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Hace muchos años, cuando Alfaro no era Alfaro, ocurrió un hecho que marcaría a los futuros habitantes de aquellas tierras. En aquel tiempo no había casas y todo estaba invadido por una tupida vegetación casi impenetrable. La luz empezaba a desvanecerse y sus débiles rayos se filtraban por la maleza. Anterior

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Pero algo rompe la tranquilidad del paisaje. Los påjaros enmudecen y hasta el viento parece pararse. Una figura contrasta en la espesura. Parece correr despavorida, perseguida por un grupo de hombres. Entre sus manos, parece llevar algo oculto que intenta proteger hasta con su vida. De repente para; se encuentra en un cruce de caminos‌ Anterior


Elige el camino de la derecha. Al principio parecer llano, pero enseguida se encuentra con una pared escarpada que tendrá que escalar. Se le hace muy difícil, porque tiene que sujetar a su vez el paquete que lleva consigo. Así que hace una especie de bolsa y se lo ata a la espalda, comenzando la subida. Anterior

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Cuando llega a la cima, comienza una peligrosa bajada; las rocas disgregadas caen a su paso, provocando pequeños aludes. No con poco esfuerzo llega a la falda de la montaña. Allí un refugio, a modo de cueva, parece darle la bienvenida. Cuando entra, la puerta se cierra bruscamente, dejándolo en una habitación con tres puertas. ¿Cuál eliges? Anterior


Elige el camino de la izquierda. Llega a un río imposible de cruzar a pie. Busca un puente un poco más arriba. En el trayecto, una espesa maraña de zarzas rasgan la piel de sus piernas. Ensangrentado divisa a lo lejos el anhelado puente. Hace una especie de bolsa con el paquete y se lo ata a la espalda, haciendo más cómodo su transporte. Anterior

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Cuando llega al puente, observa que está guardado por un gigante dormido. Tiene que ser sigiloso, si no quiere enfrentarse a tan grande criatura. Así que se descalza y comienza a pasar; las piedrecillas se clavan en la planta de los pies, pero ningún sonido de dolor sale de su boca. Cruza sin problemas y por un pequeño sendero llega al Refugio de las tres puertas. ¿Cuál eliges? Anterior


Cuando abrió la puerta, un chirrido infernal sacudió sus oídos. La oscuridad inundaba la estancia y sólo los débiles rayos de luz que pasaban por la reciente abertura se introducían en la penumbra. Tardó en acostumbrarse a la inquietante incertidumbre; el tiempo necesario para ver algo que le puso los pelos de punta. Continuar


Un fiero dragón lo miraba con sus radiantes ojos. Había llegado su cena y en un certero bocado se tragó hombre, paquete y manta. Así que no sabremos nunca cuál era el contenido de aquello que protegía con tantas ganas. Si lo quieres saber, tendrás que cruzar otra puerta, porque en esta te has equivocado. Continuar


Cuando abrió la puerta, un chirrido infernal sacudió sus oídos. La oscuridad inundaba la estancia y sólo los débiles rayos de luz que pasaban por la reciente abertura se introducían en la penumbra. Entró sin miramientos pero una trampa le aguardaba.

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Un agujero se abría frente a él; un agujero que no vio. Dio un paso al frente, tropezó y cayó en la negrura; el abismo se lo tragó, así que no sabremos nunca cuál era el contenido de aquello que protegía con tantas ganas. Si lo quieres saber, tendrás que cruzar otra puerta, porque en esta te has equivocado.

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El sendero del tiempo