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nº34

febrero2015 elmuro [3] andénuno [5]

Prueba de amor, Jon Bilbao andéndos [10]

El traductor y la tortuga , Julia Otxoa andéntres [13]

Tres microrrelatos de , Antologia Trinacional de Microficción "Borrando Fronteras" nueva estación

cuentoscomochurros [16] lapuertadelanevera [20] diccionariodesaturno [21] brevemente [22]

Relatos en cadena dindondin [25] decamino [26] entrecocheyandén [27]

El autobús, Laura Lozano CuentaTuHistoria [29]

novedades

metroligero [22]

Publicamos los relatos e ilustraciones participantes en CuentaTuHistoria, una iniciativa para jóvenes llevada a cabo por Grupo Andén en Paracuellos de Jarama, en colaboración con la biblioteca municipal y el colegio Miramadrid.

Edita: Grupo Andén C/ Feijoo, 6 - 4ºA - 28010 Madrid | edicion@grupoanden.com | www.grupoanden.com Comité editorial: Alejandro Moreno, Víctor García Antón, Leticia Esteban | Editora: Natalia Muñoz. Asesores de contenidos: Sergi Bellver, Juan Carlos Márquez, Kike Cherta, Juan Martini (Buenos Aires, Argentina) y Mónica Pano (Argentina) Publicidad: edicion@grupoanden.com | Diseño: www.jastenfrojen.com Ilustración: Coordinación: www.leticiaestebanilustracion.com Ilustración portada e interior: © Isabel Vila | http://www.domestika.org/es/ivila/portfolio

Con la colaboración de:


elmuro

Tema: Por las paredes

Ganadora: Juegos en las paredes - Rosi García. Telde (Gran Canaria, España)

Finalistas:   

Café sobre amarillo - Camilo Zambrano. Bogotá (Colombia) Imagine - Emma Sandá. A Corunña (España) Puerta eterna 2 - Wilson Celis. Bogotá (Colombia)

Concurso de fotografía Participa enviando tus fotos a lector@grupoanden.com Consulta las bases y mira las fotos en Facebook y grupoanden.com Tema del próximo concurso: Agua

Te escuchamos: Cuentos para el andén @cuentosanden lector@grupoanden.com

www.grupoanden.com

En esta edición de Cuentos para el andén iniciamos una andadura en paralelo con Cuentos como Churros, que envolverán un rico desayuno en estas páginas a partir de ahora, están los ganadores de CuentaTuHistoria, descubriremos que en Saturno se escucha y se miente de otra manera, sacaremos tiempo de la nevera y luciremos joyas de Jon Bilbao, Julia Otxoa y la Antología Trinacional de Microficción . Y más cosas. No te quitamos más tiempo, esperamos que lo disfrutes.

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Prueba de amor Jon Bilbao

BASTABA con que uno de los presentes no hubiera oído la historia para que mi madre la contara de nuevo. Sucedía cuando venían visitas y en las reuniones familiares. Yo podría contaros una historia. Una historia sobre una vela, decía ella, y esperaba a que se hiciera el silencio para comenzar a hablar. Ocurrió en el verano de su segundo año de casada, cuando mi padre y ella fueron de vacaciones a Córcega. Un conocido les había prestado una casa en la costa. El primer día de su estancia el cielo amaneció cubierto de nubes. Corría un viento desapacible y una resaca poco habitual en el Mediterráneo roía la playa de guijarros visible desde el dormitorio. Lejos de desanimarse, mi madre corrió a darse un baño. Entró en el agua dando saltitos. Mi padre se acomodó en una tumbona en la orilla acompañado de un libro. Ella jugó con las olas recibiéndolas de frente. Al retirarse, el agua socavaba el suelo bajo sus pies y la dejaba clavada hasta los tobillos. El ronroneo de los guijarros le trepaba por las piernas y se alojaba en la base de su espalda, como si allí escondida tuviera una cámara de resonancia. Disfrutó de las embestidas del oleaje hasta que una ola más violenta que las anteriores impactó contra ella, haciéndole perder el equilibrio y revolcándola por el fondo. Cuando volvió a la superficie notó escozor en un hombro y una rodilla, rozados contra el lecho de guijarros. Pero no fue eso lo que la alarmó. Con la punta de la lengua se tanteó los dientes. Descubrió un hueco entre ellos. Llevaba una funda en un incisivo de la línea superior. Se había roto la pieza, casi de raíz, a los quince años, en una caída de bicicleta. La fuerza de la ola le había arrancado la funda. Volvió a la orilla maldiciendo su suerte. Allí dedicó a mi padre una sonrisa de chiste. Un espacio vacío y negro imposible de ignorar. Él contempló su afeada nueva apariencia antes de preguntar qué había pasado. Ignoraba la existencia de la funda.

