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IIconcursocolaborativo

Sálvese quien pueda Iván Pérez SONREÍ cuando pasaron. Eran tan graciosos. Venían de la biblioteca y parecían llevar tanta prisa. Había tres o cuatro. Luego aparecieron muchos más; miles, millones quizá. Es difícil de saber. Aquellos pequeños ratones de biblioteca chillaban como locos y pasaban despavoridos bajo mis piernas huyendo en todas direcciones. Sus minúsculos anteojos de latón brillaban bajo la luz de las farolas y algunos, los de bigotes canos, intentaban poner a salvo algunos clásicos de tapa dura arrastrándolos con sus patitas delanteras mientras miraban con urgencia a todos lados. Ya solo tuve tiempo de sentarme y contemplar impotente cómo se hundía todo.

La muñeca que soñó que volaba Adrián Pérez http://unmaldiaparaelpezplatano.wordpress.com/

REGRESO al cielo lentamente, dando vueltas como una veleta rota. Ha vuelto a pasar: ella llegó antes de tiempo y yo salí por la ventana. Esta vez ni siquiera pude aferrarme a una rama. Y ahora los coches menguan y se alejan sin despedirse las azoteas, como piezas desencajadas del gran rompecabezas. Una muñeca amiga me confesó una vez que un hombre la recogió de un contenedor y que la hizo feliz durante mucho tiempo. Así que ¿por qué no puedo cruzarme yo, por ejemplo, con el paracaidista de mis sueños? Eso sí, que sea pronto: estoy empezando a arrugarme.

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Cuentos para el andén Nº30  

Entramos en la treintena de Cuentos para el andén con 2 relatos inéditos, nuestro primer relato de 7 minutos de lectura, los ganadores del I...

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