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andénuno

Madera de boj Alfonso Fernández Burgos

EL boj es un arbusto que si se tiene la paciencia necesaria y se le dan los cuidados que requiere puede llegar a convertirse en un árbol frondoso. Un árbol cuya madera es durísima, de la misma naturaleza de las piedras. El boj ornamental necesita de una maceta grande, tiene un tronco firme y unas hojas verdes y lustrosas. Yo sé todo esto porque mi madre tenía uno y aunque era indudable que le gustaba el aspecto de aquel arbusto -como le gustaban los cigarrillos de marihuana- lo que más le fascinaba era su nombre. Hay pocas palabras tan cortas, sonoras y exóticas. Al decir "boj" caía en un trance estético, se le llenaba la boca de la "j" final y la dejaba ahí, en el aire, como algo vaporoso e ingrávido. "Bojjj", decía con miedo de que alguien no comprendiese tanta belleza si la acortaba. Cuando venía alguien a casa, ella hablaba a las visitas mientras su mano -como distraída- señalaba la copa casi esférica del arbusto. No sé si era consciente de lo que hacía, no sé si los demás eran conscientes de la prestidigitación soberbia de mi madre, pero en un momento de la charla dejaban de fumar porros y empezaban a interesarse por el boj. Era entonces cuando mamá se acercaba a él y lo acariciaba con la palabra. "Es un bojjjj", decía, y aunque no se oyeran las exclamaciones de sorpresa, yo estoy convencido de que sus amigos también en su interior estiraban el tiempo y decían "bojjjj".

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Cuentos para el andén Nº36  

En este número 36 de Cuentos para el andén leeremos relatos de Alfonso Fernández Burgos, Ángel Olgoso y Manuel Vilas, junto con nuevas prome...

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