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No conocían a nadie en Córcega que pudiera recomendarles un buen dentista y mi madre no se fiaba de los profesionales de la isla. Prefería esperar hasta que volvieran a casa. Pero no se sentía cómoda con aquel nada atractivo hueco en su sonrisa. De pronto había perdido la ilusión por las vacaciones. Mi padre intentó consolarla. Dijo que habría algo que pudieran hacer. Seguro que sí. En la casa había una vela de gran tamaño, similar a un cirio pascual. Ocupaba un rincón del salón, sobre una peana de hierro forjado. Tenía el color del marfil nuevo. A la mañana siguiente mi padre se levantó temprano, dejando a mi madre dormida en la cama. Fue al salón y con un cuchillo cortó a la vela una porción de cera del tamaño de una avellana. Luego se acomodó en una mesa bien iluminada y sin más ayuda que sus dedos y el cuchillo procedió a modelar un diente. El primer intento no le dejó satisfecho, así que siguió trabajando. Cuando consideró que la cera estaba demasiado manoseada cortó otro trozo. Para cuando mi madre se levantó, mi padre ya había terminado un diente aceptable. Abre la boca, le dijo y presentó el falso diente ante el hueco para comprobar las dimensiones. ¿Pretendes que me ponga eso en la boca? Servirá por el momento, respondió mi padre, concentrado en efectuar unos ajustes a su obra. Cuando lo consideró terminado, depositó el diente sobre una servilleta y lo metió en la nevera para que se endureciera. Después de desayunar, mi madre, desconfiando todavía, se sentó en una silla con la boca bien abierta y él se dispuso a colocarle el diente. Contaba con un hueco en su base para encajar en lo que quedaba del incisivo original, así como con sendas entalladuras laterales para hacerlo también en las piezas de los costados. Mi padre retrocedió un paso y estudió el resultado. El color de la cera apenas difería del de los dientes auténticos. Mírate en el espejo. Ella se contempló de frente y girando la cabeza a los lados. No está mal, reconoció. No te lo toquetees, aconsejó mi padre. ¿Se mueve? Ella dijo que no con la cabeza sin dejar de contemplarse. Mi padre volvió por el cuchillo y cortó otros tres trozos de cera a la vela.

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No va a durarte todo el día, dijo. Se ablandará. Y por supuesto no puedes comer con él. Necesitarás recambios. Ahora que disponía de un modelo trabajó más rápido. Esculpió tres dientes más, que tras su paso por la nevera depositó en un pastillero que le entregó a ella. Y ahora, ¿qué tal si vamos a dar un paseo? Mi madre, feliz con su sonrisa restaurada, asintió. Después besó a mi padre, sintiendo en el interior de los labios el fresco contacto de la cera. He visto fotos de aquellas vacaciones. Las he estudiado con una lupa. Mi madre sonríe en ellas. No se nota nada. Los dientes de cera salvaron aquel verano, aseguraba ella. Cada mañana mi padre saltaba de la cama con la primera luz y trabajaba encorvado sobre la cera, con las gafas resbalándole hasta la punta de la nariz, enfrascado en su trabajo, probando herramientas que le sirvieran de ayuda, esforzándose por hacer los dientes cada vez mejor y lamentando la escasez de detalles que reproducir. Luego ella abría la nevera para coger la leche del desayuno y encontraba cuatro dientes descansando sobre una inmaculada servilleta de hilo, como si fueran reliquias. Cuando llegó el momento de volver a casa, mi madre quiso llevarse lo que quedaba de la vela. Dijo que nadie la echaría en falta. Dijo que representaba mucho para ella. Mi padre respondió que no era para tanto y que no veía sentido a cargar con la vela. Mi madre se ofendió y, sin molestarse en tratar de convencerlo, envolvió la vela en papel parafinado y varias toallas y la metió en su maleta. De regreso en casa, la colocó en un rincón del comedor y después fue al dentista para que le pusiera una funda nueva. La historia solía concluir aquí. A continuación, los oyentes que la escuchaban por primera vez se deshacían en comentarios apreciativos hacia mi padre. Alababan su actitud durante aquellas vacaciones, actitud que todos interpretaban como una indudable prueba de amor. Mi madre asentía en silencio. Luego, mientras a su alrededor rebrotaban las conversaciones, se hundía en un ensimismamiento atribuible al recuerdo del marido ausente. Lo normal era que la carcomida vela del rincón despertara la curiosidad de las visitas. Fue así como mi madre empezó a contar la historia de

