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nº40

septiembre2015

elmuro [3] andénuno [5]

Lavacoches, Paola Tinoco andéndos [8]

Tres microrrelatos, Lorena Escudero andéntres [11]

Conversación en penumbra, Clara Redondo cuentoscomochurros [15] lapuertadelanevera [20] diccionariodesaturno [21] sinopsis [22] brevemente [23]

Relatos en cadena dindondin [25] decamino [26]

novedades

metroligero [27]

En el próximo número rendiremos un pequeño homenaje a la poesía y publicaremos un poema musicado, por eso lanzaremos también en breve una nueva edición de poema a cien manos abierta a los lectores, participa en grupoanden.com

Edita: Grupo Andén C/ Feijoo, 6 - 4ºA - 28010 Madrid | edicion@grupoanden.com | www.grupoanden.com Comité editorial: Alejandro Moreno, Víctor García Antón, Leticia Esteban | Editora: Natalia Muñoz. Asesores de contenidos: Sergi Bellver, Juan Carlos Márquez, Kike Cherta, Juan Martini (Buenos Aires, Argentina) y Mónica Pano (Argentina) Publicidad: edicion@grupoanden.com | Diseño: www.jastenfrojen.com Ilustración: Coordinación: www.leticiaestebanilustracion.com Ilustración portada e interior: © Paloma Corral | https://www.behance.net/PalomaCorral

Con la colaboración de:


elmuro

Tema: Calor

Ganadora: Sin título - Lola K. Cantos - Badajoz (España)

Finalistas: 





Calores de verano - Nieves García Berlanga (España) Sin título - Cristina Barceló Madrid (España) Sin títutlo - Álvaro Manén Vélez Málaga (España)

Concurso de fotografía Participa enviando tus fotos a lector@grupoanden.com Consulta las bases y mira las fotos en Facebook y grupoanden.com Tema del próximo concurso: Ventanas

Te escuchamos: Cuentos para el andén @cuentosanden lector@grupoanden.com

www.grupoanden.com

En este número de Cuentos para el andén hallarás oficios escalofriantes con Paola Tinoco, amor a toda velocidad en las letras de Lorena Escudero y una conversación en la penumbra de Clara Redondo. Esperamos los próximos relatos de Entre coche y andén, que se están cocinando en estos primeros compases de curso en los Talleres Colaboradores. Vuelven los Churros con un ejemplar muy playero, nos adentramos en un espacio de trabajo compartido para artistas y artesanos. Y más cosas. No te quitamos más tiempo, esperamos que lo disfrutes.

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andénuno

Lavacoches Paola Tinoco

NO diría que alegremente, pero Tito y yo hacíamos nuestro trabajo. Yo lavaba con agua jabonosa las vestiduras de la camioneta y él murmuraba oraciones por el descanso del alma de aquel cuerpo decapitado en el asiento trasero, al tiempo que borraba las huellas en el volante, el tablero y los cristales en el interior del vehículo. Sabía que estaba rezando porque lo he visto hacerlo otras veces. Su ceño está fruncido como si estuviera enojado, aunque más bien está preocupado. Sus labios se abren y se cierran a una velocidad que creo no alcanzan a rozarse en ese murmurar vertiginoso. Estaba asustado. Desde que lavamos coches, aquí siempre estamos asustados y preocupados, con el corazón en la garganta. Al final del día, sin embargo, el miedo desaparece. Nos ponemos contentos porque la

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andénuno

paga es buena. Es el dinero que obtendríamos en un mes de trabajo de oficina. Dicen que todos estamos metidos en esto. Que tanto peca el que mata a la vaca como el que le agarra la pata. De alguna manera, Tito y yo pertenecemos al narco. No matamos a nadie y no vendemos las drogas pero lavamos los coches, limpiamos las huellas y nos callamos la boca. Y Tito reza. Yo no, pero él reza. Mañana o pasado, cuando el cadáver apeste y alguien encuentre esta camioneta, la veré en el periódico y recordaré lo que me costó limpiar tanta sangre.

tw Del libro: Oficios ejemplares. Ed. Páginas de Espuma, 2010. Paola Tinoco es coordinadora de producción y representante de la editorial Anagrama en México. Editora y compiladora de la antología de relatos De lengua me como un cuento. Locutora de radio. Ha publicado sus cuentos en revistas como Conceptos, Playboy o El perro, y en las antologías Relato breve de Oaxaca y Palabras malditas de Efímera Editorial.

