grupoanden.com sobre un libro leído en el club, y publicamos en CpA una selección de ellas.

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brevemente

Continuará

marzo

Semana 23 de concurso: 21 de marzo de 2016 Ganadora: Yolanda Nava Miguélez Las palabras que ha aprendido por la noche de su boca, a golpe de susurro y arrebato, sucumben a la tibieza de las sábanas al amanecer. Por el sumidero de la ducha se van las que se quedaron prendidas en la piel. Las más procaces, enredadas en el pubis, se resisten a la corriente de la ducha, pero acaban resbalando rendidas y blandas hasta sus pies. Las más aviesas, pegadas a la comisura de los labios, se cuelan por la boca y llegan al corazón. Él, ya huérfano de ellas, se despide con un gesto. A su espalda, colgando del quicio de la puerta, deja unos puntos suspensivos.

Amarrada

abril

Semana 24 de concurso: 4 de abril de 2016 Ganador: Alberto Moreno Sánchez-Izquierdo Deja unos puntos suspensivos siempre, al final de cada carta. Él dice que son tres gaviotas en fila, o tres burbujas de una de esas olas que a veces salpican la cubierta. O las tres primeras estrellas de la Osa Mayor. Y mi imaginación vuela hasta el océano, y juega con la suya. Aunque sepa que en realidad son tres simples puntos. O peor, aunque sepa que él los deja ahí, flotando, al final de cada carta, para que me agarre a ellos. Para que sea capaz de continuar yo sola con la historia, el día que una ola salte más de lo convenido.

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brevemente

La revancha Semana 25 de concurso: 11 de abril de 2016 Ganador: Nicolás Jarque Alegre El día que una ola salte más de lo convenido el espigón y se engulla a tu padre en medio de su pesca, no será la furia del mar Mediterráneo quien se lo lleve sino la justicia. Pero para ello, acuérdate de lanzar mis cenizas al mar.

Cosas que hacer

abril

Semana 26 de concurso: 18 de abril de 2016 Ganadora: Raquel Lozano Calleja Acuérdate de lanzar mis cenizas al mar, de llevar al niño los lunes a inglés y los miércoles a natación. El jueves le ponen la vacuna y el viernes tiene revisión. No olvides regar las plantas ni sacar a Troylo a pasear antes de las 8 que si no, se lo hace encima. Recuerda que en mayo siempre se nos achucha el mes porque viene el seguro del coche y el tuyo de la caza. Haz verduras de vez en cuando, y pescado, que es más sano. Ah, compra lejía y frota con agua fría la sangre; es como sale mejor.

tw Relatos finalistas de marzo y abril de 2016 del concurso Relatos en Cadena, organizado por la Cadena SER y Escuela de Escritores. Puedes leer todos los seleccionados en www.escueladeescritores.com o www.cadenaser.com.

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dindondin

1er Concurso literario "relatos cortos de historias largas" Tema libre. Hasta el 1 de junio. Premio: publicación en antología http://www.escritores.org

El roto: Desescombro Hasta el 4 de junio. La caja negra. Madrid Entrada gratuita http://www.guiadelocio.com

Proyecto Lee-arte Hasta diciembre. Museo Nacional de San Carlos. Ciudad de México Entrada gratuita http://www.mexicoescultura.com

Festival de la India Desde el 31 de mayo hasta el 5 de junio. Teatros del Canal. Madrid http://www.teatroscanal.com

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decamino

http://www.aventurasliterarias.com

En M&S Aventuras Literarias hacemos mapas literarios. Intervenimos sobre textos de autores clásicos y lo hacemos a través de la cartografía. Buscamos una manera diferente de acercarse a la literatura. Entendemos el proceso como un juego, una aventura. Recorrer los lugares acompañados de las palabras de los escritores que les dieron vida, perderse en ellos... Viajamos en el espacio a través de un mapa, pero también en el tiempo a través de un ejercicio de contextualización histórica. Para ello nuestros mapas en papel se acompañan de un atlas digital, dos formatos que se complementan y enriquecen mutuamente.

tw En la actualidad hemos desarrollado Literatura metropolitana de Madrid. Un mapa del metro de Madrid en el que las paradas son autores, las líneas son temáticas y el viaje está plagado de apasionantes historias. Un recorrido para conocer los distintos movimientos literarios y los autores que forman parte de ellos. Nuestros próximos títulos en gran formato son El Madrid de Benito Pérez Galdós y La Regenta.

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entrecocheyandén

Mi abuela Amparo Eugenia Mateos Alumna del taller de escritura de Grupo Andén en la biblioteca Central de Móstoles.