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los dientes de cera y el esmero de mi padre; mientras que él se limitaba a guardar silencio o quitarse importancia. Pero lo que ni las visitas ni la mayoría de la familia sabían era lo poco que a mi padre le gustaba aquella historia. Con el tiempo, la insistencia de mi madre y los halagadores comentarios de los oyentes le molestaron cada vez más. Un día no pudo continuar soportándolo. Exigió a mi madre que no volviera a contar la historia. Siguió una discusión que fue aumentando de tono y llegó a su cumbre cuando mi padre gritó que la vela no era símbolo de nada. De nada, repitió. Sólo había sido una forma de entretenimiento durante aquellas vacaciones. Había modelado el primer diente para ayudar a mi madre, pero luego había seguido haciéndolo cada mañana por la sencilla razón de que disfrutaba con el reto de modelar la cera cada vez mejor. Eso era todo. Mi madre lo miró boquiabierta. Con lágrimas en los ojos guardó la vela en el fondo de un armario. A partir de entonces sus discusiones fueron cada vez más frecuentes. Cuando mi padre ya no estuvo con nosotros, mi madre retomó la costumbre de contar su historia. Y no sólo eso. Empezó a revisarla y hacerla más extensa. Le incorporó detalles e imágenes. Fue entonces cuando añadió lo del ronroneo de los guijarros y la cámara de resonancia en la base de su espalda, y también la meticulosa descripción de mi padre fabricando los dientes, cosa que ella no había visto porque a aquellas horas de la mañana siempre estaba dormida. Añadió muchas cosas más. Añadió que "Al final de las vacaciones la vela parecía atacada por castores" y que "El hueco entre sus dientes era una tronera y su sonrisa, la de una bruja de cuento". Detalles y adornos, reales o ficticios, que habrían enfurecido a mi padre si hubiera estado presente, y que ella disfrutaba visiblemente mientras los recitaba con la vista clavada en el vacío. Casi tanto como disfrutaba seleccionándolos y retocándolos para hacer su historia cada vez mejor.

tw Del libro: Física Familiar. Ed. Salto de Página, 2014. Jon Bilbao. Nacido en Ribadesella (Asturias) en 1972, es ingeniero de minas y licenciado en filología inglesa. Es autor de los libros de cuentos Como una historia de terror (2008, Premio Ojo Crítico de Narrativa), Bajo el influjo del cometa (2010, Premio Tigre Juan y Premio Euskadi de Literatura) y Física familiar (2014). Actualmente reside en Bilbao, donde trabaja como traductor.

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El traductor y la tortuga Julia Otxoa

EN el escenario el traductor aparece en un segundo plano ataviado con un traje gris marengo y un sombrerito de fieltro azul cobalto; en primer plano está la tortuga urbana, muy alejada morfológica e ideológicamente de sus congéneres silvestres. Ambos permanecen en absoluto silencio, pero cuando se inicia el turno de los aspersores saltan de sus sillas y escapan hacia un punto indeterminado del horizonte. La tortuga camina más despacio que el traductor, pero también escapa. Esta escena repetida hasta la saciedad en el teatro nacional ha acabado por aburrir seriamente al público, que no entiende por qué ha de gastar su dinero en ver una y otra vez esa

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breve obra de teatro inglés que se representa ininterrumpidamente en la ciudad desde hace cuatro décadas. La vida cultural gira en torno a esta sola actividad teatral, que ha comenzado a ser una verdadera carga para los espectadores, obligados por las normas de lo políticamente correcto a asistir, al menos una vez por semana, a la sesión de este teatro inglés anónimo. Qué representa la tortuga, qué el traductor y qué los aspersores, nadie parece saberlo. Pero la tortuga es real y el traductor también; ambos, cuando no actúan, viven dentro de un pequeño altar incrustado en los muros que rodean la catedral. La gente cuando pasa ante ellos mira hacia otro lado por temor a sus miradas, que tienen fama de petrificar el alma de todos cuantos no creen en los beneficios de la repetición, de todos aquellos que aborrecen el sagrado orden de la costumbre.

tw Del libro: Escena de familia con fantasma. Ed. Menoscuarto, 2013. Julia Otxoa (San Sebastián, 1953) Poeta y narradora. Ha publicado los libros de relatos Kískili Káskala (1994), Un león en la cocina (1999), Variaciones sobre un cuadro de Paul Klee (2002), Maiali e fiori (2006) y Un extraño envío (2006). Su obra ha sido traducida a varios idiomas y recogida en diversas antologías.

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Tres microrrelatos de Antologia Trinacional de Microficción "Borrando Fronteras"

Sopa de Letras Pablo Gonz BAJO la vacilante lámpara de la cocina, la mesa de hule pegajoso con cinco platos de sopa. Padre la come con ira, el gesto torcido sobre la obsesión de su desgracia. Madre repasa a los hijos con ojos turbados. A la derecha, Adelaida, más tiesa que una monja. A la izquierda, Daniel, el zurdo, que imita a Padre acechando desde el fortín de su ceño. Carlitos, el menor, está sentado al frente y clava el plato con los ojos sin decidirse a meter la cuchara. "Come", musita la madre. Pero el niño sólo traga saliva y remuerde los labios. El segundo imperativo, mucho menos rutinario, inquieta a la niña y pone derecho a Daniel. "Pa pá ma tó a la tía Lau ra", lee entonces Carlitos. Y la mirada verde del hombre. b Pablo Gonz (Sevilla, 1968). Valdivia (Chile). Obra publicada: La pasión de Octubre (1996), Experto en silencios (1997), Los hijos de León Armendiaguirre (1998), Libertad (2008), Mío (2008), La saliva del tigre. Minificciones (2010): http://pablogonz.wordpress.com