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andéndos

Tres microrrelatos Lorena Escudero

Velocidades CON ella todo es intenso y veloz. Le bastan diez minutos para hacer amigos verdaderos. O te besa en la primera mañana o no lo hará nunca. Te mira a los ojos al presentaros y ya conoce vuestra despedida. Una vez me contó que conoció al hombre de su vida, enloquecieron y se amaron, ardieron hasta la ceniza y se olvidaron. En un mes. Solo yo he permanecido a su lado durante años, testigo de su evolución, sin que el tedio llegara a apartarnos. Me ha parecido extraordinario, únicamente yo, y hoy se lo he dicho. Me ha mirado como a un loco y ha sacado de su cartera la entrada de la sesión de cine tras la que nos conocimos. La fecha es de ayer. 

Canon EL viejo músico está sentado en su mesa de siempre. Con una mano sujeta una copa alta de tinto barato, con la otra manosea los taquitos de queso que dejé junto a él. Hace rato que está ahí, pensativo y solo. De vez en cuando esboza una sonrisa melancólica y sé que piensa en su glorioso pasado, en los teatros y en las óperas. Me ha dicho que está esperando a un importante director, una gran oportunidad. Por eso luce su mejor traje, su rostro más pulcro, su pose más erguida. 

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andéndos

Pasan las horas y el director no aparece. Cansado, el músico se levanta y se despide. Intento darle ánimo: "Habrá surgido un contratiempo" o "Ya habrá más oportunidades". Él lo agradece y me dedica la última sonrisa triste antes de marcharse. Es la misma historia de cada día. Mientras recojo su mesa aparece un hombre muy elegante. Me dice que es director de orquesta y que se ha citado aquí con un gran músico. Yo sonrío. Le digo que aún no ha llegado pero que puede esperarlo si quiere. Le acompaño a su mesa de siempre y le sirvo, en copa alta, un tinto barato.

Madrastra en la ventana I DE nada han servido todos estos años de educarla en el valor del trabajo en lugar de la frivolidad, de confiar más en su juicio que en el de mis propias hijas mentecatas, de servirle de moderno ejemplo de mujer capaz, desenvuelta patrona sin consorte. De nada han servido: allá va la tonta de Cenicienta al baile (se cree que no la veo), a entregarle su engrilletada sumisión al príncipe que le ofrezca el primer baile.

tw Del libro: Negativos. Ed. Torremozas, 2015. Lorena Escudero (1985). Nació primero en Soria, después en Salamanca, ciudad de palabras. Ha ganado concursos y participado en revistas como Atril y Salamanca Letra Contemporánea. Sus textos han aparecido en antologías y blogs como Las afinidades electivas y La Nave de los Locos. Negativos es su primer libro.

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Conversación en penumbra Clara Redondo

LA familia Black son dos: Linda Black y Tom. Ella se enamoró de Tom cuando iba en el metro. Lo vio toqueteando ensimismado sus dos anillos, uno en el índice y otro en el corazón, y vio también cómo una cabeza de serpiente pintada en el pecho se asomaba a respirar por entre su camisa. Pero no nos vayamos a engañar, lo que la dejó clavada al suelo metálico fue el reflejo de él en el cristal negro, entre estación y estación, que le recordó a S, su primer amor de la adolescencia. Fue singular la manera que tuvo ella de declararse. Se acercó con disimulo a la serpiente y le sopló un poquito de aire. Al momento, Linda se desmayó a los pies de Tom. La falta de vitaminas y que no había desayunado esa mañana fue la explicación perfecta. Eso le contaba Linda a Tom, ya en el andén, mientras este le acariciaba la cabeza después de que por fin hubiera vuelto en sí. Plas, plas, dos cachetitos en las mejillas por habernos dado este susto. En la casa de la familia Black se viven dos vidas. Hay parejas de muchos tipos. Por ejemplo las que tardan una eternidad en llegar a conocerse y, a pesar de haberlo conseguido, por la senda se les van cayendo las piezas de la maquinaria. O aquellas a las que no les importa no conocerse más que por el contacto de sus manos y sus vísceras. O las que, no se sabe si por un capricho divino o por una preciosa casualidad, nacieron para acoplarse uno en la vida del otro sin esfuerzo. Y Linda se acopló en la de Tom como si ese hueco en la cama de él la estuviera esperando a ella y nada más que a ella. Así empezaron a vivir, sin hacerse preguntas.

