__MAIN_TEXT__
feature-image

Page 14

cuentoscomochurros

Luego aclaró que nuestro hábitat natural era el frío y así acabamos los dos viviendo en Garmisch Partenkirchen. Rodeado de montañas alcancé la adolescencia. A mi padre lo veía rara vez, cuando descendía de las cumbres por la noche a por algo de comida. La mayor parte del tiempo él iba de refugio en refugio asustando a esquiadores y curiosos. Yo intentaba ignorar sus escarceos. Pero era imposible eludirlos. En Garmisch Partenkirchen no se hablaba de otra cosa. Distintas personas decían haberse tropezado en las montañas con un espécimen de aspecto humanoide. Fueron llegando expediciones desde todos los rincones del mundo con la única pretensión de certificar la existencia del abominable hombre de las nieves. Mi padre pasaba temporadas cada vez más largas en las cumbres. Se encolaba la piel con brea y la recubría de vellón de oveja y plumas de ganso. Salía de entre las sombras y de un alarido ponía el corazón en la boca de los forasteros. Luego echaba a correr. Era tan diligente a la hora de huir que nunca existió nadie capaz de echarle el guante. Yo andaba por entonces con los ardores de la juventud, a mis asuntos. Cualquier cosa era mejor que mi padre del que tanto me avergonzaba. Cortejaba a una muchacha que vivía cerca. Nos revolcábamos por las praderas tapizadas de nieve. Nos reíamos de lo lindo y, aunque pude practicar alguna incursión bajo su casaca, la cosa no llevó a ninguna parte. No tardó en llegar el día en que yo también me fui. Recuerdo que no me resultó difícil en aquel momento decir adiós al paisaje de postal, las iglesias puntiagudas y las flores caladas de gotas de rocío. Me bastó con agitar la mano y tomar el primer tren. Al poco se declaró la Guerra. A mí me pilló en mitad de Polonia. Combatí en el frente con poca fortuna. Huí a Rusia. Me casé, ya en tiempo de paz, con una pianista con tirabuzones. Tuvimos una niña de mirada sonrosada

14

Profile for Cuentos para el Andén

Cuentos para el andén Nº44  

La inspiración puede venir de los lugares más insospechados en Cuentos para el andén: desde un apacible barranco de Fernando Aínsa, al mismí...

Cuentos para el andén Nº44  

La inspiración puede venir de los lugares más insospechados en Cuentos para el andén: desde un apacible barranco de Fernando Aínsa, al mismí...

Advertisement

Recommendations could not be loaded

Recommendations could not be loaded

Recommendations could not be loaded

Recommendations could not be loaded