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El enano Luis Pedro Guillermo Jara EN el pueblo la vida transcurre en calma. Parece dormido a esta hora de la tarde. Sus habitantes cabecean en las bancas de la plaza. De pronto, el enano se coloca de pie, se despereza, alza sus cortos brazos y exclama como un pequeño mago: -¡Pueblo, deslízate! El pueblo coloca en marcha sus engranajes, poleas y rodamientos y se mueve bajo las piernas arqueadas, como la curvatura del universo, del enano Luis. Como en una correa sin fin se deslizan los pequeños negocios de abarrotes, de ropa usada, la heladería, el burdel, la iglesia, la ferretería, la botica, la plaza con sus héroes de piedra, las nubes y un pequeño sol que cierra el desfile. Los perros ladran y mueven su rabo de otoño. El enano Luis sonríe, de pie, sin moverse en este extraño pueblo que no figura en las cartografías del mundo. b Pedro Guillermo Jara (Chillán, Chile, 1951). Escritor y periodista. Sus últimas publicaciones: Patagonia Blues, (2013); Kasaka, (2011); La bala que acaricia el corazón, (2010). Última antología: Minificcionistas de El Cuento, Revista de Imaginación, 2014.

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Principios Caro Fernández LOS loros no me dejan dormir. Centenares han invadido los árboles de mi barrio y cada madrugada empieza el batifondo, interrumpiendo mis horas de sueño. Organicé una reunión de Consorcio y elevamos la queja a la Intendencia. El Intendente mandó una cuadrilla de empleados a matar a los loros, pero la "Sociedad Protectora de la Cacatúa" lo impidió con una masiva manifestación. La fuerza pública llegó a reprimir a los manifestantes, quienes, lejos de marcharse, decidieron instalarse en carpas como acto de rebeldía. Pronto se sumaron activistas de otras ciudades y aparecieron los medios de comunicación para cubrir el evento. Se montaron puestos de comidas típicas y venta de artesanías. Los loros cobraron fama nacional y llegan turistas de todas partes para verlos, pero ya no están, se marcharon hace rato porque el ruido de centenares de personas no los dejaban dormir. b Publicó textos en: I Antología Triple C (2012), Hacer el Cuento, microcrónicas (2012), Con la Literatura no se juega (2012), ¡Basta!, 100 mujeres argentinas contra la violencia de género (2013), Brevedades (2013), El Mundo de Papel (2014). Actualmente es una de las Directoras de "TripleC Cofradía del Cuento Corto".

tw Del libro: Antología Trinacional de Microficciones "Borrando Fronteras", 2013. Buenos Aires: Ed. Macedonia. Chile: Ediciones Sherezade. Perú: Ed. Micrópolis.

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cuentoscomochurros

Sí, quiero Cuentos como Churros es una web hecha por amor al cuento. En ella, dos churreros se comprometen a freír y endulzar un cuento al día, cocinado a partir de un ingrediente que les quieras enviar: una imagen, una canción, un vídeo, una palabra…

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ALGÚN día tenía que pasar, puede besar a la novia, dice el sacerdote, una frase que el uso ha convertido en mera formalidad pero que es también una barrera que se abre, un sello que el agente severo estampa en el pasaporte, una invitación, una orden casi, la obligación social de apartar el velo de la novia y abrirse mutuamente los labios, de devorarse la boca frente a un público expectante, colección de señoras que hacen oooooh y aplauden, y a veces puede pasar, lo raro es que no sea más común, que una cosa lleve a la otra, la lengua se escapa y va a lo suyo, se enreda con la otra lengua, ya se sabe que las lenguas son incontrolables, y claro, al final


cuentoscomochurros

la saliva acaba impregnando el cuello, baja por la nuez de Adán o de Eva, organiza una expedición a la clavícula, y cuando quieres darte cuenta la mano se va sola y los dos novios ruedan por el suelo, es inevitable, mordiscos y botones que saltan por los aires, y es aparatoso levantar la falda de la novia, las capas de tul y de candidez, respiración entrecortada y caníbal, la fría piedra de la escalera del altar contra el omoplato indefenso, y el párroco que no sabe qué decir y que no dice nada, y la gente extra-

ñamente silenciosa, las niñas que segundos antes cargaron el anillo con ilusión prístina ahora con la boca abierta, descubriendo en vivo y en directo el milagro que une a un hombre y una mujer, los dedos que apartan las bragas de encaje, y jadeos y convulsiones y un chupetón que seguro dejará marca, y muy cerca el fotógrafo duda, porque esto no es algo que pase todos los días, pero a fin de cuentas él es un profesional, así que se acuclilla junto a la pareja, busca el ángulo más evocador, hace zoom y salta el flash, la escena queda inmortalizada, la cara