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andéntres

Linda se sentía ahora el ser más afortunado de la tierra. Después de tropezarse con varias parejas que la acompañaron durante poco trayecto, creyó haber encontrado en Tom aquello que buscaba. Tampoco se hizo preguntas, porque pensó que el amor es caprichoso y que debía dejarse llevar por sus latidos. Nada más que por eso. Pero en la casa de la familia Black se viven dos vidas. Linda se ha levantado pronto para ir a trabajar. Se mete en la ducha y, cuando llega a la cocina, se encuentra a Tom sentado en el taburete, apoyado en la pared y removiendo con el índice el azúcar del azucarero. —Dime quién es S -le dice Tom. Linda prepara con parsimonia y en silencio la cafetera, y la pone al fuego a la máxima potencia sin dar signos de haberle escuchado. —Es un recuerdo, Tom. ¿A qué viene eso ahora? Linda ocupa todo el espacio de la diminuta cocina; saca una taza, la cucharilla y una bolsa de magdalenas, despacio, como si solo fuese capaz de hacer esos movimientos por ese orden. Como si eso atrapara toda su atención. —Te vuelvo a repetir que quién es S. Por boca de Linda, Tom se entera de que S ha sido su primer novio, de que era un chico del montón y de que no se ha vuelto a acordar de él hasta ese instante en que él se lo ha mencionado. —Mientes. La cafetera interrumpe el silencio como un tren a toda velocidad, y Linda, disimulando el sobresalto, coloca en la mesa con parsimonia todo lo que va a comer. —Por qué no te vas a la cama. Todavía es pronto para ti -le sugiere Linda sin convicción. —No me voy a mover hasta que no me digas la verdad. —Me sorprendes, mi amor. No sé de qué me hablas. Y por boca de Tom, Linda se entera de que, desde que se conocieron, cada noche ella se levanta y, en el borde del

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andéntres

precipicio en el que se ha convertido la cama y casi a punto de irse a no se sabe dónde, le habla a él como si fuera S. Ríe, se sincera, cuenta gracietas, sus andanzas en el trabajo. Lo que sea, todo vale en ese rato de vida plena para ella y de insomnio para él. Es como si fuera la primera vez que salen las palabras de su boca, tan cuidadas, parece que quiere seducirle. Y Tom, en la penumbra, no tiene más remedio que seguirle la corriente, a pesar de que nadie le haya invitado, porque, aunque le duele, le gusta ver a Linda desinhibida, con esa alegría adolescente y rotunda que hace las veces de montaña rusa. Subir y bajar para volver a subir. Al fin, siempre el mismo ritual: "Hoy sí te puedes quedar a dormir, S, que mis padres no vienen hasta mañana". En la casa de la familia Black ya nada va a ser igual que antes. Linda ahora lo ve claro. Se encarama al taburete abrazada a sus rodillas y quiere quitarse de encima ese recuerdo de la piel de S, de sus manos, de su voz adolescente. Ahora comprende y mira a Tom, que ha hundido hasta el fondo el dedo en el azucarero. —Lo siento, mi amor -dice Linda. —Maldito S -dice Tom. Y Linda quiere acercarse a la serpiente, porque ve que le falta el aire. 

tw Del libro: Lo que tarda un caramelo. Ed. Talentura, 2012. Clara Redondo (Madrid, 1966), se formó como historiadora del arte, comenzó su andadura como escritora con la literatura infantil. Hoy imparte talleres de escritura creativa, relato y literatura infantil en Escuela de Escritores, y también talleres juveniles en diversos organismos culturales. Lo que tarda un caramelo es su primera incursión en el relato para "adultos".

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cuentoscomochurros

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cuentoscomochurros

Saber estar A la mujer no se le ha ocurrido otra cosa que morirse en la playa. Todo el mundo que la ve cree que está tomando el sol, pero no, está muerta. La mujer viste un bañador violeta y un gorro de látex amarillo, su toalla es verde pistacho. Demasiados colores para estar tan muerta. Si al menos llevara un bañador oscuro o luciera una delgadez trágica. Pero no, encima la mujer está gorda. Hace un día precioso y va la mujer y se muere. Una playa no es el lugar más indicado para sucumbir a un ataque al corazón. Hay niños que construyen castillos de arena, hay adolescentes que aprenden a comerse con los ojos. ¿Dónde encaja aquí el gélido roce de la pálida dama? Un chaval busca caracolas en la orilla y se conforma con aquello que el mar le trae, pedazos de ostras, cáscaras de mejillones, algunas piedras de forma curiosa. A solo tres sombrillas de distancia, una embarazada acaricia su tripa; siente el calor del sol sobre su piel y se pregunta si el bebé también puede sentirlo. Un jubilado se obliga a nadar todavía una brazada más, por los viejos tiempos. Una señora de canas respetables se decide a hacer topless por primera vez en su vida. ¿Cómo puede alguien morirse en un sitio así? Se escucha entonces el grito de un vendedor ambulante. El hombre arrastra un carrito descascarillado que deja una huella de culebra sobre la arena. Llega hasta la mujer muerta y le pregunta: "Oiga, señora, ¿quiere usted un zumo?" La mujer muerta no se digna a responderle. El vendedor insiste: "Señora, zumo natural cien por cien garantizado, zumo fresquito, ¿no le apetece