MI abuela Amparo siempre fue diferente. Tenía una tez blanquísima y los ojos del color del mar en día nublado. En el mercado, detrás del mostrador, más parecía una princesa venida a menos que la pescadera. Amparo llevaba el cabello dividido por una raya central y trenzado en dos rodetes, al según el peinado tradicional valenciano. Me contaron que, desde su posición privilegiada tras las merluzas, las sardinas los calamares y las clóchinas, sembraba el desconcierto en los corazones masculinos, con su juventud y su simpatía. Así fue como en solteros y casados se despertó una insólita afición por colaborar en el trabajo familiar haciendo la compra en el mercado. Ella prefirió a mi abuelo. Mi prima Elvira, que me lleva unos años, me contó que había tenido una juventud provocadora, que en su época se tenía por disipada, y que había sido la vergüenza de la familia; como cuando se compró en Valencia un bañador de pantalón ajustado, mientras que las otras chicas se bañaban con trajes de baño que parecían vestidos, con unos redondelitos de plomo cosidos en el bajo de la falda para que no se ahuecara al entrar en el mar. Ella, desoyendo la prohibición paterna y burlando la vigilancia de sus hermanos varones, se iba a la playa exhibiéndose con aquel traje de baño de pantalón ajustado, rodeada de moscones en los que infundía vagas esperanzas que nunca se cumplían. Yo, de mi abuela, lo que más recuerdo es su risa, la más alegre que jamás haya oído, y su inagotable ternura. No me extraña que el abuelo la mimase tanto, porque era adorable. La llamaba "La Hormiguita", su hormiguita, porque pensaba el hombre que administraba los dineros de la casa con suma prudencia, mientras que mi madre y mis tías comentaban riendo que tenía un agujero en cada mano. Murió siendo yo todavía niña, después que mi abuelo. A mí me mandaron unos días a casa de una tía por parte de mi padre y cuando regresé a la mía todo estaba impregnado de una inmensa ausencia. Elvira, mi prima preferida, ejerció de hermana mayor y se encargó de consolarme. Una tarde de lluvia, cuando todos estaban sesteando frente al televisor, me llevó al que había sido su cuarto. Cuando abrió la puerta

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entrecocheyandén nos recibió el perfume de siempre, de la colonia que usaba, del espliego y lavanda con que perfumaba su ropa, de ella misma. Todo estaba intacto: la cama con el edredón de raso, la cómoda con su espejo antiguo y su juego de tocador de plata... Elvira tomó una llave del fondo de uno de los cajones y abrió el baúl que se encontraba al pie de la cama. Nadie se había atrevido aún a ver su contenido ni mucho menos a repartir su legado. Con veneración, como quien toca algo sagrado, fue mostrándome finas telas de estampados bellos que no llegaron a materializarse en la prenda a la que estaban destinadas, un cofre con joyas antiguas, un chal de piel muy suave, vestidos elegantes de cuando la abuela era joven, el de novia de encaje y raso, amarillento a pesar de estar guardado en papel de seda azul, guantes hasta el codo... y un velo bellísimo que, según le había contado a Elvira, le había regalado un maharajá que estaba de paso en la capital y, después de verla en la playa, le mandó recado de que la invitaba al lujoso hotel donde se alojaba. Mi prima lo guardó de nuevo después de doblarlo cuidadosamente y me dijo: "La abuela quería que lo llevase en mi boda. Y tú también". Nos miramos y entre las dos surgió el sentimiento cálido que une a quienes comparten un secreto muy preciado. Finalmente hundió su mano hasta el fondo y tomó algo envuelto en un tejido a punto de media azul y rosa. Lo desenvolvió y vi que guardaba un frasco cerrado que sin duda ella ya conocía; estaba totalmente lleno de un líquido transparente en el que flotaba lo que parecía un muñequito con forma de bebé con la cabeza desproporcionadamente grande para el resto del cuerpo. Me dijo: "La abuela lo guardaba en su pecho todas las noches para darle calor". Lo colocó nuevamente en su sitio, guardamos el resto de los tesoros y cerramos el baúl. Elvira nunca estrenó el velo, porque no se casó. Yo sí lo llevé. La vida nos separó aunque sólo físicamente, porque yo abandoné mi querido mar y me establecí en Bélgica, donde mi esposo y yo hemos formado nuestra familia. Nunca me he atrevido a preguntar a Elvira qué pasó con el bebé del frasco, pero pienso que lo seguirá conservando y lo guardará por las noches en su pecho para darle calor.

tw Eugenia Mateos (Valencia, 1946) Se licenció en Psicología, al tiempo que ejercía su trabajo en la Administración pública. Ambos, estudios y profesión le han facilitado el acercamiento a las inquietudes y situaciones de la gente, fuente de inspiración de su obra literaria. Ha publicado el poemario Memorias del alma, Ed. Mileto, (2000); y los relatos El coche oficial y El secreto de los Kwamis o Las diosas-niñas del lago Togo, en Historias Viajeras, (2013); Melinda y su árbol y Río Miño, en El Lápiz, el Papel y las Manzanas Blancas, Ed. Tinta China (2014).

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Cuentos para el andén Nº46  

En este número de Cuentos para el andén leeremos teoremas poéticos venidos de Rumanía, con Basarab Nicolescu; viajaremos por el interior de...

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