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cuentoscomochurros

de loco de él mientras mira fijo los dientes apretados de ella, un recuerdo que mostrar años después a tus hijos y a tus nietos y a las novias de tus hijos y tus nietos, y por fin estalla el novio, arde la novia, y aúllan a la vez, gozosos, y luego se abrazan, están un rato así, los afortunados tortolitos, besándose reconfortados, y luego él la ayuda a ella a levantarse y ella se alisa la falda inacabable y se recoloca la diadema de lágrimas de cristal, y el sacerdote comprende que ahora es de nuevo su turno, desde su posición elevada lanza una mirada larga a todos los presentes, que a su vez le observan a en silencio, expectantes, y carraspea el párroco, apoya sus manos en el atril, con voz recia dice El señor esté con vosotros, y en seguida, al momento, todos responden Y con tu espíritu, y el sacerdote prosigue, esta vez aún más alto, La bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre vosotros, y a renglón seguido la familia del novio y la familia de la novia corean cronometrados Amén, y el sacerdote termina Pueden ir en paz, y al momento hay un runrún de ropas y pasos y voces quedas, que poco a poco crece, los murmullos se pegan a la bóveda de la Iglesia, y la gente se marcha atravesando el gran portón, un poco deslumbrados por el sol del mediodía, comentando qué bonita va la novia, pues no se me ha hecho larga la misa, ¿has visto qué mayor está la tía Antonia?, ¡niño, estate quieto que el traje es nuevo!, toma un puñado de arroz, espérate a que salgan, míralos que buena pareja hacen, ahora, ahora, ¡que vivan los novios!

tw Sobre el ingrediente: Este churro se escribió tan del tirón que al Churrero se le olvidaron los puntos seguidos, los puntos aparte y los párrafos. Su masa está hecha con un poquito de arroz y otro poquito de ganas de jugar. La foto que lo ilustra nos la pasó La oveja enamorada. Este estudio de fotos para bodas (y otros eventos) no es un estudio normal. Cocinan sus fotos a fuego lento y les sobra buen gusto y pasión por la fotografía. Merece la pena pasarse por su web: http://www.laovejaenamorada.com/, aunque solo sea por lo bonita que es. Y si estáis pensando en besaros frente a un altar, pues ya sabéis a quien acudir (aunque cuidado con la pasión del momento).

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andéntres

Tren Pulgacroft

Marco García Hasta los más fu ertes tienen debilidad es; quítale las vías a un tre n para que se rinda.

n Perderé ese tre ti. a rte na para ga

http://www.letricidiospremeditados.blogspot.com.es/

Tiempo Pablo S El tiempo dej ará de enseñar, porq ue la gente no ap rende.

José María Iarussi En el frasco de la puerta te dejo tiempo para que se enfríe, así te lo tomas despacio. http://www.letracero.com.ar//

Correr M. Caballero r correr y se Se empieza po o la nevetermina atracand , con nocte ra cobardemen . ¡Maldita ía os ev al turnidad y lar! sabiduría popu https://www.facebook.com/manolocaballero

st Ricardo Lindqui que do bi sa a er bi Si hu e m te la muerte le s na gi pá s tanto a la ás m ito cr es habría

Esther Ligero e las rebajas, Cuando salí d er a devolver tuve que corr robé y el cuerpo que tu i mba. regresar a m

Página Camilo Rodrígue z Siempre que ha y mucha letra menuda re sulta difícil pasar la pá gina.

http://guayabocolectivo.com/

Déjale una nota al mundo en La puerta de la nevera: www.grupoanden.com

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diccionariodesaturno

Una nueva civilización está empezando de cero en Saturno, aún no tienen claros algunos conceptos, ¿les echas una mano con el diccionario? Participa en www.grupoanden.com

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es e hac lo qu uel e q l qu o a Ra n e r per ente. e día uto m R ata HA o del terloc s a tu . Fab C t U e la n ESC omen a tu i ndes n hab e s e i i te. ar. 1. Me oye te at ra qu en / vol m a s qu lmen o pa r e de a la com. rea lsam par logspot. apren les l á e isib nte v ap rdines.b para 2. B e p r e e de syja impíticam ni los RO latas desierto ndibl e B l d I a L po ili re tp:// sci res ast Ni lo s fam s 2 1. Abndra. ht lo impre e . e a d cia ca u Sa rla. aus resen políti ne rtíc la c eja A t e . r p o a e 2 aci ili er qu la co Gr ble su so la fam umb lando a f A e i n IC . N imu LÍT o in co , n as PO rmin ncias rrecto map dad s la liza abrir i 3 1. Ténsecuteo es coicos son r la felici t . eu a co rrec olít qu ra par ficado adi p u o o s i s d er c pa n di agu Ti sig ma te de rless nti de la ar su m/ u r a y p te er s.co se 2. Aeo Fe do bitan l y alt ordpres ándo a t l i O af a ha rea etica.w trap IRA to NT men uman echo grafiapo po a E M h n h egeo iem tru 4 1. Inislizaciónes de tutps://atlabsdas de tsada . civ bord ral .h om ra Po los ni Ke iras: B Auro Da Ment as. 2. í mism as