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cuentoscomochurros

con este calor?" La mujer muerta sigue muerta. El hombre la observa con atención. Comprende entonces que la mujer acaba de espicharla, pero hace bien y disimula. Empuja su carrito y sigue su camino, anunciando a gritos, con más tesón si cabe, su mercancía cien por cien natural. Las olas del mar juegan a perseguirse. Lo siembran todo de burbujitas y un sonido como de clase de yoga. La mujer muerta sigue ahí, empeñada en no respirar. A su derecha, se ha establecido una familia de Chinchón, padre, madre, hijo, hija y abuela. Es una familia de origen humilde, que sufridamente ha ahorrado, céntimo a céntimo, para regalarse unos días de esparcimiento en la playa. Traen lo indispensable: dos sombrillas, una pequeña tienda de campaña, los juguetes de los niños, una nevera portátil, sillas plegables, revistas de sudokus, un transistor. Tras mucho sacrificio, han levantado un pequeño campamento que es un homenaje a ese año laboral superado, un canto a la esperanza de tiempos mejores. La madre y la abuela llevan un rato vigilando a la mujer muerta. En voz baja comentan: "cuánta desfachatez". La hija, de mejillas como melocotones, levanta su rastrillo y señala al cadáver. "¿Por qué tantas moscas?", pregunta. La madre la coge en brazos y se la lleva al agua, va a enseñarle que al mar hay que tenerle respeto pero no miedo. El padre se abraza al transistor y sube el volumen. Con lo difícil que ha sido llegar hasta allí, ahora no piensa rendirse. Desde su atalaya, el socorrista lo ve todo y lo comprende todo. Nada escapa a sus ojos experimentados. Comprueba su reloj: cuarenta y dos minutos y la mujer de la toalla verde pistacho no se ha movido ni siquiera para untarse crema protectora. El socorrista es un profesional, por eso actúa con calma y sabiduría. Se cruza de brazos y se dedica a contemplar los jugueteos del sol sobre el mar. El tiempo va pasando y la mujer, erre que erre, muerta. Ya el cielo se anaranja y la playa se despuebla de bañistas. Solo queda algún rezagado que busca hacerse una foto aprovechando la hora inasible del atardecer. Perros que retozan con la lengua fuera, que se mojan hasta la barriga, que apenas pueden conte-

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cuentoscomochurros

ner tanto gozo y libertad. Pasa el equipo de fútbol de alevines, que entrena corriendo junto al mar. Veintisiete chavales sincronizando su respiración y sus zancadas. Nadie atiende a la mujer muerta. Por fin llega la luna. Con qué delicadeza hilvana su reflejo en el mar. ¿No es acaso lógico que tantos poetas se rindieran a sus pies? Incluso existe un nombre específico que solo sirve para definir ese centellear plateado sobre las olas: rielar. La luna sobre el mar riela. Frente a eso, la mujer muerta no puede aspirar a ser nada más que una mancha oscura en la arena. Imposible negar la evidencia por más tiempo. A la mujer muerta no le queda otra que levantarse. Ya era maldita la hora. Se viste con su pareo floreado y sustituye el gorro de látex por una pamela. Recoge la toalla y el bolso. Sube al paseo marítimo, lo cruza ignorando las terrazas rebosantes de carcajadas, deambula hasta encontrar un descampado. Allí se deja caer sobre las hierbas mustias, junto a los restos de una motocicleta oxidada, cristales rotos por todas partes. No pasan cinco minutos hasta que una pareja de recién casados la descubre. Compungidos, llaman al 091: "oh dios mío, pobre mujer, oh dios mío, vengan cuánto antes". 

tw Colaboración mensual con Cuentos como Churros: ellos eligen una de las cuatro fotografías seleccionadas de El muro y cocinan con ella un rico churro que publicamos aquí. La fotografía es de Nieves García, finalista de nuestro Concurso de Fotografía de este mes.