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brevemente

diciembre

Sin saber por qué Semana 13 de concurso: 22 de diciembre de 2014 Ganador: Óscar Royo Royo Éste se va enterar de lo que vale un peine. Fue lo último que escuché antes de que me golpearan. Después recuerdo caer al suelo, las patadas y sus risas mientras se alejaban. No era la primera vez que los mayores me rompían las gafas durante el recreo. Como siempre, nadie vino a ayudarme. Me sequé las lágrimas. Sangraba por la nariz. Me levanté y fui cojeando hasta el lavabo. Me lavaría la cara, no quería que en casa supieran que había llorado. En el lavabo, un niño más pequeño, de parvulario, intentaba llegar de puntillas al grifo para beber agua. Sin saber por qué, le di un puñetazo.

Arderás en el infierno

enero

Semana 14 de concurso: 5 de enero de 2015 Ganadora: Marta García Valdés Sin saber por qué le di un puñetazo, y en la sala se hizo un silencio sepulcral, nunca mejor dicho. Como sangraba por la nariz, algunos se acercaron a asistirle y a mí me llovieron las miradas de reproche. Me volví hacia mi esposa: "Te lo tiraste, reconócelo", pero ella ni mu. "Quien calla otorga" farfullé entre dientes. Y entonces ocurrió. Fue casi imperceptible pero me di cuenta de que muy lentamente, trataba de mover un dedo de su mano derecha. Nadie en la sala lo había notado salvo yo. Por eso, inmediatamente, pedí que cerraran la tapa del ataúd.

Hola Semana 15 de concurso: 12 de enero de 2015 Ganadora: Eva Clemente Laboreo Inmediatamente pedí que cerraran la tapa del ataúd. Y así hasta ahora. Usted es el primero que la abre.

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brevemente La caja de sorpresas Semana 16 de concurso: 19 de enero de 2015 Ganador: José Manuel Dorrego Sáenz Usted es el primero que la abre esta semana, pero no se alarme. Ahora esa mano gigante, la misma mano inmensa que le ha sujetado por el nudo windsor de su corbata, tirará de usted hasta introducirle dentro de la caja. Y no ponga esa cara de susto, caballero: una vez que meta los hombros, el resto del cuerpo se deslizará suavemente hacia el interior. Después, la tapa se irá cerrando, mientras suena una elegante y delicadísima música de carillón. No creo que pueda pedirse mucho más para ser un lunes por la tarde.

Sin red Semana 17 de concurso: 2 de febrero de 2015 Ganador: José Manuel Dorrego Sáenz

febrero

No creo que pueda pedirse mucho más para ser un lunes por la tarde, casi media entrada, piensa Ivana mientras realiza un triple mortal. Ivana ama a Igor, su compañero de trapecio, pero Igor ama a Nadia, la domadora. Nadia ama a Pepone, el payaso triste, quien a su vez ama a Boris, el Forzudo. Pero Boris solo piensa en Yoko, el contorsionista chino, que está casado con Ivana, la misma que piensa que media entrada está bien para ser un lunes por la tarde. Y lo piensa justo ahora, en mitad del triple mortal, cuando todo apunta a que le faltarán, al menos, un par de centímetros para alcanzar la barra del trapecio.

Aún eres pequeño Semana 18 de concurso: 9 de febrero de 2015 Ganador: Salvador Terceño Raposo Le faltarán, al menos, un par de centímetros para alcanzar la barra del trapecio y dos palmos para llegar al estribo del caballo más pequeño. Un día trató de acercar una escalera al elefante pero éste la derribó de un costalazo. Varias veces los duros bolos han caído sobre su pequeña cabeza y no quiere ni verlos. Sólo le permiten repartir pienso, limpiar las heces de los animales y barrer el suelo de palomitas y botellas de refresco. Hoy está enfadado con el mundo y, sobre todo, con su padre. "Aún eres pequeño", le repite. Pero ha cogido su látigo y se dirige a la jaula de los leones para demostrarle cuánto se equivoca. tw Relatos finalistas de diciembre 2014, enero y febrero 2015 del concurso Relatos en Cadena, organizado por la Cadena SER y Escuela de Escritores. Puedes leer todos los seleccionados en www.escueladeescritores.com o www.cadenaser.com.

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dindondin

10º Encuentro Profesional de Productores y Guionistas de Cortometrajes. Madrid Hasta el 2 de marzo http://www.madrid.org

Cuando canta un alebrije. Teatro infantil Del 28 febrero al 29 de marzo Teatro Benito Juáerez. Ciudad de México http://www.cultura.df.gob.mx

Microteatro por dinero. Madrid En febrero: "Por listo" http://microteatromadrid.es

Concurso de cortometrajes de cine y animación on-line Nontzefilmak Hasta el 28 de marzo http://www.nontzeberri.com

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decamino www.lasalamayko.com

La sala Mayko es un espacio cultural madrileño, en el barrio de la Chopera, que nace con un interés muy particular: mostrar al público una amplia gama de propuestas para el ocio, en un entorno cercano. Trabajamos con magia, teatro, monólogos, conciertos en acústico, juegos de rol en vivo (Cluedo), teatro infantil, cuentacuentos, clases de pilates, clases de teatro para niños y para adultos, cursos de fotografía intensivos, proyección de cortos, catas de vinos, etc. Además alquilamos nuestro espacio para eventos, presentaciones de libros, lecturas dramatizadas, etc. y también somos un estudio de fotografía donde realizamos todo tipo de books (modelos, actores, familiares, niños, mascotas, embarazadas, etc.)

tw Tenemos como propósito ser un sitio de referencia en el barrio, en el que sus vecinos puedan disfrutar de grandes espectáculos a precios asequibles, además tenemos dos obras de creación propia, una infantil ¿Qué pinto yo aquí? cuyo objetivo es acercar a los más pequeños al mundo de la pintura de forma dinámica y divertida; y otra propuesta: Dark Stage (escenario oscuro) una obra de Teatro Ciego única en Europa.

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entrecocheyandén

El autobús Laura Lozano Alumna del taller de escritura Creatividad Literaria

ODIO que me griten. En serio, lo odio. Odio sobre todo verme gritando. Estar en una conversación de gritos es lo mismo que escupirle a un espejo: ves un rostro enfadado, rojo, que no recibe información; un rostro como el tuyo. Ves tu caricatura. Recibes tu verborrea barata y teñida de babas. Sí, odio que me griten. Odio que me griten y los autobuses. Me he pasado tantas horas dentro de un autobús que he llegado a pensar que soy un complemento inútil de esos trastos; que el polvo de sus asientos son mis antepasados, y que por eso yo paso tantas horas muertas ahí. Viajes uno, dos y tres. Todos los rutina-viaje-cojo-un-autobúspara-no-ir-a-ninguna-parte son míos. Aunque tengo que reconocer que no todo lo que pasa en un autobús es malo. En los autobuses es donde de verdad se conoce a la gente. Oyes sus conversaciones de salón de casa a escasos 20 centímetros de ti, sus intimidades con sus amigas del alma, sus conversaciones de teléfono… ¡todo! Todo como si las otras 50 personas que están allí fuesen fantasmas atados al mundo terrenal a través del asiento de un autobús. Ves cómo entra y sale gente sin saludar o dar las gracias al conductor. Ves, oyes, hueles. . . Ése es el mundo y tú eres parte de él. Por ejemplo el otro día, me subí al autobús, me senté en un sitio que encontré libre, nunca he sido rutinaria para esto de los asientos, hay gente que sí, que intenta sentarse siempre en el mismo, que tiene un orden de preferencia establecido para el tema este de los asientos, a mí la verdad que me da igual, yo lo que quiero es sentarme. El tema es que estaba en el autobús, a mi lado se sentó una señora gorda, no me refiero a obesa, sino gorda (más que gordita, menos que obesa), que a mí me da igual, que soy muy tole-

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entrecocheyandén

rante… una señora que no paraba de moverse en el asiento, que intentaba burdamente cruzar las piernas, pero le faltaban espacio y elasticidad y le sobraba carne para esa hazaña. Se sujetaba al asiento de delante, giraba las piernas hacia el pasillo, me estaba poniendo nerviosa, y yo callada, no dije nada, que a mí mi madre me educó muy bien, pero se ve que los ojos (que es una cosa que toda la vida fue por libre) se me iban y la miraba mal, o al menos demasiado. En un momento, que para ella fue crucial, me empezó a gritar, yo no sé qué me decía o si tenía razón, me gritaba una y otra vez. No, me gritaba una vez continua, larga, dolorosa… Y gritó, y gritó… no sé durante cuánto tiempo, yo sólo esperaba, porque ya dije que odio los gritos y verme envuelta en conversaciones de gritos todavía más, encima en el autobús, en el maldito autobús. La señora dejó de gritar en algún punto de su grito-monólogo y empezó a prepararse para bajar una parada antes de la mía, una parada… ¡Bajarte tú también! Sabes que tienes que hacerlo. No sé quién, pero yo oí a alguien que me decía eso. Me bajé. Seguí a la señora, una, dos, tres calles, callejón, portal… me acerqué la cogí por detrás: brazo al cuello, presión. Tres, dos uno… -Nadie me grita, nadie me grita en un autobús. Buenas noches señora. - le susurré al oído. No quería, te lo juro, que soy buena gente, pero es que yo eso de que me griten… lo llevo bastante mal. Grité: -¡Algo le pasa a esta señora, llamen a un médico!- me escabullí entre el gentío y el bullicio y me fui a esperar al siguiente autobús a la parada.

tw Laura Lozano Barreiro nació (7 veces, la primera) en Cangas del Narcea (Asturias) en 1988. Es Licenciada en Matemáticas. (En esta vida) no ha publicado ni ganado nada (de otras poco recuerda), apenas hace un año desde que compartió por primera vez algo escrito, aunque lleva escribiendo, compulsivamente, desde los 12 años.