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lapuertadelanevera

Duda Marcos Ripalda Ruiz Centre su duda en la puerta del frigorífico. Lu ego ábrala. La duda habrá desaparecido a golpe de cuch ara.

December amigos vi , Papá ajo con o pasará del Insti, el banc dudas no í as mis facturas, lveré. Vo . en bi y que esto Besos.

Miel La duda es una excusa antes de hacer lo inevitable.

http://blogs.hoy.es/marcosripalda/

Sentencia ríguez Maribel Rod fue firme: La sentencia retir toda er había que d ha; tamrc ca aquella es nevera. bién la de la

Rosi García Delito: No en friar las cervezas. Sent encia: Desenchufar la. http://dibujandounpensamiento.blogspot.com.es/

Ruido Sandra ica El ruido es mús despeinada.

http://desiertosyjardines.blogspot.com.es/

Elena Cariño: Te dejo un tarro con ruido para que lo disfrutes en silencio. http://laultimadeseis.blogspot.com.es/2011/08/pasen-por-la-puerta.html

Déjale una nota al mundo en La puerta de la nevera: www.grupoanden.com

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diccionariodesaturno

Una nueva civilización está empezando de cero en Saturno, aún no tienen claros algunos conceptos, ¿les echas una mano con el diccionario? Participa en www.grupoanden.com

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or ta p e lan el p rcía d ón cci rio o Ga a o t ota arc usa la a o r es. M r a R t A n J i e c nd e VIA ovimi tus p to qu as. Sa e c nt io 1. M ajo d el efe s pla .com.es/ b a juic t d o l n p e s e de u g s ue as. íce r alg nes.blo la q os ide 2. D fuma osyjardi n e t d de //desier das con s n : p a e t b ent ht e lo s d e s tr lm de A DA n a ora as acta. e DU lació emp uez n ltá ex r 2 1. Rehabita ltRodríg as simua visiónom.es/ uie to q l c . a e o es u c rib irad un gspot o c hora t c Ma rias m jos sin bero.blo efe e a ue a o cer u d artir d drá q s 2. V smos eodelcan en p ten mi ://elpas o o fica: a pués p p t t a i h se r A os . Ana n t sign a des a ER n u D a e s g n n N BA lo co ble qu e ven Ocari s hum s idea Lis 3 1. Pañal visi y el qumigo. muchoer una bel a d n e o s mí co ue fen An to. es rselas n la q ra de n s e i ssa co n pa vé im a r a r P l e ve bu go 2. T vuel el a s. Hu a n r e t eño on AR irar c los su ss.com/ G re JU onsp e dp o d ssas.wor C . m 4 1 a de ugopa h 2. L https://

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sinopsis

«La tentación» Muchas son las fuerzas intrínsecas que se manifiestan en el ser humano, fuerzas que lo introducen en lo desconocido, aun cuando el instinto le advierte del peligro inminente. El pequeño Tobías conocerá estas fuerzas cuando en su nuevo hogar sienta una poderosa atracción por lo que habita en el cobertizo.

Kaiv | http://kai-illustration.tumblr.com/

«Al borde del abismo» Un hombre bajito, su perro fiel y una misteriosa cacatúa inician un apasionante viaje en busca de inspiración para su próxima novela (de la cacatúa). Sus andanzas les llevarán a situaciones límite que pondrán a prueba su dudosa amistad. ¡La novela que desplazará a Harry Potter del panorama literario!.

Grafer

«La sombra» Un desconocido y un intercambio; tres deseos a cambio de su sombra. Isidro no duda en aceptar el trueque. Sin embargo, a partir de ese momento Isidro no podrá hacer nada que ocasione el mal a otros. Isidro hará lo imposible por recuperar su sombra, y con ella, su Libertad.