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CuentaTuHistoria CuentaTuHistoria es un proyecto de Grupo Andén para jóvenes en el que se imparte un curso de ilustración, escritura y emprendimiento cultural en una biblioteca pública y un colegio en paralelo. Estos son los seleccionados de Paracuellos de Jarama, diciembre de 2014.

La locura Texto: Marina Sáez. 14 años | Ilustración: María Fraile 14 años LA mayor virtud del ser humano, la que nos hace diferentes y a la vez iguales. La que convierte nuestra cabeza en un nido de pájaros.

Mezcla rayada Texto: Jean Gregoire Artiñano. 13 años | Ilustración: Diana Cimino. 16 años SI un padre está rayado, y la madre también, el niño no podrá salir de otra manera que no sea a cuadros.

El boli azul Texto: Enrique Sánchez. 14 años | Ilustración: Miriam Poveda. 13 años HABÍA un niño al que le gustaba tanto un boli azul que de tanto que le gustaba, pintó todo lo que le rodeaba… y se le acabó.

Sentado en su rincón Texto: Carlota Bodas. 14 años | Ilustración: Damián Peña. 14 años SENTADO en su rincón de siempre, esperando los golpes, los gritos y los tirones de pelo. Asustado y con miedo. No podía huir, estaba en todos lados. Deseaba ser invisible pero a la vez no serlo, pues aún le tenía aprecio. Algo le unía a su agresor. Una unión fuerte que le persigue desde su nacimiento.

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Pesadilla Texto: Paula Collado. 14 años | Ilustración: Diana Cimino. 16 años NUNCA olvidaré una noche, cuando tenía ocho años. Esa noche mis pesadillas se hicieron realidad. Ese horrible, grande y peludo monstruo que protagonizaba mis pesadillas, salió de mi armario. Tenía los ojos rojos y los dientes largos y afilados. Esa noche fue la vez que más miedo pasé. A medida que pasaba el tiempo, el monstruo dejó de aparecer, hasta desaparecer finalmente, y con él, mis miedos también se fueron.

Donde todos acabamos Texto: Nerea Blázquez. 15 años Ilustración: Paula Rello. 14 años JUAN se pasaba las horas mirando por la ventana, veía cómo la gente pasaba, cada día estaba más deprimido, todo el mundo le hacía el vacío, sus padres, sus amigos… Sus ojos brillaban siempre como pequeños destellos de estrellas, pero su rostro expresaba tristeza. A punto de llorar estaba, no quería ser olvidado. Día a día pasaba sentado al lado de su mesilla, la tristeza le inundaba, sólo quería ser feliz. Un día cualquiera abrió los ojos, se despertó. Se dio cuenta de que vivía en un mundo imaginario, un mundo invisible, todos olvidados.

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CuentaTuhistoria

Nuestra vida en una caja Texto: Lidia Domingo. 14 años Ilustración: Javier Sánchez 14 años EL bebé es una caja cerrada, sólo él la puede abrir, es frágil y a la vez fuerte, es luminoso y a la vez ruidoso, sólo él sabe lo que hay en esa caja, pero dentro de unos años apenas serán recuerdos.

La caja Texto: Lidia Domingo. 14 años Ilustración: Javier Sánchez 14 años HAY una caja, no sabemos lo que contiene, pero suponemos que es frágil, aunque a lo mejor está vacía o quizás lleva algo grande como una estantería o incluso algo pequeño como un reloj, yo sólo sé que cuando la abras encontrarás lo que tú quieras encontrarte.

Recuerdos Texto: Rocío del Álamo. 14 años. Ilustración: Miguel Campos, 15 años

Furia Texto: Guillermo Villar. 14 años. Ilustración: Silvia Fernández. 14 años.

AUNQUE luciera el sol, mis pensamientos eran oscuros con aquellos tristes recuerdos. Aquellos recuerdos me pesaban tanto, que me conducían a mi propia muerte.

SU cara expresaba ira, pero por dentro se sentía impotente al no poder parar de pegar a la gente.

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metroligero - holakokoro

Š Jasten FrÜjen

tw Kokoro es un personaje singular, que se cuela en CpA, para contarte historias en pocas palabras.

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Cuentos para el andén Nº34  

En esta edición de Cuentos para el andén iniciamos una andadura en paralelo con Cuentos como Churros, que envolverán un rico desayuno en est...

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