Chelo Cadavid | http://perseida14.blogspot.co.uk/

Tenemos el título del próximo éxito editorial, nos falta la sinopsis ¿nos ayudas? Participa en www.grupoanden.com

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brevemente

Compasión

septiembre

Semana 1 de concurso: 7 de septiembre de 2015 Ganador: David Reche Espada Al abrir el contenedor, se dio cuenta de que estaba empezando a olvidar el nombre de las cosas, como el de ese instrumento largo fabricado con el material que forma el tronco de los… "Sí hombre, esas plantas altas con hojas arriba"… y que aún agarraba con sus manos manchadas de ese líquido que olía dulzón. Se limpió en la prenda que le cubría las piernas, "Pantalán o comoquiera que se llamara"; con un resoplido lanzó el pesado paquete al contenedor y lo cerró. A hurtadillas en la oscuridad regresó a casa intentando recordar qué significaba la palabra "compasión", recién escuchada a gritos. Pero no había manera. El bate, "¡Eso, bate!", se le resbalaba de las manos pringosas.

La barbacoa Semana 2 de concurso: 14 de septiembre de 2015 Ganador: Fernando Alemán Roda El bate, "¡Eso, bate!", se le resbalaba de las manos pringosas. Las hamburguesas estaban riquísimas, pero te ponías perdido. "¡Vamos, papá, que ya lanzo!". Su hijo, a unos metros de distancia ya había armado el brazo y la pelota no tardaría en salir despedida. No la vio venir, pero su mente gozó de un instante de claridad antes de caer al suelo. Comprendió que, aunque el trozo de hamburguesa que se le iba a atravesar en la tráquea no lo mandara al otro barrio, su sueño de tener un hijo jugador profesional con los Yankees era ya irrealizable. "¡Cuánta fuerza y qué poca puntería!".

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brevemente

El desafío Semana 3 de concurso: 21 de septiembre de 2015 Ganadora: Luz María Leira Rivas ¡Cuánta fuerza y qué poca puntería tuvo el camello, para privarse de agua hasta desinflar sus gibas, para enroscarse el pescuezo, para arrancarse los dientes y retorcerse e introducir en su boca no solo el rabillo piloso sino también, una por una, sus cuatro zancas unguladas, para en esta sufrida posición de contorsionista chino apretarse y fruncirse y plegarse a sí mismo tantas veces doloridas que perdió la cuenta entre estertores, para convertirse en raquítico, en migaja, en miniatura, en pigmeo artiodáctilo, en microscópico átomo de camello exultante y conseguir contra cualquier pronóstico divino inadmisible traspasar de una maldita vez el puñetero ojo de la cerradura!.

tw Relatos finalistas de septiembre de 2015 del concurso Relatos en Cadena, organizado por la Cadena SER y Escuela de Escritores. Puedes leer todos los seleccionados en www.escueladeescritores.com o www.cadenaser.com.

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dindondin

VIII Concurso de Ensayo "Universitarios construyendo transparencia" Hasta el 30 de septiembre de 2015 México D.F. http://www.infodf.org.mx

Concurso Federal de Historietas "Mitologías y Costumbres Argentinas" Hasta el 23 de octubre de 2015 Ministerio de Cultura. Argentina http://www.cultura.gob.ar

Madrid Games Week Del 1 al 4 de Octubre de 2015 El mayor evento gamer de España http://www.madridgamesweek.com

Premio Internacional de Cuento, Mito y Leyenda Andrés Henestrosa Hasta el 30 de noviembre de 2015 Oaxaca. México. http://www.mexicoescultura.com

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decamino

www.lamanual.org/

La Manual es una casa creativa situada en pleno corazón del barrio de Malasaña. Un espacio multidisciplinar que alberga talleres de costura, joyería, eventos, encuentros y jornadas de puertas abiertas. Nacimos en verano de 2012 con el principal objetivo de impulsar y conectar el trabajo de artistas, artesanos y diseñadores en un espacio de trabajo colaborativo e inspirador. La Manual es como un segundo hogar de todo aquel que trabaja aquí y por ello ponemos especial atención en que todos nuestros coworkers se sientan a gusto y conformando una gran familia.

tw Queremos fomentar que nuestros coworkers se relacionen e intercambien ideas y conocimientos, tratamos de favorecer las sinergias y colaboraciones entre ellos. Nuestra voluntad es que los proyectos y acciones en los que participamos tengan un marcado valor cultural, social y medioambiental, que nuestra actividad no sólo genere un retorno económico sino que también tenga unos valores añadidos que nos hagan sentirnos comprometidos con el proyecto conjunto.

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metroligero - holakokoro

Š Jasten FrÜjen

tw Kokoro es un personaje singular, que se cuela en CpA, para contarte historias en pocas palabras.


Cuentos para el andén Nº40  

En este número de Cuentos para el andén hallarás oficios escalofriantes con Paola Tinoco, amor a toda velocidad en las letras de Lorena Escu...

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